No+Sangre: Denuncias y exigencias al minuto
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No+Sangre:
Denuncias y exigencias al minuto

Por Redacción Animal Político
6 de junio, 2011
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Uno de los casos denunciados en el evento. Foto: Omar Granados

40 mil muertos, 18 mil 491 secuestrados y 5 mil 397 desaparecidos movieron a periodistas, artistas, caricaturistas, académicos, organizaciones no gubernamentales y escritores para exponer sus exigencias y denuncias en 60 segundos en torno a la campaña “1 minuto x no + sangre”, realizada en el Museo de la Ciudad de México.

El encuentro programado minuto a minuto fue organizado por el “Colectivo No más Sangre” y convocado por Irma Eréndira Sandoval (@Irma_Sandoval), destacada integrante y participante, así como por los moneros Eduardo del Río, “Rius”, Antonio Helguera y Rafael Barajas, El Fisgón.

Participaron Genaro Góngora Pimentel,  Miguel Ángel Granados Chapa, familia Reyes Salazar, Imelda Maruffo, Lorenzo Meyer, Lydia Cacho,  Joaquín Cosío, Elena Poniatowska, John M. Ackerman,  Alejandro Magallanes,  Epigmenio Ibarra, Ricardo Rocha,  Julio Hernández “Astillero”, Astrid Hadad, Jesusa Rodríguez,  Ofelia Medina, Laura Esquivel, Eduardo Huchim, Sanjuana Martínez , José Marroquín, René Jiménez Ornelas, David Manrique, Massimo Modonesi, Alberto Betancourt , entre otros.

Aquí, algunas de las demandas al minuto

Jesusa Rodríguez:  “Hay que ubicar al enemigo o nos unimos todos o terminaremos humillados y se cumplirá aquello de México una estrella más. Y, por supuesto, que me uno a la petición de juicio político contra Felipe Calderón”.

Eduardo del Río "Rius". Foto: Omar Granados.

Virgilio Caballero: “Para parar este gran negocio de la guerra, hay que plantearse la refundación de la República”.

Astrid Hadad: “Antes del amanecer es cuando la noche es más profunda, no perdamos el ánimo, nos estemos tristes, luchemos juntos”.

Antonio Helguera:  “Nuestra tarea es impedir que esas muertas sean nuestras”.

Alberto Betancourt, catedrático: “No debemos de permitir la intervención de Estados Unidos en decisiones que sólo tendrían que interesar a México”.

Padre de Pablo Roque, desaparecido: “Nos robaron la felicidad, la tranquilidad y el sueño”.

Jesusa Rodríguez, Elena Poniatowska, Lydia Cacho y 'Rius'. Foto: Omar Granados.

Teresa Gutiérrez Hernández, madre de migrante de 17 años desaparecido el 9 de marzo de 2010 en Guanajuato: “Pido ser escuchada hasta el último respiro de mi vida para encontrar a mi hijo”.

Ariadna Estevez, académica: “El tráfico de drogas no es nuestro problema, es un problema de Estados Unidos, nuestro problema es la desigualdad socioeconómica… Los partidos políticos, todos, no denuncian a los miembros corruptos en sus filas”.

Laura Esquivel: “Definitivamente el corazón no es el lugar adecuado para el odio… El arte y la cultura nos pueden unir en un propósito, nos pueden dignificar”.

Irma Eréndira Sandoval y John Ackerman, académicos y convocantes del evento. Foto: Omar Granados.

Irma Eréndira Sandoval, académica:La corrupción viene del poder, es un método, una forma de hacer política”.

Greenpeace México: “Vivimos en un clima de terror, miedo, que busca paralizar y deshumanizar a la sociedad mexicana… Pedimos castigo a los responsables de más de  40 mil muertos ciudadanos”.

Sanjuana Martínez: “Su guerra fracasada, delirante, ha provocado una estela de dolor y sufrimiento, principalmente, en el norte del país… No más sangre es la paz para México”.

Una panorámica del evento en el Museo de la Ciudad de México. Foto: Omar Granados.

Tiempo el destino

Ya van sumando millares
de justos y pecadores;
repletas son las prisiones,
se vive en un sobresalto;
y el presidente tan alto
detrás de las municiones.

Violeta Parra.

Massimo Modonesi: “ Tanta sangre sirve para asustar, para desmoralizar, para que dejemos de luchar, para que dejemos de pensar en colectivo”.

Imelda Marrufo, directora de Mesa de Mujeres en Ciudad Juárez: “Proponemos un pacto ciudadano, donde también se tome en cuenta a las mujeres… En Juárez, sí queremos la renuncia de Gerardo García Luna. En Juárez sí queremos la renuncia de Calderón. En Juárez queremos justicia para todos y todas”.

Fragmento del documental Bajo Juárez

Eduardo Huchim: “Esta guerra no es sólo sangrienta, también es estúpida, porque no es sólo con retenes que se puede combatir al narcotráfico… No se quiere atacar lo evidente”.

José Rosario Marroquín: “¿Será que no hemos alzado suficientemente nuestra voz? Queremos que el Ejército retomes sus cuárteles, que no haya un soldado más en las calles”.

Antonio Helguera intercambiando opiniones con asistentes. Foto: Omar Granados

Comité de Madres de Jóvenes Desaparecidas de Ciudad Juárez: “Es tanta la apatía de nuestros gobernantes y legisladores que la desapariciones no son importantes… Queremos su apoyo para iniciar una campaña nacional para la localización de nuestras hijas, sobre todo para que no haya más lágrimas de una madre”.

Judith Calderón, periodista: “Pedimos que el Ejército y la policía vuelvan al cuartel para que mi país vuelva a ser libre… Tenemos los ejemplos de Poniatowska, Monsi y ahora Helguera, El Fisgón, que no sólo informan, sino que van más allá”.

María Guadalupe Fernández Martínez, representante de las Fuerzas Unidas por los Desaparecidos y Desaparecidas en Coahuila (FUUNDEC): “Todos son culpables, los tres órdenes de gobierno. Vivimos un infierno y un calvario buscando justicia”.

Mássimo Modonessi, académico, y Jaime Avilés, columnista. Foto: Omar Granados

Jaime Avilés, periodista:  “Convocamos a todos y todas a extender esta forma de denuncia y de protesta. Por su carácter de genocidio, esto debe ser juzgado y sancionado en  tribunales internacionales”.

René Jiménez Ornelas: “El respeto de ciudadano a ciudadano es el cimiento de la unidad que tanto necesitamos”.

Jaime LópezVela, defensor de los Derechos Humanos, de la comunidad LGBT: “No más crímenes de guerra contra la homofobia. En los últimos 10 años van más de 700. Proponemos que se implementen programas contra la homofobia en los tres niveles de gobierno. No más crímenes de odio por homofobia”.

Blanca Salces, actriz: “400 mil minutos de silencio no son suficientes para saldar el daño que causado Calderón. No más sangre es una exigencia, no les estamos pidiendo que nos hagan un favor”.

Ricardo Rocha con Irma Sandoval. Foto: Omar Granados.

Carlos Pellicer: “Imponer la razón por la violencia es el principio de una guerra”.

David Manrique, monero: “Ni es guerra ni es frontal, es una luchita simulada. Lo que no es simulado son los 40 mil muertos… Señor Calderón sepa que efectivamente estamos hasta la madre”.

Óscar Chávez en voz de Ofelia Medina con música del Mastuerzo: “Vámonos muriendo todos que están enterrando gratis… Es caer en lo perverso, el permitir que asesinen”.

El audio con las intervenciones íntegras:

La primera fila, espectadores reconocidos. Foto: Omar Granados

“Cada víctima tiene nombre y apellido”

Según datos a conocer en “1 minuto por no más sangre”, desde 2006 a la fecha hay 45 mil muertos y 5 mil desaparecidos forzados, cuatro veces más de lo documentado por la CNDH, así como mil niños y niñas muertos en el fuego cruzado.

A continuación algunas de esas historias:

Edgar Loya, 33 años, profesor de educación física, muerto en Creel, Chihuahua, por un comando armado que asesinó a 15 personas más.

Gerardo Antonio García, Chihuahua. Asesinado en un bar por un grupo armado.

Fredy Aguirre, 34 años, Creel.  Fue asesinado junto con 14 personas más por una caravana de sicarios que entró a su pueblo.

Francisco Barrios "El Mastuerzo". Foto: Cuartoscuro.

Leslie Abigail, muerta por un fuego cruzado entre el Ejército y grupos criminales.

Edgar Bayona, 42 años, muerto en mercado público en Magdalena durante una balacera contra todas las personas que se encontraban en el lugar.

María Fernando Martínez, 25 años, muerta en una balacera en una fiesta.

Litzy, tercer año de primaria, fue asesinada cuando estaba en la tienda y desde una camioneta comenzaron a disparar.

Víctor de la Paz, 17 años, Michoacán, fue asesinado cuando viajaba en carretera y fue detenido por unos encapuchados presumiblemente militares.

Rafael Barajas "El Fisgón". Foto: Omar Granados.

Ángel, 22 años, albañil, fue secuestrado y asesinado por sicarios al negarse a participar con ellos.

Sergio Meza, Tamaulipas, asesinado por un militar por lucir como sospechoso.

Betza, 8 años, al ir a la tienda por un refresco, comenzó una balacera, no pudo corre y cayó muerta.

Dan Fernández, Coahuila, 35 años, era trabajador de una Afore, militares lo creyeron sospechosos, fue secuestrado y apareció muerto.

Héctor Rivas, 23 años, muerto en una balacera en una fiesta.

Dr. Vicente Martínez, Cuernavaca. Viajaba por la carretera con sus esposa e hija, en el camino encontraron una balacera, al cual dejó a sus hija huérfana.

Rodrigo Cortés, 7 años. Fue secuestrado mientras iba  a comprar tortillas y después asesinado. Dejaron el cuerpo en la puerta de su casa con una nota “Esto me pasó por roba maridos y soplona”.

José "Monero" Hernández. Foto: Omar Granados.

Esmeralda Lozoya, 16 años. Mientras jugaba en el patio de su casa con sus amigos , un comando armado irrumpió y dispararon contra todos; ella y una amiga no sobrevivieron.

Gerardo Antonio García, Chihuahua, muerto en una balacera en un bar.

Liliana Celis, 19 años. Al salir a festejar la primera semana de clases, en el lugar donde se encontraban se escucharon detonaciones y una bala la impactó. Murió.

Pedro Miguel (@Navegaciones). Foto: Omar Granados.

Juan Jesús García, 35 años, murió en una fiesta en una balacera.

Blandino Jerónimo, 18 años. Al ir de compras se encontró con un enfrentamiento en la calle, un proyectil lo alcanzó y cayó muerto.

Juana Flores, un año. Mientras viajaba en una camioneta con su mamá, soldados abrieron fuego contra el vehículo por creer que se trataba de narcos. Murió.

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Dondequiera hay cadáveres: cómo la segunda ola de la pandemia está devastando al estado más poblado de India

Con una población más grande que la de Brasil, el estado indio de Uttar Pradesh está siendo arrasado por la pandemia de COVID-19.
21 de abril, 2021
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India está siendo azotada por una severa segunda ola de covid-19 y muchos estados están luchando para hacer frente al aumento de casos.

Uttar Pradesh, el estado más poblado del país, se encuentra entre los más afectados y su gente está sufriendo a pesar de que las autoridades insisten en que la situación está bajo control, como informa la periodista de la BBC Geeta Pandey.

El padre de Kanwal Jeet Singh, Niranjan Pal Singh, de 58 años, murió el viernes en una ambulancia cuando lo transportaban de un hospital a otro.

Cuatro hospitales lo habían rechazado por falta de camas.

“Fue un día desgarrador para mí”, explicó por teléfono desde su casa en la ciudad de Kanpur.

“Creo que si hubiera recibido tratamiento a tiempo, habría vivido. Pero nadie nos ayudó, la policía, las autoridades sanitarias o el gobierno”.

Con un total de 851,620 infecciones y 9,830 muertes desde que comenzó la pandemia el año pasado, Uttar Pradesh no lo había hecho tan mal durante la primera ola que devastó a muchos otros estados indios.

Pero la segunda ola lo ha llevado al borde del colapso.

Las autoridades dicen que la situación está bajo control.

Pero imágenes perturbadoras de centros de pruebas abarrotados, hospitales que rechazan pacientes y piras funerarias ardiendo las 24 horas del día en los campos de cremación en la capital del estado, Lucknow, y otras ciudades importantes como Varanasi, Kanpur y Allahabad, han sido noticia nacional.

Con 240 millones de habitantes, Uttar Pradesh es el estado más poblado de India.

Es hogar de uno de cada seis indios. Si fuera un país separado, sería el quinto más grande del mundo por población, solo por detrás de China, India, Estados Unidos e Indonesia.

Políticamente, el estado también es el más importante de India: tiene la mayor cantidad de diputados (80) en el Parlamento, incluido el primer ministro Narendra Modi, quien, aunque es de otro estado, compite desde aquí.

Sin embargo, esta influencia política le ha traído poco desarrollo.

El estado tiene 191,000 casos activos en este momento y se informa de miles de nuevas infecciones diariamente, aunque se cree que las cifras son mucho más altas.

Esto ha puesto la frágil infraestructura de salud del estado en el centro de atención.

Entre los enfermos se encuentran el ministro principal del estado, Yogi Adityanath, varios de sus colegas de gabinete, decenas de funcionarios gubernamentales y cientos de médicos, enfermeras y otros trabajadores de la salud.

Los videos que compartió un periodista local en Kanpur muestran a un hombre enfermo tirado en el suelo en el estacionamiento del hospital Lala Lajpat Rai administrado por el gobierno.

A poca distancia, un anciano se sienta en un banco. Ambos han dado positivo por covid, pero el hospital no tiene camas para acomodarlos.

Afuera del hospital de Kanshiram, administrado por el gobierno, una joven lloró al explicar que dos hospitales se habían negado a admitir a su madre enferma.

“Dicen que se han quedado sin camas. Si no tienes cama, ponla en el suelo, pero al menos dale un tratamiento. Hay muchos pacientes como ella. He visto a varias personas que han sido rechazadas como nosotros”.

“El primer ministro dice que hay camas. Por favor, muéstrenme dónde están. Por favor, ayuden a mi madre”, dijo sollozando desconsoladamente.

“No vino nadie”

La situación en la capital, Lucknow, es igualmente terrible.

Sushil Kumar Srivastava fue fotografiado sentado en su automóvil, conectado a un cilindro de oxígeno mientras su desesperada familia lo llevaba de un hospital a otro.

Cuando le encontraron una cama, ya era demasiado tarde.

Su hijo Ashish estaba demasiado devastado para hablar. “Sabes lo que pasó. No estoy en condiciones de hablar”, expresó con la voz quebrada.

La nota escrita a mano en hindi del juez retirado Ramesh Chandra, solicitando ayuda después de que las autoridades no pudieran sacar el cuerpo de su esposa de su casa, fue compartida por cientos de personas en las redes sociales.

“Mi esposa y yo dimos positivo para el corona(virus). Desde ayer por la mañana, llamé a las líneas telefónicas de ayuda del gobierno al menos 50 veces, pero nadie vino a entregar ningún medicamento ni a llevarnos al hospital”.

“Debido al descuido del gobierno”, escribió, “mi esposa murió esta mañana”.

hospital administrado por el gobierno en Noida.

BBC
Gente esperando una prueba de covid frente a un hospital administrado por el gobierno en Noida.

Hace años que perdí la esperanza, por las malas instalaciones médicas que hay en este estado. Aquí es donde se encuentra mi aldea ancestral y conozco las dificultades de encontrar un médico o una ambulancia, incluso en tiempos normales.

Con una pandemia arrasadora, las dificultades se han exacerbado.

En la ciudad santa de Varanasi, que también es parte del distrito electoral del primer ministro Modi, reside Vimal Kapoor desde hace mucho tiempo.

Su madre de 70 años, Nirmala Kapoor, murió de covid en un hospital el jueves pasado. Describe la situación como “bhayavah”: aterradora.

“He visto a demasiadas personas morir en ambulancias. Los hospitales están rechazando a los pacientes porque no hay camas, las farmacias se han quedado sin medicamentos esenciales de covid y el oxígeno es escaso”.

Hospitals have been overrun in many cities

BBC
Los hospitales no pueden atender a todos los pacientes.

Kapoor señala que cuando llevó el cuerpo de su madre al campo de cremación, se encontró con un “lashon ka dher”, una pila de cuerpos.

El costo de la leña para la pira se ha multiplicado por tres y la espera para tener un lugar en la cremación ha aumentado de 15 a 20 minutos a entre cinco y seis horas.

“Nunca había visto algo así antes. Dondequiera que mires, ves ambulancias y cadáveres”, dijo.

Las historias de muertes y familias devastadas por la covid-19 abundan a medida que las infecciones continúan incrementándose.

El domingo el estado registró 30.596 nuevos casos, el recuento más alto en un solo día.

Incluso esto, dicen activistas y políticos de la oposición, no da una imagen real de la propagación de la infección.

Acusan al estado de mantener bajo el recuento de casos y muertes al no llevar a cabo suficientes pruebas y al no incluir datos de laboratorios privados.

Y la afirmación parece estar sustentada.

Ghaziabad in Uttar Pradesh

Getty Images
Un fallecido por covid cremado en Ghaziabad en Uttar Pradesh.

Muchas personas con las que hablé dijeron que no se habían hecho la prueba o que sus resultados positivos no se habían incluido en el sitio del gobierno estatal.

Desde Lucknow, Ajay Singh, de 62 años, me envió el análisis positivo de la prueba de su esposa, la cual no se menciona en los registros estatales.

Y ni Singh, que murió en Kanpur, ni la madre de Kapoor, que murió en Varanasi, fueron incluidos en el recuento estatal de víctimas.

Sus certificados de defunción no mencionaron el coronavirus como la causa de la muerte.

Los medios indios también han cuestionado los datos del gobierno, con informes de un desajuste entre el número oficial de muertes y los cuerpos en los crematorios de Lucknow y Varanasi.

Anshuman Rai, director de Heritage Hospitals, un grupo privado que dirige colegios médicos y hospitales en el estado, describe la situación como “extraordinaria”.

“La razón por la que los servicios no funcionan es porque demasiados trabajadores de la salud, incluidos médicos, enfermeras, mensajeros y técnicos de laboratorio, se están enfermando”, indica.

“En un momento en que deberíamos estar trabajando al 200%, ni siquiera podemos hacerlo al 100% porque el sector de la salud depende totalmente de la mano de obra”.

Los críticos culpan al gobierno estatal y federal por no anticipar la segunda ola.

Dicen que hubo una pausa entre septiembre y febrero cuando los servicios de salud y la infraestructura podrían haberse reforzado, el estado podría haber creado bancos de oxígeno y abastecerse de medicamentos, pero desaprovecharon la oportunidad.

Y con el virus propagándose rápidamente, es poco probable que las cosas mejoren pronto.


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