Lucha PRD en Coahuila con pocos recursos y contra todos por gobierno
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Lucha PRD en Coahuila con pocos recursos y contra todos por gobierno

26 de junio, 2011
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Genaro Fuantos como coordinador del PRD en el Congreso de Coahuila en 2007. Foto: Cuartoscuro.

Genaro Fuantos, candidato del PRD al gobierno de Coahuila. Foto: Cuartoscuro.

El candidato del Partido de la Revolución Democrática (PRD) al gobierno de Coahuila, Genaro Fuantos Sánchez, busca por primera vez que la izquierda tome las riendas del estado, en caso de ganar los comicios locales del próximo 3 de julio.

Bajo su slogan “Por un Coahuila para todas y todos”, el originario de Parras de la Fuente y quien se desempeña como maestro de educación primaria en el Ejido La Hedionda Chica, del municipio de General Cepeda, expone que el PRD es la mejor opción y el cambio que Coahuila requiere.

Además de tratar de vencer al abstencionismo, Fuantos Sánchez buscará derrotar a sus tres principales adversarios de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Rubén Moreira; Acción Nacional (PAN), Guillermo Anaya Llamas, y del Trabajo (PT), Jesús González Schmal.

Sin tanta ostentosidad y un reducido manejo de recursos, su campaña se destaca por ser “a ras de tierra”, escuchando las verdaderas necesidades de la gente, y no de grupos especiales o de la estructura partidista de los contrarios.

A sus 50 años, dice que siempre ha sido militante del PRD, y que nunca ha cambiado de partido ni de ideas.

Ha sido regidor en el municipio de Parras de la Fuente, de 2000-2002; candidato a diputado federal por el Distrito 04 en 2003; diputado local de 2006 a 2008, además de contender por la Presidencia Municipal de Parras de la Fuente, en 2009.

Obtuvo el título de profesor de Educación Primaria en la Escuela Normal de Parras, el de licenciado en Ciencias Sociales por la Escuela Normal Superior de Aguascalientes y de La Laguna, así como el de licenciado en Educación Primaria, por la Universidad Pedagógica Nacional (UPN).

Expuso que el desarrollo de Coahuila está frenado actualmente por problemas de inseguridad, desempleo y la migración de miles de coahuilenses, que no tienen las condiciones adecuadas para vivir y trabajar en sus regiones, en sus lugares de origen.

Destaca que de ganar, pugnará por elevar la calidad de vida de la población de Coahuila, garantizar que los niños y jóvenes tengan educación gratuita hasta la universidad, apoyar a madres solteras y fortalecer a los empresarios, además de atacar la inseguridad y generar empleos.

Designado por la Comisión Nacional del PRD como el candidato a la gubernatura, al haber sido el único inscrito, señala que en Coahuila hacen falta reformas para detonar la inversión y desarrollo económico, desde una perspectiva de equidad, donde se incluya a los jóvenes, mujeres, adultos mayores y los grupos más desfavorecidos.

Genaro Fuantos Sánchez, nació el 19 de septiembre de 1960, está casado con la profesora Bertha Parra Batiz, y es padre de cuatro hijos: Miguel Eduardo, Miriam, Omar y Genaro Fuantos Parra.

Radica en su ciudad natal, Parras de la Fuente, Coahuila, luego de haber a trabajado en el estado de Zacatecas en las comunidades de Nochistlán y Tlaltenango como maestro de primaria, secundaria y para adultos, al igual que en los municipios de Morelos, Castaños, Parras de la Fuente, General Cepeda y Saltillo, en Coahuila.

En su trayectoria sindical ha sido secretario general delegacional en Tlaltenango, Zacatecas; Parras de la Fuente y Castaños, Coahuila; además de coordinador del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) en la Región VII de Zacatecas.

También se ha desempeñado como secretario de Formación Política del Comité Municipal del PRD en Parras de la Fuente; secretario de Finanzas Municipal del PRD en Parras; secretario de Organización del Comité Estatal y consejero estatal del PRD en Coahuila.

 

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Qué es el 'efecto Matilda' que invisibiliza a las mujeres en la ciencia

Existe un prejuicio sistemático en contra de reconocer sus logros y cuyo trabajo a menudo se atribuye a sus colegas masculinos. El "efecto Matilda" responde a este fenómeno y una campaña busca visibilizarlo y revertirlo.
8 de marzo, 2021
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Fotografía del libro de cuento de @NoMoreMatildas

@NoMoreMatildas
¿De qué se trata el “efecto Matilda”?

“¿Te imaginas qué hubiera pasado si Einstein habría nacido mujer? Probablemente hoy no sabríamos quién es Einstein”.

Con esta pregunta disparadora y una respuesta para la reflexión, comienza la campaña “No more Matildas” (No más Matildas), impulsada por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España.

La iniciativa -que empezó en el país europeo en enero y ya traspasa fronteras traducida a varios idiomas- busca concientizar a la sociedad sobre la poca visibilidad que tienen las mujeres en el ámbito científico.

También pretende recuperar los nombres de las mujeres de la ciencia que fueron silenciados y olvidados, llevándolos a los libros escolares con la idea de despertar ejemplos y la vocación científica de las niñas.

“Ya iba siendo hora que se recuperen tantas figuras perdidas, no solo porque es de justicia histórica, sino porque pueden ser modelos que cambien para siempre la percepción que tienen las niñas acera de la ciencia y lo adecuadas que son para ellas”, le dice a BBC Mundo Carmen Fenoll, presidenta de AMIT.

Pero ¿por qué les dicen Matildas a las mujeres de diferentes ámbitos de la ciencia que fueron silenciadas? ¿Quién empezó a llamarlas así?

“Efecto Matilda”

Este fenómeno de suprimir la contribución de las mujeres en el desarrollo de inventos o en la investigación, y también el reconocimiento frecuente de su trabajo a sus colegas masculinos no es nuevo. Ha pasado durante siglos.

Una de las primeras mujeres en denunciarlo públicamente fue Matilda Joslyn Gage, una sufragista y abolicionista de finales del siglo XIX en Estados Unidos que luchó por los derechos de las mujeres y de las minorías.

Matilda Joslyn Gage

Getty Images
Matilda Joslyn Gage fue una de las primeras que denunció la invisibilidad de las mujeres en la ciencia.

Ella escribió un ensayo publicado en 1883 con el nombre Woman as an inventor (“Mujeres inventoras”) en el que describe este fenómeno pero no le pone un nombre.

“Aunque la educación científica a la mujer le fue negada enormemente, algunos de los inventos más importantes del mundo se deben a ella”, escribió enumerando varios ejemplos.

Sin embargo, “la proporción de inventores femeninos (con patentes) es mucho menor que la de masculinos, lo que se debe al hecho de que la mujer no posee la misma de libertad que el hombre“, analizó Gage en el artículo publicado en la revista The North American Review.

Ella fue víctima de ese mismo efecto que denunciaba. No porque fuera una inventora opacada por un hombre que le robara crédito sino porque fue silenciada por sus colegas y no reconocida debidamente por la historia, opinan investigadores.

Gage era una ferviente luchadora del derecho al voto de las mujeres y, sin embargo, fue apartada por sus propias compañeras feministas Susan B. Anthony o Elizabeth Cady Stanton (con quién escribió History of Woman Suffrage) y escasamente recordada en la historia del movimiento.

“Se pelearon y luego, cuando se escribió la historia, se eliminó a Matilda (…) Ella no recibió crédito”, dice Margaret W. Rossiter, la historiadora científica estadounidense que acuñó la expresión “efecto Matilda”.

Ilustración de una científica con una brújula.

@NoMoreMatildas
Aún existen muchos estereotipos que alejan a las mujeres de la ciencia.

Rossiter, quien es profesora retirada de la Universidad Cornell, de Estados Unidos, dedicó toda su vida a buscar nombres perdidos de mujeres científicas no documentadas en los libros. Y escribió tres. “Mientras más buscaba, más encontraba”, asegura.

En su investigación, observó que este patrón de invisibilidad femenina se repetía una y otra vez en la ciencia.

Desde el hecho de que los hombres toman el crédito del trabajo de las mujeres, que las mujeres no ganan tantos premios como ellos, que no consiguen empleo en campos científicos o que son recluidas.

Claro que hay nombres conocidos como la doble Premio Nobel Marie Curie. “Ella era notable, pero era la excepción”, advierte Rossiter.

Así en 1993 la historiadora decidió que este efecto de invisibilizar a las mujeres debería tener el nombre de Matilda Gage y lo escribió en un artículo académico.

“Fue más como una broma, pero llamó la atención de todo el mundo, lo cual es sorprendente”, cuenta en una conversación telefónica con BBC Mundo.

“Microdesigualdades”

La desigualdad de género no es una novedad. Hasta hace no mucho tiempo, las mujeres en países occidentales no tenían derecho a estudiar en una universidad, por ejemplo.

Y pese a que esto ya no es así, hay muchas inequidades y prejuicios que siguen vigentes en la sociedad.

Marie Curie.

PA Media
La científica Marie Curie es la excepción al “efecto Matilda”.

“En muchas disciplinas científicas no es fácil entrar, tampoco hay modelos para las propias universitarias y las aguerridas interesadas que se animan a hacerlo pueden encontrarse con entornos que son bastante hostiles, muchas veces de un modo subconsciente o no explícito”, describe Fenoll.

“Los estereotipos que hay acerca del papel que juegan las mujeres en la ciencia siguen estando: ‘las mujeres son menos brillantes’, ‘las mujeres se esfuerzan menos’; ‘está bien que las mujeres estén en los equipos de investigación, pero los que son brillantes normalmente son ellos'”, enumera.

A nivel global, las mujeres son menos de un tercio de los investigadores y solo el 3% de Nobel en ciencia han sido otorgados a mujeres, señala la Organización de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres en un estudio de septiembre de 2020.

“Para la región de América Latina y el Caribe, en 2017, del total de investigadores en ingeniería y tecnología, solo el 36% eran mujeres en Uruguay; el 26%, en Colombia; el 24%, en Costa Rica; el 17%, en El Salvador; en Honduras el 21,5%; y en Bolivia y Perú alrededor del 19%”, añade el reporte.

Según la presidenta de la AMIT, en el mundo científico español hay solo entre un 20 y 25% de mujeres.

Y con la pandemia este número se agravó. “El 40% de las científicas tuvo que dedicar bastante tiempo a los cuidados de los hijos y a veces al de sus padres, contra solo el 15% de los hombres”, añade Fenoll, citando fuentes del Ministerio de Ciencia e Innovación de España.

Entre las disciplinas donde hay menos mujeres están las ciencias más duras y las tecnologías, como matemática, física, informática y el desarrollo de la inteligencia artificial.

Fenoll ve una probable explicación de este escaso número es el perjuicio.

Una parte importantísima del problema es la percepción que tiene la sociedad de que las niñas son peores en matemáticas, que no tienen visión espacial, que son incapaces… Y si son capaces, se piensa que no les va a ir bien. Si eso te lo están diciendo en tu casa o en el colegio continuamente terminas creyéndotelo”, opina.

Ilustración de una científica con hombres detrás.

@NoMoreMatildas
Si hay menos mujeres en la ciencia, también hay pocas mujeres en la toma de decisiones.

“Hay menos mujeres tomando las decisiones. Claro que no todo el mundo quiere estar en la cúspide, pero no me creo que de entrada las mujeres prefieran no llegar a ser catedráticas”, afirma.

“Hay muchas microdesigualdades, por sí solas ninguna de ellas es suficiente para explicar lo que pasa pero cuando todas se suman terminan siendo determinantes”.

“No encajaba”

El movimiento #NoMoreMatildas no solo está respaldado por científicas, sino por escritoras, instituciones y medios de comunicación.

La iniciativa incluye la publicación gratuita de cuentos sobre Einstein, Fleming y Schödinger, como si hubiesen sido mujeres, y biografías de científicas reales como la geóloga danesa Inge Lehmann, la bióloga estadounidense Bárbara Mcclintock y la química británica Rosalind Franklin, por nombrar algunas.

Ilustración científica.

@NoMoreMatildas
“Hay muchas microdesigualdades” en la ciencia, dice Carmen Fenoll, presidenta de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) de España.

La campaña busca visibilizar e inspira a las niñas a que persigan carreras científicas.

“No se dejen intimidar por las científicas famosísimas. La mayoría de las científicas no somos famosas, somos personas normales que hacemos un trabajo que nos gusta mucho”, dice Fenoll.

La historiadora científica Margaret Rossiter también alienta a las niñas a que sigan sus pasiones científicas.

“Siempre me dijeron que no encajaba. Y pensé. Entonces eso es algo bueno. Yo no quiero encajar. No es mi objetivo en la vida”, afirma.

“¡Sigue adelante, no sabes lo que depara el futuro! Y si los niños aún dicen que las niñas no pueden estudiar matemáticas. Deberías responder: ‘¡Oye, lo hacemos igual de bien!'”.


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