Recibe mexicano Príncipe de Asturias por sus aportaciones a la ciencia
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Recibe mexicano Príncipe de Asturias por sus aportaciones a la ciencia

Los príncipes de Asturias, Felipe y Leticia, entregaron hoy la insignia del premio que lleva este nombre a los ocho galardonados en distintas categorías, entre ellos al neurocirujano mexicano Arturo Álvarez Buylla
21 de octubre, 2011
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La tradicional "Foto de Familia"; señalado con un círculo el mexicano Arturo Álvarez Buylla.

Los príncipes de Asturias, Felipe y Leticia, entregaron hoy la insignia del premio que lleva este nombre a los ocho galardonados en distintas categorías, entre ellos al neurocirujano mexicano Arturo Álvarez Buylla.

Junto con el mexicano  Alvarez-Buylla, los científicos Joseph Altman y Giacomo Rizzolatti se hicieron acreedores del Premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica y Técnica.

Aquí el discurso de Alvarez-Buylla al recibir el Premio Príncipe de Asturias; es la primera vez en todas las ediciones de este galardón, que alguien distinguido en el área de Investigación Científica y Técnica pronuncia un discurso en la ceremonia:

El premio de las Letras fue concedido al poeta y novelista canadiense Leonard Cohen“por una obra literaria que ha influido en tres generaciones de todo el mundo, a través de la creación de un imaginario sentimental en el que la poesía y la música se funden en un valor inalterable”.

El Premio Príncipe de Asturias de las Artes fue concedido al maestro italiano Riccardo Muti por “su trayectoria de dimensión universal vinculada con los mejores teatros del mundo”.

El galardón de Ciencias Sociales fue para el psicólogo estadounidense Howard Gardner, autor de la teoría sobre las “inteligencias múltiples”.

El Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades fue concedido a la institución británica The Royal Society, la comunidad científica más antigua del mundo, que mantiene una actividad ininterrumpida desde hace 350 años.

Asimismo el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional fue otorgado a Bill Drayton, fundador y presidente de Ashoka, por “su papel fundamental en el desarrollo del emprendedor social como motor para la transformación social y económica de los países”.

Considerado el mejor corredor de larga distancia de todos los tiempos, el atleta etíope Haile Gebrselassie fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes 2011.

Los “héroes de Fukushima” recibirán el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia al representar los valores más elevados de la condición humana, en su intento por evitar con su sacrificio que el desastre nuclear provocado por el terremoto y posterior tsunami en Japón multiplicara sus efectos devastadores.

Más sobre Arturo Álvarez Buylla

Su trabajo en el desarrollo de la neurociencia ha logrado eco internacional debido a sus investigaciones con células madre.

Sus investigaciones se centran principalmente en la neurogénesis del cerebro adulto de mamíferos, tumores cerebrales y de reparación, y la ontogenia y la filogenia del comportamiento.

Su experiencia abarca los campos de la biología del desarrollo, neurobiología, biología molecular y la neurobiología celular.

Formación

1983: Licenciado en Investigación Biomédica de la Universidad Nacional Autónoma de México.

1982-1983: Cursos de Postgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México.

1988: Doctor de la Universidad Rockefeller.

1988-1989: Investigación Postdoctoral de la Universidad Rockefeller.

1989-1991: Profesor Asistente, Universidad de Rockefeller.

1991-1995: Profesor Adjunto, Jefe del Laboratorio de la Universidad Rockefeller.

1995-2000: Profesor Asociado, Jefe del Laboratorio de la Universidad Rockefeller .

Para conocer más sobre otros premios que ha recibido y publicaciones recientes, da click aquí.

Un reportaje sobre la entrega del Premio Príncipe de Asturias al mexicano:

La ceremonia

En el Salón Covadonga del Hotel de La Reconquista, en Oviedo, norte de España, los príncipes de  Asturias encabezaron  la tradicional “foto de familia”, con todos los premiados en la XXXI edición de los galardones.

La reina Sofía de España también estuvo en la ceremonia para saludar a cada uno de los premiados.

Con información de Notimex y la Universidad de California.

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Qué es un "bear market" como el que vive ahora la bolsa y por qué es un indicio de una crisis económica

Los mercados están a punto de entrar en "bear market", según analistas, lo que podría suponer el inicio de una nueva crisis económica.
14 de junio, 2022
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Los índices estadounidenses Dow Jones y S&P500, referentes de las tendencias en los mercados globales, han caído un 15% y casi un 20% respectivamente desde sus máximos históricos en diciembre.

A veces ocurre que las bolsas tienden a la baja por períodos limitados de tiempo: es lo que llamamos “correcciones” del mercado.

Pero ahora muchos analistas pronostican la llegada de un “bear market”, literalmente “mercado oso”, aunque en español se conoce como mercado bajista.

Se considera que hay “bear market” cuando las acciones en conjunto pierden más del 20% de valor en bolsa respecto a su cota más alta más reciente.

Es decir, en ese período de tiempo los inversores han vendido muchos más títulos de los que han comprado, reduciendo la capitalización de las compañías que conforman el mercado.

¿Qué nos dice de la economía?

Para interpretar la señal que nos da un “bear market” es importante saber que la bolsa es un indicador adelantado: anticipa situaciones futuras según la -acertada o equivocada- perspectiva de los inversores.

Estos observan al detalle los datos que revelan la salud de la economía (desde empleo y salarios hasta inflación y tipos de interés) para decidir qué hacen con su dinero.

Si creen que nos aproximamos a una fase de contracción económica, en la que caen los beneficios de las empresas, tenderán a desprenderse de las acciones de estas compañías antes de que pierdan aún más valor.

Así, un “bear market” suele advertir la llegada de tiempos difíciles con reducciones de la demanda de productos, de la actividad empresarial, del comercio y, en último término, del empleo.

Hombre e índices bursátiles

Getty Images

También es más fácil que se produzca un mercado bajista después de un período de crecimiento fuerte en el que se han tocado máximos muy altos.

Es el caso actual: tras los primeros meses de la pandemia, los precios de la mayoría de las acciones se dispararon, especialmente las de las tecnológicas, alcanzando niveles muy superiores a las anteriores alzas de finales de 2019.

De hecho, pese a haber perdido parte de su valor en los últimos meses y estar al borde de un “bear market”, tanto el Dow Jones como el S&P500 superan con creces sus niveles máximos anteriores a la pandemia.

¿Cuánto suele durar?

El S&P500 ha caído en “bear market” un total de 26 veces desde 1929, si bien 14 de ellas sucedieron antes de 1950, principalmente por la volatilidad propiciada por el crash del 29.

En tiempos más recientes los mercados bajistas han sido menos frecuentes y por lo general han sucedido inmediatamente antes o al inicio de épocas de crisis económica o recesión.

Fueron especialmente duros los registrados durante la crisis del petróleo, cuando el índice se desplomó un 48,2% en solo tres meses (noviembre de 1973 a marzo de 1974), y el de la crisis financiera de finales de los 2000, con una caída del 51,93% entre octubre de 2007 y noviembre de 2008.

Entre febrero y marzo de 2020 hubo un “bear market” poco habitual, muy corto y pronunciado (-33% en poco más de un mes) por el miedo de muchos inversores que retiraron en masa sus acciones al creer que la pandemia iba a provocar una debacle económica.

La duración media de los “bear markets” en el S&P500 ha sido de 289 días, con un nivel de descenso promedio del 36%, según datos de la consultora Ned Davis Research.

¿Y un “bull market”?

El término opuesto es “bull market”, literalmente “mercado toro” y en español mercado alcista.

La duración de los mercados alcistas en el S&P500 ha sido de 991 días y los beneficios del 114%, en promedio.

Bull and bear markets

Getty Images

Es habitual que los “bull markets” sean más frecuentes, prolongados y con mayores porcentajes de ganancias, en comparación con las pérdidas en los mercados bajistas.

Esto sucede porque a largo plazo la economía tiende a expandirse mientras el dinero pierde valor, lo que resulta en una trayectoria ascendente con etapas de crecimiento especialmente fuertes (“bull markets”), contracciones temporales y fases de fuertes descensos (“bear markets”) que a la larga se corrigen.

El “bull market” más largo de la historia se prolongó desde 2009 hasta 2020, con ganancias acumuladas de más del 300%.

Comprar acciones en el momento más bajo de un “bear market” y venderlas en el más alto de un “bull market” es el negocio perfecto.

El problema es que es imposible saber cuándo nos encontramos en uno de esos dos extremos.

¿Por qué un toro y un oso?

Existen varias teorías sobre por qué el toro (bull) y el oso (bear) representan los mercados alcista y bajista, respectivamente.

Una de ellas atribuye su origen a los espectáculos de peleas de animales populares en Inglaterra entre los siglos XVI y XIX.

Dos de las variantes de esa tradición (abolida por el Parlamento en 1835) consistían en enfrentar a un toro o a un oso contra jaurías de perros en un recinto cerrado.

Pelea de osos y perros o "bear baiting" en Londres en 1820

Getty Images
Pelea de osos y perros o “bear baiting” en Londres en 1820.

Los toros embestían a los perros con movimientos de cabeza de abajo hacia arriba, mientras los osos lanzaban sus zarpazos de arriba hacia abajo, por lo que los pioneros de la Bolsa de Londres (fundada en 1801) habrían incorporado estos términos a su jerga.

Otra teoría alude a la -hoy todavía usada- expresión “vender la piel del oso”, referida a intermediarios que adjudicaban pieles a clientes sin tenerlas aún en su poder.

A los “vendedores de piel de oso” se les comenzó a llamar simplemente “osos” y el término pasó a denominar un negocio con pérdidas o una tendencia bajista, mientras su opuesto sería el toro, la antítesis del oso en el ya citado espectáculo de peleas.

Otros se decantan por una explicación más sencilla: el toro es un animal que representa el vigor, la agresividad y la fuerza.

El oso, por el contrario, es tímido, parsimonioso y, sobre todo, conocido por sus largos periodos de hibernación.


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