Brasil supera a México como el país de mejor imagen en Canadá
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Brasil supera a México como el país de mejor imagen en Canadá

8 de agosto, 2011
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El primer ministro de Canadá, Stephen Harper, y la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, se reunieron hoy para buscar ampliar su comercio. Foto: EPA.

El conocimiento de los canadienses sobre Brasil podría llegar simplemente a que en el país latinoamericano se inventaron las tangas, sin embargo, de alguna forma el gigante sudamericano ha vencido a México y a Argentina como el socio favorito de los canadienses en el hemisferio.

¿Qué provocó este cambio? Hay que resolver otras preguntas para contestar lo anterior: ¿La sensualidad y exuberancia de Brasil ayudan a relajarse de todas las restricciones del frío canadiense? ¿Es Brasil el alter ego de los canadienses?

“Hay una buena vibra en Brasil, pero lo que específicamente atrae a los canadienses no puede ser señalado”, aifrmó Carlo Dade, director ejecutivo de la Fundación Canadiense para las Américas (Focal, por sus siglas en inglés).

Focal publicó recientemente un estudio que encontró que más del 61% de los canadienses tiene una opinión favorable de Brazil, comparado con 39% sobre México, 41% sobre Panamá y 57% sobre Argentina. Sólo EU es visto de mejor forma que Brasil según la encuesta de este año, realizada por la Asociación de Estudios Canadienses. El sondeo muestra que Brasil califica aún más alto para los hombres canadienses que para las mujeres y que la calificación promedio creció 20% en los últimos cuatro años, mientras la calificación mexicana descendió sensiblemente.

El estudio publicado por The Globe and Mail,  afirma que el expresidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva es un carismático y exitoso embajador global. También ayuda que Río de Janeiro está a 8 mil 249 km. de Ottawa. Sin embargo, Canadá en los hechos tiene menos migración, comercio y turismo con Brasil que con muchos otros, por lo que esta ignorancia juega a favor de los brasileños pues su marca no tiene ningún problema de imagen, por ejemplo, de ser migrantes que buscan llegar a Canadá o “capos de la droga que abandonan cadáveres decapitados”, afirmó el diario canadiense.

Pocos cariocas piden refugio en Canadá para ser protegidos por persecuciones debido a su orientación sexual, no hay yihaidistas brasileños y aunque las favelas de Río de Janeiro indudablemente producen muchos criminales de miedo y la tasa de asesinatos brasileña es mayor a la mexicana, el problema del crimen en Brasil no tiene la resonancia que tiene  la guerra contra las drogas en México. Además, los medios canadienses no publican tantas notas negativas sobre Brasil, como lo hacen sobre nuestro país, según se encontró en el estudio.

Otra cosa que ayuda a Brasil es que cuando los canadienses piensan en Brasil, todo es arena y playas limpias, carnavales, Ronaldinho, supermodelos, Xuxa y bossa nova.

Por supuesto, para aquellos que busquen más, hay más que admirar que sólo las playas y las hermosas mujeres pues en la década anterior el país ha avanzado rápidamente en la reducción de la pobreza, la discriminación y la desigualdad, con 30 millones de personas que dejaron de ser pobres y se sumaron a las clases medias en cinco o seis años.

Además, Brasil es un gigante de la manufactura y será el anfitrión del mundial de futbol 204 y los Juegos Olímpicos de 2014. Sin embargo, es cierto que el país enfrenta muchos retos como su tasa de homicidios -una de las más altas del mundo- y su alta inflación. Necesita invertir más en educación y acabar con la corrupción en sus dependencias de gobierno. La nueva presidenta, Dilma Roussef, deberá poner énfasis también en contrarrestar la fuerte explosión demográfica de últimas fechas.

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Kate McHenry

'La pérdida de olfato por coronavirus hizo que la carne me sepa a gasolina'

Un fenómeno llamado parosmia ha dejado a algunos sobrevivientes de coronavirus en un mundo de esencias distorsionadas.
Kate McHenry
31 de agosto, 2020
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Perder la facultad de oler y degustar son dos síntomas asociados a la COVID-19.

Mientras muchos han recuperado sus sentidos, otros sufren un fenómeno llamado parosmia en el que tienen los sabores y olores distorsionados.

Para Kate McHenry, el agua de la pila deja un hedor horrible. Eso, junto a otro desagradable olor que destila al ducharse, significa que incluso el aseo se ha convertido en algo que debe enfrentar.

“Mi champú favorito tiene ahora el olor más asqueroso del mundo”, dijo McHenry.

Tras caer levemente enferma en marzo, esta inglesa de 37 años fue incapaz de oler algo durante cuatro semanas. Su sentido regresó poco a poco, pero a mediados de junio las cosas “empezaron a oler muy raras” y fueron reemplazadas por un “hedor químico horrible”.

Este hecho ha cambiado la vida de McHenry. Ha perdido peso, tiene ansiedad y añora el placer de comer, beber y socializar. Su problema es tan fuerte que este hedor le desborda incluso en lugares donde simplemente se cocina comida.

Le aterra pensar que ha perdido el sentido de olfato para siempre.

Kate McHenry y su pareja Craig Gordon.
Kate McHenry

Kate se siente culpable cuando su pareja le pregunta qué le apetece comer.

“Me encanta las buenas comidas, salir a restaurantes y beber con amigos, pero todo eso se ha ido. La carne me sabe a gasolina y el prosecco a manzana podrida. Si mi novio Craig se come un curry el olor es horrible. Le sale de sus poros y es difícil estar cerca de él”.

“Me entristezco cuando cocino en las tardes. Craig me pregunta qué quiero comer y me siento mal porque no hay nada que me apetezca. Sé que todo tendrá un sabor horrendo. Me asusta quedarme así para siempre”.

Comida que McHenry puede comer.

Kate McHenry
La pasta con queso es uno de los pocos platos que McHenry puede tolerar.

Las personas con covid-19 pueden perder su sentido del olfato porque el virus daña los nervios terminales de sus narices.

La parosmia puede producirse cuando esos nervios se regeneran y el cerebro es incapaz de identificar debidamente el olor real de algo.

Esta condición está habitualmente vinculada a los resfriados comunes, la sinusitis y las lesiones en la cabeza. Los que los sufren describen oler a quemado, humo de cigarro o carne podrida. En algunos casos el olor es tan fuerte que induce al vómito.

Aunque los profesionales reconocen que la parosmia es un signo de recuperación del olfato, para algunas personas puede tardar años en pasar.

Pasquale Hester

Pasquale Hester
Pasquale Hester afirma que lidiar con la parosmia le quita fuerzas.

Lavarse los dientes con sal

Para Pasquale Hester, también de Inglaterra, la pasta de dientes es uno de sus peores enemigos.

El gusto químico que desprende le produce tantas arcadas que ha empezado a lavarse los dientes con sal, que sabe normal para ella.

Como muchos otros afectados por coronavirus, pasaron semanas hasta que mejoró su sentido del olfato. Pero entonces comió curry por su cumpleaños en junio y se dio cuenta de lo distorsionado que estaba su gusto.

“Escupí la comida porque sabía a pintura. Algunas cosas se toleran mejor. El café, el ajo y la cebolla son lo peor. Puedo comer judías verdes y queso. Lo que me está pasando me afecta. No se lo desearía ni al peor enemigo”, dice Hester.

Lo que comer Pasquale Hester

Pasquale Hester
Un plato de judías verdes y queso es de lo poco que Pasquale puede comer.

Brooke Jones empezó con síntomas en abril y dio positivo por covid-19 una semana más tarde. Describe casi todo lo que huele como “carne podrida con algo sacado de una granja”.

Esta estudiante de 20 años hizo una lista de comida que puede tolerar: gofres tostados, pepino y tomate. Lo demás le disgusta.

“Trato de imaginarme el sabor de las cosas. Si como comida china, incluso si no sabe tan bien, me convenzo de que en realidad no está tan mal”.

Brooke Jones

Brooke Jones
Brooke Jones perdió el sentido del gusto y del olfato.

Impacto psicológico

Se desconoce el número de infectados por covid que han tenido parosmia, pero se estima que cientos de miles han perdido el olfato o gusto de forma temporal.

La profesora Claire Hopkis, presidenta de la Sociedad Rinológica Británica, advierte que hay una “creencia incorrecta generalizada” de que la pérdida de olfato por el virus es a corto plazo”.

“Sí, hay una gran probabilidad de recuperación, pero también muchas personas que perderán este sentido por un período largo de tiempo y ese impacto se está infravalorando“, agrega la especialista.

El olfato juega un rol importante en la memoria, el estado de ánimo y las emociones. Aquellos que sufren alguna disfunción se sienten recluidos.

“Cuando intento explicarlo, algunos piensan que es gracioso. Sé que las secuelas del coronavirus pudieron ser mucho peores, pero me afecta y asusta que nadie es capaz de confirmar si mejorará”, confiesa Jones.

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