La cumbre de seguridad que fue opacada por el #CasinoRoyale
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La cumbre de seguridad que fue opacada por el #CasinoRoyale

Por Redacción Animal Político
30 de agosto, 2011
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Reunión del Consejo Nacional de Seguridad el 30 de junio de 2011. FOTO: Cuartoscuro

Al final del día, el comisionado de la Policía Federal, Facundo Rosas; el procurador capitalino Miguel Ángel Mancera, la activista Isabel Miranda de Wallace, la especialista Ana María Salazar, líderes de opinión, directivos de medios informativos, legisladores, empresarios y representantes de organismos de defensores humanos, se sintieron inútiles.

Todos ellos fueron convocados para discutir y tratar de encontrar el “hilo negro” sobre el tema de violencia, bajo las temáticas de seguridad nacional e inteligencia, en el piso 51 de la Torre Mayor de la ciudad de México, como parte de la Segunda Cumbre de Seguridad encabezada por Blugroup Consulting.

Sin embargo, el magno encuentro –al que habían convocado a Genaro García Luna para hacer la clausura- se vio opacado por la realidad que a todos ellos, y por supuesto a todos los mexicanos, ya había rebasado: el atentado en el casino Royale de Monterrey, Nuevo León.

Los especialistas, estudiosos y otros personajes inmiscuidos en estos temas, comenzaron a discutir desde las 17:00 horas del fatídico jueves 25 de agosto. De entrada, se dieron cuenta que ni siquiera tenían bien definido el tema de “seguridad nacional” para crear una ley, mientras que en los estados más conflictivos, relataban, seguían contándose a montones las víctimas colaterales de la violencia en México.

En Monterrey, Nuevo León, decenas de personas colocaron una ofrenda con veladoras, flore sy pancartas en memoria de las personas asesinadas durante un ataque al Casino Royale de esta ciudad. //FOTO: Cuartoscuro

Los minutos pasaban y los asistentes fueron recibiendo los datos nuevos del ataque aquel, que originalmente se pensó habían efectuado varios delincuentes arrojando granadas. Empezaron con dos muertos, luego ya iban 11. Después, conforme se hacía de noche, el número ya rebasaba los 30.

En una bolsa blanca de tela, los invitados habían recibido un kit promocional del evento con folletos de algunas empresas de seguridad patrocinadoras. Pocos vieron algo que venía en su interior. Paradójicamente el grupo denominado “Consultores en Seguridad Integral” había repartido un disco denominado “Reacción ante situaciones críticas. Zona metropolitana de Monterrey”.

El contenido, como en tono de broma, incluía que en la ciudad del norte entre los delitos de alto impacto existe la extorsión a empresarios y encargados de negocios, a través del cobro “por derecho de piso” realizado por los sicarios del narcotráfico.

El extorsionador toma contacto físico con su víctima, le exige un pago permanente. En caso de no aceptar, lo amenaza con hacerle daño y/o afectar su negocio (incendio, secuestro, etc.).

“Existe la posibilidad real de cumplimiento de la amenaza, el pago exigido puede ser alto, existe muy baja posibilidad de apoyo por autoridades y la extorsión se apoya en el temor creado”, explica ese documento.

Justo se explica ahí lo que un grupo de delincuentes organizados acababa de hacer en el Casino Royale, según confirmarían las autoridades de Nuevo león con el paso de los días y con la captura de presuntos “zetas”.

Agrega que esta modalidad se caracteriza por la extrema violencia y como prueba, la empresa señala que en Monterrey y sus municipios conurbados, varias empresas ya han sido atacadas con explosivos o con disparos efectuados con armas de fuego.

El empresario Denis Reynaud, integrante del comité ejecutivo de la Asociación Mexicana de Protección Ejecutiva AC, reforzaba el mensaje que se había incluido en el kit. Reconocía ante las autoridades federales y otros asistentes que los empresarios estaban huyendo de Monterrey por el miedo al crimen organizado.

Isabel Miranda y Raúls Plascencia durante una reunión con legisladores.//FOTO: Cuartoscuro

En esos momentos, los radios de comunicación de comandantes, tarjetitas entregadas discretamente y versiones entre periodistas hablaban ya de un incendio provocado que había contabilizado 52 muertes en el casino de la capital de Nuevo León.

El ombudsman Raúl Plascencia se había ya quejado frente al micrófono del reciente tiroteo afuera del estadio de futbol de Torreón, de una balacera ocurrida un día antes de la cumbre en Ciudad Juárez y, por supuesto, de lo que estaba pasando en Monterrey.

Debe aterrizarse el tema de seguridad nacional, de no ser así nos quedaremos en el puro discurso”, había dicho. La realidad le estaba dando la razón.

Después el procurador Mancera reconocería que el encuentro era una buena oportunidad de definir hacia dónde se podía caminar en el tema de seguridad nacional. Invitaba a revisar, apenas, la exposición de motivos de la propuesta presidencial sobre una ley en la materia.

Isabel Miranda de Wallace tomó la palabra y reconoció que ella no era “abogada ni política” pero que sí podía hablar de lo que les ha tocado vivir a las víctimas.

Frases como “queremos transitar libremente por las calles”, “los pobres se van del lado de la ilegalidad porque no tienen para comer” o “hay que ir a la parte práctica y no sólo jurídica del problema”, se encargaron de armar su discurso.

El procurador capitalino Miguel Ángel Mancera durante una reunión con integrantes de la Coparmex.//FOTO: Cuartoscuro

El ombudsman del DF, Raúl González Plascencia, pidió que todos se pusieran de acuerdo; Ana María Salazar, advirtió que el año que entra pintaba catastrófico; Felipe Zamora, subsecretario Jurídico de Gobernación, comentó que de ninguna manera quisiera “que el pueblo mexicano empezara a tocar piso”. El secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, había decidido de último momento no acudir a la cumbre.

Se le atravesó lo de Monterrey”, comentó alguien de su equipo.

A su nombre, su subsecretario de Prevención y Participación Ciudadana, Monte Alejandro Rubido, concluía el foro con un discurso que escucharon menos de la mitad de los asistentes que, poco después de las 8 de la noche, ya se habían retirado.

Y es que poco a poco, los invitados que representaban a distintos sectores, habían abandonado casi de puntitas el salón, después de haber aportado algún mensaje y con su bolsa de tela blanca en mano.

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Cuánto se ha construido realmente del famoso muro de Trump con México y quién lo está pagando

Qué hay de cierto en las cifras que aporta el presidente estadounidense cuando dice que está prácticamente listo.
17 de octubre, 2020
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“¡Construye el muro! ¡Construye el muro! ¡Construye el muro!”.

Este fue uno de los cánticos más repetidos por los fervientes seguidores de Donald Trump en sus mítines de campaña por la presidencia en 2016.

Rápidamente, el “infranqueable, grande y hermoso muro” que iba a construir Trump en la frontera entre Estados Unidos y México se convirtió en una de las promesas bandera de su candidatura.

La propuesta venía acompañada, además, de otro compromiso: México iba a pagar los costos de la ambiciosa obra.

Cuatro años después, en plena campaña para su reelección, el presidente afirma que el muro pronto estará listo y que México está pagando por él.

Ya hemos construido 300 millas (480 kilómetros) del muro fronterizo“, exclamó Trump el 28 de agosto en un mitin en New Hampshire, recién terminada la Convención Nacional Republicana.

“El muro pronto estará listo y nuestros números en la frontera son los mejores de la historia. Por cierto, México está pagando por el muro, por si no lo sabían“, añadió el mandatario.

Desde entonces, en todos sus actos de campaña, incluidos los de esta semana en Florida y Pensilvania en su reaparición tras el contagio de covid-19, Trump ha insistido en estas dos ideas: que el muro avanza rápidamente y que la factura está del lado mexicano.

¿Son verídicas estas cifras? ¿Cuál es la situación actual del muro?

Cómo es la frontera

La frontera entre Estados Unidos y México tiene una longitud de 3.142 kilómetros.

Antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, había barreras o vallas de separación en un tercio de la frontera, unos 1.050km.

Mapa de la frontera entre EE.UU. y México

BBC

En las zonas más urbanas, las barreras están hechas para impedir el paso de peatones y vehículos.

Las vallas son de diversos tipos: en algunos segmentos son paneles de chapa o acero corrugado, en otras partes hay una malla de alambre o varias superpuestas, y en ciertos sectores, hay barras verticales que miden entre 5,5 y 9,1 metros de altura colocadas sobre cemento y separadas por pequeños espacios.

Instalación de postes verticales en la frontera

Getty Images
Instalación de una valla secundaria de postes verticales en California.

En las áreas más remotas, el gobierno usa “cercas vehiculares”, que son postes de madera cruzados (generalmente obtenidos de las vías ferroviarias) que impiden el paso de vehículos pero que pueden ser superados por peatones.

En el puesto fronterizo entre San Diego y Tijuana, las vallas se adentran hasta 100 metros en el mar y están hechas por materiales resistentes al óxido y la corrosión salina.

Valla se adentra en el océano Pacífico

Getty Images
El muro o valla separa a San Diego y Tijuana y se adentra unos 100 metros en el mar.

En el resto de la frontera, donde hay zonas montañosas, desiertos, humedales y canales en torno al río Bravo (o río Grande), no existe una estructura hecha por el ser humano: la naturaleza forma su propia barrera.

En algunos puntos, la frontera tiene dos o hasta tres capas de barreras, una detrás de otra. Las autoridades se refieren a ellas como barreras primarias, secundarias y terciarias.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La promesa y las cifras de Trump

Durante la campaña de 2016, Trump prometió construir el muro a lo largo de toda la frontera.

Posteriormente aclaró que solo cubriría la mitad, dado que la naturaleza se encarga del resto.

El rio Bravo (río Grande en EE.UU.)

Getty Images
El rio Bravo (río Grande en EE.UU.) y otros accidentes geográficos crean una frontera natural de por sí difícil de cruzar.

Las dificultades para encontrar financiación para el muro retrasaron los planes del presidente.

Ahora, a unas semanas de las elecciones y con más de tres años y medio de gobierno en la espalda, Trump se jacta de que el muro está prácticamente listo.

Muro en el desierto de Sonora

Getty Images
Partes del muro atraviesan el desierto como esta que separa San Luis, Colorado, de Sonora.

El presidente dice que ya se han construido 480km y espera que para principios de 2021 se haya completado un total de 800km.

Pero las cifras oficiales muestran una cara diferente.

Los datos

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) envió a BBC Mundo su último informe sobre el estado del muro, con datos actualizados al 4 de septiembre de 2020.

Desde enero de 2017 -cuando Trump asumió la presidencia- hasta primeros de septiembre se han construido aproximadamente 507 kilómetros del llamado nuevo sistema de muro fronterizo”, que además de barreras con balizas de acero incluye patrullas, carreteras adaptadas a todas las condiciones climáticas, iluminación, cámaras y otras tecnologías de vigilancia como sensores o drones.

Una excavadora en la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez

Reuters
En distintos puntos fronterizos de Texas se pueden ver trabajos de construcción o sustitución del muro.

Si se comparan los números con las cifras que maneja Trump, no hay apenas diferencia.

Lo que sucede es que la mayor parte de los 507km construidos -unos 451km- son sustituciones o reparaciones de estructuras ya existentes que estaban deterioradas (421km de barreras primarias y 30km de barreras secundarias).

En conclusión, únicamente se han construido 56 kilómetros de muro nuevo, de los cuales 43km corresponden a vallas secundarias, lo que nos deja un total de 13km de barreras primarias totalmente nuevas.

Las dificultades para construir de cero

El hecho de que el gobierno no haya podido avanzar en la construcción de un muro totalmente nuevo se explica por varias razones.

Una de ellas es la ya mencionada dificultad para construir en zonas donde la naturaleza se impone, especialmente en las inmediaciones del río Grande.

Valla en Texas

Getty Images
La valla también cruza zonas rurales y agrícolas, como esta cerca en Brownsville, Texas. Los rancheros del norte que tienen propiedades en el sur cruzan la frontera por una gran puerta metálica con cerrojo de seguridad.

También hay que tener en cuenta que muchas de las zonas libres de barreras se encuentran en tierras de propiedad privada y sus dueños no están dispuestos a permitir que se erija un muro en su terreno.

A diferencia de los estados del oeste, donde gran parte de la tierra está bajo control del gobierno, hay cientos de granjas en la ribera del río, ranchos y otras propiedades en manos privadas en Texas.

Algunas carecen de registros de propiedad, otras están en manos de múltiples herederos.

El gobierno planea hacer uso de su derecho de expropiación para adquirir los terrenos, pero el proceso es lento e implica acciones legales que se pueden prolongar en el tiempo.

A estos obstáculos se les suma la falta del presupuesto total necesario para completar la construcción prometida.

Donald Trump en un mitin en New Hampshire el 28 de agosto de 2020

Reuters
La visión de Trump sobre cómo será el muro ha cambiado desde que llegó a la Casa Blanca.

Lo que nos lleva al siguiente punto: ¿quién está pagando por el muro?

México en la mira

El 25 de enero de 2017, Trump firmó un decreto que autorizaba la construcción del muro en la frontera sur.

Pocos meses después, en abril, Trump tuvo que renunciar a hacer la obra en su primer año fiscal como presidente, como era su promesa.

El mandatario insistió en que la gran obra de infraestructura sería financiada por México.

Trabajador en el muro entre Estados Unidos y México a la altura de Mission, Texas

Reuters
El presidente Trump insiste en que México está pagando la construcción del muro fronterizo.

El entonces presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, rechazó esa afirmación y aseguró en varias ocasiones que su país no pagaría ningún muro.

Y en su reciente encuentro en la Casa Blanca, tanto el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, como Trump evitaron hablar del delicado asunto.

Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump en la Casa Blanca el 8 de julio de 2020

Reuters
Los presidentes de México y Estados Unidos no hablaron sobre la financiación del muro durante su encuentro en la Casa Blanca a primeros de julio.

Aun así, el mandatario estadounidense insiste en que México “está pagando” el muro, algo que los datos oficiales también contradicen.

Según la CBP, la financiación para la construcción procede de los Departamentos de Seguridad Nacional, Defensa yTesoro.

Esto ha sido posible gracias a la declaración de estado de emergencia nacional en la frontera firmada por Trump el 15 de febrero de 2019 y que todavía está en vigor.

El presidente justificó que la declaración era necesaria para proteger al país de una “invasión de drogas y criminales” procedente de México y que supone “un grave riesgo para la seguridad nacional”.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La medida le permitió desviar para el muro US$6.300 millones de partidas presupuestarias del Departamento de Defensa para la lucha contra las drogas.

A esa cantidad se le sumaron US$3.600 millones del presupuesto del Departamento de Defensa para construcciones militares más unos US$3.400 millones de los presupuestos anuales de la CBP (que depende del Departamento de Seguridad Nacional).

Muro de paneles metálicos

Getty Images
Muro de paneles metálicos vistos desde México.

Todas esas partidas más los US$1.375 millones que sí fueron aprobados por el Congreso en 2018 suman un total de unos US$15.000 millones, una cantidad inferior a los US$25.000 millones inicialmente presupuestados para la construcción del muro.

En cualquier caso, ninguna de estas partidas parece proceder de México.

BBC Mundo se puso en contacto con el equipo de campaña de Trump para aclarar las discrepancias en los datos de construcción y financiación y nos remitieron a la Casa Blanca.

Hasta ahora no hemos obtenido respuesta.

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BBC

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