Autopsia confirma que Gadafi murió por disparo en la cabeza
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Autopsia confirma que Gadafi murió por disparo en la cabeza

El ex hombre fuerte de Libia, Muamar Gadafi, murió a consecuencia de un balazo en la cabeza y otro en el abdomen, confirmó hoy la autopsia practicada
23 de octubre, 2011
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El ex hombre fuerte de Libia, Muamar Gadafi, murió a consecuencia de un balazo en la cabeza y otro en el abdomen, confirmó hoy la autopsia practicada al derrocado dictador, cuyo cuerpo es exhibido al público en la ciudad de Misurata.

“Hay múltiples lesiones. Hay una bala en el abdomen y en el cerebro”, dijo una fuente médica especializada en patología, citada por la cadena árabe Al Arabiya.

El patólogo jefe del equipo, Othman el-Zentani, confirmó que el deceso del ex líder libio se debió a las heridas sufridas por un tiro en la cabeza, pero sin aclarar si fue víctima de una bala disparada a corta distancia o durante un tiroteo.

El-Zentani indicó a la prensa que la autopsia se practicó a Gadafi, a su hijo Mutassim y al ex ministro de Defensa, Abu Baker Yunis, en una morgue de la ciudad de Misurata, a unos 200 kilómetros al este de Trípoli, en presencia de funcionarios de la Fiscalía libia.

Precisó que el resultado de la autopsia a Gadafi, en el que no participaron forenses independientes o extranjeros, será remitido a la oficina de la Fiscalía General y posteriormente podría ser hecha pública,

El primer ministro del Consejo Nacional de Transición de Libia (CNT), Mahmoud Jabril, agregó que el reporte médico no demuestra claramente si el disparo fue realizado por las fuerzas del gobierno interino o por sus propios leales.

Las autoridades del CNT han sido objeto de múltiples críticas y reclamos de Naciones Unidas (ONU) y varios países para que esclarezcan las causas de la muerte de Gadafi, ocurrida el jueves pasado en las afueras de Sirte, su ciudad natal.

Después de la autopsia, los cadáveres de Gadafi, su hijo y Yunis fueron de nuevo devueltos a una cámara frigorífica en Misurata, donde han estado siendo exhibidos al público desde su muerte el jueves pasado, señaló el-Zentani.

Más de 72 horas después de su asesinato, pese a que los musulmanes suelen sepultar a sus muertos antes de que se cumpla el primer día del deceso, muchos libios siguen haciendo largas filas para ver y sacar fotografías al cuerpo del ex dictador libio.

El primer ministro dijo que el cadáver de Gadafi será entregado en las próximas horas a sus familiares, aunque otros voceros del CNT han manejado la variante de enterrarlo en un lugar secreto para evitar que su tumba se convierta en sitio de peregrinaje.

La esposa de Gadafi, Aissa, quien vive refugiada en Argelia junto con su hija Aisha y otros parientes, solicitó la entrega del cuerpo del ex líder y su hijo Mutassim, así como que la ONU realice una pesquisa independiente para aclarar la circunstancia de su deceso.

En tanto, el presidente del CNT, Mustafa Abdul Jalil, se trasladó este domingo a la oriental ciudad de Bengazi para asistir al acto oficial que declarará el fin de ocho meses de guerra y la liberación de Libia.

Notimex

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Kate McHenry

'La pérdida de olfato por coronavirus hizo que la carne me sepa a gasolina'

Un fenómeno llamado parosmia ha dejado a algunos sobrevivientes de coronavirus en un mundo de esencias distorsionadas.
Kate McHenry
31 de agosto, 2020
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Perder la facultad de oler y degustar son dos síntomas asociados a la COVID-19.

Mientras muchos han recuperado sus sentidos, otros sufren un fenómeno llamado parosmia en el que tienen los sabores y olores distorsionados.

Para Kate McHenry, el agua de la pila deja un hedor horrible. Eso, junto a otro desagradable olor que destila al ducharse, significa que incluso el aseo se ha convertido en algo que debe enfrentar.

“Mi champú favorito tiene ahora el olor más asqueroso del mundo”, dijo McHenry.

Tras caer levemente enferma en marzo, esta inglesa de 37 años fue incapaz de oler algo durante cuatro semanas. Su sentido regresó poco a poco, pero a mediados de junio las cosas “empezaron a oler muy raras” y fueron reemplazadas por un “hedor químico horrible”.

Este hecho ha cambiado la vida de McHenry. Ha perdido peso, tiene ansiedad y añora el placer de comer, beber y socializar. Su problema es tan fuerte que este hedor le desborda incluso en lugares donde simplemente se cocina comida.

Le aterra pensar que ha perdido el sentido de olfato para siempre.

Kate McHenry y su pareja Craig Gordon.
Kate McHenry

Kate se siente culpable cuando su pareja le pregunta qué le apetece comer.

“Me encanta las buenas comidas, salir a restaurantes y beber con amigos, pero todo eso se ha ido. La carne me sabe a gasolina y el prosecco a manzana podrida. Si mi novio Craig se come un curry el olor es horrible. Le sale de sus poros y es difícil estar cerca de él”.

“Me entristezco cuando cocino en las tardes. Craig me pregunta qué quiero comer y me siento mal porque no hay nada que me apetezca. Sé que todo tendrá un sabor horrendo. Me asusta quedarme así para siempre”.

Comida que McHenry puede comer.

Kate McHenry
La pasta con queso es uno de los pocos platos que McHenry puede tolerar.

Las personas con covid-19 pueden perder su sentido del olfato porque el virus daña los nervios terminales de sus narices.

La parosmia puede producirse cuando esos nervios se regeneran y el cerebro es incapaz de identificar debidamente el olor real de algo.

Esta condición está habitualmente vinculada a los resfriados comunes, la sinusitis y las lesiones en la cabeza. Los que los sufren describen oler a quemado, humo de cigarro o carne podrida. En algunos casos el olor es tan fuerte que induce al vómito.

Aunque los profesionales reconocen que la parosmia es un signo de recuperación del olfato, para algunas personas puede tardar años en pasar.

Pasquale Hester

Pasquale Hester
Pasquale Hester afirma que lidiar con la parosmia le quita fuerzas.

Lavarse los dientes con sal

Para Pasquale Hester, también de Inglaterra, la pasta de dientes es uno de sus peores enemigos.

El gusto químico que desprende le produce tantas arcadas que ha empezado a lavarse los dientes con sal, que sabe normal para ella.

Como muchos otros afectados por coronavirus, pasaron semanas hasta que mejoró su sentido del olfato. Pero entonces comió curry por su cumpleaños en junio y se dio cuenta de lo distorsionado que estaba su gusto.

“Escupí la comida porque sabía a pintura. Algunas cosas se toleran mejor. El café, el ajo y la cebolla son lo peor. Puedo comer judías verdes y queso. Lo que me está pasando me afecta. No se lo desearía ni al peor enemigo”, dice Hester.

Lo que comer Pasquale Hester

Pasquale Hester
Un plato de judías verdes y queso es de lo poco que Pasquale puede comer.

Brooke Jones empezó con síntomas en abril y dio positivo por covid-19 una semana más tarde. Describe casi todo lo que huele como “carne podrida con algo sacado de una granja”.

Esta estudiante de 20 años hizo una lista de comida que puede tolerar: gofres tostados, pepino y tomate. Lo demás le disgusta.

“Trato de imaginarme el sabor de las cosas. Si como comida china, incluso si no sabe tan bien, me convenzo de que en realidad no está tan mal”.

Brooke Jones

Brooke Jones
Brooke Jones perdió el sentido del gusto y del olfato.

Impacto psicológico

Se desconoce el número de infectados por covid que han tenido parosmia, pero se estima que cientos de miles han perdido el olfato o gusto de forma temporal.

La profesora Claire Hopkis, presidenta de la Sociedad Rinológica Británica, advierte que hay una “creencia incorrecta generalizada” de que la pérdida de olfato por el virus es a corto plazo”.

“Sí, hay una gran probabilidad de recuperación, pero también muchas personas que perderán este sentido por un período largo de tiempo y ese impacto se está infravalorando“, agrega la especialista.

El olfato juega un rol importante en la memoria, el estado de ánimo y las emociones. Aquellos que sufren alguna disfunción se sienten recluidos.

“Cuando intento explicarlo, algunos piensan que es gracioso. Sé que las secuelas del coronavirus pudieron ser mucho peores, pero me afecta y asusta que nadie es capaz de confirmar si mejorará”, confiesa Jones.

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