Privatizan parque en Lomas de Chapultepec; vecinos lo defienden
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Privatizan parque en Lomas de Chapultepec; vecinos lo defienden

24 de octubre, 2011
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Protestas en el Parque Reforma Social.//FOTO: Cuartoscuro

Este lunes, habitantes de Lomas de Chapultepec y colonias aledañas se manifestarán afuera de la Asamblea Legislativa, para condenar la entrega del parque Reforma Social a la misma familia que, a mediados del siglo pasado, vendió dicho terreno al gobierno federal y que luego logró recuperar tras un largo y laberíntico proceso jurídico, que los vecinos de la zona califican de irregular.

A continuación, Animal Político te resume algunas de las presuntas anomalías que, según los afectados, dieron pie a la pérdida de uno de los más grandes y antiguos espacios públicos de Lomas de Chapultepec y de la delegación Miguel Hidalgo, y que los ciudadanos congregados en la Asamblea de Vecinos por la Defensa del Parque Reforma Social, advierten, no permitirán que se consume…

¿De quién es?

Por decreto del entonces presidente José López Portillo, en 1977 fue creado el parque Reforma Social sobre una superficie de 29 mil metros cuadrados, pertenecientes a un polígono diez veces superior comprado en 1946 a Carlos Cuevas Lascurain, uno de los herederos de la Hacienda de los Morales (en cuyos campos fueron levantadas no sólo la colonia Reforma Social, sino también Lomas de Chapultepec, Polanco, Bosques, Anzures y Granada).

Fue también en 1977 cuando los herederos de Cuevas Lascurain reclamaron la titularidad del parque, por medio de un juicio de amparo, aduciendo que esos 29 mil metros cuadrados (correspondientes a la barranca Tecamachalco y al río Los Morales) nunca formaron parte del terreno que su familia le vendiera al gobierno en 1946, alegato tomado como válido a pesar que la escritura de compra-venta deja claramente establecido que, de hecho, era precisamente ese cuerpo de agua el que servía de límite para la superficie adquirida por las autoridades.

Vecinos se han organizado en el Parque Reforma Social.//FOTO: Cuartoscuro

En 1990, y luego de más de 20 años de proceso, el Juzgado Segundo de Distrito en Materia Administrativa concedió la razón a los particulares y decretó la devolución del parque, sentencia ignorada durante las dos décadas siguientes por las autoridades de los tres niveles de gobierno, hasta que, en 2008, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ordenó no sólo cumplir de forma inmediata la entrega de los 29 mil metros cuadrados exigidos por la familia Cuevas Lascurain, sino también de otros cinco mil metros cuadrados que los demandantes jamás reclamaron, para sumar un área total de 34 mil metros de terreno en Lomas de Chapultepec, una de las colonias de la ciudad más apreciadas por los especuladores inmobiliarios.

La mitad del predio, informaron los Cuevas Lascurain en un desplegado de prensa publicado en 2010, se destinará para desarrollos arquitectónicos y la otra mitad, concedieron, será donada para que siga sirviendo como parque abierto al público.

En verde, el parque público entregado a particulares

En verde, el parque público entregado a particulares

Magia pericial

A pesar que la escritura 1613, del 13 de septiembre de 1946, establece claramente que el terreno adquirido por el gobierno federal tiene como lindero sureste “el Río de Los Morales“, para 1980, el Juzgado Segundo de Distrito del DF en Materia Administrativa decidió verificar si el trazo real del predio en disputa correspondía con los límites establecidos en la escritura.

La labor fue encomendada al perito Pablo Acosta Jiménez y fue él quien, en su reporte, informó erróneamente que “el polígono al que se refiere la citada escritura” tiene como límite sur “la avenida Tecamachalco” (y no el Río Los Morales), pequeño error con el que, sin embargo, se dejó al parque Reforma Social fuera del predio adquirido en 1946.

Cabe destacar que en la escritura nunca se hace mención a vialidad alguna como límite de la propiedad y, de hecho, para cuando el documento notarial fue elaborado ni siquiera existía dicha avenida.

Así, al menos ante los ojos del juzgado, el terreno resultó ser de menores dimensiones a las que la misma escritura establece o, dicho de otro modo: para efectos de este juicio, la escritura notarial tuvo menos valor que el peritaje con el que, paradójicamente, se pretendía constatar si la escritura había sido respetada.

La escritura, con el lindero ignorado por peritos y jueces

La escritura, con el lindero ignorado por peritos y jueces

El negocio

En 1946, la Secretaría de Hacienda pagó a Carlos Cuevas Lascurain la cantidad de 418 mil 830 pesos y diez centavos, por las tierras en las que habría de crearse, dos décadas después, la colonia Reforma Social y, una década más tarde, el parque del mismo nombre, en la frontera con el fraccionamiento Lomas de Chapultepec.

Según consta en la escritura 1613, “ambas partes contratantes consideran que el precio señalado es justo y legal, por lo que no existe enriquecimiento ilegítimo de ninguna de ellas, en perjuicio de la otra”.

No obstante, al determinarse que el parque había quedado fuera de dicha transacción, la única forma con la que las autoridades podrían preservarlo sería adquiriéndolo nuevamente. Sin embargo, en julio de 2010 la consejera jurídica del Gobierno del DF, Leticia Bonifaz, descartó que la administración capitalina contara con los 117 millones de pesos en que la familia Cuevas Lascurain proponían vendérselo y, en cambio, reconoció que su estrategia era convencer a los vecinos que desistieran de la defensa de este espacio público.

“Nosotros –dijo entonces la funcionaria local– lo que hicimos fue tratar que los vecinos entiendan que es mejor que tengan 50% del parque (una vez donado por la familia Cuevas Lascurain) y que el resto sea de los que demostraron tener la propiedad.”

La oferta consolatoria, desplegado de la familia Cuevas Lascurain

La oferta consolatoria, desplegado de la familia Cuevas Lascurain

El futuro inmediato

Desde que en 2010 se informó a los habitantes de la zona que ya nada se podía hacer para impedir la devolución del predio, éstos conformaron la Asamblea de Vecinos por la Defensa del Parque Reforma Social, cuya lucha ha sido apoyada por otras agrupaciones de la zona, como Salvo Lomas de Chapultepec, Alarbo y la Red Espejo.

Fue así que, en junio del año pasado, los vecinos instalaron un campamento ciudadano en el parque, con la intención de obstruir cualquier intento por enrejarlo o desmantelarlo, así como para informar a los usuarios de las amenazas que sobre él pesan.

“Pero las acciones –explica Jose Luis Martínez–, no sólo se han reducido a esto: además, hemos debido mantener vivo el parque, limpiarlo, podarlo, regarlo, darle mantenimiento, ya que la delegación renunció a realizar estas labores desde hace un año. Hasta la luz de los faroles nos cortaron, provocando un problema de inseguridad en esta zona, ya que el parque es muy grande y tememos que pueda ser usado como refugio de asaltantes que ataquen a la gente de las colonias vecinas e, incluso, a los compañeros que permanecen en el campamento.”

Campamento de la Asamblea de Vecinos en Defensa del Parque Reforma Social.//FOTO: Cuartoscuro

La resistencia

Con la manifestación anunciada para hoy por la Asamblea de Vecinos en Defensa del Parque Reforma Social, ante la ALDF, inicia una jornada de movilizaciones que, informaron, incluirá cierres parciales de calles y avenidas en la delegación Miguel Hidalgo.

“Van a ser b–aclara José Luis Martínez–, porque no queremos afectar a los ciudadanos. Vamos a tomar calles por algunos minutos para jugar futbol u otros deportes, para así decirles a las autoridades que si nos quitan nuestro parque, lo único que nos quedará serán las calles. Que si nos quitan los espacios para convivir sanamente, nos estarán arrojando hacia el arroyo vehicular. Queremos demostrarle al gobierno capitalino (que oficialmente ya entregó nuestro parque a los Cuevas Lascurain), y a los diputados (que son los que en última instancia deberán aprobar o rechazar el cambio de uso de suelo que permita la construcción de edificios en esta zona verde), y a la delegación que encabeza el panista Demetrio Sodi, que aunque ya consumaron el robo de nuestro parque en el papel, en los hechos no lo vamos a permitir nunca…

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Por qué es probable que hayamos 'contaminado' Marte con vida (y por qué es un problema)

La humanidad ha enviado alrededor de 30 naves espaciales y módulos de aterrizaje a Marte desde que comenzó la era espacial. Ahora sabemos qué microbios podrían haber sobrevivido al viaje.
14 de mayo, 2021
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El hecho de que podamos recorrer la superficie de Marte mientras lees esto es un hecho extraordinario.

El robot Perseverance, que tiene el tamaño de un automóvil, aterrizó de manera segura en la superficie marciana el 18 de febrero pasado. Puede que solo avance a una velocidad máxima de 152 metros por hora, pero consta de una serie de instrumentos con los que ha llevado a cabo experimentos con resultados revolucionarios.

A bordo del robot de tres metros de largo hay una máquina que ha convertido el aire marciano (fino y lleno de dióxido de carbono) en oxígeno, así como un helicóptero que realizó el primer vuelo controlado con motor en otro planeta.

El helicóptero, llamado Ingenuity, ha realizado con éxito tres vuelos, recorriendo cada vez una mayor distancia.

¿Pero es posible que haya llegado algo más a Marte con todos estos aparatos? ¿Podría un rastro de bacteria o espora de la Tierra haber sido transportado accidentalmente al espacio y haber sobrevivido al viaje para hacer del planeta rojo su nuevo hogar?

“Casi imposible” evitarlo

La NASA y sus ingenieros en el Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) tienen protocolos precisos e integrales para garantizar que sus naves espaciales están libres de cualquier organismo que pueda colarse inadvertidamente en una misión espacial.

Sin embargo, dos estudios recientes exponen cómo algunos organismos podrían haber sobrevivido al proceso de limpiezay también al viaje a Marte, así como la rapidez con la que las especies microbianas pueden evolucionar en el espacio.

Primero, abordemos cómo se construyó el Perseverance, así como la mayoría de las naves espaciales fabricadas en las instalaciones de Ensamblaje de Naves Espaciales (SAF) del JPL.

Ingenuity

BBC

Las naves se construyen minuciosamente, capa a capa como una cebolla, y se limpian y esterilizan cada una de las partes antes de ensamblarlas. Esta metodología garantiza que casi ninguna bacteria, virus, hongo o espora contaminen el equipo que se enviará a una misión.

Se construyen en salas con filtros de aire y estrictos procedimientos de control biológico, diseñadas de tal forma que se garantice que solo unos pocos cientos de partículas puedan estar presentes e idealmente no más de unas pocas docenas de esporas por metro cuadrado.

Pero es casi imposible llegar a tener una biomasa cero.

Personal de la NASA limpiando superficies

NASA/Jim Grossmann
Las naves espaciales se someten a una limpieza rigurosa a medida que se ensamblan y preparan para su lanzamiento a otros planetas.

Los microbios llevan miles de millones de años en la Tierra y están en todas partes. Se encuentran en nuestros cuerpos y a nuestro alrededor. Algunos pueden colarse incluso en los lugares más estériles.

¿Cómo saberlo?

En el pasado, las pruebas de contaminación biológica se basaban en la capacidad de hacer crecer vida (en cultivos) a partir de muestras extraídas de un objeto, como los aparatos espaciales.

Ahora usamos métodos más novedosos. Tomamos una muestra determinada, extraemos todo el ADN y luego hacemos una secuenciación de “escopeta”o shotgun sequencing.

El término se usa porque es como poner las células de la muestra en una escopeta, “dispararlas” para convertirlas en miles de millones de pequeños fragmentos de ADN y luego secuenciar cada pieza.

Cada secuencia “leída” se puede volver a asignar a los genomas conocidos de especies que ya están presentes en las bases de datos de secuencias.

Dado que ahora podemos secuenciar todo el ADN que está presente en ambientes estériles, y no solo los que podrían cultivarse, obtenemos una visión más completa de qué tipo de microbios se pueden encontrar ahí y si podrían sobrevivir al vacío del espacio.

En los ambientes estériles del JPL encontramos evidencia de microbios que tienen el potencial de ser problemáticos durante las misiones espaciales.

Ingenieros de la NASA trabajando en un robot

Nasa/JPL-Caltech
La NASA tiene estrictos protocolos para áreas estériles que tienen como objetivo minimizar la contaminación biológica de vehículos espaciales.

Estos organismos tienen un mayor número de genes de reparación de ADN, lo que les da una mayor resistencia a la radiación, son capaces de formar biopelículas en superficies y equipos, pueden sobrevivir a la desecación (pérdida de humedad) y prosperar en ambientes fríos.

Resulta que en estos ambientes estériles podría estar ocurriendo un proceso de selección evolutiva de los insectos más resistentes que luego tendrían una mayor probabilidad de sobrevivir a un viaje a Marte.

La “contaminación interplanetaria”

Estos hallazgos tienen implicaciones en la llamada “contaminación interplanetaria” originaria de la Tierra.

Es importante garantizar la seguridad y preservación de cualquier vida que pueda existir en otras partes del universo, ya que organismos llegados de otros ecosistemas podrían causar estragos.

Los humanos tenemos un historial negativo de esto en nuestro propio planeta.

La viruela, por ejemplo, se contagió entre pueblos indígenas de América del Norte en el siglo XIX a través de mantas que les fueron donadas. Incluso ahora no hemos podido contener la rápida propagación del virus que causa la covid-19, el SARS-CoV-2.

Huellas de una misión de exploración en Marte

NASA/JPL-Caltech/MSSS
La humanidad ha enviado docenas de naves espaciales y módulos de aterrizaje a Marte; los que han tenido éxito han dejado su huella en el planeta.

La contaminación directa también es indeseable desde una perspectiva científica.

Los científicos, si descubrieran cualquier tipo de vida en otro planeta, deberían asegurarse de que es genuinamente nativo y no un registro falso de algo con apariencia extraterrestre pero procedente de la Tierra.

Y es que sus genomas podrían cambiar tanto que pudieran llegar a parecer de otro mundo, como hemos visto recientemente con los microbios que evolucionaron en la Estación Espacial Internacional.

¿Por qué sería perjudicial?

Aunque la NASA trabaja duro para evitar la introducción de tales especies en suelo marciano, cualquier signo de vida en Marte tendría que ser examinado cuidadosamente para asegurarse de que no se originó aquí en la Tierra.

No hacerlo podría generar un entendimiento erróneo de las características de la vida marciana.

Los microbios transportados al espacio también pueden ser una preocupación más inmediata para los astronautas, ya que representan un riesgo para su salud y tal vez incluso provoquen un mal funcionamiento del equipo de soporte vital si este se llena de colonias de microorganismos.

Pero la protección planetaria es bidireccional.

Un módulo de la Estación Espacial Internacional

Esa/Nasa
Se ha descubierto que bacterias y hongos capaces de sobrevivir en condiciones extremas prosperan en la Estación Espacial Internacional.

También hay que evitar traer de vuelta “contaminantes” de otro planeta que puedan poner en peligro al nuestro y a nosotros mismos.

Esto ha sido base de muchas películas de ciencia ficción, donde un malvado invasor “alienígena” amenaza con acabar con toda la vida en la Tierra.

Pero podría volverse en parte realidad con la misión que la NASA y la Agencia Espacial Europea planean hacer llegar a Marte en 2028 y que, si se cumple lo previsto, en 2032 traerá consigo de vuelta las primeras muestras del planeta rojo.

No obstante, teniendo en cuenta que las dos primeras sondas soviéticas aterrizaron en la superficie marciana en 1971, seguidas por el módulo de aterrizaje Viking 1 de EE.UU. en 1976, es probable que ya haya algunos fragmentos de ADN microbiano, y tal vez humano, en el planeta rojo.

Detectar su origen

Aun si el Perseverance, o las misiones que la precedieron, hubieran llevado accidentalmente organismos o ADN de la Tierra a Marte, tenemos formas de diferenciarlo de cualquier vida que sea verdaderamente de origen marciano.

Escondida dentro de la secuencia de ADN habrá información sobre su procedencia.

Marte

Getty Images
Herschel pensó que los marcianos eran muy altos.

Un proyecto en curso llamado Metasub está secuenciando el ADN que se encuentra en más de 100 ciudades del mundo.

Los investigadores de nuestro laboratorio, los equipos de Metasub y un grupo en Suiza acaban de publicar estos y otros datos metagenómicos globales para crear un “índice genético planetario” de todo el ADN secuenciado que se haya observado.

Al comparar cualquier ADN encontrado en Marte con secuencias vistas en los ambientes estériles del JPL, del mundo subterráneo, de muestras clínicas, de aguas residuales o de la superficie del robot Perseverance antes de que abandonara la Tierra, debería ser posible ver si realmente son desconocidos.

Incluso si nuestra exploración del sistema solar ha llevado inadvertidamente microbios a otros planetas, es probable que no sean los mismos que cuando abandonaron la Tierra.

Los ensayos de viajes espaciales y los entornos inusuales donde están los hacen evolucionar. Si un organismo de la Tierra se ha adaptado al espacio, o Marte, las herramientas genéticas que tenemos a nuestra disposición podrían ayudarnos a descubrir cómo y por qué cambiaron los microbios.

De hecho, las nuevas especies descubiertas recientemente en la Estación Espacial Internacional por científicos del JPL y nuestro laboratorio fueron similares a las encontradas en las salas estériles (con capacidad de resistencia a altos niveles de radiación).

Un aspecto positivo

A medida que se registra más y más biología extrema en un programa llamado Extreme Microbiome Project, también existe la posibilidad de utilizar las herramientas evolutivas para el trabajo futuro aquí en la Tierra.

Podemos usar sus adaptaciones para buscar nuevos protectores solares, por ejemplo, o nuevas enzimas reparadoras del ADN que puedan protegernos contra mutaciones dañinas que derivan en cáncer, o ayudar al desarrollo de nuevos fármacos.

Pennicillium en una imagen obtenida con un microscopio de electrones

Science Photo Library
Hay cientos de especies en el género de hongos Pennicillium, uno de los más comunes en la Estación Espacial Internacional.

Con el tiempo, los humanos pondremos un pie en Marte, llevando con nosotros el cóctel de microbios que vive en nuestra piel y dentro de nuestro organismo.

Es probable que estos microbios también se adapten, muten y evolucionen.

Y también es posible que aprendamos de ellos, ya que los genomas únicos que se adaptan al entorno marciano podrían secuenciarse, transmitirse a la Tierra para una esquematización adicional y luego utilizarse para terapias e investigación en ambos planetas.

Dadas todas las misiones marcianas que están planeadas, estamos en la orilla de una nueva era de la biología interplanetaria, en la que aprenderemos sobre las adaptaciones de un organismo en un planeta y las aplicaremos a otro.

Las lecciones de evolución y adaptaciones genéticas están inscritas en el ADN de cada organismo, y el entorno marciano no será diferente.

Marte dejará su huella sobre organismos que veremos cuando los secuenciemos, abriendo un catálogo completamente nuevo de literatura evolutiva.

El robot Perseverance en Marte

Nasa/JPL-Caltech
El Perseverance tomará muestras de la superficie de Marte que luego serán enviadas a la Tierra en la próxima década.

Esto no solo alimentará nuestra curiosidad, sino que es un deber de nuestra especie de proteger y preservar todas las demás especies.

Solo los humanos comprenden la extinción y, por lo tanto, solo los humanos pueden prevenirla.

Y eso es aplicable hoy, pero lo será dentro de miles de millones de años, cuando los océanos de la Tierra comiencen a hervir y el planeta se vuelva demasiado caliente para que pueda haber vida en ella.

Nuestra inevitable violación de la protección planetaria ocurrirá cuando comencemos a dirigirnos hacia otras estrellas, pero en ese caso, no tendremos otra opción.

Eventualmente, la contaminación interplanetaria cuidadosa y responsable es la única forma de preservar la vida.


*Christopher Mason es profesor de genómica, fisiología y biofísica en Weill Cornell Medicine, de la Universidad Cornell de Nueva York. Investiga los efectos moleculares y genéticos de los vuelos espaciales humanos a largo plazo, así como el diseño de nuevos tipos de células para la terapia contra el cáncer.

Puedes leer la versión original de este artículo en inglés en BBC Future.


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