El ambientalismo de Jane Goodall germina en internet
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El ambientalismo de Jane Goodall germina en internet

Por Dulce Ramos
31 de octubre, 2011
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La semilla del ambientalismo germina en internet. En más de 120 países, niños de preescolar y jóvenes universitarios preocupados por la conservación se han organizado en un programa con tres objetivos: ayudar a las comunidades, a los animales y proteger el medio ambiente. Es la iniciativa Roots and Shoots (Raíces y Retoños), creada por la ambientalista Jane Goodall; una mujer que se ha dedicado a estudiar el comportamiento de los chimpancés en África y a la promoción de un planeta sostenible.

Entre 1960 y 1986, esta londinense se internó en la selva de Tanzania para observar a los chimpancés y su comportamiento. Ahí pudo observar que estos animales se organizan, tienen sentimientos y reacciones parecidas a los de los humanos; pero la gran devastación del hábitat la hizo salir de la selva y viajar para hacer conciencia de los problemas que ha generado el desarrollo sin sostenibilidad. Actualmente viaja 300 días al año.

“En esos viajes conocí a muchos jóvenes que han perdido la esperanza en el mundo. Hartos y deprimidos por ver un mundo que vive en extrema pobreza y otro que vive un estilo de vida insostenible. Eso me llevó a crear Roots and Shoots”. Con voz pausada, el cabello plateado amarrado en una coleta y un changuito de peluche entre las manos que la acompaña a todos lados, la ambientalista de 77 años relata su experiencia con los jovenes mexicanos en el segundo viaje que ha hecho al País y que tuvo lugar este fin de semana.

¿Qué hace exactamente Roots and Shoots y cómo se organiza? Facebook, Twitter y Skype son las principales herramientas para que niños y jóvenes se comuniquen y elijan tres proyectos. Uno para ayudar a los animales, otro para ayudar a las personas, y uno más para mejorar el medio ambiente. Una vez elegidos, el grupo se registra en la página de Roots and Shoots para recibir asesoría e intercambiar experiencias con otros grupos alrededor del mundo. En Facebook hay más de un centenar de grupos vinculados a Roots and Shoots. Según la organización, México tiene 13 grupos registrados.

“La meta de Roots and Shoots es crear una masa crítica de jóvenes que sean los próximos maestros, doctores, abogados y políticos que entiendan que aunque necesitamos dinero para vivir, no podemos vivir para el dinero. Eso es lo que estamos haciendo mal”.
Pero el que su grupo haya dado brotes con éxito en más de 120 países no es todo el trabajo. La ambientalista, cuya voz y carácter transmiten tranquilidad, tiene como siguiente objetivo el que los resultados sean medibles.

“Ya se pueden ver y notar. En Estados Unidos hay jardines donde crecen plantas que cultivaban los indígenas y los mayores les explican a los más pequeños para qué son útiles. A partir de ello se han creado mercados de granjeros que reactivaron el comercio sustentable en estas zonas y preservaron el conocimiento”.

Al considerar al hombre como el centro de la vida en el planeta, dice la doctora en Etología, el daño más grande que se ha generado es el egoísmo y la falta de entendimiento. “Hemos perdido mucha sabiduría. Por eso he impulsado este programa. Para crear una familia con valores distintos”.

¿Tienen esperanza en México programas como Roots and Shoots cuando hay comunidades que están más preocupadas por su seguridad que por el medio ambiente? Goodall lo afirma contundente.  “Roots and Shoots se ha introducido en áreas con violencia y funciona porque se les da a los niños un sentimiento de empoderamiento. Ellos eligen los proyectos y ven que hacen una diferencia, aunque sea pequeña”.

Lecciones de chimpancés para políticos

Hace cientos de años, 2 millones de chimpancés habitaban en África. Hoy sólo quedan unos 300 mil. Esa cifra es apenas una pequeña muestra de la devastación que sufren las especies y el medio ambiente alrededor del planeta.

En poco menos de un mes, los líderes mundiales se reunirán en Sudáfrica en la Conferencia sobre el Cambio Climático (COP 17). Consciente de que la educación por el planeta debe ser también tarea de los políticos, la ambientalista –que participará en la cumbre—urgirá a los líderes a tomar acciones.

“El mensaje es que escuchen y entiendan que este es el tema más importante de toda la agenda. En 30 o 40 años, el costo va a ser muy grande por todos los efectos que ya vemos. Las grandes sequías, las grandes inundaciones…”.

La naturaleza, añade, no se replicará una y otra vez. “Es resiliente y perdona asombrosamente, pero no siempre lo hará”.
Los magros resultados de otras cumbres climáticas no desalientan a esta líder ambientalista. En todo el tiempo que pasó en Tanzania, Goodall aprendió que los chimpancés son animales muy políticos, pues forman alianzas, retan a los de mayor rango, el más inteligente es el que sobrevive y no necesariamente el que usa la fuerza bruta. Con ese conocimiento, la etóloga cree que hay algo que los políticos pueden aprender de ellos.

“Las peleas se rompen muy rápido. No importa quien tiene o no la razón o quién tiene el rango más alto. Después de la pelea, el que fue la víctima tiene una urgencia por ser reafirmado y no para de hacer ruidos hasta que el agresor se acerca, le da la mano o le da palmaditas en la espalda. No es necesariamente política, pero podemos aprenderlo”.

 

El viaje de Jane

Junto con Roots and Shoots y el Instituto Jane Goodall, la etóloga presentará próximamente el documental Jane’s Journey; del cual ya está disponible un adelanto y se espera que el Consejo Británico en México pueda traero al país. Mientras tanto, este es un avance.

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Cómo el encierro por el COVID-19 está cambiando nuestros grupos de amigos

Una nueva investigación sugiere que las cuarentenas están remodelando nuestros grupos de amigos. ¿Qué significa eso para nuestras relaciones post COVID-19?
15 de octubre, 2020
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Antes de que el coronavirus provocara un segundo bloqueo severo en la ciudad australiana de Melbourne, Karen Lamb, una estadística de 35 años, iba al teatro, a las prácticas semanales de un coro, a clases de baile y pasaba mucho tiempo con sus amigos.

Pero los confinamientos en su ciudad interrumpieron el comportamiento social de Lamb. Su mundo se ha trasladado a internet y, a veces, Lamb puede sentirse sola.

Grandes cantidades de personas reportaron sentirse solas en la primera ola de cuarentenas por coronavirus a principios de 2020.

Según una investigación de la experta en soledad Michelle Lim, de la Universidad Tecnológica de Swinburne (Australia), uno de cada dos australianos dijo sentirse solo durante el primer encierro.

En Reino Unido y Estados Unidos, la proporción fue de dos de cada tres.

Ahora, unos investigadores en Australia examinan cómo estos períodos de aislamiento forzados están cambiando nuestras interacciones sociales.

Aunque la pandemia se está desarrollando de manera diferente según el país, en general compartimos una misma inquietud: si los bloqueos están cambiando la forma en que socializamos, ¿cuánto tiempo durará nuestra soledad?

Consolidando las redes de amigos

Los resultados iniciales de una encuesta de seguimiento que enviaron a casi 2.000 australianos han mostrado que se están produciendo algunos cambios de comportamiento importantes relacionados con la pandemia.

La investigación es un proyecto conjunto entre dos académicos, la doctora Marlee Bower, investigadora de la soledad de la Universidad de Sídney, y el sociólogo Roger Patulny, de la Universidad de Wollongong, Australia.

Bower dice que en las respuestas abiertas a la encuesta, muchas personas indicaron que habían comenzado a reducir sus redes sociales.

Un hombre y una mujer cenando a través de una videollamada.

Getty Images
Gran parte de nuestras interacciones se han trasladado a las plataformas digitales.

“No socializan con tanta gente como antes, sino con un subgrupo muy particular”, dice. “Las personas que tienen conexiones previas y pueden aprovechar sus amistades existentes en línea, lo están haciendo bastante bien. En muchos casos, están más cerca de los amigos que tenían”.

Ese ha sido el caso de Lamb, que es escocesa, pero ha vivido en Melbourne durante ocho años.

Antes del encierro, hablaba con Amy, una de sus amigas más antiguas, unas cuatro o cinco veces al año.

Ahora conversan todos los jueves, a una hora determinada, y ambas se preguntan por qué no lo habían hecho antes.

Algunas de sus otras amistades, sin embargo, no han resistido tan bien.

“Me ha resultado más fácil mantenerme en contacto con mi amiga escocesa que con mis amigos australianos”, dice Lamb. “Simplemente no he tenido esa relación en línea con los australianos. Durante los últimos seis meses me he distanciado mucho más de mis amigos del día a día”.

“Cuando las interacciones sociales se trasladan a internet, sólo ciertos tipos de relaciones parecían sobrevivir”, explica Bower.

Una vez que se elimina el contexto local o comunitario, se mantienen o fortalecen las relaciones en las que las personas tenían algo en común además del trabajo o pasatiempos, y en las que todos se sienten cómodos con la tecnología digital.

Muchos querían compartir su estrés pandémico con aquellos con quienes se sentían más cercanos; viejos amigos de las ciudades de origen y amigos locales muy cercanos.

“Dado que la mayor parte de la interacción social se ha producido en línea, socializar con personas que viven localmente ha resultado tan fácil como socializar con personas que viven en el otro lado del mundo. Esto significaba que las personas han podido socializar y volver a conectarse con personas con las que eran más cercanas, independientemente de su ubicación”, dice.

Dos amigas conversando por videollamada.

Getty Images
Mucha gente ha retomado viejas amistades.

La sociedad contemporánea a menudo se define por el movimiento de personas fuera de su lugar de origen, agrega Patulny.

“Estás más cerca de las personas que viven en el otro lado del planeta, porque son con las que creciste. No estás necesariamente cerca de aquellos con quienes compartes un vecindario. El covid-19 realmente está mostrando esto”, dice

Conversaciones cotidianas

Sin embargo, también extrañamos las interacciones con aquellas personas con las que no tenemos una amistad suficiente como para construir una relación en línea durante la pandemia.

Según Patulny y Bower, muchas personas dijeron que habían perdido estas microinteracciones con las personas de sus comunidades, que son casi imposibles de facilitar a través de la comunicación digital.

“La capacidad de simplemente parar, chismear, reír, bromear y todas las cosas que haces fuera de las reuniones, eso no sucede cuando estás reunido en línea”, dice Patulny. “El contacto periférico adicional se ha perdido, y esa es una pérdida importante”.

Una mujer con mascarilla detrás de una ventana.

Getty Images
Mucha gente ya se sentía sola antes del covid-19.

Existe el riesgo de que los vínculos sociales se deterioren sin estas pequeñas interacciones, dice, ya que ayudan a las personas a conectarse.

En cuanto a si podemos retomar estas amistades después de la pandemia, Bower señala evidencia reciente de Reino Unido que sugiere que las personas que se sentían solas antes probablemente se sentirían un poco más solas después, mientras que otras no experimentaron cambios a largo plazo.

Sin embargo, expresa cierta preocupación por que un período prolongado de soledad para algunas personas pudiera hacer que las interacciones pequeñas se sientan más desafiantes a largo plazo.

“Las personas que experimentan soledad durante períodos prolongados comienzan a experimentar impactos negativos persistentes en la forma en que piensan y actúan en situaciones sociales —son más hipervigilantes en cuanto al rechazo, más ansiosos socialmente— y esto puede dificultar estas interacciones simples y que sea menos probable que salga bien”, dice Bower.

Revertir o cambiar

La investigación de Bower y Patulny seguirá analizando a su grupo de estudio mientras Australia continúa su marcha para salir de las restricciones del covid-19.

Dos mujeres conversando una con la otra, cada una su escritorio.

Getty Images
Mucha gente extraña las pequeñas interacciones que tenía en el día a día con ciertas personas, aunque fueran sus amigas cercanas.

Realizarán una encuesta a la misma muestra cada tres meses para determinar cómo está cambiando su comportamiento y por qué, y enviarán sus resultados a un grupo de expertos que está considerando los impactos de la pandemia en la salud mental.

Es demasiado pronto para cualquier estimación de los cambios sociales a largo plazo, si los hay, pero los investigadores sugieren que podría pasar un poco de tiempo antes de que las interacciones vuelvan a la normalidad.

“Me pregunto si el hecho de que no estés acostumbrado a socializar y que ahora exista un riesgo asociado con socializar, conducirá a impactos a largo plazo en la forma en que nos sentimos y en cómo podemos superar la soledad”, dice Bower.

Patuly dice que no le sorprendería un ligero aumento de la soledad durante algunos años.

Sin embargo, Michelle Lim, la experta en soledad, cree que para la mayoría de las personas, tanto la pérdida de microinteracciones como el estrechamiento de sus redes sociales son temporales, están directamente vinculados a la emergencia de salud pública y es poco probable que duren más que ella.

“Si será significativamente perjudicial para las relaciones dependerá de muchos factores: si el individuo es resistente, si tiene redes sociales sólidas, si se esfuerza por mantener sus amistades a pesar de estas barreras”, dice Lim.

Tampoco está claro, agrega, si los bloqueos más prolongados, ya sea por mandato del gobierno o debido a la necesidad de las personas de protegerse por condiciones de salud preexistentes, conducirán a resultados diferentes o más pronunciados.

Lim dice que es posible que, en el futuro inmediato, las interacciones cara a cara puedan cambiar si seguimos preocupados por la salud pública.

Dos personas con mascarilla guardando la distancia social.

Getty Images
¿Por cuánto tiempo se mantendrán los cambios en las interacciones cara a cara?

Pero también dice que es parte de la naturaleza humana volver a los grupos sociales. La mayoría de las personas que han infringido las normas de encierro lo han hecho para ver a amigos y familiares.

Después de que nos recuperemos del impacto de estos comportamientos alterados, cree que es probable que las cosas vuelvan a la normalidad anterior.

Los principales determinantes de la soledad son bastante estables, agrega.

Es poco probable que aquellos que no estaban solos antes del covid-19 se sientan muy solos a largo plazo una vez que todo haya terminado.

“Creo que durante un corto período de tiempo habrá cambios”, dice. “Pero somos criaturas de hábitos. A menos que estos comportamientos sean a muy, muy largo plazo, creo que volveremos a nuestros grupos sociales”.

* Esta nota es una traducción de un artículo original publicado en inglés en BBC Worklife y que puedes leer aquí.

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https://www.youtube.com/watch?v=mYv_EYYngC4&t=8s

https://www.youtube.com/watch?v=aBKdOAVLVEc

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