#MarchadelasPutas Si una lo es, todas lo somos
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#MarchadelasPutas
Si una lo es, todas lo somos

Por Dulce Ramos
13 de junio, 2011
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Lápiz labial rojo, mejillas coloreadas de fucsia y sombra azul marcada sobre los ojos verdes. Quien porta este maquillaje tan poco sutil no es una mujer, tampoco un transgénero. Es un hombre heterosexual rubio, corpulento. De bigote, barba y patilla bien poblados.

Alex marcha junto a algunas de sus amigas en la #MarchadelasPutas. //FOTO: Dulce Ramos

Su nombre es Alex y tiene 28 años. Toparse con un rostro varonil maquillado desafía todo lo establecido y ese es justo el mensaje que quiso dar al acudir así a ‘La Marcha de las Putas’; manifestación en la que 2 mil 700 personas exigieron ayer un alto al hostigamiento sexual y a las “justificaciones cobardes” que lo toleran y encubren.

Con la sombra un poco corrida por el calor de 29 grados, Alex recibe abrazos de sus amigas a manera de agradecimiento, y juntos se suman al contingente.

Los ciclistas que cada domingo toman Reforma dejaron el ambiente listo. A diferencia del paseo ciclista, organizado por el gobierno local, la marcha fue una iniciativa meramente ciudadana y en la que autoridades como los Institutos de las Mujer del DF y federal no se asomaron.

La música de los paseos dominicales ambientó el arranque. Desde ese momento se vio la tónica festiva que reinó en las casi dos horas de caminata entre la Glorieta de la Palma y el Hemiciclo a Juárez.

Se vieron medias negras de red, zapatos dorados de tacón vertiginoso, blusas de escote proverbial. Muchas marcharon con esas prendas censuradas en el día a día, pero la mayoría vistió sin extravagancia alguna. Entre ellas, Minerva Valenzuela, la actriz y bloguera que, con una entrada en su bitácora, armó la convocatoria. Ella llegó con pantalones de mezcilla y una blusa blanca. Así, sin estridencias, encabezó la marcha.

Otras de las jóvenes organizadoras optaron por las faldas cortas y las defendieron. “La ropa que vistamos no puede ser la justificación de una agresión sexual. De hecho no hay ninguna justificación para esa violencia”, dice Arelí Rojas, organizadora que llegó con una mini de paño café y zapatos negros de plataforma.

“La ropa que vistamos no puede ser la justificación de una agresión sexual".//FOTO: Dulce Ramos

Junto con las prendas llamativas, aparecieron las pancartas de denuncia. “Tu puta madre, hija, esposa, novia amante, hermana, prima… Si una es puta, todas lo somos”, se leía en una que se colocó en la vanguardia.

Otros usaron la creatividad. Con la máscara de un cerdo, un joven se colgó del pecho la palabra “¡Sabrosa!”. Siempre a su lado, una chica portaba un cartelón que decía: “No más puercas costumbres”. Como una alegoría de la convivencia con el acoso, uno iba a atado a la muñeca del otro.

“Hace 30 años esto no hubiera pasado”

Entre las jóvenes con pantalones ajustados o faldas a medio muslo, sobresale una figura espigada, de tez blanca, cabello gris plata, pantalones y sombrero panamá. Martha Lamas, antropóloga y pionera de las manifestaciones feministas en México, fue recibida con aplausos e invitada a encabezar la marcha.

Martha Lamas en la "Marcha de las Putas".

Al grito de “el que no brinque, acosa”, la académica se sumó a los saltos y coreó consignas que se han usado desde aquellas primeras marchas en los años setenta, pero adaptadas a las reivindicaciones actuales (“Escote sí, escote no, eso lo decido yo”, era en sus tiempos “Aborto sí, aborto no…”).

“Estas jóvenes están recuperando la palabra ‘puta’. Les aplaudo y reconozco que hace treinta años, una marcha así no hubiera sido posible”, dijo sorprendida por la cantidad de asistentes y, sobre todo, por la nutrida presencia de hombres. “Qué bueno que seguimos en la lucha”.

Así como Martha Lamas marchó, también lo hicieron otras mujeres que hace tiempo dejaron atrás los 20 y 30.

Norma Islas tiene 50 años y recuerda haber participado en marchas feministas en su juventud. En la mano lleva una manta que dice: “Más sexo = Menos violencia”.

“Estoy convencida de que si tienes bien desarrollada en tu vida la sexualidad, las posibilidades de que se ejerza violencia contra otro sexo son mucho menores”. A su lado, unas amigas que le rondan la edad, aplauden.

“Nosotras y otras compañeras más grandes, fuimos la generación del cambio”, grita una.

A escasos pasos del grupo, Natalia, de 28 años, abraza a sus dos hijas. Una de seis años y una de tres. Ataviada con minifalda de holanes rosas ha llevado a las pequeñas para que desde esa edad sepan que la violencia es intolerable. “Que desde chicas conozcan que las mujeres tienen derechos y libertades”.

Natalia, de 28 años, abraza a sus dos hijas.

Atrás de ellas un grupo de chicas llama la atención de la prensa no sólo por sus escotes y faldas breves, sino por la pancarta rosa que se van turnando: “Más vale ser zorra por astuta que por puta”.

Una mujer violada cada cuatro minutos

Entre ‘olas’ hechas con los brazos y bailes sensuales, la Marcha de las Putas avanzó hasta la Avenida Juárez. En el Hemiciclo de la Alameda Central –meta de la manifestación– un centenar de personas esperó al contingente, que llegó cerca de las 15:30 horas.

Ahí el ambiente de fiesta se tornó en conciencia con los números de la violencia contra la mujer, y al recordar casos emblemáticos en que la justicia ha tolerado vejaciones.

“La Secretaría de Salud Federal reporta que al año 120 mil mujeres son violadas".

“La Secretaría de Salud Federal reporta que al año 120 mil mujeres son violadas. 65% tienen entre 10 y 20 años”, dijo al micrófono Yuridia Rodríguez, integrante del Observatorio Ciudadano contra el Feminicidio. En el mismo discurso también recordó el caso de Paulina, una menor bajacaliforniana a la que le fue negado el derecho a abortar.

Con la consigna “¡basta de violencia!”, la voz de los hombres también tuvo espacio en la tribuna.

“Queremos que se asuma la responsabilidad del abuso sexual y se dejen de repetir las etiquetas que reflejan al hombre como incontrolable por naturaleza, y a las mujeres como tentadoras y provocativas”, dijo Gabriel Amezcua, representante de la organización Atrévete DF.

Por último, la actriz Minerva Valenzuela, anunció que las putas seguirán sus manifestaciones en el País. Tijuana, Puebla, Cuernavaca y Morelia tendrán su propia marcha, que esta tarde, en la capital del País terminó con aplausos, felicitaciones y abrazos.

“¡Vámonos!”, dijo Minerva. “A ver si por lo menos, el día de hoy, no somos acosadas”.

Aquí, el discurso de @ladelcabaret en la #MarchadelasPutas:

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Tonks Brown

Halloween: 'Soy una orgullosa bruja de la vida real'

Tonks Brown, una mujer de Escocia, explica cómo hizo de la práctica del paganismo algo esencial en su vida.
Tonks Brown
31 de octubre, 2021
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Desde una cabaña remota en las Tierras Altas de Escocia, Tonks Brown dice que está orgullosa de ser una bruja de la vida real.

Para ella, Halloween no se trata de disfraces, calabazas y “truco o trato”.

“Creo que la sociedad tiene una idea sobre las brujas de la cultura pop”, dice Tonks, de 36 años.

“Se trata de mucho más: es una gran parte de mi vida, es mi religión y mi fe“, dice.

El año nuevo pagano es el 1 de noviembre y Tonks dice que esa fecha marca el momento de un nuevo comienzo, de no cargar con cosas de la vida en los duros meses de invierno.

Se volvió hacia el paganismo cuando tenía 12 años y vivía en la isla de Mull, en el noroeste escocés.

“Me acosaban en la escuela secundaria por ser diferente”, dice.

“Me metieron hasta la garganta la Wee Free Church en la escuela, tenía servicios en una parroquia y rezaba todo el tiempo“.

Una escoba de bruja y un gato negro llamado Cairn

Tonks Brown
Tonks tiene una escoba de bruja y un gato negro llamado Cairn.

“Recuerdo que me regañaban por colorear cuando debería estar rezando”.

La naturaleza, su “iglesia”

Tonks dice que fue en el mundo exterior donde tuvo la sensación de que no estaba sola y “que los animales eran seres iluminados”.

“Yo quitaría a un caracol de un camino para que no lo pisotearan”, dice.

“Fue esto lo que me hizo darme cuenta de que la naturaleza era mi iglesia en lugar de un edificio grande, frío y viejo”.

Asegura que encontró que el paganismo “simplemente se sentía bien y tenía sentido para mí”.

“Todo en la naturaleza tiene una esencia, todo tiene su propio propósito y es bueno ser más consciente de eso y encajar ahí”, dice.

Tonks Brown

Tonks Brown
Una gran parte de los hechizos es quemar hierbas.

También comenzó a leer sobre los juicios de brujas del pasado.

“Desafortunadamente, muchas brujas tienden a ser mujeres, mujeres que tenían conocimientos, parteras y herbolarias”, dice.

“Entonces en el pasado pensaron que debían matarlas porque no podemos tener una mujer con conocimiento”, continúa.

¿Qué hace en su vida cotidiana?

Tonks trabaja para los servicios de emergencia de su comunidad.

Conduce 10 minutos todos los días hasta un puesto de avanzada remoto en donde, de hecho, tiene una oficina.

Dice que ha aprendido a no predicar sobre el paganismo, pero que defiende a las brujas en su vida cotidiana.

“Si escucho a alguien hacer una broma sobre una bruja, intervendré y diré que soy bruja”, dice.

“Desafiaré cualquier forma de prejuicio, pero eso nunca es un enfrentamiento”.

Un estante de la casa de Tonks

Tonks Brown
Tinturas y frascos de hierbas cubren muchos estantes en la casa de Tonks.

La mujer, quien anteriormente fue guía turística en Edimburgo, dice que ha trabajado en los ayuntamientos, la policía y el servicio de ambulancias, pero su paganismo no suele ser un problema.

“Tenía un colega que estaba aterrorizado por un accesorio que había llevado al trabajo que parecía una varita mágica, porque iba a ir a una práctica después”, dice.

“Ella ni la quería tocar debido al estigma que rodea a las brujas. Tiendo a encontrarlo divertido en lugar de hiriente”.

Sus hechizos

Su Halloween, o víspera de año nuevo, consiste en practicar hechizos paganos y brujería.

Ha estado cultivando hierbas como salvia, romero y tomillo durante todo el año para el festival Samhain, que marca el final de la temporada de cosecha y el comienzo del invierno o la “mitad más oscura” del año.

Un estante en la casa de Tonks

Tonks Brown
Tonks solo lanza hechizos positivos.

Seca las hierbas en fuego para que se quemen mejor cuando las usa.

Quema la salvia para purificarse a sí misma y a su casa con el humo. Y tiene sal y hierro para protegerse de fantasmas, hadas y otras entidades sobrenaturales.

También ha estado untando velas con diferentes aceites y hierbas, así como tallando símbolos en ellas para usarlas en hechizos en el gran día.

Para las hierbas más oscuras, debe visitar al herbolario.

“Ojo de tritón o dedo del pie de rana son nombres medicinales para las plantas, pero a menudo la gente piensa que las brujas usan estas partes de un cuerpo, lo cual no es cierto, son solo plantas“, dice.

Tonks Brown

Tonks Brown

Hace los hechizos en una taza de té antes de verterlos en una vasija con carbón, que enciende cuando realiza sus hechizos en Halloween.

El ritual se hace en un altar de su dormitorio, con plantas que representan la tierra, incienso para el aire y velas para el fuego y el agua.

Brujería blanca

Las brujas blancas, como Tonks, no lanzan hechizos con intenciones maliciosas.

Utilizan dos cuchillos para rituales, un “boline”, que es un cuchillo de mango blanco para recolectar hierbas y tallar velas, y un cuchillo “athame”, que se usa para hacer una forma o cortar un cordón en un hechizo.

Tonks dice que siempre está sola cuando hace sus rituales.

“Conozco a muchas otras brujas, estamos en todas partes, en la policía, en las tiendas locales, pero es demasiado personal para mí practicar magia con ellas, tienes que tener mucha confianza”, dice.

Calabazas de fieltro en la casa de Tonks Brown

Tonks Brown
Las brujas utilizan calabazas y nabos para ahuyentar a los fantasmas.

Las brujas blancas consultan el Libro de las Sombras para obtener recetas.

Tonks dice que en Halloween usa túnica, o nada de ropa, cuando lleva a cabo sus hechizos.

Y un nabo tallado “con cara de miedo” en la puerta de su casa para ahuyentar a los fantasmas y “que no molesten” en su casa.

“Me pongo afuera del armario de las escobas estos días y le digo a la gente que soy una bruja y el 99% de ellos reacciona de la misma manera que si hubiera dicho que era cristiana o musulmana“, dice.

“Estoy orgullosa de ser una bruja de la vida real y Halloween es la mejor fiesta”.


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