La falta de complejo B podría provocar depresión y fatiga en adultos mayores
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La falta de complejo B podría provocar depresión y fatiga en adultos mayores

15 de julio, 2011
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Alimentos ricos en Complejo B.

La deficiencia en el complejo B, en el que se incluyen componentes como las vitaminas B1, B6 y B12, es causa frecuente de depresión, fatiga y pérdida de masa muscular en los adultos mayores, advirtió el médico Martín Dávalos Gómez.

El médico internista y especialista en geriatría del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Jalisco explicó que la vitamina B1 también conocida como tiamina, tiene como función regular algunas funciones del sistema nervioso.

Entre otras cosas, dijo, la neurotransmisión entre otras, así como la metabolización de azúcares y proteínas en la sangre. En tanto la vitamina B6 o Piridoxina regula el apetito, entre otras acciones y contribuye a la metabolización de grasas, señaló.

Comentó que en pacientes con tuberculosis, por el tratamiento que reciben a base de antifímicos (los cuales inhiben la absorción de nutrientes), la administración de esta vitamina es de gran utilidad, para contrarrestar dicho efecto adverso.

Por último la Vitamina B12 (cianocobalina o hidroxocobalina) tiene la función de regular la memoria, el apetito y previene la depresión y la fatiga crónica. También combate la atrofia intestinal, para la absorción de nutrientes provenientes de la alimentación que pueden derivar en cuadros de anemia, indicó.

Dávalos Gómez aseveró que se ha demostrado que la deficiencia de la vitamina B12 es causa de sarcopenia, un trastorno caracterizado por la disminución de masa muscular, adelgazamiento y fragilidad.

Destacó que el problema de debilidad muscular en la población geriátrica se agudiza, si se toma en cuenta la poca o nula actividad física en este grupo de personas.

Informó que en el área de medicina interna tan sólo en fines de semana se atienden hasta 25 pacientes geriátricos por día, de los cuales un 40 por ciento presenta deficiencia de complejo B y generalmente acuden a recibir atención por síntomas como depresión, fatiga, adelgazamiento, pérdida del apetito y debilidad.

El especialista añadió que los pacientes diabéticos o hipertensos son propensos a presentar una baja de complejo B, debido a que presentan dismetabolia, lo que les impide la correcta absorción de los componentes vitamínicos.

En adultos en etapa productiva que generalmente se encuentran sometidos a un estrés crónico, excesivo y oxidativo hay un alto consumo de complejo B, debido a un desgaste físico y mental constante. Por lo regular estas personas cursan con cuadros gripales e infecciones.

Mencionó que el IMSS Jalisco administra a los pacientes con deficiencia de complejo B este componente, ya sea vía oral o inyectado, durante un periodo máximo de tres meses.

Estimó que si el paciente modifica sus hábitos alimenticios y mantiene una dieta sana y balanceada es posible que no requiera del complejo B de manera sintética.

Resaltó que el complejo B se encuentra en altas cantidades en alimentos como carnes rojas, hígado de res, pescado, verduras frescas verdes y amarillas, y cereales. Si el paciente basa su dieta en estos alimentos su mejoría puede ser mayor al 80 por ciento.

Con información de Notimex.

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Getty Images

Cómo explica la ciencia que haya personas que pueden predecir el futuro y qué se puede aprender de ellas

No es magia ni charlatanería, es ciencia. Hay gente común que rutinariamente supera a los expertos cuando se trata de vaticinar el futuro.
Getty Images
Por BBC
20 de junio, 2021
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¿Sabías que eso iba a pasar?

A veces la vida nos da la oportunidad de ufanarnos pronunciando la ubicua frase de “¡te lo dije!”, y hay quienes están convencidos de que realmente son muy buenos vaticinando el futuro.

Pero, si somos honestos, en la mayoría de los casos “sabíamos” que algo iba a pasar sólo después de que ocurre: era una de las posibilidades que consideramos.

Los humanos hemos estado tratando de predecir el futuro desde la antigüedad.

Los chinos tenían el I Ching mientras que los oráculos griegos preferían buscar respuestas en las entrañas de los animales.

En la actualidad, las agencias de inteligencia de todo el mundo se basan principalmente en opiniones de expertos para pronosticar eventos.

Pero hay gente común entre nosotros que rutinariamente supera a los expertos cuando se trata de hacer predicciones precisas sobre el futuro.

Los llaman “superpronosticadores” y, por si te suena a charlatanería, no hay ningún engaño involucrado.

“No estamos hablando de algún tipo de adivino psíquico o nada por el estilo”, subraya David Robson, autor de “La trampa de la inteligencia”.

Por el contrario, los científicos han descubierto ciertos rasgos de personalidad y habilidades específicas.

Signo de interrogación y la palabra "Future"

Getty Images

“Son personas que pueden predecir por ejemplo si una guerra civil va a estallar en una región con problemas o quién va a triunfar en los Juegos Olímpicos”, le dijo Robson al programa de la BBC CrowdScience.

Tienen un talento natural para examinar la evidencia y ver a dónde conducirá en el futuro.

Súper

El término “superpronosticador” surgió de un torneo, cuyo objetivo era buscar nuevos enfoques en las predicciones políticas, llamado Good Judgement Project (Proyecto Buen Juicio, en español) y financiado por la Actividad de Proyectos de Investigación Avanzados de Inteligencia o IARPA, por sus siglas en inglés.

Bajo la dirección del científico político Philip E. Tetlock, desde 2011, el equipo invitó a miles de participantes de todos los orígenes sociales para probar sus habilidades de predicción.

Cuatro años, 500 preguntas y más de un millón de predicciones más tarde,el 2% más exitoso fue llamado superpronosticador.

Carretera con los años por venir escritos

Getty Images

El proyecto más tarde se escindió en una empresa de pronósticos comercial dirigida por Tetlock, cuyo trabajo anterior había demostrado que los pronosticadores profesionales en realidad no eran muy precisos.

Tras analizar 82.361 predicciones realizadas por 284 expertos en campos como las ciencias políticas, la economía y el periodismo, llegó a la conclusión de que “unos chimpancés tirando dardos a los posibles desenlaces” probablemente obtendrían resultados similares, como dejó claro en su libro “El juicio político de los expertos” (2005).

¿Podrían aquellos superpronosticadores, que no habían llegado como expertos, hacer un mejor papel?, se preguntó el politólogo.

Mente realmente abierta

La respuesta fue: . Algunos de ellos tenían la capacidad innata de acertar con las previsiones.

Pero ¿por qué? ¿Qué tenían de especial?

Hombre con jaula abierta como cabeza

Getty Images
No se trata de ser “liberal” sino de no aferrarse a las convicciones.

“A menudo eran curiosos, tenían una mente abierta, estaban dispuestos a buscar evidencia y cuestionar sus suposiciones y también eran intelectualmente humildes, de manera que eran capaces de reconocer sus propios sesgos y tomarlos en cuenta”, señala Robson.

No se trataba sólo de escuchar o leer muchas opiniones sino tener “la capacidad de actualizar los pronósticos u opiniones en función de la información encontrada… y no todos podemos hacer eso, pues a menudo estamos muy amarrados a nuestras creencias”.

“Los superpronosticadores son muy buenos simplemente abandonando lo que habían pensado que era correcto y adoptando otra opinión”.

“Son distintivos psicológicamente”, le dijo el mismo Tetlock a la BBC en 2015.

“Si tuviera que identificar algo en particular es que mientras que la mayoría de la gente piensa en sus creencias como algo muy precioso que los define, hasta sagrado, los superpronosticadores tienden a considerar sus creencias como hipótesis para poner a prueba, que deben revisarse de acuerdo a la evidencia”.

“Eso significa que tienden a ser mejores al hacer estimaciones iniciales, tan pronto como se les hace una pregunta, pero son aún mejores en actualizar lo que piensan a medida que obtienen más información, así que pueden recalibrar si la probabilidad es más alta o más baja”, explicó el politólogo.

Ponte a prueba

Entonces, como los científicos, los superpronosticadores ven sus predicciones como hipótesis y siempre están a la caza de nueva información, evaluando cuidadosamente esos datos y actualizando sus predicciones.

Pero además de tener una mente genuinamente abierta, se destacan en el pensamiento analítico.

¿Será que tú también?

Trata de responder esta pregunta de David Robson.

“El viento sopla desde el este y un tren eléctrico se dirige al oeste. ¿En qué dirección cardinal echará el humo de la locomotora?”.

"Humo del tren". Obra encontrada en la colección del Museo Munch de Oslo.

Getty Images
“Humo del tren”. Obra encontrada en la colección del Museo Munch de Oslo.

¿Y?

La respuesta es que el humo no va en ninguna dirección. “Dije que era un tren eléctrico”.

¿Otra?

En este caso se trata de tres personas: Jack, Ana y Jorge.

Jack está mirando a Ana pero Ana está mirando a Jorge. Jack está casado pero George no. ¿Hay alguna una persona casada mirando a una persona soltera?

Las opciones son: “Sí”, “No” o “No se puede determinar”. La respuesta está al final del artículo.

“Este tipo de preguntas buscan establecer si simplemente te dejas llevar por tus intuiciones o si realmente estás analizando lo que se está diciendo y cuestionándolo”, explica Robson.

Y he aquí la cuestión: uno puede pensar que leer mucho y ser analítico es un rasgos de gente muy inteligente, sin embargo, no es suficiente. Curiosamente, tener mucha capacidad intelectual puede llevarte a las conclusiones equivocadas.

“A menudo, cuanto más inteligente eres, mejor se te dará el hallar todo tipo de razones y fundamentos para tus opiniones y detectar las pequeñas discrepancias en el argumento de los otros, para demoler lo que están diciendo.

“Así que el problema es que en realidad cuanto más inteligente eres, mejor eres en engañarte a ti mismo y a otras personas”.

El 2%

Quizás es bueno que no estemos limitados por nuestra capacidad intelectual, pues eso significa que seríamos capaces de mejorar como pronosticadores.

Pero hay algo más que tener en cuenta.

Niña pintando un sol en un cielo gris

Getty Images

Además de una mente abierta y pensamiento analítico, para hacer buenos pronósticos se necesita lo que se conoce como pensamiento probabilístico.

Y alguien que lo tiene es Michael Storey, uno de los originales miembros de ese selecto grupo del 2% del Good Judgement Project, quien hizo carrera como superpronosticador, y siguió trabajando para Good Judgement Inc.

“Soy una persona muy curiosa, y esa es probablemente mi principal motivación en la mayoría de las cosas que hago”.

En su conversación con BBC CrowdScience, Storey destacó la importancia de tener una perspectiva externa.

“Hay una teoría que dice que si estás demasiado cerca de las cosas tiendes a equivocarte más. Lo que sucede es que, sin date cuenta, eliges prestarle atención a una parte de la información e ignoras cosas que no encajan con tu punto de vista; eso se llama sesgo de confirmación”.

Salirse mentalmente de una situación para tener en cuenta las opiniones de los demás y mirar al pasado en busca de ejemplos puede ser muy útil.

“Imagínate que estás en una boda y te preguntan si crees que la relación va a durar”.

Es fácil dejarte llevar por lo romántico y la alegría del momento, “y en la mayoría de los casos el final es feliz”, pero los superpronosticadores ajustan esa impresión yendo más allá de la información inmediata.

“Y cuando lo haces, puedes tomar una evaluación más sobria y fijarte, por ejemplo, si son personas mayores o religiosas, entonces es mucho menos probable que se separen; así vas incorporando otros factores que puedes obtener desde afuera, a los que tienes cerca, y obtienes esa perspectiva externa”.

Lo que estarías haciendo es ajustar tus intuciones con la ayuda de información y algo muy importante, señala Storey: la coincidencia de patrones.

“Cuando ponemos a prueba a las personas para ver cuán probable es que sea un buen pronosticador no examinamos sus conocimientos de algun tema ni nada por el estilo sino su sus habilidades en el reconocimiento de patrones de imágenes”.

Y, aunque no todos tenemos todos esos talentos naturales, la buena noticia es que los investigadores creen que estas habilidades se pueden aprender. De hecho, hay cursos para adquirirlas.

¿Por qué hacerlo?

Porque aunque no te vayas a dedicar a pronosticar eventos geopolíticos o movimientos bursátiles, aprender a pensar analíticamente y a cuestionar suposiciones y creencias te puede ayudar a decidir si debes cambiar de trabajo, comprar esa casa o invertir en el negocio de tus amigos.

Jack, Ana y Jorge: la respuesta

Siluetas de dos hombres y una mujer

BBC

Como no nos dicen nada sobre el estado civil de Ana, la respuesta parece ser “no se puede determinar”, pero es “sí”.

No es necesario saber si Ana está casada o no.

Si lo está, ella es la persona casada que mira a una persona soltera: Jorge. Si no lo está, Jack es la persona casada que mira a una persona soltera, Ana.

 

 

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