Una disquera reaccionaria, con un nombre radical
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Una disquera reaccionaria,
con un nombre radical

Por Moisés Castillo
4 de junio, 2011
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El mundo ya no importa si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero, dice Julio Cortázar en Rayuela. Y Txema Novelo y sus amigos del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC) trasladaron sus sueños en una carta de creencia: Vale Vergas Discos. Txema se sentía frustrado pero a la vez aliviado por no especializarse en dirección de cine. En quinto año lo corrieron por deber muchas materias y, de repente, se le había cerrado el único espacio de creación cinematográfica. No podía seguir estudiando en otra universidad con un promedio de 6.7.

Sin embargo, Txema y su incondicional María Alicia Tejeda y otros libertinos, ya habían formado un grupo de culto en el CUEC: la sociedad de los formatos muertos. Mientras sus compañeros de clase se fascinaban por usar la mejor cámara para filmar, Txema y sus amigos tenían un gusto delirante por las cámaras de formatos en peligro de extinción. Coleccionaban cámaras viejas y buscaban en las chácharas artefactos de video analógico, Super 8, cartuchos, luces y juntaban dinero para revelar ese material que estaba en desuso.

En aquel lejano 2004, Txema tenía 22 años y tocaba en Roc & Robots, una banda Synth Popera, firmada por Sound Sister Records (SSR). Esta disquera chilanga independiente, hizo una labor de escrutinio formidable por todo el país para impulsar a grupos de rock alucinantes, cuya música fuera auténtica y que le volara la cabeza a cualquiera. Y eso pasó…

Una de las bandas favoritas de Nicolás Pradilla, Label Manager de SSR, era Maniquí Lazer, un trío punk de Mexicali con un sonido inquietante, y Txema se dio cuenta que tendría que mirar más hacia el norte y dejar un poco el egocentrismo del DF. Su experiencia de las tocadas, conocer a músicos formidables casi anónimos y la ansiedad de hacer cine, lo llevó a tomar la decisión de hacer videos a sus colegas, que se volverían cómplices de Vale Vergas Discos.

Un concierto que marcó a Txema fue cuando tocaron con X=R7, un proyecto que derivó de Maniquí Lazer, porque conoció a su líder Alejandro Tonella y a un mozalbete de 17 años que le pegaba a la batería con odio visceral llamado Juan Cirerol, ahora el profeta del country-pisteo.

Tres años después, el destino los alcanzó: Txema y María Alicia Tejeda volaron a Tijuana, donde los recogió en su auto Alejandro con X=R7, ya sin Juan en la bataca, y recorrieron en dos semanas Tijuana, Tecate, Mexicali, Hermosillo, Los Mochis, Culiacán, Mazatlán, Guanajuato, hasta llegar al D.F. Poco después, volvió Alejandro de Tijuana y Txema le dijo “órale carnal te vamos hacer un video”.

Así nació Vale Vergas Discos: en tiempos diferentes aunque paralelos. Una necesidad de continuar con el proyecto independiente de Nicolás Pradilla de SSR y hacer cine reaccionario, con videos experimentales en formatos complejos, caros y latosos. Si Txema ya no podía especializarse en dirección de cine en el CUEC, en Vale Vergas Discos tendría la libertad de dirigir y filmar imágenes de tiempo: un solo color para los ojos, con un solo momento y una sola manera de vivirlo.

“Lo único que pasó con Vale Vergas fue institucionalizar la amistad entre músicos. Nosotros les hacíamos los videos como si fuera una ‘torta bajo el brazo’ para que ellos vieran donde podían seguir peinando tocadas. Ya con un número significativo de videos, le dije a Mariali que podíamos conseguir un cantón para estos carnales, ponerles un billete para grabarles discos y esto ha sido el mayor augurio de Vale Vergas: en el nombre lleva la penitencia”.

-¿Cómo surgió el nombre que es más que sugerente?

A mí se me ocurrió y empezó como un cotorreo local. Me cotorreaba a los carnales diciéndoles que hay dos estéticas en el mundo: el joto moderno y la verga anticuada, es como un Yin y Yang. De cotorreo les dije que yo me considero una verga anticuada atrapado en el cuerpo de un joto moderno. Y siempre nos andamos dando cuerda con esa figura. Hay veces que se necesita chambear para presentar los discos, pero por zonzos o vale vergas arrastramos muchas cosas que tenemos que hacer con más enjundia para que salga todo bien.

-¿Qué pretenden como disquera?

El fin de Vale Vergas es poner a disposición de la pandilla música muy chingona y mexica. Lamentablemente, esta música no ha sido desatendida más que aquí. Bandas como Seekers Who Are Lovers han peinado Estados Unidos y Europa, y el único lugar donde es una incógnita es México. Son infamias que tiene un sentido dedicarle tiempo y billete, sin que nosotros nos paremos en una estación de radio, ni aspirar a ese seudo culto de figuras como Mijangos y esas ondas. De repente nos decían ‘pusieron rolas de Juan Cirerol en Radio Ibero o en Reactor’. En un principio pensaba que iba a ser como una cosa de burguesía bohemia, pero el hecho de que regalamos la música en la página y se haya popularizado de una manera discreta, es todo un augurio. El disco de Juanito ha sido un putazo.

-¿Es un proyecto infinito o tiene una temporalidad?

Vale Vergas Discos tiene 12 bandas con chance de que armemos otras dos. La idea central es sacar un vinil por artista, su presentación, su video, hasta cubrir a todos y ahí termina el proyecto de la disquera. Nos late esta figura de que Vale Vergas sea una catapulta de carnales. Con Juan Cirerol he visto un fenómeno fascinante, que sin duda le espera un éxito contundente. Para mi es claro que está condenado al éxito, pero ese éxito tienen muchas posibilidades y muchas rutas. Eso es un proceso que cada uno vivirá en sus botas. Y tiene un romanticismo de que Vale Vergas sea un ‘calpullido’, donde fue un contrato cósmico de un número reducido de discos y videos hechos de una forma artesanal e impulsar una música única, mexica.

-¿Por qué sólo 12 artistas? ¿Fue predeterminado?

No, fue más bien un accidente. El número quedó en 12, es una figura de la docena de huevos y la docena de apóstoles, que yo lo veo muy chido, creo que 12 es un buen número. Y hay cosas muy locas: el artista más joven que sería Bruno tiene 17 años de edad, y el más ruco de Seekers Who Are Lovers, que vendría siendo Ángel Sánchez, tiene 37. También hay un margen amplio de géneros entre los 12 músicos. No nos la damos de una disquera democrática pero si es muy alegórica. Nos viajó que sin planearlo haya en la disquera punk-experimental-electro-garage-folk ranchero; sólo presentamos el talento de estos 12 artistas.

 

Game girl, Final fantasy y Japón

En una azotea ubicada entre Michoacán y Vicente Suárez, en la colonia Condesa, DF., se encuentra la sede de Vale Vergas Discos. Es un pequeño cuarto caluroso donde se ven computadoras, consolas de audio, cámaras viejas de cine, discos, películas, VHS, videojuegos portátiles de pantalla líquida, una cama individual y un frigobar carente de cerveza pero con una botella de tequila.

Txema Novelo sabe que está en casa y habla con desenfado. Luce unos botines de gamuza y un pantalón de pana negros, y una playera roja. En su oreja izquierda porta una pequeña arracada y está alejado del discurso cliché del seudo intelectual-clase mediero-izquierdoso-hippie light, que a todas las chicas les encanta.

Dice que de niño se narcotizó con los gadgets. Una tía se fue a estudiar una maestría a Japón y todas las navidades traía desde el lejano oriente videocámaras sofisticadas, videojuegos de moda, grabadoras, aparatos electrónicos y otros artefactos de otra galaxia. Claro, sólo eran regalos para su abuelo y su padre. Cuando por fin el viejo general le prestó su maravillosa Handycam de Sony, el pequeño Txema fue realmente feliz: grabó varios cumpleaños y su mejor noche buena.

Los videojuegos son hasta la fecha su droga favorita. Los portátiles como el Game Boy de Nintendo o el Game Gear de Sega, son su obsesión. Tenía tan sólo ocho años y las máquinas eran su mejor compañera. Desde niño sabía que su destino estaba en esas cámaras y lentes. Pero nunca imaginó que su bajo promedio lo llevaría a estudiar cine.

“Del Instituto Escuela salí con 6.7. Era una escuela medio activa, muy al sur de la ciudad y con ese promedio prácticamente no aspiraba a ninguna universidad. Y me alucinó mucho que queriendo estudiar cine, el CUEC te abría las puertas sin exigir promedio, debe ser el único centro estudios profesionales que no te impone ese requisito. Y lo vi muy augurioso, porque era lo que quería estudiar pero en realidad era lo único que podía estudiar, no había chance de nada”.

-A tus 29 años, ¿Cuál es tu pasatiempo favorito?

Me torciste carnal. Estoy jugando Final Fantasy para Wii y cuando encuentre a alguien que le atore chido a esa ñoñería encontraré a un hermano en Cristo, me cae jajajaja… Ver muchas pelis, somos muy baquetones, pegarle a la lira. He tenido de profe a Juanito Cirerol, al Gaby, TV Vintage. Muchas veces procuro diario venir al estudio a chambear. El augurio es que vivimos en un lugar que se llama Centro Cultural Gatis, que es el depa de un amigo el “Grillo”, y todos los de Vale Vergas cuando llegan al Mictlán se quedan en su casa.

Bandas Vale Vergas Discos:

Juan Cirerol. Desde Chicali llega el anarco corrido del profeta del country-pisteo. La combinación exacta de Johnny Cash, Piporro, Chalino Sánchez, Los Alegres de Terán, con toques del folk de Bob Dylan y algo de punk.

Tron. El último proyecto de Alejandro Tonella: grindcore, máscaras de puerco y sangre!

TRON from Txema Novelo on Vimeo.

Mentira, Mentira. Gaby tiene 23 años y es de Tijuana. Toca grunge, una época que no le tocó vivir pero que revive y recrea el sonido de Seattle con su poderosa guitarra. Se sopló todo Kurt Cobain y es digno representante del garage-mex.

MENTIRA MENTIRA PROMO VALE VERGAS DISCOS from Txema Novelo on Vimeo.

Robota. Es una banda del DF. Sintes análogos, módulos de bataca y liras. El fetiche por los formatos muertos, ellos lo tienen por los aparatos de antaño.

Los Bonzos Flameantes. Miki Guadamur y Carlos Navarrete son creadores de un sonido indescifrable.

MIKI AT THE ICE CREAM PARLOR from Txema Novelo on Vimeo.

Seekers Who are Lovers. Ángel Sánchez es regiomontano. Usa laptop, tornamesa vinil, computadora y canta sobre esa secuencia de sonidos. Es una música como oír a Bola de nieve con Arturito.

BLENDED BY SEEKERS WHO ARE LOVERS from Txema Novelo on Vimeo.

Fred Lorca. Christian Dergarabedian, miembro fundador de la mítica banda argentina Reynols, es el nombre detrás de Fred Lorca. Cantante, filósofo, ejerce el arte Povera en el mundo de la música pop.

Yeyo Moroder. Es un camarada de Monterrey. Viene de un grupo mítico de psicodelia “Los Lichis”.

X=R7. Alejandro Tonella es una de las míticas luminarias del punk del norte: Mexicano, Lipstick Terror, Maniqui Lazer y Tron, son algunas de las bandas que han hecho historia fronteriza. Este es uno de sus proyectos de punk y sintes.

Supermad. Acid techno is back! Y vino de rebote gracias a Jessie Jack y Dr. Dude AKA SUPERMAD, Detrás de esos lentes hay psicodelia y baile.

TV Vintage. Ecatepunk = The New Manchester, Coacalco = The New Detroit. Es una de las bandas mas ponedoras del verdadero Garash Mexa. Iggy estaría orgulloso de ver toda su furia traslapada al tercer mundo.

Mataflores. Es una banda cubana. Un disco de Sonic Youth podría representar lo que se hace en la isla. Una gran historia de noise. Graban 4 horas una noche después de un toque

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Cómo aumentar la vida útil de las prendas y ayudar a salvar el planeta

La reutilización creativa, organización y remiendos decorativos son algunas de las soluciones para extender a vida útil de las prendas. Cuidar de tu ropa significa cuidar también del planeta.
3 de mayo, 2022
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En su libro de 2021 La ropa que amas dura (Loved Clothes Last), Orsola de Castro, fundadora de la campaña mundial Fashion Revolution, lanza una apasionada súplica.

“Pasé años hurgando en tiendas de ropa de segunda mano y vi cientos de piezas perfectas abandonadas simplemente por una cremallera rota”, dice.

“Después de todo, ¿por qué gastar tiempo y dinero arreglando una cremallera rota cuando es más rápido, más barato e infinitamente más divertido comprar un nuevo atuendo con una cremallera que funciona?”.

“Pero, ¿podemos detenernos y analizar qué estamos haciendo cuando despreciamos una prenda por la cremallera que se rompió? ¿Qué pasaría si decidiéramos reemplazarla?”, pregunta.

El cuestionamiento de Castro es uno de los muchos a los que se enfrenta la industria de la moda en el siglo XXI.

Cada vez es más difícil ignorar el daño social y ambiental causado por la fabricación de ropa.

Las tasas de consumo de recursos naturales son estratosféricas, sin mencionar los niveles de contaminación y desperdicio, mientras que las cadenas de suministro globales están marcadas por la explotación.

Y el sector también es responsable de entre el 2% y el 8% de las emisiones globales totales de gases de efecto invernadero, según el estudio.

Cremallera rota

Getty Images

Productos no esenciales

Estas son cifras impresionantes considerando que, hasta cierto punto, esta es una industria de productos no esenciales.

Muy pocas personas en las capitales de consumo de moda de todo el mundo realmente necesitan más ropa.

Aun así, se producen entre 80 mil y 100 mil millones de prendas al año, y esta estimación es conservadora.

La industria de la moda está luchando para enfrentarse a este desafío con planes y minuciosas investigaciones que incluyen una variedad de proyectos que van desde aumentar la eficiencia energética en las cadenas de suministro, cambiar a materiales renovables, invertir en innovación de materiales para evitar los sintéticos, promover iniciativas de justicia social o combatir la crueldad a los animales.

Pero aunque estos esfuerzos tienen buenas intenciones, se enfrentan a una industria que ya tiene un impacto ambiental masivo.

Basta decir que la mayoría de estos 80 mil y 100 mil millones de prendas terminan siendo incineradas o arrojadas a los vertederos con muy poco uso.

Orsola de Castro

Penguin Books
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva, dice Orsola de Castro.

Cuida para durar más

La pandemia ha sacudido las ventas mundiales de ropa.

Ahora, están en camino de volver a alcanzar niveles ligeramente superiores a los de 2019, según los informes State of Fashion de la consultora estadounidense McKinsey & Company.

Cada vez más activistas argumentan que una de las maneras más fáciles de reducir el impacto de la industria de la moda es comprar menos.

O incluso mucho menos.

Solo tres prendas nuevas al año, según el grupo activista británico Take the Jump, y hacer que la ropa que ya tienes dure más.

La idea básica es que la industria de la moda necesita reducir sustancialmente su tamaño.

Desfile de moda

Getty Images

Prolongar la vida útil de una prenda

Para una generación de compradores alimentados por deseos construidos artificialmente y gratificación instantánea, este puede ser un objetivo difícil de imaginar, pero los números son irrefutables.

Una investigación realizada por la organización ecologista británica Wrap indica que prolongar la vida útil de una prenda en tan solo nueve meses podría reducir su impacto medioambiental hasta en un 10%.

Imagina lo que podríamos conseguir durante décadas.

Los factores que contribuyen a lograr este objetivo incluyen la compra de ropa de buena calidad, la disposición de los usuarios a usar la misma ropa muchas veces y su capacidad para cuidarla.

Puede sonar fácil, pero si eso fuera cierto, ya lo habríamos hecho.

Es solo que, en este momento, los riesgos parecen demasiado abrumadores como para no intentarlo.

Ha pasado poco más de una generación desde que perdimos el arte del mantenimiento de la ropa.

Mientras que la vida de nuestros abuelos era de ahorro y reparación, la mayoría de los consumidores de hoy se han acostumbrado al sistema de usar, romper y tirar.

Las prendas perfectas de Castro con cremalleras rotas son síntomas de una profunda falta de conexión con la forma en que se hacen las prendas.

Cosiendo ropa

Getty Images

Pero ahora es más importante que nunca preguntarse por qué tanta ropa está hecha con materiales derivados del petróleo.

Hay que preguntarse si la viscosa de esa camisa fue extraída de bosques milenarios, si hay piel de animal en ese pompón o por qué solo una pequeña fracción de los trabajadores de las industrias de la confección gana salarios decentes.

Y también si todavía queremos seguir provocando caos.

El subtítulo del libro de Castro es Cómo la alegría de remendar y ponerse la ropa puede ser un acto revolucionario.

Es un hecho. Necesitamos una revolución.

¿Qué hacer?

El primer paso es visitar tu guardarropa.

En 2019, la organización británica TRAID lanzó la campaña “23 Percent” (23%) para resaltar la proporción de prendas que los londinenses guardan sin usar en el armario.

El diseñador de moda estadounidense Sam Weir es el fundador de Lotte.V1, un servicio personalizado de combinación de ropa y accesorios que tiene como objetivo revitalizar nuestra relación con la ropa.

Armario

Katrina Hassan/Spark Joy London
Si la ropa está organizada, es más fácil saber exactamente lo que tienes y aumenta la disposición a usarla y cuidarla.

Weir tiene una amplia experiencia en campañas de alto perfil y dice que “muchos de nosotros no usamos lo que tenemos porque nos han enseñado a encontrar soluciones para combinar la ropa según el consumo”.

“Combinar ropa permite que las personas se expresen y se diviertan con la ropa, sin comprar (piezas) nuevas; fuerza la creatividad y (hace) que las personas realmente usen su ropa. Implica aprender a interactuar con la moda, sin consumismo, y establecer una relación con nuestras cosas”, explica Weir.

¿Por dónde podemos empezar?

“Reserva dos horas y abre tu guardarropa”, enseña.

“Busca piezas que no hayas usado en meses o más. Una de ellas podría ser una camisa de vestir. Aquí es donde la ropa a juego puede ayudar”.

Weir continúa: “Póntela con unos jeans casuales, algo que solo usarías el fin de semana. Agrega un par de zapatos de tacón bajo y un blazer. Al combinar la ropa, has convertido una pieza que solo usaste en un ambiente en algo para usar en innumerables ocasiones“.

“Con la combinación creativa, los vestidos pueden convertirse en faldas o tops, lo viejo vuelve a ser nuevo. Es como si acabaras de ir de compras, sin haber salido nunca de tu guardarropa”, concluye.

Las buenas compras son un buen punto de partida, según Mikha Mekler, profesora de gestión de producción en el London College of Fashion. Para ella, “la forma en que compramos es el problema. Si compramos calidad, (la ropa) durará más”.

Comprando ropa en internet

Getty Images

Empieza por evitar las marcas de moda de consumo, con sus gigantescas campañas publicitarias, llenas de celebrities.

Busca marcas con conducta ética que se enorgullezcan de ser artesanales.

Y aun así, compruébalo tú mismo: el peso del producto y la calidad de sus detalles pueden decir mucho.

“Pruébate la ropa”, aconseja Victoria Jenkins, tecnóloga de ropa y fundadora de la marca de ropa ajustable Unhidden.

“Tira, tira, examina la costura. ¿Está limpia y ordenada o llena de hilos sueltos? ¿Puedes ver líneas visibles en los puntos de tensión de la costura? ¿La camisa tiene tiras sobre los hombros para que no se deforme cuando se cuelga? ¿El dobladillo es fuerte o puede desprenderse con facilidad? ¿La tela tiene puntadas descoloridas o más defectos de impresión de los esperados?”, dice.

El siguiente paso es tener cuidado.

Lavar menos la ropa

En su estudio de 1954 titulado Jabones en polvo y detergentes, el semiótico francés Roland Barthes escribió sobre el uso de espuma, que no es estrictamente necesaria en el proceso de limpieza, en la publicidad del detergente.

Para él, “lo importante es el arte de disfrazar la función abrasiva del detergente con la deliciosa imagen de una sustancia, a la vez profunda y aireada, que puede controlar el orden molecular del material sin dañarlo”.

Persiste la idea de que el lavado de alguna manera renueva y refresca, pero en realidad es muy destructivo, como señala Barthes.

La mayoría de los expertos en ropa sostenible están de acuerdo: lava menos la ropa y lávala con detergentes naturales suaves.

Hazlo del revés para evitar que los colores y estampados se desvanezcan.

Planeta

Getty Images
Para ayudar al medio ambiente, debemos ser creativos con la ropa que ya tenemos, en lugar de comprar siempre ropa nueva.

La diseñadora Stella McCartney dijo en una entrevista con el periódico británico The Observer en 2019: “La regla es no limpiar. Dejas que la suciedad se seque y la cepillas. Básicamente, en la vida, la regla general es: si realmente no necesitas limpiar algo, no limpies”.

“No me cambio el sostén todos los días y no tiro las cosas en la lavadora solo porque han sido usadas. Soy increíblemente higiénica, pero no soy una fanática de la limpieza en seco, o cualquier tipo de limpieza, en realidad”, añadió.

Para Mekler, “cuidar la ropa sigue siendo algo que la gente hace mal a diario. Yo lavo mucha ropa, especialmente la más fina e incluso los jeans, en el ciclo de lavado de prendas delicadas, a menos que estén muy sucias”.

Considera colgar la ropa ligeramente sucia en el baño mientras se ducha y deje que el vapor haga el trabajo de limpieza. Evita el secado en secadora.

Agita la ropa y cuélguela para que se seque. Y celebra los beneficios ambientales de tus nuevas rutinas.

Ropa tendida

Getty Images

Según Energy Star, el programa de eficiencia energética de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA), una lavadora promedio usa más de 93 mil litros de agua al año.

Es decir, aproximadamente la mitad de lo que una persona bebe en su vida.

Además del agua, cada vez que lavamos la ropa, arrojamos productos químicos y microfibras de telas sintéticas a cursos de agua ya sobrecargados.

Y finalmente, la mayoría de las emisiones producidas durante el periodo de uso del ciclo de vida de una prenda se generan durante el lavado y secado a máquina.

Reduce este proceso y estarás a la moda de forma sostenible.

Puedes leer este texto publicado originalmente en inglés en BBC Future.


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