De Fox a Peña Nieto, los resbalones literarios de los políticos
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De Fox a Peña Nieto, los resbalones literarios de los políticos

Un recuento de los políticos que han sufrido en público al confundir autores, cambiarles el nombre y hasta convertirlos en Premios Nobel sin serlo.
Por Daniel Casillas
8 de diciembre, 2011
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La literatura no ha sido uno de los aspectos más fuertes de la clase política mexicana en los últimos años, algunos presidentes, funcionarios y legisladores han sufrido en público al confundir a autores o libros en sus discursos.

El expresidentes Fox es célebremente recordado por sus múltiples yerros sobre temas literarios, en los que confundió autores, le cambió el nombre a otros y hasta otorgó el Premio Nobel a quienes no lo habían ganado.

La difícil relación entre la literatura y los políticos mexicanos volvió a ponerse en evidencia el pasado fin de semana, cuando el precandidato del PRI a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, sufrió para citar los tres libros que han marcado su vida y hasta confundió a los autores.

Sin embargo, el resbalón de Peña Nieto desató otros más al poner de moda las preguntas sobre los libros favoritos de los políticos. Ernesto Cordero, aspirante a la candidatura del PAN a la presidencia, confundió el nombre de una autora; mientras Mario Delgado, secretario de Educación del DF, se equivocó al citar al autor de Cien Años de Soledad.

Aquí algunos ejemplos de los resbalones literarios de los políticos:

Vicente Fox

Siendo Presidente al participar en el Segundo Congreso Internacional de la Lengua Española en Valladolid en 2001, llamó “José Luis Borgues” al escritor argentino Jorge Luis Borges.

Ese no sería el único error de Fox respecto al autor argentino. En 2010, al felicitar a través de Twitter a Mario Vargas Llosa por el Premio Nobel de Literatura, el expresidente de México atribuyó dicho galardón a Borges, cuando es bien sabido que nunca lo recibió.

“FELICIDADES MARIO,LA HICISTE! YA SON TRES BORGES, PAZ Y TU (sic)”, escribió Fox en su cuenta.

El escritor de origen peruano nacionalizado español Mario Vargas Llosa también fue presa de los resbalones de Fox, a quien el expresidente mexicano cambió la nacionalidad al referirse a él como el “Nobel colombiano” durante una conferencia en 2007.

Martha Sahagún

La exprimera dama presidencial Marta Sahagún no dejó solo a su esposo, Vicente Fox, con los errores literarios y en 2005 cambió el sexo del escritor Rabindranath Tagore, a quien se refirió como la gran escritora hindú Rabina Gran Tagora durante su discurso en la cena de gala con motivo de la entrega del premio a la “Mujer del Año”.

Josefina Vázquez Mota

En noviembre de 2008, la ahora aspirante a la candidatura presidencial del PAN, Josefina Vázquez Mota, sufrió dos resbalones literarios. El primero al confundir a Carlos Fuentes con el también escritor mexicano Octavio Paz cuando lo felicitó por su cumpleaños número 80.

El segundo error de la entonces secretaria de Educación fue cuando confundió la obra La región más transparente de Carlos Fuentes; se refirió al libro como “La ciudad más transparente”.

Felipe Calderón

En 2009, durante un acto en el frontera entre Guatemala y México, el presidente Felipe Calderón atribuyó al cantante guatemalteco Ricardo Arjona la frase del “El sur también existe”, que es el título de un poema del escritor uruguayo Mario Benedetti, musicalizado en 1985 por el cantautor español Joan Manuel Serrat en un disco homenaje al poeta.

Cristian Vargas

El diputado por el PRI en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) es conocido como el dipuhooligan por algunos episodios violentos que ha protagonizado en el recinto legislativo capitalino y también es recordado por atribuir al escritor mexicano José Emilio Pacheco la autoría del libro Crónica de una muerte anunciada, que es una de las obras más conocidas del colombiano Gabriel García Márquez.

Edith Ruiz Mendicuti

En 2010, cuando era presidenta dela Comisión de Cultura en la ALDF, la asambleísta perredista Edith Ruiz Mendicuti aseveró que Un tranvía llamado deseo, obra de Tennesse Williams, fue escrita por José Emilio Pacheco.

Enrique Peña Nieto

El caso de errores literarios entre políticos mexicanos más celebre de los últimos tiempos fue protagonizado por el precandidato priista a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, quien no pudo citar los tres libros que han marcado su vida al ser cuestionado durante su participación del fin de semana pasado enla Feria Internacionaldel Libro (FIL) Guadalajara 2011. El exgobernador del Estado de México también se confundió  con los autores de La Silla del Águila de Carlos Fuentes, que atribuyó a Enrique Krauze.

Ernesto Cordero

El lunes pasado, el aspirante a la candidatura del PAN a la Presidencia, criticó el resbalón que tuvo Enrique Peña Nieto durante la FIL de Guadalajara, aunque, al hacerlo, también se equivocó.

Al ser cuestionado sobre sus libros favoritos, el panista indicó que le gustaba “La Isla dela Pasión de Isabel Restrepo”, cuando la autora es Laura Restrepo.

Mario Delgado

Un día después, el secretario de Educación del Distrito Federal, y quien aspira a la candidatura al gobierno del DF, se equivocó de autor al hablar de Cien años de soledad de García Márquez; dijo que lo había escrito Mario Vargas Llosa.

Aquí el error de Delgado:

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Shibu Philip

Trabajo en casa y COVID-19: 'Vigilo a mis empleados con un programa que toma fotos de sus pantallas'

Muchas personas se encuentran con dificultades para trabajar desde casa, pero ¿ayudaría a mejorar su productividad la tecnología de vigilancia?
Shibu Philip
29 de septiembre, 2020
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Shibu Philip

Shibu Philip
La firma de Shibu Philip ha utilizado el software de vigilancia Hubstaff durante el último año y medio.

Shibu Philip dice que sabe lo que es “perder un poco de tiempo en el trabajo”.

Es el fundador de Transcend, una pequeña empresa con sede en Londres que compra productos de belleza al por mayor y los revende online.

Durante el último año y medio, ha utilizado el software Hubstaff para realizar un seguimiento pormenorizado de las horas de trabajo de sus trabajadores, para saber qué teclean, cuáles son los movimientos de su ratón y los sitios web que visitan.

Con siete empleados en la India, dice que el software le garantiza que tienen “cierto nivel de responsabilidad” y ayuda a cubrir la diferencia horaria.

“Yo mismo me conozco. La gente puede tomarse un descanso extra de 10 minutos aquí o allá. Es bueno tener una forma automática de monitorear lo que están haciendo”, dice Shibu.

“Al mirar las capturas de pantalla y el tiempo que todos dedican a determinadas tareas, sé si siguen los procedimientos o no”.

“Y, si lo están haciendo mejor de lo que esperaba, también estudio el material recopilado y les pido que compartan ese conocimiento con el resto del equipo para que todos podamos mejorar”, dice.

Los empleados son plenamente conscientes de que el software está activo.

Además, pueden eliminar el tiempo dedicado a visitar sitios web que podrían haber sido registrados por accidente durante su descanso, por ejemplo, agrega Shibu.

Trabajando desde la cama

Getty Images
Si eres de los que ha tenido que colocar la laptop sobre una pila de libros de cocina durante la pandemia o te ha tocado quejarte de la velocidad del internet de tu casa, no estás solo.

¿Vagos en casa?

Dado que muchas personas alrededor del mundo trabajan ahora desde casa debido a la pandemia, la demanda de software que monitorea la actividad de los empleados ha registrado un repunte.

Hubstaff, con sede en Estados Unidos, dice que su número de clientes en Reino Unido se ha multiplicado por cuatro desde febrero.

Otra empresa llamada Sneek ofrece tecnología que toma fotos de los trabajadores a través de la cámara del laptop y las comparte para que las vean el resto de sus colegas.

Aunque se describe a sí misma como una plataforma de comunicación, su programa permite tomar una foto cada minuto.

Su cofundador, Del Currie, le dijo a la BBC que sus usuarios habían aumentado cinco veces durante el confinamiento, sumando casi 20.000 clientes en total.

Un estudio reciente realizado por académicos de la Universidad de Cardiff y la Universidad de Southampton, ambos en Reino Unido, descubrió que un temor común entre los jefes es que los trabajadores que no están a la vista “holgazanearán”, aunque los periodos de cuarentena tampoco parecen haber afectado mucho a la producción.

La encuesta también sugirió que un tercio de los que trabajan desde casa sentían que su productividad también había disminuido.

Pero ¿es la tecnología la respuesta para identificar a aquellos que podrían estar holgazaneando o para ayudar a aquellos que luchan por adaptarse a trabajar desde la mesa de la cocina a tiempo completo?


Me hubiera sentido mal de haber sabido que me vigilaban”

Josh

BBC
El fotógrafo Josh dice que tuvo problemas tanto con la logística como con la motivación

Josh, un fotógrafo de 26 años que vive en Londres, admite que lo que más le costó de trabajar desde casa fue la caída de su productividad.

Establecer un estudio improvisado en la cocina de su piso compartido de tres habitaciones fue un desafío logístico, pero también de motivación.

“Algunos días lo lograba, pero otros me sentaba y me quedaba mirando mis sandalias un buen rato, pensando: ‘No puedo hacer esto’. Es muy fácil hacer la colada o prepararte una taza de té. En casa encuentras formas de distraerte con bastante facilidad“.

Está agradecido de que su jefe no utilice ningún software de seguimiento con él.

“En aquellos días en los que era un poco más difícil estar motivado, me habría sentido mal si hubiera sabido que alguien estaba controlando mi productividad”, dice.

Josh sospecha desde hace mucho tiempo que tiene un trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), lo que puede dificultar la concentración y la gestión del tiempo. Su médico está de acuerdo, aunque todavía está en lista de espera para una prueba.

Ha vuelto a la oficina recientemente y valora mucho tener más interacción cara a cara.

“Allí me encuentro una rutina, una estructura que realmente me ancla y me ayuda a superarlo todo”.


Trabajador en casa

Getty Images
Desde que se impusieron las restricciones para evitar la propagación del covid-19, las compañías han tenido que diseñar soluciones de emergencia para que sus empleados puedan trabajar desde casa.

Con cautela y políticas escritas

Aunque algunos jefes que usan software de seguimiento argumentan que es una herramienta válida para mantener la productividad, una investigación del Instituto de Colegiados en Personal y Desarrollo (CIPD), una asociación de profesionales del sector de recursos humanos con sede en Londres, sugiere que la vigilancia en un entorno laboral puede dañar la confianza.

“Monitorear el comportamiento de los empleados puede ser una forma justificable de reducir la mala conducta y potencialmente ayudar a gestionar el tiempo”, dice Jonny Gifford, asesor de investigación de comportamiento organizacional en el CIPD.

“Sin embargo, los empleadores deben tener políticas claras para que los trabajadores sepan cómo pueden ser monitoreados y, lo que es más importante, el sistema debe ser proporcionado”.

Los empleadores obtendrán “resultados mucho mejores” si apoyan a sus trabajadores, añade, “en lugar de centrarse en medidas de entrada potencialmente irrelevantes, como el número de pulsaciones en el teclado”.

Jonathan Rennie, socio del bufete de abogados británico TLT, también insta a las empresas que estén considerando la posibilidad de introducir dicho software con cautela.

“Los empleadores tienen la obligación legal implícita de mantener la confianza de sus trabajadores y deben ser conscientes de cómo podrían reaccionar ante la implementación masiva de software de monitoreo”, dice.

Sugiere que cualquier empresa que utilice software de monitoreo debería tener políticas escritas que expliquen cómo y por qué se está utilizando.

También debería haber una guía clara para los administradores y salvaguardas para prevenir el uso indebido o el “monitoreo excesivo”, dice.


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