Seis datos sobre deudas estatales que hay que tomar en cuenta
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Seis datos sobre deudas estatales que hay que tomar en cuenta

En México, los estados tienen una recaudación muy baja y, en los últimos 10 años, han recibido de la federación, la mayor cantidad de recursos de la historia; parte del dinero que obtienen, lo gastan en cuerpos burocráticos robustos y otra parte se desconoce por la falta de transparencia.
Por Dulce Ramos
13 de diciembre, 2011
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En la revisión de las deudas públicas estatales, Coahuila es el caso paradigmático. El ejemplo no sólo de cuánto puede endeudarse una entidad federativa, sino también, de todas las argucias a las que puede recurrir para hacerlo y evadir las leyes y la rendición de cuentas.

Pero los 35 mil millones del endeudamiento en Coahuila, no es la única cifra relevante en el panorama general de la deuda en las entidades federativas. En México, los estados tienen una recaudación muy baja y en los últimos 10 años han recibido de la federación, la mayor cantidad de recursos de la historia

Parte del dinero que obtienen, lo gastan en cuerpos burocráticos robustos y otra parte se desconoce por la falta de transparencia y rendición de cuentas.

En un foro denominado ‘Expo deuda’, celebrado ayer y organizado por Participación Ciudadana AC, la diputada federal Laura Rojas, coordinadora de diputados locales del PAN, expuso datos sobre los créditos obtenidos por todas las entidades federativas del país y qué representan en el panorama general del país y afirmó: “La deuda, que debería ser un instrumento para generar bienes públicos, y los ciudadanos debemos tener la certeza de que no sea usada para pagar sueldos de burócratas, o para campañas electorales”.
De la información expuesta por la legisladora, Animal Político resume y explica seis puntos relevantes sobre las deudas estatales.

1. El gasto federal a entidades ha aumentado 34%

Como ya se mencionó, los estados de la república y el Distrito Federal están recibiendo más fondos que nunca. Tanto, que en poco más de una década, el gasto federal para este rubro ha crecido 34%.

Los estados reciben de la federación dinero por concepto de participaciones que comprenden las aportaciones, provisiones salariales y económicas, y convenios. Dichas participaciones pasaron de 786 mil 585 millones de pesos, en 2000, a 1 billón 051 mil 290 millones de pesos. Los datos, obtenidos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, revelan un aumento de 264 mil 705 millones.

Para 2012, la estimación es que el monto sea de 1 billón 700 mil millones de pesos.

 

2.       Entre 2003 y 2008, los estados han recaudado un máximo de 17% de sus ingresos. El resto de su presupuesto llega por fondos federales.

El estado que tiene más dinero recaudado por sí mismo es Chihuahua. Diecisiete por ciento de  su presupuesto, en promedio entre 2003 y 2008, fue recopilado por el propio gobierno, según el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO). En la lista, el siguiente estado es Nuevo León, con 14 por ciento.

La única entidad que sale de la norma no funciona en sí como un estado. En las arcas del  Distrito Federal, 40 por ciento del presupuesto se obtiene mediante ingresos propios.

Si las cifras estatales cifras son bajas, hay que conocer a los estados que están en el ‘sótano’ de la lista. Su porcentaje de ingresos por recaudación es prácticamente nimio en las finanzas que administran.

Los estados con menor porcentaje de ingresos propios respecto al total de su presupuesto son Tlaxcala, Veracruz y Guerrero, con sólo 3 por ciento. Le siguen Morelos, Nayarit, Tabasco y Yucatán, con 4 por ciento, y con 5 por ciento Aguascalientes, Colima, Michoacán y Veracruz.

 

3.       Entre 2006 y junio de 2011, la deuda de los estados creció casi 40 por ciento


2006 cerró con 141 mil 400 millones de pesos por concepto de deudas estatales, según la Secretaría de Hacienda. Para junio de este año, lo reportado era de 141 mil 400 millones. 39.4 por ciento más que hace cinco años.

Lo que resulta interesante destacar es que la cifra que reporta la Secretaría de Hacienda corresponde a lo reportado por instituciones financieras; pero sólo en el estado de Coahuila, la deuda registrada ante Hacienda es de apenas 8 mil 450 millones de pesos; a pesar de que diversas investigaciones periodísticas revelaron que el monto real es de 36 mil 675 millones de pesos. Así, el aumento de la deuda estatal seguramente es superior al 40 por ciento que, en números redondos, resulta de seguir las cifras de la Secretaría.

 

4.       La deuda de Coahuila es 2.6 veces más grande que las participaciones federales que recibe. El promedio nacional es de 0.7 veces.

Coahuila, Quintana Roo, Nuevo León y Chihuahua, son los estados cuya deuda tiene una proporción mayor en relación con lo que recibe de la federación. Ninguno de esos estados, con lo que recibe en un año del Gobierno federal, alcanzaría a liquidar lo que debe.

Coahuila tendría que obtener 2.6 veces lo que recibe de la federación en un año, para poder pagar; la deuda de Quintana Roo es mayor 1.7 veces, la de  Nuevo León 1.5 veces, y la de Chihuahua 1.2

Los estados cuya proporción es menor son Tlaxcala, con cero veces,  Campeche con .07 veces y Morelos con .21 veces. El caso de Tlaxcala es singular, pues las leyes estatales prohíben al Ejecutivo la adquisición de deuda pública.

 

5.       Con respecto a los ingresos propios, la deuda de Coahuila es 12.3 veces mayor. El promedio nacional es de 2.6 veces

Nuevamente el estado dos veces gobernado por un miembro de la familia Moreira Valdés (Humberto y Rubén) lidera la tabla de proporciones y supera seis veces el promedio nacional.

La cifra significa que para pagar la deuda, Coahuila tendría que recaudar 12.3 veces lo que logra en promedio cada año. En esta clasificación le siguen Quintana Roo, Nayarit y Sonora, pero con proporciones más bajas. El primer estado tiene una deuda 5.4 veces mayor que sus ingresos, la del segundo es 5.2 veces mayor, y la del tercero 5.1.

Al final de la tabla se encuentra Tlaxcala, por la misma prohibición que ya se mencionó en el punto anterior. Le sigue Campeche, con una deuda .27 veces mayor, y Querétaro, cuyos créditos son .94 veces más grande que lo que recauda.

 

6.       El gasto para mantener a las burocracias estatales ha crecido a un ritmo promedio de 5 por ciento.

¿En qué se gastan las entidades todo el dinero que obtienen mediante la deuda? La diputada Laura Rojas señala que saberlo es complicado debido a la opacidad en que algunos estados mantienen aún sus finanzas; sin embargo afirma que 68 por ciento de los presupuestos estatales se gasta en “servicios personales”; es decir, el pago de la nómina, teléfonos, viajes, viáticos y diversos rubros para los empleados estatales.

Entre 2003 y 2009, el gasto en servicios personales ha crecido a una tasa media anual de 0.6 por ciento, según la calificadora Fitch Ratings y la Secretaría de Hacienda. Eso significa que el gasto burocrático mantiene un bajo ritmo de crecimiento comparado con el promedio estatal, que en el mismo periodo creció a una tasa media de 5 por ciento.

Quintana Roo, Chiapas y Michoacán, no obstante, superan por mucho el promedio. El gasto para la burocracia quintanarroense creció en promedio 15.6 por ciento; el de Chiapas, 10.3 por ciento y el de Michoacán, 10 por ciento.

La única entidad federativa que puede jactarse de haber adelgazado su gasto en servicios personales es Morelos; que tuvo una tasa media anual de -0.7 por ciento. Los menores crecimientos de la tasa los tuvieron Hidalgo, con 0.6 por ciento y Yucatán, con 0.7 por ciento.

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Cómo la pandemia de COVID puede llevar a una revolución de las vacunas

Una tecnología prometedora en desarrollo desde hace 30 años utiliza la ingeniería genética para crear vacunas que son más baratas y fáciles de producir a gran escala.
25 de septiembre, 2020
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La enfermedad covid-19 está cambiando radicalmente muchas cosas, una de ellas puede ser cómo funcionan las vacunas.

La pandemia se ha convertido en una oportunidad para probar una nueva tecnología que se viene desarrollando desde hace 30 años.

Algunos científicos están usando la ingeniería genética para hacer que nuestras células produzcan una parte de un virus y así enseñarle a nuestro sistema inmunológico a protegernos de él.

Esto permitiría crear vacunas de forma mucho más rápida. Incluso pueden ser más simples de fabricar y más seguras de usar. Probablemente también sean más baratas.

Solo tenemos que probar que las vacunas genéticas, como se conocen, realmente nos protegen.

¿Oportunidad?

Nunca se hizo. Hasta la fecha, no existe tal vacuna aprobada para su uso en humanos.

Pero dos de las ocho vacunas contra la covid-19 que están en una etapa más avanzada de la investigación utilizan esta tecnología.

Una la fabrican las empresas Pfizer (Estados Unidos), BioNTech (Alemania) y Fosun (China). La otra está siendo desarrollada por la empresa estadounidense Moderna.

Ambas llegaron a la tercera y última fase de pruebas en humanos y se están aplicando a miles de personas para ver si son efectivas.

Las perspectivas son prometedoras, dice Norbert Pardi, profesor e investigador de la Universidad de Pensilvania en Estados Unidos.

Los estudios realizados hasta ahora apuntan a que estas vacunas generan una buena respuesta de nuestro sistema inmunológico y que son seguras.

“Aún necesitamos ver los resultados de la última fase, pero soy optimista. Creo que una o más de ellas serán aprobadas. Esto tiene el potencial de revolucionar el campo de las vacunas para enfermedades infecciosas”, opina Pardi.

Cómo funcionan las vacunas

La mayoría de las vacunas que utilizamos suponen la inyección de un virus o una bacteria en nuestro cuerpo para que el sistema inmunológico pueda identificar la amenaza y crear formas de defendernos.

En el caso de los virus, estos pueden estar debilitados (su capacidad para enfermarnos se ha reducido a niveles seguros) o inactivados (no pueden reproducirse).

Hombre delante de un mural con un dibujo de mujer con máscara.

Getty Images
Más de 32 millones de personas fueron contagiadas con el nuevo coronavirus en todo el mundo.

Existen también las denominadas vacunas de subunidades, en las que solo fragmentos característicos de un virus, como una proteína, por ejemplo, se producen en el laboratorio y se purifican para su uso en la vacuna.

La propuesta de las vacunas genéticas es diferente. En lugar de inyectarnos un virus o parte de él, la idea es hacer que nuestro propio cuerpo produzca la proteína del virus.

Para ello, los científicos identifican la parte del código genético viral que contiene las instrucciones para elaborar esta proteína y nos la inyectan.

Una vez absorbida por nuestras células, funciona como un manual de instrucciones para la producción de la proteína viral.

La célula produce esta proteína y la exhibe en su superficie o la libera en el torrente sanguíneo, lo que alerta al sistema inmunológico.

Las ventajas de las vacunas genéticas

La inmunóloga Cristina Bonorino explica que, en el caso de vacunas atenuadas o inactivadas, es necesario cultivar una gran cantidad de virus para utilizarlo como materia prima.

Las vacunas genéticas no necesitan esto.

Simplemente basta con crear en el laboratorio la secuencia genética deseada.

Esto requiere una estructura de producción mucho más reducida.

“El costo probablemente también sea menor”, dice Bonorino, quien es profesora de la Universidad Federal de Ciencias de la Salud en Porto Alegre y miembro del comité científico de la Sociedad Brasileña de Inmunología.

Márjori Dulcine, directora médica de Pfizer Brasil, empresa que fabrica una de las vacunas genéticas, explica que, además de que este tipo de vacuna se produce más rápidamente a gran escala, también es flexible.

“Sabemos que el SARS-Cov-2 tiene una gran capacidad para mutar. Entonces, si eso sucede, podemos adaptarnos rápidamente”, asegura Dulcine.

Las vacunas genéticas también eliminan el riesgo de que una persona se enferme cuando se vacuna, lo que puede ocurrir cuando se utilizan vacunas con virus atenuados.

Los virus en ese estado se han manipulado para ser menos peligrosos, pero aun así pueden reproducirse lentamente.

Esto da suficiente tiempo al sistema inmunológico de una persona sana para que reaccione y, en el proceso, aprenda a combatir esa amenaza.

Pero, en casos más raros, si el paciente está inmunodeprimido, puede perder esta carrera contra el virus y enfermar.

“Con este tipo de vacuna no pasa eso, porque no usa un microorganismo vivo. Es completamente sintética“, dice Norbert Pardi, de la Universidad de Pensilvania.

El tiempo necesario para desarrollar una vacuna también se reduce drásticamente. Por lo general, lleva meses tener una vacuna lista para las primeras pruebas. Con las vacunas genéticas se tarda solo semanas.

Protesta antivacuna.

Reuters
Una parte de la población está en contra de las vacunas obligatorias.

“Moderna tardó 42 días desde el momento en que recibió la secuencia genética del virus para comenzar los estudios de la vacuna contra la covid-19. Esto es casi imposible con otras tecnologías”, afirma Pardi.

El científico también dice que las pruebas han demostrado hasta ahora que las vacunas genéticas contra la covid-19 han generado una reacción del sistema inmunológico al menos tan buena como la de las otras candidatas.

“Por lo tanto, no solo son más seguras y relativamente baratas de producir, sino que también son muy efectivas. Esto es muy importante”, analiza.

Vacunas de ADN vs vacunas de ARN

Pero si estas vacunas tienen tantas ventajas, ¿por qué todavía no hay ninguna aprobada para su uso en humanos? Una razón es que la tecnología es reciente.

La primera vacuna de la historia fue creada por el médico británico Edward Jenner hace poco más de 220 años, a principios de los siglos XVIII y XIX, para prevenir la viruela.

En contraste, las vacunas genéticas han estado en desarrollo durante poco más de tres décadas, y solo más recientemente han comenzado a dar resultados más alentadores.

En un principio se creía que sería mejor hacer este tipo de vacuna utilizando ADN, la molécula que contiene toda la información genética de un organismo y que nuestras células utilizan para fabricar las proteínas que componen nuestro cuerpo.

Pero para que esto suceda, el ADN primero debe transformarse en moléculas de ARN, que trasladan esa información a la parte de la célula donde se producen las proteínas.

Los científicos creían que al inyectarnos el ADN del virus, nuestras células podrían absorberlo y, una vez dentro de ellas, transformarlo en ARN para que luego se pudiera producir la proteína en ese microorganismo, lo que iniciaría la reacción inmune.

Pero las pruebas realizadas hasta ahora mostraron que las vacunas de ADN no producen una respuesta inmune lo suficientemente fuerte en humanos.

“No sabemos exactamente por qué”, dice Pardi.

Otra alternativa es usar ARN directamente. El problema es que esta molécula es capaz de generarnos una inflamación muy fuerte que nos puede matar.

También es mucho más inestable que el ADN y se descompone fácilmente en nuestro cuerpo.

“Tenemos en nosotros, en todas partes, enzimas que atacan al ARN. Si se inyecta sin estar protegido, se destruye rápidamente”, describe Jorge Kalil, director del Laboratorio de Inmunología del Instituto del Corazón (Incor).

Pero en los últimos 15 años, los científicos encontraron una forma de envolver esta molécula para evitar que se descomponga y llegue a la célula. También lograron reducir el potencial inflamatorio del ARN.

“La expectativa es que, en algún momento a partir de ahora, cuando dominemos esta tecnología, muchas vacunas en el futuro serán de este tipo“, asegura Kalil.

¿Cómo son las vacunas contra la covid-19?

La pandemia ha creado algunas condiciones que probablemente acelerarán este proceso.

Covid-19 es una enfermedad nueva, muy contagiosa y mortal, para la que aún no existe una vacuna. Crear una es urgente.

Hacerlo suele costar decenas o cientos de millones de dólares, pero ahora los gobiernos y las organizaciones están invirtiendo mucho dinero.

Y cuando una vacuna esté lista, los países de todo el mundo estarán interesados en comprarla.

Frascos de vacuna covid-19.

Reuters
Se están desarrollando más de 170 pruebas de vacunas de covid-19

“La mayor dificultad para hacer una vacuna es el dinero, porque la técnica es relativamente sencilla”, dice la inmunóloga Cristina Bonorino.

“Ya existen vacunas de ARN patentadas, pero no se han comercializado. La pregunta es: ¿tiene mercado? Ahora hay mercado y una necesidad insatisfecha”, describe.

Según la Organización Mundial de la Salud, hay 40 vacunas genéticas entre las 187 que se están desarrollando contra la covid-19. Diez ya se están probando en humanos y las dos mencionadas anteriormente se encuentran en la última etapa de esta parte de la investigación.

El estudio de la vacuna de Moderna involucra a 30.000 participantes en Estados Unidos.

La investigación de Pfizer/BioNTech/Fosun también cuenta con 30.000 voluntarios en EE.UU. y otros países, incluido Brasil.

En ambos casos, las empresas ya estaban desarrollando vacunas de ARN para combatir otros virus.

En el caso de Moderna, se trataba del Nipah, un virus que transmiten los murciélagos y puede causar problemas respiratorios e inflamación en el cerebro potencialmente mortales.

Pfizer y BioNTech estaban creando una vacuna de ARN contra la influenza, que causa la gripe.

https://www.youtube.com/watch?v=sVc_VPSn_FI

El objetivo es hacer que nuestras células produzcan la proteína del coronavirus conocida como espícula, que tiene una gran capacidad para generar una respuesta del sistema inmunológico.

“Creo que estas vacunas tienen potencial. Los resultados publicados muestran que inducen la producción de una gran cantidad de anticuerpos que neutralizan el virus. La prueba final será ver si esta protección es duradera”, dice el inmunólogo Jorge Kalil.

El estudio de Pfizer durará dos años, pero la compañía espera tener los primeros resultados para presentarlos a las agencias reguladoras a fines de octubre y principios de noviembre.

El momento nos obliga a actuar con rapidez, seguridad y calidad. Nuestro papel es presentar datos robustos a las autoridades”, afirma Márjori Dulcine.

“Ellos son los que nos dirán si son suficientes”, concluye.


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BBC

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