Ignacio Padilla, el escritor incansable... y el de los premios
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Ignacio Padilla, el escritor incansable... y el de los premios

Por Kristian Antonio Cerino
17 de diciembre, 2011
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Ignacio Padilla.

Ignacio Padilla (ciudad de México, 1968) es un  escritor mexicano que siente un placer por la docencia.

Enseña los alcances de la Literatura en América Latina pero además los pormenores de la Literatura decimonónica. Es, un auténtico creyente de que nuestras vidas están contadas con ficciones y que vale la pena vivir entre libros.

Sin embargo, leer y escribir estas historias, y transmitirlas a los estudiantes de Comunicación o de Letras, provoca un doble placer o una repetida satisfacción.

Platiqué con él y después de haber leído algunas novelas como Espiral de artillería y Si volviesen sus majestades, y otras publicaciones como Crónicas africanas,  Por un tortillo y el más reciente La isla de las tribus perdidas. Lo entrevisté con el fin de conocer un poco más sobre su vida literaria y compartirla con los lectores.

Elaboré un pergamino con preguntas, mismas que fue respondiendo durante muchos días, en clase de Introducción a la Literatura Latinoamericana -en la Universidad Iberoamericana-, otras más en un café y el resto por conversaciones vía chat.

Previo a la redacción de la entrevista con Padilla, o Nacho Padilla para sus alumnos y los amigos, leí en el diario El Universal que su amor “por los libros” lo ubica como su “devoción por querer escribirlos”. De la misma manera en que “su obsesión por contar una historia” es su obsesión “por el lenguaje”.

Uno de los libros más difíciles de leer en la obra literaria de Padilla es Si Volviesen sus majestades, escrito en 1996 y publicado por la editorial Nueva Imagen. Aunque también el escritor, que vive en la ciudad de Querétaro, reconoce que esta novela fue de las más difíciles de escribir. Lo dice en el invierno de enero, en la ciudad de México, y lo repite justo antes de comenzar el verano.

Si volviesen sus majestades es una novela caótica, escrita con un español antiguo, contada en un sinfín de tiempos,  con innumerables sorpresas o hipótesis sobre la partida de los reyes, la caída de los reinados, la búsqueda de un Santo Grial, la desesperación por saber que pasó en el ayer, las memorias que son escritas y después incineradas por un bufón. En fin.

Si volviesen sus majestades es una apuesta literaria que continúa sin leerse a profundidad, y en serio, en México y que en esta entrevista el autor, miembro del grupo literario o de la Generación del Crack, la recuerda como una de las novelas más difíciles de redactar:

-Así como ocurre con el Solitario del castillo que escribió mucho y todo quedó en el fuego con ayuda del bufón, ¿así sucede con muchos manuscritos que sólo quedan en el imaginario del escritor? ¿Cuántas historias merodean por la cabeza de Ignacio Padilla?
–Infinidad. Tengo muchas más ideas que tiempo y vida para escribirlas.

–¿Cómo logras concebir Si volviesen Sus Majestades concluida en 1995? Con todo y el español antiguo, justificado para la época, se lee con mucha actualidad.
–Fue un proceso lento y poco consciente. Primero existió la imagen, la idea de un reino dislocado. La escribí en prosa moderna para descubrir más tarde que el texto exigía un lenguaje no menos dislocado. Supongo que es así como hemos entrado en el siglo XXI.

–Caminando por los pasillos de la Ibero me dijiste que esta novela en particular ha sido de las más difíciles de escribir ¿Por qué? Por el español antiguo, porque buceaste en archivos, porque tardaste mucho en diseñar su estructura, ¿Por qué?
–Porque me tomó mucho tiempo, mucha reflexión, muchos borradores como los que aparecen en la propia novela. Y claro, porque me exigió entrar -más que investigar- en el lenguaje inventado con retazos de la Edad Media, el Siglo de Oro y el cómic, además, claro, de la prosa latinoamericana.

–Por cierto, de niño ¿escuchaste, leíste o te contaron antes de dormir novelas de caballerías? Esta obra en particular me gusta porque retrata la caída de las monarquías y cómo estos grandes castillos envejecían ante el paso del tiempo ¿Te inspiraste en el Quijote? ¿En Bioy Casares? ¿En qué autores?
–No, nada que tuviese que ver, creo, con las novelas de caballerías. En esta novela hay más cine que literatura. Desde luego, están Borges y Manganelli, bastante de Kafka y otro tanto de Kennedy Toole. La prosa la tomé prestada del Persiles, de Cervantes.

–¿Cuáles serían los temas centrales de Si volviesen sus majestades? La soledad, la locura, la obra inacabada, el caos, la decadencia, la verdad frente a la ficción, el Enemigo, la lealtad, la pasión, la culpa, ¿Cuáles?
–No me gustaría desmontar la obra en temas, sino en obsesiones. La más clara, a mi entender, es la culpa. Pero podría, desde luego, equivocarme.

–Cuando escribiste Si volviesen sus majestades entre 1993 y 1995 y partiendo que de formas partes de la generación del Crack, ¿ibas decidido con esta historia a ponerle fin a los que ya habían abusado del llamado Realismo Mágico?
–En absoluto. Fue a raíz de mis búsquedas personales y las obras por estas generadas que me di cuenta de mi rechazo al Realismo Mágico.

–En la contraportada de la novela se lee que en Si volviesen sus majestades “demuestra por qué el absurdo sirve mejor que nunca para explicar la condición humana”, ¿Con este final podría quedarse el lector? O tú prefieres orientarlo en otros finales ocultos en la misma historia.
–El lector puede y suele quedarse con el final que le venga en nada. No soy nadie para indicárselo, menos aún para orientarlo.

–Algunos de los personajes que aparecen en la historia son tomados de la vida real, pienso en este momento en el doctor Da Volpi (o ¿Jorge Volpi?) y me lo imagino usando lentes. Cuéntanos.
–No entiendo la pregunta. No la veo.

–¿Te ha visto en algún momento de tu vida literaria como el Solitario narrador de esta novela?
–Me veo en todo momento como todos: personajes, narradores, lectores, etcétera.

–A 15 años de haber escrito esta novela, 15 años que para una quinceañera es la edad de las ilusiones, ¿se ha leído más en México o en el extranjero?

–Bonita pregunta. Pero no tengo idea de dónde se haya leído más. Supongo que en el extranjero, porque en México se lee menos, no sólo mis libros, sino libros en general.

–A propósito del Crack, ¿qué tanto trascendió en la vida literaria después de desgaste que causó el mismo Realismo Mágico?
–Creo que el Crack fue un importante catalizador, pero que la debacle del Realismo Mágico habría ocurrido de cualquier forma.

–Partiendo de tu conocimiento literario ¿seguimos siendo iletrados,  sigue fallando la política cultural?
–Sigue fallando la política cultural de promoción de la lectura. La de creación y patrimonio es otra cosa.

–Has sentido como escritor que se les quiere (o se les lee) más en el extranjero que en México. ¿Puede un escritor vivir de regalías con editoriales locales?
–En absoluto. A menos que escribas tan mal como Paolo Coelho o Carlos Cuauhtémoc Sánchez.

–¿Así como Juan Rulfo tendrás una Cordillera metida en un cajón?

–No creo que Rulfo tuviese una Cordillera en el cajón, sino en su imaginación.

–¿Qué le espera a la narración, a los libros, con un mercado saturado con nuevas tecnologías: audiolibros, avances de novelas a través de las redes sociales, los libros digitales y ahora más con el arribo del Ipad.
–La narración pervivirá, en distintos sustentos materiales. La literatura puede estar lo mismo en un libro que en una computadora. Somos cuento, todo cuenta, siempre se cuenta la misma historia, y seguiremos haciéndolo.

–Leemos tantos artículos en los diarios y en las revistas, ¿usted cree que las secciones llamadas Cultura se han olvidado de la literatura a profundidad? ¿Qué tanto ha cambiado el periodismo cultural cuando vemos que los suplementos han perdido la calidad?
–Definitivamente ésta es la peor época imaginable en lo que hace a suplementos culturales. Y no veo que vaya a ser mejor en un futuro próximo.

–En tus clases habla de lluvia, de barcos, del mar y ríos, para referirse a la Literatura Latinoamericana y los problemas para dominar a la naturaleza. Ahora bien ¿Cuáles deberían de ser los temas que actualmente aborden los escritores del siglo XXI?
–Todos, absolutamente todos. Ningún tema “debería” ser abordado. Me horroriza la sola idea.

–El escritor, he leído, además de cumplir con su oficio, el empleo de la ficción, está obligado a hablar de los problemas que aquejan a su nación. ¿Esto es una regla? O estaríamos cayendo en lo que el mismo Fuentes denuncia en La nueva novela Hispanoamericana que llegó un momento en que solo existían “escritores de denuncia”.

–Ningún escritor está obligado a hablar de los problemas que aquejan a su nación. Si acaso, está obligado a escribir cada vez la mejor obra que pueda escribir en ese momento.

–Hace un par de años leí un artículo de Mario Vargas Llosa hablando sobre la realidad y la ficción y usted también habla en Si volviesen sus majestades sobre este tema. Le recuerdo las palabras del bufón: “la historia no es, como dicen, de quienes vencen, sino de quienes les dan crédito”. ¿La ficción ha sido alcanzada y superada por la verdad? O es al revés.
–El debate es mucho más antiguo que Vargas Llosa, y se mantendrá irresuelto porque el cotejo entre realidad y ficción es un sofisma.

–A Padilla ¿le atemoriza una hoja en blanco antes de comenzar a escribir una novela? Todos los escritores tienen ciertas fobias antes de iniciar una obra ¿cuáles son las suyas y cómo las vence?
–¿Quién es el tal Padilla?

–Por último, la búsqueda literaria de Ignacio Padilla ¿es similar a la búsqueda del Peregrino quien nunca encontró su esquerlón de panolina o su equivalente al Santo Grial?
–Definitivamente, me encantaría conocer al tal Ignacio Padilla

* * *

Ignacio Padilla, ganador de certámenes de Cuento, Dramaturgia y Novela, es un escritor inquieto. Difícilmente podría alejarse de la escritura. Es versátil. Está activo. Es un gran lector y un hombre de decisiones porque no hay que olvidar que se atrevió a cerrar la mega biblioteca “José Vasconcelos”, una de las obras más importantes en el sexenio del presidente Vicente Fox. La razón: las fallas estructurales del inmueble.

“Cierre de megabiblioteca por fallas en todo el edificio”, así tituló el diario El Universal el 15 de marzo de 2007.

“Fue puesta en marcha en las condiciones que no debía haber sido abierta”, dijo el escritor.

La José Vasconcelos, con una inversión de mil 300 millones de pesos, sólo estuvo abierta 8 meses.

* * *
Entre los apuntes de las clases que recibí de Padilla, rescato algunos para esta entrevista.

Dichas anotaciones se encuentran en el ensayo La isla de las tribus perdidas (Debate 2010) con el que ganó un enésimo premio.

Antes de que Padilla ganara el premio de Ensayo, el contenido de éste lo compartió con estudiantes de Letras, de la Ibero. Para cuando concluyó el ciclo, recuerdo bien, dijo (apropósito de sus apuntes) “ahora estarán en un libro”.

De voz del autor:

“A la gente le da pena decir que no lee por pena. El mexicano sí lee, pero se cansa

Somos rehenes de la tormenta

Todos somos náufragos porque acá todo es mar

Sentimos placer porque no nos sucede a nosotros, y en ficción porque no le está pasando a nadie.

Somos nuestra memoria, nuestros recuerdos, con pura memoria nos conducimos a la muerte”

* * *

En 21 de octubre de 2010, el periodista de la agencia española EFE, Alberto Cabezas, entrevistó a Ignacio Padilla, maestro y doctor en Literatura inglesa y española, sobre el ensayo La isla de las tribus perdidas. La incógnita del mar latinoamericano, un ensayo sobre la presencia del mar en la narrativa de estos países y su reflejo en la identidad de los latinoamericanos.

De acuerdo con Cabezas, el trabajo de Padilla  explora la tesis del colombiano Juan Carlos Botero, quien en el
libro “El mar y la novela en castellano” (2008) señalaba que la literatura de América Latina carecía de escritores y obras marinas importantes salvo
excepciones como Álvaro Mutis y Gabriel García Márquez.

“Padilla utiliza metáforas relacionadas con el mar y el agua para contradecir esa tesis (y) afirma que hay mucho mar en la narrativa latinoamericana pero
su lejanía, su hostilidad y el prosaísmo de su furia lo hacen invisible, solo en apariencia”, agrega Cabezas entrecomillando las precisiones del escritor.

“Nunca el mar fue nuestro y nunca nosotros fuimos del mar en América Latina. Y eso es sólo un reflejo, o así lo entiendo yo, del conflicto del latinoamericano con la naturaleza”, explica Padilla en la entrevista con el periodista.

Detecta -además- que entre los pueblos latinoamericanos hay una tendencia a la insularidad y al aislamiento, a la vez que una inclinación a la deriva, a “dejar que otros conduzcan el barco democrático, ideológico y social”
reproduciendo modelos ajenos.

Igualmente señaló que existe una vocación de náufragos que se manifiesta en que estos países no son capaces de concluir sus proyectos, y que muchos
de los que empezaron a lo grande, terminaron en cataclismos, como reflejan personajes literarios como Maqroll, El Gaviero, alma de las novelas de Mutis.

Su ensayo, admitió en la entrevista, encierra “una visión terrible” que le animó a reflexionar desde la literatura sobre la identidad de esta comunidad de
países y su futuro.

“Si América Latina no se reconoce como Occidental y española, si persiste en su indigenismo chabacano y en la negación de su mezcla, desde luego que la
parte que le trajo el mar la va a seguir viendo como conflictiva”, le dijo a Alberto Cabezas.

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4 factores que explican la histórica sequía que afecta al norte de México (y cuánto puede durar)

Ante la gravedad de la situación, el presidente mexicano firmó un decreto que permite reducir provisionalmente el agua concesionada a empresas de la zona metropolitana de Monterrey.
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1 de agosto, 2022
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Suministro de agua en casa durante solo siete horas al día. Largas filas para recoger agua con cubos de camiones cisterna. Barcos encallados en superficies que albergaban ríos y que hoy lucen completamente secos.

Imágenes como estas dan cuenta de la grave sequía que se sufre desde hace varios meses en el norte de México, muy especialmente en el estado de Nuevo León y su capital Monterrey, la segunda ciudad más poblada y capital industrial del país.

“Somos víctimas de nuestro propio éxito”, reconoció hace unos días el gobernador de Nuevo León, Samuel García. “Fue y es sin duda la peor crisis que ha vivido el estado”, dijo, de lo que responsabilizó a su predecesor en el cargo por “no haber invertido” lo suficiente en garantizar el abastecimiento de agua.

La falta de lluvias, la existencia de presas prácticamente vacías y el hartazgo cada vez mayor de la población llevaron al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, a firmar un decreto el pasado viernes en el que la crisis hídrica fue declarada como “un asunto de seguridad nacional”.

Según el mandatario, con sus medidas se aspira a garantizar el abastecimiento en Nuevo León durante los próximos “ocho o diez años”. Las autoridades fueron blanco de críticas por no haber previsto un plan con el que hacer frente a una sequía ya prevista por expertos en una región acostumbrada a este fenómeno.

Pero ¿qué es lo que causó esta situación extrema y qué factores podrían haberse tomado en cuenta para minimizar su impacto en la población?

El fenómeno La Niña

La sequía que sufre el norte de México se debe principalmente a La Niña, el fenómeno climatológico debido a disminuciones en la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico ecuatorial pero que, a nivel global, modifica los vientos y las precipitaciones.

Mapa sequia MX

Conagua
En este mapa publicado el 18 de julio se muestran en color rojo y granate las zonas de sequía extrema y sequía excepcional en México.

“La Niña hace que deje de llover en el norte de México desde diciembre a mayo-junio e influencia un cambio de patrones que causa temperaturas más calientes y provoca esta sequía que seguimos viendo”, dice Christian Domínguez Sarmiento, investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.

Tanto La Niña como su contraparte cálida El Niño pueden alterar la temperatura global y causar efectos atmosféricos muy extremos. Ambos son eventos frecuentes pero, por lo general, no suelen durar más de un año.

“Lo sorprendente es que esta Niña dura desde 2020, es demasiado y es algo que no ocurría desde hace 20 años”, le explica a BBC Mundo la meteoróloga Domínguez Sarmiento.

Según la experta, son multitud de factores oceánicos los que están prolongando esta Niña causante de unas sequías que, como fenómeno natural que existe desde tiempos inmemorables, “no vamos a poder evitar”. Sin embargo, alerta, su crudeza sí se vera aumentada cada vez más por las condiciones de cambio climático.

“Los escenarios dicen que de aquí a diez o 20 años podríamos tener sequías más intensas y extremas, principalmente en el norte del país. Y serán más recurrentes. Es decir, que esta Niña que ya dura tres años podría volver a presentarse en un menor tiempo”, advierte.

Falta de infraestructura hídrica

La mitad del agua que se suministra al área metropolitana de Monterrey llega de pozos subterráneos, mientras que la otra mitad procede de tres presas con una capacidad total de 1.462,5 Mm³.

Pero, ante la falta de lluvias y con la excepción de El Cuchillo (dedicada principalmente a uso agrícola), sus pobres niveles de llenado lucen ahora alarmantes.

Porcentaje de llenado de presas que abastecen a Monterrey. . .

Las recurrentes sequías y el aumento de población en la región -que desde 1990 casi se duplicó hasta los 5,3 millones de personas en 2020- evidencia que “se debió haber invertido en proyectos y más infraestructura” hídrica, le dice a BBC Mundo Ramón Aguirre Díaz, exdirector del Sistema de Aguas de Ciudad de México.

El ingeniero civil experto en agua y saneamiento recuerda el proyecto Monterrey VI, un acueducto que pretendía llevar agua a Monterrey desde el río Pánuco de Veracruz y que fue cancelado en 2016 entre cuestionamientos por posibles daños ecológicos y sociales de la obra.

“El problema es que, al cancelarse, se dijo que había hasta 15 alternativas en estudio… y no fue hasta 2020 que empezaron a construir la presa Libertad, con mucha menos capacidad que Monterrey VI”, critica.

En el decreto presidencial firmado este viernes, se incluyó financiamiento para la construcción del acueducto El Cuchillo II y la finalización en 2023 de la presa Libertad, algo que activistas ambientales consideraron una buena solución “a mediano plazo”.

La explotación empresarial y agrícola

Según cifras oficiales, la mayor parte del uso del agua en Nuevo León se destina a la suma de uso agropecuario e industrial. Gran parte de estas grandes empresas en Monterrey funcionan mediante la explotación de pozos, gracias a acuerdos de concesión alcanzados con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) por un período concreto de años.

Uso de agua en Nuevo León. . .

Por ello, muchos reclamaron que también se impusieran limitantes a estos sectores en el uso de agua. El propio presidente López Obrador llegó a pedir a las refresqueras y cerveceras de la región que redujeran o incluso detuvieran su producción para destinar a consumo de la población todo el agua que utilizan en sus fábricas…

En las últimas semanas, varias empresas anunciaron que cederían parte de sus concesiones de agua. Hasta el pasado viernes, la Conagua había firmado convenios para que las industrias aporten 500 litros por segundo a la red de agua potable, mientras que las zonas agrícolas citrícolas aportarán hasta 1.000.

Sin embargo, y debido a que estas cifras siguen sin ser suficientes, el decreto firmado por López Obrador da luz verde a imponer un aumento de estas cesiones al contemplar que las autoridades puedan reducir provisionalmente y durante al menos seis meses el volumen de agua de las empresas concesionadas, que quedarán liberadas de su pago mientras dure la iniciativa.

Barco en presa La Boca

Getty
La sequia en la presa La Boca ha dejado imágenes como la de barcos encallados en lo que antes era un gran embalse de agua.

“Esta medida llega tarde porque este pronóstico de crisis se conoce desde hace al menos 18 meses y también es insuficiente: el consumo de la industria y lo agrícola es muy grande y se deberían aumentar esos volúmenes de cesión”, cuestiona Antonio Hernández, biólogo experto en asuntos de política ambiental de Monterrey.

En entrevista con BBC Mundo, Hernández pone como ejemplo que la acerera Ternium, la empresa con mayor concesión de agua en el estado, cuente con un volumen de líquido que supone “el 98% de lo que requeriría la población de Monterrey”.

“El progreso tecnológico es totalmente legítimo. Lo que no lo es fue haber privilegiado y poner todos los huevos en la canasta de la industrialización, dejando de ver la importancia de la naturaleza y sus recursos naturales. Monterrey es ejemplo de ello”, le dice a BBC Mundo Luis Gerardo Esparza, ingeniero agrónomo especialista en desarrollo rural.

Persona pescando en presa La Boca

Getty

Pero gran parte de la vida productiva de Monterrey está unida a dichas actividades industriales, que a la vez son unas de las grandes consumidoras del agua. “Si no funcionaran (esas empresas), generarías otro problema de índole más socioeconómica. Por eso, lo justo sería regular y actualizar los volúmenes que realmente necesita la industria”, responde Hernández.

Incendios forestales y educación ambiental

La deforestación es también es uno de los factores a tener en cuenta para entender las recurrentes sequías en la zona.

“Los incendios forestales son el principal motivo de que estén degradadas las cuencas en las áreas naturales de las que se extrae el agua que abastece a Monterrey”, recuerda Hernández, quien calcula en unas 21.000 hectáreas la extensión quemada en los últimos dos años.

Según el activista ambiental, los gobiernos no pueden aumentar la extracción de agua hasta comenzar un proceso de restauración ecológica de esas cuencas que son “la fábrica de agua de Monterrey, eso es fundamental”.

“Los incendios acaban con la corteza forestal y aumenta el azolve (lodo o basura) que va a dar a los lechos de los ríos, que en esta zona va fundamentalmente al río Santa Catarina. Se tiene que hacer una inversión gigantesca para extraer esos millones de metros cúbicos de grava y cascajo”, agrega Esparza, coautor de un estudio sobre las crisis del agua en Monterrey desde 1597.

Fila de personas esperando agua en Monterrey

Getty

Otro factor a mejorar señalado por expertos es la necesidad de mejorar la educación ambiental entre la población y fomentar un uso más responsable del agua en una región en la que se localizaron diversas tomas clandestinas que desviaban agua hacia ranchos y terrenos privados.

Aguirre Díaz cree que la verdadera solución pasaría por una revisión y aumento de tarifas para las personas cuyos medidores reflejen un mal hábito de consumo de agua. “Esto se resuelve haciendo que a la gente le cueste desperdiciar”, apunta.

Pero Hernández cree que sería más efectivo abaratar las tarifas a quienes utilicen infraestructuras que reducan el consumo.

“Si el gobierno establece estímulos tarifarios para quienes instalen sanitarios o regaderas ahorradoras, por ejemplo, sería algo más favorable y exitoso entre la población”, dice.

Hombre recoge agua en cisterna

Getty

¿Cuándo acabará la sequía?

En este escenario, la mayor incógnita es ¿hasta cuándo durará esta situación de grave sequía?

La meteoróloga Domínguez Sarmiento asegura que las previsiones actuales apuntan a que La Niña se extenderá al menos hasta final de año.

“En noviembre habrá que volver a analizar los modelos para ver qué nos dicen respecto a 2023, pero se esperaría que termine en diciembre y ya se transicione a una fase neutra”, pronostica.

Presa La Boca

Getty

Sin embargo, eso no quiere decir que la gravedad de la sequía se vaya a mantener hasta entonces. Una vez que México entra en la temporada de lluvias entre julio y agosto, se espera que las precipitaciones aumenten gradualmente y disminuya la extensión de la sequía actual.

La experta destaca que “estados del norte como Chichuahua, Coahuila, Sonora y Nuevo León dependen de que exista algún ciclón tropical que toque tierra y que deje alta cantidad de lluvias”.

“Eso es lo que se está esperando y es habitual que ocurra en el mes de septiembre. Ahí es cuando podría terminar la sequía”, concluye.


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