#Marchadelasputas: Feministas bajo el ojo del Gobierno
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#Marchadelasputas: Feministas bajo el ojo del Gobierno

Por Dulce Ramos
6 de junio, 2011
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Por casi 30 años los ojos del poder vigilaron a las feministas mexicanas como a un grupo peligroso. Entre 1964 y 1981, la Secretaría de Gobernación (Segob) elaboró cientos de informes confidenciales sobre las mujeres que incomodaron al Estado, al exigirle igualdad política, económica, y reclamar su libertad sexual.

Expediente del AGN.

Han pasado tres décadas de esa vigilancia activada por la Dirección General de Investigaciones Políticas y Sociales (parte de lo que hoy conocemos como CISEN), pero cada movimiento de aquellas mujeres permanece en más de 600 informes oficiales, recortes de periódicos y folletos bajo resguardo del Archivo General de la Nación. Son documentos que cuentan la historia de mujeres cruciales para México; a quienes la prensa, con sorna, llamaba entonces ‘liberadas’.

En un par de cajas negras llenas de polvo, guardadas con la referencia IPS 1634 A y B, los expedientes 7 y 9 contienen las pruebas del seguimiento oficial a esos grupos, ligados entonces al Partido Comunista Mexicano y a otras organizaciones de izquierda.

Los Secretarios de Gobernación a quienes se dio cuenta de esa vigilancia, fueron Luis Echeverría (1964-1969), Mario Moya Palencia (1969-1970 y 1970-1976), Jesús Reyes Heroles (1976-1979) y Enrique Olivares Santana (1979-1982).

De la lectura de esos informes se deduce que los agentes de Segob se infiltraron en grupos como la Unión de Mujeres Mexicanas, Movimiento Nacional de Mujeres y el Movimiento de Liberación de la Mujer. Acudían a reuniones, tomaban notas, y de inmediato daban cuenta en reportes mecanografiados del nombre y número de asistentes, los discursos y el tono en que se ofrecían, así como de las futuras acciones.

Todo consta en copias al carbón que por el tiempo se han tornado borrosas. También hay originales con el membrete de Segob en papel azul ya desteñido, y fotostáticas a partir de 1975; pero cada informe fue escrito bajo el anonimato.

Los documentos están firmados únicamente con las iniciales del agente y, al pie, las siglas IPS (Investigaciones Políticas y Sociales).

En 1965, año del primer reporte archivado, las mujeres se concentraban en solidarizarse con países en conflicto como Vietnam o Laos, pero no tardaron volcarse a las urgencias de México. Primero denunciaron los altos precios de la canasta básica y exigieron libertad para los presos políticos; después se manifestaron por la maternidad voluntaria y el derecho a interrumpir un embarazo. Igualmente denostaron el papel de ‘objeto decorativo’ y rechazaron con fuerza el hostigamiento en la vida cotidiana.

Por una semana, y a propósito de la Marcha de las Putas a realizarse el domingo 12 de junio, Animal Político revisó el contenido de esos expedientes para acercarse a los orígenes de exigencias que aún hoy, las mujeres mantienen vigentes.

Contra el mito de la madre

La cita era el domingo 9 de mayo de 1971 al mediodía, en el Monumento a la Madre. La Unión de Mujeres Mexicanas convocó a la primera manifestación que tuvo por objeto rebelarse contra el papel de “reproductora de la especie”.

Bajo el provocador nombre de ‘Contra el mito de la madre’, y en plena víspera de la celebración del 10 de mayo, unas 50 personas respondieron a la convocatoria. Una hora después de la cita, la Secretaría de Gobernación redactó un breve informe en el que se lee:

“La protesta contra el ‘mito a la madre’, anunciada para hoy, fue suspendida al no conceder permiso para su realización la Secretaría de Gobernación, y por no haber asistido la gente suficiente para efectuar la protesta”.

Invitación a la protesta del 9 de mayo de 1971.

 

A pesar de ello, la Unión de Mujeres Mexicanas consideró que la convocatoria era suficiente para protestar. El breve documento relata que los asistentes repartieron volantes y dieron vueltas por el Parque Sullivan con cartelones que llamaban a las madres a “independizarse de la sociedad”.

Informe de la marcha ‘Contra el Mito de la Madre’, celebrada en mayo de 1971

“La madre casada y la madre soltera sólo se distinguen por el anillo”, rezaba una pancarta. Minutos después, la manifestación se disolvió.

A la mañana siguiente, sólo el diario El Día dio cuenta de lo sucedido, con una nota breve y muy parecida al informe interno de Gobernación.

¿Iguales? No siempre

“El varón y la mujer son iguales ante la ley”. La frase epítome del artículo 4 de la Constitución, no existía hace 37 años.

En 1974, el entonces Presidente Luis Echeverría emprendió varias reformas constitucionales en favor de las mujeres.

Además del artículo cuarto, reformó el quinto, que permitió a las mujeres desempeñar cualquier profesión lícita, y el 123, que permite las ausencias antes y después del parto.

Pero los grupos feministas no se quedaron conformes. El mismo día en que la Cámara de Diputados aprobó las reformas, organizaciones como Insurgencia Nacional de Mujeres enviaron una carta al Presidente para dejar en claro su insatisfacción.

La Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales (DGIPS) archivó una nota del diario El Día, publicada en diciembre de aquel año. En ella, las feministas pedían la creación de un organismo dedicado a los problemas de la mujer (petición que se atendió 27 años después, con la creación del Instituto Nacional de las Mujeres), libertades legales para planear a la familia y abortar, entre otras exigencias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La cigüeña, en la lona. Titular del diario Ovaciones el 6 de diciembre de 1976

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La burla de las ‘liberadas’

Tres años después de la tímida protesta contra el mito de la madre, la convocatoria se repitió y esta vez, con mayor éxito.

En tres cuartillas, fechadas el 9 de mayo de 1974, la DGIPS detalla frases dichas por las oradoras de aquel mitin, como las pronunciadas por la autora del libro ’10 de mayo’, Martha Acevedo.

“La mujer tiene un papel inferior en esta sociedad, pues su única misión real es la de dar a luz a vástagos que no tienen futuro claro y definido”.

“Estamos hartas de que se nos glorifiquen únicamente como madres, negándonos todas nuestras otras posiblidades”, fue otra de las frases pronunciadas en el mismo discurso.

*Foto 6 Pie: Detalle del informe de la DGIPS el 9 de mayo de 1974*

En la protesta –cuenta el informe– se “ridiculizó” y “criticó” el papel que jugaban en la sociedad  los militares, los curas y los dirigentes del PRI; ello, por una sátira teatral que hicieron las organizadoras para denunciar la discriminación que recibían de todos ellos.

Al día siguiente, en el diario El Universal, el titular fue: “Las ‘liberadas se burlan de la mexicana abnegada en el Monumento a la Madre”.

La mayoría de las asistentes, cuenta la crónica, fueron “jóvenes, en su mayoría universitarias, vestidas con pantalones de mezclilla, playeras, cabellos largos y sin brassiere”.

 

No al reinado de la belleza, sí al derecho a decidir

Invitación a la protesta contra el certamen ‘Señorita México’.

A partir de aquella protesta, los grupos feministas se aseguraron la atención la atención de los periódicos, pero también, el seguimiento más cercano de la DGIPS. La lucha por el aborto se reforzó con la celebración de las primeras jornadas sobre el tema en 1976 y 1977.

Junto a la legalización del aborto, las feministas también se volcaron contra los concursos de belleza. El 28 de mayo de 1978, afuera del Auditorio Nacional, un grupo de mujeres protestó contra la celebración del concurso ‘Señorita México’.

 

Una nota periodística del diario El Día, cuenta que, las jóvenes expusieron que la mujer es degradada en los concursos a un simple objeto sexual “de acuerdo con los modelos comerciales que impone la moda extranjera”.

Resguardadas por agentes de policía, las manifestantes “demandaron que la belleza física no sea utilizada para restarle a la mujer su calidad de ser pensante y exhortaron a rebelarse contra todo acto que trate hacer de la mujer un mero objeto sexual”.

 

Crónica del periódico ‘El Día’, publicada el 29 de mayo de 1978.

Los tiempos eran favorables a las demandas de las feministas; sobre todo, a las relacionadas con la reproducción. En 1974, demográfica obligó al Gobierno a lanzar una campaña de control natal (aunque las crónicas cuentan que en su lanzamiento, no hubo una sola mujer en el estrado) y dos años después, en 1976, México vio descender por primera vez el índice de natalidad.

La victoria de las feministas en el acceso gratuito a métodos anticonceptivos fue una victoria, pero también contribuyó a que la vigilancia de Gobernación se diluyera poco a poco y las protestas, sobre todo las que se hacían a favor de la interrupción del embarazo, se normalizaran con el tiempo.

Hacia principios de los 80, los informes se fueron haciendo más esporádicos y dejaron de archivarse folletos con canciones de protesta, como la entonces popular ‘Estamos hartas’, que se cantó en varios mítines. En un viejo panfleto con la letra, impreso en 1978, se lee una estrofa que resume la lucha que hoy ha dejado de ser clandestina: “Estamos hartas/de ser clasificadas/putas o coquetas/o madres abnegadas/basta con la historia/de la virginidad/queremos ya/nuestra sexualidad”.

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3 consejos para 'burlar' los algoritmos que te seleccionan cuando buscas trabajo

Aunque los algoritmos pueden jugar en tu contra cuando postulas a un empleo, existen maneras de aumentar tus posibilidades de quedar seleccionado.
25 de octubre, 2021
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A veces no son tus habilidades o tu experiencia las que pueden llevarte a conseguir un empleo cuando te postulas a un puesto de trabajo por el que están compitiendo cientos de candidatos.

Al menos no en la primera etapa de selección.

Las firmas que tienen que lidiar con complejos procesos de selección han delegado esa labor a sistemas de inteligencia artificial que escanean tu currículum y deciden si quedas eliminado o sigues en el proceso.

Son software de contratación predictiva que aplican ciertos criterios predeterminados de manera automática, según las características del puesto de trabajo.

Estas herramientas conocidas como ATS (Applicant Tracking System) funcionan sobre la base de palabras clave que define cada compañía de acuerdo al perfil del candidato que buscan y otros mecanismos de descarte.

Aunque hay diferentes tipos de ATS, en general operan de manera bastante similar.

“Buscan una mayor eficiencia en el procesamiento de datos”, le dice a BBC Mundo Hong Qu, director de investigación y académico de la Universidad de Stanford.

Estos sistemas les permiten a las firmas ahorrar tiempo y dinero.

Pero también les pueden jugar en contra cuando el algoritmo, por sus limitaciones, decide eliminar a buenos candidatos o cuando desarrolla sesgos basados en la repetición de patrones, agrega Qu.

Estos son algunos consejos para ganar a los algoritmos.

1-Usar palabras clave

Los algoritmos buscan palabras clave relacionadas con categorías como habilidades, experiencia, resultados o educación, y las ponderan de acuerdo con los requisitos del empleo.

Pero, según los parámetros que le haya entregado la empresa, puede incluir otros filtros más específicos.

Mujer ocn computador
Getty Images

Para utilizar las palabras clave, el primer paso es comparar tu currículum con la descripción de la oferta laboral.

De hecho, puedes repetir términos y expresiones contenidas en dicha oferta, adaptándolas a tu perfil.

A fin de cuentas, el algoritmo va a escanear en busca de aquellos atributos.

“Cuando incluyas palabras clave en tu currículum, trata de usar siempre el mismo lenguaje que se menciona en la descripción del trabajo”, escribió Liz Guarneros, asesora laboral en LinkedIn.

También aconseja utilizar estas palabras en el contexto adecuado y no rellenar espacios con ellas solo para que las identifique la máquina.

“Si bien esto puede ayudarte a superar el filtro inicial y sus algoritmos, no funcionará a tu favor cuando llegues a un reclutador”, apunta.

2-Incluir logros con resultados cuantificables

“Es muy importante ser específico”, dice el profesor Ku.

Por ejemplo, nombrar los programas computacionales que manejas, en vez de escribir que tienes “experiencia en análisis de datos”, sin dar detalles.

Los expertos aconsejan enfocarse en logros a través de ejemplos concretos, evitando una simple enumeración de responsabilidades.

En vez de decir: “Responsable de la supervisión de la estrategia de ventas. Las ventas aumentaron significativamente”, es mejor decir: “Dirigí un equipo de 10 personas encargado de supervisar la estrategia de ventas. Las ventas aumentaron un 20% en seis meses”.

Mujer con escaner en la cara

Getty Images

Para que tu currículum tenga un mayor impacto frente a los algoritmos, es preciso indagar qué está buscando la compañía y cómo habitualmente mide los resultados.

“Investiga cómo esa empresa mide el éxito. Averigua cuáles son las métricas de éxito“, señala Ku.

No todas las firmas evalúan de la misma manera el desempeño laboral.

En ese sentido, la investigación previa es clave. Tienes que decirle al algoritmo lo que “quiere escuchar”.

Otro elemento importante, agrega, es que incluyas en el currículum algo que te distinga del resto.

Imagina qué cosas tendrán en común quienes están postulando al empleo y luego piensa qué elemento diferenciador puedes ofrecer.

3-Utiliza un formato simple

Muchas personas fallan en el reclutamiento por algo muy simple: la legibilidad de su currículum.

Para que el algoritmo no te elimine, es esencial que el formato de tu currículum sea simple y “descifrable” por el sistema.

Fotos de varias personas

Getty Images
¿Es justo que una computadora rechace o apruebe tu solicitud de empleo?

En algunos sistemas ATS los currículums en formato PDF no funcionan.

Evita usar cualquier formato complicado. Cuanto más simple, mejor. Es decir, suele ser recomendable utilizar el formato Word.

Evita escribir tu currículum en dos columnas. Usa el formato estándar para que la máquina lea todo de corrido.

No incluyas fotos, gráficos o tablas. Deja de lado cualquier estilo creativo o muy sofisticado. Aunque te parezca aburrido, opta por un formato minimalista, sin distracciones, fácil de leer.

Utiliza títulos convencionales para dividir la información. Elige la manera tradicional, como por ejemplo, “Experiencia Laboral” o “Educación”.

Y siempre escribe la experiencia laboral en orden cronológico inverso.

Talento perdido

El estudio de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard “Trabajadores ocultos: talento sin utilizar”, publicado en septiembre, señala que los algoritmos dejan fuera del proceso de reclutamiento a millones de trabajadores, algunos de los cuales podrían ser adecuados.

Por ejemplo, hay casos de hospitales en EE.UU. donde un algoritmo buscó que el postulante tuviese la habilidad de hacer “programación computacional”, cuando en realidad, la descripción del trabajo requería que el profesional ingresara los datos de un paciente en el computador.

Hombre con algoritmos

Getty Images

O también está el caso de un software que buscaba experiencia en “atención al cliente”, cuando la empresa requería reparadores de líneas de transmisión eléctrica.

Otros inconvenientes detectados por la investigación apuntan a que los algoritmos rechazan o dan una baja puntuación a las personas que tienen espacios en blanco o lagunas en su experiencia laboral.

El problema es que a veces se debe a un embarazo o al cambio de casa de una ciudad a otra. Son circunstancias extraordinarias que la máquina solo interpretará como un “vacío”.

Debido a problemas como éstos, hay desarrolladores de software que han estado buscando maneras de mejorar los algoritmos.

Incluso algunas empresas del sector tecnológico han eliminado el requisito de tener un título profesional para algunos puestos si el candidato cumple con el perfil que se busca.

El sesgo de los algoritmos

Desde otra perspectiva, los softwares pueden estar menos sesgados que los evaluadores humanos porque pueden programarse para ignorar características como la edad, el sexo y la raza.

Pero también puede ocurrir al revés.

Robot

Getty Images

“La inteligencia artificial también funciona con sesgos porque los algoritmos están entrenados para trabajar según patrones de éxito que se repiten en el tiempo”, explica Hong Qu.

“Los algoritmos amplifican los patrones del pasado y en ese proceso pueden discriminar por raza, género o edad“, explica el creador de AI Blindspot, un sistema que ayuda a los desarrolladores de software a reconocer sesgos que pueden afectar la toma de decisiones.

Por ejemplo, si en el pasado el 90% de los seleccionados para un empleo fueron de raza blanca, agrega, el algoritmo repetirá ese patrón por la manera en que funciona el aprendizaje de las máquinas.

O el algoritmo puede aprender por sí mismo a dar prioridad a candidatos que asistieron a las mismas universidades.

Pese a esas dificultades, los sistemas de inteligencia artificial siguen desarrollándose velozmente para ajustarse cada vez más a lo que buscan las empresas.

Lo que aconsejan los expertos es que, aunque los procesos sean largos y extenuantes, no hay que rendirse.

Y hay que tener en cuenta que si no has logrado pasar el primer filtro de selección, eso no implica que no seas un buen candidato.

Quizás con unos buenos ajustes a tu currículum, se abran nuevas posibilidades.


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