Miss Bala, entre la ficción y el documental
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Miss Bala,
entre la ficción y el documental

Por Mariana Linares Cruz
5 de septiembre, 2011
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Laura Guerrero, de 23 años, cruzó a Estados Unidos una tarde de noviembre de 2010. Sola, en una camioneta negra de vidrios polarizados, Laura enseñó su pasaporte para llegar a la cita en San Diego. Luz verde. Esa noche, después de la cita, Laura hizo el mismo ejercicio de regreso: bajó la ventana, enseñó su pasaporte, luz verde y de vuelta a México. Una cámara siguió a Laura durante el trayecto y registró cuando un hombre le entregó una maleta con armas, cuando ella la colocó debajo del asiento, cuando cruzó de regreso hacia su país, cuando nadie la revisó ni le dijo nada de nada. Corte.

La escena es de la película Miss Bala, largometraje del mexicano Gerardo Naranjo que se estrena el viernes 9 de septiembre. Escena que no requirió montaje ni ensayo, para la que no pidió permisos ni hizo advertencias en las aduanas. “Con toda la maña pusimos una cámara en la parte trasera de la camioneta cuando Laura (Stephanie Sigman) cruza la frontera de Estados Unidos a México con armas de utilería. Stephanie sabía que era una escena documental y que podía terminar en la cárcel. Lo pavoroso es que la cámara registra que ella cruza libremente con armas y nadie le dice nada”, narra Naranjo durante una función especial y aclara: “Miss Bala no es una película de denuncia, es una película que busca reflexionar quiénes somos como sociedad”.

“Miss Bala es una película que busca reflexionar quiénes somos como sociedad”

Miss Bala se filmó en noviembre de 2010 y se presentó en mayo en el  Festival de Cine de Cannes, donde compitió en la sección “Una cierta mirada”. En menos de un año de su rodaje, se estrena en México con 60 copias bajo la producción de Canana, la distribución de Twentieth Century Fox y con una ronda en el circuito de festivales más importantes: Toronto, San Sebastián y Nueva York. La velocidad del viaje de Miss Bala no le asusta a su director: “Cuando una película va rápido y la tienes que alcanzar, es una buena señal de que le irá bien”, confiesa el director. Una señal que llegó durante el rodaje cuando Twentieth Century Fox propone entrarle a la producción y posterior distribución y comercialización: “Fue una pelea sin cuartel pero nos ayudó a hacer una mejor película”. Pelea que incluyó la contundente negativa de Naranjo cuando TCF le propuso incluir música romántica en algunas de las secuencias: “Querían meter música al estilo John Williams para acompañar a las escenas de balazos, y que se convirtiera en una película más melodramática y hasta romántica. Eso no lo iba a hacer”. En cada discusión aprendió a defender su película.

La anécdota de Miss Bala es sencilla: Laura Guerrero, joven de Baja California, quiere ser la reina de belleza de su entidad; su sueño se vuelve pesadilla cuando las circunstancias la enredan, sin salida, con el crimen organizado. “Comencé a preparar la película en 2008 para hablar de la violencia en México como una conclusión a un período, pensando que pronto terminaría. Tristemente esa realidad sigue vigente”. El guión original no incluía reinas de belleza y sí agentes de la DEA en México contra el crimen organizado. A esa historia también le afectó la realidad: “La aprehensión de Laura Zúñiga, Miss Sinaloa 2009, nos cambió el panorama y rehicimos el guión. Encontré en ese personaje la posibilidad de ponerme en una posición más honesta para hablar de la violencia: la de la víctima. La historia de Miss Sinaloa me permitió alejarme formalmente de los criminales y no hacer una aproximación simple, como la hacen otros medios, de justificar la mente del criminal”.

Después de la idea vino el guión y luego el difícil reparto. “Vi a Stephanie (Sigman) en un comercial de shampoo y supe que reunía esas cualidades sui géneris que necesitaba: la apariencia de interesarse por el mundo atontado de las Misses y una rabia y un coraje de supervivencia que no le conocemos a ese tipo de mujeres”, describe el director. Para la interpretación de Lino, el líder de la organización criminal, Naranjo lo tuvo más claro: “Noé Hernández actúo para mi cortometraje R-100, es un hombre que entiende la palabra trabajo y tiene un buen entendimiento de la gente humilde que se necesitaba para interpretar al personaje.”

Las calles de Tijuana fueron parte de las locaciones de Miss Bala.

En Miss Bala no hay violencia explícita, ni toma alguna que incluya droga, tampoco torturas ni decapitados, así se planteó el rodaje antes de comenzarlo: “El ambiente fue el lenguaje con el que decidimos hablar y el plano secuencia la manera de enfocarlo; Mátyás Elderly, un fotógrafo húngaro de 26 años con sólo dos películas, logró transmitir lo que queríamos en cada toma. Me enseñó a eliminar la mayor información posible en cada cuadro para mantener el misterio en el espectador”. Misterio que imprime miedo, angustia e impotencia en el espectador.

Naranjo filmó Miss Bala en Tijuana lo que pudo y hasta donde pudo, porque un día unos hombres llegaron a la filmación para advertirle que nada de balas, armas o drogas en su película, por lo menos no filmadas en su territorio. “Los capos del lugar” le pidieron al director una cuota por uso de suelo a cambio de protección y seguridad, después de la transacción le dieron un celular: “Si alguien más les pide dinero, llámanos”. No hizo falta. La caravana de rodaje partió a Aguascalientes a terminar las secuencias de balas y acción. Allí hubo otro experimento documental: “Escondimos la cámara detrás de una vitrina para una escena en donde varios hombres con armas salen de un camión y corren por la calle; fue sorprendente como nadie hizo nada, la gente no se asustó ni gritóo y siguió su vida normal.”

Naranjo busca que su vida siga siendo normal después del estreno de Miss Bala este viernes en 60 salas del país. Confiesa que aún no se acostumbra a que su trabajo se convierta en algo público: “No veo lo que hago como algo que se deba volver relevante; sigo pensando que es un acto de conspiración que hago con mis amigos. Hacer cine es para mí una expresión personal”.

Aquí el tráiler de la película:

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¿En México hay más terremotos en septiembre? Esto dice la ciencia

Las coincidencias en las fechas de sismos intensos han llevado a muchos en México a afirmar que septiembre es el mes de los terremotos. Pero los científicos y los números muestran que no es así.
17 de septiembre, 2021
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Se trata de un mito que se ha visto reforzado por recientes coincidencias: septiembre es un mes de grandes sismos en México.

El pasado 7 de septiembre, un sismo de magnitud 7.1 sacudió la Ciudad de México y el sur del país, al igual que ocurrió en la misma fecha de 2017, cuando otro terremoto de magnitud 8.2 remeció la región.

Y el 19 de septiembre es otro día grabado en la mente de muchos.

En 1985 ocurrió un terremoto de magnitud 8.1, el más devastador de los últimos tiempos para el país. Y exactamente 32 años después, otro sismo de 7.1 también dejó cientos de muertos y edificios destruidos.

Esto ha llevado a muchos mexicanos a cuestionarse si hay algún fenómeno que haga que septiembre -o “septiemble”, como algunos lo llaman en broma- sea un mes de grandes terremotos.

Para los científicos hay una respuesta clara: son solo coincidencias. ¿Por qué?

¿Es septiembre cuando más ha temblado? No

Desde que hay registros sísmicos en México, a partir del año 1900, ocurrieron 86 sismos considerados “grandes” por ser de magnitud mayor a 7.0, según las estadísticas del Servicio Sismológico Nacional (SSN) mexicano.

El mes que más eventos acumuló en los últimos 121 años es diciembre, con 12 terremotos. Un paso atrás está septiembre, con 11, y le sigue junio con 10.

Eso muestra que en realidad esos tres meses acumulan la mayor actividad sísmica, pero por una diferencia marginal. El resto de los meses tienen registros variados.

Sismos en México desde 1900*. Magnitud mayor a 7,0. *Hasta el 15/09/2021.

¿Por qué la gente “siente” que tiembla más en septiembre?

Los científicos reconocen que la duda de la población es entendible dado que una persona acostumbra a relacionar los eventos que le han tocado vivir.

Cualquier habitante de Ciudad de México que tenga más de 40 años vivió dos temblores, el de 1985 y el de 2017, en la misma fecha: un 19 de septiembre.

“Esto es una percepción. Percepción válida, percepción lógica de la gente, porque estamos acostumbrados a medir los fenómenos naturales a escala de la vida humana, lo cual no siempre es el punto de vista más adecuado”, dijo el sismólogo Luis Quintanar en una rueda de prensa el pasado 13 de septiembre.

“Para medir su frecuencia, su intensidad, debe de ser a escala geológica, no a escala de la vida humana, que son 60, 70 años, sino a escala un poco mayor de los 100, 200 o más años”, añadió.

Un vendedor de periódicos

Getty Images
“De nuevo” titulaba el diario Metro luego del terremoto del 19 de septiembre de 2017, 32 años después del de 1985.

¿Se pueden predecir los sismos?

Los científicos del SSN y de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) fueron cuestionados sobre la posibilidad de que vuelva a ocurrir otro sismo este 19 de septiembre.

Pero la respuesta es enfática: no es posible saberlo.

“Los sismos no pueden predecirse. Y esto hay que tomarse muy claramente desde ambos puntos de vista: no podemos decir cuándo va a ocurrir un sismo, pero tampoco vamos a poder asegurar que no van a ocurrir sismos”, dijo Jorge Aguirre, del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

“Sabemos que existe una cierta actividad sísmica debido a la dinámica de la Tierra y que eventualmente vamos a seguir teniendo sismos en México, pero no sabemos ni cuándo, ni a qué horas. Y no podemos ni asegurar que no vaya a haber sismos, ni asegurar que vaya a haber sismos en algún lugar o en alguna fecha”, añadió.

Las poblaciones del centro, sur y sureste de México, incluida la capital del país, están expuestas a la sismicidad por las diversas fallas geológicas que hay en sus alrededores, así que es probable que los eventos sísmicos sigan presentándose.

¿La época de lluvias genera sismos?

Al proliferar la creencia de que septiembre es un mes de sismos grandes también se ha difundido entre la gente que esto podría deberse a que es la época de lluvias puede tener algún efecto en el subsuelo.

Pero no es así: “Desde el punto de vista científico (…) ni las lluvias, ni mucho menos otras cosas tiene que ver con que tiemble más en septiembre. No sólo en México, en todo el mundo no hay ninguna evidencia de esto”, dijo Arturo Iglesias, jefe del SSN.

“Quizá la excepción sea la sismicidad que a veces se induce por la recarga de presas. Ahí sí, a veces, cuando una presa se recarga de manera típica, por ejemplo, después de un huracán o algo así, suele ocurrir sismicidad local pequeña que tiene que ver con el propio peso del agua que altera el estado de esfuerzos alrededor de una presa”, explicó.

Edificios destruidos tras el terremoto de 1985 en México

Getty Images
El terremoto del 19 de septiembre de 1985 fue el más devastador del último siglo.

¿Y hay una relación de los sismos con el cambio climático?

Relacionado a las lluvias más intensas, huracanes, inundaciones o sequías de los últimos años con el cambio climático, también han surgido dudas de si puede haber una relación con los sismos.

Pero los expertos nuevamente indican que no hay ninguna evidencia de eso.

“No hay una correlación”, explicó Rosa María Ramírez, directora del Instituto de Ingeniería de la UNAM.

“El cambio climático causa desastres, al igual que los sismos. Pero no hay una correlación”, enfatizó.

Los científicos dicen que la tecnología ha evolucionado en las últimas décadas para mejorar la detección, medición y pronóstico de afectación de un sismo, lo cual permite salvar vidas a través de las alertas tempranas y el mejoramiento de los códigos de construcción.

Pero piden a la población evitar la difusión de rumores como el de que septiembre es un mes de “temblores grandes”.

Madre

Getty Images
Una madre llora en la ceremonia en recuerdo de los niños fallecidos en una escuela en el terremoto de 2017.

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