Estar preso le salvó la vida
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Estar preso le salvó la vida

Por Rosario Carmona/Ricardo Uriel Hernández
8 de diciembre, 2011
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Gracias a Dios está muerto.

Así lo creen todos los que lo conocieron. En la celda de la prisión donde se encuentra, él reconoce que estar preso le salvó la vida.

Todo empezó cuando tenía 5 años. Ahí fue cuando la vida le cambió y todo se vino abajo, su familia se volvió un desastre y él empezó a tomar para la calle.

A los 15 años, de plano ya no aguantó más y se salió de su casa. Lo único que quería era ser “un malote”. Que la gente lo viera con respeto por llegar a ser un delincuente “cabrón”.

Se juntó con los narcos de Chilpancingo y se prestaba a todo. Mostraba la pistola sin recelo, nada más para asustar.

Así empezó esa historia que hoy parece no entender.

El joven tiene 19 años de edad. Está preso en un tutelar para menores, donde tendrá que cumplir la sentencia que le dictaron por 2 años 9 meses, ya tan sólo le quedan once meses de reclusión.

Y aunque su voz por momentos revela que acaba de dejar la adolescencia, su rostro acumula las cicatrices de 4 años. Convive con chavos que son menores que él, lo miran con respeto y por momentos hasta reproducen el miedo. Dice que no le gusta el encierro, si se tuviera que quedar muchos años “mejor me meto un balazo”.

Lo cierto es que él prefiere cubrir con el silencio los años de experiencia delictiva que carga en su conciencia. Hice de todo, admite y baja la cabeza ocultando la mirada.

“Siempre me la pasé drogado o borracho”, dice al recordar sus años de libertad, ahora piensa en el futuro muy poco y aunque admite que no se arrepiente de lo que hizo, asegura que aprendió que todas las decisiones tienen consecuencias.

Lo detuvieron  justo una semana antes de que se desatara la guerra en Cuernavaca y Guerrero. Mataron al jefe y a todos, ahora yo estoy igual: muerto, pero es lo mejor que pudo haberme pasado, argumenta.

En menos de dos años, le cambió la vida. De ser un peligroso robacoches en el Distrito Federal y distribuidor de droga en otros estados del país, pasó a aprender a tejer pulseras, las cuales vende o intercambia por otros objetos.

Desde los 15 años me metí en eso, pero no lo hice por dinero, sino por buscar el reconocimiento de la gente, que al verme dijeran: ahí va ese chavo que es bien cabrón, es bien malote, es la ley, repite como si intentara justificar sus decisiones.

A su corta edad realizaba distintas operaciones para los grupos delincuenciales y nunca se rajaba, cuando tenía una encomienda la cumplía.

“Éramos dos menores de edad y cuando el jefe no podía ir a cumplir un trabajo nos mandaba a nosotros. Ya sabe es porque nosotros la libramos más fácil. Yo quería subir y ser el peor, por eso hacía de todo”.

–    ¿Pero estás preso por robo de autos?

“Sí, me salió barato, con todo lo que hice, con todo lo que traigo encima”.

Dice que su jefe decidió que él se iba a hacer cargo del negocio de los autos, por eso lo empezaron a preparar.

“Pero no estacionados –cuenta-, sino a mano armada”.

“Eran por pedidos, veníamos por carros específicos, casi puro Volkswagen , Bora, Jetta,  carros así, a mano armada, como yo no sabía andar en el Distrito Federal me mandaban con otro que es del DF, a veces me acompañaba alguien de allá, pero regularmente iba yo sólo”.

“Veníamos robábamos y nos llevábamos los carros, no nos tardábamos más de dos horas en encontrarlos y nos los llevábamos”.

En Guerrero, los vehículos eran entregados al jefe de la banda y éste a su vez a quienes los habían encargado, los negocios ya estaban hechos, por eso la urgencia de enviar a alguien a robar los carros.

El casi niño, llegaba al Distrito Federal, a veces solo, otras acompañado por un cómplice, los esperaba un guía que los movía por distintas rutas, una vez que encontraban el auto que les habían encargado  sólo sacaba el arma de fuego y bajaba al conductor con  amenazas.

Así era cada fin de semana, los días restantes su actividad era distribuir droga en varios lugares del estado de Guerrero.

Así transcurrieron más de dos años.

Desde los 15 años abandonó a su familia y se fue a vivir solo, “gozando de los placeres que otorga ser un delincuente reconocido”, cuenta.

Tenía dinero, todo lo que me quería comprar, donde se me antojara vivir.

Un fin de semana de hace casi dos años,  fue detenido en la capital del país, mientras cumplía con un encargo del jefe, traía un auto robado, estaba armado y aún llevaba a la víctima.

Lo acusaron de robo de auto con violencia y secuestro exprés, en ese momento empezó su cambio de vida.

“Si hablo, me pueden matar”

Aunque  habla, aún con voz de adolescente,  de esos años en que se dedicó a la vida criminal, se reserva la mayor parte de la información, “no quiero hablar de eso porque me puedo meter en muchos problemas”, explica.

Tampoco se le insiste al respecto, es una vida, dice, que prefiere dejar así: en el pasado, cuando  confundía el  significado de la palabra respeto por el de miedo, a él le daba lo mismo.

“Han pasado un año, casi dos, me ha cambiado la vida para bien, igual no estaba en eso por el dinero, sino por buscar un reconocimiento, que la gente me viera y dijera: mira  ahí va ese chavo que es bien cabrón, es bien malote, es la ley. Pero ahora entendí que no es necesario ser reconocido de esa manera, confundía el miedo con el respeto.

En la cárcel donde está prefiere no buscarse bronca. Se aísla para sobrevivir y poder cumplir su sentencia sin prolongar su estancia en prisión.

“Aquí he encontrado un reconocimiento muy diferente, me he dedicado a otras cosas que nunca en mi vida he hecho,”.

Cuando empezó en la vida delictiva dejó  la preparatoria y se dedicó de lleno a eso, también se salió de su casa, “para no llevarle problemas a mi familia”.

Al final, dice, se dio cuenta que quien siempre va  a estar con él es, precisamente su familia.

“Tuve que aprender muchas cosas aquí, me siento tonto, porque es como si me hubieran quitado una venda de los ojos, veo las cosas diferentes, me cae el veinte de muchas cosas más, comprendo por qué hicieron determinadas cosas mi mamá, mi papá y mis hermanos”.

“Antes no veía nada de eso, antes era yo y yo, siempre soy yo el que tengo la razón y hacía lo que quería no me importaba nada, nunca pensé consecuencias siempre hacía y hacía, me valían las consecuencias, lo que pasara”.

Ahora asegura que piensa las cosas antes de hacerlas y en lo que puede pasar.

Mi papá creo que ni siquiera sabe que estoy aquí, se fue de la casa hace mucho tiempo, mi mamá sí me viene a ver pero no tiene los recursos suficientes.

En una terrible paradoja, él que tuvo todo lo que quiso, cuando vivía solo, ahora sabe que  todo eso que tenía afuera se perdió.

“No tengo los recursos para que me vengan a ver. Vienen cada dos o tres meses, gasté mucho dinero de (abril) para acá”.

“¿Cómo se le hace para sobrevivir aquí? Pues tuve que aprender muchas cosas, aprendí a tejer, tengo que moverme con esas cosas, hago pulseras y las vendo, es trueque, me dan comida y muevo la comida por un cobertor, es así, al principio fue difícil, pero como siempre he sido independiente no se me hizo tan complicado”.

Es difícil cerrar la página y pasar a otra cosa, pase muchas cosas ahí, me acostumbre a vivir así, pero cuando se quiere sí se puede y como todos dicen que si te metes en eso no hay vuelta atrás, pues yo estoy viendo que sé es posible.

“Por lo menos a mí me tocó la suerte de que cuando llegue aquí, no creo en Dios, pero creo que me salvó, porque iba mal”.

Y vuelve a recordar que justo cuando lo detuvieron, una semana después, estaba en guerra Guerrero y Cuernavaca, mataron al jefe, “me salvé de eso, caí aquí y me salvé de todo eso, porque mataron a todos los que me conocían, todos con los que estaba y yo  estoy como muerto ahorita, gracias a Dios nadie sabe que sigo vivo”.

Cuenta que al principio, le pusieron abogado, como siempre, para sacarlo del reclusorio, pero cuando empezó la matazón, el abogado se fue con todo y dinero y él se quedó preso y paradójicamente gracias a eso, hoy está vivo.

Cuando salga, dice, “no podré regresar a Guerrero, la neta no he acabado la prepa y no creo encontrar un trabajo, lo único que espero es hacer algo que no me traiga problemas”.

Los adolescentes y la delincuencia: las cifras

*En el Distrito Federal hay 4 mil 939 adolescentes en conflicto con la ley, de ellos 824 están recluidos por haber cometido delitos de alto impacto, el resto cumplen su tratamiento en libertad.

*Un documento de la Comisión de Seguridad Pública de la Cámara de Diputados, divulgado en junio, comunicó que  por lo menos 23 mil jóvenes han sido reclutados por las organizaciones criminales.

*En noviembre el subsecretario de Educación Superior, Rodolfo Tuirán,  indicó que del total de los 36.2 millones de jóvenes mexicanos que tienen entre 12 y 29 años de edad siete millones 819 mil 180 de ellos actualmente no estudia ni trabaja, según los resultados de la Encuesta Nacional de la Juventud 2010.

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Qué es el fenómeno del "triple episodio” de La Niña que advierte la ONU y qué consecuencias puede tener

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó que este año podría darse el tercer episodio consecutivo del fenómeno climático de La Niña. Te explicamos por qué ocurre y qué significa.
6 de septiembre, 2022
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La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó que este año podría darse el tercer episodio consecutivo del fenómeno climático de La Niña.

La agencia meteorológica de las Organización de Naciones Unidas (ONU) advirtió que hay un 70% de probabilidades de que La Niña continúe durante septiembre y noviembre de este año.

De ocurrir, sería la primera vez en este siglo que hay un “episodio triple” de La Niña.

El actual fenómeno climatológico comenzó en septiembre de 2020.

De extenderse hasta fin de año, alcanzaría tres inviernos boreales consecutivos, de ahí que se lo considere un “triple episodio”.

La OMM también estimó que hay un 55% de posibilidades de que La Niña continúe hasta febrero de 2023.

Gráfico de la OMM sobre la probabilidad de ocurrencia del ENOS

OMM

¿Qué es La Niña?

La Niña y El Niño son las dos fases opuestas de un mismo patrón meteorológico, que se conoce como El Niño-Oscilación del Sur (ENOS).

El ENOS es un fenómeno natural de anomalía de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial, que tiene consecuencias importantes para el clima alrededor del planeta.

El Niño es la fase cálida, y suele aparecer primero.

Ocurre cuando las condiciones de presión del aire cambian, debilitando los vientos alisios en el hemisferio sur del Pacífico.

El Niño

BBC

Así se conoce a los vientos que soplan habitualmente de este a oeste en ese océano, desde regiones subtropicales de alta presión hasta zonas ecuatoriales de baja presión.

Los vientos alisios arrastran las aguas superficiales cálidas desde la zona ecuatorial de la costa de Sudamérica hacia Asia, al otro lado del océano.

Esto hace que surjan en su lugar las aguas de las profundidades, que son más frías.

Pero cuando estos vientos se debilitan, o incluso soplan en dirección contraria, llevan el agua cálida desde el sudeste asiático hacia Sudamérica.

La Niña ocurre cuando pasa el fenómeno contrario: cuando los alisios son muy fuertes, se refuerza la subida del agua fría profunda en la zona ecuatorial y la temperatura del mar cae por debajo de lo normal.

Es por esto que La Niña es considerada la fase fría del fenómeno.

La Niña

BBC

Generalmente, entre las dos fases ocurre un periodo llamado “zona neutra”, en la que ninguno de los dos eventos están notablemente activos y las temperaturas son las promedio.

El climatólogo Alfredo “Alpio” Costa, experto en Cambio Climático del Instituto Antártico Argentino explicó a BBC Mundo que el ENOS es bastante irregular: desde que comienza un Niño hasta que termina una Niña, y vuelve a comenzar el ciclo, suelen pasar entre dos y siete años.

Pero estos dos fenómenos no siempre se alternan. A veces, como está ocurriendo ahora, se repite solo una de las fases varias veces, sin que aparezca la contraria.

“Hace muchas décadas que no transitábamos tres Niñas consecutivas”, observa el experto.

En este video de BBC Mundo puedes ver cómo interactúan El Niño y La Niña, y en qué se diferencian:

Consecuencias

Costa señala que el ENOS genera un impacto en gran parte del mundo porque “es tan vasta la extensión del océano Pacífico ecuatorial que termina teniendo un efecto en los patrones climáticos a escala global”.

Con respecto a La Niña, afirma que provoca cambios en América, Asia, África, y Oceanía, “pero no tanto en Europa”, donde el clima está más afectado por otros factores meteorológicos.

“Los efectos de La Niña a lo largo del mundo, llamadas teleconexiones, son muy variadas: en el este de Argentina y sur de Brasil y Uruguay produce sequía”, detalla.

“Pero en el noreste de Brasil y en el norte de Australia y el sudeste asiático genera totalmente lo opuesto, con aumento de precipitación. Y hay zonas de China, India y Japón, al igual que el oeste de Canadá y el sur de Alaska (EE.UU.) que se ven afectadas con menores temperaturas de lo normal”, señala.

“También el este de África se ve afectado por sequía”, advierte.

En su informe sobre “el primer episodio triple de La Niña en este siglo”, el secretario general de la OMM, Petteri Taalas, destacó el impacto que tendrá sobre este continente.

“Desafortunadamente, los datos más recientes sobre La Niña confirman las proyecciones climáticas regionales que apuntaban a un agravamiento de la devastadora sequía que sufre el Cuerno de África, cuyas consecuencias afectarán a millones de personas”, lamentó Taalas.

Dos camellos famélicos comen ramas secas en Kenia

Getty Images
El Cuerno de África atraviesa su peor sequía en 40 años.

Se estima que unos 18 millones de personas enfrentan una hambruna severa como consecuencia de la peor sequía en 40 años en esa región.

¿Cambio climático?

La ONU aclara que el ENOS no es causado por el cambio climático.

“Es un fenómeno natural recurrente que ha estado ocurriendo durante miles de años”, señala el organismo.

Sin embargo, resalta que “algunos científicos creen que (El Niño y La Niña) pueden volverse más intensos y/o más frecuentes como resultado del cambio climático, aunque no está 100 por ciento claro exactamente cómo interactúan”.

“Es probable que el cambio climático afecte los impactos relacionados con El Niño y La Niña, en términos de eventos climáticos extremos. La investigación adicional ayudará a separar la variabilidad climática natural de cualquier tendencia debida a las actividades humanas”, concluye.


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