13 canciones para un soundtrack de protesta
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13 canciones para un soundtrack de protesta

Por Mayra Zepeda
25 de octubre, 2011
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Primero fue la Primavera árabe, después el movimiento #15M de los indignados en España y ahora el #OccupyWallStreet.

2011 ha sido un año de movimientos sociales alrededor del mundo, donde el denominador común son los jóvenes,  quienes buscan justicia, mejores condiciones de vida y un gobierno que represente a la ciudadanía.

Hay inconformes que han llevado las consignas a otro plano: el musical. Son ellos quienes a través de guitarras, bajos, baterías, banjos, pianos y micrófonos, han puesto melodía y ritmo a las protestas.

La música también es protesta. Así lo demostró Tom Morello, exguitarrista de Rage Against the Machine y Audioslave (bandas de rock estadounidenses), en las calles de Nueva York durante el movimiento #OccupyWallStreet.

Con “World wide rebel song”, Morello invitó a los jóvenes a cantar y a alzar el puño cerrado al cielo. Aquí, el efecto de una guitarra, una voz, una armónica y unas letras de esperanza:

World wide rebel song, sing out loud all night long, hang on man it won´t be long, world wide rebel song…

Donde quiera que haya injusticia, habrá música de protesta. Basta con mirar al pasado y recordar a Bob Marley o a The Clash cantando contra el racismo y el abuso de autoridad.

 

Artistas más jóvenes como Greenday, Kanye West o Pink demuestran que la injusticia no es cosa del pasado y se manifiestan contra los regímenes  que ellos califican de “moralistas, hipócritas y abusivos”.

¿Quiénes más han cantado contra la injusticia? Prende tus bocinas y súbele al volumen.

Blowin´ in the wind – Bob Dylan (1962)

Uno de los músicos folklóricos más importantes de Estados Unidos sólo tenía 21 años cuando, por primera vez, se preguntó: ¿Cuántos caminos debe un hombre caminar antes que lo llames un hombre?” Esta canción no hace referencia a ningún movimiento en específico, pero hace múltiples preguntas sobre la paz, la guerra y la libertad.

Bob Dylan es un estandarte de los movimientos de protesta que se suscitaron en Estados Unidos a partir de la década de los 60, cuando la sociedad clamaba por paz y libertad. Basta con leer esta declaración que dio a la revista Sign Out! en 1962: “Creo que entre el gran número de criminales que existen, se pueden contar los que vuelven la cara cuando ven el mal y saben que es el mal. Yo no tengo más que veintiún años y sé que se han hecho ya demasiadas guerras; ustedes, los que tienen más, lo deberían saber mejor aún. Ahora la mejor forma de responder a las preguntas de la canción, es exponerlas”.

What´s going on –Marvin Gaye (1971)

Frankie, hermano de Marvin Gaye, estuvo en el Ejército de Estados Unidos durante tres años y le tocó pelear en la guerra de Vietnam. Al regresar a su país, lo único que encontró fue una Unión Americana desunida, conflictiva e injusta. La experiencia de su hermano inspiró a Marvin Gaye a componer un álbum conceptual, cuya esencia se entiende desde el primer verso de esta canción: “Hermano, hermano, hermano, ya hay muchos de ustedes muriendo”. La filosofía de Marvin Gaye en este álbum se resume en esta proclama: “La guerra no es la respuesta, sólo el amor puede conquistar el odio”.

En 2001, esta canción fue utilizada por MTV para enarbolar una campaña contra el VIH-Sida. Esta vez no fue Marvin Gaye quien dio voz, sino múltiples artistas, desde Nelly Furtado, Christina Aguilera y Gwen Stefani, hasta Michael Stipe de R.E.M, Alicia Keys y Bono, de U2.

Get up stand up –Bob Marley (1973)

Esta canción del jamaicano Bob Marley y Peter Tosh se ha convertido en un símbolo de las causas justas de todo tipo. Además, es la canción oficial de Amnistía Internacional.

“Puedes engañar a algunas personas en algún momento, pero no puedes engañar a toda la gente todo el tiempo”, dice la canción, la cual se alza como un himno contra los hilos abusivos del poder.

God save the queen –Sex Pistols (1977)

Esta banda punk inglesa convirtió uno de los himnos patrióticos del Reino Unido en una canción de protesta contra el sistema político inglés y la familia real.

Después de ser acusados de odiar a los ingleses e Inglaterra, el vocalista de los Sex Pistols, Johnny Rotten, declaró que “no se escribe una canción como God save the queen porque odies a los ingleses. Se escribe una canción así porque los amas y estás cansado de que los maltraten”.

London Calling –The Clash (1979)

El movimiento punk nació en el Reino Unido como forma de protesta contra el sistema burgués opresor del proletariado, y The Clash fue una banda que siempre mantuvo los ojos y oídos puestos en este problema. Basta con escuchar canciones como Clampdown y Rock the Casbah para atestiguar que a The Clash le preocupaba no sólo la injusticia y violencia en Reino Unido, sino en todo el mundo, particularmente en Medio Oriente.

London calling fue escrita por Joe Strummer y Mick Jones y refleja la preocupación que dejó el incidente de Three Mile Island, en Estados Unidos, a principios de 1979, conocido como uno de los peores desastres nucleares en la historia.

Lo que alguna vez nació como una canción de protesta, ahora será utilizada como canción oficial de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Sunday bloody Sunday –U2 (1983)

“No puedo creer las noticias de hoy, no puedo cerrar los ojos y hacer que se vaya, ¿cuánto tiempo, cuánto tiempo debemos cantar esta canción?”, dice el primer verso de esta canción que se refiere a la masacre que soldados británicos cometieron contra manifestantes católicos que protestaban por el respeto de los derechos civiles en Irlanda del Norte.

 

El domingo sangriento del 30 de enero de 1972 inspiró a la banda irlandesa a gritar con todas sus fuerzas “¡No más!”

Fuck tha police –NWA (1988)

Los Niggaz With Attitude (NWA) nunca tuvieron reparo en expresar sus opiniones, aunque de pronto éstas “celebraran” el estilo de vida criminal. Sin embargo, esta canción habla de racismo, la brutalidad de la policía, la tensión entre la juventud urbana y el caso específico de Rodney King, un taxista negro que fue golpeado brutalmente por la policía de Los Ángeles.

El FBI y el Servicio Secreto de los Estados Unidos enviaron una carta a los raperos para avisarles que tenían prohibido dar conciertos en varios lugares, hecho que sirvió para incrementar su popularidad entre la comunidad negra y latina.

If you tolerate this your children will be next –Manic Street Preachers (1998)

Esta canción está considerada como uno de los mejores temas de protesta, la cual aborda la Guerra Civil española en 1936 y el esfuerzo que realizaron jóvenes galeses al unirse a la Brigada Internacional de apoyo a la República Española para combatir al gobierno de Francisco Franco.

El título de la canción está inspirado en un cartel utilizado por los republicanos para pedir ayuda internacional en aquella época. El cartel mostraba la foto de un niño asesinado por las fuerzas franquistas y estaba acompañado de dos textos: “Las prácticas militares de los rebeldes” (que hacía referencia a los bombardeos masivos a las ciudades republicanas) y “Si toleras esto, tus hijos serán los siguientes”.

Minority –Greenday (2000)

Desde sus inicios, el vocalista de la banda estadounidense se expresó contra la política, juró lealtad a los inadaptados de la sociedad y los oprimidos. En esta canción, Greenday se pronuncia contra la “mayoría estadounidense” hipócrita y moralista y la autoridad opresiva.

Con la ópera rock American Idiot, los Greenday protestaron específicamente contra el gobierno de George W. Bush y sus mentiras sobre la guerra en Irak y la manipulación que ejercen los medios de comunicación en la gente.

World wide suicide –Pearl Jam (2006)

Otros que criticaron duramente el gobierno de Bush y la guerra que éste mantuvo en Irak fueron los Pearl Jam. Una de las críticas que hizo Eddie Vedder en la canción es: “Te dicen que recen, mientras ellos tienen el diablo en el hombro”.

 

 

Dear Mr. President – Pink (2007)

En el pop también está permitida la protesta. La cantante Pink escribió esta canción como una carta dirigida al expresidente George W. Bush. Además, ella declaró que es una de las canciones más importantes que ha escrito en toda su vida.

Pink le pregunta a Bush “¿Cómo puede dormir mientras el resto de nosotros lloramos?” y, además, le hace más preguntas referentes a la guerra, el desempleo, el abandono y la homofobia.

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#YoSoyAnimal

Cómo se formará el próximo supercontinente en la Tierra

Lejos de estar fijos, los continentes no han estado organizados tal como los vemos hoy día en el pasado. ¿Es posible saber dónde estarán ubicados dentro de millones de años?
9 de abril, 2022
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Hace casi 500 años, el cartógrafo flamenco Geradus Mercator produjo uno de los mapas más importantes del mundo.

Ciertamente no fue el primer intento de crear un atlas mundial, y tampoco fue particularmente preciso: Australia está ausente y las Américas están dibujadas de forma aproximada.

Desde entonces, los cartógrafos han producido versiones cada vez más precisas de esta configuración continental, corrigiendo los errores de Mercator, así como los sesgos entre hemisferios y latitudes creados por su proyección.

Pero el mapa de Mercator, junto con otros producidos por sus contemporáneos del siglo XVI, reveló una imagen verdaderamente global de las masas terrestres de nuestro planeta, una perspectiva que, desde entonces, ha persistido en la mente de la gente.

Lo que Mercator no sabía es que los continentes no siempre han estado posicionados de esta manera. Él vivió alrededor de 400 años antes de que se confirmara la teoría de la tectónica de placas.

Al mirar las posiciones de los siete continentes en un mapa, es fácil suponer que están fijos. Durante siglos, los seres humanos han librado guerras y hecho la paz por conquistar estos territorios, bajo el supuesto de que su tierra, y la de sus vecinos, siempre ha estado allí y siempre lo estará.

Sin embargo, desde la perspectiva de la Tierra, los continentes son hojas a la deriva en medio de un estanque. Y las preocupaciones humanas son una gota de lluvia en la superficie de la hoja.

Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea. Y antes de eso, hay evidencia de otros que se remontan a más de tres mil millones de años: Pannotia, Rodinia, Columbia/Nuna, Kenorland y Ur.

Ilustración de la Tierra durante el Jurásico temprano

Getty Images
Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea.

Los geólogos saben que los supercontinentes se dispersan y ensamblan en ciclos: ahora estamos en la mitad de uno.

Entonces, ¿qué tipo de supercontinente podría existir en el futuro en la Tierra? ¿Cómo se reorganizarán las masas de tierra tal como las conocemos a muy largo plazo?

Un terremoto inusual

Resulta que hay al menos cuatro trayectorias diferentes que podrían seguir. Y muestran que los seres vivos de la Tierra algún día residirán en un planeta muy diferente, más parecido a un mundo alienígena.

Para el geólogo Joao Duarte de la Universidad de Lisboa, el camino para explorar los futuros supercontinentes de la Tierra comenzó con un evento inusual en el pasado: un terremoto que sacudió Portugal un sábado por la mañana en noviembre de 1755.

Fue uno de los terremotos más poderosos de los últimos 250 años, que dejó un saldo de 60.000 muertos y provocó un tsunami a través del océano Atlántico. Lo que lo hizo particularmente raro fue su ubicación.

“No debería haber grandes terremotos en el Atlántico”, dice Duarte. “Fue extraño”.

Ilustracion del terremoto de Lisboa

Getty Images
Ilustracion del terremoto de Lisboa de 1755.

Los terremotos de esta escala generalmente ocurren en o cerca de las principales zonas de subducción, donde las placas oceánicas se sumergen debajo de los continentes y se derriten y consumen en el manto caliente.

Involucran colisión y destrucción. El terremoto de 1755, sin embargo, ocurrió a lo largo de un límite “pasivo”, donde la placa oceánica que subyace al Atlántico se transforma suavemente en los continentes de Europa y África.

Proyecciones

En 2016, Duarte y sus colegas propusieron una teoría de lo que podría estar pasando: los puntos de sutura entre estas placas podrían estar deshaciéndose y podría estar avecinándose una ruptura importante.

“Podría ser una especie de mecanismo infeccioso”, explica. O como el vidrio que se astilla entre dos pequeños agujeros en el parabrisas de un automóvil.

Si es así, una zona de subducción podría estar a punto de extenderse desde el Mediterráneo a lo largo de África occidental y tal vez más allá de Irlanda y Reino Unido, generando volcanes, formación de montañas y terremotos en estas regiones.

Duarte se dio cuenta de que, si esto sucede, podría provocar el cierre del Atlántico. Y si el Pacífico continuara cerrándose también, lo que ya está ocurriendo a lo largo del “Anillo de Fuego” que lo rodea, eventualmente se formaría un nuevo supercontinente. Lo llamó Aurica, porque las antiguas masas de tierra de Australia y las Américas se ubicarían en su centro.

Se vería así:

Aurica

Davies et al
Aurica, el supercontinente que podría formarse si el Atlántico y el Pacífico se cerraran (Credit: Davies et al).

Luego de que Duarte publicara su propuesta para Aurica, se preguntó por otros escenarios futuros. Después de todo, la suya no era la única trayectoria supercontinental que habían propuesto los geólogos.

Entonces, comenzó a conversar con el oceanógrafo Matthias Green, de la Universidad de Bangor, en Gales. La pareja se dio cuenta de que necesitaban a alguien con habilidades computacionales para crear modelos digitales.

“Esa persona tenía que ser alguien un poco especial, a quien no le importara estudiar algo que nunca sucedería en escalas de tiempo humanas”, explica.

Esa resultó ser su colega Hannah Davies, otra geóloga de la Universidad de Lisboa. “Mi trabajo consistía en convertir dibujos e ilustraciones de geólogos anteriores en algo cuantitativo, georreferenciado y en formato digitalizado”, explica Davies. La idea era crear modelos que otros científicos pudieran desarrollar y perfeccionar.

Pero no fue sencillo. “Lo que nos ponía nerviosos es que se trata de un tema increíblemente nuevo. No es lo mismo que un artículo científico normal”, dice Davies. “Queríamos decir: ‘Está bien, entendemos mucho sobre la tectónica de placas después de 40 o 50 años. Y entendemos mucho sobre la dinámica del manto y todos los demás componentes del sistema. ¿Hasta dónde podemos llevar ese conocimiento al futuro?'”.

Esto llevó a cuatro escenarios. Además de modelar una imagen más detallada de Aurica, exploraron otras tres posibilidades, cada una de las cuales se proyecta hacia el futuro en aproximadamente entre 200 y 250 millones de años a partir de ahora.

El primero fue lo que podría pasar si continúa el statu quo: el Atlántico permanece abierto y el Pacífico se cierra. En este escenario, el supercontinente que se forma se llamará Novopangea. “Es el más simple y el más plausible según lo que entendemos ahora”, dice Davies.

Novopangaea

Davies et al
Novopangea se formará si la actividad tectónica conocida hoy continúa sin sorpresas (Crédito: Davies et al).

Sin embargo, también podría haber eventos geológicos en el futuro que conduzcan a situaciones diferentes.

Un ejemplo es un proceso llamado “ortoversión” donde el océano Ártico se cierra y el Atlántico y el Pacífico permanecen abiertos. Esto cambia las orientaciones dominantes de la expansión tectónica, y los continentes se desplazan hacia el norte, todos dispuestos alrededor del Polo Norte, excepto la Antártida.

En este escenario, se forma un supercontinente llamado Amasia:

Amasia

Crédito: Davies et al).
Si se forma Amasia, será porque los continentes se desplazaron hacia el norte (Crédito: Davies et al).

Finalmente, también es posible que la expansión del lecho marino en el Atlántico pueda disminuir. En el medio del océano, hay una cresta gigante que divide dos placas y atraviesa Islandia hasta el océano Antártico.

Aquí, se está formando nueva litosfera, que es como una cinta transportadora. Si esta expansión se ralentizara o se detuviera, y si se formara un nuevo límite de placa en subducción a lo largo de la costa este de las Américas, se obtendría un supercontinente llamado Pangea Ultima, que parece un enorme atolón:

Pangea Ultima

Crédito: Davies et al
Pangea Ultima se vería rodeado por un gran océano, pero tiene un mar central dentro (Crédito: Davies et al).

Estos cuatro modelos digitales ahora significan que los geólogos tienen una base para probar otras teorías. Por ejemplo, los escenarios podrían ayudar a los científicos a comprender los efectos de diferentes arreglos supercontinentales en las mareas, así como el clima del futuro profundo: ¿cómo sería el clima en un mundo con un océano enorme y una masa terrestre gigante?

Para modelar el clima de un supercontinente, “no se pueden usar los modelos del IPCC , y punto, porque no están diseñados para eso”, dice Duarte. “No puedes cambiar las variables que necesitas cambiar”.

Exoplanetas

Los modelos de los futuros supercontinentes de la Tierra también pueden servir como indicador para comprender el clima de los exoplanetas. “La futura Tierra es completamente ajena”, explica Davies. “Si estuvieras en órbita sobre Aurica, o Novopangea, probablemente no lo reconocerías como la Tierra, sino como otro planeta con colores similares”.

Esta idea llevó al trío a colaborar con Michael Way, físico del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA. Él y sus colegas buscan estudiar climas en mundos alienígenas modelando las variaciones del nuestro a lo largo del tiempo.

“Solo tenemos tantos ejemplos de cómo puede verse un clima templado. Bueno, tenemos un ejemplo para ser honesto: la Tierra, pero tenemos la Tierra a través del tiempo”, dice Way. “Tenemos los escenarios del pasado, pero al movernos hacia el futuro y usar estos maravillosos modelos tectónicos para el futuro, esto nos brinda otro conjunto para agregar a nuestra colección”.

Necesitas tales modelos porque puede ser difícil saber qué buscar al analizar exoplanetas potencialmente habitables desde lejos.

Planeta

Getty Images
¿Qué tipo de configuración continental podrían tener los mundos extraterrestres rocosos?

Lo ideal sería saber si un planeta tiene un ciclo de supercontinente, porque la presencia de vida y la tectónica de placas activas podrían estar entrelazadas. El posicionamiento continental también podría afectar la probabilidad de agua líquida.

A través de los telescopios, no se pueden ver los continentes y la composición atmosférica solo se puede inferir. Entonces, los modelos de variaciones climáticas podrían revelar alguna señal indirecta que los astrónomos podrían detectar.

Variaciones

El modelo de Way de los climas del supercontinente -que se demoró meses usando una supercomputadora- reveló algunas variaciones sorprendentes entre los cuatro escenarios.

Amasia, por ejemplo, conduciría a un planeta mucho más frío que el resto. Con la tierra concentrada alrededor del Polo Norte y los océanos menos propensos a llevar corrientes cálidas a latitudes más frías, se acumularían capas de hielo.

Aurica, por el contrario, sería más suave, con un núcleo seco pero con costas similares a las de Brasil hoy día, con más agua líquida.

Paisaje verde

Getty Images
Un planeta con una configuración continental diferente, tendría otro clima.

Es útil saber todo esto, porque si un exoplaneta similar a la Tierra tiene placas tectónicas, no sabremos en qué etapa del ciclo del supercontinente se encuentra actualmente y, por lo tanto, necesitaremos saber qué buscar para inferir su habitabilidad.

No debemos suponer que las masas terrestres se dispersarán, a mitad de ciclo, como la nuestra.

En cuanto al futuro de nuestro propio planeta, Davies reconoce que los cuatro escenarios de supercontinentes que han modelado son especulativos, y puede haber sorpresas geológicas imprevistas que cambien el resultado.

“Si tuviera una Tardis para ir a ver, no me sorprendería que, en 250 millones de años, el supercontinente no se pareciera en nada a ninguno de estos escenarios. Hay tantos factores involucrados”, dice.

Sin embargo, lo que se puede decir con certeza es que las masas de tierra que damos por sentadas algún día se reorganizarán en una configuración completamente nueva.

Los países que alguna vez estuvieron aislados unos de otros serán vecinos cercanos. Y si la Tierra aún alberga seres inteligentes, podrán viajar entre las antiguas ruinas de Nueva York, Pekín, Sídney y Londres sin ver un océano.

Este artículo se publicó en BBC Future. Haz clic aquí para leer la versión original en inglés.


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