EU infiltra a cárteles mexicanos; se acerca a los grandes capos: NYT
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EU infiltra a cárteles mexicanos;
se acerca a los grandes capos: NYT

Ayudadas por estas prácticas fuera de la ley, las autoridades mexicanas han podido capturar o eliminar a más de veinte traficantes de mediano y alto nivel, según el diario estadounidense.
Por Omar Granados
25 de octubre, 2011
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Agentes de la DEA en la frontera de San Diego y Tijuana.

The New York Times informó que oficiales de agencias de inteligencia estadounidenses han creado redes de informantes mexicanos que les han permitido infiltrarse en las más poderosas y peligrosas organizaciones criminales de nuestro país, de acuerdo con agentes de corporaciones de ambos lados de la frontera.

Mientras Estados Unidos ha instalado nuevos puestos de avanzada a lo largo de nuestro país en años recientes, las redes de informantes de Washington en México han crecido también. Ayudadas por estas prácticas fuera de la ley, las autoridades mexicanas han podido capturar o eliminar  a más de veinte traficantes de mediano y alto nivel y, algunas veces, han dado a los agentes antidrogas estadounidenses el acceso a los principales líderes de los cárteles que se busca desmantelar.

Casi de forma constante, de acuerdo con algunos funcionarios, México tuvo muy poca información sobre los contactos de EU con sus informantes más secretos, entre los que se incluyen agentes del orden público mexicanos, funcionarios con cargo de elección popular, y operadores de cárteles, en parte debido a preocupaciones de los estadounidenses por la corrupción de la policía mexicana y, por otra parte, debido también a las leyes que prohíben que las agencias estadounidenses operen en territorio mexicano.

Los mexicanos conocen lo que sucede, “a pesar que no se supone que debiera pasar“, afirmó para The New York Times, Eric L. Olson, experto en asuntos de seguridad en México para el Centro Internacional Woodrow Wilson. Para este especialista “esto es lo que lo hace tan difícil… EU usa estas herramientas en un país en el que los funcionarios aún están incómodos con estos métodos.”

Agente de seguridad de EU. Foto: Reuters.

En años recientes, la respuesta mexicana a la participación estadounidense en asuntos de seguridad nacional se han suavizado, mientras la ola de violencia relacionadas con los cárteles han dejado más de 40 mil muertos. En este contexto, EU espera apuntalar la estabilidad de México y prevenir un posible desbordamiento de la violencia a través de la frontera común, por lo que ha expandido su rol en formas impensables hace cinco años, incluyendo vuelos de aviones estadounidenses no tripulados en el territorio fronterizo mexicano.

A estas prácticas las acredita su resultado, que según el diario neoyorquino, es la fragmentación de los más grandes cárteles en organizaciones criminales más pequeñas y presumiblemente menos peligrosas. Pero la violencia continúa, así como lo hace también el flujo de drogas hacia el norte.

Mientras el uso de informantes permanece como un asunto clandestino, varios casos recientes han dado más información en los diferentes tipos de investigaciones en las que han ayudado, entre las cuales estála conspiración descubierta este mes en la que EU acusó a un vendedor de autos iraní-estadounidense por intentar contratar a asesinos del cártel de Los Zetas para asesinar al embajador de Arabia Saudita en Washington.

Funcionarios estadounidenses afirmaron que informantes de la DEA (agencia antidrogas estadounidense) con nexos con cárteles, ayudaron a las autoridades a encontrar a varios sospechosos relacionados con el asesinato en febrero del agente migratorio estadounidense, Jaime Zapata, quien habría sido asesinado por miembros de Los Zeta.

Los tratos de la DEA con informantes y narcotraficantes -según han reconocido algunos funcionarios- están en el centro de algunos procesos judiciales en un tribunal federal en Chicago, donde uno de los líderes de más alto nivel del cártel de Sinaloa, el cual será llevado a juicio el próximo año.

Además, el mes pasado, un juez federal en El Paso, sentenció a un operador de nivel medio del cártel de Sinaloa a cadena perpetua después de ser encontrado culpable por los cargos de conspiración y tráfico de drogas. Este operador era acusado de trabajar como un doble agente, dando información a la agencia de Inmigración estadounidense (ICE) sobre los movimientos de los cárteles rivales, buscando desviar la atención de sus propias actividades de narcotráfico.

Agencias de EU en México.

Tan importantes como han sido los informantes, los complicados asuntos éticos han surgido cuando oficiales del orden público hacen pactos con criminales. Pocos informantes,afirmaron algunos funcionarios, deciden empezar a proveer información a los gobiernos sólo por ayudar; comúnmente son atrapados cometiendo un crimen y dan información para mitigar sus problemas legales o esencialmente recibiendo sobornos para darinformación sobre sus colegas.

Morris Panner, un exasistente del fiscal general de EU y hoy asesor de alto nivel del Centro Internacional de Justicia Criminal de la Escuela de Derecho de Harvard, afirmó para el NYT que algunos de los casos recientes que implican a informantes ponen en relieve estos problemas y demuestran que las amenazas del narco mexicano van más allá del tráfico de drogas.

“El crimen organizado mexicano se ha convertido de una organización de tráfico de drogas en algo nuevo y más peligroso”, afirmó Panner. “Los Zetas están activos en crímenes como la extorsión, tráfico de personas, lavado de dinero y, de forma creciente, en cualquier cosa que una organización criminal pueda hacer con dinero, ya sea en México, en Guatemala y, al parecer, en EU.

En los últimos dos años, según afirmaron funcionarios de la DEA, agentes en Houston lograron desarrollar “varias fuentes confidenciales posicionadas en altos niveles y con acceso directo” a importantes líderes de los cárteles del Golfo y de Los Zetas. Esta red de informantes pagados es la pieza central de los esfuerzos de la oficina en Houston para infiltrar a la dirigencia de estas dos organizaciones.

Uno de estos informantes pagados era el hombre que, de acuerdo con autoridades, buscó a Los Zetas para asesinar al embajador saudí en Washington. Documentos de agencias de seguridad afirman que el informante relató que un iraní-estadounidense, Mansour Arbabsiar, lo contactó para preguntar si Los Zetas estarían dispuestos a llevar a cabo un ataque terrorista en EU y cualquier otra parte.

Las autoridades han dado información vaga sobre el informante y sus conexiones con Los Zetas, afirmando que ha sido acusado en EU por crímenes relacionados con drogas y aquellos cargos han sido retirados porque “previamente dio información confiable e independientemente corroboró datos a agentes federales de EU, los cuales llevaron a numerosos decomisos de drogas.

El Departamento de Justicia de EU ha sido más honesto sobre el trabajo de la DEA con informantes en el caso de Jesús Vicente Zambada Niebla -“El Vicentillo”-, hijo del segundo al mando del cártel de Sinaloa, “El Mayo” Zambada. Algunos funcionarios han descrito a Zambada  como un coordinador de logística del cártel, considerado el principal cártel en México y EU. Los abogados de “El Vicentillo” han argumentado que su cliente era un informante de la DEA, quienes le ofrecieron inmunidad a cambio de su cooperación.

La DEA ha negado este alegato y el Departamento de justicia realizó la acción inusual de hacer públicos los contactos con él en documentos de la corte. El intermediario fue Humberto Loya-Castro, quien era informante de Joaquín “El Chapo Guzmán” y de la DEA.  Los documentos no dicen cuando la relación ente la agencia y Loya-Castro empezó, pero indican que debido a su cooperación, la DEA retiró en 2008 los cargos que le darían hasta trece años de cárcel.

En el 2009 Loya-Castro arregló una junta entre agentes de la DEA y “El Vicentillo” Zambada-Niebla, quien planteaba una oferta para negociar una especie de acuerdo de cooperación. Pero el día de la reunión, los superiores de estos agentes de la DEA la cancelaron, expresando “preocupación por la reunión de agentes estadounidenses, con miembros de alto nivel de cárteles como Zambada Niebla.”

Zambada y Loya Castro llegaron al hotel de los agentes de la DEA a pesar de la cancelación, pero los agentes los despidieron sin hacer ninguna promesa. Unas horas después, Zambada Niebla fue capturado por la policía mexicana y extraditado a EU en febrero de 2010.

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Segunda Guerra Mundial: la monja que salvó en secreto a 83 niños judíos de la persecución nazi

Un convento del sur de Francia refugió a decenas de niños judíos durante la invasión alemana.
6 de septiembre, 2020
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Denise Bergon

BBC
La hermana Denise Bergon se convirtió en la salvadora de muchas familias judías.

Dos niñas judías de la región de Alsacia corrieron un gran peligro cuando Alemania invadió Francia hace 80 años.

Mientras sus padres y hermana menor fueron capturados y asesinados, ellas sobrevivieron junto a decenas de niños judíos.

Y todo gracias a la valentía de una monja de un convento cerca de Toulouse.

Hélène Bach tenía 12 años y jugaba en el jardín junto a Ida, su hermana pequeña. Entonces vieron cómo se acercaba rápido un camión militar.

Las dos niñas y su madre abandonaron su casa en Lorena, al noreste de Francia, tras la invasión alemana en mayo de 1940. Se dirigieron hacia la “zona libre” en el sur del país.

Para evitar que toda la familia fuese capturada, decidieron que el padre, Aron y la hija mayor, Annie, viajaran separados.

Pero cuando Aron y Annie fueron arrestados en 1941 y llevados a un campo de detención cerca de Tours, la madre de Hélène rentó una casa en la zona.

Allí se quedaron viviendo durante un año, hasta que llegó un vehículo con soldados alemanes.

Hélène e Ida, de ocho años, corrieron a la cocina para avisar a su madre.

“Mi madre nos dijo que huyéramos y nos escondiéramos en el bosque. Tomé la mano de mi hermana pequeña pero no quería venir conmigo. Quiso regresar con su madre. La dejé ir y volvió”, dice Hélène.

Escape

Cecile Bach, la madre de Helene y Anne.

BBC
Cecile Bach, la madre de Helene y Anne.

Sola en el bosque, Hélène permaneció escondida hasta que todos se fueron.

Entonces volvió a la casa y encontró algo de dinero que su madre dejó sobre la mesa.

“Sabía que regresaría”, dijo.

Hélène se fue a la casa de unos amigos en la zona. Jamás volvió a ver a su madre y hermana pequeña.

La hermana mayor de Hélène, Annie, también logró escapar. Tras pasar un año en el campo de Tours, consiguió escabullirse entre las verjas y salir corriendo.

Annie, de 16 años, viajó sola hasta la casa de su tía en Toulouse, pero ni siquiera allí estaba a salvo.

La familia de su tía no estaba registrada como judía y podía hacerse pasar por católica, pero Annie no podía.

Un día en otoño de 1942, la policía llamó a la puerta. Ordenaron que se les mostrara el libro de familia de todos.

“La suerte de mi vida fue que Ida, mi prima, había ido a comprar el pan. Así que mi tía me presentó como Ida. Por eso a veces creo en los milagros”, cuenta Annie.

Poco después de la llegada de Annie a Toulouse, su tía recibió una carta de Hélène desde su escondite. Entonces coordinó su rescate.

Así, una joven mujer de la Resistencia Francesa se presentó una noche en la casa donde Hélène se estaba quedando.

“Dijo que venía a buscarme”, recuerda.

Para mostrar confianza, la mujer le enseñó una fotografía suya que su tía le había dado.

La familia Bach antes de la guerra.

BBC
La familia Bach tuvo que huir de forma separada. No todos corrieron con la misma suerte.

Fue un viaje difícil. La mujer llevaba documentos falsos en que ambas eran descritas como estudiantes. Fueron detenidas e interrogadas en varias ocasiones.

Políticas antijudías

El gobierno del mariscal Philippe Pétain, con sede en Vichy, aprobó leyes antijudías, permitió que los detenidos en Baden, Alsacia y Lorena fueran internados en su territorio y confiscó varias propiedades y negocios.

El 23 de agosto de 1942, el arzobispo de Toulouse, Jules-Geraud Saliège, escribió una carta a sus clérigos pidiéndoles que la leyesen a sus congregaciones.

“En nuestra diócesis han ocurrido escenas perturbadoras. Están separando familias y mandando a sus miembros a destinos desconocidos. Los judíos son hombres y mujeres, parte de la raza humana. Son nuestros hermanos. Un cristiano no puede olvidarse de eso”, decía la carta.

El arzobispo protestó ante las autoridades por las acciones contra los judíos, pero la mayoría de la jerarquía católica francesa guardó silencio.

De 100 obispos franceses, Saliège fue uno de los únicos seis que se pronunciaron en contra del régimen nazi.

“Respuesta al llamado”

La monja Denise Bergon atendió al llamado de Saliège. Esta joven era la madre superiora del Convento de Nuestra Señora de Massip en Capdenac, situado a 150 kilómetros del noreste de Toulouse.

“Este llamado nos conmovió profundamente y tal emoción se apoderó de nuestros corazones. La respuesta favorable a esta carta fue testimonio de la fuerza de nuestra religión sobre cualquier raza o partido“, escribió Bergon en 1946, tras terminar la guerra.

El arzobispo de Toulouse.

BBC
El arzobispo de Toulouse fue uno de los pocos obispos que se pronunció en contra del nazismo.

“También fue un acto de patriotismo, ya que al defender a los oprimidos estábamos desafiando a los perseguidores”, añadió.

El convento gestionaba un internado y Bergon confiaba en que fuese posible esconder niños judíos entre sus alumnos católicos. Sin embargo, le preocupaba poner en peligro a las otras monjas y el acto de deshonestidad que supondría su idea.

Pidió consejo al arzobispo Saliège y la respuesta fue clara: “Mintamos, hija mía, siempre y cuando salvemos vidas humanas”.

83 niños judíos

En el invierno de 1942, la hermana Bergon recogió a varios niños judíos que se escondían en los bosques y valles en las inmediaciones de su región.

Mientras las tropas alemanas y fascistas intensificaron la búsqueda de judíos, el número de niños refugiados en el convento llegó a ascender a 83.

Entre ellos se encontraba Annie, cuya tía consideró que allí estaría más segura que en Toulouse. Poco después, también llegó Hélène, acompañada por su guía de la Resistencia.

Denise Bergon junto a una chica, posiblemente Annie.

BBC
Annie junto a la hermana Bergon.

“Al llegar, la hermana Bergon me llevó a una habitación e intentó hacerme sentir que mis padres seguían aquí. Se portó como si fuera mi madre”, describe Hélène.

Pero a la chica le pesaba mucho lo que había sucedido con Ida, su hermana pequeña.

“Siempre pensaba que si mi hermana no me hubiera soltado la mano, ahora estaría en el convento conmigo”, dice.

Albert Seifer era otro de los niños de Alsacia que se refugió en el convento.

“Estábamos rodeados por muros altos, como en un fuerte. Estábamos muy contentos. No sentimos la guerra a pesar de estar rodeados de peligro”, cuenta Albert.

El jardín actualmente.

BBC
El convento dio refugio a 83 niños y a varias pertenencias de valor de sus familias.

Parientes y cuidadores enviaban s sus niños con dinero, joyas y otros bienes de valor para pagar por el refugio antes de intentar salir de Francia.

La hermana Bergon registró cómo transcurrieron esos días.

“Desde comienzos de 1944, la búsqueda de judíos se volvió más estrecha y numerosa. Nos llegaban solicitudes de refugio de todas partes. Recibimos cerca de 15 niñas pequeñas. Algunas de ellas consiguieron escapar milagrosamente de la persecución de la Gestapo”, escribió en 1946.

“Se convirtieron en nuestros niños. Nos comprometimos a devolverlos a salvo a sus familias”, añadió.

Además de Bergon, las únicas personas que sabían la verdad sobre el origen de los niños eran la directora de la escuela, el capellán y otras dos hermanas.

Las otras 11 monjas sabían que los niños eran refugiados de la región de Alsacia y Lorena, pero desconocían que eran judíos.

Como los niños no estaban familiarizados con los ritos católicos, la forma que encontraron de no levantar sospechas fue haciéndose pasar por comunistas.

“En el este de Francia había muchas ciudades industriales cuyos trabajadores eran comunistas. Hacíamos como que no sabíamos nada sobre religión”, dijo Annie.

Peligro extremo

Mientras la guerra se alargaba, los niños corrían más peligro y esto preocupaba a la hermana Bergon.

“Aunque todos los documentos comprometedores y la joyería de las familias de los niños estaban escondidos en varias esquinas del convento, no nos sentíamos seguros. Así que una noche, mientras todos dormían, cavamos un agujero profundo en el jardín del convento y enterramos todo lo que pudiera ser comprometedor”, escribió Bergon en su diario.

Ventana en uno de los dormitorios de los niños.

BBC
Mientras más se alargaba la guerra, más peligro corrían los niños.

Annie recuerda el día de 1944 en que abrió la puerta a un miembro de la Resistencia que se presentó en el convento con una advertencia.

“Rápido, debo hablar con tu directora. ¡Es muy urgente!”

El hombre contaba que el convento había sido denunciado, que se había corrido la voz de que ocultaba niños judíos.

La hermana Bergon trazó un plan con la Resistencia, quien accedió a lanzar tiros de advertencia si el enemigo se acercaba.

“Los niños dormirían emparejados: los mayores con los menores. A la primera detonación, se irían deprisa pero en silencio hacia los bosques y abandonarían la casa”, apuntó Bergon en su diario.

Pero pronto decidió esconder a los niños sin esperar a que llegaran los invasores. Un grupo, donde estaba Annie, fue llevado a la capilla.

“El capellán era un hombre fuerte y podía levantar los bancos. Abrió una trampilla en el suelo y nos metieron allí”, recuerda Annie.

El agujero medía 2,5 metros de largo y tenía 1,5 metros de altura.

Annie junto a la trampilla de la capilla.

BBC
Annie junto a la trampilla de la capilla.

Allí se escondieron siete niños durante cinco días.

No podían pararse o acostarse. Solo se les permitía salir por tiempos cortos, a primera hora de la mañana, para ejercitarse, comer, beber e ir al baño.

Aquellos días bajo el suelo marcaron a Annie para siempre. Desde entonces no puede dormir sin un pequeña luz encendida.

Hélène tuvo algo más de suerte y fue llevada a una casa con otra familia local.

Trampilla.

BBC
La trampilla donde escondieron a los niños es diminuta.

Las tropas alemanas no entraron en el convento, pero dejaron rastros de destrucción en las inmediaciones.

“Encontramos miembros de la Resistencia muertos y abandonados en el camino”, cuenta Annie.

Como muestra de respeto, depositaron flores encima de los cadáveres.

En junio de 1944, las tropas fascistas que rondaban el aire se desplazaron al norte para repeler los desembarcos de los Aliados en Normandía.

En el camino participaron en dos masacres para castigar a los lugareños por las actividades de la Resistencia en la zona.

Una vez en Normandía, fueron aplastadas por la Segunda División Blindada de Estados Unidos. Perdieron 5,000 hombres, más de 200 tanques y otros vehículos de combate.

Fin de la guerra

Tras la liberación del sur de Francia en agosto de 1944, los niños judíos comenzaron a abandonar el convento.

Albert Seifer se reunió con su familia, incluyendo su padre, quien logró regresar con vida del campo de concentración de Auschwitz.

Annie y Hélène no tuvieron tanta suerte.

Las hermanas Hélène y Annie en las puertas del convento.

BBC
Hélène y Annie siguen visitándose tanto como pueden.

Su tía sobrevivió, pero sus padres e Ida, la hermana pequeña, fueron asesinados en Auschwitz.

Annie se instaló en Toulouse, se casó, tuvo hijos y recientemente se convirtió en bisabuela. Todavía se reúne con Albert, ahora de 90 años.

Hélène se casó y tuvo un hijo, instalándose en Richmond, al oeste de Londres. Con 94 y 90 años, las hermanas viajan entre Londres y Toulouse para verse tan a menudo como pueden.

A ambas les entristeció despedirse de la hermana Bergon y la visitaron de forma regular el resto de su vida.

Cuando los hijos de Annie eran pequeños, los llevaba a menudo consigo para recordarles esa etapa de la historia, lo que soportó el pueblo judío.

La hermana Bergon permaneció en el convento y continuó trabajando hasta su muerte en 2006 a la edad de 94 años. Más adelante ayudó a niños desfavorecidos y luego a inmigrantes del norte de África.

Denise Bergon

BBC
La hermana Betgon continuó realizando labores humanitarias durante el resto de su vida.

En 1980 recibió honores por parte del Centro Conmemorativo del Holocausto y fue nombrada como “Justa de la Naciones”.

Una calle lleva su nombre en Capdenac, pero aparte de eso, el único monumento de su hazaña se encuentra en los terrenos del convento.

Foto de sobrevivientes junto a Bergon.

BBC
Hélène (a la izquierda), Annie (a la derecha) junto a la hermana Bergon en el memorial del convento.

“Este cedro fue plantado el 5 de abril de 1992 en memoria de la salvación de 83 niños judíos (de diciembre de 1942 a julio de 1944) por Denise Bergon (…) a petición de Monseñor Jules-Geraud Saliège, arzobispo de Toulouse”, dice la conmemoración.

Se encuentra cerca del lugar donde Bergon enterró las joyas, el dinero y los artículos valiosos que dejaron los padres, y que devolvió intactos después de la guerra para ayudar a las familias a comenzar de nuevo.


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