La historia de doña Vicenta, una pesadilla de 4 meses
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La historia de doña Vicenta,
una pesadilla de 4 meses

Por Rosario Carmona/Ricardo Uriel Hernández
24 de octubre, 2011
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Vicenta García.

Más de 12 horas de viaje, poco dinero y el intenso dolor en el pecho. Ese es el equipaje de Vicenta de Oaxaca al Distrito Federal.

Salir de Buenavista, su ranchería, no fue fácil.

Primero un recorrido a pie hasta el municipio de San Mateo Piñas, luego un camino pedregoso y enlodado por las lluvias hasta Pochutla y de ahí a Oaxaca.

Llegó al Distrito Federal sólo para pedir ayuda. Sus peores temores han empezado a cumplirse, las influencias y el dinero de la familia del hombre que presuntamente mató y violó a su hijo provocaron que algunos testigos cambiaran sus declaraciones.

Al dolor que no termina, se suman la impotencia y soportar las burlas.

“A mi hijo cualquier día lo saco de la cárcel, pero Vicenta, ¿cuándo saca a su hijo de la tumba?”. Es la frase que le retumba en la cabeza y que repite con coraje doña Vicenta.

“Así me dice don Gregorio, el papá de Julio César, el salvaje que mató a mi hijo”, escupe con coraje.

Doña Vicenta llora irremediablemente.

Una y otra vez vuelve a  las preguntas sin respuesta: ¿por qué mataron a mi angelito, por qué lo violaron, por qué destrozaron su cuerpo?

El 8 de octubre se cumplieron 4 meses de la muerte de Gamaliel, su hijo de 6 años de edad y ahora enfrenta una nueva pesadilla: en el juzgado donde se lleva el proceso penal contra el presunto homicida, la secretaria, Adriana Laura  Cruz Ortiz, ha actuado de manera parcial favoreciendo a los testigos y familiares de Julio César Ruiz.

Aquel 8 de junio

Gamaliel de seis años de edad salió de la escuela de Conafe, ubicada en San Mateo Piñas.

Cada día, el niño caminaba desde su ranchería, acompañado de su mamá para ir a estudiar. Pero ese día, le dijo a su mamá que no fuera a recogerlo para que no se cansara.

Los testigos narran que vieron a Julio César Ruiz Martínez cuando subía al niño a un caballo y antes, le compraba unas sabritas.

Cuando las horas pasaron y el niño no llegaba a su casa, Vicenta fue a buscarlo hasta el municipio, pidió ayuda a sus familiares y vecinos y fue horas después cuando encontraron el cuerpo en una barranca.

El niño había sido violado, apuñalado en seis ocasiones y arrojado al barranco.

Al realizar el levantamiento del cadáver, el síndico municipal, Miguel Ángel García Sánchez, actuó con despotismo y prepotencia contra doña Vicenta y sus familiares. Se negó a trasladar al perro, propiedad del presunto homicida, que permanecía junto al cuerpo y a acudir de inmediato al rancho de los abuelos de Julio César, a donde llegó con la ropa manchada de sangre y borracho, según el testimonio del propio abuelo.

El arma  homicida y la ropa de Julio César desaparecieron. Los familiares cambiaron su declaración y aunque Julio César se encuentra preso, la familia de Gamaliel teme que el proceso sea manipulado y que la justicia no llegue.

Vicenta busca ayuda

Cuando pensaba que ya había enfrentado lo peor en su vida, a los días de impotencia se suman las amenazas, las burlas, la afrenta.

Don Gregorio, el papá de Julio César Ruiz, (presunto homicida del hijo de doña Vicenta), le grita en la cara: “Yo sacaré a mi hijo de la cárcel, pero Vicenta cuándo saca el suyo de la tierra, esas son palabras que me duelen”, repite.

Julio César Ruiz está bajo proceso en el juzgado penal de Pochutla. Pero lejos de recibir justicia, doña Vicenta está llena de dudas, de temor.

En una carta que le escribió su sobrino, Jesús, dirigida a “quien corresponda”, a quien quiera ayudarla, Vicenta alcanza a leer apenas:

“Tenemos temor que esta familia que presume de influencias y un gran poder económico, soborne a las autoridades para que el criminal quede en libertad o se le dicte una pena que no sea acorde al delito. Ya que a los actos cometidos le corresponde una condena de 60 ó 70 años de cárcel”.

Doña Vicenta cuenta que en la audiencia más reciente, el 14 y 15 de septiembre, la licenciada Adriana Laura Cruz Ortiz,  secretaria judicial de San Pedro Pochutla, actuó con parcialidad.

Y sigue el texto:

“Tuvimos audiencia y ese señor llevó 9 personas, pero ellos no viven en San Mateo Piñas y que no vieron el caso. Y si ese hombre dijo yo encontré al niño y le ofrecí unas sabritas, ahora están diciendo que no, que él estuvo en Oaxaca con un doctor. Y hasta presentaron un doctor y dice que lo  atendió pero no es cierto porque hay gente que lo vio subir a mi hijo al caballo, la señora que le vendió las sabritas, el dueño del rancho, ahora quieren incriminar a otra persona, pero yo sé que el asesino es Julio César”.

Maltratos que se suman a la tragedia

La actuación de la secretaria Cruz Ortiz, terminó por lastimar aún más la dignidad de doña Vicenta.

“A mí me sacaban, me dijo que yo no podía estar ahí, pero la gente mentirosa que él llevó (el papá de Julio César) sí los dejaban entrar y no es justo que me traten así”.

Las amenazas y el reparto de dádivas, dice, finalmente han dado resultado.

“Están cambiando las cosas porque este señor está dando dinero y amenazando a mis familiares y a los testigos. Anda diciendo que primero va contra mi hermano y luego contra el señor Adrián, el dueño de los animales y el rancho donde mató a mi hijo”.

“Durante la audiencia de testigos de cargo y de descargo (la secretaria judicial) actuó con mucha parcialidad hacia el abogado del inculpado y los testigos de descargo. Mientras que a quienes vieron a Julio César llevarse a mi hijo, los trató con despotismo y prepotencia”.

Doña Vicenta dejó su ranchería a unas 8 horas de Oaxaca, para llegar hasta el Distrito Federal y pedir ayuda.

Los cuatro meses que han pasado no alcanzan para borrar de su mente la imagen que le destrozó la vida.

Lo vi frío, inerte, boca abajo, a unos metros de donde el hombre lo violó, lo sacrificó y lo apuñaló”.

Y simplemente parece aferrarse al último beso que recibió de Gamaliel, su hijo de seis años, cuando  se despidió por la mañana, antes de irse a la escuela.

“Definitivamente yo me siento muy mal, yo he dicho que no voy a poder resistir la pérdida de mi hijo. Dios mío por qué me lo quitaste de esa forma y los hombres se burlan de mí, no es justo”.

Yo no estoy comprando gente porque yo no tengo dinero como ellos, yo viajé con un poco de caridad sólo para pedir ayuda, porque si ese hombre sale libre, todos corremos peligro.

Con las manos en el rostro, doña Vicenta insiste: “No le entiendo a la vida por qué ese día no fui a buscar a mi hijo”.

“Sé que nada me va a devolver a mi hijo pero saber que se aplicaron las leyes, al menos me dará un poco de consuelo. Ya no pido más porque la  pérdida de mi hijo me dejó muerta en vida”.

Y así, muerta en vida, salió de su pueblo con el equipaje más pesado que le ha tocado cargar: pedir ayuda, mendigar justicia de las autoridades, con los recuerdos que no la dejan ni respirar.

Exigir justicia en un país de impunidad, esa es la misión con la que  Vicenta, regresó a Oaxaca…

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Día de la Victoria: por qué el 9 de mayo es tan importante para Rusia y para Putin

Rusia celebra la victoria en la Segunda Guerra Mundial un día después que la mayoría del resto de Europa, y es una fiesta como ninguna otra. También es una oportunidad importante para que el Estado promueva su narrativa sobre los conflictos pasados y presentes.
9 de mayo, 2022
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Como cada 9 de mayo, Rusia celebró este lunes la victoria en la Segunda Guerra Mundial: una fiesta nacional como ninguna otra, profundamente personal para muchas familias, pero también una gran oportunidad para la propaganda estatal.

Este año también se trataba de una fecha clave para el Ejército ruso, ya que el mundo seguía de cerca la posibilidad de que el presidente Putin aprovechara la ocasión para anunciar algún avance en la guerra de Ucrania.

Sin embargo, el mandatario ruso se pronunció en la misma línea que ha repetido desde el comienzo de la invasión: volvió a criticar a Occidente, la OTAN y el gobierno de Kiev por poner en peligro la seguridad de Rusia y justificó nuevamente el ataque al país vecino.

Putin también admitió pérdidas militares rusas, aunque tampoco ofreció muchos detalles.

Pero, ¿cuál es la importancia de esta fecha para Rusia?

La Segunda Guerra Mundial fue el conflicto armado más grande del mundo hasta la fecha.

Empezó con la invasión de Polonia en septiembre de 1939 (aunque no es la fecha que marca Rusia) y finalizó en 1945.

Decenas de millones de personas perdieron la vida; millones más se vieron desplazados en todo el mundo.

Firma de tratado de paz

Hulton Archive/Getty Image
Los alemanes firmaron documentos de rendición dos veces.

La Unión Soviética era uno de los países que pertenecía a la amplia alianza que derrotó a la Alemania nazi en esta guerra y probablemente fue el más afectado, ya que gran parte de la lucha tuvo lugar en su territorio.

En mayo de 1945, la Alemania nazi firmó su rendición incondicional en la Segunda Guerra Mundial, aceptando su derrota en Europa.

Este documento legal puso fin a las hostilidades en el continente, aunque la guerra contra Japón en Asia continuó hasta agosto de ese año.

La rendición oficial y definitiva se firmó cerca de Berlín a última hora del 8 de mayo.

Y los alemanes cesaron oficialmente todas las operaciones a las 23:01 hora local, ya pasada la medianoche en Moscú.

Generales en representación de la Armada alemana firmando un acta de rendición de Alemania en el cuartel general ruso de Karlshortst, al noreste de Berlín.

Keystone-France/Gamma-Keystone via Getty Images
Firma del acta de rendición de Alemania en el cuartel general ruso de Karlshortst, al noreste de Berlín.

El Día de la Victoria, también conocido como Día VE (Victoria en Europa) se celebra -por lo tanto- el 8 de mayo en la mayoría de los países europeos y en Estados Unidos.

Pero en Rusia, Serbia y Bielorrusia se celebra el 9 de mayo.

El Día de la Victoria puso fin a una larga y sangrienta guerra en la que muchísimas familias de la Unión Soviética perdieron a algún ser querido.

Herramienta ideológica en Rusia

Pero no fue hasta mucho tiempo después que la fecha empezó alejarse de su propósito de conmemoración y se convirtió en una herramienta ideológica clave para el estado.

Durante casi dos décadas después del final de la guerra, el 9 de mayo no fue un feriado nacional en la Unión Soviética y solo se celebraba en las grandes ciudades con fuegos artificiales y eventos festivos locales.

Leonid Brezhnev

Getty Images
Fue bajo el líder soviético Leonid Brezhnev cuando el Día de la Victoria empezó a cobrar una importancia cada vez mayor.

En 1963, el entonces líder de la URSS, Leonid Brezhnev, inició una política para crear un culto a la victoria en la guerra contra la Alemania nazi, posiblemente para fortalecer la menguante base ideológica del país y el sentimiento patriótico.

Esto significó eventos pannacionales, un desfile militar en la Plaza Roja y un día feriado el 9 de mayo.

A principios del siglo XXI, el presidente ruso, Vladimir Putin, hizo aún más para impulsar el significado del Día de la Victoria, intentando convertirlo en una parte inseparable de ser ruso.

Las celebraciones del Día de la Victoria crecieron en escala, pero cada año quedaban menos veteranos de guerra y testigos oculares vivos y capaces de participar en las festividades.

La narrativa del papel clave de Rusia en la derrota del nazismo también se instaló en las enmiendas a la Constitución rusa en 2020.

Entre otros cambios, que enfatizaron los valores conservadores y el nacionalismo, se prohibió a los ciudadanos rusos cuestionar la narrativa histórica oficial sobre la victoria.

Vladimir Putin

Getty Images
Vladimir Putin ha jugado un papel clave en la construcción del Día de la Victoria como un espectáculo.

“El culto a la victoria se regeneró en Rusia en la década de 2000 con un estilo aún mayor que en la época soviética. Es por eso que el triunfalismo sigue prevaleciendo tanto en los medios como en la conciencia de las masas”, le dijo a la BBC Oleg Budnitsky, director del Centro Internacional para la Historia y sociología de la Segunda Guerra Mundial en la Escuela Superior de Economía de Moscú.

“Esto tuvo consecuencias positivas: por ejemplo, un mayor enfoque en el estudio de la historia de la guerra. Se hicieron públicos y digitalizaron millones de documentos. Pero, por otro lado, vemos un aumento en la militarización de las masas“, agrega el experto refiriéndose a los lemas “Podríamos hacerlo de nuevo” que comenzaron a aparecer en las celebraciones del Día de la Victoria de Rusia en la última década, muy probablemente insinuando que el ejército ruso podría apoderarse de la mitad de Europa como en 1945.

Las celebraciones patrióticas masivas no trajeron mayor conocimiento fáctico.

Los historiadores señalan que la narrativa de la Segunda Guerra Mundial, o la Gran Guerra Patriótica, como se la conoce en Rusia, a menudo minimiza elementos clave, como las grandes pérdidas humanas que sufrió la Unión Soviética para detener la invasión alemana.

La tumba de un hombre ruso

BBC
No se sabe exactamente cuántos ciudadanos soviéticos murieron en la Segunda Guerra Mundial, pero las estimaciones oscilan hasta los 28 millones.

Según una encuesta estatal de 2020, la mayoría de los rusos sabía muy poco sobre cómo y dónde pasaron la guerra sus familiares.

Menos de un tercio de los jóvenes de 18 a 24 años sabían cuándo comenzó la Gran Guerra Patria (cuando la Alemania nazi atacó a la Unión Soviética en junio de 1941).

Desde 2014 y el inicio de las tensiones en el este de Ucrania, los medios estatales han incrementado su énfasis en el componente patriótico de la lucha contra los nazis.

Cuando las autoridades rusas afirmaron falsamente que la extrema derecha había llegado al poder en Ucrania, enfatizaron el papel histórico de Rusia en la derrota del fascismo.

Foto de una familia rusa

BBC
Muchos rusos no saben lo que pasó con sus familias durante la guerra.

Apropiación

Algunas iniciativas cívicas de conmemoración de los caídos en la guerra fueron asumidas por el Estado.

Por ejemplo, en 2011, un grupo de periodistas independientes en la ciudad siberiana de Tomsk inició una iniciativa local para conmemorar a los caídos en la guerra y la denominó “Regimiento Inmortal”.

La idea era que la gente marchara el Día de la Victoria con fotografías de los caídos en la guerra, creando así un “regimiento” conmemorativo.

La iniciativa se extendió rápidamente a otras partes de Rusia convirtiéndose en un fenómeno nacional.

En 2015 se creó una organización estatal con el mismo nombre, pero no se incluyó a los fundadores del movimiento original.

El “Regimiento Inmortal” se convirtió en una iniciativa gubernamental en la que se involucraron trabajadores del sector estatal, escolares y medios de comunicación estatales, a veces de manera obligatoria.

De esta forma, las autoridades rusas parecían querer indicar que solo la celebración del Día de la Victoria patrocinada por el Estado era la correcta.

Los misiles balísticos intercontinentales rusos Yars RS-24 equipados con ojivas MIRV termonucleares.

Getty Images

En 2020, la celebración del 75 aniversario de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial tuvo que trasladarse de mayo a finales de junio debido a la pandemia de covid-19, pero aun así se convirtió en una de las más lujosas que se hayan visto Rusia.

Más de 20.000 personas, cientos de aviones y vehículos blindados participaron en el desfile militar masivo, mostrando el equipo militar más nuevo, con el objetivo de impresionar al mundo con el poderío de Rusia.

Menos de dos años después, el país está involucrado en una invasión a gran escala de la vecina Ucrania usando de forma violenta gran parte de ese equipo.

Los objetivos de Rusia, expresados por el presidente Putin, eran “desmilitarizar” y “desnazificar” Ucrania.

Jets rusos sobre el Kremlin en la Plaza Roja el 9 de mayo de 2021.

Getty Images

Como la campaña militar no logró resultados rápidos (la captura de Kiev o el derrocamiento del gobierno ucraniano, por ejemplo), se cree que los comandantes rusos están presionando para que el 9 de mayo sea otra vez una fecha clave.

Si para ese día Rusia ha logrado obtener ganancias territoriales significativas, entonces Moscú podrá reinventar una vez más el Día de la Victoria con fines propagandísticos.

Es probable que las celebraciones del Día de la Victoria se conviertan en una oportunidad para que las autoridades reafirmen que la “operación especial” de Rusia en Ucrania no es una agresión de guerra sino una lucha para erradicar el nazismo.

Una afirmación que los acontecimientos diarios sobre el terreno no confirman.


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