Ser músico se puso de moda
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Ser músico se puso de moda

Por Moisés Castillo
31 de diciembre, 2011
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En su conmovedor libro “Padre y memoria”, el escritor Federico Campbell dice que somos lo que recordamos, fuera de eso no hay yo que valga. Y Guillermo Álvarez siempre evoca a su padre Juan José, quien creció en un rancho de Huatabampo, Sonora. Él escribía corridos, cantaba en palenques y fiestas familiares. A los 19 años llegó al DF y fue su entierro musical: acudió a la disquera Musart donde le pidieron dinero para grabar su disco. Se negó por una cuestión moral y porque no tenía ni un centavo.

Tres décadas después, Memo aprendió algunas cosas de su viejo y formó en 2004 el proyecto electro-latino Pimiento Pastel: un torbellino sonoro que mezcla música popular mexicana, cumbia y bosanova, que moldea con su rasposa guitarra y sus sintetizadores retro. Verdaderamente es un milagro que Pimiento Pastel sobreviva desde la independencia. Esto se debe no sólo por la necedad y necesidad musical, sino también por la propuesta camaleónica del músico de Tacuba.

Si en su disco debut “Mexican Revolution” (Iguana Records 2005) Pimiento Pastel sonaba muy electro-lounge, en “Sensacional” (2010) borra su pasado instrumental jazzístico para cautivar con secuencias hipnotizantes, letras tragicómicas y una guitarra que no deja de alardear. En su música todo cambia y nada queda. Sonidos y artefactos, en el abstracto cielo de la mente.

Memo escupe lodo y critica los complejos de la sociedad mexicana, la doble moral. Su amor-odio por la ciudad de México terminó por exiliarlo a San Miguel Allende, Guanajuato. Se burla del juego de seducción de la industria musical y sus locutores de radio que se mueven como títeres al recibir la jugosa “payola”. Por eso Pimiento Pastel no se escucha en la radio. Al igual que su padre, no tiene ni un centavo y, sin embargo, graba sus discos cuando tiene cash.

Don Juan José es el pasado que lo marca, dirige, oprime y censura: responde las transformaciones que avasallan y los misterios que el tiempo le puede deparar. Además no se aleja de los sonidos cumbiancheros y salseros de su barrio, ni de los gustos rockeros que le inculcó su tío favorito como los Stones, Beatles y Creedence, ni de las rolas que escuchaban sus vecinos de The Police, Doors, Carlos Santana y Los Lobos.

El nombre de Pimiento Pastel surge precisamente de este contraste de sonidos, su música es una especie “Grog”, la bebida favorita que tomaban los piratas a mediados del siglo XVII para entrar en calor durante los largos viajes en barco. El cóctel es una mezcla de ron, ron negro, ron jamaiquino, agua, zumo de limón y azúcar.

Pimiento Pastel siempre ha sido un dúo: en el primer disco estuvo Serg’n sax y ahora la belga Manon Amen, fotógrafa y actual pareja de Memo.

“La banda surgió como un experimento. Comencé a hacer cosas raras, en ese momento no había una cumbia futurista. Se me ocurrió hacer ‘María de los aguacates’, que es una cumbia electro y empecé a fusionar estilos, música que tal vez no tiene nada que ver pero con la guitarra le dí un orden al caos”.

-¿Cómo fue la transformación de Pimiento Pastel al salir Serg’n sax?

En la primera etapa había jazz, después me aburrió y lo quité. En ese momento me atraía mucho el sonido y trabajé con saxofonistas para que dieran esa onda lounge. También tenía como influencia a Nortec y la cumbia. El primer disco fue instrumental, tenía inseguridad de mostrar mi voz pero metí una rola que se llama ‘A la chingada el rock’, que fue liberadora porque tenía cierta frustración al no vivir de la música.

-¿Cuál fue el motivo de la ruptura?

Como pasa en todas las bandas, es difícil convivir. Ahora con mi chava llevo 5 años con el proyecto y me la llevo a toda madre, pero hay gente con la que a veces de plano no puedes. Quizás tenga que ver que soy hijo único y necesito que un momento me dejen en paz. Mi chava lo ha entendido muy bien, a veces me observa que estoy bien clavado con mis sintes y ni me dice nada. Para mí ha sido muy práctico ir con mi familia a los conciertos, no tengo la bronca de muchos músicos de que se van de gira y no ven a los suyos.

 

-¿Por qué te atreviste a cantar y armar rolas redondas?

Por ejemplo, ‘A la chingada el rock’ fue un éxito con la banda porque la cantan cabrón en las presentaciones y hay una conexión más fuerte con rolas que llevan letra. Con la música lograba expresarme, pero quizás para llegarle más a la gente es mejor usar las palabras. Empecé a trabajar en la lírica porque sí quería tener una conexión total.

 

-¿Cuál es tu rola favorita de “Sensacional”?

 

Bueno hay varias, pero me gusta mucho una que canta mi chava en francés, me gusta el sonido que tiene. Estábamos en casa y andaba en la parte musical y, de repente, ella llegó y se puso a cantar una letra que se le empezó a ocurrir en ese momento. Así se armó ‘Tu ne me dits pas’. Además, todos los videos los ha realizado ella, está muy involucrada en la parte visual. Pimiento Pastel somos los dos, siempre que vamos a contactar a un productor o buscar una tocada ahí estamos, es un proyecto familiar.

 

-¿Cómo es el proceso para armar las canciones? ¿Primero llega la música y después la letra?

 

De formas distintas. Hay veces que sueño las canciones como Paul McCartney, jaja. En una ocasión me desperté en la madrugada y armé ‘Aunque me exprima el corazón’. También observo mucho lo que sucede a mi alrededor, en la calle o en el metro. En el primer disco hay una rola que se llama ‘El Poli’ y surgió cuando la policía de Guanajuato llegó a sacar a la gente del bar donde tocaba y fue una rola para burlarnos de los uniformados. Uso la música para el sarcasmo y criticar lo que no me parece bien. A veces ando tocando el sinte y sale algo interesante y se empieza a desarrollar la rola.

-¿Notas alguna transformación en la escena musical del DF?

 

Hay más lugares para tocar y existe más gente interesada en este tipo de música Sí ha cambiado un montón la escena ‘independiente’, pero recuerdo que antes en los lugares pagaban, había cierto respeto hacia los músicos. En ese momento vivíamos de la música o tratábamos de dedicarnos de tiempo completo, éramos netos. Ahora muchos chavos forman bandas porque quieren ser famosos. Ser músico se puso de moda, es cool. A principios de la década pasada no era cool ser músico, la onda era ser DJ. Ser músico era como ¡agggh! Lamentablemente hay muchos lugares que viven de cobrarle a las bandas o de que las bandas lleven a todos sus cuates de la escuela para llenarles el lugar y tomen un chingo de alcohol. No se está haciendo con un fin profesional, no importa si la banda suena culerísima. Creo en los foros donde se preocupan por tener un buen sonido, que le pagan a los grupos y no contratan a cualquiera.

 

-¿Cómo fue la experiencia de tocar en Europa?

 

Estuvo padrísima. Creo que la experiencia de viajar y conocer otras culturas es un extra para la profesión. Tuvimos muchas aventuras en Francia, Alemania, y Bélgica. Eso fue en 2006 y tocaba como banda. Además fue como tener hijos: de repente uno se drogaba bien cabrón, otro se empedaba hasta el huevo, el más morro se ponía a llorar porque se había peleado con su chava. La gira duró 2 meses y yo me quedé otros 4 sin ellos. Me acuerdo cuando dejé al último wey en el tren, fue un gran alivio.

 

-Luego de siete años de tocar y grabar discos, ¿Tienes a tus fieles seguidores?

 

Casi todos mis fans se han hecho mis amigos. Como independiente tengo acceso a los medios que puedo gestionar. Por ejemplo, a Uriel de Ibero radio lo veo más como un cuate, aunque lo conocí llevándole mi material. No he llegado a las grandes cadenas porque no tengo para invertir en promoción.

 

-¿Nunca han tocado Pimiento Pastel en Reactor?

 

No, no. Les he llevado un chingo de veces mis discos, pero ahí necesitas hacerle la ‘barba’ a Rulo, eso todo mundo lo sabe, es la única manera de que ponga una rola tuya. De hecho la última vez que fui me dijo: ‘oye, ya tienen un buen ustedes, ¿no?’ Él me superubicaba, jaja. Tampoco escucho la radio, quiero pensar que sí nos pone, pero no lo creo.

Periodismo y Caifanes

 

Para Memo la música siempre ha sido su prioridad, sin embargo, ejerció unos años el periodismo. Al tiempo que estudiaba en la Escuela Nacional de Música, cursaba comunicación en la ENEP Acatlán. Escribió en algunas revistas musicales y trabajó en la televisión pública. Pero al final se inclinó por Pimiento Pastel. No sólo graba sus discos con su chava Manon, también musicaliza comerciales y audiovisuales. Le gusta el reto de cumplir con las reglas impuestas de los clientes y terminar con un producto de calidad.

 

A sus 32 años, ninguna banda de rock le impresiona porque se estancan en su propuesta musical, repiten la misma fórmula: letras huecas o trilladas, refritos de riffs, música sin alma. Las altas ventas de Zoé no se traducen necesariamente en calidad musical. Reconoce que tienen dos o tres rolas buenas pero desde que salieron son una copia de Primal Scream, después algo Beatles y luego muy The Cure.

 

“Hay bandas que ya van en su tercer disco y no escucho algo nuevo. Si sacan otro disco las Ultrasónicas, ¿qué vamos a escuchar? ¿otra vez el mismo chiste? Busco que cada disco mío suene distinto. El tercero será más electrónico. Ahora estoy trabajando con máquinas que modifiqué, son sintes de juguete ochenteros que los conseguí en las chácharas de los tianguis. No los uso para experimentar sino para hacer rolas con texturas muy propias”.

 

Después de Caifanes ya no es fan de ninguna banda. De chavo quería ser como Saúl Hernández y ser un rockstar, pero con los años se ha decepcionado de la escena y sus vicios cancerosos. Ahora le gustan cosas de un proyecto que se llama “Sonido Desconocido” porque sus integrantes tienen otra interpretación de la cumbia. A algunos les gusta, a otros les parece mera pose que una morra güerita cante ese sonido tradicional de Colombia y Panamá.

 

“Sin dejar de ser los chavos fresas, están tocando a su manera la cumbia y me pareció honesto. Por qué las cumbias tienen que ser de las clases bajas, por qué el rock de las clases medias, por qué no puede cada quien hacerlo a su modo. Ahora vemos que los rockabilly son chavos de barrio. Hay muchos prejuicios”.

 

El próximo año quiere viajar a Europa con su novia y su pequeño hijo. Cuenta que Don Juan José ya se jubiló luego de 35 años de trabajar en una empresa como contador. Ahora quiere regresar a Sonora, agarrar la guitarra y cantar rancheras como lo hacía de niño. Memo aún no sabe si algún día volverá a la ciudad de México. Huele a despedida, ¿a dónde irá? No pregunto más: nubes blancas sin fin, nubes.

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"Dijeron que si no nos callábamos nos violarían": testimonios de manifestantes en Irán

La BBC habló con iraníes detenidos por las fuerzas de seguridad durante las protestas que se desataron en todo el país.
28 de septiembre, 2022
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“Me pusieron en el suelo y un agente me colocó una bota en la espalda. Me pateó en el estómago, me ató las manos, me levantó de los brazos y luego me empujó a una camioneta”.

Maryam, una manifestante de 51 años, describió así el momento en que las fuerzas de seguridad iraníes la detuvieron.

La mujer fue arrestada la semana pasada en el centro de Teherán, durante las protestas que se han extendido por todo Irán desde la muerte el 16 de septiembre de Mahsa Amini, la joven de 22 años que fue detenida por la “policía moral” en la capital iraní el 13 de septiembre por presuntamente violar las estrictas reglas del hiyab (pañuelo que cubre la cabeza).

La policía sostiene que colapsó en un centro de detención después de sufrir un ataque al corazón, pero su familia alega que los agentes le golpearon la cabeza con una porra y la golpearon contra uno de sus vehículos.

Las protestas provocadas por su muerte, encabezadas principalmente por mujeres, comenzaron con demandas para poner fin a las leyes obligatorias sobre el hiyab.

Pero ahora se han convertido en manifestaciones a nivel nacional contra los líderes de Irán y todo el establecimiento clerical.

Comandantes “despiadados”

A pesar de la interrupción generalizada de internet, se han seguido publicando en las redes sociales videos de manifestantes arrestados por las fuerzas de seguridad iraníes.

“Es peor que lo que ves en estos videos”, dijo Maryam, que no es su nombre real.

“Escuché a uno de los comandantes ordenar a sus soldados que fueran despiadados. Las mujeres agentes son (igualmente) horribles. Una de ellas me abofeteó y me llamó espía israelí y prostituta”.

La BBC ha visto videos en los que se observa a los comandantes ordenando a los agentes de la policía antidisturbios que “no se apiaden de los manifestantes y les disparen”.

La lápida de Mahsa Amini

BBC
La lápida de Mahsa Amini apareció en las redes sociales.

Otros videos verificados por la BBC parecen mostrar a las fuerzas de seguridad disparando municiones reales a los manifestantes y arrestando a los que pueden atrapar.

Según los medios estatales, más de 40 personas han muerto durante los disturbios. Los grupos de derechos humanos reportan un número mayor de muertos.

Las autoridades no han compartido el número total de personas que han sido arrestadas.

Sin embargo, el fiscal jefe de Mazandaran, una provincia al norte de Teherán, dijo que al menos 450 manifestantes fueron detenidos solo allí.

Los grupos de derechos humanos dicen que miles de manifestantes están siendo detenidos.

“Empujé a un agente de seguridad hacia atrás y traté de huir, pero muy pronto llegó una segunda persona y una tercera”, cuenta Sam, un joven manifestante de una ciudad importante. “Después de unos segundos, más de 15 agentes me golpeaban sin piedad“.

Y agregó: “Sentí el sabor de la sangre en mi boca y los golpes de una pistola eléctrica en mi cuerpo. Me pusieron en el suelo, me ataron los brazos a la espalda y amarraron mis pies con los cordones de los zapatos”.

“Uno de los soldados me dio una patada en el ojo izquierdo mientras me llevaba (al lugar) donde tenían a los demás detenidos”.

Las “valientes” jóvenes

El presidente Ebrahim Raisi se comprometió a “tratar con decisión” las protestas, que ahora se han extendido a la mayoría de las 31 provincias de Irán.

Para muchos iraníes, Raisi está asociado con las ejecuciones masivas de miles de presos políticos en la década de 1980, cuando era uno de los cuatro jueces que formaban parte de tribunales secretos que los condenaban a muerte.

“Me pusieron a mí ya los otros detenidos en el piso de un autobús uno encima del otro durante una hora y media”, señala Sam.

“Estaba pensando en el papel de Raisi en la ejecución de los presos políticos, y por un momento pensé que podrían ejecutarme“.

Raisi ha insistido en que los ejecutados en la década de 1980 fueron condenados de acuerdo con la ley iraní.

Y aunque el presidente está a cargo en última instancia de la policía antidisturbios y otras fuerzas del orden, no hay evidencia de que les haya ordenado matar a las personas involucradas en las protestas de este mes.

Las mujeres han estado al frente de las protestas

Social media
Las mujeres han estado al frente de las protestas, y muchas se quitaron el hiyab o lo quemaron.

Maryam dijo que las personas detenidas junto a ella continuaron protestando mientras eran trasladadas a una de las principales instalaciones del Cuerpo de Guardias de la Revolución Islámica (CGRI).

“Había otras chicas conmigo en la camioneta, pero eran mucho más jóvenes”, dijo. “Cuando vi lo valientes que eran, me compuse. Comenzaron a ayudarme”.

“Estaban gritando y burlándose de los oficiales. Esta generación es diferente a la mía. No tienen miedo”.

Fotos y videos verificados por la BBC mostraban a los familiares de los manifestantes arrestados haciendo fila frente a la mal reputada prisión de Evin en el norte de Teherán.

Estaban esperando conocer información sobre los detenidos o presentar documentos para asegurar su libertad bajo fianza.

Una persona le dijo a la BBC que las autoridades les habían advertido que no hicieran público el arresto de su familiar “o su situación empeoraría”.

Las familias de los manifestantes arrestados esperando frente a un centro de detención

BBC
Familias de los manifestantes arrestados esperando frente a un centro de detención para recibir información sobre sus familiares.

Pero no todos fueron trasladados a los principales centros de detención. Muchos están recluidos en pequeñas comisarías e instalaciones del CGRI, muchas de los cuales son desconocidas para el público.

“Nos trasladaron a una pequeña comisaría. No estaban preparados para recibir a tanta gente”, le contó Maryam a la BBC. “Pusieron al menos a 60 mujeres, incluyéndome a mí, en una habitación pequeña. Estábamos de pie una al lado de la otra y no podíamos sentarnos ni movernos“.

“Dijeron que no podíamos usar el baño y que si teníamos hambre podíamos comer nuestras heces”.

“Después de casi un día, cuando gritamos y protestamos dentro de la habitación, comenzaron a amenazarnos con que si no nos callábamos, nos violarían”.

“Manteniendo el ánimo alto”

Otra mujer arrestada en una de las ciudades del sur de Irán le dijo a la BBC que mujeres agentes de seguridad habían hecho amenazas de agresión sexual.

“La agente que nos estaba registrando en el centro de detención preguntó mi nombre y me llamó prostituta”, dijo Fereshteh, que no es su nombre real.

“Cuando me quejé, ella dijo que si continuaba le pediría a uno de los hermanos (guardias masculinos de la prisión) que hiciera lo que quisiera (conmigo)”.

Behzad, un manifestante que estuvo arrestado en un importante centro de detención en Teherán, señala: “Mantuvieron a más de 80 personas en una pequeña habitación. Todos estábamos furiosos y doloridos”.

Confiscaron nuestros teléfonos móviles y revisaron nuestras fotos, videos y mensajes para ver si habíamos compartido alguna noticia de la protesta. Si era así, (dijeron que) la iban a agregar a nuestros archivos”.

“A la mañana siguiente, un juez vino a recibirnos. Retiraron los cargos y liberaron a la mayoría de los adolescentes”.

“Pero con los adultos el juez hizo preguntas breves y decidió nuestro destino con base en esa breve sesión judicial”.

Behzad dijo que alrededor del 10% de las personas con las que estuvo detenido fueron liberadas sin cargos, mientras que el resto fue liberado bajo fianza.

Otro manifestante que estuvo en custodia durante dos días en Teherán le dijo a la BBC que, a pesar de las “hostilidades”, los detenidos más jóvenes habían tratado de “mantener el ánimo en alto”.

“Estuve con manifestantes menores de 25 años. Algunos tenían sangre en la cara, pero estaban sonriendo, charlando y bromeando”.

“Uno de ellos me pidió que sonriera y agregó: ‘Salimos victoriosos porque tenemos razón'”.


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