Olmecas: el equipo que no califica en la LMB
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Olmecas: el equipo que no califica en la LMB

Por Kristian Antonio Cerino
7 de agosto, 2011
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En 21 años, el club Olmecas de Tabasco sólo ha ganado un campeonato en la Liga Mexicana de Beisbol y en 21 temporadas sólo en 13 ocasiones ha calificado a los playoffs.

Lo grave es que en los últimos 4 años, los resultados adversos ha provocado un distanciamiento entre la afición y los jugadores. Ya no se llena el estadio.

Lo preocupante es que cuando se cuestiona sobre los gastos del equipo, propiedad del gobierno de Tabasco, se hace un gran silencio.

En 2011, los representantes del club prometieron un segundo gallardete como sucedió en 1993.

En esta campaña que inició en marzo, la prensa tabasqueña pronosticó una gran temporada por la contratación de extranjeros incluyendo al manager estadounidense Derek Bryant, un estratega que sólo dirigió un poco más de la mitad de la campaña.

Diarios como Tabasco Hoy, Presente, Milenio, el Correo de Tabasco, y otros, dedicaron planas en la víspera de la campaña. Así se leyeron los titulares entre el 18 y 19 de marzo: “Olmecas está listo”, “Más fuertes que nunca”, “Equipo para soñar, Olmecas Reloaded”, “Olmecas con nueva piel” y “Les llegó la hora, Olmecas”.

El periodista Dioscórides Zurita escribió el 18 de marzo en El Correo de Tabasco que los Olmecas “se reforzaron hasta los dientes” con jugadores de primer nivel.

Igualmente así coincidió el periodista Martin Padrón, el 11 de marzo, en una nota que firmó en el diario Milenio:

“Los Olmecas de Tabasco se declararon listos y más fuertes que nunca  para encarar la temporada”.

Además de un desfile de peloteros por las calles de Villahermosa, los jugadores recibieron la bendición de un sacerdote para expulsar a las malas vibras. El plan, en 2011, era alejar a los malos espíritus  y para ello fue necesaria la presencia de un cura. De esto dio cuenta Marco Antonio López en una crónica publicada el 17 de marzo en Tabasco Hoy:

“Los beisbolistas demostraron que es importante estar en comunión con Dios”. Se realizó una misa y el pitcher José Luis “Chicken” García leyó la primera lectura.

El lanzador Leo González (quien sí ganó 12 juegos en esta temporada) dijo al principio de la Liga que lo más importante era “dejar las malas campañas”.

Lo mismo juró Roger Pérez Evoli, uno de los portavoces del equipo: “Tenemos un gran club para entrar a los playoffs”.

Sin embargo, el esfuerzo espiritual y las promesas de jugadores y de la directiva fueron en vano y los Olmecas fracasaron otra vez, según los pocos aficionados que pagaron un boleto para ver los juegos.

Si bien en el sitio web de la Liga Mexicana de Béisbol (LMB) se destacó la afluencia de los aficionados a los parques de béisbol, en el Centenario 27 de Febrero, casa de los Olmecas, éstos fueron ausentándose ya para los meses de junio y julio.

–La gente no llegó por los resultados –dijo Leonel Vázquez, un aficionado al béisbol.

La directiva le apostó por la contratación de dos lanzadores y cerradores de lujo: José Silva y Gaudencio Aguirre. El primero se fue después del primer mes y el segundo se mantuvo hasta el cierre de la temporada, pero con lesiones, con pocos salvamentos y abucheado por la afición.

Y los dos mejores extranjeros para Olmecas fueron Michel Abreu (cañonero) y Henry Mateo (uno de los mejores robadores de base), peloteros que conectaron una gran cantidad de hit durante los 5 meses que duró la campaña.

¿Por qué fallaron nuevamente los Olmecas de Tabasco?

Durante las transmisiones de los juegos de beisbol, una serie de comentaristas y cronistas deportivos fijaron posturas sobre los errores del club:

“Muchos embasados, poca efectividad”, de acuerdo con Hiram Berman, de Televisión Tabasqueña.

“El pitcheo abridor está fallando”, opinó Humberto Hurtado (28 de marzo) en el Show del beisbol, un programa que se trasmitió en el canal Cablecom.

Y Ricardo Fernández, periodista deportivo, dijo que pensar en un nuevo campeonato para Olmecas sólo dependería de sus buenos resultados durante la campaña.

Pero para Juan Luis Dagdug, cronista de radio, la ofensiva hacía fuerte a este equipo.  Una ofensiva que no pudo en las giras por Mérida, Cancún, Veracruz, Minatitlán y menos en casa cuando enfrentó a Campeche. Así lo narró el mismo Dagdug para la estación radiofónica XEVA:

“Fallaron contra Campeche. Los Piratas atacaron con el cuchillo en la boca y los Olmecas pierden”.

El 9 de abril de 2011 Olmecas no había ganado serie en casa… y el estadio 27 de febrero pudo ser vetado por el ingreso de los aficionados al campo.

Empero, el 13 de abril revivieron las esperanzas con los cuadrangulares de Michel Abreu:

–Abreu, excelente batazo –le gritó un aficionado

–Gracias… Gracias…

Aún así, le pregunté a Derek Bryant sobre las esperanzas del club: “Tenemos un bueno equipo”, respondió escuetamente.

Jugar en Villahermosa en la temporada veranera es un auténtico infierno.  Si el escritor inglés Graham Greene dijo alguna vez que en Tabasco estaba el calor del mundo, este calor, mezclado con la humedad, ha provocado la salida de unos que otros peloteros.

—Daniel Fornes, el sonorense, no pudo con el calor —confesó Bryant.

Quizá lo más rescatable de la campaña, además de Abreu, Mateo y González, fue la actuación de Roberto Carlos Méndez y de Gonzalo Mesa. La revista Petrópolis, editada en Villahermosa, destacó los logros de ambos jugadores en junio de 2011.

Méndez alcanzó mil carreras producidas y Mesa los mil imparables.

Las secciones deportivas igualmente masificaron aquel juego que ganó Olmecas a Saltillo en donde los peloteros de casa conectaron en un solo juego 30 hits.

En las siguientes semanas, los titulares eran estos:

“Dominan al metralleta”, “Sorprenden los Olmecas a los Diablos”, “Ahí la llevan”. “Tabasco, 30 ganados, 27 perdidos”.

Después, llegó el derrumbe. El 15 de junio se confirmó el cese de Bryant, un manager que ya había sido campeón con Sultanes de Monterrey.  Lo que la directiva del club Olmecas no dijo fue la cantidad por la que contrataron a Bryant. Una fuente  confirmó que el manager firmó por 2 años y por un salario de 150 mil pesos mensuales. Otros jugadores, sobre todo, pitchers y extranjeros, cobraron una cantidad similar. En cálculos, por mes, la nómina de los Olmecas rebasó un millón de pesos.

“Yo no tuve ningún problema con peloteros. Falló el bateo oportuno”, aceptó Bryant. Se fue y Olmecas ocupaba ya los últimos sitios de la zona sur de la LMB.

Ahora, sólo con la salida del manager,  la prensa recordó la crítica y empezó a exigirles más a los peloteros:

-Otro mal relevo de Gaudencio Aguirre, esta vez aceptando 4 carreras en la sexta entrada.

-Olmecas perdió 10 a 7.

-Gaudencio no da una en el relevo.

-Hace Leo (González) más larga la agonía de los Olmecas (Milenio 19 de julio)

-En red social (Facebook) la afición se queja de los resultados.

-Y el fracaso llegó:

El 19 de julio, Tabasco Hoy, uno de los diarios con mayor circulación en Tabasco, publicó una nota de Marco Antonio López titulada “Se asoma fracaso”. Así se resumió la mala campaña de Olmecas:

“El equipo es manejado por empleados del gobierno, han hecho lo necesario para caer en esta situación, les ha quedado muy grande el puesto y ya por dignidad deberían renunciar. Durante el 2011 se perdieron gran cantidad de juegos en donde el pitcheo no estuvo tan fino”.

Un ex beisbolista de la LMB y con amplia experiencia en la preparación de nuevos prospectos, indicó que el problema con Olmecas es la desorganización, porque una vez que concluye la campaña se cierra el club y éste se reabre cuando se acerca de nuevo la campaña.

“Debemos de preparar más a los jóvenes porque no es posible que otras organizaciones los firmen y se los lleven”, dijo Armando Barajas.

Olmecas no calificó a los playoffs. Ni la presencia del gobernador, Andrés Granier, fortificó al equipo. Ni los bailes de la Diabla (un animador voluntario en el estadio) impidieron la mala racha del equipo. Ni los gritos de Mauricio de la Cruz (el anunciador) inspiraron a los jugadores. Ni la llegada de Raúl Cano, el nuevo manager, cambiaron el rumbo de la historia y  ni la canción “de pelotero a la bola” o “le gusta el bate a la mujer del pelotero”, ayudaron a salvar la nómina –en beneficio de la afición- secreta de los Olmecas.

 

 

* * *

 

Gerardo Linares Castro animó a la afición de Olmecas de Tabasco. Pocos conocieron su nombre de pila. Lo único que supieron es que se llama el Pollo Layo.

Podríamos decir que los pocos aficionados al estadio acudieron por las gracias de la botarga, no así por los pésimos resultados del equipo.

A 10 años de haber comenzado a animar a la afición beisbolera, el Pollo Layo llegó “sin importarle el calor” a Tabasco procedente de Sonora. El Pollo Layo es la mascota oficial de los Mayos de Navojoa, en la Liga Mexicana del Pacífico, y en este 2011 estuvo en calidad de préstamo con Olmecas: de norte  a sur.

También trabajó con Potros, en Reynosa.

–La afición de Tabasco es exigente. Me siento contento de estar en la plaza de Villahermosa, si el Pollo triunfa en otro lado, tiene que triunfar aquí.

Layo es de la misma generación de Chacho (la mascota de Tigres) y de Rocco (de Diablos Rojos). Los 3 llevan más de 10 años en la LMB.

–Cualquier botarga puede funcionar, pero aquí es diferente. Creo que entré con el pie derecho.

–¿Cómo nace el Pollo Layo?

–Trabajé con el pollo de San Diego, le fusilé la imagen pero con otros colores

–¿Tuviste sobrenombre de niño?

–Nunca tuve apodo, sólo  de niño, así me decían, ahora me dicen qué pasó Pollo. Tengo una niña de 5 años, mi esposa y mi niña me dicen pollo.

Durante los juegos en Villahermosa, Layo trepó los enrejados, giraba su gran cabeza, besaba a los aficionados, se vestía con ropa sensual, montó a otras botargas y bailó música del norte, de allá, de su tierra.

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Gentileza familia Cañizare Simone

La familia argentina que quedó varada por el COVID en otro país y decidió no volver

Una pareja argentina con dos hijos viajaron en marzo a Palma, España, para la boda de un pariente. Los sorprendió la pandemia y quedaron varados. Por la cuarentena, los altos costos de los pasajes de avión y la situación económica en Argentina, decidieron quedarse en España a empezar una nueva vida.
Gentileza familia Cañizare Simone
24 de julio, 2020
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Muchas veces pensaron en emigrar, pero nunca se imaginaron que sería así, de una manera “brusca” y por una pandemia.

Esta es la historia de una familia argentina -mis cuñados para ser más precisos- que el pasado marzo viajó a España para la boda de una sobrina y quedó varada por la cuarentena del nuevo coronavirus.

Mientras los días transcurrían con las fronteras cerradas, con cada vez menos dinero en los bolsillos y sin certezas en el corto plazo tanto sobre la evolución del COVID-19 y la situación económica en Argentina, los Cañizare-Simone, un matrimonio de clase media en sus 40 años con dos hijos, decidieron dejar todo atrás y empezar una nueva vida en el país donde quedaron varados.

¿Cómo es abandonar todo de un día para otro y qué esperan en esta nueva etapa?

Un viaje planeado

Juan (43 años), Valeria (41), Agustín (21) y Julián (14) partieron el 3 de marzo de este año hacia Palma, en Mallorca, la más grande de las Islas Baleares, en España.

El motivo del viaje era la boda de la sobrina de Juan, el 14 de ese mes.

“Veníamos ahorrando para el viaje desde hacía un año”, me cuenta Valeria por teléfono.

Cala Mondragó, en el sur de Mallorca.

Gentileza familia Cañizare Simone
Cala Mondragó, una de las playas en el sur de Mallorca.

En Argentina, la familia vivía en Avellaneda, un barrio del sur del Gran Buenos Aires, donde Valeria trabajaba como empleada administrativa, Juan estaba como encargado en una tienda de arreglos de autos y Agustín, el mayor de los hijos, como repositor de supermercados.

En España los esperaba la familia de Juan: sus padres, hermanos y sobrinos, que, a su vez, emigraron de Argentina en 2001 durante la grave crisis político-económica que atravesó el país y que los había dejado sin empleo.

Cuando los Cañizare-Simone llegaron a Mallorca, a principios de marzo, empezaban a aparecer los primeros casos de COVID-19 en España.

Pero para cuando estaba prevista la ceremonia, “los chicos no sabían si se iban a poder casar porque estaban suspendiendo todo”, explican Valeria y Juan.

Map

Ellos cuentan que la policía llegó a salón de fiestas en Puerto Cristo, en el oeste de la isla, dos veces durante la noche del 14 de marzo, pero finalmente pudieron terminar la celebración.

Al día siguiente inició la cuarentena estricta en el país.

La pandemia

El gobierno español decretó el estado de alarma y la cuarentena nacional a partir del 15 de marzo en España. Argentina hizo lo propio el 19 de marzo.

La familia tenía pasaje de vuelta para el 21, pero las fronteras en Argentina se habían cerrado para esa fecha.

“Nos llenamos de dudas. Siempre pensamos que esto iba a ser algo de días y que íbamos a volver”, recuerda Valeria. “Pero ¿si no era así? ¿Qué hacíamos?”, se pregunta.

En ese momento, mientras cumplían la cuarentena en la casa de uno de los parientes en Manacor, un pueblo a unos 50 km al oeste de Palma, en medio de la angustia y la incertidumbre empezaron a pensar en soluciones alternativas.

La familia durante el casamiento.

Gentileza familia Cañizare Simone
La familia viajó a Mallorca para la boda de una sobrina.

“Más que nada por el tema de plata porque ¿cómo nos íbamos a mantener?”, dicen.

Tres miembros de la familia cuentan con doble nacionalidad (argentina-española), entonces, a finales de marzo, iniciaron los trámites para adquirir el DNI español con la idea de poder conseguir trabajo.

Las esperanzas de poder volver a Argentina no las perdían, pero se fueron diluyendo con las cuatro cancelaciones de vuelos que recibieron entre marzo y junio pasado.

Además estaba la cuestión del dinero. No podían hacerle frente a los 575 euros que les costaba cada pasaje para regresar.

“Los vuelos que podían salir eran los de Aerolíneas Argentinas, (ellos habían adquirido los tickets con Air Europa) y había que comprarlos. Era una plata que no teníamos”, cuentan.

Agustín Cañizare

Gentileza familia Cañizare Simone
Agustín espera encontrar pronto trabajo en su nuevo país.

Cuando les cancelaron el último vuelo en junio y les informaron que Argentina no abriría sus fronteras hasta septiembre, llegó el momento de decidir seriamente cómo seguir.

Los miedos

El momento clave llegó cuando Juan se contactó con su empleador en Argentina y se le informó que existía la posibilidad de tramitar el pase a la sucursal que tiene la compañía en Palma.

“A finales de junio, el mismo día que nos llamaron de recursos humanos de acá, nos avisan del consulado argentino que había un vuelo para volver y ahí les dijimos que no lo tomaríamos“, detalla Valeria.

Ella describe que fue una decisión que tomaron los cuatro integrantes de la familia, pero que los miedos siguen estando presentes.

“Tengo miedo de que los chicos no se adapten, a que seamos discriminados, a extrañar”, confiesa.

“Temo que los chicos el día de mañana se quieran volver. No sería grave, pero ya me hice a la idea de vivir acá con una mejor calidad de vida. Si yo me veía acá era por la inseguridad que sentíamos allá“, admite.

Si bien Buenos Aires cuenta con un índice de homicidios bajo con respecto a otras capitales de América Latina (4,7 por 100,000 habitantes) esto no quiere decir que el problema de la inseguridad no exista.

Valeria Simone

Gentileza familia Cañizare Simone
Valeria ansía que puedan alquilar una casa para volver a vivir los cuatro juntos.

“La mayoría de las actividades delictivas que ocurren en Buenos Aires se dan en la periferia de la ciudad. Específicamente en barrios formales e informales del Gran Buenos Aires y albergan a la mayoría de los grupos a cargo del tráfico de drogas al menudeo”, detalla Insight Crime, una organización dedicada al estudio del crimen organizado en América Latina y el Caribe.

“Estar con el corazón en la boca cada vez que los chicos salen no me gustaría volver a vivirlo”, dice Juan.

Otro factor que preocupaba a la familia era la incertidumbre laboral en Argentina.

Si bien ellos habían tomado vacaciones, en medio de la cuarentena el regreso a sus puestos de trabajo era incierto y su futuro laboral también.

Todo esto en medio de un país que registró una tasa de desempleo del 10,4% en el primer trimestre de este año, sin contar el impacto de la pandemia, y con más del 30% de la gente en la pobreza.

La esperanza

En Buenos Aires, los dos adolescentes jugaban al balonmano en el club Arsenal de Sarandí.

familia Cañizare Simone

Gentileza familia Cañizare Simone
Pese a las dificultades y la incertidumbre, la familia nunca pierde el humor.

Ahora en Palma, Julián el más pequeño, pudo retomar el entrenamiento en el club local, Sispal Marratxi, y el próximo mes lo hará Agustín.

“Por suerte pude arrancar y al menos puedo pasarla bien un rato“, me cuenta Julián que está empezando a conocer a los compañeros del club mientras espera ingresar a la escuela cuando se retomen las clases tras la pandemia.

“En este tiempo tengo que aprender catalán”, dice, que junto al castellano son las lenguas oficiales de las Islas Baleares.

“Tengo ganas (de empezar), pero más por tener amistades y a alguien para salir, pero por los estudios, no mucho”, asegura riéndose.

Agustín, por su parte, se está acostumbrando como puede y dice que el cambio le resulta extraño.

“Fue brusco, la adaptación me está costando”, reconoce.

Palma de Mallorca el 16 de julio.

Getty Images
La actividad sigue frenada en Malloca por la pandemia, una isla cuya actividad económica fuerte es el turismo.

Cuenta que está buscando empleo, pero con el DNI aún en proceso y en medio de la pandemia, las cosas no son fáciles.

“Estoy buscando trabajo de lo que sea. No estoy para elegir”, afirma.

Pero está esperanzado y le gusta su nuevo país.

“Acá se está bien, se vive de otra forma. Cuando estaba en la calle en Argentina estaba todo el tiempo pendiente de que no se ponga una moto al lado, que venga alguien con un cuchillo o un arma, y acá vas tranquilo. Claro que hay inseguridad, pero es otra mentalidad”, detalla.

“Si todo sale bien como lo pienso, me veo mucho mejor acá que en Argentina”, resume.

India, perra.

Gentileza familia Cañizare Simone
“India”, la perra beagle de 7 años que los espera en Buenos Aires.

La familia recién se está acomodando. Aún no tienen un lugar para vivir todos juntos, ni ropa de verano que ponerse.

Pero están más tranquilos con la decisión tomada y Juan se está adaptando a su nuevo trabajo. “La gente me recibió bien”, afirma.

En Buenos Aires quedó “India”, su perra beagle de 7 años.

“Si hoy tuviera la posibilidad de traspasar la mano por el teléfono y pudiera agarrar una sola cosa, agarro la perra”, asegura Valeria riéndose.

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https://www.youtube.com/watch?v=FkdL3esx7t0

https://www.youtube.com/watch?v=CpXyvmEz-ts

https://www.youtube.com/watch?v=Fq8jbuaUW0M

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