Lozano y Bartlett van por senaduría en Puebla
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Lozano y Bartlett van por senaduría en Puebla

Por Ernesto Aroche
14 de diciembre, 2011
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Javier Lozano Alarcón y Manuel Bartlett.

La lucha por los dos escaños en la Cámara de Senadores que le tocan a Puebla tendrá como protagonistas al aún secretario del Trabajo Javier Lozano Alarcón, y al exgobernador poblano y exsecretario de Gobernación Manuel Bartlett.

El Partido Acción Nacional (PAN) llevará como carta fuerte al aún secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, quien en junio de 2007 se afilió a ese instituto político y forma parte del grupo político de Felipe Calderón, pero se inició en la política y la administración pública como tricolor.

La coalición de izquierdas llevará como punta de lanza al exgobernador Manuel Bartlett y ha tendido puentes con expresidentes municipales  como el diputado Enrique Doger y Blanca Alcalá, y con exdirigentes priistas como Ignacio Mier Velasco y Carlos Meza Viveros.

Mientras que en la coalición PRI-Panal-PVEM, también será ocupado por un expriista, Guillermo Aréchiga Santamaría, quien abandonó las filas del revolucionario en 2006, para sumarse al proyecto que encabeza la dirigente magisterial Elba Esther Gordillo.

Un fajador en la STPS

El pasado 8 de diciembre la tuiteada empezó temprano, a las 6:28 llegó el primer mensaje: “Muy buen día tengan ustedes, apreciable comunidad twittera. Les deseo un excelente jueves. Saludos cordiales”. En los siguientes 33 minutos el secretario del Trabajo envió el mismo número de tuits, saludó a tres conductores de noticias, dos de ellos con espacios en la televisión poblana, respondió a 10 de sus seguidores y bloqueó a uno de ellos.

Entre esos 33 tuits Javier Lozano Alarcón, exaspirante a la candidatura de su partido a la presidencia de la República, soltó el siguiente mensaje en respuesta al cuestionamiento de un usuario: “Lo atendemos en horas hábiles. A eso me dedico en ese horario. Ahorita, me place escribir efemérides. ¿Cómo ves?”.

Varios meses antes, el 25 de mayo para ser exactos, el diputado David Penchyna, portavoz del Partido Revolucionario Institucional (PRI), definía así al funcionario federal: “Reactivo, conflictivo e intransigente”, al dar a conocer un comunicado en el anunciaba que su partido desconocía como interlocutor al funcionario federal.

El mensaje fue un eslabón más en la historia de confrontaciones entre el tricolor y el egresado de la escuela Libre de Derecho que alguna vez soñó con ser pianista pero empezó su carrera en la administración pública como militante del PRI.

Su último trabajo como priista terminó el 31 de enero de 2005 con el cierre del sexenio del exgobernador Melquiades Morales. Lozano había ocupado por más de 2 años la representación del gobierno de Puebla en el Distrito Federal.

Meses más tarde se integraría a la campaña de Felipe Calderón, a quien conoció durante su paso por las aulas de la escuela Libre de Derecho, primero como “proyectista” y más tarde como responsable de su “cuarto de guerra”, de donde  saldrían varias de las estrategias “sucias” que se vivieron en el proceso electoral de 2006.

El poblano, que también soñó que podría ser candidato presidencial luego de encabezar durante más de cinco años la secretaría del Trabajo, hoy prepara sus maletas –se espera su renuncia a más tardar el próximo miércoles— para regresar a su tierra natal para buscar desde ahí una posición en el senado.

Lozano, quien cuenta con el visto bueno del gobernador del estado –otro neopanista–, Rafael Moreno Valle, podría ir acompañado por la diputada federal, Augusta Díaz de Rivera –famosa por confrontar y callar al petista Gerardo Fernández Noroña en la tribuna de la Cámara de Diputados.

Lo que aún no está claro es si el panista tendrá actos proselitistas en Nuevo Necaxa, uno de los bastiones del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), organismo que ve en Lozano al responsable de orquestar la disolución de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Sin cuadros en la izquierda

Entre 1970 y mediados de los 80, la izquierda mexicana tuvo en Puebla uno de sus principales bastiones. El Partido Comunista Mexicano tomó control de la Universidad Autónoma de Puebla en 1972 y lo mantuvo por casi 20 años.

Aunque fue hasta mediados de los 90 cuando ya agrupados en torno al Partido de la Revolución Democrática (PRD) comenzaron a perder fuerza. En el proceso electoral del 2006 el conglomerado de partidos que apoyaron la candidatura de Andrés Manuel López Obrador dejaron las candidaturas al senado dos mujeres que no tenían militancia en ninguno de los institutos políticos de izquierda: la priista Benita Villa Huerta y en la ecologista Verónica Mastretta.

Para el 2012 la historia se repite, las izquierdas ya seleccionaron al exgobernador Manuel Bartlett —quien fuera señalado como el artífice de un fraude electoral en 1988— como su candidato al senado. Y de acuerdo con la dirigencia estatal de Movimiento Ciudadano –antes Convergencia— han tenido acercamientos con expresidentes de la capital del estado como el diputado Enrique Doger y Blanca Alcalá, y con exdirigentes del PRI como Ignacio Mier Velasco y Carlos Meza Viveros con miras a seleccionar su segundo candidato.

En el Panal, otro expriista

La mañana del domingo 5 de marzo del 2006 los diputados locales Leticia Jasso, Hugo Alejo, Rafael Moreno Valle y el legislador federal Guillermo Aréchiga Santamaría entraban al hotel Camino Real –ubicado a una calle de la sede del poder legislativo en Puebla-, la comitiva incluía a los exdirigentes de la sección 23 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Jesús Huerta Carrera y Cupertino Alejo Domínguez.

En uno de los salones del lugar los esperaba una mesa y varios micrófonos. El anuncio sería solo uno, dejaban las filas del tricolor en medio de la confrontación que mantenían Elba Esther Gordillo y Roberto Madrazo en la dirigencia del tricolor y del escándalo que envolvía al entonces gobernador Mario Marín por la filtración de su charla con el empresario Kamel Nacif.

El resto es historia, Moreno Valle aceptaría la oferta del Partido Acción Nacional (PAN) para contender como candidato al senado –posición que el PRI controlado por los marinistas le había negado—, los demás se integraría al partido que formó la dirigente magisterial.

En el 2010, Moreno Valle y Aréchiga volvieron a caminar juntos, el primero como candidato al gobierno del estado, el segundo como candidato plurinominal a diputado de la coalición Compromiso por Puebla.

Aunque a Guillermo Aréchiga la curul local sólo le duró un año, tras concretarse la alianza PRI-Panal-PVEM el dirigente magisterial se prepara para lanzarse a una nueva campaña, esta vez en pos del senado gracias a la posición que el tricolor le entregó a Elba Esther como parte de la negociación.

Y aunque hay voces que señalan que la salida de Humberto Moreira de la dirigencia nacional del PRI podría poner en riesgo estas posiciones, Aréchiga Santamaría ya se registró en la contienda interna de Nueva Alianza, con o sin coalición él va por un escaño en el palacio de Reforma 135.

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El caso que puede cambiar cómo se juzgan las violaciones en EU

Por primera vez en Estados Unidos, un jurado convocado por ciudadanos decidirá si un encuentro sexual violento justifica presentar cargos de violación.
4 de octubre, 2021
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Los delitos sexuales son notoriamente difíciles de procesar en un juicio, pero una mujer en Kansas está usando una ley del siglo XIX para pedir a sus conciudadanos que la ayuden a presentar cargos contra el hombre que dice que la violó.

En 2018, Madison Smith alegó que un compañero de clase la atacó cuando era estudiante universitaria en Bethany College en Kansas. La joven denunció el caso como violación.

Sin embargo, el fiscal del condado se negó a presentar cargos de violación, diciendo que Smith simplemente había experimentado un encuentro sexual “inmaduro”. Su atacante fue condenado por agresión.

La decisión del fiscal del condado llevó a Smith, ahora de 23 años, a utilizar una ley estatal que data de 1887 para convocar a un “gran jurado ciudadano”.

Este jurado se reunió por primera vez el miércoles, en lo que se cree que es el primer caso de este tipo en Estados Unidos.

Qué hace este gran jurado

Por lo general, las autoridades que investigan los casos forman un gran jurado para determinar si hay pruebas suficientes para iniciar un proceso judicial.

Este jurado, que se reune en secreto, no decidirá si el imputado es culpable o inocente, solo si se deben presentar cargos.

En entrevista con la BBC, Smith dijo que espera que el resultado anime a otras personas que creen que han sido víctimas de delitos sexuales y quieren presentar cargos. “Las víctimas tienen derechos”, dijo.

La mayoría de las mujeres no denuncian este tipo de delitos y, cuando se denuncian, el proceso no suele seguir adelante.

Madison Smith y su madre, Mandy.

Getty Images
Madison Smith y su madre, Mandy.

Según una investigación realizada en la Universidad de Massachusetts en Lowell, menos del 20% de las violaciones que se denuncian conducen a un arresto.

“Tenemos que cambiar la cultura ”, agregó Mandy, la madre de Madison.

Defensa del acusado

Sin embargo, el excompañero de clase acusado, Jared Stolzenburg, ahora también de 23 años, negó que la hubiera violado.

El joven fue acusado de agresión, de lo que se declaró culpable.

Le dijo a la BBC que lamentaba aquel encuentro, admitió que había sido duro y que erróneamente creyó que estaba todo bien. Pero, insistió, fue consensuado.

Lo que decida el gran jurado en ese condado del estado de Kansas tendrá consecuencias de gran alcance para ambos, tanto para el acusado como para la supuesta víctima, y quizás para el resto del país.

Los expertos dicen que el proceso iniciado por Smith podría sentar un precedente y que otras personas podrían querer convocar un gran jurado en casos relacionados con delitos sexuales.

Pero aquellos que no enfrentaron cargos pueden encontrarse, como Stolzenburg, en un purgatorio legal, esperando a ver si todavía podrían ser acusados.

Un encuentro que se convirtió en ataque

Smith estaba en su primer año en Bethany College, una pequeña escuela luterana a un par de cuadras de su casa, y solía pasar el rato con Stolzenburg y jugar juegos de mesa.

Una noche, en febrero de 2018, acabaron en el dormitorio de Stolzenburg. Se besaron y comenzaron a tener relaciones sexuales, le dijo Smith a la BBC. De repente, él la abofeteó, dice ella, luego la agarró por el cuello y, según ella, comenzó a violarla.

“Estaba tratando de quitar sus manos de mi cuello, y lo miré a los ojos, y tenía una mirada que nunca había visto antes”, dice. “No era la persona que yo pensaba que era mi amigo. Era una persona peligrosa”.

Smith cree que Stolzenburg intentó asesinarla.

Tenía tanto miedo, dijo, que pensó que lo mejor era dejar de luchar.

“Te quedas ahí y simplemente dejas que pase”, dice.

“Hice lo que tenía que hacer para sobrevivir”.

Al describir lo sucedido esa noche, su voz era firme, como si estuviera contando cosas que le habían pasado a otra persona. Miraba a lo lejos mientras hablaba.

Protesta de mujeres en M'exico

Getty Images
Un estudio encontró que pelear o suplicar durante un episodio de agresión sexual puede, en algunas circunstancias, aumentar el riego de sufrir heridas físicas durante el abuso.

Smith acudió a la policía poco después, y luego de varias semanas la llamaron para ver a un fiscal del condado, Greg Benefiel.

Dejó en claro que quería presentar cargos, dice, pero Benefiel veía las cosas de forma diferente.

Benefiel dijo que no presentaría una acusación sexual contra Stolzenburg, y en su lugar pesentó cargos de agresión agravada. Benefiel no respondió a las solicitudes de comentarios para este artículo.

En 2020, Stolzenburg fue sentenciado a dos años de libertad condicional y tuvo que pagar US$790 en concepto de restitución, una suma que fue destinada a una junta de compensación de víctimas.

Un nuevo camino legal

Después de que el fiscal se negase a presentar cargos por violación, Smith decidió utilizar la antigua ley que le permitía convocar a un gran jurado. Su madre se había enterado de esta fórmula mientras escuchaba un podcast.

En la mayor parte de EE.UU., solo un juez o un fiscal tiene el poder de convocar a un jurado, pero Kansas, junto con Oklahoma, Nebraska y otros tres estados, permiten que los propios ciudadanos convoquen a uno.

Para hacerlo en Kansas, un residente del estado debe hacer circular una petición y recolectar cierta cantidad de firmas. El número varía de un condado a otro, pero se calcula en función del número de personas que votaron en las últimas elecciones a gobernador.

Quien encabeza la petición debe recolectar firmas que equivalgan al menos al 2% del número de votos, y 100 adicionales.

La petición de Smith fue publicada en bares y cafés de la ciudad y, después de varios meses, consiguió el número suficiente de ciudadanos que apoyaban su petición.

Grandes jurados anteriores

Los miembros de los grandes jurados se eligen entre personas que tienen licencia de conducir o están registradas para votar.

Los miembros actúan como agentes de policía, examinando pruebas. A veces, citan documentos del acusado. Otras veces, solo miran las pruebas que han reunido los agentes de policía.

Pancarta en protesta por los abusos sexuales

Getty Images
Hacer la denuncia inmediatamente y someterse a un examen médico no significa necesariamente que el agresor sea identificado y menos condenado.

Por eso, no llaman ni al acusador, ni al acusado ante ellos.

La ley de Kansas se remonta a 1887 y fue diseñada para garantizar que las personas que no tienen dinero o poder tengan la oportunidad de responsabilizar a alguien por sus acciones.

“Es una forma de asegurarse de que todos los ciudadanos tienen acceso al sistema legal”, dice John Mullen, profesor asociado de filosofía en Bethany College.

Los grandes jurados de ciudadanos en Kansas se han convocado anteriormente por el descontento con obras de arte expuestas en público, porque alguien consideraba que una escultura era indecente, o para exigir investigaciones sobre los médicos que realizan abortos.

Pero no parece que ningún gran jurado haya sido llamado alguna vez para decidir si presentar cargos por un delito sexual.

El jurado tiene 60 días para llevar a cabo su investigación en procedimientos cerrados y confidenciales.

Si se presentan cargos, el caso se manejaría como un asunto penal estándar.

El acusado se declara culpable o no culpable en un juicio con jurado tradicional.

Un debate sobre el consentimiento

Smith está ahora casada y trabaja como asistente médica en un centro de atención familiar. Se ha convertido en una figura reconocible en Lindsborg, su ciudad natal, un lugar apartado y rodeado de campos de trigo.

Sentada en un bar de Main Street unas noches antes de que se reuniera el gran jurado, reflexionó sobre los acontecimientos de los últimos tres años.

“Intentó hacerme mucho daño, y de alguna manera lo hizo”, dice sobre Stolzenburg. “Pero también volví para pelear, y no creo que él lo viera venir”.

Mujer atemorizada

Getty

Algunos han aplaudido los esfuerzos de Smith para presionar por la convocatoria de un gran jurado ciudadano y creen que ayudará a fortalecer la determinación de otras mujeres que acudieron a la policía, tras sentirse violadas o agredidas sexualmente.

Caroline De Filippis, activista de Lindsborg, dice que las mujeres necesitan más protección. “Muchos casos de falta de consentimiento aún son desestimados, o ni siquiera llevados ante la justicia, porque no tienen ‘suficientes’ ”.

“La definición de consentimiento es todavía muy amplia”, agregó, “y no muestra una comprensión de lo que significa ser agredido sexualmente”.

Otros, sin embargo, advierten que se podría abusar fácilmente de este procedimiento. Laura Kipnis, autora de Unwanted Advances: Sexual Paranoia Comes to Campus (Avances no deseados: la paranoia sexual llega al campus), dijo que las investigaciones sobre delitos sexuales en el campus plantean una serie de problemas.

Los incidentes tienen lugar en privado y puede ser extremadamente difícil para los miembros de un gran jurado llegar a una conclusión. “Es casi imposible”, dice. “Están adivinando”.

Las investigaciones también pueden ser devastadoras para los hombres acusados, dice, incluso cuando son exonerados: “Sus vidas quedan destrozadas”.

La vida de Stolzenburg ciertamente ha cambiado.

Su voz en el teléfono es tensa y se nota que luchaba por contener las lágrimas.

Fue suspendido de Bethany después del ataque por violar el código estudiantil de la universidad y perdió su trabajo en una compañía discográfica.

“En ese entonces, tenía 19 años y era nuevo en el sexo y las relaciones sexuales”, dice. Sostiene que su agresión contra Smith fue un intento de representar una “escena sexual” que había visto en internet.

“Pensé que sería algo que podía intentar, y fui estúpido al hacerlo”, dice.


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