Por denunciar, Solalinde sabe que su vida está “en un hilo”
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Por denunciar, Solalinde sabe
que su vida está “en un hilo”

Por Redacción Animal Político
30 de junio, 2011
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Alejandro Solalinde. FOTO: Cuartoscuro

Lo que me va a parar es un tiro aquí”, declara el padre Alejandro Solalinde mientras se señala con el dedo índice la frente, como simulando un balazo.

Después de denunciar el supuesto secuestro de un grupo de migrantes centroamericanos, el sacerdote católico sabe que su vida está un hilo, pero no tiene miedo. Más bien tiene “ansias” de que las autoridades actúen, investiguen y se resuelva el caso.

Solalinde Guerra, quien coordina la Pastoral de Movilidad Humana Pacífico Sur del Episcopado mexicano, es claro. Denunció que por lo menos 129 migrantes presuntamente fueron secuestrados en la localidad de Medias Aguas, en el sur veracruzano, quienes habían llegado de Ixtepec, Oaxaca.

En entrevista para Animal Político, el sacerdote católico explica que los que estaban en el tren procedentes de la comunidad oaxaqueña, “eran ya para salir 250”, pero de esos, los que entraron al albergue que él administra, Hermanos en el Camino, fueron cerca de 200. De ese total, solamente 129 personas se registraron y ese podría ser el número de los secuestrados.

Precisa que 46 eran de origen salvadoreño, 40 hondureños, 39 guatemaltecos, seis nicaragüenses y “había un número indeterminado de chiapanecos, también muy humildes”.

Los cónsules de Honduras y de El Salvador ya “se hicieron presentes” para recibir sus fichas de los desaparecidos y hasta ayer faltaba el de Guatemala, aunque “también ya entramos en contacto con él”.

Sabemos que este asunto de los secuestros y de abusos contra migrantes, por casos anteriores, están vinculados con el crimen organizado. ¿Usted ha recibido información para sospechar que este caso sea similar?

Sí, por supuesto. Aquí primero hay que entender que es territorio de “Los Zetas” y que ellos pueden tener sus “zetitas”; “zetitas” como una especie de franquicias, de concesiones, ellos se arreglan entre sí en términos de dinero, “Los Zetas” los protegen pero finalmente todos son ellos.

Quiero creer que no son tan sanguinarios algunos de ellos, otros sí, pero son los que han accedido del nivel centroamericano, ellos sí se han pasado, los mexicanos al menos no habían o no eran tan sanguinarios.

Pero también consideremos que no están solos, detrás de ellos hay funcionarios públicos, hay corporaciones policiacas, hay que entender que “Los Zetas” son como una empresa, que tienen ya contratados policías de diferentes órdenes de gobierno, corporaciones, también tienen ministerios públicos, jueces, es una mafiotota, ¿eh?

¿Y eso por qué lo digo? No lo inventé, no me lo estoy sacando de la manga, es información que han dado directamente a la Secretaría de Gobernación.

¿Entonces para vencer el problema tendrían que irse primero contra funcionarios que están solapando y que permiten que estas redes estén operando?

Yo creo que a corto plazo a lo mejor sí, pero el problema es quién lo va a hacer, quién va a estar tan limpio, quién no va a estar en la corrupción, quién va a querer romper la impunidad, quién le va a poner el cascabel al gato.

A largo plazo no queda otra más que empezar desde ahorita a educar a los niños y a los jóvenes para que se valore al ser humano, reeducándose en nuevas prácticas. Las instituciones están haciendo acciones fallidas, necesitan ponerse las pilas y empezar a cumplir con su objetivo original para lo que fueron hechas, incluso la esencia de la Iglesia católica es evangelizar, pero si no evangeliza, es un omelette sin huevo, así de fácil. Es nada.

Es un trabajo a largo plazo, ¿pero entonces a quién le correspondería empezar a hacerlo?

A todo mundo y educando a todo mundo, a la familia, ponerse las pilas y educar a los hijos, ahí es donde pueden ayudar, educar a los pequeñitos que son inocentes, educar al ser humano; después la escuela, que se ha convertido hoy en un grillero, es una instancia política, es pura grilla, se han olvidado realmente de su fin primordial que es educar, transformar, es una vergüenza que todavía tengamos líderes al estilo del priismo antiguo, es una vergüenza, es una bofetada para México.

Hoy muchos maestros se preocupan más por sus reivindicaciones económicas que por la educación, por sacar a México adelante, no sé dónde quedó la tarea original.

Y luego la Iglesia también tiene que invertir en la evangelización, en la educación, en el testimonio. Nuestra vida como sacerdotes, como obispos, no debe ser la misma, lo que estamos dando no alcanza, somos gente decente que tiene una vida sedentaria, respetable, pero eso no es suficiente, tenemos que salir de nuestros esquemas, de nuestros moldes, de nuestras ataduras, salir a la calle, ir con la gente, caminar con ellos, ensuciarnos las manos, tener otro tipo de mentalidad y obviamente otro tipo de seminarios, otro tipo de formación, la formación en los seminarios no debe seguir como va porque siguen sacando al mismo credo que va a la burocracia, al culto, más que a las grandes masas. La Iglesia católica es consciente de que no está llegando a las grandes masas.

Y la última instancia es el gobierno, el gobierno debe poner más énfasis en campañas educativas en la misma población que estar invirtiendo más en las campañas políticas y todo su afán. Qué vergüenza que piense en afianzar un hueso más que le importe el ser humano.

Usted está haciendo una denuncia muy grave y muy delicada, sobre todo con la posible presencia del crimen organizado. ¿Ha recibido alguna amenaza?

Por esta vez, todavía no, pero siento que mi vida está en un hilo, pero le digo, yo no voy a variar por más amenazas, tengo una misión y esa misión me la ha encomendado Cristo, lo único que me puede parar es él. Como dije en una reunión en la que me asignaron medidas cautelares y en la que estaba gente del gobierno: con medidas cautelares o sin medidas cautelares, yo voy a seguir, lo que me va a parar es un tiro aquí.

¿Ha tenido medidas cautelares entonces, protección, apoyos?

Las he tenido relativamente porque para empezar, el gobierno de Oaxaca, no sé si todavía no ha recibido el dinero, no lo sé, pero llevó una camioneta para los policías que me acompañan a mí, que con trabajos llega, transita con mucho 15 kilómetros. Se para, no sirve la bomba. Si se rompe el parabrisas, los policías tienen que estarlo pagando de su dinero. Yo les apoyo con la comida, a veces ellos tienen que comprar su comida y si yo tengo que venir a estos viajes (al DF), por ejemplo, no me pueden acompañar porque imagínese en qué camioneta vienen, en camión de primera no pueden dejar gente armada.

¿Tiene miedo?

No, no, no, para nada. ¿Sabe qué tengo? Ansias de que esto se acabe. Tengo ansias y hambre de que se descubra la verdad, tengo ansias de que esto cambie. Tengo ansias de justicia. Miedo no tengo y tampoco me preocupa mucho mi vida de cara a personas que están sufriendo.

Y no me frustro porque tengo esperanza. Yo sé que la última palabra no la tienen ni “Los Zetas”, ni la máxima delincuencia organizada, ni ningún cártel de México. La última palabra no la tiene el gobierno, la tiene Dios, la tiene Jesús. A mí me podrían matar pero sería contra Dios contra quien estarían luchando, contra Dios, yo sólo soy su achichincle, soy solamente su servidor, es todo.

El padre Solalinde, vestido todo de blanco, termina su plática para continuar con su agenda contra el abuso a migrantes. Mostrando un escapulario en el cuello, se dirige a inaugurar una muestra de artistas plásticos denominada “Rostros de la migración”, en plena colonia Roma, para posteriormente seguir insistiendo y darle seguimiento a su reciente denuncia. Se ve tranquilo.

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Qué resultados tuvo la nacionalización del litio en Bolivia (y por qué AMLO pidió su asesoría)

Ha pasado más de una década desde que Evo Morales anunció que el Estado se haría cargo de potenciar una industria del litio. ¿Qué ha ocurrido en estos años y qué está haciendo el país para aprovechar la alta demanda del mineral?
30 de abril, 2022
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Han pasado 14 años desde que el gobierno de Evo Morales nacionalizó el litio en Bolivia, el llamado “oro blanco” que se ha convertido en uno de los metales críticos para la fabricación de baterías eléctricas o el almacenamiento de energías renovables.

Es tan codiciado que las proyecciones de expertos estiman que su precio podría subir exponencialmente en los próximos 20 años en medio de la transición energética que está experimentando el mundo para reducir las emisiones contaminantes.

Y ahora que la guerra en Ucrania le ha dejado en claro a Occidente que es peligroso depender del gas y el petróleo que exporta Rusia, hay una acelerada carrera por conseguir aquellos metales necesarios para electrificar las economías.

Siendo parte de los metales considerados como “el nuevo petróleo” del siglo XXI, la producción de litio pasó a ser en 2008 un producto manejado por el Estado de Bolivia con el objetivo de que la riqueza de su venta beneficiara a todos los bolivianos.

A más de 6.000 kilómetros de distancia, el gobierno mexicano puso sobre la mesa hace unos días el plan de nacionalizar el codiciado recurso reformando la Ley de Minería para que el litio sea explotado “únicamente por el Estado”.

El blindaje al litio mexicano

“No saben (…) la ambición que despierta en las grandes potencias porque es un mineral estratégico para el desarrollo del futuro”, dijo el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) cuando presentó su propuesta.

La reforma estipula que “la exploración, explotación y aprovechamiento del litio estarán exclusivamente a cargo del Estado”, que será patrimonio de la nación y “se reserva para beneficio exclusivo del pueblo de México” por lo que “no se otorgarán concesiones, licencias, contratos, permisos, asignaciones o autorizaciones en la materia”.

AMLO

Gobierno de México
El presidente de México ha dicho que busca asesorarse con el gobierno de Bolivia.

En 2008 Bolivia inició un viaje parecido. El gobierno de Morales apostó porque el Estado manejara toda la cadena productiva sin intervención de empresas extranjeras, un modelo de negocios muy diferente al del gas natural, donde se han hecho alianzas con firmas que tienen un 49% de participación en el negocio, mientras que el 51% restante queda en manos del Estado.

Pero con el litio intentaron controlar toda la cadena, con la promesa de que Bolivia crearía fábricas de baterías y hasta autos eléctricos.

La imagen podría haber sido un Tesla versión boliviana al lado del salar de Uyuni.

Pero no fue así.

Ahora, el presidente Luis Arce, ha trazado un nuevo rumbo para, después de muchos años de intentos fallidos, concretar las alianzas estratégicas con empresas privadas extranjeras que ofrecen la tecnología necesaria para que despegue el negocio.

Luis Arce.

Getty Images
Luis Arce, presidente de Bolivia, recibirá propuestas de ocho empresas extranjeras para el desarrollo del litio.

Según dijo AMLO, su gobierno le ha pedido asesoría a Bolivia para desarrollar su propio negocio estatal del litio sin participación de empresas extranjeras.

Pero… Bolivia está -en este preciso momento- trabajando con empresas extranjeras en el desarrollo de negocios compartidos.

Las ocho empresas interesadas en participar están analizando las muestras del mineral con el fin de presentar sus propuestas en las próximas semanas y el gobierno tiene previsto el anuncio de los ganadores de los contratos hacia fines de mayo.

¿Cuál será el tipo de asesoría que le entregará el gobierno boliviano al mexicano? Por ahora no está claro.

Un “botín de guerra”

Morales tenía un plan ambicioso: contar para 2015 con toda una industria de baterías y automóviles eléctricos en el país.

Ese objetivo no se consiguió, como tampoco se logró que Bolivia exportara grandes cantidades de cloruro de potasio y carbonato de litio, los dos principales productos de litio que el país vende en el mercado internacional.

Salar de Uyuni, Bolivia.

Getty Images

“La estrategia falló”, le dice a BBC Mundo Juan Carlos Zuleta, analista de la economía del litio y consultor internacional.

“No funcionó porque faltaban los recursos humanos calificados, la tecnología, la estrategia y la voluntad política”, agrega.

Bolivia solo produce 500 toneladas al año de litio, una cantidad que Zuleta considera muy baja para que pueda poner un pie firme en el mercado.

Uno de los problemas, apunta, es que los gobiernos han tomado al litio como un “botín de guerra” con una perspectiva más política que técnica y con un gasto cercano a los US$800 millones que no ha dado los frutos que se esperaban

Una prueba contundente del fracaso, argumenta el experto, es que el actual gobierno boliviano cambió drásticamente el rumbo de lo que venía haciéndose en el país, convocando a ocho empresas extranjeras para hacer una explotación compartida del metal.

Si bien es cierto que durante los gobiernos de Evo Morales hubo acercamientos con firmas privadas, los acuerdos comerciales no llegaron a buen puerto.

“Tecnologías mucho más ecológicas”

“La nacionalización del litio en Bolivia ha sido una buena idea pero el proceso ha tardado demasiado“, señala Diego Von Vacano, catedrático de Ciencia Política en la universidad Texas A&M University, Estados Unidos, y colaborador externo del actual gobierno.

“Con el gobierno de Luis Arce el tema se ha comenzado a tomar en serio. Lo que no se logró en más de una década se avanzó en un año”, le dice a BBC Mundo.

Salar de Atacama, Chile

Getty Images

Von Vacano explica que los gobiernos anteriores hicieron esfuerzos por sacar adelante el desarrollo del litio en beneficio de los bolivianos, pero que no contaban con la tecnología necesaria para lograrlo.

De hecho, sostiene, ni siquiera existía la tecnología necesaria para extraer el litio de la salmuera boliviana, la cual es muy diferente a la que existe en otros países.

Recién en los últimos tres o cuatro años, explica, “han surgido nuevas tecnologías mucho más ecológicas”.

Desde otra perspectiva, Von Vacano sostiene que los gobiernos anteriores centraron sus esfuerzos en otras prioridades como, por ejemplo, el desarrollo de la industria del gas natural.

“Creo que ahora realmente va a despegar la industria del litio en Bolivia para aprovechar las ventanas de oportunidades”.

¿Por qué AMLO le pidió asesoría a Bolivia?

La reforma a la Ley de Minería propuesta por el gobierno mexicano dice que “la minería en México ha representado en los últimos 30 años, como nunca en la historia de México, la sobreexplotación de los yacimientos mineros a favor de intereses particulares, principalmente extranjeros”.

Para la nacionalización del litio, la reforma contempla que “un organismo público descentralizado” se encargue de su exploración, explotación y aprovechamiento del mineral.

Batería eléctrica de auto

Getty Images
El litio es uno de los elementos clave para fabricar baterías eléctricas.

Beatriz Olivera, directora de la organización social Engenera, plantea que AMLO le ha pedido asesoría a Bolivia por su larga experiencia en la extracción y procesamiento de litio y también por una cuestión de afinidad política.

“La apuesta es que el gobierno mexicano tenga un control total del mineral en la exploración, extracción y procesamiento. Esto se debe en parte, a las fuertes críticas que ha hecho el presidente a las empresas mineras privadas que están plenamente justificadas”, dice Olivera.

El problema, apunta, es que las empresas privadas en México tienen una regulación minera que les favorece, “incluso por encima de los derechos humanos de los pueblos indígenas”.

“El presidente ha dicho que son empresas que contaminan y no le dejan nada al país. Incluso no pagan impuestos”, explica.

Salar de Jujuy, Argentina.

Getty Images
Argentina desarrolla su industria para hacer más eficiente la producción de los químicos del litio.

Respecto al ejemplo de Bolivia, Olivera dice que si bien el proyecto del gobierno no contempla alianzas con empresas privadas, quizás éstas puedan desarrollarse en el futuro.

Mirando el caso boliviano, Carlos Aguirre, académico de la Universidad Iberoamericana especialista en tratados y comercio internacional, señala que el gobierno del país sudamericano “finalmente recapacitó” y entendió que el desarrollo de experiencia y de tecnología requiere de recursos de los que no necesariamente dispone el Estado.

Argentina y Chile, por ejemplo, que también se han reservado la titularidad del Estado sobre la explotación del litio, sí han concretado asociación con particulares para poder llevar a cabo la producción.

El resultado es que esos países, especialmente Chile, “se encuentran entre los principales productores de litio del mundo. Bolivia, con una extensión mayor de reservas, no se encuentra en ese listado”, señala Aguirre.

Auto eléctrico

Getty Images
El mercado de autos eléctricos ha aumentado rápidamente. Sus baterías requieren litio.

En eso coincide Francisco Ortiz, académico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Panamericana.

A su juicio, AMLO anunció la búsqueda de asesoría en Bolivia porque “es un mensaje propagandístico, un mensaje más ideológico que con fundamentos técnicos”.

Desde un punto de vista publicitario, apunta, “es un discurso muy bueno para sus seguidores” por el acercamiento a otros gobiernos de su misma línea.

Ortiz espera que la nacionalización del litio en México no termine como la experiencia de la petrolera estatal Pemex.

“Pemex tiene una deuda gigantesca. La riqueza ha generado pobreza, ha generado deudas por una mala administración. El riesgo es que con el litio tengamos otro Pemex“.


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