Los misterios de la masacre de San Fernando
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Los misterios de la masacre de San Fernando

Por Omar Granados
24 de septiembre, 2011
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Presuntos autores materiales de la masacre de San Fernando. Foto: Cuartoscuro.

Hace trece meses el asesinato masivo de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, oscureció aún más el panorama de inseguridad en el noreste mexicano, inaugurando hallazgos de cuerpos mucho más numerosos que los conocidos hasta aquel momento. A este hallazgo le siguieron  aún varias fosas comunes con cientos de víctimas.

A principios de este mes el periodista independiente dedicado a la investigación y especializado en incidentes humanitarios internacionales, Gary Moore, llegó a San Fernando para acabar con sus dudas sobre el caso de San Fernando. Moore llegó al lugar hace unos días y escribió un relato de su percepción del ambiente en el municipio.

Para el reportero estadounidense, los archivos parecen confirmar que el suceso de agosto de 2010 en San Fernando es la mayor matanza -en un solo incidente- en la historia moderna de Norteamérica, desde la Revolución Mexicana. Sin embargo, recuerda también que en marzo y abril de este año, también en San Fernando, llegó una segunda ola de atrocidades al lugar: “las masacres de los camiones” y más fosas comunes masivas. Los asesinatos han sido una dolorosa serie de ataques. Sicarios en los alrededores de San Fernando sacaron a los pasajeros de camiones para asesinarlos en masa por razones que de nuevo son desconocidas y que han quedado en rumores.

Las versiones del gobierno sobre el caso fueron encriptadas y contradictorias y no lograron terminar ni solucionar los rumores que viralmente recorrieron la opinión pública. Todos estos sucesos tienen detalles de crueldad extrema, “casi increíbles” y que si fueran detallados volverían la historia casi imposible de leer.

AAA

Detalles de "la masacre de los camiones" en San Fernando.

Sin lugar a dudas, los al menos 193 cuerpos encontrados sin vida en 47 fosas clandestinas desde abril -además de la encontrada en agosto de 2010- no incluyen las incontables víctimas conocidas sólo como personas desaparecidas. Los rumores de los lugareños de San Fernando afirman que si la verdad algún día se conociera, la cifra total de víctimas entre las orgias de terror de 2010 y 2011 tal vez llegarían a 600 y que las víctimas faltantes estarían bajo el suelo de esta región.

Moore reflexiona que los medios y sus representantes, en general, no se desplazaron a Tamaulipas, y que los que lo hicieron no visitaron el lugar de los hechos, por lo que no pudieron confirmar muchos de los detalles en la versión oficial, ni pudieron hablar con los lugareños, que hasta hoy empiezan a perder el miedo. Por lo anterior, la masacre fue en su mayoría cubierta a la distancia, lo cual provocó errores incluso en los nombres de los diferentes lugares.

San Fernando ya no es el lugar de la muerte … por el momento

Situado a casi 150 kilómetros al sur de EU por la autopista federal 101, conocida como “la carretera de la muerte”, San Fernando ya no aparece en los medios de comunicación que según Moore “se cansaron del tema, de repetirlo sin haber conseguido siquiera todos los detalles.” San Fernando “yace abandonado en sus misterios”, los funcionarios mexicanos publicaron “sólo los detalles más escuetos”, profundizando las interrogantes, relfexionó Moore. “Es como si una muralla de humo emergiera, escondiendo lo sucedido.”

El municipio es muy extenso y en la cabecera municipal -el pueblo de San Fernando– hay calles dañadas llenas de tráfico, tiendas de conveniencia, viejos semáforos de pedestal y, probablemente, menos de 70 mil habitantes. La violencia del año pasado y principios de este habría expulsado al 10% de los pobladores. El censo de 2010 encontró 3 mil 600 casas abandonadas a lo largo del municipio. Las cicatrices de la violencia son notorias, Moore detalla las ruinas de una vieja concesionaria de Ford con señas de haber sido quemada, luego de haber funcionado aún hasta el año pasado.

Concesionaria Ford: antes y después de la violencia.

Para Moore, “lo realmente impresionante es la ausencia de shock, la aparente paz y la quietud tras el conflicto.” San Fernando no tiene los clichés de las películas del oeste, donde “miradas venenosas son lanzadas desde las sombras a los visitantes. No.” Al menos en el día muchos peatones comunes caminan las calles, dan instrucciones al reportero, y dan sus opiniones y no miran de lejos. .

La masacre de migrantes de San Fernando, acaecida en agosto de 2010, se ha convertido en un punto ciego de la historia de la lucha contra el crimen en México. Por una parte, es un lugar común solemne de los derechos humanos en nuestra época, mucho más grande que cualquier evento anterior en la caótica guerra contra las drogas. Y aún la forma en que se realizó la masacre, a decir de Moore, es “un acertijo enredado en un misterio dentro de un enigma.”

Collage con fotos de las víctimas de la masacre de San Fernando publicada por Insight Crime.

Por lo anterior, la importancia de que esta pieza del rompecabezas salga a la luz. En su segunda publicación desde San Fernando, Moore busca encontrar y tapar los huecos en la narración.

El martes 24 de agosto de 2010, el gobierno mexicano anunció que sus tropas de élite de la Marina habían descubierto un rancho donde había sido llevada a cabo una masacre. Los 72 cadáveres yacían en un rancho abandonado en medio de la nada. Los Zetas, un brutal cártel  conocido por sus atrocidades fue acusado de perpetrar la matanza. En los siguientes meses, se acumularon pruebas que señalaban efectivamente a este cártel como los asesinos.

Mientras tanto, las víctimas no eran traficantes de drogas, sino sólo transeúntes convertidos en una muestra del horror. Los muertos no eran siquiera mexicanos, sino inmigrantes de Centro y Sudamérica tratando de atravesar clandestinamente el país para entrar en EU. Moore destaca que una de las muertes era al menos inusual, pues una persona era originaria de India y nunca fue nombrada públicamente.

Luego de viajes de miles de kilómetros (para lo cual habían pagado miles de dólares a tratantes de personas), los viajeros fueron encontrados tras una situación que repentina e inexplicablemente se había vuelto fatal. ¿Buscaron Los Zetas forzar a los cautivos a ser reclutados forzosamente como sicarios o mulas para transportar coca? ¿Los migrantes fueron asesinados para golpear a una banda rival o para enviar un mensaje al gobierno? “Escoja su teoría”, sugiere Moore.

Uno de los más grandes misterios es porqué el gobierno mexicano guardó en secreto la mayor parte de las evidencias. Moore especula: “¿Significó esto una complicidad con la matanza? ¿O tal vez es simple incompetencia? ¿Tal vez pánico en el gobierno?”

El vocero gubernamental fue breve y casi no dio detalles mientras relataba cómo los marinos, supuestamente, descubrieron esta abominación. El gobierno afirmó que el único sobreviviente de la masacre milagrosamente salió del lugar para contar la historia. El sobreviviente, según la versión gubernamental, era un pequeño y joven indígena de 18 años, proveniente de una aldea de los Andes ecuatorianos. Sin duda este individuo existió y fue herido en la matanza. Se dijo que recibió un disparo por parte de Los Zetas juntos con sus 72 compañeros, pero se dijo también que se hizo el muerto hasta que Los Zetas dejaron el lugar del crimen. Después, a pesar de las heridas, el incansable sobreviviente supuestamente corrió épicamente por más de 16 kilómetros, hasta llegar -casi como un milagro- hasta el retén operado por la Marina mexicana.

Retén de la Marina, hoy en desuso.

El joven ecuatoriano nunca fue presentado a la prensa (fue enviado pronto a Ecuador bajo protección incluso allá), pero relató una historia que difiere un poco  de la historia contada por el gobierno, antes de desaparecer para siempre en un programa de protección para testigos. Insight Crime se pregunta si fue esta la forma en que el gobierno mexicano escondía algo, “¿Tal vez algo grande?”.

En la atmósfera de terror que rodea al evento de agosto de 2010, los reportes hechos sobre el tema fueron realizados desde la distancia. El territorio alrededor del atormentado pueblo de San Fernando era considerado demasiado peligroso para que entraran los reporteros. Los pocos que fueron encontraron a la población demasiado temerosa como para hablar. El gobierno dejó la historia del milagroso sobreviviente sospechosamente “esquelética”. Los detalles que apoyaran la versión estaban ausentes, un síntoma clave de una historia falsa.

El antídoto que se necesitaba urgentemente parecía ser imposible de conseguir. A la narración había que llenarle los huecos con los testigos o confirmar o rechazar esta milagrosa historia. Aquel testimonio, no publicado hasta hoy, forma la pieza faltante del rompecabezas.

Este mes, más de un año después de la masacre, InSight Crime encontró que la barrera de silencio en San Fernando se empieza a romper. Otra racha de masacres en el norte del país en este año trajo una gran respuesta gubernamental. Más de mil elementos persiguieron a Los Zetas a sus escondites y rompieron su dominación sobre San Fernando. En el verano los residentes pudieron respirar más tranquilamente y hubo oportunidad de investigar físicamente el lugar  donde hace un año el sobreviviente ecuatoriano supuestamente habría llegado milagrosamente al retén de la Marina.

La Noventa, la calle empedrada donde se sitúa el rancho de la Masacre de San Fernando. Foto: Insight Crime.

Lo que la prensa ha omitido sobre esta realidad es que esta zona del país es casi como un paisaje lunar, vacío, donde no hay testigos. Incluso en los desiertos más inhóspitos -y esta tierra de cultivo cercana a la costa no es ningún desierto- un impresionante número de personas pueden llevar sus vidas, hablar con sus vecinos, y formar una densa red de información. Un año después, algunas de estas personas aún no hablarían, pero muchos lo hacen, al menos lo suficiente para llegar a un consenso en la historia de la masacre desde una perspectiva independiente a la del gobierno.

La masacre había ocurrido, antes que nada, en un área de ranchos llamada “El Huizache”, no “El Huizachal”, como erróneamente reportó la prensa extranjera que no visitó el lugar. Índices geográficos concuerdan con los residentes en el nombre correcto. El cobertizo del rancho abandonado donde se llevó a cabo la masacre está en una calle empedrada y lodosa llamada La Noventa, la cual está a 16 kilómetros de la carretera federal 101. El retén de la Marina en la historia del sobreviviente estaba en esta avenida, alrededor de la marca con el kilómetro 114, en una desviación que lleva a la carretera principal.

Mapas y mediciones geográficas de Insight Crime de la zona de la masacre en San Fernando, Tamaulipas.

Estos 16 kilómetros (10 millas) son lo mínimo que habría corrido el sobreviviente herido habría tenido que correr de forma “impresionante”. Sin embargo, los habitantes del lugar conceden esta posibilidad encogiendo los hombros, no tienen duda de que el ecuatoriano realmente lo haya hecho. Los habitantes dieron más contexto con el que coincidían con la historia oficial del sobreviviente, pero que dio mayor información que compagina cosas que parecían auténticos milagros.

El puesto deinspección de ganado.

A pesar de que mucha de esta carrera nocturna que habría realizado el sobreviviente fue realizada sobre la carretera 90, los vecinos afirman que el ecuatoriano corrió hacia el norte cuando vio una luz distante. También afirmaron que la luz estaba en un amplio almacén de granos y soya que estaba cerrado, donde sólo estaba el vigilante en servicio y todos los entrevistados parecían conocerle según reporta el enviado de Insight Crime. Algunos, aún más específicamente, afirmaron que la luz estaba en un poste enfrente del almacén en una estación de inspección de ganado -la Estación 10- que esa noche estaba desierta.

Así que, ¿cómo pudo el sobreviviente alcanzar a los marinos? No había marinos en el almacén de soya ni en el puesto de inspección de ganado. De acuerdo con los habitantes -y esta versión es la que se conoce en la región- el vigilante en el almacén dijo a la fugitivo que no podía ayudarlo, pero que al sur por la autopista había un retén de la Marina mejor equipado para esta peligrosa ayuda. De acuerdo con esta historia, el joven ecuatoriano no encontró a los marinos por un accidente milagroso, sino que fue dirigido hacia ellos por el vigilante del almacén.

El contexto ayuda, al menos, a disipar algunas de las sospechas más espectaculares sobre la masacre. Las explicaciones de los habitantes no suenan como un rumor vacío o exageración emocional. Los vecinos tenían contacto con los marinos que hace trece meses fueron a pasar la noche al lugar del retén de la Marina y la discusión del extraño escape se generalizó aparentemente, no un secreto, excepto -tal vez- para los apurados o asustados reporteros que nunca fueron hasta el lugar.

El indicador crucial -un contexto amplio iluminado por muchas pistas- ahora sugiere que muchos puntos en la encriptada narración no eran mentiras o historias para encubrir algo, sino que reflejan eventos reales, aunque lleva al misterio aún más profundo planteado por Moore: “¿Por qué el gobierno no se hizo el favor de dar más detalles desde el primer momento y crear así un ambiente creíble de información?” Para el reportero “muy posiblemente, alguna complicidad en la masacre por parte de algunos de los funcionarios del gobierno de alguna forma fue escondida.”

En abril de este año, cuando las tropas federales mexicanas finalmente limpiaron los escondites zetas en San Fernando, 17 policías municipales fueron arrestados por ser aliados del cártel y el resto fueron despedidos. De otras varias formas, los cargamentos desaventurados de inmigrantes ilegales que estaban cruzando tierra mexicana pudieron haberse enroscado en enredaderas oficiales.

En ningún nivel, “si usted cree el consenso general entre los lugareños” -de un área demasiado peligrosa para estudios formales como nombrar a los testigos-, hubo una casi milagrosa carrera por la libertad emprendida por el ecuatoriano y duró más de sólo 16 Km.

Las más de 12 millas es mucho para caminar con dificultades, especialmente con una herida en la quijada, de acuerdo con algunos reportes y otra en la clavícula. De forma concebible, tal acto de voluntad pudo haberse explicado por un factor indescriptible que incluso se les escapó a los lugareños. Esto es que el joven sobreviviente, Luis Fredy Lala Pomavilla, era un joven campesino quechua de las altas montañas de los Andes ecuatorianos, por lo que sus pulmones habrían estado en muy buena condición y su carrera fue realizada en la región costera y casi a nivel del mar. La diferencia de altitud le significó al joven una riqueza de oxígeno un poco inusual. El caos criminal frecuentemente provoca vuelcos que pueden sonar inverosímiles, pero son reales. La adrenalina tiene su propia magia.

No obstante, muchos misterios en la masacre de agosto de 2010 “permanecen obstinadamente sin resolver”, para Moore. En la confusión, justo después, un anuncio hizo surgir la versión de que hubo realmente dos sobrevivientes, siendo el otro un anónimo joven hondureño cuya identidad nunca se hizo pública.

El segundo sobreviviente es conocido sólo por una historia hecha pública por el gobierno de Honduras, cuando supuestamente lo interrogaron. Lo relevante de esta segunda historia tiene un conflicto fundamentalmente la que se atribuye al ecuatoriano. La supuesta historia del hondureño situaría la masacre en la noche del sábado 21 de agosto, mientras que la del ecuatoriano la pone en la noche del domingo 22. Ambas no pueden ser ciertas y no pueden estar equivocadas en un detalle tan básico.

El conocido lugar, sombrío para la defensa de los derechos humanos en nuestro país permanece casi completamente como un enigma en muchas formas, con muchos actores escondiendo las piezas faltantes.

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Coronavirus: 10 buenas noticias sobre la pandemia (un año después)

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24 de febrero, 2021
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No sabemos qué ocurrirá en los próximos meses y las nuevas variantes genéticas son motivo de incertidumbre, pero un año después el mensaje es el mismo: los avances de la ciencia nos animan a ser optimistas y a ver el vaso medio lleno.

1. Hay más artículos sobre SARS-CoV-2 y la covid-19 que sobre malaria

Hace un año nos asombrábamos de que en poco más de un mes desde que se notificaran los primeros casos ya hubiera más de 164 artículos científicos en PubMed (un motor de búsqueda de libre acceso para consultar publicaciones científicas) sobre el nuevo virus y la enfermedad.

Hoy esa cifra se ha multiplicado por más de 600 y ya supera los 100.000 artículos, más que los que aparecen bajo el epígrafe de “malaria”, por ejemplo. Existen registrados más de 4.800 estudios en curso sobre tratamientos y vacunas.

Sabemos más sobre el SARS-CoV-2 y la covid-19 que de otras enfermedades que llevamos lustros estudiando.

2. Más de 200 nuevas vacunas

Hace un año se destacaba que hubiera ocho nuevos proyectos sobre vacunas contra el coronavirus SARS-CoV-2.

Según el portal bioRENDER ahora son más 195 candidatos, al menos 71 ya en ensayos clínicos.

Estos emplean todo tipo de tecnologías: virus vivos atenuados, virus inactivados, subunidades de proteínas, vectores virales recombinantes, partículas similares a virus (VLP), ADN y ARNm.

Personal de salud con una ampolla de la vacuna contra el covid-19

Getty Images
Existen cerca de 200 proyectos de vacunas contra la covid-19.

Jamás se había invertido tanto dinero y había habido tanta colaboración para el desarrollo de vacunas entre entidades públicas, privadas, centros de investigación, universidades, farmacéuticas, empresas y ONG.

Algunos proyectos se han abandonado, pero otros ya fueron autorizados por la OMS: Pfizer/BioNTech y Moderna con tecnología ARNm, AstraZeneca/Oxford y Sputnik V con tecnología de adenovirus recombinantes y la china Sinopharm, con coronavirus inactivos.

Al menos otras 20 vacunas están ya en ensayos clínicos de fase III y en las próximas semanas y meses podrán ser aprobadas, si los resultados son satisfactorios.

3. Las vacunas de ARNm son muy seguras

Uno de los posibles efectos graves de las vacunas es la anafilaxis, una reacción alérgica que puede llegar a ser mortal y que ocurre normalmente al poco tiempo de administrar la vacuna.

Se han analizado datos del primer mes de vacunación en EE.UU., donde se han administrado más de 17,5 millones de dosis (exactamente 9.943.247 de la vacuna de Pfizer/BioNTech y 7.581.429 de la de Moderna).

El Sistema para Reportar Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés) ha registrado solo 66 casos de anafilaxia (47 con la vacuna de Pfizer/BioNTech y 19 con la de Moderna).

Esto supone menos de 4 casos por millón de dosis o el 0,0003% de todas las dosis analizadas. 21 (el 32%) de esos 66 casos había tenido casos previos de anafilaxia por otros motivos. No se ha detectado ningún fallecimiento.

Trabajadores médicos frente al hospital Langone Health de Nueva York mientras la gente aplaude para mostrar su gratitud al personal médico y a los trabajadores esenciales en la primera línea de la pandemia de coronavirus el 19 de abril de 2020 en la ciudad de Nueva York.

Getty Images
Hay más conocimiento científico de la covid-19 que de la malaria.

Si se compara con el número de casos de covid-19, las secuelas que deja la enfermedad y el número de fallecimientos, el beneficio que suponen las vacunas supera enormemente los posibles efectos adversos.

Todo esto permite afirmar que, de momento, las vacunas de ARNm son muy seguras.

4. Las vacunas son efectivas

Israel es el país que más población tiene ya vacunada.

A principios de febrero y desde que comenzó la campaña en diciembre, más de 3,67 millones de israelíes habían recibido la primera dosis de la vacuna de ARNm de Pfizer/BioNTech.

Esto representaba cerca del 40% de la población del país. Más del 28% había recibido también la segunda dosis. Entre los mayores de 60, más del 80% había sido vacunado.

Los datos preliminares muestran que la vacunación está siendo efectiva.

El número de infecciones está disminuyendo de forma significativa, especialmente entre las personas mayores de 60. En este grupo de edad, ha habido un 56% menos de infecciones y un 42% menos de hospitalizaciones y un 35% menos de fallecimientos por covid-19 después de la segunda dosis.

Los resultados con las dos dosis son excelentes: de los 523.000 israelíes vacunados con dos dosis solo hay 544 casos de covid-19, tan solo 4 casos de covid-19 grave y cero fallecimientos. Estos datos confirman los obtenidos en los ensayos clínicos previos.

Vacunación en Israel en febrero de 2021.

Getty Images
Israel es el país que más vacunó a su población.

Pero no hay que irse hasta Israel.

En Asturias, España el pasado día 15 de febrero se había sobrepasado la cifra de 2.000 personas fallecidas por covid-19 desde el inicio de la pandemia.

Entre ellas, había una gran proporción de personas con domicilio en residencias de mayores, donde el impacto ha sido considerable.

Sin embargo, en estos momentos la situación comienza a estar relativamente controlada gracias a los esfuerzos de vacunación dirigidos específicamente a las personas residentes y trabajadores que los atienden.

El efecto de la vacuna queda de manifiesto al comparar la mortalidad entre personas mayores con domicilio en residencias (casi todas vacunadas), en las que desciende bruscamente, y el número de fallecidos en personas con domicilio fuera de ellas (no vacunadas), entre las que aumenta considerablemente.

Además, se acaban de publicar los resultados de un estudio preliminar en Inglaterra en el que demuestran que la vacuna de ARNm de Pfizer/BioNTech es efectiva para prevenir la infección en adultos sintomáticos y asintomáticos, incluso contra la variante “británica” B1.1.7.

5. La confianza en las vacunas aumenta

Después de más de 160 millones de dosis de vacunas frente a la covid-19 administradas, la confianza de la población en las vacunas va en aumento.

Por ejemplo, se ha realizado una encuesta a 13.500 personas de quince países de Europa, Asia y Australia entre noviembre del 2020 y enero de 2021.

En noviembre, antes de que los países comenzaran a aprobar las vacunas, solo cerca del 40% de los encuestados se pondrían la vacuna contra la covid-19 y más del 50% estaban preocupados por los posibles efectos secundarios.

Para enero, más de la mitad se pondría la vacuna y el número de personas preocupadas por los efectos secundarios había disminuido ligeramente.

Un paciente curado de covid-19 saluda a los trabajadores médicos cuando es dado de alta del Centro de Salud Pública de Chongqing el 15 de marzo de 2020 en Chongqing, China.

Getty Images
La población cada vez confía más en las vacunas contra la covid-19.

Reino Unido fue el país en el que más gente se manifestó dispuesta a vacunarse (hasta un 78% de los encuestados) y en España la proporción de gente dispuesta a vacunarse pasó de un 28% en noviembre a un 52% a mediados de enero.

6. La respuesta inmune frente al virus dura al menos ocho meses

Los test serológicos que miden anticuerpos frente al SARS-CoV-2 no reflejan todo el potencial, la duración y la memoria de la respuesta inmune frente al virus.

Conocer cuánto dura la respuesta inmune frente al virus es fundamental para determinar la protección frente a las reinfecciones, la gravedad de la enfermedad y la eficacia de la vacuna.

Se ha comprobado que, aunque hay cierta heterogeneidad en la respuesta según cada individuo, en la mayoría de las personas en las que se ha analizado mantienen una robusta respuesta inmune humoral (anticuerpos) y celular (linfocitos T), de como mínimo entre 6 y 8 meses después de la infección, independientemente de que sean leves o graves.

7. Nuevos tratamientos frente a los casos más graves

Ya sabemos que la covid-19 es mucho más que una neumonía.

Se conoce mucho más de la enfermedad y, aunque no dispongamos de momento de un antiviral específico que inhiba el virus, hay combinaciones de tratamientos que mejoran mucho el pronóstico y reducen la mortalidad de los casos más graves.

Antivirales, antiinflamatorios, anticoagulantes, corticoides, inhibidores de la tormenta de citoquinas y anticuerpos monoclonales son algunos ejemplos.

Existen más de 400 ensayos clínicos en curso en los que se están probando distintos tratamientos y combinaciones.

Un médico le da el pulgar hacia arriba a un paciente con covid-19 que ya no usa un respirador en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) en el Centro Médico de Asuntos de Veteranos el 21 de abril de 2020 en el distrito de Brooklyn de Nueva York.

Getty Images
Hay cada vez más y nuevos tratamientos para combatir los casos graves de covid-19.

Por ejemplo, según el ensayo clínico internacional Recovery, la combinación de tocilizumab (un anticuerpo monoclonal dirigido contra el receptor de la interleukina-6, aprobado para el tratamiento de la artritis reumatoide) y la dexametasona (un potente glucocorticoide sintético que actúa como antiinflamatorio e inmunosupresor), puede reducir a casi la mitad las muertes en los pacientes más graves con covid-19.

Por otra parte, el tratamiento preventivo con anticoagulantes en pacientes con covid-19 hospitalizados, se asocia con un 30% menos de mortalidad a 30 días y sin efectos adversos de sangrado.

8. No hay gripe

Existía una seria preocupación sobre cómo se iba a comportar el solapamiento de SARS-CoV-2 con otros patógenos respiratorios frecuentes en los meses de invierno.

No se podía descartar una situación de “tormenta perfecta” en la que coincidieran SARS-CoV-2 con otros virus, como el de la gripe o el respiratorio sincitial, que causan bronquiolitis y neumonías y son responsables de frecuentes hospitalizaciones y muertes en determinados sectores de la población más vulnerable.

Se había sugerido que el riesgo de muerte en personas infectadas por gripe y SARS-CoV-2 de forma simultánea era superior que en aquellas que solo estaban infectadas por el coronavirus, especialmente en mayores de 70 años.

La coincidencia de varios virus respiratorios con el SARS-CoV-2 podría haber causado una carnicería en las personas mayores.

Mayoría de personas con mascarilla.

Getty Images
El cuidado de las personas, con el uso de las mascarillas y con distanciamiento, hizo que otros virus como el de la gripe mermaran.

La buena noticia es que esta temporada la gripe y otros virus respiratorios han desaparecido, tanto en los meses de junio a agosto en el hemisferio sur como ahora en el hemisferio norte.

No podemos descartar que esto pueda suponer un problema el año que viene (las temporadas en las que la gripe causa mayor mortalidad suelen estar precedidas de temporadas más benignas), pero este año ha supuesto un verdadero alivio a los sistemas sanitarios.

Varias son las causas que pueden explicar este declive de la gripe. Primero conviene recordar que el SARS-CoV-2 y el virus de la gripe son virus muy diferentes.

Es muy probable que el menor periodo de incubación de la gripe, la existencia de inmunidad previa, la intensa campaña de vacunación de este año, las medidas de confinamiento, disminución de viajes, uso de mascarilla, higiene y distanciamiento social hayan tenido un mayor efecto en disminuir la transmisión de este virus.

Por el contrario, en la transmisión del coronavirus además influyen mucho más el efecto de los aerosoles, el papel de los superpropagadores y los asintomáticos.

9. Podemos seguir la evolución del virus a tiempo real

El efecto que puedan tener las nuevas variantes genéticas del SARS-CoV-2 en la vacunación y en el transcurso de la pandemia es una incertidumbre.

Debido a que los cambios genéticos pueden tener un potencial efecto en cómo se comporte el virus, su análisis y seguimiento es fundamental.

La buena noticia es que hoy tenemos la capacidad de seguir la evolución a tiempo real del virus y la aparición de nuevas variantes genéticas.

Hay ya más de 260.000 secuencias del genoma de SARS-CoV-2 disponibles en las bases de datos.

Estudios con coronavirus.

Getty Images
A diferencia de otras pandemias, con la de la covid-19 podemos seguir su evolución en tiempo real.

Esas secuencias provienen de otros tantos aislamientos obtenidos de muestras humanas desde febrero del año pasado hasta el momento actual.

Aunque los cambios de nucleótidos son la primera fuente de variación genética del SARS-CoV-2, también se han detectado inserciones, deleciones (un tipo de mutación genética en la cual se pierde material genético) e incluso recombinaciones.

Todo esto permite hacer filogenias (relaciones de “parentesco” entre las variantes virales) que pueden emplearse para hacer estimaciones temporales (cuándo surgen nuevas variantes), caracterizar cómo se extiende geográficamente el virus, reconstruir la dinámica epidemiológica dentro de una región y analizar cómo se adaptan a lo largo del tiempo.

El análisis de las secuencias del SARS-CoV-2 no tiene precedentes, en la base de datos GISAID (Global Initiative on Sharing Avian Influenza Data) son más de 580.000 datos de secuencias compartidas.

Es la primera vez que se está siguiendo a tiempo real la evolución de un virus pandémico.

10. La pandemia a nivel mundial decrece

No sabemos cómo se desarrollará la pandemia en los próximos meses.

Dada la intensidad que ha tenido hasta ahora es probable que haya nuevas olas, pero quizá de menor intensidad.

No sabemos cómo será una posible cuarta ola, ni el efecto que puedan tener las nuevas variantes genéticas que van apareciendo, pero la buena noticia es que a nivel global la pandemia en este momento decrece.

Un hombre, personal de salud, saluda desde la ventana.

Getty Images
Los números de casos de covid-19 están bajando en el mundo.

Quizá sea una combinación de varios factores: el virus se comporta de forma estacional, la población va adquiriendo cierta inmunidad de grupo por infección natural o por las vacunas, quizá el virus en ese proceso natural de variación y mutación va derivando a formas menos virulentas y se va adatando a su nuevo huésped.

No lo sabemos a ciencia cierta, pero de momento sigue habiendo motivo para la esperanza.

*Ignacio López-Goñi es catedrático de Microbiología de la Universidad de Navarra, España.


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