¿Puede la Corte Penal Internacional juzgar a Felipe Calderón?
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¿Puede la Corte Penal Internacional juzgar a Felipe Calderón?

Por Dulce Ramos
27 de octubre, 2011
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Felipe Calderón durante un evento en el Estado de México. FOTO: Cuartoscuro

¿Son los 40 mil muertos en el combate al narcotráfico un crimen de guerra? ¿Constituye un crimen de lesa humanidad el desplazamiento de 230 mil personas por la violencia en sus comunidades?  Un grupo de abogados, activistas y periodistas busca que la Corte Penal Internacional juzgue al Presidente Felipe Calderón por los efectos de la ‘guerra’ contra el narco; sin embargo, entre los expertos en Derecho Internacional no hay un consenso sobre si esa petición es viable en términos jurídicos.

La Corte Penal Internacional (CPI) se estableció en 1998 para ayudar a terminar con la impunidad de quienes han perpetrado los crímenes más graves de la comunidad internacional. Así, pues, juzga la responsabilidad individual de personas y no de Estados, como hacen otras instancias como la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

México ratificó la norma fundacional de la CorteEl Estatuto de Roma— el 28 de octubre de 2005. Con la firma, le reconoce junto a otros 118 países, competencia para juzgar crímenes de lesa humanidad, genocidio y guerra cometidos en territorio nacional o por mexicanos en cualquier parte del mundo.

Cabe señalar que la CPI conoce de los crímenes una vez que se haya demostrado que los tribunales del país involucrado no ha querido o no ha podido juzgar a los responsables. Eso implica que la CPI sólo actuará cuando las autoridades locales no procesen o castiguen a los criminales. A este principio se le conoce como Complementeriedad Positiva.

Desde su creación hasta el pasado mayo, el Fiscal de la CPI –el argentino Luis Moreno Ocampo—ha recibido 9 mil 214 documentos similares a los que el grupo mexicano presentará el 25 de noviembre. Entre los promoventes del juicio se encuentran el investigador John Ackerman; el abogado redactor, Netzaí  Sandoval; los ‘moneros’ del diario La Jornada, Rafael Barajas, Antonio Helguera y José Hernández; el productor Epigmenio Ibarra, entre otros simpatizantes con el grupo ‘No más sangre’.

¿Qué dice el documento?

Antes de conocer los puntos en los que divergen los especialistas en Derecho Internacional, vale resumir el documento que se presentará el mes que entra y que, hasta ahora, ha sido firmado por más de 20 mil personas según cifras de sus promoventes.

Los firmantes piden un juicio penal internacional contra el Presidente Felipe Calderón; Genaro García Luna, Secretario de Seguridad Pública; Guillermo Galván Galván, Secretario de Defensa; Francisco Saynez Mendoza, Secretario de Marina, y contra el narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, entre otros.

El documento, que se puede firmar por internet , afirma que el Presidente declaró el inicio de una “guerra” contra el narco el 11 de diciembre de 2006, y para enfrentarla se ha valido del Ejército, la Marina y las fuerzas policiales. El resultado es “la muerte de 40 mil seres humanos en los últimos cuatro años”.

Felipe Calderón durante la conmemoración de la Batalla de Puebla.//FOTO: Cuartoscuro

“Vivimos un conflicto armado prolongado que enfrenta autoridades gubernamentales y grupos armados organizados así como a estos grupos entre sí, combatiendo por el control territorial para el tráfico de drogas. Sin embargo, aún en las guerras existen límites y en ésta se han rebasado de forma catastrófica”, dice el documento que posteriormente enumera crímenes cometidos en ese contexto como el asesinato de dos estudiantes del Tec de Monterrey a manos del Ejército, la violación de las indígenas Valentina Rosendo e Inés Fernández perpetrada por militares o el hallazgo de fosas clandestinas en San Fernando, Tamaulipas.

“Ante la negativa en nuestro país para castigar a los responsables (…), corresponde a la CPI terminar con la insultante impunidad que ha prevalecido en México, desde hace por lo menos 4 años. Pedimos al Fiscal Luis Moreno-Ocampo, iniciar de oficio una investigación sobre la base de la información que acompaña este escrito”, cierra el texto.

¿Hay un conflicto armado en México?

En el derecho internacional, las guerras o conflictos armados están definidos por las Convenciones de Ginebra, que son los tratados internacionales que buscan limitar los horrores de la guerra. Estos documentos dividen los conflictos en ‘internacional’ y ‘no internacional’ según los artículos segundo y tercero.

Los conflictos no internacionales, como el que según los promoventes ocurre en México, se dan entre fuerzas armadas oficiales y ya sea fuerzas disidentes o grupos armados organizados. Los dos últimos, bajo la dirección de un mando responsable y con un control del territorio tal que les permita operar de manera sostenida y concreta.

El Protocolo II de los Convenios de Ginebra señala también que los Convenios no son aplicables a situaciones de tensión interna, los disturbios interiores y otros actos análogos, pues no son conflictos armados.

¿En qué divergen los expertos?

Los especialistas en Derecho Internacional difieren, para empezar, en si existe o no en México un conflicto armado.

Para unos, el conflicto es evidente, mientras que para otros, los Convenios de Ginebra, firmados en 1949, no contemplan nuevas situaciones de violencia como el combate de Estados Unidos a la organización terrorista Al-Qaeda o la invasión de Israel a territorios palestinos que no son propiamente un Estado.

A continuación, Animal Político hace un resumen de los argumentos que esgrimen tres expertos en la materia para considerar si es factible que la Corte Penal Internacional enjuicie a Calderón y a otros mandos en la ‘guerra’ contra el narco.

Felipe Calderón durante una conferencia de prensa.//FOTO: Cuartoscuro

José Antonio Guevara, coordinador para América Latina y el Caribe de la Coalición por la CPI

El experto argumenta que el Fiscal conduce actualmente “ exámenes preliminares” sobre la violencia en Afganistán, Georgia, los territorios palestinos, Colombia y Honduras; lo cual evidencia que la CPI no sólo conoce de crímenes cometidos en conflictos armados entre fuerzas de un Estado y guerrillas, sino también en “una gran diversidad de formas de violencia que pueden llegar a configurar crímenes de su competencia”.

El documento que se presentará, afirma el abogado, se sustenta en el hecho de que, tras la “declaración de guerra al crimen” de Calderón, se han cometido crímenes de lesa humanidad y de guerra. Según el artículo 7 del Estatuto de Roma, los crímenes de lesa humanidad son el asesinato, la tortura, la desaparición forzada de personas y otros, cuando se cometen como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque.

Guevara señala también que al no haber sentencias contra los crímenes cometidos por las fuerzas armadas o por los grandes jefes del crimen organizado es plausible que el Fiscal examine la situación y, de acuerdo con la complementariedad positiva, pida a los tribunales nacionales su cooperación.

“Sin embargo –afirma el experto—como es factible que no encuentre respuestas contundentes de las autoridades mexicanas, se tendrá que solicitar la activación de la jurisdicción de la CPI ante la sala de cuestiones preliminares para iniciar las investigaciones formalmente”.

Javier Dondé Matute, experto en Derecho Internacional del Instituto Nacional de Ciencias Penales

Para este abogado, la procedencia de un juicio como el que se plantea a la CPI, es “sumamente complicado” y un proceso en instancias nacionales sería más viable.

El debate sobre si hay o no un conflicto armado en México es el punto de partida. “Podemos aceptar que los niveles de violencia en el país son muy altos; pero jurídicamente no podemos sostener que hay un conflicto armado en México de acuerdo a lo que considera el Estatuto de Roma”, dice el experto. “Podemos decir que el Estatuto de Roma se ha quedado corto; pero eso no es suficiente para ‘meter a la fuerza’ lo que pasa en México dentro de un conflicto armado”.

El análisis que ha hecho el fiscal sobre casos como Colombia no son señal suficiente para prever que la CPI haga lo mismo con el caso de México, pues hay muchos casos previos “atorados” en la oficina del fiscal; como el de Afganistán, o los crímenes de lesa humanidad que se le imputan al Presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

Los recursos limitados de la CPI es otro de los argumentos de Dondé para estimar que la CPI no conocerá del caso.

En junio del año pasado, la CPI se reunió en Kampala, Uganda, para revisar el Estatuto de Roma. En aquella reunión se resolvió impulsar el Principio de Complementariedad Positiva ante la  carga del Tribunal; por lo que, en caso de que la CPI se pronunciase, lo haría porque los juicios ocurriesen en México.

Sobre el fuero de los gobernantes, Dondé aclara. “El fuero no es igual a impunidad. Se debe demostrar que hay obstáculos para procesar a los responsables y se puede desaforar a los altos funcionarios”.

Laura García, maestra en Paz y Seguridad Internacional y pasante de la CPI en 2007

La existencia de un conflicto armado en México también es debatible para esta experta; sin embargo, hay otros elementos por los que considera que la CPI desechará el caso de México.

“Los crímenes que el grupo aduce no son competencia de la Corte. Se está describiendo más bien una violación sistemática y grave de derechos humanos y no tanto crímenes de lesa humanidad o de guerra”.

La violación de Valentina e Inés, el asesinato de los dos estudiantes del Tec de Monterrey, o el hallazgo de fosas clandestinas en San Fernando podrían considerarse crímenes de guerra o lesa humanidad si se demostrase que forman parte de un “plan o política del Estado u organización armada”, y para eso, agrega la abogada, “se necesita que se produzcan de manera generalizada”.

Otra consideración de García es que en ninguna parte de la solicitud hay pruebas de la responsabilidad penal de quienes se busca llevar al ‘banquillo’; y como ejemplo pone la matanza de migrantes en San Fernando. “Ese crimen no fue cometido por ‘El Chapo’, sino que está atribuido al grupo de los Zetas”. De la misma forma, señala que la frase “Calderón ha ordenado agredir sistemáticamente a migrantes centroamericanos”, que se incluye en el documento, no se puede probar; pues no hay vínculos directos con el presidente y la violación de los derechos de los migrantes. “La única salvedad es que hubo personal del Instituto Nacional de Migración acusadas de estar coludidas en este crimen; pero eso es diferente a que exista un plan o política para agredir a los migrantes”.

¿Qué pasaría si la CPI conoce del caso?

La Fiscalía se tendría que acercar al Estado mexicano y anunciar su intención de investigar y comenzar un diálogo. La Fiscalía otorga el beneficio de la dura para que los gobiernos cooperen.

Al entrar a México, se recabarían pruebas y, en otro momento, se buscaría a los acusados.

¿Y si México no coopera?

En sus distintas actuaciones, la Fiscalía se ha valido de diversos mecanismos para juntar información. Sólo por nombrar un ejemplo, en el caso del conflicto armado en Darfur, Sudán, que estalló en 2003; la Fiscalía visitó los campos de refugiados en Chad para recabar las pruebas.  

¿Qué ocurriría si la CPI desecha el caso?

La Fiscalía responderá al grupo de abogados promoventes y explicará las razones por las que no tiene competencia.

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Chernóbil: los guardias que cuidan a los perros abandonados en la Zona de Exclusión del desastre nuclear

Los descendientes de las mascotas abandonadas por quienes huyeron del desastre de Chernóbil están entablando una curiosa relación con los humanos encargados de proteger el área contaminada.
26 de abril, 2021
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No había pasado mucho tiempo desde su llegada a la Zona de Exclusión de Chernóbil cuando Bogdan se dio cuenta de que su nuevo trabajo incluía a algunos compañeros inesperados. Desde sus primeros días como guardia de control en Chernóbil, ha compartido el lugar con una jauría de perros.

Bogdan (no es su nombre real) está ahora en su segundo año de trabajo en la zona y ha llegado a conocer bien a los perros. Algunos tienen nombre, otros no. Algunos permanecen cerca, otros permanecen separados, van y vienen cuando les place. Bogdan y los otros guardias los alimentan, les ofrecen refugio y ocasionalmente les brindan atención médica. Los entierran cuando mueren.

Todos los perros son, en cierto sentido, refugiados del desastre del 26 de abril de 1986 —hace 35 años—en el que explotó el reactor número 4 en la Central Nuclear de Chernóbil.

Posteriormente, decenas de miles de personas fueron evacuadas de la ciudad ucraniana de Pripyat. Se les dijo que dejaran a sus mascotas.

Los soldados soviéticos dispararon a muchos de los animales abandonados en un esfuerzo por evitar la propagación de la contaminación. Pero algunos de los animales se escondieron y sobrevivieron.

Después de 35 años, cientos de perros callejeros ahora deambulan por la Zona de Exclusión de 2 mil 600 km establecida para restringir la circulación de personas dentro y fuera del área.

Nadie sabe cuáles de los perros descienden directamente de las mascotas varadas y cuáles pueden haber llegado desde otro lugar. Pero ahora todos son perros de la zona.

Sus vidas son peligrosas. Están en riesgo de contaminación radiactiva, ataques de lobos, incendios forestales y hambre, entre otras amenazas. La esperanza de vida promedio de los perros es de solo cinco años, según Clean Futures Fund, una organización no gubernamental que monitorea y brinda atención a los perros que viven dentro de la Zona de Exclusión.

Un perro callejero en la zona radioactiva de Pripyat, la ciudad que quedó abandonada luego del desastre.

Getty Images
Algunos perros que viven en la Zona de Exclusión pueden ser descendientes de las mascotas abandonadas durante la evacuación de 1986, pero otros pueden haber llegado de casualidad.

Es bien sabido que los perros habitan este lugar en ruinas. Algunos de ellos incluso se han convertido en celebridades menores en las redes sociales.

El cofundador de Clean Futures Fund, Lucas Hixson, quien abandonó su carrera de investigación para cuidar de los animales, ofrece recorridos virtuales por la Zona de Exclusión con los perros.

Pero se sabe menos sobre los trabajadores locales que interactúan con estos caninos a diario.

Apodos

Jonathon Turnbull, candidato a doctor en geografía en la Universidad de Cambridge, Reino Unido, se dio cuenta de que valdría la pena recopilar las historias de estas personas.

“Si quería conocer a los perros”, dice, “tenía que acudir a las personas que mejor los conocían, y esos eran los guardias”.

Lo que descubrió es una conmovedora historia de la relación de los guardias con los animales de este entorno abandonado, una historia sobre el profundo vínculo entre humanos y perros.

Por ejemplo, los guardias han puesto apodos a varios de los perros.

Según Turnbull, está Alpha, cuyo nombre hace referencia a un tipo de radiación, y Tarzán, un perro muy conocido por los turistas de Chernóbil, que puede hacer trucos cuando se le ordena y que vive cerca de la famosa instalación del radar Duga.

Luego está Sausage, una perrita baja y gorda a la que le gusta recostarse sobre las tuberías de calefacción en invierno. Estas tuberías sirven a uno de los edificios utilizados por los trabajadores en la Zona de Exclusión que son parte de los esfuerzos en curso para desmantelar y descontaminar la planta de energía en ruinas.

“Cara de piedra”

El acceso a la Zona de Exclusión de Chernóbil requiere un permiso, por lo que los guardias tienen la tarea de vigilar los puntos de control de entrada y salida del área.

Las personas que esquivan estos puntos de control para entrar sin autorización en la Zona de Exclusión se conocen como “acosadores”. Los guardias los denuncian a la policía.

Cuando Turnbull, que vive en la capital de Ucrania, Kiev, comenzó a hacer visitas regulares a la zona, se encontró con Bogdan y otros guardias de los puestos de control.

Tenían cara de piedra y se mostraban reacios a hablar al principio, así que les llevó vodka y chocolates.

Luego les ofreció la oportunidad de participar en su investigación, que según él fue un “punto de inflexión”.

Los guardias tenían solo una solicitud: “por favor, por favor, traigan comida para los perros”. Eso fue lo que Turnbull hizo.

Sergey Shamray, trabajador de la planta nuclear de Chernóbil le da pedazos de pan a unos perros callejeros, en 2017.

Getty Images
Los guardias alimentan a los perros callejeros.

Turnbull entrevistó a uno de los participantes del estudio en nombre de BBC Future. El guardia en cuestión ha pedido no ser identificado para evitar una acción disciplinaria en el trabajo, por lo que aquí nos referimos a él con el seudónimo de “Bogdan”.

Lealtad

Cuando Bogdan camina por las calles abandonadas de la zona en busca de acosadores, los perros lo acompañan felices, dice. Siempre parecen ansiosos por ver si él o un turista podrían llevar comida. Si un perro de compañía se distrae o sale corriendo para perseguir a un animal, eventualmente regresa a Bogdan, agrega.

La lealtad va en ambos sentidos. Turnbull dice que a veces los guardias se toman la molestia de ayudar a los perros sacándoles las garrapatas incrustadas en la piel o poniéndoles inyecciones contra la rabia.

Monitorear quién entra y sale de la Zona de Exclusión a veces resulta en una ocupación aburrida. Pero siempre hay perros cerca.

En algunos puestos de control, los guardias han adoptado más o menos a algunos de los animales. Los alimentan y les dan cobijo. Pero no todos son tan mansos. Durante su investigación, un guardia le dijo a Turnbull: “No podemos inyectar a Arka porque muerde”.

Otro participante habló de una perrita que era aún más difícil de abordar. Se niega a ser tocada en absoluto. “Debes darle una sartén y marcharte. Ella espera hasta que te vayas y luego come”, explicó el guardia.

Guardias de Chernóbil con un perro callejero en 2017.

Getty Images
Algunos guardias dicen que los perros los alertan de la presencia de intrusos.

Los perros a veces ladran a los extraños a primera vista, esa es su naturaleza, cuenta Bogdan. Pero mientras no se sientan amenazados, a veces se calman y mueven la cola. De vez en cuando, incluso parece que están sonriendo, agrega.

Peligro de radiación

En general, se aconseja a los visitantes de Chernóbil que no toquen a los perros, por temor a que los animales puedan llevar polvo radiactivo. Es imposible saber dónde deambulan los animales y algunas partes de la Zona de Exclusión están más contaminadas que otras.

Además de los perros, hay vida silvestre en la Zona de Exclusión de Chernóbil. En 2016, Sarah Webster, una bióloga del gobierno de EU que trabajaba en la Universidad de Georgia en ese momento, y sus colegas publicaron un artículo en el que revelaron cómo los mamíferos, desde lobos hasta jabalíes y zorros rojos, habían colonizado la Zona de Exclusión.

Los datos de cámaras ocultas mostraron que el número de animales no necesariamente era más bajo en aquellas áreas donde la contaminación radiactiva es mayor.

Los animales que viven en la Zona de Exclusión no están necesariamente confinados allí. Un estudio posterior de Webster y sus colegas, publicado en 2018, detalló los movimientos de un lobo monitoreado con un dispositivo GPS. Viajó 369 km desde la zona, siguiendo un arco largo hacia el sureste, luego nuevamente hacia el noreste, y finalmente entró a Rusia.

Lobos en la zona de exclusión.

Getty Images
También hay lobos en la Zona de Exclusión.

En teoría, los lobos, perros y otros animales podrían transportar contaminación radiactiva, o mutaciones genéticas potencialmente transmitidas por reproducción, a lugares fuera de la Zona de Exclusión.

“Sabemos que está sucediendo, pero no entendemos el alcance o la magnitud”, dice Webster.

Turnbull dice que los guardias generalmente no se preocupan por la radiación, aunque ocasionalmente pueden usar dosímetros para revisar a un perro.

“Asistentes”

En realidad, parece que los perros, a través de la compañía que ofrecen, terminan tranquilizando a quienes interactúan con ellos regularmente, explica Greger Larson, un arqueólogo que estudia la domesticación animal en la Universidad de Oxford y que no participó en la investigación de Turnbull.

“Se están poniendo en la piel de los perros”, sugiere, refiriéndose a los guardias. “Si el perro está bien, eso significa que estás bien”.

Un perro callejero con ojos tristes pide comida en la zona de exclusión.

Getty Images
A pesar de vivir en un área donde los humanos todavía están en gran parte excluidos, los perros alrededor de Chernóbil llevan una vida “próspera”.

Pero en verdad, esto puede ser solo una falsa sensación de seguridad.

“Es un entorno extraño”, señala Turnbull. “No puedes ver el peligro. Estás constantemente consciente de que podría estar ahí, pero todo parece normal”.

A pesar de que los perros podrían representar un riesgo en términos de radiactividad, los guardias como Bogdan enfatizan en cambio los beneficios de tenerlos cerca.

Por ejemplo, afirma conocer perros que ladran de formas notablemente diferentes según lo que hayan visto en la distancia: un humano desconocido, un vehículo, un animal salvaje.

Debido a estas útiles señales de advertencia, Bogdan piensa en los perros como “asistentes”.

“Mundo postapocalíptico”

Lo que está sucediendo en la Zona de Exclusión es un eco de interacciones con perros que se sabe que han ocurrido dentro de las civilizaciones humanas durante miles de años, dice Larson.

Perros en un parque de diversiones de Prypiat, una ciudad abandonada después del desastre.

Getty Images
Los perros de Chernóbil se han vuelto casi tan famosos como la icónica noria del parque de atracciones de Pripyat.

“Vemos esto durante los últimos 15 mil años o más. Esto es lo que la gente hace, asociaciones muy cercanas no solo con perros sino con muchos animales domésticos […] para decir ‘este es nuestro apego al paisaje'”, explica.

En todo el mundo, hay perros que viven en un estado intermedio similar: no del todo domesticados ni del todo salvajes. Estos son los perros que deambulan por las ciudades y áreas industriales en busca de comida, los que pueden ser adoptados hasta cierto punto por las personas, pero que no llegan a considerarse mascotas.

Un cachorro callejero camina a lo largo de unas vías de tren cerca de la planta nuclear de Chernóbil, en 2017.

Getty Images
Un estimado de 900 perros viven en la Zona de Exclusión.

Los perros de Chernóbil también viven en este tipo de espacio, al borde de la domesticación, pero hay una diferencia, según Webster, quien anteriormente ha participado en un estudio distinto al de Turnbull.

“La Zona de Exclusión es muy diferente porque está abandonada por humanos”, relata. “Las únicas personas en ese paisaje en el día a día, en realidad, son los guardias”. Como tal, las oportunidades de los perros para hacerse amigos de los humanos son muy limitadas.

Si bien el mundo exterior sigue fascinado por los perros y su historia, para muchos guardias la conexión es mucho más profunda.

Bogdan dice que a menudo se le pregunta por qué se debe permitir que los perros permanezcan en la Zona de Exclusión.

“Nos dan alegría”, responde. “Para mí, personalmente, esto es una especie de símbolo de la continuación de la vida en este mundo radiactivo y postapocalíptico”.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en BBC Future.


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