Diputados congelan ley para castigar la trata de personas
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Diputados congelan ley para castigar la trata de personas

Por Francisco Sandoval Alarcón
28 de diciembre, 2011
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La ley vigente para castigar la trata de personas en México deja en desamparo a las víctimas de este delito,  de ahí que un grupo de mujeres activistas e integrantes de la Coalición contra el tráfico de mujeres y niñas en América Latina y el Caribe (Catwlac, por sus siglas en ingles) exijan a los diputados federales la aprobación de una nueva legislación presentada el pasado 3 de agosto y que -para no perder su vigencia- tendría que ser aprobada antes del próximo 12 de enero.

Uno de los cambios de la nueva “Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Trata de Personas y Delitos Relacionados” -que echaría abajo la que se aprobó en la pasada legislatura-, es que no sólo se castigaría a la trata como delito internacional, como actualmente ocurre, sino que lo haría a nivel estados, de ahí que su combate recaería en el  ámbito local.

Además, pretende homologar las penas en todo el país, incorporando la figura de acumulación, lo que agravaría las sanciones de cometerse nuevos delitos durante el proceso. Aparte, busca castigar a quienes promuevan, soliciten, ofrezcan, faciliten, consignen, enganchen, trasladen, entreguen o reciban para sí o para otros, a una o varias personas con el fin de someterlas a explotación sexual.

Sin embargo, la nueva legislación se encuentra congelada por un grupo de diputados priístas, informó la directora regional de la Catwlac y ganadora del premio Gleitsman 2011 que otorga la Universidad de Harvard, Teresa Ulloa, que entrevistada por Animal Político denunció como los legisladores que integran la Comisión de Justicia están cambiando el espíritu y sentido de la ley, al modificar varios de los artículos aprobados en las comisiones de Puntos Constitucionales y de Derechos Humanos.

Aquí la entrevista:

Existe desde agosto en la Cámara de Diputados una nueva propuesta de Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Trata de Personas y Delitos Relacionados ¿por qué no se ha aprobado hasta el momento?

Lo que te puedo decir es que estuvimos colaborando en esta nueva legislación, como he hemos colaborado con muchos otros países de América Latina y el Caribe. Ya contábamos con la opinión favorable de los integrantes de la Comisión de Puntos Constitucionales y con un dictamen, no muy bien hecho, de la Comisión de Derechos Humanos. Pero los integrantes de la Comisión de Justicia son los que están cambiando el espíritu de la ley.

¿Qué cambios hicieron?

Básicamente están incluyendo delitos innominados lo que va a permitir que no haya delitos en los códigos, sino en  leyes especiales, por lo que será más fácil evadir la justicia y reclasificar los delitos.

Un ejemplo es el tema de la explotación sexual. Lo que está sucediendo es que a las autoridades les cuesta mucho trabajo probar este delito y sus ramificaciones, lo que ha provocado que este delito tenga que ser reclasificado por lenocinio que no es un delito grave. Ese tipo de cambios hicieron a pesar de que ya se había logrado  que se castigara todo el proceso previo de la trata, como es el enganche, el transporte, el traslado y el cómo las inician. Es decir la explotación en todas sus modalidades, así como la esclavitud.

¿Qué dicen los diputados de la Comisión de Justicia por estos cambios?

No hemos podido dialogar con ellos. Nos sentaron con un asesor externo de la Comisión Justicia, pero hay un problema ético, porque esta persona es el abogado defensor de alguien que está sentenciado por trata de personas.

¿Cómo se llama ese abogado-asesor?

Samuel González.

¿Y qué argumento ofrece el abogado-asesor de la Comisión de Justicia?

Ninguno.

Lo que nos llama la atención es que la ley anterior (la que se aprobó en la pasada legislatura) fue votada por unanimidad por el Senado de la República y después, cuando le llego al priísta César Camacho Quiroz (ex presidente de la Comisión de Justicia en la Cámara de Diputados), la cambiaron toda. Hicieron una ley que no sirve. Que ha tenido 4 sentencias desde el 2007.

Hoy nuevamente vemos al mismo grupo político que está detrás de estas decisiones: El PRI. No entendemos a qué intereses representan o a quién  intentan proteger.

Usted señala que la Ley que se aprobó en la pasada legislatura no sirve ¿Cuáles son las fallas que ha detectado?

Se trata de una ley que sólo persigue la trata internacional. Eso abrió la puerta para que se hicieran todo tipo de modificaciones en los estados, lo que provoco un desorden legislativo tremendo. Hay distintas penas y distintos bienes jurídicos tutelados.

Una prueba de ello es lo que paso con el caso conocido como El Lobo Siberiano, que es el sacerdote de Xalapa, Veracruz, Rafael Muñiz López, integrante de un circulo donde se intercambiaban videos de pornografía infantil, inclusive de violaciones a recién nacidos. Quien descubre esa red es la Procuraduría del DF, lo detienen, lo traen a juzgar acá y acaba ganando el amparo porque el bien jurídico tutelado de pornografía infantil en Veracruz es la moral pública, no los derechos de la niñez. Entonces lo ponen en libertad aduciendo que distribuían el material en una red cerrada y eso no atentaba contra la moral pública.

¿Qué les pediría a los diputados que han cambiado el sentido de la nueva ley?

Que queremos una ley efectiva. Que permita la persecución de los delincuentes y los delitos. Junto con programas educativos. Queremos que el centro de la ley sea la protección de las víctimas y las posibles víctimas, ya de por sí el sistema penal es revictimizante.

Pedimos una ley integral, holística, pero obviamente hay muchos intereses metidos que están impidiendo que la ley avance y que avance con esta visión.

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¿Es la inflación más dañina que la recesión?

Las medidas que toman las autoridades para detener la inflación, como subir el costo de los créditos, le ponen un freno a la economía. Si las tasas de interés son demasiado altas y el freno económico demasiado profundo, puede llegar una recesión.
11 de agosto, 2022
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Hay que apagar el fuego antes de que se salga de control.

Esa parece ser la consigna de los países afectados por la gigantesca inflación que recorre el mundo y que ha llegado a máximos históricos en décadas.

Con Alemania marcando el nivel más alto en casi medio siglo -en medio de una crisis energética derivada de la guerra en Ucrania-, Estados Unidos y Reino Unido en el más alto nivel de los últimos 40 años y América Latina también bajo presión por la escalada en el costo de la vida, los bomberos están trabajando a toda velocidad.

Bomberos encargados de la política fiscal y monetaria de los países que intentan apagar una hoguera sin descuidar otro foco de incendio: la recesión.

Empleado de un fondo de inversiones mira varias pantallas de computadora

Getty Images

Pues bien, ¿qué tiene que ver la inflación alta con una recesión económica?

Mucho. Cuando se dispara la inflación, los bancos centrales suben las tasas de interés (el costo de los créditos) para desincentivar la compra de bienes o servicios.

Es una política que busca reducir el consumo y las inversiones con la esperanza de que bajen los precios.

Con este mecanismo se controla la inflación pero, al mismo tiempo, se frena el crecimiento económico.

Si el frenazo es demasiado grande, la economía se estanca y aumentan las posibilidades de que el país entre en recesión.

Trabajador estadounidense

Getty Images

Frente a este dilema las autoridades tienen que hacer de equilibrista y preguntarse: hasta dónde puedo subir las tasas de interés sin ahogar demasiado la economía.

Y ese equilibrio precario entre inflación y recesión es lo que tiene a los economistas tratando de apagar un incendio sin echarle leña al otro.

De ahí viene la pregunta: ¿es peor la inflación o una recesión económica?

El mal menor

No es tanto cuál es peor, sino qué es lo primero que hay que atajar. Yo creo que un país que quiere mantener su estabilidad macroeconómica, no puede permitirse una inflación elevada”, argumenta Juan Carlos Martínez, profesor de Economía en la universidad IE Business School, España.

“Una recesión es un mal menor comparado con una inflación persistente en la economía”, dice en diálogo con BBC Mundo.

cONSUMIDORA CON CAJA DE FRESAS EN LA MANO

Getty Images

Benjamin Gedan, director adjunto del Programa Latinoamericano del centro de estudios Wilson Center y profesor de la Universidad Johns Hopkins, en EE.UU., también argumenta que disminuir el costo de la vida es algo prioritario.

Las dos cosas son malas, pero la inflación es más difícil de superar en muchos casos”, apunta el experto.

Una inflación crónicamente alta, agrega, le impone muchos costos a una sociedad.

No solo se trata del frenazo económico. “También crea tensiones sociales, ya que los trabajadores exigen aumentos salariales recurrentes, los propietarios exigen subidas del alquiler y los comerciantes deciden aplicar repetidos aumentos de precios”, le dice Gedan a BBC Mundo.

Desde otra perspectiva, José Luis de la Cruz, director del Instituto para el Desarrollo Industrial y Crecimiento Económico (IDIC) de México, agrega al debate que controlar una inflación elevada puede tomar muchos años, mientras que las recesiones, al menos en los últimos años, se han podido superar más rápidamente.

Persona comprando gasolina en Estados Unidos

Getty Images

“En este momento es fundamental contener la inflación porque las experiencias de los últimos 50 años nos muestran que una espiral inflacionaria acaba desencadenando una recesión”, le dice el economista a BBC Mundo.

“Se puede atajar una recesión sin que esto implique inflación, pero en el otro caso, la inflación termina provocando una crisis”.

Estados Unidos, por ejemplo, “está pagando el costo de un error”, agrega, porque las autoridades dejaron pasar mucho tiempo antes de subir las tasas de interés para controlar el consumo y la inversión.

De esa manera, la demanda siguió alta y los precios continuaron escalando, señala de la Cruz, sin que se eliminaran los incentivos para seguir gastando.

¿Qué pasa en América Latina?

Tal como está ocurriendo en otras partes del mundo, Latinoamérica también ha sufrido la ola inflacionaria.

En países como Chile, la inflación se disparó a un histórico 13,1% (la mayor en casi tres décadas), seguido por Brasil y Colombia (superando los dos dígitos), mientras países como Perú y México, donde la espiral inflacionaria es un poco menor, también han sufrido las consecuencias de precios que están dejando huellas aún más profundas en los sectores más vulnerables.

Mujer en supermercado, foto genérica.

Getty Images

Argentina, que sufre un problema crónico de inflación, tiene la herida abierta con un aumento anual del costo de vida de 64%.

Ante este escenario, los bancos centrales de la región han aplicado históricos aumentos de las tasas de interés para tratar de sacarle la presión a la olla.

En los buenos tiempos económicos, muchos gobiernos solían ponerse como meta inflacionaria un rango de entre 2% a 4%.

Pero ahora que el costo del crédito está disparado, esas metas se esfumaron, al menos por ahora.

Brasil, por ejemplo, tiene sus tipos de interés en 13,7%, mientras que en Chile el costo de los préstamos escaló a un máximo histórico de 9,7% y en Colombia al 9%.

Pocas ganas les quedan a los consumidores que aspiraban a comprarse una casa con un crédito bancario, o a los empresarios que pensaban renovar equipos, ampliar sus operaciones o iniciar nuevos proyectos de inversión.

Manos con billetes chilenos

Getty Images

Claramente la época del “dinero barato”, es decir, de los préstamos más asequibles, quedó en el pasado.

Tan veloz y profundo han sido el aumento del costo del crédito, que los economistas esperan ver resultados prontamente.

De hecho, en países como Estados Unidos o Brasil, la inflación dio una tregua y disminuyó levemente, aumentando las expectativas de que los precios podrían estar alcanzando sus niveles máximos.

¿Quiénes son los más perjudicados con la inflación?

“Lo peor de todo es que la inflación es un impuesto sobre los pobres, que tienen escasos ahorros y normalmente trabajan en el sector informal, con poca capacidad para proteger su poder adquisitivo”, explica Gedan.

“Dada la pobreza generalizada de la región y el gigantesco sector informal, los impactos de la inflación son particularmente severos en América Latina”, apunta.

Trabajadora colombiana en empresa textil.

Getty Images

En ese sentido, las autoridades no han dudado en subir las tasas, especialmente por los episodios de escalada de precios en Latinoamérica en las décadas pasadas.

“Es que dados los traumas pasados ​​de la región con la hiperinflación y el deseo de conservar la credibilidad ganada con tanto esfuerzo de los bancos centrales, no sorprende ver medidas rápidas en muchos países para frenar los aumentos de precios”, dice el experto.

El debate en Estados Unidos

Si bien inflación y recesión son dos amenazas económicas de alto calibre, en Estados Unidos el debate se ha centrado en cuánto y a qué velocidad la Reserva Federal (el equivalente al banco central en otros países) debe seguir subiendo las tasas para detener la escalada de los precios.

Criticada por no haber actuado antes, la Fed se ha embarcado este año en una serie de subidas de los tipos de interés.

Y como esas subidas le ponen un freno a la economía, la pregunta que muchos se hacen es si Estados Unidos caerá o no caerá en una recesión con todas sus letras.

Porque ya está atravesando lo que se conoce como una “recesión técnica”, equivalente a dos trimestres seguidos de contracción económica.

Foto genérica de buque carguero con contenedores y bandera de Estados Unidos.

Getty Images

Pero en EE.UU. esos números rojos no representan una verdadera recesión, según los estándares que se utilizan en ese país.

El árbitro que la define, por decirlo de alguna manera, es una organización independiente: la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER, por sus siglas en inglés).

En ella participan destacados economistas que se reúnen regularmente y analizan todas las variables que pueden incidir en un proceso recesivo.

La definición que ellos utilizan está lejos de ser una fórmula matemática: “Una disminución significativa en la actividad económica que se extiende por toda la economía y dura más de unos pocos meses”.

El enfoque del comité de economistas es que, si bien cada uno de los tres criterios (profundidad, difusión y duración) debe cumplirse individualmente hasta cierto punto, las condiciones extremas reveladas por un criterio pueden compensar parcialmente las indicaciones más débiles de otro.

Precisamente porque no es una fórmula infalible hay tanto debate en Estados Unidos sobre si realmente el país va camino a una recesión o si no llegará a ese punto.

Las máximas autoridades del país (encargadas de la política fiscal y monetaria) se han mostrado optimistas argumentando que el mercado del trabajo se mantiene fuerte.

Y en julio la inflación bajó levemente (de 9,1% a 8,5%), aportando una cuota de alivio frente a los pronósticos que consideraban como inevitable una recesión en el país.


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