Guadalajara y Veracruz, los nuevos territorios de la batalla entre "El Chapo" y Los Zetas
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Guadalajara y Veracruz, los nuevos territorios de la batalla entre "El Chapo" y Los Zetas

Especialistas consideran que los dos grandes el cártel de Sinaloa y Los Zetas se pelean actualmente el control del territorio de Veracruz y que su batalla podría llegar a la ciudad de Guadalajara
2 de octubre, 2011
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Violencia del narco

Un lustro después de que el gobierno del presidente Felipe Calderón lanzara una ofensiva contra los que eran los cinco grandes carteles de drogas, el país está dominado ahora por dos poderosas organizaciones que parecen estar listas para una batalla por el control del mercado de las drogas y las rutas del narcotráfico.

El éxito del gobierno en dar de baja o arrestar a algunos de los líderes de los carteles ha fracturado a muchas de estas organizaciones, al punto de que se han transformado en bandas criminales que luchan entre sí, o se han visto obligadas a operar como subsidiarias de los dos grandes carteles.

Ello ha significado una expansión en el control del territorio y en oportunidades de crecimiento de su negocio ilegal para el violento grupo de Los Zetas y el cartel de Joaquín “El Chapo” Guzmán, considerado el jefe del cártel de Sinaloa.

“(Son) los dos cárteles más exitosos, por lo menos que han podido expandirse en los últimos años”, dijo a The Associated Press Jorge Chabat, experto en seguridad y narcotráfico.

“Hay dos (cárteles) que se están imponiendo a los demás, pero hay un montón de chiquitos, porque se están fragmentando, pero hay dos que han sobrevivido a esta fragmentación y que de alguna manera están tomando ventaja de esta fragmentación”, agregó.

Autoridades federales mexicanas, no autorizadas a ser identificadas por razones de seguridad, dijeron a la AP que el Cartel de Sinaloa y Los Zetas son los dos grupos de narcotráfico dominantes en el país. Uno u otro están presente en casi todo México. Las autoridades se están preparando para lo peor en una guerra que ya ha cobrado la vida de entre 35 mil 40 mil vidas desde diciembre de 2006. Las señales no son las mejores.

La semana pasada, 35 cuerpos con signos de tortura fueron arrojados en la calle principal del puerto de Veracruz durante la hora pico. Los asesinos presuntamente tienen vínculos con el Cartel de Sinaloa y las víctimas con Los Zetas, que se apropiaron del puerto en 2010.

En un enfrentamiento en mayo, más de dos docenas de personas, en su mayoría Zetas, fueron asesinados cuando intentaban infiltrarse en territorio del Cartel de Sinaloa en el estado de Nayarit, en la costa del Pacífico.

A su llegada al poder, en diciembre de 2006, el presidente Felipe Calderón dijo que los cárteles querían tomarse el país y lanzó una inédita ofensiva nacional contra ellos y ordenó el despliegue de miles de soldados por varias zonas del país que desde antes de su llegada al Ejecutivo, ya padecían una espiral de violencia del crimen organizado.

Entonces, los Zetas no era un cártel sino el brazo armado del Cartel del Golfo, cuando en la década de los 90 fueron reclutados de una unidad de fuerzas especiales del Ejército mexicano. Pero en 2010, el Cartel del Golfo y Los Zetas rompieron su alianza y comenzaron una disputa violenta en el noreste del país, en una de las más sangrientas batallas de la historia de la guerra de las drogas del país. En menos de dos años, Los Zetas han tomado control de ese puerto y la mayoría del territorio que era del Cartel del Golfo.

De acuerdo con el experto Chabat, estos dos grupos han sobrevivido a la ofensiva gubernamental porque tienen muchas más habilidades que sus contrapartes, que han sido más débiles. Este reacomodo, dice Chabat, hace más fácil que el gobierno luche contra ellos, en vez de tener a media docena de carteles.

“Aquí la pregunta es si el cartel de Sinaloa y el de Los Zetas se van a fragmentar en algún momento o no”, dijo. “En este momento son prácticamente muy fuertes, pero si en dos o tres años estos carteles se pulverizan, podrán decir (las autoridades) que fue un éxito (la estrategia)”.

Ambos mega cárteles quieren controlar los puertos para asegurar el transporte de drogas desde Centro y Sudamérica y de las ciudades fronterizas para introducir su producto a su vecino del norte.

El Cartel de Sinaloa ha estado basado en el costa del noroeste del país e incursionaba ocasionalmente en el este, a lo largo de la frontera. En los últimos años, se ha extendido tanto al este como al sur de México hasta Centroamérica.

Los Zetas, que alguna vez estuvieron confinados a una parte del norte del Golfo de México, han crecido más y ahora se han expandido a zonas del centro y sur del país. Su alcance llega hasta Guatemala.

Las estrategias de ambos cárteles son distintas. Mientras Sinaloa es conocido por establecer alianzas temporales, funcionarios públicos que trabajan en seguridad han dicho que Los Zetas prefieren el control directo del territorio.

Aparentemente, no hay muchas posibilidades de que ambas organizaciones lleguen a un acuerdo amigable para repartirse las zonas en disputa. Por el contrario, parece que México va rumbo a un batalla entre los dos carteles, ambos buscando exterminar el uno al otro.

“Veo a la Federación de Sinaloa y a Los Zetas como las dos fuerzas polarizantes en el sistema criminal mexicano… y entre los dos, una variedad de otros pequeños grupos alineados con uno u otro”, dijo a la AP Samuel Logan, director de Southern Pulse, una firma de consultoría en seguridad.

La manera de operar de cada uno son distintos. Los Zetas están involucrados en el tráfico humano y otras actividades ilegales así como en el tráfico de drogas.. Han cometido algunas de las peores masacres en la historia de la guerra contra las drogas en México y sus actos de violencia son tan brutales que las autoridades creen que es un cártel “irracional”.

Los sicarios del Cartel de Sinaloa, suelen estar más enfocados al tráfico de drogas y realizan menos actos violentos al azar.

Los Zetas frecuentemente visten de camuflado y han construido campos militares de entrenamiento. Los sicarios de Sinaloa, como otros narcotraficantes, son mucho más discretos. Generalmente usan trajes negros y pasamontañas.

“Sinaloa ha hecho bien volando bajo el radar. Es, comparativamente, menos violento, aunque tampoco son unos santos”, dijo a la AP Andrew Seele, director del Instituto México en el Wilson Center de Washington. “Los Zetas sin duda han crecido desde su ruptura con el Golfo, pero no es tan claro si eso equivale a que tengan la habilidad de controlar y defender en el largo plazo los territorios dónde tienen presencia. En realidad, son mucho más endebles, mientras que Sinaloa es jerárquico y compacto“.

Ambos cárteles son conocidos por realizar ataques aleatorios, con el propósito de crear problemas en los territorios de sus oponentes, pese a que hay pocas oportunidades de que puedan ganar control sobre el mismo. A veces realizan ataques contra la población civil en territorio enemigo para que sean culpados por ello.

En la mitad de estos dos gigantes, pequeños grupos fragmentados que han sobrevivido a sus propias guerras internas pelean por el mercado.

En las afueras de la ciudad de México, por ejemplo, el cártel de Los Caballeros Templarios aparentemente está luchando contra lo que queda del cártel de los Beltrán Leyva, que a su vez pelean el control del puerto de Acapulco.

La guerra entre los dos carteles resulta visible en ciudades como Monterrey donde el cartel del Golfo pelea contra Los Zetas.

Pero el experto Selee dice que la lucha por Veracruz tal vez represente una nueva etapa en la que las dos grandes organizaciones criminales se atacaron de frente, uno contra el otro, para adentrarse y controlar el territorio.

La batalla parece haber empezado en mayo cuando los Zetas, aparentemente, enviaron un grupo de criminales en el estado de Nayarit, en la costa Pacífica mexicana y que es territorio del cártel de Sinaloa.

Pese a la sangrienta reputación de los Zetas —conocidos por masacrar a las familias de los policías y los soldados que los combaten— en esa incursión en Nayarit les fue mal: 28 presuntos miembros de esa organización fueron encontrados muertos a un lado de la autopista.

Poco después, en julio, dos docenas de hombres armados subieron un vídeo a internet, identificándose como los “Mata Zetas”, y dijeron que era un grupo aliado al cártel de Sinaloa dedicado a cazar Zetas.

Un oficial de las fuerzas armadas, que no puede ser identificado por razones de seguridad, dice que fuera de los detalles de la batalla entre ambos grupos en Veracruz, el cártel de Sinaloa tal vez pueda querer controlar el puerto para que le sirva de enlace para recibir los envíos de droga de Centroamérica.

Pero el experto Logan ve otra razón para que un grupo alineado con el cártel de Sinaloa para atacar muy adentro de territorio Zeta, como lo es Veracruz: para distraerlos de su siguiente objetivo: Guadalajara.

Esta ciudad, la segunda más grande de México, ha visto un alza en la violencia contra las drogas en el último año. Por mucho tiempo fue el hogar del grupo armado del tráfico de mentanfetaminas que dirigía el teniente Ignacio “Nacho” Coronel, quien fue dado de baja en un tiroteo con la Policía Federal en julio de 2010.

Desde entonces, facciones que hacían parte de la operación de Coronel han estado luchando por el control de la operación, incluyendo grupos como Nueva Generación y otro grupo conocido como La Resistencia.

Los Zetas se tomaron el estado de Zacatecas en su conquista de territorios hacia el oeste y están considerando a Guadalajara por su potencial para traficar con metanfetaminas y realizar extorsiones.

Los Zetas no son buenos para hacer negocios“, dijo un funcionario de procuración de justicia estadounidense que trabaja en México, que no puede ser identificado por razones de seguridad. “Ellos hacen lo que tengan que hacer porque no tienen la red de distribución que tiene (el cártel del) Golfo o (el cártel de) Sinaloa. Así que tienen que diversificarse y dedicarse al secuestro y la extorsión”.

Logan dice que hay rumores de que algunas facciones están luchando contra Nueva Generación están listos para unirse a Los Zetas.

“Eso debe preocupar ‘El Chapo’ (líder del cártel de Sinaloa)”, dice Logan. “Guadalajara ha constituido gran parte del tráfico de mentanfetaminas por años, que es la esencia del negocio de ‘El Chapo’. Si Los Zetas se toman eso no va a ser bueno para ‘El Chapo”’.

Ambos cárteles están tratando de cubrir sus acciones con campañas de relaciones públicas, que ahora se han vuelto costumbre. Los Zetas cuelgan enormes pancartas en varias ciudades del estado de Veracruz, acusando de abusos de los derechos humanos a los militares y de estar favoreciendo al cártel de Sinaloa.

Los Mata Zetas colgaron otro vídeo la semana pasada en el que decían que se habían trasladado a Veracruz para proteger a las personas de los secuestros y extorsiones de Los Zetas. El aspecto y lenguaje utilizado evoca a un estilo militar más que al de un miembro del narcotráfico, creando un ambiente de ofensiva paramilitar que el gobierno federal ya ha rechazado.

“La fuerza constituye el brazo armado del pueblo y para el pueblo”, dijo un hombre con el rostro cubierto con un pasamontañas, y que aparece en el video sentado detrás de una mesa junto con otros cuatro hombres enmascarados mientras lee un documento previamente redactado. “Nosotros somos guerreros anónimos, sin rostro, pero orgullosamente mexicanos”.

AP

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Qué poder tienen los evangélicos en EU y por qué son cruciales para Trump

Sacudieron la política del país hace 40 años. Se volvieron un pilar del Partido Republicano y del presidente Donald Trump. Pero las elecciones de noviembre volverán a medir su influencia.
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5 de octubre, 2020
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¿Volverán a ser los evangélicos una fuerza clave en las elecciones de Estados Unidos en 2020?

Cuatro décadas después de haber sacudido la política de este país, ese grupo religioso es hoy un pilar electoral del Partido Republicano y del presidente Donald Trump, que busca otro mandato en noviembre.

En las elecciones de 2016 en EU, uno de cada cuatro votantes se identificó como cristiano evangélico blanco, según encuestas. Y la gran mayoría de ellos (81%) votó por Trump.

El presidente “va a necesitar eso y quizás más para ganar en noviembre, así que son muy influyentes”, dice John Fea, un profesor de historia en la Universidad Messiah de Pennsylvania autor del libro “Créeme: el camino evangélico a Donald Trump”, en diálogo con BBC Mundo.

Pero para entender el verdadero peso político de los evangélicos en EE.UU. y su improbable alianza con Trump, es necesario retroceder un poco en el tiempo.

El fin y los medios

Los evangélicos entraron a la arena política de EU como reacción a la legalización del aborto en el caso de Roe vs. Wade de la Corte Suprema en 1973 y al avance de una agenda progresista en el gobierno del demócrata Jimmy Carter (1977-1981).

Líderes religiosos conservadores contrarios al aborto y la diversidad sexual, con el pastor televangelista Jerry Falwell a la cabeza, fundaron en 1979 la organización Mayoría Moral para movilizar fieles a favor de políticos que defendieran sus causas.

En las elecciones de 1980, dos de cada tres votantes evangélicos blancos apoyaron al candidato presidencial republicano Ronald Reagan, quien venció a Carter con su discurso conservador, opuesto al comunismo.

Ronald Reagan en 1979

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Ronald Reagan se impuso a Jimmy Carter en las elecciones de 1980 con un amplio apoyo de evangélicos blancos.

Así surgió la unión política entre republicanos y evangélicos, que hasta hoy mantienen al tope de sus aspiraciones anular Roe vs. Wade y colocar jueces conservadores en la Corte Suprema.

Los evangélicos blancos han sido un bloque electoral más conservador y numeroso que los evangélicos afroestadounidenses, que priorizan la “justicia racial” y por lo tanto tienden a apoyar mayoritariamente a los demócratas, explica Fea.

Y apunta que, a diferencia de los protestantes no evangélicos o católicos, los evangélicos blancos “están mucho más unificados, forman un bloque de votantes”.

“En cierto sentido, quieren que se realicen sus aspiraciones políticas, por lo que el fin justifica los medios”, dice. “Pero desde fines de los años ’70 y ’80 los evangélicos blancos también han sido tentados por el poder político: les gusta estar en el Despacho Oval” de la Casa Blanca.

Manifestantes a favor y en contra del aborto protestan frente a la Corte Suprema de Estados Unidos.

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La batalla contra del aborto ha sido prioridad constante de los evangélicos en EU por décadas.

Greg Smith, director asociado del Centro Pew de Investigación, señala que el vínculo de ese sector religioso con el Partido Republicano perdura hasta el presente.

“Hemos visto durante mucho tiempo que los protestantes evangélicos blancos están entre los votantes republicanos más consistentes de EU y entre los partidarios más fuertes, leales y consistentes de Donald Trump”, dice Smith a BBC Mundo.

“Salvar a EU”

El peso electoral de los evangélicos blancos en EU hoy es bastante mayor que su decreciente presencia demográfica.

En 2016 eran 17% del total de la población, seis puntos menos que una década antes, según el Instituto de Investigación de Religión Pública en Washington.

Se estima que en los últimos cuatro años la proporción de evangélicos blancos en EU cayó otros dos puntos, hasta 15% de la población.

Votantes en una escuela de primaria en el condado de Chesterfield, Virginia

Getty Images
Los evangélicos blancos sumaron un cuarto de los votantes de EU en 2016, aunque sólo eran 17% de la población.

Sin embargo, en las últimas elecciones fueron el 26% del total de votantes.

Sarah Posner, autora del reciente libro “Profano: por qué los evangélicos blancos oran en el altar de Donald Trump”, señala que el movimiento no sólo se apoya en líderes de iglesias sino también en medios propios de TV y redes sociales.

“La derecha religiosa tiene una operación muy sólida y bien organizada para incentivar el voto, por lo que son muy importantes para que el Partido Republicano gane elecciones”, dice Posner a BBC Mundo.

La unión de evangélicos y Trump suele verse como una extrañeza de la política de EU: religiosos que predican sobre moral aliados a un hombre acusado de infidelidades matrimoniales, casado tres veces, que se ha expresado de forma obscena sobre las mujeres y agresiva sobre los inmigrantes.

Pero Trump recibió en 2016 un apoyo de los evangélicos blancos aún mayor que sus antecesores republicanos.

Joe Biden en un evento de la campaña en marzo.

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Biden fue vicepresidente de Estados Unidos durante el gobierno de Barack Obama.

Y, si bien la aprobación de los evangélicos blancos a Trump cayó algunos puntos en medio de la crisis de coronavirus y las protestas por injusticia racial, cerca de ocho de cada 10 votantes de ese grupo aún se inclinan a votar por él, según encuestas.

El bajo nivel de apoyo de los blancos evangélicos al candidato demócrata Joe Biden contrasta con el amplio respaldo que recibe entre los protestantes negros (cercano a 90% en un reciente sondeo de Pew) y el hecho de que es favorito en las encuestas de votantes en general.

El respaldo de los evangélicos blancos a Trump es atribuido a la ansiedad que sienten ante los cambios raciales y culturales que EE.UU. tuvo en las últimas décadas.

“Trump representa al hombre fuerte que creen que necesitan para salvar a EU del liberalismo“, indica Posner. “Lo ven no necesariamente como un cristiano como ellos, sino como un líder improbable que Dios ha ungido para salvar a EU.”.

Prueba de fuerza

Trump tiene un vicepresidente evangélico como Mike Pence y varios miembros de su gabinete pertenecen a ese movimiento religioso o cultivan lazos con el mismo.

En esta campaña, Trump ha buscado asegurarse de que los evangélicos vuelvan a sufragar por él.

Por ejemplo, ha repetido que ya colocó dos jueces para la Corte Suprema y el mes pasado nominó a otra que, si es confirmada por el Senado, puede dar a los conservadores una mayoría firme en el máximo tribunal.

Donald Trump

Reuters
Trump ha buscado asegurarse el voto evangélico en noviembre de distintas formas, algunas de ellas polémicas.

Trump también acusó a Biden de estar “contra Dios” y “contra la Biblia”, aunque el exvicepresidente es un católico practicante y ha recibido el reciente respaldo de algunos líderes evangélicos blancos.

Además, Trump causó polémicas que le valieron críticas de figuras religiosas, por ejemplo al posar para las cámaras con la Biblia en la mano ante una iglesia, para lo cual fue dispersada a la fuerza una protesta pacífica en la zona.

Su campaña también apuesta a atraer votantes evangélicos negros y latinos, que tienen posturas conservadoras en temas como el aborto pero son más abiertos a la inmigración y las políticas sociales, lo cual puede inclinarlos por Biden.

Así, la elección será una nueva prueba de fuerza para los evangélicos de EU y su peculiar alianza con el presidente.

“La participación electoral entre los evangélicos blancos será muy importante para Trump: necesita que salgan en grandes cantidades. Si no”, advierte Posner, “será mucho más difícil para él ganar”.


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