Por primera vez en la ONU izan la nueva bandera de Libia
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Por primera vez en la ONU izan la nueva bandera de Libia

La bandera del Consejo Nacional de Transición (CNT), que representa a los rebeldes que depusieron a Muamar Gadafi, fue izada hoy por primera vez en la ONU.
20 de septiembre, 2011
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La nueva Bandera de Libia en la sede de la ONU en Nueva York.//FOTO: AP

La bandera del Consejo Nacional de Transición (CNT), que representa a los rebeldes que depusieron a Muamar Gadafi, fue izada hoy por primera vez en la ONU, el gesto final con el que la comunidad internacional reconoce al nuevo gobierno libio.

La colocación de la nueva bandera –roja, negra y blanca con una media luna y una estrella, en lugar de la insignia verde identificada con Gadafi– siguió al reconocimiento de hace cuatro días de la Asamblea General de la ONU al CNT como legítimo representante del gobierno de Libia.

Estoy seguro de que vio su nueva bandera, flotando orgullosamente fuera de este edificio”, expresó Ban Ki-moon, secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), este día en sesión sobre Libia, con la presencia de su presidente interino, Mustafa Abdul Jalil.

Ban expresó que la prioridad para Libia era restaurar el orden y la seguridad, por lo que recordó que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la semana pasada una misión política para ese país africano.

Subrayó que el enviado especial de la ONU para Libia, el británico Ian Martin, se encuentra ya en ese país y que la ayuda humanitaria de organismos internacionales de asistencia fluye para la población que los necesita.

Por su parte, el presidente Jalil expresó que su país está comprometido con los derechos humanos y que busca activamente la reconciliación con aquellos que no simpatizaron con su lucha.

En ese sentido, afirmó que trataría a los extranjeros y a los enemigos de guerra de acuerdo con las leyes humanitarias internacionales, como un probable intento de contrarrestar reportes de abusos, tortura y maltratos contra individuos ajenos al CNT.

En la reunión participaron también, entre otros, los presidentes de Estados Unidos, Francia y Sudáfrica –Barack Obama, Nicolás Sarkozy y Jacob Zuma, respectivamente–, además de más de 50 representantes nacionales de niveles ministeriales.

Libia es la lección de lo que la comunidad internacional puede lograr si se mantiene unida”, expresó Obama, quien afirmó que en el caso de este país africano se puede evitar una masacre, algo que no se ha podido lograr en otras naciones.

Insistió además en la necesidad de instaurar el respeto a los derechos humanos y la democracia en Libia, a través de su propia gente, y de facilitar la asistencia humanitaria para quienes la necesitan en se país.

Finalmente, el presidente sudafricano Zuma añadió una nota crítica al evento, al indicar que la ONU debía cancelar “la zona de exclusión aérea” debido a que la participación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ya no es necesaria en Libia.

Notimex.

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Cómo fue estar con Donald Trump el día que perdió la carrera por la Casa Blanca

Cómo el presidente que nunca ha dudado de sí mismo se enfrentó a la derrota después de cuatro años en el poder.
8 de noviembre, 2020
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En los últimos cuatro años he visto al presidente de EE. UU. en sus días buenos y en sus días malos.

Pero este 7 de noviembre, el día en que perdió las elecciones, fue un día muy distinto a todos esos otros.

Vestido con una chaqueta negra, pantalón deportivo oscuro y un gorro con la inscripción MAGA (las iniciales de su lema de campaña en inglés, Make America Great Again), Donald Trump dejó la Casa Blanca un poco después de las 10 de la mañana del sábado.

Antes, se la había pasado tuiteando sobre las elecciones y, sobre todo, sobre el fraude electoral que considera tuvo lugar en torno a los comicios generales del 3 de noviembre.

Salió por la puerta de la residencia presidencial y se subió a su vehículo oficial que lo llevó en dirección de su club de golf Trump National, en la ciudad de Sterling, Virginia, a unos 40 kilómetros de Washington.

En ese momento, proyectaba un aire de autoconfianza. Era un día precioso, perfecto para el golf, y por eso decidió que iba a pasarlo en su club.

Trump jugando al goflf.

Getty Images
Trump pasó gran parte del día jugando al golf.

Pero, a la vez, se notaba que las personas que trabajaban con él estaban incómodas. Como al borde de una situación muy tensa.

“¿Cómo la están pasando?”, le pregunté a una de sus empleadas.

“Bien”, respondió. Y sonrió, pero sus ojos se entrecerraron y bajó rápido la mirada hacia la pantalla de su celular.

Trauma electoral

La Casa Blanca ha estado en una especie de trauma en los días que han pasado desde la elección.

Aunque fue apenas el martes, parece que hubiera ocurrido hace mucho tiempo.

La mayoría de los escritorios del ala oeste de la Casa Blanca estaban vacíos cuando pasé por el edificio en la mañana de este sábado. Muchos miembros del personal han resultado infectados por el covid-19 y no pueden ir a la oficina. Los otros están en cuarentena.

Entonces, a eso de las 11:30 y mientras el presidente estaba jugando al golf, la BBC y varias cadenas comenzaron a proyectar que Joe Biden había ganado las elecciones.

Estaba sentada en un restaurante italiano ubicado a un poco más de un kilómetro de distancia del Trump National cuando recibí el dato.

Trump regresa a la Casa Blanca después de jugar al golf

Reuters
El presidente Trump se enteró de la noticia de la victoria de Joe Biden en su campo de golf en el estado de Virginia.

Yo hago parte del grupo permanente de periodistas que cubren la Casa Blanca, un conjunto de colegas de medios distintos que viajan con el presidente de EE.UU.

Todos estábamos esperando que saliera del club.

“Él es una persona tóxica”, dijo una mujer en las afueras del restaurante. Ella, como muchos de sus vecinos en ese distrito de mayoría demócrata, habían votado por el rival de Trump.

Otros se preguntaban en voz alta cuándo el presidente dejaría el club y volvería a la Casa Blanca.

Pasaron los minutos. Pasaron las horas.

“Se está tomando su tiempo”, le dijo un funcionario a otro.

El presidente no tenía prisa en marcharse. En el club estaba rodeado de amigos. Fuera de esas puertas, sus seguidores me gritaban a mí y a los otros periodistas “Acaben con los medios”.

Una mujer, vestida con tacones altos y un gorro rojo, azul y blanco, llevaba un cartel en el que se leía: “Detengan el robo”.

Un hombre pasó conduciendo su camioneta por enfrente del club mientras hacía ondear varias banderas, incluso una en la que se mostraba al presidente encima de un tanque, como si fuera el comandante de los ejércitos del mundo.

Críticos del presidente.

BBC
Un mensaje claro: “Usted está a punto de perder su trabajo”.

Era una muestra de cómo sus seguidores ven al presidente, e incluso cómo Trump se veía a sí mismo.

Finalmente, el presidente decidió abandonar el club y regresar a la Casa Blanca.

Allí, miles de sus críticos lo esperaban.

“Has perdido. Nosotros hemos ganado”

La caravana presidencial avanzó por Virginia. Yo iba en una camioneta que hacía parte de la caravana, que por poco se estrella en una de las calles del condado de Fairfax. Se encendieron las sirenas.

Entre más cerca estábamos de la Casa Blanca, más grande era el tumulto: la gente estaba en las calles celebrando la derrota del mandatario.

Alguien llevaba en alto un cartel: “Has perdido y todos nosotros hemos ganado”. Había clima festivo y cánticos.

Con un letrero de "Hasta nunca" algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia).

Getty Images
Con un letrero de “Hasta nunca” algunas personas saludaron la caravana de Trump en el Sterling (Virginia). La campaña del mandatario estadounidense anunció este sábado que no reconocen los resultados y que la “elección está lejos de haber terminado”.

Cuando llegamos a la Casa Blanca, el presidente ingresó por una puerta lateral, una entrada que ha utilizado poco durante sus cuatro años de mandato. Sus hombros estaban hundidos y la cabeza, gacha.

Entonces levantó la vista hacia los periodistas que estábamos allí y levantó su pulgar. Fue un gesto a medias. No levantó su mano ni apretó su puño, como suele hacer.

Tanto en la Casa Blanca como en el club de golf, el presidente nunca vaciló: siempre hizo reclamos sin sustento sobre el fraude electoral e insistió que será reivindicado.

Durante toda esa mañana escribió en su cuenta de Twitter sobre los “votos ilegales” y por la tarde declaró, desafiante y en mayúsculas, “YO GANÉ ESTAS ELECCIONES”.

Pero eso fue Trump en Twitter. El hombre que yo vi me dejó una impresión muy distinta. Cuando entró por la puerta lateral de la Casa Blanca por la tarde, la arrogancia se había ido.

Texto de Tara McKelvey, corresponsal de la BBC en la Casa Blanca

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BBC

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