Martí e Isabel Miranda culpan a gobernadores por la violencia
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

Martí e Isabel Miranda culpan a gobernadores por la violencia

Por Paris Martínez
23 de agosto, 2011
Comparte

Alejandro Martí e Isabel Miranda de Wallace, integrantes del Observatorio Ciudadano de la Seguridad, la Justica y la Legalidad. FOTO: Cuartoscuro

Alejandro Martí e Isabel Miranda de Wallace, dirigentes de las organizaciones civiles contra la inseguridad México SOS  y Alto al Secuestro, respectivamente, coincidieron que durante los últimos cinco años “los gobiernos de las 32 entidades federativas se han dedicado a no hacer nada y a cargarle el bulto al aparente responsable de la seguridad de este país”, en referencia al presidente Felipe Calderón, por lo que “habría que preguntarnos ¿por qué los gobernadores no están haciendo su trabajo?”.

Reunidos ayer para la presentación del estudio titulado Índice de de Víctimas Visibles e Invisibles de Delitos Graves, elaborado por la asociación civil México Evalúa  (el cual destaca el incremento de los crímenes violentos en el país, todos del fuero común), ambos padres de víctimas fatales del crimen organizado subrayaron que son los gobiernos estatales, y no el federal, los primeros responsables por el deterioro de la seguridad, relacionada con los homicidios, secuestros, extorsiones y robos con uso de fuerza. 

De hecho, destacó Martí, para la recomposición de las policías estatales y municipales “se han mandado importantísimos recursos desde el nivel federal, pero los gobiernos estatales y municipales se han hecho tontos”, por lo que invitó a la ciudadanía a “no ver el resumen (de la inseguridad) a nivel nacional, porque éste es la suma de todos los estados y municipios, sino ver quiénes han contribuido a que este país se halle en el estado actual (…) No le estamos pagando a los gobernadores para que se paseen en helicópteros y aviones, sino para que den resultados”, remató.

Calderón es inocente

Las críticas al desempeño de los gobiernos estatales, destacó por su parte Isabel Miranda, “no representan un espaldarazo a la estrategia federal contra la inseguridad”, sino que responde al simple hecho de el abatimiento de los delitos violentos que más han aumentado en lo que va del sexenio no corresponde al presidente Calderón sino, precisamente, a los Ejecutivos de cada entidad federativa.

Isabel Miranda de Wallace, dirigente de la organización Alto al Secuestro.//CuartoscuroY es que, según el estudio presentado ayer por México Evalúa, durante los últimos cinco años, el promedio mensual de asesinatos en el país aumentó 96% en comparación con el sexenio anterior; además, la cifra de secuestros creció 198%; la de extorsión, 101%; la de asaltos violentos 42% y la de robo de autos mediante coacción física 42%.

Más concretamente, el estudio elaborado a partir de estadísticas oficiales destaca que, entre 2007 y 2011, se han abierto averiguaciones previas por más de 202 mil asesinatos, 9 mil 970 secuestros, 42 mil 271 extorsiones y 2 millones 952 mil asaltos violentos, y esto sólo abarca el 20% de los delitos que, se considera, llegan a ser denunciados formalmente ante el Ministerio Público del fuero local, que es controlado por los gobernadores estatales y no por el presidente de la República.

No obstante, aseguró Miranda de Wallace, “pareciera que sólo nos interesa hacer quedar mal a unas personas y a otras no (…) Esta es la inercia que debemos vencer los ciudadanos, la de agarrar a alguien como si fuera piñata y darle sin importar si es culpable o no.”

Por su parte, Alejandro Martí destacó que la presencia de fuerzas federales en distintas entidades del país, realizando labores de seguridad pública, no hace responsable al gobierno de Calderón de los actuales niveles que, en materia de delitos del fuero local, se están registrando, ya que “los gobiernos estatales de origen estaban rebasados y fue entonces que entró la Federación”.

De hecho, destacó Miranda, la aparición de fosas clandestinas como las descubiertas hace tres años, exactamente, en Tamaulipas (donde fue reforzada la presencia militar ante la debilidad de las policías locales), será una escena que en breve comenzará a verse también en Veracruz, y continuará en Durango, Guerrero y el mismo Tamaulipas, “estado donde aún quedan al menos 500 cadáveres por desenterrar, según denuncias de los habitantes de la zona”.

No hay leyes perfectas

Alejandro Martí, dirigente de la organización México SOS.//FOTO: Cuartoscuro

Por esta misma omisión de las autoridades estatales, en cuanto a su responsabilidad de combatir los delitos del fuero común que más afectan a la sociedad, aseguró Martí, es importante la pronta aprobación de la Ley de Seguridad Nacional, incluso en sus términos actuales, impugnados por otros líderes civiles como Javier Sicilia, ya que “si no tenemos reglamentada la acción del Ejército en los estados, ahí van a estar los soldados toda la vida, ya que los gobiernos locales no tendrán ningún incentivo para mejorar, se van a seguir haciendo concha porque alguien más estará haciendo su trabajo”.

Además, añadió Isabel Miranda, “hoy, lo que necesitamos es un marco jurídico, si queremos leyes perfectas nunca vamos a llegar a nada”, por lo que aseguró que su propuesta es seguir la misma ruta con la que fue aprobada la Ley contra el Secuestro, la cual fue avalada aún con aquellos “errores” que preocupaban a las agrupaciones civiles, y meses después fue reformada para incluir tales inquietudes, “lo mismo queremos hacer ahora”, afirmó.

Diálogo con aspirantes

La presidenta de la organización Alto al Secuestro adelantó que todas las agrupaciones que integran el Observatorio Ciudadano para la Seguridad buscarán formalizar “debates” entre ciudadanos y los candidatos que aspiren a contender en las elecciones de 2012, ya que “lo que no queremos es que nos vendan solamente discursos, ahora queremos que los aspirantes nos digan qué es lo que harán y con qué cuentan, y confrontarlos con los resultados que obtuvieron eb los puestos que antes ocuparon.”

Se trata, remató Martí, de “presentarles los puntos que nosotros sentimos que se deben corregir en México, además que el Observatorio evaluará sus discursos y el contenido de lo que están diciendo, para ver si son válidos o no, para luego presentar nuestra opinión a la ciudadanía”.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal

El eclipse que salvó la vida de Cristóbal Colón en su cuarto viaje a América

Por sus conocimientos de astronomía, Cristóbal Colón pudo saber que habría un eclipse mientras estaba en Jamaica. Te contamos cómo lo utilizó para no morir de hambre.
11 de octubre, 2020
Comparte
Ilustración de Colón mostrando el eclipse a los nativos. Camille Flammarion 1879.

Getty Images
Hubo un eclipse el 29 de febrero de 1504 y Colón lo supo aprovechar para salvarse del hambre.

Son muchos los historiadores que coinciden en que Cristóbal Colón, el primer navegante europeo que llegó a América, fue un hombre sumamente astuto.

Pese a que tenemos pocas certezas sobre su vida, hay consenso en que su inteligencia y rapidez lo ayudaron en varias oportunidades, tanto a conseguir lo que buscaba como a salvarse de aprietos y necesidades.

Una de esas ocasiones se dio en 1504 cuando el Almirante estaba varado en Jamaica durante su cuarto y último viaje al continente.

Y para lograr lo que quería de los nativos de la isla recurrió a sus extensos conocimientos astronómicos.

“Un genio del engaño”

Colón partió en 1502 hacia América con el propósito de hallar un estrecho marítimo hacia Asia.

Pero tras más de un año navegando había perdido dos embarcaciones y las otras dos estaban muy deterioradas, lo que les impedía continuar.

Así que él y un centenar de hombres terminaron varados en el norte de Jamaica.

Imagen en 3D de las carabelas de Colón.

Getty Images
En su cuarto viaje a América, Colón quedó varado en Jamaica tras el naufragio y deterioro de sus embarcaciones.

No era la primera vez que Colón llegaba a esta isla ni tampoco la había llamado así.

El navegante llegó allí en 1494 y la bautizó como la isla Santiago. Sin embargo, nunca se refirió a ella con ese nombre en su diario del cuarto viaje. Siempre usó Jamaica.

Esa denominación deriva del nombre original de los aborígenes arahuacos que es Xaymaca o Yamaya que significa “tierra de madera y agua”.

El genovés envió a un grupo, comandado por uno de sus colaboradores Diego Méndez de Segura, en canoa a la isla La Española en busca de ayuda para rescatarlos.

Mientras esperaban consiguió intercambiar con los nativos algunas de sus posesiones por comida. Sin embargo, pasaban los días y los meses y el rescate no llegaba.

A finales de 1503, la relación con los indígenas empezó a deteriorarse.

“Se amotinaron y no le querían traer de comer como solían”, cuenta Méndez de Segura en su testamento.

Las memorias de Méndez de Segura y detalles de este último viaje fueron publicadas en 1825 por Martín Fernández de Navarrete en el libro “Colección de los viajes y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV”.

Si querían sobrevivir, tenían que hacer algo. Y Colón diseñó un plan tan genial como perverso: atemorizar a los aborígenes con un eclipse que ocurriría el 29 de febrero de 1504, justo el día extra de ese año bisiesto.

Retrato de Cristóbal Colón

Getty Images
Colón supo usar la astronomía para engañar a los nativos de Jamaica en 1504.

Y el navegante sabía por sus estudios que no sería cualquier eclipse, sino uno lunar que teñiría al satélite natural de la Tierra de rojo como la sangre. Podía presentarlo como un castigo divino del cual los nativos no podrían escapar.

“Colón era un genio del engaño. Y esta era una idea salvadora”, le dice a BBC Mundo Antonio Bernal, divulgador científico del Observatorio astronómico de Fabra, en Barcelona, España.

El episodio está extensamente narrado en el libro “El Memorial de los Libros Naufragados”, del historiador inglés Edward Wilson-Lee, sobre el que puedes leer más en el link que sigue.

Dios está enojado

Según el relato de Méndez, “Él (Colón) hizo llamar a todos los caciques y les dijo que se maravillaba de que no le llevaran comida como solían, sabiendo, como les había dicho, que había venido allí por mandato de Dios”.

Les dijo “que Dios estaba enojado con ellos y que se los mostraría aquella noche por señales que haría en el cielo; y como aquella noche era el eclipse de la Luna, casi todo se oscureció”.

Colón reforzó la idea de que Dios provocaba el eclipse por enfado, “porque no le traían de comer y ellos le creyeron y se fueron muy espantados y prometieron que le traerían siempre de comer“, dice el libro de Fernández de Navarrete.

Eclipse lunar de julio de 2018

Getty Images
El eclipse de Luna suele teñir al satélite natural de la Tierra en rojo por unos minutos.

Colón sabía a qué hora empezaba el eclipse y que la Luna se volvería roja.

“El eclipse de Luna tiene dos partes principales: una es el principio, que es la parte parcial, en la que la Luna se ve parcialmente oscura. Y cuando está toda negra, empieza la segunda parte que es la de totalidad”, explica Bernal.

“Este eclipse tenía, además, una característica especial: la Luna se eclipsaba cuando todavía estaba sin salir, debajo del horizonte”, añade.

Entonces cuando apareció en el cielo ya se vio parcialmente oscura.

“Y después de la totalidad, los eclipses de Luna hacen que esta se vea roja, por refracción de la atmosfera terrestre“, detalla.

Esto se debe a que la luz solar no llega directamente a la Luna, sino que parte ella es filtrada por la atmósfera de la Tierra y os colores rojizos y anaranjados se proyectan sobre el satélite natural.

¿Pero por qué estaba Colón tan seguro de que habría un eclipse?

El almanaque

Cristóbal Colón tenía muchos conocimientos a su haber: sabía de navegación, hablaba varias lenguas, y “tenía una escritura muy bonita”, según cuenta Consuelo Varela, profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de España.

“Él era un hombre con una gran capacidad y un ansia de conocer y aprender. Quizás la característica que resaltaría de Colón es su empeño en saber las cosas”, le dice a BBC Mundo la historiadora española experta en temas americanos y en Colón.

Pero sobre todo “Colón conocía el cielo”, agrega Bernal. “Conocía las estrellas y se guiaba por ellas”.

El Almirante era un aficionado a la astronomía y se sabe que en sus viajes llevaba consigo un calendario de eclipses: el almanaque Regiomontano.

Este fue confeccionado por el astrónomo y matemático alemán Johann Müller (1436-1476), cuyo apodo era precisamente “Regiomontano”, que proviene de la traducción latina del nombre de la ciudad alemana donde nació: Königsberg y que significa (Montaña real o Montaña Regia).

Parte del almanaque de Regiomontano con dos agujas móviles para calcular el movimiento de la Luna.

Gentileza Biblioteca de la Universidad de Glasgow
El almanaque Regiomontano contaba con dos agujas móviles para calcular el movimiento de la Luna.

Los calendarios y almanaques impresos eran extremadamente populares en los siglos XV y XVI y proporcionaban a la gente los conocimientos básicos necesarios para planificar sus rutinas diarias.

“Los fenómenos celestes servían para muchas cosas: primero para orientarse, y segundo, la meteorología se predecía con los fenómenos celestes. Hoy sabemos que eso es un error, pero en ese tiempo no se sabía”, explica Bernal.

El almanaque de Regiomontano, en particular, era muy utilizado porque sus cálculos eran muy precisos.

Su creador registró varios eclipses de Luna y su interés lo llevó a hacer la importante observación de que la longitud en el mar se podía determinar calculando distancias lunares.

Incluso en 1472 observó un cometa, 210 años antes de que el astrónomo Edmund Halley lo viera “por primera vez”, destaca la Universidad de Glasgow en sus archivos y colecciones especiales, que cuenta con una copia de este calendario impreso en 1482.

Estas dos páginas del almanaque de Regiomontano describen los eclipses de Sol y Luna. En el extremo derecho inferior está señalado el eclipse de Luna del 29 de febrero de 1504 que utilizó Cristóbal Colón.

Gentileza Biblioteca de la Universidad de Glasgow
Estas dos páginas del almanaque de Regiomontano describen los eclipses de Sol y Luna. En el extremo derecho inferior está señalado el eclipse de Luna del 29 de febrero de 1504 que utilizó Cristóbal Colón.

Se trataba de una ayuda indispensable para cartógrafos, navegantes y astrólogos.

Fue esa la herramienta que Colón utilizó para “predecir” el eclipse lunar del 29 de febrero de 1504 y salvarse a él y a sus hombres de morir de hambre, hasta que en junio de ese año finalmente llegaron los refuerzos que tanto esperaban.

“Colón era un hombre enormemente listo y esa era la única forma que tenía de asustar a los indios. El sobresalto que se debieron dar los pobres indígenas“, dice bromeando Consuelo Varela.


Ahora puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=W3yHdmZ_rF8

https://www.youtube.com/watch?v=d1kdOny_ufM

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.