Bomberos y rescatistas, los otros rostros del #CasinoRoyale
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Bomberos y rescatistas, los otros rostros del #CasinoRoyale

Por Dulce Ramos
30 de agosto, 2011
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Decenas de hombres llegaron al Casino Royale el jueves 28 de agosto, pero sabían que no iban a encontrar luces de colores ni música. Todo el encanto del centro de apuestas se había consumido ya en el incendio provocado por el crimen organizado.
Cruz Roja, Bomberos, Protección Civil. Éstas y otras corporaciones del municipio de Monterrey y otros ayuntamientos vecinos se enfrentaron al denso humo negro. Al fuego. Al llanto desesperado de los sobrevivientes y a los ruegos de quienes esperaban ver salir con vida a un familiar.

Seres humanos con sus propias historias, regiomontanos como las 52 víctimas, tuvieron a su cargo el control de la tragedia. Ellos, a su forma, también vivieron de cerca el horror del peor ataque de la delincuencia que se haya vivido en el país.
A pesar de su trabajo heroico, hasta hoy por la mañana, ni el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina de la Cruz, ni el alcalde regiomontano, Fernando Larrazábal, se habían acercado a sus cuarteles a estrecharles la mano. Ni siquiera han recibido aún una llamada de agradecimiento.

A cuatro días de la tragedia, todos los rescatistas han vuelto a trabajar normalmente. Un grupo de ellos ha contado a Animal Político cómo vivieron el día en que el crimen organizado mostró al país su cara más desalmada.

Israel García Muñiz, bombero.

“Lo más doloroso fue sacar a una mujer embarazada”
Israel García Muñiz, bombero, 32 años

Israel recuerda el incendio del Casino Royale con la voz firme, pero la mirada perdida. Estuvo más de 12 horas en esa esquina de Avenida San Jerónimo y Doctor Jesús María González y recorrió hasta el último rincón en busca de cualquier alma que gritara por ayuda. Sus tareas de esa tarde fueron la búsqueda y el rescate.

“Fueron tantas las personas que saqué, que los rostros no se me quedaron grabados en la memoria”, cuenta recargado en su camión. “Lo que no he podido olvidar, y que fue lo más doloroso que vi adentro, fue sacar a una mujer embarazada”.

Cuatro días después del incendio, Israel, casado y padre de tres hijos, está de guardia en el Hospital de Zona 21, en el centro de la ciudad. Mientras relata las huellas de la tragedia que hay en su memoria, un grupo de militares rodea el edificio, pues en cualquier minuto llegará la Primera Dama, Margarita Zavala, a visitar a los heridos.

Él, como sus compañeros, vivió con angustia la necesidad de más y mejor equipo de respiración. La herramienta con la que cuenta cada bombero, fundamental para entrar hasta el último rincón, les da aire respirable por unos 40 minutos, pero Israel –bajito, moreno, fornido pero con una pequeña barriguita—estuvo entre el calor y las cenizas poco más de 12 horas.

Desde hace cuatro años, Israel ha estado con su camión y su uniforme apagando fuegos por toda la ciudad. Pero lo ocurrido en el Royale, sabe, ha marcado en Monterrey un antes y un después. “Esto fue algo más que un incendio. Algo más que un atentado. Fue algo para lo que no tengo palabras”.

Con esa frase, el estoicismo de Israel se rompe y los ojos chiquitos café claro se le empiezan a hacer agua.

Jesús Antonio Martínez García, bombero.

“Uno quiere salvar todas las vidas, pero no siempre se puede”
Jesús Antonio Martínez García, bombero, 28 años

Jesús se fue al casino en el segundo camión enviado. Ni siquiera tenía equipo, así que tomó prestado el de un compañero. La labor de este bombero –el más alto de todos, delgado y de ojos rasgados—fue controlar las llamas. Así que vivió todo desde la avenida San Jerónimo.

“Uno quiere sofocar el fuego rápido, pero en ese tipo de lugares hay madera, alfombra. Muchos elementos que lo hacen complicado”. La densidad del humo, recuerda, les impedía la visibilidad. El calor hacía el avance insufrible.

“Mientras iba apagando las llamas, pensaba si adentro se estaría consumiendo algún cuerpo. Uno llega a esas situaciones queriendo salvar todas las vidas, pero no siempre se puede”, dice con la tristeza en la voz.  “A uno le afecta mucho no poder hacer todo lo que se propone en una emergencia”.

Además de ser bombero, Jesús toca el bajosexto en un grupo de música norteña. En ese trabajo ha visto cómo en Monterrey, la vida nocturna y las diversiones se vuelven cada vez más riesgosas.

“Cuando pasó la emergencia me puse en el lugar de los familiares. Si hubiese perdido a alguien cercano, no sé cómo hubiera enfrentado el dolor”.

Mario Alberto Olveda, operador de radio.

“Hay emergencias que ya sabemos cómo son, pero nunca vimos algo así”
Mario Alberto Olveda, operador de radio, 42 años

Con sólo escuchar la voz de sus compañeros rescatistas, Mario sabe de qué magnitud es el desastre que se está viviendo.
Jamás ha estado frente a un incendio, pero tiene 25 años como operador de radio en corporaciones de rescate y, a su modo, conoce bien las situaciones de emergencia.

A las 15:30 horas del jueves 28, escuchó en la frecuencia de Bomberos que un casino se incendiaba en la Colonia San Jerónimo. En cuestión de segundos comenzó a recibir llamadas que pedían la presencia de una brigada en el Casino Royale. Después, la comunicación desesperada de sus compañeros por la radio.

–¡Necesito una camilla!
–¡Falta equipo para ingresar!
–¡Contacten a Agua y Drenaje!

“Yo vivo la emergencia a través de ellos. Me doy cuenta cómo les cambia la voz. Me imaginé que el incendio estaba enorme porque podía escucharse el terror”, cuenta Mario frente a los receptores de radio. Por 20 años operó la frecuencia de la Cruz Verde y desde hace cinco tiene a su cargo la de Protección Civil.

“La mayoría de las emergencias ya te las sabes. Ya sabes cómo son. Pero algo como esto, nunca lo habíamos vivido”.

Las instalaciones de Protección Civil, enclavadas en el cruce de Pino Suárez e Isaac Garza, están a unos 10 minutos del Casino Royale, y a pesar de la distancia también en el cuartel se sentía la desesperación.

“Conforme fue cayendo la noche me puse a preparar las lámparas. La planta de luz. Sabía que mis compañeros las iban a necesitar. Me fui a mi casa después de las 12 de la noche y para las siete de la mañana ya estaba de vuelta”.

Aunque dolido por su ciudad, Mario alberga la esperanza de que la calma regrese pronto . “Vivir así ya es muy complicado. Necesitamos que este problema se resuelva ya. Que la seguridad vuelva muy pronto a todo nuestro estado”.

Arturo Ochoa Ríos, comandante de Protección Civil.

“Sólo pude decirle a las familias que tuvieran fe”
Arturo Ochoa Ríos, comandante de Protección civil, 25 años.

Mientras entraba y salía del casino, con el fuego ya controlado, una mujer detuvo a Arturo, comandante de Protección Civil desde hace cinco años.

–¿Cómo está ahí adentro? ¡Por favor dígame! ¡Mi hermana está ahí adentro! ¡Sáquela!

“Sólo puedes decirles que oraran y tuvieran fe”. Los ojos grandes del joven se pierden en la sala donde día a día esperan algún llamado.

Arturo, capacitador de emergencias y padre de un niño de dos años, fue de los primeros en llegar al Royale, pero no hizo falta que estuviera cerca para imaginarse la magnitud de lo que ocurría. Desde el cuartel vio cómo el humo se empezaba a hacer más denso y más oscuro y, por la hora, sabía que podía encontrar a señoras que acuden a comer y a jugar.

“Cuando logré entrar saqué a dos personas y las entregué a los paramédicos. Minutos después, cuando pregunté cómo seguían, me informaron que ya estaban muertos”.

El recuerdo que más le estruja es el del calor. La cámara con que midieron la temperatura en cuanto llegaron marcaba 600 grados. Respirar era un suplicio.

“El equipo autónomo te provee de aire fresco. Pero en cuanto entrábamos, el aire nos salía hirviendo. El tanque se ponía extremadamente caliente”.

En los últimos cuatro años, trabajar en Protección Civil se ha vuelto aún más riesgoso. En más de una ocasión han recibido reportes de emergencias que resultan falsos. “Los ‘malos’ nos utilizan para que, con nuestra presencia, los federales se distraigan cuando acordonan una zona”.

Juan Guajardo, operativo de Protección Civil (a la izquierda).

“Conforme entraba, veía cosas cada vez más graves”
Juan Guajardo, operativo de Protección Civil, 21 años

Es de los más novatos y  su equipo de rescate está incompleto.  Aún así acudió al casino, sabía que se iban a necesitar manos.

Juan, aficionado al futbol y padre de una niña, es tímido. Casi críptico. Relata lo ocurrido el jueves con muy pocas palabras. “Entré por el estacionamiento”. “Había mucho humo”. “Las personas que saqué tenían quemaduras muy graves”.

En su voz hay algo de incredulidad. Se nota que aún no está ‘curtido’ en las emergencias y mucho menos en una de esa magnitud. Es tan joven que su bigote apenas parece una sombra bajo la nariz.

“Ayudé a salir a cuatro personas, pero a partir de la quinta, ya todas habían muerto”, dice con la vista en un ventanal que da al estacionamiento donde tres camionetas pick up están listas para atender un llamado.

En el incendio del Royale, el fuego y el calor le hicieron un hoyo al pantalón que, por reglamento, debe usar en todas las situaciones de emergencia. Para poder presentarse a trabajar el lunes tuvo que conseguir otro el fin de semana.

“Lo fui a comprar y me asaltaron. Me quitaron toda mi quincena”.

En el atraco, se dio cuenta de que la vida en Monterrey es una situación de riesgo constante.

 

Juan Jaime Flores, responsable de turno.

“Pensábamos que era un incendio en la cocina. Lo que pasa comúnmente”
Juan Jaime Flores, responsable de turno, 26 años

El jueves del incendio, Juan no estaba en el cuartel. Ni siquiera era su turno.

“En cuanto vi que había un incendio, me vine para acá”, relata este joven estudiante de Mercadotecnia. El único soltero del grupo que acudió al Royale.

En el camino se imaginó que la emergencia estaba en la cocina. “Pensé que se había quemado algo de grasa. Lo que pasa comúnmente en ese tipo de lugares”.

Al arribar concluyó que su deducción no podía ser más errónea. La fachada estaba envuelta en llamas altas y una nube negra.

La única entrada donde había menos peligro fue la del estacionamiento. Por ahí ingresó y rescató  a cuatro personas. Primero una, luego otra y otra. Conforme se acercaba a la cuarta notaba que las quemaduras y la intoxicación eran cada vez más graves.

“A la quinta tuve que hacerle maniobras de RCP (Reanimación Cardiopulmonar) y después de ella, no saqué a nadie más vivo”. La impresión del desastre aún se le nota en el rostro redondo y juvenil.

La criminalidad ha obligado a que Protección Civil haga cambios hasta en sus camionetas. Junto con los directivos, los responsables de turno decidieron cambiar las torretas azules y rojas de las pick ups, por unas completamente rojas. Por las noches, la delincuencia organizada los confundía con policías y en más de una ocasión, camionetas con desconocidos armados les cerraron el paso y los encañonaron.

“A partir de eso, nuestras luces son rojas, como las bomberos y ambulancias”.

“Si te entra la desesperación en estos casos, echas a perder todo”
‘Ramón’, paramédico, 37 años.

Ramón pide que le cambien el nombre. La corporación para la que trabaja desde hace dos años le prohíbe dar testimonios no sólo de lo ocurrido en el Casino Royale, sino de todas las situaciones de emergencia que ha visto como paramédico y que cada vez son más descarnadas. Monterrey se ha descompuesto y él lo ve en la gravedad de los heridos que atiende día a día.

“Ese jueves sólo me dijeron que iba a auxiliar a personas intoxicadas por un incendio”.

Lo que vio al llegar, fue mucho peor.

“Lo más impresionante fue el calor. La radiación se sentía horrible hasta afuera”.

Por un momento fue presa de la desesperación. Tiene los conocimientos para ingresar y rescatar a víctimas en este tipo de situaciones, pero no el equipo necesario para enfrentarse a un incendio tan grande.

“Tuve que calmarme. En esas situaciones si te entra la desesperación echas a perder tu trabajo y el de los demás. Sé que no se puede tener la sangre fría, pero hay que permanecer relajado”, cuenta con la voz baja, como para que nadie más se entere de la historia.

Cuando el fuego estuvo controlado y pudo ingresar, sacó a cinco personas muertas. Todas mujeres.

“Llegué al casino el jueves y no volví a mi casa sino hasta el sábado. Me aventé trabajando 48 horas seguidas”.

Al llegar a casa, sus dos hijos le contaron que lo vieron en la tele. A partir de ello, y muy a pesar de los deseos de ‘Ramón’, el más pequeño le dijo que de grande, quiere ser paramédico.

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Putin asegura que Rusia tiene la primera vacuna aprobada contra COVID-19

El mandatario inidcó que la vacuna fue desarrollada después de dos meses de ensayos clínicos en humanos y que su hija fue una de las primeras inoculadas.
11 de agosto, 2020
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Rusia ya tiene una vacuna aprobada y registrada contra el coronavirus, según el presidente Vladimir Putin.

El mandatario indicó en una reunión de gobierno que la vacuna fue desarrollada por el Instituto Gamaleya y fue registrada después de dos meses de ensayos en humanos.

Dijo además que una de sus dos hijas fue una de las primeras inoculadas y que “se siente bien”.

La aprobación, dijo Putin, abre el camino para el uso masivo de la vacuna mientras continúan las últimas etapas de los ensayos clínicos.

La semana pasada, el gobierno ruso anunció que estaba preparando el inicio de una vacunación masiva después los exitosos ensayos de la vacuna.

Y se informó de que ésta podría comenzar en octubre.

Tal como señala la agencia Reuters, los trabajadores de salud rusos que están tratando a pacientes de coronavirus tendrán la oportunidad de presentarse como voluntarios para la tercera fase de ensayos de la vacuna.

rusia

Getty Images
Rusia asegura que iniciará una vacunación masiva en octubre.

Dudas

Algunos expertos, sin embargo, han expresado dudas por la velocidad con que se está desarrollando la vacuna rusa, y se ha sugerido que los investigadores podrían estar economizando esfuerzos.

Varios expertos internacionales, incluido el doctor Anthony Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas de EE.UU., también han cuestionado la prisa de Rusia, la posible efectividad de la vacuna y el hecho de anunciar una campaña masiva de vacunación sin haber terminado las pruebas a mayor escala.

Cualquiera puede decir que tiene una vacuna y fabricarla, pero hay que demostrar que es segura y efectiva, lo cual dudo que lo hayan demostrado”, dijo a principios de agosto Fauci en una entrevista con BlackPressUSA TV.

“Hay que tener cuidado con los que ahora dicen tener una vacuna”, agregó.

Con los temores de que podría estarse comprometiendo la seguridad de la inoculación, la Organización Mundial de la Salud instó a Rusia el mes pasado a seguir los lineamientos internacionales establecidos para la producción de una vacuna contra covid-19.

Pero durante su anuncio, Putin señaló que la vacuna rusa “es un paso muy importante para el mundo” y agradeció a los científicos involucrados en su desarrollo.

Y agregó: “Sé que (la vacuna) funciona de forma bastante efectiva, produce una fuerte inmunidad y, repito, ya pasó todas las revisiones necesarias”.

El ministro de Salud ruso, Mikhail Murashko, indicó que la vacuna había “demostrado ser altamente efectiva y segura”, y la describió como un gran paso hacia “la victoria de la humanidad” contra covid-19.

Avances

La vacuna rusa no está en la lista de las seis vacunas de la OMS que ya alcanzaron la fase tres de los ensayos clínicos, los cuales involucran un número más amplio de pruebas en humanos.

Inyección

Getty Images
Las vacunas tienen que pasar generalmente por varias fases de prueba hasta que puedan aprobarse para uso masivo.

Según la OMS, actualmente hay más de 100 vacunas potenciales contra covid-19 que se están desarrollando alrededor del mundo.

A pesar del rápido progreso, la mayoría de los expertos piensan que hasta mediados del 2021 se podrá contar con una vacuna disponible en el mundo.

“En ocasiones los investigadores individuales aseguran que han encontrado algo, lo cual es, por supuesto, excelente noticia”, dijo el 4 de agosto el portavoz de la OMS, Christian Lindmeier.

“Pero entre encontrar o tener la idea de que quizás una vacuna posiblemente funciona, y haber pasado por todas las etapas de investigación, hay una gran diferencia”, agegó.

Rusia no ha publicado ningún estudio o dato científico sobre las pruebas que realizó y tampoco se conocen detalles sobre las fases del proceso que generalmente deben cumplirse antes de aprobar y lanzarse al mercado una vacuna.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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