Se dividen los nuevos líderes de Libia; OTAN mantiene bombardeos contra Gadafistas
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Se dividen los nuevos líderes de Libia; OTAN mantiene bombardeos contra Gadafistas

13 de septiembre, 2011
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Partidarios del movimiento revolucionario libio escuchan un discurso de Mustafa Abdul Jalil, presidente del Consejo Nacional de Transición en Libia. Foto AP.

Entre los nuevos líderes de Libia se están insinuando divisiones entre los conservadores islámicos y los dirigentes más seculares que compiten por el poder aun antes de que la nueva conducción esté consolidada e inicie la construcción de un régimen post-Gadafi.

Las tensiones crecientes, cada vez más visibles, podrían obstaculizar los esfuerzos por reconstruir el país y formar un estado coherente después de seis meses de guerra civil.

Cada parte acusa a la otra de tratar de monopolizar un nuevo gobierno. Una favorece a los tecnócratas seculares, algunos de los cuales han vivido mucho tiempo en el exterior o que alguna vez tuvieron vínculos con el régimen de Moamar Gadafi. Por la otra están los conservadores, incluso la Hermandad Musulmana, que se opusieron a Gadafi durante años en Libia y padecieron durante su régimen.

“Hay temores de que estas tensiones puedan perjudicar la reconstrucción o desarreglar todo”, comentó un funcionario occidental en Trípoli que tiene contacto con miembros de la conducción de todas las facciones. Habló con la condición de no ser identificado debido a lo delicado del tema.

Ambas partes disputan por una cuestión fundamental que enfrentan los nuevos líderes libios desde que empezó el levantamiento a mediados de febrero: cómo repartir el poder tras el desplome del régimen de Gadafi, que duró 42 años.

En el medio está Mustafá Abdul-Jalil, titular del Consejo Nacional de Transición, lo más cercano a un gobierno en funciones. Abdul-Jalil es la única figura entre los líderes que disfruta de apoyo casi universal y se ha ganado el respeto de muchos libios por criticar el régimen de Gadafi aun cuando se desempeñaba como ministro de justicia.

“Abdul-Jalil trata de mantener la paz, y es una lucha entre ambos bandos poderosos”, dijo un funcionario allegado al Consejo con la condición del anonimato para hablar con franqueza. “Está tratando de mantener equilibrio entre los dos bandos y mantener satisfecha a la comunidad internacional. Es muy difícil”.

Por ahora las disputas parecen ser principalmente personales y no ideológicas, aunque la línea divisoria es cada vez más nítida.

El bando más secular está encabezado por Mahmud Yibril, el primer ministro interino educado en Estados Unidos que ha hallado el favor de los aliados occidentales. Pero Yibril, al igual que unos pocos alineados en este bando, también sirvió brevemente en el régimen de Gadafi y pasó gran parte de su tiempo durante la guerra civil en el exterior, tratando de conquistar apoyo internacional.

Una de las figuras islamistas más prominentes por el momento es Abdel-Hakim Belhaj, un ex combatiente en el Grupo Libio Islámico de Combate, una organización miliciana desde hace mucho tiempo opuesta a Gadafi, que ahora comanda el consejo militar de Trípoli.

Los islamistas, que controlan la principal fuerza militar en la capital, la Brigada Trípoli, han reclamado la renuncia de Yibril.

“Creemos que Mahmud Yibril ha perdido la confianza del pueblo en Trípoli, en el este de Libia, en Misrata y en la mayoría de las montañas occidentales”, afirmó Anes Sharif, un vocero del consejo militar de la capital.

Promete líder de rebeldes libios régimen islámico moderado

El presidente del Consejo Nacional de Transición (CNT) de Libia, Mustafá Abdul Jalil, llamó a la reconciliación nacional y prometió la creación de un Estado democrático basado en una interpretación “moderada” del Islam.

“Somos musulmanes y pedimos un Islam moderado y seguiremos por ese camino”, declaró Jalil anoche en su primer acto público ante unas 10 mil personas en la Plaza de los Mártires en Trípoli, mismo escenario donde el ex hombre fuerte Muamar Gadafi ofrecía sus discursos.

Destacó que el nuevo gobierno de Libia se guiará por los principios del Islam, pero dejó claro que de ninguna manera permitirá la entrada de ideologías extremistas de derechas o izquierdas”, reportó este martes el diario The Tripoli Post.

“Queremos un Estado de derecho, un Estado próspero. No al castigo, no a tomar la ley en sus propias manos y no a la opresión”, pidió el jefe del CNT en su discurso, en el que también llamó a la unidad y contra el odio y la venganza.

Alertó contra el secularismo y adelantó que el Estado tomará la sharia (la ley islámica) como fuente para legislar y aseguró que las mujeres tendrán un papel activo en la nueva Libia, pues ocuparán algunos ministerios.

Exhortó a los libios a defender los intereses ante cualquier intento de las fuerzas de Gadafi de retomar el control de Trípoli. “Ustedes están con nosotros y nos apoyan. Son el arma que tenemos contra cualquier intento de secuestrar la revolución”, dijo.

Asimismo, Jalil aprovechó para agradecer a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), a Estados Unidos, Francia, Reino Unido y algunos países árabes por su ayuda a los rebeldes durante la lucha para derrocar a Gadafi.

Mientras daba su discurso, miles de manifestantes en la plaza agitaban banderas, gritaban, aclamaban y coreaban lemas, como “Mantén la cabeza en alto, eres un libio libre”.

Aunque el CNT ha prometido la creación de un gobierno interino en un plazo de 10 días, la Hoja de Ruta de los rebeldes, que prevé una nueva Constitución y elecciones en un período de 20 meses, no podrá comenzar hasta que tomen el control de los últimos bastiones de Gadafi.

El discurso del líder del CNT tuvo lugar en medio de los intensos enfrentamientos que se registran la ciudad de Bani Walid, noroeste de Libia, uno de los bastiones donde se presume que se encuentra Gadafi.

Aviones de la OTAN atacan blancos gadafistas

Aviones de la OTAN bombardearon una serie de reductos de las fuerzas leales al dictador prófugo Moamar Gadafi, informó la alianza el martes, mientras una ofensiva de las fuerzas revolucionarias contra una población leal a Gadafi parecía estancada.

La OTAN dijo que los ataques aéreos destruyeron el lunes un sistema de radar, ocho sistemas de misiles antiaéreos y otras instalaciones cerca de Sirte, el pueblo natal de Gadafi, en la costa mediterránea.

La alianza, que ha desempeñado un papel crucial en los esfuerzos por paralizar la capacidad militar de Gadafi durante los siete meses de guerra civil en Libia, agregó que destruyó seis tanques y dos vehículos blindados de combate en Sabha, en el desierto del sur del país.

Sirte y Sabha, junto con Bani Walid, son los principales bastiones de resistencia de los gadafistas que permanecen en el país tres semanas después de la toma de la capital libia por las fuerzas revolucionarias, el 21 de agosto.

La ocupación insurgente de Trípoli efectivamente puso fin a casi 42 años de gobierno de Gadafi.

El derrocado ex dictador, cuyo paradero se desconoce, instó el lunes a sus seguidores a seguir luchando, según un mensaje breve leído en la televisora siria Al-Rai.

Los gadafistas, quienes sostienen que él permanece en el país, han presentado una resistencia encarnizada en Bani Walid, a unos 140 kilómetros (90 millas) al sureste de Trípoli, frustrando los repetidos intentos de las fuerzas revolucionarias de tomar la ciudad desde que el viernes lanzaron un asalto en dos frentes.

Los insurgentes dicen haber capturado ya la mitad norte de Bani Walid, pero han tenido dificultades para incursionar más en la ciudad.

Familias enteras seguían huyendo de Bani Walid el martes para escapar de los fuertes combates y el deterioro de las condiciones de vida. Los residentes han dicho que no hay electricidad ni agua corriente y que las tiendas se están quedando sin alimentos.

Saad Mohamed, un rebelde en el lado norte de la ciudad, dijo que varios francotiradores insurgentes tomaban posiciones en el minarete de una mezquita en el centro de la ciudad, así como en un antiguo chalé que Gadafi construyó en la cima de una ex fortaleza.

“Le estamos dando la oportunidad a las familias de abandonar la ciudad para que escapen de los proyectiles de mortero y los cohetes que disparan los gadafistas”, dijo.

AP*

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Cuánto se ha construido realmente del famoso muro de Trump con México y quién lo está pagando

Qué hay de cierto en las cifras que aporta el presidente estadounidense cuando dice que está prácticamente listo.
17 de octubre, 2020
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“¡Construye el muro! ¡Construye el muro! ¡Construye el muro!”.

Este fue uno de los cánticos más repetidos por los fervientes seguidores de Donald Trump en sus mítines de campaña por la presidencia en 2016.

Rápidamente, el “infranqueable, grande y hermoso muro” que iba a construir Trump en la frontera entre Estados Unidos y México se convirtió en una de las promesas bandera de su candidatura.

La propuesta venía acompañada, además, de otro compromiso: México iba a pagar los costos de la ambiciosa obra.

Cuatro años después, en plena campaña para su reelección, el presidente afirma que el muro pronto estará listo y que México está pagando por él.

Ya hemos construido 300 millas (480 kilómetros) del muro fronterizo“, exclamó Trump el 28 de agosto en un mitin en New Hampshire, recién terminada la Convención Nacional Republicana.

“El muro pronto estará listo y nuestros números en la frontera son los mejores de la historia. Por cierto, México está pagando por el muro, por si no lo sabían“, añadió el mandatario.

Desde entonces, en todos sus actos de campaña, incluidos los de esta semana en Florida y Pensilvania en su reaparición tras el contagio de covid-19, Trump ha insistido en estas dos ideas: que el muro avanza rápidamente y que la factura está del lado mexicano.

¿Son verídicas estas cifras? ¿Cuál es la situación actual del muro?

Cómo es la frontera

La frontera entre Estados Unidos y México tiene una longitud de 3.142 kilómetros.

Antes de que Trump llegara a la Casa Blanca, había barreras o vallas de separación en un tercio de la frontera, unos 1.050km.

Mapa de la frontera entre EE.UU. y México

BBC

En las zonas más urbanas, las barreras están hechas para impedir el paso de peatones y vehículos.

Las vallas son de diversos tipos: en algunos segmentos son paneles de chapa o acero corrugado, en otras partes hay una malla de alambre o varias superpuestas, y en ciertos sectores, hay barras verticales que miden entre 5,5 y 9,1 metros de altura colocadas sobre cemento y separadas por pequeños espacios.

Instalación de postes verticales en la frontera

Getty Images
Instalación de una valla secundaria de postes verticales en California.

En las áreas más remotas, el gobierno usa “cercas vehiculares”, que son postes de madera cruzados (generalmente obtenidos de las vías ferroviarias) que impiden el paso de vehículos pero que pueden ser superados por peatones.

En el puesto fronterizo entre San Diego y Tijuana, las vallas se adentran hasta 100 metros en el mar y están hechas por materiales resistentes al óxido y la corrosión salina.

Valla se adentra en el océano Pacífico

Getty Images
El muro o valla separa a San Diego y Tijuana y se adentra unos 100 metros en el mar.

En el resto de la frontera, donde hay zonas montañosas, desiertos, humedales y canales en torno al río Bravo (o río Grande), no existe una estructura hecha por el ser humano: la naturaleza forma su propia barrera.

En algunos puntos, la frontera tiene dos o hasta tres capas de barreras, una detrás de otra. Las autoridades se refieren a ellas como barreras primarias, secundarias y terciarias.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La promesa y las cifras de Trump

Durante la campaña de 2016, Trump prometió construir el muro a lo largo de toda la frontera.

Posteriormente aclaró que solo cubriría la mitad, dado que la naturaleza se encarga del resto.

El rio Bravo (río Grande en EE.UU.)

Getty Images
El rio Bravo (río Grande en EE.UU.) y otros accidentes geográficos crean una frontera natural de por sí difícil de cruzar.

Las dificultades para encontrar financiación para el muro retrasaron los planes del presidente.

Ahora, a unas semanas de las elecciones y con más de tres años y medio de gobierno en la espalda, Trump se jacta de que el muro está prácticamente listo.

Muro en el desierto de Sonora

Getty Images
Partes del muro atraviesan el desierto como esta que separa San Luis, Colorado, de Sonora.

El presidente dice que ya se han construido 480km y espera que para principios de 2021 se haya completado un total de 800km.

Pero las cifras oficiales muestran una cara diferente.

Los datos

La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) envió a BBC Mundo su último informe sobre el estado del muro, con datos actualizados al 4 de septiembre de 2020.

Desde enero de 2017 -cuando Trump asumió la presidencia- hasta primeros de septiembre se han construido aproximadamente 507 kilómetros del llamado nuevo sistema de muro fronterizo”, que además de barreras con balizas de acero incluye patrullas, carreteras adaptadas a todas las condiciones climáticas, iluminación, cámaras y otras tecnologías de vigilancia como sensores o drones.

Una excavadora en la frontera entre El Paso y Ciudad Juárez

Reuters
En distintos puntos fronterizos de Texas se pueden ver trabajos de construcción o sustitución del muro.

Si se comparan los números con las cifras que maneja Trump, no hay apenas diferencia.

Lo que sucede es que la mayor parte de los 507km construidos -unos 451km- son sustituciones o reparaciones de estructuras ya existentes que estaban deterioradas (421km de barreras primarias y 30km de barreras secundarias).

En conclusión, únicamente se han construido 56 kilómetros de muro nuevo, de los cuales 43km corresponden a vallas secundarias, lo que nos deja un total de 13km de barreras primarias totalmente nuevas.

Las dificultades para construir de cero

El hecho de que el gobierno no haya podido avanzar en la construcción de un muro totalmente nuevo se explica por varias razones.

Una de ellas es la ya mencionada dificultad para construir en zonas donde la naturaleza se impone, especialmente en las inmediaciones del río Grande.

Valla en Texas

Getty Images
La valla también cruza zonas rurales y agrícolas, como esta cerca en Brownsville, Texas. Los rancheros del norte que tienen propiedades en el sur cruzan la frontera por una gran puerta metálica con cerrojo de seguridad.

También hay que tener en cuenta que muchas de las zonas libres de barreras se encuentran en tierras de propiedad privada y sus dueños no están dispuestos a permitir que se erija un muro en su terreno.

A diferencia de los estados del oeste, donde gran parte de la tierra está bajo control del gobierno, hay cientos de granjas en la ribera del río, ranchos y otras propiedades en manos privadas en Texas.

Algunas carecen de registros de propiedad, otras están en manos de múltiples herederos.

El gobierno planea hacer uso de su derecho de expropiación para adquirir los terrenos, pero el proceso es lento e implica acciones legales que se pueden prolongar en el tiempo.

A estos obstáculos se les suma la falta del presupuesto total necesario para completar la construcción prometida.

Donald Trump en un mitin en New Hampshire el 28 de agosto de 2020

Reuters
La visión de Trump sobre cómo será el muro ha cambiado desde que llegó a la Casa Blanca.

Lo que nos lleva al siguiente punto: ¿quién está pagando por el muro?

México en la mira

El 25 de enero de 2017, Trump firmó un decreto que autorizaba la construcción del muro en la frontera sur.

Pocos meses después, en abril, Trump tuvo que renunciar a hacer la obra en su primer año fiscal como presidente, como era su promesa.

El mandatario insistió en que la gran obra de infraestructura sería financiada por México.

Trabajador en el muro entre Estados Unidos y México a la altura de Mission, Texas

Reuters
El presidente Trump insiste en que México está pagando la construcción del muro fronterizo.

El entonces presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, rechazó esa afirmación y aseguró en varias ocasiones que su país no pagaría ningún muro.

Y en su reciente encuentro en la Casa Blanca, tanto el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, como Trump evitaron hablar del delicado asunto.

Andrés Manuel López Obrador y Donald Trump en la Casa Blanca el 8 de julio de 2020

Reuters
Los presidentes de México y Estados Unidos no hablaron sobre la financiación del muro durante su encuentro en la Casa Blanca a primeros de julio.

Aun así, el mandatario estadounidense insiste en que México “está pagando” el muro, algo que los datos oficiales también contradicen.

Según la CBP, la financiación para la construcción procede de los Departamentos de Seguridad Nacional, Defensa yTesoro.

Esto ha sido posible gracias a la declaración de estado de emergencia nacional en la frontera firmada por Trump el 15 de febrero de 2019 y que todavía está en vigor.

El presidente justificó que la declaración era necesaria para proteger al país de una “invasión de drogas y criminales” procedente de México y que supone “un grave riesgo para la seguridad nacional”.

Gráfico de detenciones en la frontera EE.UU.-México

BBC

La medida le permitió desviar para el muro US$6.300 millones de partidas presupuestarias del Departamento de Defensa para la lucha contra las drogas.

A esa cantidad se le sumaron US$3.600 millones del presupuesto del Departamento de Defensa para construcciones militares más unos US$3.400 millones de los presupuestos anuales de la CBP (que depende del Departamento de Seguridad Nacional).

Muro de paneles metálicos

Getty Images
Muro de paneles metálicos vistos desde México.

Todas esas partidas más los US$1.375 millones que sí fueron aprobados por el Congreso en 2018 suman un total de unos US$15.000 millones, una cantidad inferior a los US$25.000 millones inicialmente presupuestados para la construcción del muro.

En cualquier caso, ninguna de estas partidas parece proceder de México.

BBC Mundo se puso en contacto con el equipo de campaña de Trump para aclarar las discrepancias en los datos de construcción y financiación y nos remitieron a la Casa Blanca.

Hasta ahora no hemos obtenido respuesta.

raya separatoria

BBC

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