Cindy la regia: La niña fresa de la web estrena libro en 2012
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Cindy la regia: La niña fresa de la web estrena libro en 2012

Por Dulce Ramos
26 de diciembre, 2011
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Una rubia estilizada toquetea un iPad en su habitación. Atrás de ella, una trabajadora doméstica le dice:

–Yo me volvería loca para entenderle.

Con falsa lástima y un dejo de altanería la chica revira:

–¡Está bien fácil, Mary! Pero tú ni te apures ¡que en tu vida vas a tener una!

El humor políticamente incorrecto de Cindy la Regia –personaje del dibujante conocido como Ricardo Cucamonga—dará en 2012 el salto de la web a los libros. Esta niña adinerada de piernas largas, desesperada por casarse y con la el que el autor escudriña el racismo y los prejuicios de las clases privilegiadas en México, es un personaje atípico por los temas que trata y el tono corrosivo con que lo hace; pero también, por haber recorrido el camino del éxito exactamente al revés del cómic tradicional.

Mientras que en los últimos años el cómic pasó del fanzine a la web, Cindy nació ya en el mundo digital y a él le debe su éxito. Para muestra, las más de 200 tiras publicadas en el sitio www.cindylaregia.com; los más de 70 mil fans en Facebook y sus más de 150 mil 500 seguidores en Twitter. El éxito en la red le significó al autor que la tira pasara de lo digital a los diarios impresos Publimetro y Milenio; y de ahí, a la publicación de un libro que hace mofa de los manuales de autoayuda, las revistas femeninas, y las listas para resolver casi cualquier cosa con 10 consejos. Cómo casarse, tipo, bien, que publicará en febrero la editorial Random House Mondadori, es el título con el que Cindy, a través de la pluma de Cucamonga (soy su médium, dice el autor en la entrevista) aconseja a las ‘niñas bien’ para encontrar un marido guapo, adinerado y  de las altas esferas sociales. Todo esto, con el tono ácido con que la regia genera carcajadas y reflexión sobre el clasismo entre sus seguidores. Aunque también levanta cejas críticas y  causa rechazo por echar mano del clasismo para crear un humor derogatorio e irreverente.

“Cada tira es una bomba envuelta en celofán y perfumada”, sentencia Cucamonga al hablar de la crítica social que hace a través del que, hasta ahora, es su personaje más famoso. Una rubia que dibuja vestida siempre de Chanel, con su celular en mano, y que se reúne con sus amigas en centros comerciales o cafés y que va a misa todos los domingos como quien va a uno de esos lugares para ver y ser visto.


Los orígenes de Cindy

Entre 2005 y 2006, las primeras cuatro tiras de Cindy la Regia –entonces una rubia chaparrita y rolliza– comenzaron a viralizarse a través del sitio Perravida.com. En esa página web, Ricardo Ariel Velderrain –nombre de pila de Cucamonga—publicaba tiras sobre él mismo y un perro lector de Marx, medio filósofo y amante de los buenos vinos. En aquellas historietas, el autor se retrataba como un joven con aspiraciones artísticas frustradas y atrapado en un trabajo detestable. Justo como llegó a sentirse como copy writer en una agencia de mercadotecnia. La publicidad, primero en una agencia y luego como freelance, fue su modo de vida antes de que lograra sostenerse sólo con la creación de comics e ilustraciones.

La creación de Cindy nace de una amalgama de motivos e ideas. En aquellos años, Cucamonga – hoy de 39 años y originario de Ciudad Obregón, Sonora—necesitaba un personaje para publicar en la revista regiomontana de cómics ‘Punk’. Y como inspiración tomó las anécdotas de una compañera de trabajo llamada Cindy. Aquella chica le contaba a Ricardo sobre las citas con prospectos amorosos y la presión para encontrar un ‘partido adecuado’ y de ello, el autor tomó pinceladas para construir a esta chica que vive en el ‘Reino de San Pedro’. Un lugar inspirado en el poderoso municipio nuevoleonés de San Pedro Garza García, cuyos ingresos son los más altos de todos los municipios mexicanos, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.

En esas altas esferas de Monterrey y la zona metropolitana, encontrar un marido es casi tan importante como en la Inglaterra que retrata Jane Austen en sus novelas. El ‘padre’ de Cindy, admirador de la escritora británica, lo pone de esta forma.

“No hay mucha diferencia entre la desesperación por un buen partido que tenían los personajes en Emma o en Sentido y Sensibilidad. Entonces surgen paralelos entre la Inglaterra de mediados del XVIII o del XIX, en que estaban estas ‘niñas fresas’ de la provincia y las niñas de las ‘comarcas’ actuales.  Entonces dije: ‘aquí hay algo y quiero indagarlo’”.

Un personaje del subdesarrollo

El reino en el que vive Cindy es fácil de imaginar para cualquier lector que hable español y viva en un país con desigualdades marcadas. Así, tanto el personaje como la sociedad en la que vive se han convertido en una diada que muchos entienden sin necesidad de conocer Monterrey o a su alta sociedad.

“Cindy es un personaje del subdesarrollo y este es el juego de esto. Para algunos lectores es efectivamente una celebración de sus prejuicios de clase; pero en realidad, cada cómic desactiva una bomba de cosas que me preocupan de nuestra cultura nacional y que tienen eco en lectores de otras partes”, dice el creador, que ha recibido correos de felicitación y crítica casi toda América Latina y España. “También he recibido correos de Finlandia, pero son de mexicanos que viven allá. Un personaje como Cindy no podría hacerse en un país desarrollado”.

Incluso la propia familia de Cindy viene de la cultura del esfuerzo, propia de los países que enfrentan el subdesarrollo. El padre –un hombre chaparrito, de bigotes y vestido a la usanza de ‘El Piporro’—se hizo rico con la venta de víveres en la Central de Abasto; cosa que Cindy trata de ocultar. Cada vez que el padre hace referencia a su local, ella lo corrije y le dice: “oficina, daddy”.

¿Cómo se toman los lectores que se haga humor a partir del clasismo y el racismo? Ricardo Cucamonga reconoce que se ha topado con toda una gama de reacciones.

“Los mexicanos estamos acostumbrados a un humor de primera mano y el mío está en las antípodas de ello. Es un humor ácido y sarcástico que no se halla frecuentemente en los medios  y exige más del lector. Yo los proveo de ello”.
Con las reacciones críticas, Cucamonga se enfrenta a calificativos como “resentido social” o “snob”. También, a ataques por su orientación sexual, pues Cucamonga es abiertamente gay.

“Me han dicho que Cindy la Regia es la mujer que yo quería ser y no pude, y ahí me estoy vengando; pero el ser malentendido es parte de lo que ocurre cuando creas un personaje que toca fibras sensibles con este tipo de temáticas”.

Manual para casarse

Entrevistado el mismo día en que el libro se fue a la imprenta, Ricardo Velderraín, radicado en Monterrey desde 1991, cuenta que el libro de Cindy la Regia, en el que trabajó prácticamente todo el verano y el otoño, será un texto humorístico con algo de tira cómica.

A pesar de que conoce ya su proceso creativo, brincar de la tira cómica web o impresa al libro, le pidió ciertos ‘rituales’.
“No podía iniciar un capítulo si no le traía flores para animarla. Así como a la virgen (ríe). Este libro ha sido una negociación constante con el personaje para pedirle estos textos. Realmente lo escribió Cindy”.

Cucamonga estudió mercadotecnia en el Tecnológico de Monterrey y se lanzó al mundo del cómic sin estudios en arte o contactos en el medio del dibujo humorístico. Por ello internet fue vital para la popularización de su obra; aunque no fue el único medio. Antes de Cindy, el dibujante creó tiras para revistas como Electronic Gaming Monthly, Nickelodeon, Eres Niños o National Geographic Kids, pero todos esos contactos llegaron gracias a la nominación de su sitio perravida.com para los premios iBest a lo mejor de Internet, en la cateogría de entretenimiento a inicios del 2000.

Al irrumpir en el mundo del cómic mexicano, sus pares como Luis Gantús, autor de Apuntes Chamánicos o Bernardo Fernández ‘Bef’, creador de la novela gráfica ‘Gel Azul’, lo recibieron no solo con calidez, sino con manifestaciones de admiración hacia su trabajo, incluso en lo gráfico; a pesar de que los trazos de Cucamonga en Cindy son sencillos y casi infantiles.

“Un amigo me dijo un día: ‘no haces perspectiva ni en defensa propia’. Reconozco que es un estilo muy simple en lo técnico, pero presentar temas como los que presenta Cindy sería más complicado en un estilo realista”.

Caricaturizar los prejuicios para detonar la reflexión son dos de las claves para el éxito que ha logrado Ricardo Cucamonga a través de Cindy la Regia. O quizás, el éxito, sea justamente al revés.

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Qué es la "renuncia silenciosa" y por qué puede ser buena para trabajadores y empresas

Renunciar silenciosamente puede ser la solución para un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal.
22 de agosto, 2022
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En muchas oficinas (y aun más en aplicaciones como Zoom, Teams y Slack), tanto empleados como gerentes cuchichean sobre la “gran renuncia”.

Reino Unido experimentó un fuerte aumento en el número de personas que renunciaron a sus trabajos en 2021, y una quinta parte de los trabajadores en este país europeo aún dice que tiene pensado renunciar el próximo año en búsqueda de una mayor satisfacción laboral y de mejores salarios.

Si no estás feliz con tu trabajo, pero dejarlo no es una opción o no cuentas con alternativas atractivas, puedes intentar “renunciar silenciosamente“.

Esta tendencia de simplemente hacer lo mínimo que se espera de uno en su trabajo ha despegado en TikTok y claramente ha causado ruido entre los jóvenes.

También ha frustrado a gerentes, y algunos parecen estar preocupados por la holgazanería de sus empleados.

Pero renunciar tranquilamente no se trata de evitar hacer tu trabajo, se trata de tener una vida significativa fuera de tu trabajo.

En los últimos 20 años, muchas personas se han sumado a una cultura de exceso de trabajo en todo el mundo, en la que el trabajo no remunerado se ha convertido en una parte que se espera que muchos trabajadores lleven a cabo.

Diferencias generacionales

Después de múltiples recesiones y una pandemia global, los millennials y la generación Z en particular suelen no tener las mismas oportunidades laborales y de seguridad financiera que tuvieron sus padres.

Muchos jóvenes en trabajos profesionales que esperaban una progresión relativamente sencilla en la vida se han enfrentado a contratos precarios, incertidumbre laboral e intentos fracasados de comprar una vivienda.

Hay quienes constantemente dedican horas extra y van más allá en el trabajo para tratar de asegurar promociones y bonificaciones, pero aún así encuentran complicaciones.

Mujer sentada en su oficina.

Getty Images
Muchos millenials y jóvenes de la generación Z rechazan el estilo de vida de vivir para trabajar.

Quizás en respuesta a esta decepción, un estudio reciente de Deloitte descubrió que los jóvenes buscan cada vez más flexibilidad y propósito en su trabajo, además de equilibrio y satisfacción en sus vidas.

Muchos jóvenes profesionales ahora rechazan el estilo de vida de vivir para trabajar. Continúan trabajando pero no permiten que el trabajo controle sus vidas.

Trabajar a una capacidad mínima puede parecer extraño. Pero tú (y tu empleador) no debéis temerle a la renuncia silenciosa. De ​​hecho, podría ser bueno para ambos.

Bueno para la salud mental

Diversos estudios han concluido que el equilibrio entre el trabajo y la vida están conectados a la salud mental en una variedad de trabajos.

Y una encuesta de 2021 en la que se entrevistaron a 2.017 trabajadores de Reino Unido, realizada por Glassdoor, un sitio web que analiza empleadores, encontró que más de la mitad de los entrevistados sentía que le faltaba equilibrio entre el trabajo y la vida personal.

Renunciar en silencio tiene como objetivo restablecer ese equilibrio, en situaciones donde el trabajo ha tomado tiempo de la vida personal.

También puede ayudar a separar tu autoestima personal de tu trabajo. Cuando todo lo que haces es trabajar, es difícil no enfocar tu sentido de valor en él.

Los fracasos percibidos en el trabajo, como no obtener el ascenso que querías o que no te reconozcan tus logros, pueden internalizarse como fracasos personales.

Esto puede aumentar la ansiedad y hacer que te preocupes por cómo mejorar tu rendimiento.

Hombre con su laptop escuchando musica.

Getty Images
Muchas personas ahora rechazan trabajar en exceso para evitar la fatiga, y prefieren elegir un equilibrio y una vida más alegre.

A menudo, las personas responden trabajando más, lo que exacerba aún más el círculo vicioso del exceso de trabajo y baja autoestima.

Los peligros de la fatiga

En el peor de los casos, todo puede terminar en fatiga.

En 2019, la Organización Mundial de la Salud reconoció oficialmente la fatiga como un fenómeno ocupacional caracterizado por sentimientos gotamiento, cinismo, distanciamiento mental del trabajo y bajo rendimiento.

La fatiga es un riesgo significativo cuando se trabaja en exceso y puede tener impactos a largo plazo en la salud física, emocional y mental.

La fatiga es difícil y costosa tanto para las personas como para los empleadores.

Muchas personas con fatiga terminan ausentándose del trabajo, o trabajando a una capacidad inferior a la plena. Renunciar en silencio puede crear un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida personal y, por lo tanto, podría proteger contra la fatiga antes de que suceda.

Mejorar las relaciones de trabajo

Las investigaciones muestran que los empleados más felices son más productivos y comprometidos. Esto incluso puede mitigar el hecho de sentirse distraído o no querer estar presente.

Cuando las personas se sienten felices, es más probable que sean más amigables, abiertas y que fomenten amistades en el lugar de trabajo. Muchas personas han asegurado que toman en cuenta esto al estimar cuánto disfrutan su trabajo.

Mujer en su escritorio mirando por la ventana.

Getty Images

El enfoque de la renuncia silenciosa en simplemente enfocarse en hacer su trabajo también elimina el impacto negativo de sentirse constantemente en competencia con colegas.

Tener amistades en el lugar de trabajo alimenta nuestra necesidad básica de un sentido de pertenencia y, a su vez, puede aumentar la lealtad al lugar de trabajo y mejorar el desempeño laboral.

Todo esto puede resultar en una mayor productividad, lo que por supuesto significa mayores ganancias.

Renunciar tranquilamente podría ser una “gran liberación” y una respuesta a la gran resignación.

Las personas ahora rechazan trabajar en exceso para evitar la fatiga, y prefieren elegir un equilibrio y una vida más alegre. Además están poniendo cada vez más límites para que su identidad y autoestima no esté ligada a su productividad laboral.

En lugar de ponerse nerviosos por la pérdida de productividad, los empleadores deben aprovechar este movimiento silencioso de renuncia para apoyar el bienestar de su personal.

Fomentar un mejor equilibrio entre el trabajo y la vida les mostrará a los trabajadores que son valorados, lo que generará un mayor compromiso, productividad y lealtad: todos ganan.

*Este texto fue escrito por Nilufar Ahmed, quien es profesora de Ciencias Sociales en la Universidad de Bristol.

Puedes leer la nota original en inglés en The Conversation..


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