Escuelas y maestros, víctimas del crimen organizado en Guerrero
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Escuelas y maestros, víctimas del crimen organizado en Guerrero

Por Paris Martínez
12 de septiembre, 2011
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En Acapulco el día 5 de septiembre se suspendieron las clases debiro a la violencia.//FOTO: Cuartoscuro

Lección 1: No denunciar

Yo no… pero ésta sí es valiente -afirma la mujer alta, y señala a la que viene a su lado, de menor estatura, la maestra Noemí. Ella acepta hablar.

Aquí no pasa nada -dice la maestra, como en broma, pero también como en protesta, mientras camina por la Costera Miguel Alemán, en Acapulco, a la par de otras mil 500 personas, que han recibido a la Caravana de Paz, encabezada por Javier Sicilia, en su segundo día de recorrido por los estados del sur mexicano más afectados por la violencia-… bueno, aquí no pasa nada según el gobernador Ángel Aguirre y la secretaria de Educación Silvia Romero.

Pero… -se le invita a precisar.

Pero la verdad es que hace un mes, antes de que arrancara el ciclo escolar, comenzaron a llegar cartas del crimen organizado a los directores de planteles de Acapulco, y también a delegados sindicales, exigiéndoles entregar una lista de los profesores que trabajamos aquí, para que después nosotros les diéramos la mitad de nuestro salario, como pago de “derecho de piso”. Por eso, muchas escuelas están en paro desde el 25 de agosto. Aunque, en realidad, los secuestros y la matazón de maestros tienen como seis meses de haber empezado.

De hecho, el pasado viernes representantes del gobierno estatal ofrecieron instalar botones de pánico y redoblar los patrullajes de las Bases de Operaciones Mixtas Urbanas en planteles de preescolar, primaria y secundaria, focalizadas en las cinco colonias de mayor incidencia delictiva de Acapulco, aunque el magisterio rechazó retomar las clases esta semana, por considerar que tales medidas no garantizan la seguridad de las comunidades escolares.

¿Cómo describiría la situación de acoso que viven las escuelas de Acapulco? -se pregunta a Noemí.

Mira, ahora los maestros estamos siendo presa de extorsiones, secuestros, el robo de los carros, las amedrentaciones, las llamadas, ya no se puede trabajar… en las universidades, los delincuentes armados se meten a los salones y sacan a los estudiantes, los secuestran, pero las autoridades dicen que no pasa nada. Pero lo que pasa es que tampoco se puede denunciar, porque las policías están infiltradas, y eso lo sabe bien el gobierno.

Tal vez eso explique las bajas estadísticas sobre incidencia delictiva que la asociación civil México Evalúa, basándose en datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública, presentó recientemente, y en las que se da cuenta sólo de 0.15 secuestros al mes en el estado, o de 0.13 extorsiones, o de 7.02 robos violentos.

La maestra Noemí pone un ejemplo de lo que inhibe la denuncia ciudadana: “Hace algunas semanas, una compañera denunció estar siendo víctima de una extorsión, y luego los delincuentes le hablaron y le dijeron que sabían lo que había hecho, como prueba, le repitieron el número de averiguación previa que ella levantó, le dijeron que se las iba a pagar, así que colgó y huyó de su casa. Tres días después volvió, para encontrarla completamente vacía, se la saquearon. Ahora, ella se fue del estado, se exilió. El gobernador y la secretaria de educación traen guaruras… nosotros no –remata.

Maestra Noemí

Lección 2: No salir de casa

A la marcha por la Costera, sin embargo, el magisterio no acude como gremio, lo que dificulta distinguir a los maestros del resto de participantes. Más fácil es identificar a las madres de familia, muchas con sus hijos de la mano.

“Ahorita me da miedo salir de casa –dice V., una madre que camina cinco metros delante de la maestra Noemí, y quien primero acepta dar su nombre e, incluso, ser retratada, pero luego se arrepiente-; mis hijos ahorita no tienen clases, sus escuelas están cerradas, por lo mismo de la inseguridad, y yo estoy de acuerdo en que no las haya, porque sólo así vamos a obligar al gobierno a hacer algo. Mi hijo de 13 años está como paniqueado, él tampoco quiere salir de la casa, y es que a un familiar en Morelos lo secuestraron y luego apareció muerto, los niños se dan cuenta de todo.”

Maestros marcharon en contra de la violencia en Guerrero. FOTO: París Martínez.

“Los niños se dan cuenta del temor que tenemos como padres –añade N., otra mujer que, con su pequeño en brazos, caminó desde el parque Papagayo, donde inició la marcha, hasta el kiosko antiguo del puerto- y también perciben el temor que tienen sus maestros. Mi niño está en guardería, es alumno de una de las escuelas en paro, y yo apoyo la medida de los maestros. Este es un sector muy amplio en la sociedad guerrerense y comprendemos lo que están pasando, los maestros no están parando porque no quieran trabajar, sino para garantizar su integridad física.

“Pero las autoridades no dan solución –subraya, aunque en voz baja-, es comprensible que por el momento las escuelas estén cerradas porque, incluso, la seguridad de nuestros hijos está amenazada…”

Y los cobros del hampa también alcanzan a los niños, al menos según los rumores.

Luego de narrar cómo por la falta de turistas que ha generado la inseguridad, en los últimos cinco meses cerraron sus puertas dos hoteles de la costa, el Villa Vera (con canchas de tenis) y La Palapa, un anciano taxista afirma que en algunas escuelas los alumnos han debido pagar 10 pesos cada uno, como cuota para el hampa.

¿Y sabe cómo hacen esto, cómo cobran a cada niño?

No… -señala el viejo- es lo que aquí dice la gente. Pero no es para dudarse, en el sitio donde yo trabajo nos cobraron 50 mil pesos, un sujeto que dijo ser comandante habló por teléfono y amenazó con hacernos una visita si no pagábamos, nos tocó de a 5 mil pesos por unidad, no sabemos si será una cuota anual o qué… así pasó con el resto de las bases de taxi.

Marcha por la Costera Miguel Alemán.

Lección 3: Nunca rendirse

R. es una joven morena, de pómulos pronunciados, y mirada profunda. Ella es parte del grupo de 39 jóvenes que, desde hace 32 días, se mantienen en el kiosko ubicado frente a la Catedral de Acapulco, en huelga de hambre, en exigencia de un lugar en el sistema universitario estatal.

“Yo quiero estudiar medicina –narra, mientras a su lado, dos jóvenes con suero al brazo presencian la plática, en absoluto silencio, postrados en el suelo-, llevo dos años intentando entrar a la universidad y no me voy a dar por vencida.”

Al concluir la preparatoria, R. alcanzó un promedio de 9.9 pero, aún así, ha sido rechazada dos años consecutivos, tiempo durante el cual se convirtió en paramédico.

“Yo soy la que atiende a mis compañeros –narra-, reviso sus signos, vigilo el suero de los que ya están con cánula. El rector de la Universidad Autónoma de Guerrero dice que somos chavos sin vocación, cuando es él el que carece de ella, pues aunque estudió medicina, nunca la practicó. Aquí, en cambio, habemos estudiantes que llegaremos hasta las últimas consecuencias para hacer valer el derecho que tenemos todos los mexicanos a educarnos.”

– ¿Cómo han abordado las autoridades sus demandas? -se le inquiere.

– Del rector no hemos recibido respuesta alguna, salvo el ofrecimiento de cursos para volver a presentar el examen único de admisión, pero él es un mentiroso: a 15 huelguistas con promedios de excelencia nos ofreció la inscripción, porque admitió que habíamos sido presa de una injusticia, pero cuando nos presentamos a registrarnos a la universidad, nos dijeron que los folios no eran válidos, nos volvieron a rechazar. Pero -aclaró- estamos en huelga de hambre, con signos de desnutrición y algunos ya con serios problemas de salud, como una compañera a la que ya se le diagnosticó hepatitis, para reclamar un lugar en la universidad no sólo para los 39 que conformamos este grupo, sino para los 10 mil rechazados que hay en todo Guerrero…

Antes de acurrucarse de nuevo en el suelo, junto a una joven que mira a la nada, en posición fetal, mientras escucha los discursos que, fuera, dan los participantes en la marcha de Sicilia, R. hace un resumen de la forma en que la violencia afecta a los estudiantes del estado.

Guerrero está muy mal… Acapulco está muy mal, los chavos de 12, 13, 14 años aparecen muertos en las calles, en vez de que esos chavos estén en la escuela. Pero lo que están haciendo las autoridades es cerrarnos las puertas, yo le pregunto al rector ¿qué vamos a hacer los 10 mil rechazados guerrerenses? ¿A qué están obligando a los chavos? Pues a acercarse a las puertas de la delincuencia, que sí están abiertas…”.

Rechazados en huelga de hambre.

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Ayman al Zawahiri: cómo la CIA encontró y mató al sucesor de Bin Laden en Afganistán

Luego de estar prófugo por más de 20 años, el hombre falleció en un ataque con drones.
2 de agosto, 2022
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Cuando el año pasado Estados Unidos se retiró apresuradamente de Afganistán, el presidente Joe Biden prometió no permitir que el nuevo régimen de los talibanes hiciera del país un refugio seguro para los terroristas.

Esto dejó claro que, para la administración de Biden, la prolongada guerra contra el terrorismo no se acercaba a su fin.

Casi un año después, los principales asesores de seguridad del presidente le sugirieron que agentes de inteligencia podrían haber localizado al líder de al Qaeda, Ayman al Zawahiri, en Afganistán.

Un objetivo de alto valor

En sesiones informativas, autoridades del gobierno indicaron a la prensa que creían que Al Zawahiri había regresado a Afganistán el año pasado, tras producirse el colapso del gobierno respaldado por Occidente.

Los espías estadounidenses prestaban especial atención a Afganistán desde la retirada de sus tropas, en busca de señales de que los líderes de al Qaeda estuvieran regresando poco a poco al país, declaró un asesor de Biden.

Ayman al-Zawahiri. Junio de 2011

AFP
Aún no es claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri luego del ataque.

Al Zawahiri se habría instalado con su esposa e hija en un gran complejo con altos muros protectores en el centro de Kabul.

El barrio que escogió, un área relativamente próspera llamada Choorpur, había acogido embajadas y viviendas de diplomáticos extranjeros bajo la anterior administración.

Ahora, la mayoría de los altos funcionarios talibanes viven en las lujosas instalaciones de esa zona.

A principios de abril, autoridades de la CIA comunicaron algo importante a los asesores de Biden y luego al propio presidente: habían identificado una red que apoyaba al líder de al Qaeda y su familia, según varias fuentes de inteligencia.

Los espías estudiaron patrones de comportamiento de los residentes de la casa, incluidos los particulares gestos de una mujer que los espías identificaron como la esposa de Al Zawahiri.

Los funcionarios aseguraron haber reconocido su uso de las “habilidades” terroristas al intentar evitar el acceso de personas a la vivienda de seguridad de su esposo en Kabul.

Observaron que, desde que llegó a la casa, Al Zawahiri nunca abandonó las instalaciones y tenía el hábito de asomarse, de vez en cuando y por cortos periodos, a un balcón frente a los muros de la propiedad.

Lee: El día que mataron a Osama Bin Laden

Cómo se planeó la operación

Para Biden, la oportunidad de matar a uno de los hombres más buscados por Estados Unidos entrañaba muchos riesgos.

Al Zawahiri vivía en un barrio residencial densamente poblado.

Probablemente Biden tenía presente no repetir ciertos errores, como el ataque con aviones no tripulados que mató accidentalmente a 10 inocentes en Kabul entre ellos un trabajador humanitario y siete niños en los últimos días de la presencia estadounidense en Afganistán.

Mapa de donde se cree ocurrió el ataque

En mayo y junio, el líder estadounidense se centró en la guerra en Ucrania y en impulsar una legislación histórica sobre el control de armas y el cambio climático.

Pero, en secreto, un grupo “muy pequeño y selecto” de altos funcionarios de inteligencia preparaba varias opciones para mostrárselas.

Biden había encargado a los agentes de inteligencia asegurarse que en el ataque no murieran civiles, incluyendo la familia de Al Zawahiri y funcionarios talibanes.

El 1 de julio, el presidente estadounidense reunió a altos funcionarios, entre ellos el director de la CIA, William Burns, y la directora de inteligencia nacional, Avril Haines, para una sesión informativa.

Biden evaluó junto a sus asesores un modelo a escala de la vivienda de Al Zawahiri que los agentes de inteligencia habían construido y llevado a la Casa Blanca.

“Se centró particularmente en garantizar que se tomaran todas las medidas necesarias para garantizar que la operación minimizara ese riesgo”, declaró un asesor principal.

Biden pidió información sobre la estructura del edificio y, en particular, sobre cómo recibiría el impacto de un proyectil, antes de volar a Camp David para un receso de fin de semana.

En las semanas siguientes, los funcionarios se reunieron en la sala de crisis de la Casa Blanca, un centro de comando similar a un búnker bajo el edificio pensado para que el presidente controle situaciones límite dentro y fuera del país.

Planearon metódicamente la operación, tratando de anticipar cualquier pregunta que pudiera hacer el presidente.

En paralelo, un reducido equipo de abogados se reunió para evaluar la legalidad del ataque y concluyó que Al Zawahiri era un objetivo legítimo por “su papel de liderazgo continuo en al Qaeda, y su participación y apoyo operativo para los ataques del grupo”.

El 25 de julio, tras convocar a su equipo por última vez y pedir la opinión de sus principales asesores, Biden autorizó el ataque.

Inquietud entre los talibanes

A las 6:18 hora local, dos misiles Hellfire disparados por un dron alcanzaron el balcón de la casa de Al Zawahiri, matando al líder de al Qaeda. Los miembros de su familia resultaron ilesos, informaron autoridades de inteligencia.

Las ventanas de la casa parecían destruidas, pero sorprendentemente no se observaban más daños.

Muchos analistas creen que se utilizó una versión poco conocida del misil Hellfire, sin ojiva explosiva.

El cohete que se usó en el ataque

Esta variante llamada AGM-114R9X posee seis cuchillas que se despliegan en la superficie del misil a medida que se acerca al objetivo.

La energía cinética provocada por la velocidad de esta arma es lo que causa la destrucción, ya que hace trizas todo lo que alcanza y minimiza los daños colaterales.

A miles de kilómetros de distancia, en Washington, el presidente fue informado del éxito de la operación.

El domingo, el Ministerio del Interior talibán comunicó al medio local Tolo que un cohete había impactado en una vivienda vacía sin causar víctimas. No aportó detalles adicionales en ese momento.

Sin embargo, poco después la administración Biden anunció que combatientes de la red Haqqani, un ala ultraviolenta de los talibanes, habían sacado a la familia de Al Zawahiri del lugar y tratado de encubrir su presencia.

Cuando un periodista de la BBC acudió la mañana del lunes a la vivienda, un cordón del talibán lo detuvo, apuntándole con rifles e insistiendo en que “no había nada que ver”.

La supuesta locación del ataque con drones

BBC
Este es el supuesto sitio en el que se mató a Al Zawahiri.

Funcionarios estadounidenses afirmaron que “múltiples” fuentes de inteligencia habían confirmado la muerte de Al Zawahiri, pero enfatizaron que no hay personal estadounidense sobre el terreno en Kabul.

Se negaron a dar más detalles sobre cómo fue posible confirmar el éxito del ataque.

El cuerpo

Las agencias de inteligencia preservan con celo las identidades de sus espías. James Clapper, exdirector de inteligencia nacional durante la presidencia de Barack Obama, explicó a BBC que los exaliados de EU en Kabul pueden haber proporcionado alguna información.

No está claro qué ocurrió con el cuerpo de Al Zawahiri tras el ataque.

Según fuentes de la administración Biden, las autoridades de Estados Unidos no trataron de recuperar los restos de Al Zawahiri, a diferencia de la operación en la que se dio muerte a Osama Bin Laden.

En aquella ocasión, las fuerzas especiales recuperaron el cuerpo de Bin Laden para confirmar su identidad antes de lanzarlo al mar para evitar que su tumba se convirtiera en un santuario para los islamistas.

Mientras Biden transmitía la noticia al mundo desde la Casa Blanca, los líderes talibanes condenaron enérgicamente la incursión de Estados Unidos en su territorio.

Pero en sus comentarios no mencionaron a Al Zawahiri.

Ahora toca preguntarse hasta qué punto los altos líderes talibanes sabían de la presencia de Al Zawahiri en Kabul y qué ayuda le podrían haber estado brindando.

Un afgano que vive en la zona aseguró a BBC que los combatientes talibanes habían estado vigilando la calle y que la presencia de “residentes no afganos” era un secreto a voces entre los vecinos.

Es probable que esta hipótesis plantee algunas preguntas incómodas para los líderes talibanes.

Informes adicionales sobre el sistema Hellfire de Chris Partridge.


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