Apenas Marta, la nueva aventura
de Lorea Canales

Apenas Marta, la nueva aventura <br>de Lorea Canales

“No. No es una novela autobiográfica”, me dice muy segura de sí misma Lorea Canales, mientras sostiene con modales refinados su taza de café, en El Péndulo de Polanco. La joven escritora de sonrisa permanente me cuenta que en su reciente libro titulado Apenas Marta editado por Plaza & Janés, narra la historia de una joven de 26 años que tiene todo en la vida: es guapa, inteligente, pertenece a una familia de abolengo y le espera una cuantiosa herencia. Sin embargo, la protagonista tiene que enfrentarse a su madrastra quien ocupa el lugar de su madre a sólo seis meses de haber fallecido. “Marta encarna las tensiones y carencias de los jóvenes de clase alta”, se puede leer en la cotraportada del ejemplar de 285 páginas.

“Desde chica me veía a mí misma como la protagonista de las novelas que leía, siempre con esa mente súper fantasiosa de los niños, pero esta no es mi historia”, me insiste Lorea, a quien el apellido le delata su árbol genealógico: es hija del prestigiado abogado  Ernesto Canales –defensor de la viuda de Emilio Azcárraga Milmo, Paula Cussi Presa Matute, en la demanda que interpuso ella a Televisa porque presuntamente la despojaron de la parte de la herencia que le correspondía de El Tigre–; desde otra rama, Lorea también es sobrina de Fernando Canales Clariond, quien fuera gobernador de Nuevo León de 1997 a 2003. “Nos parecemos en las cejas, ¿verdad?”, dice riéndose mientras se baja los lentes de pasta negra que trae puestos y que están muy de moda.

Apenas la conozco pero me parece una mujer honesta. Tiene carisma y buen gusto tanto para la ropa como para los accesorios. No obstante, me cuesta trabajo entender que las historias de pleitos por herencias, muertes e intrigas de familias millonarias no hayan sido inspiradas en el entorno social en el que Lorea se ha desenvuelto toda la vida durante su paso por Monterrey, Ciudad de México y Nueva York. “La gente que me conoce puede ver reflejado en mi libro el humor, mis aficiones, mis gustos. Por ejemplo, me encanta comer entonces hablo mucho de comida, de lugares que me gustan, pero de mi vida personal, no tiene nada”. “¿Nada es nada?” –le insisto–. “Por supuesto que todo lo que voy viendo lo recolecto y se vuelve parte de mi acervo narrativo, pero eso es diferente que hablar de mi novio o de mis quince años en la historia”.

 

La antesala en el periodismo

Lorea llega a su primer trabajo narrativo con el músculo de la pluma bien ejercitado. Y es que luego de haberse titulado como abogada por el Tec de Monterrey se fue a estudiar su maestría en Derecho en Georgetown, Washington DC y, a su regreso, ingresó a trabajar de reportera para el periódico Reforma cubriendo la fuente de la Suprema Corte. Para el año 2000 hizo la mudanza a Nueva York pero su pasión por las rotativas y el papel couché la convirtieron en colaboradora para varios periódicos y revistas como corresponsal desde La gran manzana. Su crédito se podía leer lo mismo en Día Siete que en Travesías o The New York Times. “El periodismo me dio el oficio, me ayudó a perder el miedo y aprendí a trabajar bajo presión”.

Antes de estrenar su pluma en el género de la ficción, Lorea escribió el perfil del empresario Lorenzo Zambrano, presidente de Cemex, para el libro Los amos de México, publicado en 2007 bajo la coordinación del periodista Jorge Zepeda Patterson. Tiempo después Canales convirtió su sueño realidad y se inscribió en la maestría de Escritura Creativa en la Universidad de Nueva York (NYU), donde se matriculó en 2010. A su paso por esas aulas universitarias comenzó la gestación de Apenas Marta. “Entonces te tardaste tres años en parir tu tercer hijo” –le pregunto a Lorea, ya en confianza–, “la verdad no me gusta esa analogía. Yo creo que fue inventada por hombres, porque los hijos cuando nacen son muy chiquitos e indefensos y requieren de muchos cuidados y el libro, desde mi punto de vista, es como parir un hijo adulto porque la gestación empieza en la primera página, cuando interactúas con él o dialogas con él, luego lo dejas ir. Así que más bien este libro ya lo críe y lo deje ir. Como se deja ir a los hijos cuando crecen”.

Mientras estamos en la entrevista suena el celular de Lorea. Se disculpa un momento. Tiene que contestar. Sin querer, la escritora me revela su siguiente proyecto pues habla con su interlocutor de una visita que hará al Reclusorio en los próximos días. “¿Todavía ejerces de abogada? –meto para sacar–, “no, para nada, el próximo viernes voy a la cárcel, es la parte que me falta de mi próxima novela. Espero tener un manuscrito terminado a finales de octubre o principios de noviembre de este año”. Y mientras comienza la fecundación de su “cuarto hijo adulto”, Lorea también se divide para ser mamá de sus dos hijas: Ana y Julia, las cuales procreó con su esposo Dave Morgan, quien por cierto, no podrá disfrutar del talento literario de su mujer, pues este empresario norteamericano todavía no habla español.

Close
Comentarios