#MarchadelasPutas México, país de acoso sin castigo
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#MarchadelasPutas
México, país de acoso sin castigo

Más de 7 mil 700 denuncias y quejas por acoso sexual en el país se presentaron ante las diferentes autoridades civiles y ministeriales en el 2008, reveló Inmujeres. Próximamente, Animal Político lanzará un micrositio dedicado especialmente a la #Marchadelasputas. ¡Espéralo!
Por Francisco Sandoval Alarcón
9 de junio, 2011
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La respuesta de la maestra de Educación Física fue inmediata: Nunca tendría relaciones sexuales con su supervisor de zona, así éste le insistiera reiteradamente en sus pretensiones, que en más de una ocasión llegaron a los toqueteos lascivos e indignantes, así como a las palabras soeces  y ofensivas.

La represalia del supervisor César Carballido vino tras la primera negativa y se prolongó  por espacio de ocho meses, tiempo en que la maestra no recibió el pago de sus quincenas, bajo el argumento de estar retrasadas.

 

Los hechos se registraron en febrero de 2007 en Chilapa de Álvarez, Guerrero  y generaron que en diciembre de ese año, la Comisión de los Derechos Humanos en la Entidad emitiera una recomendación para que las autoridades educativas iniciaran un procedimiento administrativo y de paso dieran parte a la Procuraduría de Justicia, donde ya existía una denuncia penal para investigar a Carballido por el delito de hostigamiento sexual.

 

Miles de casos sin castigo

 

Más de 7 mil 700 denuncias y quejas por acoso sexual en el país se presentaron ante las diferentes autoridades civiles y ministeriales en el 2008, según reveló el último estudio realizado por el Instituto Nacional de las Mujeres (INM) en 258 dependencias federales, en el que además, se mencionaba que otros 17 mil 932 casos no habían sido denunciados ante las instancias correspondientes.

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH), por su parte, ha informado que el 90% de los delitos sexuales  que se cometen en México son contra la población femenina, donde casi la mitad de las víctimas son mujeres jóvenes menores de 18 años.

“Los casos de abuso o acoso sexual contra las profesoras son más frecuentes que los sufridos por las alumnas. En todos los estados han existido casos de abuso o acoso sexual contra las profesoras”, reconoce la CNDH en uno de sus más recientes informes sobre discriminación.

 

Nuevas sanciones

 

Fue el 22 de febrero de 2011 cuando los diputados federales en el país acordaron por unanimidad de votos,  elevar las penas existentes por el delito de acoso sexual que hasta antes de la fecha señalada se castigaba con 40 días de multa.

Con la decisión de los legisladores se establecieron penas de 6 meses y hasta 2 años de prisión, así como multas por 50 días de salario mínimo, a los responsables de cometer este ilícito.

En el caso de los servidores públicos a quienes se compruebe la falta, las modificaciones prevén la inhabilitación de sus funciones por el mismo tiempo que paguen su sentencia, además, se contempla que las faltas se incrementen de 8 meses a 3 años cuando el funcionario acosador se “valga de su posición jerárquica laboral, docente, doméstica o cualquier otra que implique subordinación”.

¿Qué hacer en caso de acoso?

El número de denuncias que se han presentado en la función pública tanto el ámbito federal, estatal y municipal, llevaron al INM a implementar un protocolo de intervención para saber qué hacer en caso de enfrentarse a un hostigamiento o acoso sexual.

http://www.funcionpublica.gob.mx/images/doctos/Organos_de_Vigilancia_y_Control/cultura-institucional/protocolo_hostigamiento_acoso_sexual.pdf

Explican que tras el último informe practicado en el 2008, se llegó a la conclusión que un alto porcentaje de mujeres, al servicio del gobierno, no se atreven a denunciar a estos actos aun cuando ha padecido hostigamiento y acoso sexual por parte de sus superiores o compañeros de trabajo.

Los objetivos del protocolo son: Establecer un proceso para la prevención, atención y sanción de este tipo de casos; Generar un programa que garantice la confidencialidad de las quejas y crear una instancia colegiada que dirima los asuntos que se vayan presentando.

Más recomendaciones

La Comisión de los Derechos Humanos en Guerrero no es la única instancia que ha emitido una o más recomendaciones, al detectar que las autoridades estatales han sido omisas para investigar los casos de hostigamiento y acoso denunciados la mayoría de las veces ante las Procuradurías de Justicia a nivel local.

En julio de 2006, por ejemplo, una enfermera que laboraba en el Centro de Salud de Zacualtipán de Ángeles, Hidago, presentó una denuncia ante la Comisión de los Derechos Humanos de la Entidad contra dos médicos de la institución por ejercicio indebido de la función pública y abuso sexual.

http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:YGGqL1PU10IJ:www.cndh.org.mx/estatales/FedMex/documentos/sisnacpred/SISTEMA/DOCTOS/tesis%25202007/NOVIEMBRE/11.%2520VIOLENCIA%2520CONTRA%2520MUJERES.%2520YUCAT%C3%81N/0021_06.%2520HIDALGO.rtf+%22acoso+sexual%22+site:http://www.cndh.org.mx/&cd=49&hl=es&ct=clnk&gl=mx&source=www.google.com.mx

 

La Profesionista, quien realizaba su servicio social,  denunció que uno de los médicos, estando en su consultorio, la sujeto de las manos para “posteriormente abrazarla y besarla, sin poder defenderse”.

Como justificación, el médico le dijo que su actuación se debía “a uno de sus impulsos”  y le pidió por favor que no lo comentara con nadie. La enfermera, sin embargo, presentó un escrito a sus superiores donde narraba lo sucedido, pero lejos de proceder administrativamente contra el médico, éste fue solapado.

Meses después fue el Director del Centro el que le propuso tener relaciones sexuales  a cambio de liberar su servicio social. No sólo eso, después de encerrarla en su oficina, le dijo que si no accedía a sus peticiones sería él quien la denunciaría por acoso sexual y la amenazó con abusar sexualmente de ella cuando se dirigiera a trabajar hacía alguna comunidad.

A diferencia de la primera queja, la enfermera en esta segunda ocasión se dirigió a la Comisión de los Derechos Humanos, instancia  que recomendó a las autoridades estatales investigar y suspender a los médicos responsables de la agresión, y le ordenó capacitar a todo el personal del sector salud para actuar con estricto apego a derecho y a las garantías individuales sus trabajadores.

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#YoSoyAnimal

Las empresas de Japón que ayudan a la gente a desaparecer

Cada año, algunas personas optan por "esfumarse" y abandonar sus vidas, trabajos, hogares y familias. En Japón se les conoce como "jouhatsu" y hay empresas que les ayudan a llevarlo a cabo.
17 de septiembre, 2020
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En todo el mundo, desde Estados Unidos a Alemania o Reino Unido, hay cada año personas que deciden desaparecer sin dejar rastro, abandonando sus hogares, trabajos y familias para comenzar una segunda vida.

A menudo lo hacen sin siquiera mirar atrás.

En Japón, a estas personas se les conoce como los jouhatsu.

El término significa “evaporación”, pero también se refiere a personas que desaparecen a propósito y ocultan su paradero, a veces durante años, incluso décadas.

“Me harté de las relaciones humanas. Cogí una maleta pequeña y me esfumé“, dice Sugimoto, de 42 años, que en esta historia solo usa el apellido de su familia.

“Simplemente escapé”.

Afirma que en su pequeña ciudad natal todos lo conocían por su familia y su próspero negocio local, que se esperaba que Sugimoto continuara.

Pero que le impusieran ese papel le causó tanta angustia que de repente se marchó de la ciudad para siempre y no le dijo a nadie adónde iba.

Desde una deuda ineludible hasta matrimonios sin amor, las motivaciones que empujan a los jouhatsu a “evaporarse” varían.

Las calles de Japón

Getty Images
El sociólogo Hiroki Nakamori ha estado investigando el jouhatsu durante más de una década.

Pero muchos, independientemente de sus motivos, recurren a empresas que les ayuden en el proceso.

Estas operaciones se denominan servicios de “mudanzas nocturnas”, un guiño a la naturaleza secreta del proceso de quienes quieren convertirse en un jouhatsu.

Estas compañías ayudan a las personas que quieren desaparecer a retirarse discretamente de sus vidas y pueden proporcionarles alojamiento en ubicaciones desconocidas.

“Normalmente, los motivos de las mudanzas suelen positivos, como entrar a la universidad, conseguir un nuevo trabajo o un matrimonio. Pero también hay mudanzas tristes, cuando la razón es haber dejado la universidad, perder un trabajo o cuando lo que quieres es escapar de un acosador“.

Así lo cuenta Sho Hatori, quien fundó una empresa de “mudanzas nocturnas” en los años 90 cuando estalló la burbuja económica de Japón.

Segundas vidas

Cuando empezó en ello, creía que la razón por la que la gente decidía huir de sus problemáticas vidas era la ruina financiera, pero pronto descubrió que también había “razones sociales”.

“Lo que hicimos fue ayudar a las personas a comenzar una segunda vida”, dice.

El sociólogo Hiroki Nakamori ha estado investigando el fenómeno de los jouhatsu durante más de una década.

Dice que el término comenzó a usarse en los años 60 para describir a las personas que decidían desaparecer.

Las tasas de divorcio eran (y siguen siendo) muy bajas en Japón, por lo que algunas personas decidían que era más fácil levantarse y abandonar a sus cónyuges que afrontar los procedimientos de divorcio elaborados y formales.

“En Japón es más sencillo esfumarse” que en otros países, dice Nakamori.

La privacidad es algo que se protege con uñas y dientes.

Mujer sacando dinero en un cajero automático

Getty Images
¿Desaparecerías sin dejar rastro?

Las personas desaparecidas pueden retirar dinero de los cajeros automáticos sin ser descubiertas, y los miembros de la familia no pueden acceder a videos de seguridad que podrían haber grabado a su ser querido mientras huía.

“La policía no intervendrá a menos que exista otra razón, como un crimen o un accidente. Todo lo que la familia puede hacer es pagar mucho a un detective privado. O simplemente esperar. Eso es todo”.

Me quedé impactada

Para quienes son dejados atrás, el abandono y la búsqueda de su jouhatsu puede ser insoportable.

“Me quedé impactada”, dice una mujer que habló con la BBC pero decidió permanecer en el anonimato.

Su hijo de 22 años desapareció y no la ha vuelto a contactar.

“Se quedó sin trabajo dos veces. Debió haberse sentido miserable por ello”.

Cuando dejó de tener noticias suyas, condujo hasta donde vivía, registró el sitio y luego esperó en su automóvil durante días para ver si aparecía.

Nunca lo hizo.

Dice que la policía no ha sido muy útil y que le dijeron que solo podían involucrarse si existía la sospecha de que se había suicidado.

Pero como no había ninguna nota, no investigarán nada.

“Entiendo que hay acosadores y que la información puede ser mal utilizada. Quizás la ley es necesaria, pero los criminales, los acosadores y los padres que quieren buscar a sus propios hijos son tratados de la misma manera debido a la protección. ¿Cómo puede ser?”, afirma.

“Con la ley actual y sin disponer de dinero, todo lo que puedo hacer es verificar si mi hijo está en la morgue. Es lo único que me queda”.

Mujer en Tokio

Getty Images
La policía no suele a ayudar a las familias que buscan a sus seres queridos.

Los desaparecidos

A muchos de los jouhatsu, aunque hayan dejado atrás sus vidas, la tristeza y el arrepentimiento les sigue acompañando.

“Tengo la sensación constante de que hice algo mal”, dice Sugimoto, el empresario que dejó a su esposa e hijos en la pequeña ciudad.

“No he visto en un año. Les dije que me iba de viaje de negocios”.

Su único pesar, dice, fue dejarlos.

Sugimoto vive escondido en una zona residencial de Tokio.

La empresa de “mudanzas nocturnas” que lo aloja está dirigida por una mujer llamada Saita, quien prefiere no confesar su apellido por mantener el anonimato.

Ella misma es una jouhatsu que desapareció hace 17 años.

Huyó de una relación físicamente abusiva, y dice: “En cierto modo, soy una persona desaparecida, incluso ahora”.

Tokio

Getty Images
Tokio es una ciudad con más de 9 millones de habitantes.

Tipos de clientes

“Tengo varios tipos de clientes”, continúa.

“Hay personas que huyen de la violencia doméstica grave y otras que lo hacen por ego o interés propio. Yo no juzgo. Nunca digo: “Su caso no es lo suficientemente serio”. Todo el mundo tiene sus luchas”.

Para personas como Sugimoto, la compañía le ayudó a abordar su propia batalla personal.

Pero a pesar de que logró desaparecer, eso no significa que los rastros de su antigua vida no permanezcan.

“Solo mi primer hijo sabe la verdad. Tiene 13 años”, dice.

“Las palabras que no puedo olvidar son: ‘Lo que papá hace con su vida es cosa suya, y no puedo cambiarlo’. Suena más maduro que yo ¿no?”.


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