En una carta abierta, Solalinde cuenta su retención ilegal
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En una carta abierta, Solalinde cuenta su retención ilegal

7 de enero, 2012
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Ciudad Ixtepec, Oaxaca, 05 de enero de 2012.

El padre Alejandro Solalinde. Foto: Cuartoscuro.

El pasado 30 de diciembre, aprovechando un respiro entre tantas actividades y visitas, quise obsequiarme un rato de gozo en la montaña donde ustedes han vivido, quise estar en sus hermosos bosques y recrearme al contacto con personas tan queridas para mí y tan sagradas. Ustedes, los pobres, los poseedores de la rica cultura mixe, representan para mí lo mejor del país. Yo puedo ver sobre todo en las mujeres mixes, el rostro de Dios. Yo siento un gran amor y respeto por todos los grupos indígenas a quienes he servido durante más de 20 años. Tuve el privilegio de haber vivido con Tzotziles, Otomíes, Amuzgos, Mixtecos, Chatinos y Zapotecos. De todos ellos aprendí mucho.

Ellos me evangelizaron. A mí nunca nadie me obligó a estar con ellos. Yo quise estar con ellos y los disfruté. Jamás podría salir una palabra despectiva para quienes yo venero. Ellos podrán evaluar los años que viví con ellos.

Esa tarde del 30, en Nuevo Santiago Tutla, logre mi objetivo de recrearme con el paisaje y especialmente con Don Juan y Doña Natalia, padres de Rubén, mi escolta más joven. La hospitalidad y generosidad de ellos mi hicieron olvidar el mal rato de la entrada cuando dos jóvenes prepotentes nos interrogaron empuñando una R15 “que a ¿qué veníamos?, ¿con quién íbamos?, ¿de dónde veníamos? ¿Quiénes éramos?, a ¿qué nos dedicábamos?”, que nos identificáramos. Lo cual hicimos, con credenciales. El guardia de la puerta anotó los nombres de todos en una tablita con papeles, mi nombre fue el último que escribió.
No recuerdo que en ningún aeropuerto de algún país, alguien que me haya interrogado tanto como este joven armado. Me sentí muy mal. Pero no quise externarlo por no hacer sentir mal a Rubén. Rubén mismo les explicó en castellano y en mixe que ellos eran Policías Estatales que venían armados y que eran mis escoltas, ofreciendo su documentación correspondiente.

Solamente estuvimos una hora en casa de Rubén pero en ese breve tiempo pudimos ver la destrucción de casas abandonadas y plantas taladas, inclusive terrenos devastados, uno de esos árboles a propósito lo hicieron caer encima de las casas de gente que ha corrido el Cacique José Raymundo Fabián. Esa tarde yo pude percibir mucho miedo en la gente.

Cuando ya estábamos frente al reten de salida, la sorpresa fue, que no nos dejaron salir de la comunidad. Yo pregunté a uno de los guardias que ¿por qué no nos dejaba salir? A lo que uno de ellos contestó que Rubén había dicho que nosotros nos íbamos a quedar para año nuevo. Yo le expliqué al joven que nunca habíamos dicho eso y que nos dejara salir porque nos estaba reteniendo contra nuestra voluntad. Nos dijo que no iban abrir, que teníamos que ir a la Agencia Municipal. Fuimos, y ya en la Agencia nos empezaron a maltratar como si fuésemos delincuentes. Yo insistía que porque no nos dejaban ir sino habíamos hecho nada y les expliqué quien era yo y les repetimos que nos estaban reteniendo contra nuestra voluntad. Luis, otro de mis Policías, corrió a buscar a Rubén para que el explicara en lengua mixe lo que pasaba.

Ellos dijeron que había querido huir y lo agarraron entre varios, lo golpearon y lo desarmaron al igual que Héctor Martin. El Cacique José Raymundo Fabián nos cerrajeaba el arma larga que cargaba delante de nuestra cara. Con más violencia nos despojaron de nuestras pertenencias, nos quitaron las cintas de los zapatos, se metieron a la camioneta y esculcaron todo. El Policía Héctor les decía que tuvieran calma, que teníamos todo en orden, pero ellos no hacían caso. Fue entonces que nos llevaron de forma humillante a la cárcel como unos delincuentes, donde nos tuvieron, a mí cerca de hora y media y a ellos hasta las 8 de la noche. Fue angustiante cuando empezaron a tocar las campanas para que la gente acudiera. Fue llegando poco a poco la gente, cuando ya estuvo reunida frente a la Agencia me sacaron los mismos hombres armados que me habían encarcelado. Cuando pude hablar con “el pueblo”, “la comunidad” compuesta por puros hombres, no había ninguna mujer, pues las mujeres ahí no cuentan. A los jóvenes nunca se les permitió hablar, solamente hablaron 5 personas: el Cacique José Raymundo Fabián, sus dos hijos Mario Raymundo Antonio e Ignacio Raymundo Antonio, José, el mecánico, que estaba pegado al reten de la entrada, y otro más de ellos.

Ante esta Asamblea de hombres, yo expliqué por qué estoy custodiado, qué son Medidas Cautelares y además les dije que sí nos habíamos identificado, sobre todo los Policías que me acompañaban pero de nada valió, porque el Cacique de nuevo manipuló al “Pueblo” (sin mujeres y sin la voz de los jóvenes). El Agente Municipal no hablaba, el Consejo de Ancianos, tampoco. “El pueblo” ¡es el Cacique y su familia!

Cuando me di cuenta que la Asamblea estaba manipulada, me sentí impotente y solo; mis policías sometidos, desarmados y encarcelados. Los celulares no tienen cobertura ahí, y además nos habían quitado todo. Opté por meterme a la Agencia. Un rato después el mismo Cacique, al enterarse que venían por nosotros, ordenó al Secretario que hiciera una carta de Común Acuerdo cargado de mentiras. Yo no quise firmar nada, pero ellos me insistían. Ante tantas presiones les dije de una vez por todas que yo no iba a firmar esas mentiras, así me metieran otra vez a la cárcel o me mataran. Al fin se convencieron de que yo no iba a firmar esa carta, y me dejaron en paz. Minutos después, una Patrulla de la Policía Estatal me sacó de allí y nos escoltó hasta la salida.

Los que tienen que pedir perdón por todo el daño que le han hecho al Pueblo Mixe, son: José Raymundo Fabián, su familia y sus cómplices.
Ruego a Dios que quite la venda de los ojos a los hermanos y hermanas Mixes de Nuevo Santiago Tutla y la Región Mixe, que tanto ha sufrido, para que todos puedan conocer la verdad y la verdad los haga libres.
Es tiempo de expulsar de una vez por todas, todo caciquismo político que tanto ha oprimido y explotado a nuestro querido Pueblo Oaxaqueño. ¡No permitamos más Caciques! ¡Exigimos una investigación para castigar a los culpables de esta opresión generada por el Régimen anterior.

Padre Alejandro Solalinde.

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'El día que le dije a mi novio que era una persona no binaria'

Katje van Loon tuvo la idea de celebrar un Día Internacional de las Personas No Binarias, a mitad de camino entre el Día Internacional de la Mujer y el Día Internacional del Hombre.
14 de julio, 2022
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Hace 10 años, Katje van Loon escribió una publicación en su blog en la que pedía la creación del Día Internacional de las Personas No Binarias el 14 de julio, exactamente a medio camino entre el Día Internacional de la Mujer y el Día Internacional del Hombre. Katje le ha contado a la corresponsal de género e identidad de la BBC, Megha Mohan, por qué es importante que el día se haya convertido en una realidad.

Hay un meme que aparece de vez en cuando sobre un pájaro al que han llamado pingüino toda su vida. Un día, el pájaro se encuentra con un médico que le dice: “No eres un pingüino, eres lo que se llama un cisne“. El cisne se siente aliviado. De repente, toda su vida cobra sentido.

Yo tuve mi momento cisne en 2011, cuando tenía unos 20 años.

Mi abuela acababa de morir y yo estaba en su apartamento organizando sus cosas. Tratando de distraerme, entré en internet y, pasando de un página a otra, me encontré con la entrada en Wikipedia sobre identidades de género.

Fue aquí donde leí por primera vez la definición de “no binario”. En esos párrafos, aprendí sobre personas que no siguen las normas binarias de género, personas que sienten que existen en un espacio intermedio fuera de las definiciones de hombre y mujer.

“Esto soy yo”, pensé. “Soy una persona no binaria. Esto es lo que he sido toda mi vida. Y nunca he tenido las palabras para describirlo”. Empecé a llorar. Sabía que tenía que contárselo a mi novio.

La chica más fuerte

El teatro era mi asignatura favorita en la escuela secundaria. Me gustaba todo, incluso acarrear las cosas pesadas que habíamos utilizado al final de la clase. Me señalaban como la “chica más fuerte de la clase de teatro” cuando me tocaba guardar las piezas pesadas del set junto con los chicos.

Así que allí estaba yo, moviendo atrezzo con los chicos, identificada como diferente a las otras chicas. Pero, extrañamente, esta era de las pocas veces en las que ser diferente era un motivo de orgullo para mí en lugar de una vergüenza.

De alguna manera, yo era como mi madre. La gente decía que mi madre era una mujer “guapa”, y mucho más tarde me di cuenta de que en realidad lo decían como un insulto para referirse a su aparente falta de feminidad.

Era una mujer soltera, abogada y educadora. Ella no era como las otras madres de la escuela. Se sentía tan cómoda arreglando cosas por la casa como cuando enseñaba a sus alumnos o me cuidaba a mí.

Yo era como ella al adoptar roles de género no tradicionales. Pero a diferencia de ella, yo existía en otro lugar. No era solo que no me sintiera “femenina”, o que fuera más alta y más grande y menos femenina. Era algo más que eso: la etiqueta de “mujer” simplemente no me encajaba.

Al crecer en los barrios periféricos de Vancouver, en Canadá, y luego en Hawái, me perdí en libros de fantasía, en mundos ficticios creados por escritores como Ursula K. Le Guin, habitados por personajes sin identidad de género fija.

A los 12 años comencé a escribir, creando mis propios planetas ficticios. Más de una década después pude publicar una versión muy revisada y pulida de estos mundos, la primera de una serie de novelas de ciencia ficción.

En estos imperios creativos, jugué con los roles de género; los personajes oscilaban entre tener características sexuales masculinas o femeninas. Escribir me dio la libertad para imaginar una realidad menos rígida.

Como milenial, crecí en internet. En los chats encontré comunidades de personas que hablaban sobre sexualidad y me declaré bisexual a los 14 años. Primero en internet y luego en el mundo real, las comunidades LGBT me dieron la bienvenida cuando me abrí sobre mi sexualidad, y entonces experimenté un sentimiento de pertenencia.

Expulsada de la comunidad LGTB

Más tarde, cuando tenía 20 años, me enamoré de mi novio, Nathan. Pero esto tuvo un precio. Creo que no hay forma más rápida de ser expulsada de una comunidad LGBT que la de ser una mujer bisexual que sale con un hombre.

La gente te ve como “heterosexual”, alguien que no entiende la lucha, y de repente las conversaciones y los eventos ya no te incluyen. Lo llaman el “bi-borrado”, y es un fenómeno muy real. Dejan de invitarte a cosas. Se crean grupos privados sin ti.

En mi experiencia, las personas todavía entienden la sexualidad de la forma en la que no entienden la identidad de género.

Cuando encontré la página de Wikipedia que explicaba mi identidad no binaria, Nathan fue la primera persona a la que quise contárselo, pero me daba mucho miedo.

Cuando lo vi más tarde ese día, lo dije rápidamente: “Soy una persona no binaria”.

Pausa.

“Entonces, ¿qué es lo que cambia?”, preguntó.

Otra pausa.

Puede que use pronombres diferentes“, respondí. “O que me llame de otra forma a veces”.

Me preguntó si yo era transgénero. ¿Estaba pensando en cambiar físicamente de alguna forma?

Dije que no, que no lo era.

“Está bien, intentaré recordar tus pronombres”, dijo, “pero no soy muy bueno recordando cosas”.

Ambos nos reímos, relajados, y la tensión se disipó. Le expliqué cómo, al crecer, me había sentido mal representada como esta “otra” persona, y que ahora tenía un nombre para describir lo que era, por lo que inmediatamente encajé un poco mejor en mi propia piel.

Nos comprometimos poco después y nos casamos en 2015.

La boda de Katje y Nathan.

Zemekiss Photography

Durante varios años, usé diferentes pronombres en lugar de “ella”. Me gustó especialmente “zie”, que sonaba suave y divertido. Eran términos neutros en cuanto al género que la gente usaba en internet y que no determinaban el sexo de la persona.

Durante un tiempo estuve a favor del pronombre “they” utilizado en singular (en inglés significa tanto “ellos” como “ellas”). Pero a medida que vi su uso florecer y despegar, comenzó a desagradarme, y ahora no lo soporto.

Como escritora, me tomo el lenguaje muy en serio, y he leído varios textos en los que las personas usan el pronombre “they” que me confundieron realmente sobre si se referían a un individuo o a un grupo. Algunos escritores argumentan que Shakespeare solía usar “they”, a lo que respondo: “Muy pocas personas escriben tan bien como Shakespeare”.

Con el tiempo, mi amor de la infancia por la escritura de fantasía se convirtió en una carrera, así como en una salida para mi mundo imaginario fuera de las normas de género.

En mi libro “Stranger Skies” (Cielos más extraños), escribo sobre una diosa que cae de los cielos a un planeta que no obedece las leyes de la física o la biología. Descubre que en ese mundo, el género está programado, se es hombre o mujer, pero el sexo es mutable. Las personas pueden cambiar su cuerpo físico a través de una pequeña ceremonia semirreligiosa. Esto permite que las parejas homosexuales puedan tener hijos biológicos sin intervención médica. Me divierto mucho explorando estos conceptos en mi escritura.

Un año después de identificarme como persona no binaria, escribí una publicación de 153 palabras en mi blog sobre por qué debería haber un Día Internacional de las Personas No Binarias. Dije que debería ser en julio, a medio camino entre el Día Internacional de la Mujer en marzo y el Día Internacional del Hombre en noviembre. Hubo algunos comentarios en el blog entonces, pero apenas se extendió por internet.

Katje haciendo pompas de jabón

Kam Abbott
Katje pasa ahora menos tiempo en internet.

Lo olvidé hasta varios años después, cuando vi que el Día Internacional de las Personas No Binarias se celebraría oficialmente el 14 de julio, el mismo día que sugerí en mi publicación. Lo iban a celebrar la organización Campaña por los Derechos Humanos, Stonewall, el sitio web del Parlamento de Reino Unido e incluso la web dictionary.com.

La gente citaba las razones que yo había dado para elegir la fecha, pero solo la página de Wikipedia sobre el género no binario mencionó mi blog como inspiración. Esto me molestó. Un pequeño reconocimiento hubiera estado bien.

Cambios

Ahora, las cosas han cambiado en mi vida. Estoy más cómoda conmigo misma. Me importa menos cuando la gente se refiere a mí como mujer o usa el pronombre “ella”.

Solía ​​​​estar muy a favor de tener un tercer marcador de género en las identificaciones, como pasaportes o permisos de conducir, como tienen en Argentina, Australia e India y han propuesto en Sudáfrica. Pero ahora no estoy tan segura. ¿Quiero que los datos de las minorías de género se recopilen en algún lugar al que los gobiernos puedan acceder fácilmente? Definitivamente no. No tengo fe en las burocracias. Puedo entender por qué puede ser importante para algunas personas en ciertos países, pero no lo es para mí.

También paso mucho menos tiempo en internet. No me siento cómoda ni en las páginas conservadoras ni en las liberales. Se fagocitan a sí mismas, a la espera de que la gente diga lo que ellos consideran que no está bien.

Solíamos llamarlo “la cultura de la denuncia“, pero ahora le han crecido más cabezas, es una bestia. Y no ayuda a nadie, y mucho menos a las personas vulnerables que quieren pertenecer a algo pero que saben que pueden ser apartadas en cualquier momento por decir algo incorrecto.

Katje en la convención Dragon Con, disfrazada de la teniente Starbuck, de la serie Battlestar Galactica.

Katje van Loon
Katje en la convención Dragon Con, disfrazada de la teniente Starbuck, de la serie Battlestar Galactica.

Puedo imaginar lo que puedes estar pensando ahora. Si no quiero ningún nuevo tipo de documento de identidad, y no necesito que respetes mis pronombres preferidos (todavía zie), ¿qué sentido tiene ser no binario? ¿Es importante tener un Día Internacional de las Personas No Binarias?

Sí, lo es.

Podemos sentirnos invisibles en un mundo que aún no ha entendido del todo lo que somos. Así que es bonito tener un día que reconozca nuestra existencia. ¿Tiene que ser un día en el que estemos en las calles marchando? No. Pero sería lindo recibir algunas flores.

Creo que ser llamada persona no binaria es importante a nivel interno. Para mí es importante tener esas palabras para describirme, y saber quién soy me permite estar más cómoda conmigo misma. Quiero que la gente sea feliz como es.

Y si tener un día te ayuda a ser feliz contigo mismo, genial. Ese es el mejor resultado que podría haber esperado de esa publicación de blog que escribí hace 10 años.


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