Zoques y tzotziles luchan por control de selva de Los Chimalapas
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Zoques y tzotziles luchan por control de selva de Los Chimalapas

Por Rosalía Chaca
14 de noviembre, 2011
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A modo de presentación

La selva de Los Chimalapas se ubica en el centro del Istmo de Tehuantepec,  éste último localizado al sureste de la capital, Oaxaca. De acuerdo a la organización Maderas del Pueblo del Sureste  AC,   Los Chimalapas  es  una de las 200 áreas prioritarias de biodiversidad a nivel mundial, con porciones en  los estados de Chiapas (el Ocote) y Veracruz (Uxpanapa), ocupando un territorio de casi un millón de hectáreas”, una de las cuatro reservas bióticas  más importantes  del territorio nacional.

La biodiversidad  es compleja  en esta zona, pues  se cuenta con selva alta perennifolia; selvas medianas subperennifolias; bosques de niebla (mesófilo de montaña); bosques de pino; bosques de pino encino; selvas bajas caducifolias y subcaducifolias, según los archivos bibliográficos de Maderas del Pueblo.

La selva de Los Chimalapas, Chiapas.

“Una hectárea no perturbada de la selva de los Chimalapas alberga hasta 900 especies vegetales y más de 200 especies animales, con esto se puede decir que esta selva tiene más biodiversidad que todo el territorio de Estados Unidos y Canadá.”, explica el texto  Alternativas de Desarrollo Sustentable para el Istmo de Tehuantepec que publica en su portal el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social Unidad Golfo (CIESAS).

La riqueza de la selva despertó, despierta y seguirá despertando la ambición de gobiernos, empresas madereras,  campesinos, ejidatarios, comuneros, pequeños propietarios y extranjeros, por eso las invasiones constantes, la deforestación y tala indiscriminada, las confrontaciones y derramamientos de sangre entre zoques oaxaqueños y tzotziles y zoques chiapanecos.

En agosto de 2006, el Fondo Mundial para la Conservación de la Naturaleza (WWF) enumeró en un estudio que  entre las amenazas para la selva zoque se encontraba  la deforestación, los incendios forestales, los desmontes de bosques y selvas para establecer terrenos agrícolas y ganaderos, la sobreexplotación de algunos recursos forestales no maderables, la cacería ilícita,  el aprovechamiento de madera de forma clandestina  y los conflictos agrarios.

Desde hace más de 60 años,  chiapanecos y oaxaqueños se pelean grandes extensiones de rica selva. De 1994 al 2004, Oaxaca recuperó  45 mil hectáreas, invadidas por ganaderos chiapanecos, de la llamada colonia San Isidro la Gringa (porción noreste de los Chimalapas) y de otras 20 mil hectáreas, invadidas por ganaderos oaxaqueños y veracruzanos de la colonia Cuauhtémoc (porción noroeste).

Además se  incorporaron al estado de Oaxaca los núcleos agrarios chiapanecos: San Pedro Buenavista, Elsy Herrerías de Castellanos (hoy La Libertad), La Lucha, Pilar Espinoza de León II, Ignacio Zaragoza y Nuevo Jerusalén.

En tanto, en la zona oriente de Los Chimalapas, colindando con Chiapas, continúa  hoy el conflicto por límites con los ejidos Gustavo Díaz Ordaz, Rodulfo Figueroa, Ramón Escobar Balboa y Flores de Chiapas  (todas  de  Cintalapa , Chiapas.).

El problema  se acrecentó  cuando empresas madereras se asentaron  en la porción oriente del territorio  instalando 25 aserraderos  durante 27 años, explotando más de  100 mil hectáreas de bosques de pino encino y bosques de niebla.

Todo estaba aparentemente tranquilo hasta que, en el 2009, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales ( Semarnat)  otorgó permisos de explotación forestal  en la zona de conflicto a los chiapanecos, a pesar de que existe un acuerdo de no hacerlo desde el 11 de mayo de 1999.

Pobladores de Los Chimalapas, Chiapas.

Hoy los zoques oaxaqueños y tzotziles chiapanecos se confrontan y se humillan de manera constante  por la defensa de sus tierras, cada uno con sus respectivos argumentos.

I

 “En el nombre de nuestro señor…”

Más de 40 kilómetros de malísimo camino, que no ha cambiado desde las crónicas de Fray Francisco de Burgoa (1674),  recorren todos los días los comuneros oaxaqueños y ejidatarios chiapanecos  para llegar a la carretera Panamericana. Comparten la única vía  trazada por el tiempo y la “modernidad”.

Casi dos horas de camino marca el reloj, si no hay lluvia, desde  el núcleo agrario de San Antonio, agencia de San Miguel Chimalapa, Oaxaca, hasta el Jícaro,  perteneciente a  Zanatepec (zona oriente del Istmo de Tehuantepec).

El cansancio  en las camionetas públicas  sólo es  recompensado por la fresca brisa de los pinos y el hermoso paisaje del pórtico que lleva a la   selva de uno de los más importantes pulmones que tiene el país, Los Chimalapas, que en náhuatl  significa “agua de los escudos” y en lengua zoque “jícara de oro”.

En el texto  La historia Chimalapa de Miguel Ángel  García narra que   el   “24 de marzo de 1687, el cura Domingo Pintado, a nombre de todo el pueblo, pagó 25 mil pesos  oro a la corona española  por  900 mil hectáreas de  tierras donde se asentaba  Santa María, que era un sólo pueblo zoque. Este territorio quedó registrado  bajo el amparo de títulos virreinales.”

“…Y en nombre de Dios Nuestro Señor y de su Majestad, otorgo y vendo a Domingo Pintado, en mancomún de todos los vecinos y sus sucesores del pueblo de Santa María Chimalapa que comprar el terreno boscoso ya señalado, y por el pecio de veinticinco mil pesos oro común que yo, el escribano de su Majestad y Teniente del Mayor del Cabildo de esta Ciudad de México, recibo de conformidad en este acto en nombre de su Majestad…”, reza en un  comienzo los títulos que los zoques utilizan como respaldo de propiedad.

Piden la intervención del gobierno federal.

De todo ese territorio, a los zoques oaxaqueños  el gobierno federal les reconoció en  una  resolución presidencia del 10 de marzo  de  1967;   595 mil hectáreas que colindan  con los estados de Veracruz y Chiapas. A  San Miguel Chimalapa  le tocó 134 mil hectáreas y a Santa María 460 mil hectáreas.

Pero dos meses después, en mayo de 1967, el gobierno federal  le cedió en otra resolución presidencial a Chiapas 4 mil 975 hectáreas dentro del territorio  oaxaqueño, anteponiéndose  sobre lo ya otorgado a San Miguel. Por eso  desde hace más de  40 años la zona oriente de esta  selva  está en disputa  por parte de ejidatarios  y pequeños propietarios de Chiapas.

II

Las ofensas

En más de 40 años, las ofensas entre hermanos indígenas se elevó por el control de las  casi cinco mil hectáreas de ricas tierras, pero en los últimos dos años, las confrontaciones  vislumbran, tarde o temprano, derramamiento de sangre, que  zoques y tzotziles están dispuestos a derramar  para defender,  lo que cada  uno considera suyo.

A partir de 1946 se dio la  intromisión de empresas madereras  de Chiapas, como la empresa Rodolfo Sánchez Monroy que  obtiene la concesión de 55 mil hectáreas  de la zona oriente de los Chimalapas en supuestos “terrenos nacionales”.

En este contexto se crean ejidos como Díaz Ordaz en 1967, que se forma a partir de que la Compañía Sánchez Monroy otorga parte de sus “terrenos” a los trabajadores de la compañía.

En el año de 1977, los zoques oaxaqueños  bloquearon por un año y medio el camino a los chiapanecos hasta que se logró la salida de las empresas madereras Sánchez Monroy, que tenían varios aserraderos  en las tierras comunales oaxaqueñas. Desde  el 2006,  son  más de tres veces en que  los comuneros de San Antonio, agencia  de San Miguel Chimalapa,  cierran el camino para exigir  a la Reforma Agraria  solución al conflicto de límites.

En 2009, la  Semarnat  concedió  permisos de aprovechamiento forestal  a favor de núcleos agrarios y predios autodenominados privados, “ubicados ilegalmente en nuestro  territorio comunal, y cuyo saqueo sólo está beneficiando a contratistas y empresarios madereros del ejido Díaz Ordaz”, indicó Álvaro Román Ríos, secretario del Concejo de Vigilancia de Bienes Comunales de San Miguel Chimalapa.

En el 2009, los comuneros oaxaqueños detuvieron un camión cargado de pino perteneciente a los chiapanecos, hasta el día de hoy el decomiso se encuentra en San Antonio. El 29 de agosto del 2011 los ejidatarios retuvieron  un camión con 44 tambos de resina de pino, también localizado hasta el día de hoy en Díaz Ordaz.

La madrugada del jueves 20 de  octubre del 2011, los habitantes de  San Antonio,  bloquearon el único camino   a los campesinos  chiapanecos, como medida de presión para obligar la cancelación de los permisos y la entrega de la resina.

El 21 de octubre del 2011,  al menos  200  habitantes  de San Miguel Chimalapa bloquearon la carretera Panamericana a la altura de La Venta, agencia de Juchitán, con la finalidad de presionar al gobierno estatal y federal la suspensión de  todos los permisos de  Semarnat.

Por la noche  de ese mismo viernes, policías chiapanecos entraron a territorio oaxaqueño e intimidaron a comuneros de San Antonio para  desarticular  el bloqueo.  El sábado 22 de octubre hizo presencia el Ejército mexicano entre los dos pueblos para evitar confrontaciones.

Este 29 de octubre al menos 100 comuneros de San Antonio  irrumpieron   por  media hora en el  ejido Gustavo Díaz Ordaz,  para  advertir  al gobierno federal y a los gobiernos de Chiapas y Oaxaca, que no entregarán ni un centímetro de las casi  cinco mil hectáreas de tierra a los ejidatarios chiapanecos.

La tarde del 3 de noviembre   se elevó la tensión entre ejidatarios y comuneros, al realizar los habitantes de Gustavo Díaz Ordaz y Rodulfo Figueroa, agencias de Cintalapa Chiapas, bloqueos simultáneos a las poblaciones de San Antonio y Benito Juárez, pertenecientes San Miguel Chimalapa.

Para el 4 de noviembre un comunero de Benito Juárez fue agredido al intentar cruzar  el ejido  de Gustavo Díaz Ordaz, lo que desató la ira de los oaxaqueños y desbloquearon el camino en Rodulfo Figueroa. De esta acción se dio una confrontación, en donde se lesionaron varios indígenas de ambos estados. Además de la retención del chiapaneco Jorge Humberto Luna Salinas.

Ante esto el  gobierno de Chiapas respondió de inmediato y envió más de 250 policías estatales para resguardar sus dos ejidos. Oaxaca hizo lo mismo. El Ejército Mexicano reforzó el número de sus elementos a más de 100 que patrullan la zona de conflicto para evitar más confrontaciones.

Para el  7 de noviembre los zoques de San Antonio trasladaron al chiapaneco por la madrugada a San Miguel, cabecera municipal. Estuvo “arraigado” en la Casa Comunal hasta la mañana del 9 de noviembre, cuando de manera violenta más de 200 policías del estado de Oaxaca lo rescataron  de la comunidad, deteniendo a siete líderes zoques, que horas más tarde fueron liberados ante la presión de ONGs y el pueblo de Los Chimalapas.

El bloqueo en San Antonio continúa hasta el día de hoy. Como en otras ocasiones en Gustavo Díaz Ordaz, los funcionarios chiapanecos, los víveres, la ayuda, los médicos y los maestros entran por  helicópteros.

III

La “visita”

29 de octubre-Por media hora,  el zangoloteo estrepitoso de las camionetas en  los accidentados y serpenteantes caminos polvorientos de la sierra atravesada,  elevó la adrenalina de cien  indígenas zoques oaxaqueños apretujados en los vehículos.

Con los machetes envainados, algunos escondidos entre las chamarras de mezclillas,  otros  colgados  en los hombros de los más viejos, los zoques  bajaron  de las camionetas de un sólo golpe. Agrupados caminaron por  una pendiente hasta la entrada del ejido  Gustavo Díaz Ordaz, Chiapas.

El orgullo se notaba en los pasos y los  rostros de los habitantes de San Antonio, Oaxaca. No era para menos,  después de 40 años, los más ancianos  pisaban  nuevamente  los terrenos  que les arrebataron detrás de un escritorio en Los Pinos, los más jóvenes entraban a la casi  “tierra prometida” que siempre les contaron.

Un pueblo semivacío, unos perros inquietos, una  hilera de hummers del Ejército  Mexicano, al menos  20 uniformados  y un tanto  de policías estatales de Oaxaca y Chiapas dispersos en la  entrada del ejido chiapaneco, de no más de 50 casas de madera, les dieron una silenciosa  bienvenida.

En la única calle de la comunidad tzotzil, frente a la primaria, el destacamento de policía, la redila de resina secuestrada y  una antena de  radio comunicación, los zoques  se concentraron, mientras  a una prudente distancia de cien metros, los   chiapanecos replegados  escuchaban y observaban a los que irrumpieron  sin previa invitación.

Con altavoz en mano, las autoridades de San Miguel Chimalapa y San Antonio, saludaron respetuosamente y en más de una ocasión anunciaron la presencia “pacífica”, a pesar de ir armados. La culpa del conflicto agrario que mantienen desde 1967 recayó enérgicamente  sobre el gobierno federal, los gobiernos estatales de Chiapas y  Oaxaca, además de las ambiciosas empresas madereras.

Al menos tres oradores expusieron los motivos  de la “visita”, entre propuestas y advertencias. Las intervenciones fueron de pacifistas a revolucionarias. El  ¡No más dilación! ¡No más gobierno! y de ¡Campesino a campesino!  aligeró los ánimos, pero el   “Ya están advertidos! de uno de los comuneros  avivó la tensión.

Media  hora duró la intromisión de comuneros oaxaqueños al ejidos chiapaneco, mil 800 segundos de tensión y adrenalina. No pasó nada, a pesar de que se esperaba lo peor.  Reinó la cordura de los viejos zoques y los ancianos tzotziles, en esta ocasión los encargados de brindar seguridad hicieron lo que por mandato tienen que hacer, resguardar.

Se fueron como llegaron, en los mismos vehículos  y por los mismos rústicos caminos. De  las ventanas de algunas  casas de Díaz Ordaz se  asomaron unos pequeños rostros asustados, eran niños escondidos   esperando  la retirada. Después de media hora  dejan que sus grandes ojos vean  el alejamiento  de las camionetas bañadas   de polvo y agua norte.

IV

¡Nuestro propio  gobierno nos atacó!

9 de noviembre: Los secos  golpes del marro de acero estrellándose  sobre la puerta de fierro de la Casa Comunal los hacía temblar. Tito y Angélico no contaron las veces que cimbró la entrada, sólo se arrinconaron en el interior. El segundo detrás del primero, el joven resguardando al mayor. El arraigado cubriéndose con el custodio. El miedo  apoderándose de los dos.

¡Tú tranquilo! ¡Tú tranquilo! El gobierno viene por ti. No te van hacer nada. ¡Vienen por ti!  Trataba de tranquilizar Paulo Angélico  Gutiérrez Solano,  comunero de San Antonio,  al chiapaneco Tito Luna, “arraigado”  en San Miguel Chimalapa desde el 7 de noviembre, mientras cinco policías de élite abrían la puerta.

En una esquina de la habitación los encontraron. No eran  amigos, nunca lo fueron, pero las  circunstancias los  unieron  por varios minutos. El  miedo los abrazó, así como el odio los arropó por muchos años en la defensa de la selva chima, ambos en bandos contrarios.

No es forma de arreglar las cosas, le  dijo Tito Luna al policía que venía por él. Para callarlo  le dieron dos culetazos  en la cintura, lo agarraron del cuello y lo sacaron de la Casa Comunal custodiado por varios elementos de la policía estatal. Era su liberación.

El frío cañón del rifle sobre su pecho elevó la adrenalina. Angélico sólo exclamaba por los golpes que recibía y la descarga eléctrica que no logró doblarlo. La ofensa  era mucha. Le hirvió la sangre y  con un palo le dio a un “pinto”- “Pa’que más que la verdad, le di a uno. Ellos me golpearon”.

El tiempo del rescate fue eterno para  el indígena zoque, aunque el registro en video del hecho duro  unos segundos.  Como pudo salió de la habitación y despidió con piedras a los policías que se alejaban en sus camionetas  del pueblo.  ¡Era mi obligación como chima!, repitió ante sus paisanos  mientras narraba  la liberación y la intromisión violenta del Estado en su propio territorio.

Las autoridades y el pueblo, concentrados frente a la Casa Comunal,   exigieron al gobierno de Gabino Cué Monteagudo  respeto a la soberanía del pueblo zoque. Además de advertir que la lucha continuará.

“Estamos muy indignados por la actitud del gobierno del cambio,  porque vino a lastimar a nuestra gente, nunca lo imaginamos. No somos terroristas, ni  delincuentes, tampoco  asesinos. Exigimos respeto, exigimos que se esclarezca los hechos. San Miguel Chimalapa no va perdonar esta ofensa”, manifestó Francisco Sánchez   Gutiérrez, presidente del Concejo de Vigilancia de los Bienes Comunales de San Miguel

 

V

La madre tierra no se vende

La posición de los comuneros zoques  oaxaqueños no ha cambiado durante  muchos años. Rechazaron  la propuesta  que presentó el programa  Conflictos  Sociales en el Medio Rural ( COSOMER ) de la Secretaría de la Reforma Agraria ( SRA) de  ser indemnizados en las casi  cinco mil  hectáreas de tierras, es decir “vender ” a Chiapas por 20 millones de pesos.

Además pidieron  solución justa y definitiva  del conflicto agrario, respetando la propiedad histórica. Que los ejidos  chiapanecos asentados  en la zona  oriente de los Chimalapas, reconozcan  que están en las tierras comunales de San Miguel, a cambio estos  reconocerán las posesiones  de los verdaderos  ejidatarios , en caso contrario que el gobierno federal  los reubique  y les entregue la contraprestación ofrecida  por el programa COSOMER de la SRA.

Asimismo pidieron  la cancelación  inmediata  de todos  los  permisos de explotación forestal.  Los  comuneros  de San Miguel Chimalapa  anunciaron  que a la lucha de acciones se sumó  la comunidad de Santa María Chimalapa, con el fin de recuperar lo que les “arrebató”  de manera dolosa el gobierno federal.

Desde el corazón de la zona oriente de Los Chimalapas, anunciaron que no quieren más dilación del gobierno federal, ni de los gobiernos de Oaxaca y Chiapas, ya que estos sólo se han “burlado” y  enfrascado en una “decidía” para negociar  y solucionar  el conflicto agrario. Por lo que pidieron de manera “pacífica”  a los chiapanecos tratar el conflicto de  campesino a campesino.

Lo que venga  a partir de ahora, confrontaciones y derramamiento de sangre,  caerá sobre el gobierno federal y estatal (Oaxaca y Chiapas), es lo único que unifica a zoques y tzotziles.

A modo de propuesta

Chiapas: El gobierno de  Juan  Sabines  Guerrero anunció la creación del  municipio Belisario Domínguez,  integrado por las comunidades de esa zona limítrofe:  Gustavo Díaz Ordaz, La Hondonada, San Marcos, Montebello, Flor de Chiapas y Rodulfo Figueroa.

En un mensaje al pueblo chiapaneco dijo “Lamentablemente y sin explicación alguna, en el conteo poblacional del año 2005, 17 comunidades del municipio de Cintalapa, Chiapas aparecieron erróneamente con clave de localidad del estado de Oaxaca. El gobierno chiapaneco de entonces dejó pasar ese grave error. En esta administración hemos promovido mesas de diálogo, resoluciones agrarias que nos han sido favorables, amparos que a la fecha aún no han sido resueltos, pero que no dudamos que la autoridad competente pronto dará a Chiapas la razón histórica que le corresponde”.

Pidió al gobierno de Oaxaca medidas cautelares como trasladar a familiares y pobladores de esas comunidades a albergues temporales, la instalación de una base de Operación Mixta y establecer un pacto de no agresión y respeto mutuo.

Oaxaca: Una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia por los conflictos de límites de tierras con el estado de Chiapas, en la zona oriente de los Chimalapas,  fue la propuesta que presentó el secretario de gobierno, Jesús  Martínez Álvarez,  a los habitantes de San Antonio, agencia de San Miguel Chimalapa.

Además de informar a los indígenas zoques que el gobierno de Oaxaca  respalda a sus comunidades, por lo que apoya  la posición de los comuneros oaxaqueños en la propuesta de no vender ni un centímetro del territorio de Los Chimalapas, tal y como se ha planteado.

Asimismo, llamó a la civilidad y  a la  cordura, para no caer en provocaciones  y evitar  enfrentamientos entre hermanos, por lo pidió  que se analizara  en asamblea el retiro de los bloqueos.

Martínez Álvarez  señaló que  el gobierno federal y  los gobiernos  estatales ( Oaxaca y Chiapas) , por muchos años  tuvieron   abandonado  por más de 40 años a la zona de Los Chimalapas, por lo que el problema de límites de tierras entre ejidatarios y  pequeños propietarios chiapanecos y comuneros  oaxaqueños  se  acrecentó al grado  de los enfrentamientos.

Resaltó que detrás del conflicto existen intereses  de personas que  ha hecho y hacen negocio con la madera  de la zona, por lo que  incitan y motivan a la violencia, “No caigamos en provocación, no les demos motivos”.

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La OMS afirma que la situación en Chile muestra que la vacunación no sustituye a la prevención en la lucha contra el COVID-19

Funcionarios de la OMS advierten que otros países podrían verse en una situación como la de Chile mientras no logren vacunar a toda su población más vulnerable.
27 de marzo, 2021
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La paradoja de que Chile sea uno de los países del mundo que más ha avanzado en las vacunaciones contra el covid-19 y, al mismo tiempo, esté registrando cifras récord de contagios fue tomada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para recordar que las inmunizaciones no son un sustituto de las medidas de prevención de contagio.

“Tras la distribución de vacunas hay quienes dejan de cumplir medidas tales como el distanciamiento físico, la higiene de manos, la ventilación o el evitar lugares concurridos, y todo eso tiene que continuar junto a la vacunación”, alertó en rueda de prensa la responsable de la unidad técnica anticovid de la OMS, Maria Van Kerkhove.

Agregó que aunque podría esperarse que con las vacunaciones bajara el número de casos, en realidad, “son sólo una de las herramientas para frenar los contagios y no podemos descansar sólo en ellas, así que, por favor, sigan tomando el resto de medidas”.

Bruce Aylward, asesor de la OMS para el covid-19, explicó que las vacunas están funcionando muy bien, pero que aún no se dispone de una cantidad suficiente de estas “como para cambiar el curso de la epidemia”.

Un hombre es vacunado en Santiago de Chile.

Getty Images
Chile es uno de los países que más ha vacunado contra el covid-19.

Chile es uno de los países que avanza más rápidamente con la administración de estas inmunizaciones y casi 40% de sus ciudadanos ya ha recibido al menos una dosis. Solamente Israel y Emiratos Árabes Unidos han logrado cifras superiores.

Al mismo tiempo, las cifras de contagios en Chile han estado alcanzando nuevos récords diarios y la ocupación en las unidades de cuidados intensivos llega al 95%.

Ante esta situación, las autoridades han decretado un confinamiento total en Santiago de Chile y otras regiones del país para intentar frenar la pandemia.

Estas medidas fueron valoradas positivamente por Mike Ryan, director de Emergencias Sanitarias de la OMS, quien advirtió, no obstante, que otros países podrían encontrarse en la misma situación que Chile hasta que no se consiga vacunar a toda la población más vulnerable.


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