De borracho sí tengo experiencia, para cantar no
close
Recibe noticias a través de nuestro newsletter
¡Gracias! Desde ahora recibirás un correo diario con las noticias más relevantes.
sync

De borracho sí tengo experiencia, para cantar no

Por Moisés Castillo
17 de septiembre, 2011
Comparte

Ignacio Perales conoció a Daniel Guzmán cuando tocó por primera vez AC/DC en la ciudad de México. Fue una noche del 17 de febrero de 1996 y estaban emocionados por escuchar los riffs poderosos de Back in Black, junto con José Kuri su amigo desde la adolescencia y también galerista de uno de los artistas mexicanos más reconocidos en el extranjero. Al concierto se sumó un personaje apodado “El Babas” que es un briago que vive en Berlín. Los cuatro rockearon felices mientras duró la noche.

15 años después, Ignacio y Daniel son parte de Pellejos, una banda de rock grasoso que pretende pasarla bien haciendo ruido, bebiendo cerveza y mezcal.

Pellejos tiene 2 años de tener una alineación estable con el fundador y bataco Mariano Villalobos; el otro fundador y bajista Daniel Guzmán; el guitarro Oscar Garduño y la voz de Ignacio Perales. Se llaman Pellejos porque todos están viejos, Mariano le puso así porque es el más ruco de la banda.

En la contraportada de su disco homónimo reza: “Estos pellejos de vino eran nuevos cuando los llenamos, y ahora están rasgados. Nuestra ropa y nuestras sandalias estás gastadas porque el viaje fue largo”. Josué 9:13.

Después de la primera etapa de Pellejos, Daniel propuso a Ignacio ser el cantante de la banda porque el anterior ya no podía. Como no sabía tocar ningún instrumento aceptó de inmediato para rolarla un rato. Era una oportunidad inmejorable de echar desmadre y convertirse en Mick Jagger que de adolescente todo mundo quiere ser.

El disco debut de Pellejos suena rasposo como una vieja sierra eléctrica. A un amigo le recuerda a Fantomas el proyecto solista del carismático Mike Patton de Faith No More. Ignacio dice que Pellejos suena un poco entre Black Sabbath y Deep Purple. Sus letras reflejan el desencanto de un país que se lo está llevando la chingada. Más que canciones, Pellejos musicaliza la vida cotidiana de una sociedad podrida y que no le queda más que reírse de sí misma.

Quique Rangel fue el productor: como buen chef dio el condimento y sabor final durante una semana y media en el estudio El Ensayo, de Café Tacuba.

Ignacio dice que Pellejos aglutina la primera generación de la crisis o de los jodidos: cuando nacieron fue la masacre de 1968 y luego de 1971. Llegó el nepotismo y despilfarro de José López Portillo; las devaluaciones y el terremoto del 85; el presidente gris y pusilánime de Miguel de la Madrid; el roba elecciones de Carlos Salinas; el presunto asesino de indígenas Ernesto Zedillo y el peor de todos que puede ser Vicente Fox. Ahora Felipe Calderón nos lleva a un baño de sangre.

“Desde entonces no ha habido un día de tregua. Cando era joven no esperaba que hubiera una matazón, cabezas rodando y fosas clandestinas. Nunca he creído ni respetando a este país que no me ha dado nada, lo que tengo lo he hecho por mí mismo”.

-De los ocho tracks del disco participas en la letra de El Zar, ¿Cómo surgió esta canción que habla de la violencia en México? 

Me gustan mucho las historias de los narcos, pero también se habla del consumidor en la parte del coro: Inhalar, inyectar, embutir y fumar/Mata un juez, compra tres/Ya da igual, qué mas da… Es una parte que nadie toca y que son todos los que se están metiendo cocaína, marihuana y tachas todo el tiempo, por eso me parece importante el coro en esa canción. También una de las cosas que trata de decir la rola es que el narco también es el gobierno, todas las policías del país y los burócratas.

-¿Por qué sus rolas son entre cantadas y habladas?

Mariano hizo la gran mayoría de las letras y en ese sentido es más poeta. No es un poeta que esté componiendo canciones tradicionales. Él escribe lo que ve y lo que siente. Te diría que están mitad y mitad, cantadas y otras medio recitadas, trato que vayan con cierto ritmo. La Torta, El Zar y Baby son cantadas… Creo que es mucho por las letras, igual porque no somos músicos y no deseamos llegar a cierto público. Hicimos esas canciones y nos gustan.

-¿Antes habías cantado en una banda?

No para nada. De borracho sí tengo experiencia, para cantar no.

-¿Recuerdas tu primera presentación en vivo?

Fue en el espacio de Monse y Pablo que se llama Petra. Es como una galería de arte y ahí tocamos. Eso fue en septiembre de 2009…

-¿Estabas nervioso?

Me estaba cagando de miedo, la razón por la que salgo con lentes es para que no me vea la gente. Las primeras veces me daba pena y nervios por eso me pongo los lentes polarizados y no ves a nadie.

-¿Eres tímido en el escenario?

Se siente cabrón que te vea la gente, cada vez que te mueves o hablas eres el foco de atención y las primeras veces no sabes qué onda. Se siente muy cabrón…

-¿Cómo son los ensayos de Pellejos?

Ensayamos unos días antes de los conciertos. Tocamos en un espacio que nos prestan unos amigos José Kuri y Mónica Manzutto. Ahí tenemos la batería en la bodega y repasamos las canciones. Generalmente como ensayamos para una tocada, entonces practicamos el set correspondiente.

-¿Cómo fue la experiencia de tocar en un escenario importante como el Vive Latino 2011?

Fue una experiencia muy buena, eso se lo debemos a nuestros amigos de Terrícolas Imbéciles. Ellos pensaron que podíamos hacer algo y consiguieron una muy buena fecha y hora y estuvimos tocando 30 minutos. Antes de subir nos echamos unos mezcales y subimos a hacer lo mejor. Cuando tocamos empezaron a gritar por el otro grupo que seguía, entonces te sacas de onda pero después la gente se prendió. Creo que es más fácil porque no hay intimidad pero a la vez hay un efecto de masa que se multiplica porque si la cagas en algo todos chiflan, no hay medianías. Al final la gente fue muy amable.

El TRI, Zoé y ajustador de seguros

Ignacio Perales se recarga cómodamente en su silla reclinable. En su oficina de la Colonia del Valle se alcanzan a ver varios dibujos de sus amigos artistas y un póster de la película El Ajustador, de Atom Egoyan. Y es que Ignacio no sólo canta en Pellejos, además es ajustador de seguros. Hizo su empresa con un socio inglés y dice que le gusta más que pararse en el escenario porque es más “heavy”.

Su chamba es investigar a la persona que le metieron unos balazos, la explosión de una planta de gas, choques de trenes o muertes de caballos. Dice que su labor está más apegada a la realidad que el mundo del rock o del arte, que le gusta más la parte glamorosa.

Como ajustador de seguros ve el grado de corrupción, ineptitud y la burocracia maligna que vive México: no hay posibilidad de salir.

“No sé si por esta cruda realidad lo que hablo suena un poco frustrado, de cierto desamparo con la situación del país”.

Ignacio da unos pequeños sorbos a su té y confiesa que estudió contabilidad detestándola. Cursó la carrera en el ITAM y en la prepa iba en el Alexander Bain de San Ángel, “el ambiente era muy fresa, las viejas eran muy apretadas en los 80’s.”

Hasta que el papá de un amigo le enseñó el oficio y trabajó en una oficina internacional en los 90’s cuando se empezó a privatizar el mercado de los seguros. Le dieron chance y le gustó ser una especie de detective privado al estilo de las novelas de Raymond Chandler.

Dice que en su casa se escuchaba más música disco que rock. Sus papás armaban la fiesta con los Bee Gees o Barry White y bailaban sin parar. Fue en la adolescencia cuando le explotó la cabeza al oír a AC/DC y después llegó Mötley Crüe, Iron Maiden, y luego los clásicos Deep Purple y Led Zeppelin.

Ignacio recuerda que una de las tocadas más chingonas de su vida fue cuando vio al TRI en la disco Hit 70, que estaba cerca de Núcleo Radio Mil. Había gente metiéndose cemento, fluía el alcohol, era un desmadre total.

“Fue un lugar de tocadas muy cabrón. Ese concierto fue por el 85-86 y era un espacio que tenía segundo piso y Alex Lora salió con un pedo impresionante y empezó a alburear, estaba en su mejor forma. Esa fue una gran tocada. Vi también a Luzbel y a Kenny y los eléctricos con Gabriel Kuri, ex baterista de Fobia”.

-¿Por qué te quejas de los locos 80’s?

A mí me gustaba la música, pero las chicas eran más conservadoras. Creo que ahora es más liberal y más igualitario la onda con las mujeres. En esa década era una mamada, había muchos prejuicios… No lo vas a creer… Hice una fila de dos horas afuera de un McDonald’s cuando abrieron el primero en el Pedregal, “el evento” del año era esa chingadera, ¡Imagínate!

-¿Qué tan distintas eran las mujeres ochenteras a las de ahora?

Primero quiero decir que las mujeres son lo más maravilloso que existe en este jodido mundo de mierda. Creo que la actitud en cuanto al sexo ha cambiado mucho y ya no se da esa importancia falsa y puritana. Me gusta ahora que una mujer se lleve a un hombre a la cama y eso no implica ningún juicio a sus valores. Sobre todo son mujeres de 25–30 años las que se lanzan. Lo que veo mal es que muchas mujeres se están convirtiendo como machos a la inversa. Agarran weyes que no sirven para nada, que tienen un carácter pusilánime, boleadores de sus zapatillas, los pisotean y no los dejan para seguir estando de cabronas. Sigue siendo ese juego de las mujeres, el amor y el ego.

-¿Con cuál banda te hubiera gustado tocar?

Me hubiera gustado abrirle un concierto los Stones pero de los años 69-72. Me hubiera gustado tocar con los Doors para ver a ese wey que tan bueno era en el escenario. Con Radio Futura sin duda y ahora con Andrés Calamaro. Los argentinos y los españoles en cuestión del rock van años luz adelante de nosotros. Tienen mejores letras, tienen más huevos…

-De las bandas mexicanas, ¿No percibes actitud y buenas rolas?

Algo pasó y es que los cantantes pop se disfrazaron de rockeros. No puedes distinguir bien, eso pasó en algún momento. Hay un espacio que no han podido llenar por eso aún vemos a Fobia, la Maldita, Caifanes… Por ejemplo, tienes a Zoé, con todo respeto es un grupo pop completamente ñoño que hablan de amor y tienen su cara de perrito que parece que alguien les pateó las nalgas. Me parece sensacional el amor, es fundamental, pero estoy harto que todas sus rolas hablen de amor ñoño. Todas. Debe de haber otras cosas, ¿no? Y vaya que me gusta el pop, pero si van hablar de amor, mejor escucho a José José, Emmanuel y al Puma, y no a estos pinches putos disfrazados de rockeros, ¿no? La neta.

Ignacio últimamente está escuchando los discos de Tom Waits y nunca deja a Black Sabbath, Leonard Cohen y le gustan los Flaming Lips y los Melvins. En sus ratos libres le gusta leer y perseguir mujeres. Prefiere a escritores como Céline, Lowry, Bukowski, Borges y Cortázar.

“Me gustan los escritores que hayan vivido, no les pinches ratones de biblioteca que escriben gracias a que han leído. Ahí hay una diferencia muy grande. Me gustan los poetas malditos como Rimbuad y Baudelaire”.

Dice que lo que más aprecia en la vida son sus amigos y por nada cambiaría los momentos que han pasado juntos bebiendo en Oaxaca, en la ciudad de México o Nueva York.

“Los amigos son como la familia que tu escoges”. Es decir, cuando se deja de frecuentar a los verdaderos amigos, se pierde el equilibrio.

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
Getty Images

Trump se niega a asistir al segundo debate luego de anunciarse que sería virtual

Después de que Trump fuera diagnosticado con COVID-19 tras el primer debate presidencial, se decidió que el segundo se hará de forma virtual.
Getty Images
8 de octubre, 2020
Comparte

El segundo debate presidencial entre el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su rival por la Casa Blanca, el demócrata Joe Biden, se desarrollará de forma virtual, con los dos candidatos participando desde lugares separados y remotos, según anunció en un comunicado la Comisión de Debates Presidenciales (CPD, por sus siglas en inglés)

Esta decisión tiene lugar después Trump fuera diagnosticado días atrás con covid-19, y hospitalizado brevemente en el Centro Médico Walter Reed.

El lunes, Trump regresó a la Casa Blanca.

Tal y como estaba planeado, los asistentes al debate y el moderador -Steve Scully, de la cadena de televisión C-SPAN- participarán desde el Centro de Artes Escénicas de Adrienne Arsht, en Miami, Florida.

Donald Trump lo hará de la Casa Blanca. El debate está planificado para el 15 de octubre.

Tras conocerse la noticia, Trump se opuso. “No, no voy a perder mi tiempo en un debate virtual”, señaló el mandatario en una entrevista con Fox Business.


Recuerda que puedes recibir notificaciones de BBC Mundo. Descarga la nueva versión de nuestra app y actívalas para no perderte nuestro mejor contenido.

https://www.youtube.com/watch?v=HfP7FM3vmp8

https://www.youtube.com/watch?v=fTCVrVu3V4c

Lo que hacemos en Animal Político requiere de periodistas profesionales, trabajo en equipo, mantener diálogo con los lectores y algo muy importante: independencia. Tú puedes ayudarnos a seguir. Sé parte del equipo. Suscríbete a Animal Político, recibe beneficios y apoya el periodismo libre.

#YoSoyAnimal
close
¡Muchas gracias!

Estamos procesando tu membresía, por favor sé paciente, este proceso puede tomar hasta dos minutos.

No cierres esta ventana.