Celebra Túnez un año sin Ben Alí
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Celebra Túnez un año sin Ben Alí

14 de enero, 2012
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A un año del triunfo de a Revolución tunecina.

Miles de personas salieron hoy a las calles de Túnez en el primer aniversario de la caída del ex presidente Zine El Abidine Ben Ali, acontecimiento que llevó a ese país a la democracia y accionó la llamada “primavera árabe”.

Los tunecinos se congregaron este sábado en el centro de la capital y avanzaron sobre la avenida Bourguiba, punto donde hace un año tuvieron lugar las manifestaciones que forzaron a Ben Ali a dimitir tras 23 años en el poder, huir del país y exiliarse en Arabia Saudita.

A partir de entonces, Túnez se ha convertido en un modelo de cambio democrático para otras naciones árabes, donde la población se ha rebelado contra sus gobiernos, como en Egipto y Libia, donde cayeron los regímenes de Hosni Mubarak y Muamar Gadafi, así como Yemen y Siria.

Los tunecinos salieron este sábado a las calles de manera espontánea, mientras las nuevas autoridades del país no intentaron controlar las celebraciones públicas y, al contrario, invitaron a la gente a festejar libremente.

En un mensaje a la nación transmitido por televisión, el nuevo presidente de Túnez, Moncef Marzouki, felicitó a los ciudadanos y les aseguró que sus sacrificios y esfuerzos de hace un año no serían en vano.

Marzouki, quien fue un preso político durante el régimen de 23 años de Ben Ali, declaró este sábado como fiesta nacional y para marcar el acontecimiento otorgó el perdón a nueve mil presos y conmutó 122 sentencias a la pena capital.

La fecha también fue objeto de un acto oficial al que asistieron jefes de Estado y de gobierno de varios países africanos y árabes, como Qatar, Libia y Argelia.

El secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, se congratuló por el primer aniversario de la revolución tunecina, cuyas demandas de “democracia, libertad y dignidad inspiraron al mundo”.

“El valor de los tunecinos tuvo eco a través de la región, donde otras personas, animadas por las acciones de sus hermanos tunecinos, encontraron el valor para buscar que se escucharan sus aspiraciones legítimas”, dijo Ban en una declaración alusiva a la conmemoración.

Revolución del jazmín: una expresión de hartazgo por abusos de poder

De los 23 años de gobierno del presidente Zine El Abidine Ben Ali, los tunecinos se hartaron más de la corrupción y de los abusos de poder que de las restricciones y controles típicos de una dictadura.

“Para todo tenías que pagar ‘propina’”, afirmó Rachid, dueño de un bar en la ciudad balnearia de Sousse, a 143 kilómetros al sur de Túnez.

“Si querías sacar tu pasaporte, no importaba que presentaras todos los documentos y pagaras las tasas correspondientes. Tus papeles podrían quedarse allí en la oficina durante años y años si no pagabas al funcionario”, denunció.

“Y así para sacar la licencia de un coche, un permiso para construir, todo, todo”, remató.

Mahmmud, un taxista de Túnez, lo confirmó: “durante la dictadura, he intentado sacar la licencia de mi taxi cuatro veces y nunca me la dieron. Siempre había un problema. Sólo lo pude lograr hace tres semanas”.

Por eso, cuando el vendedor ambulante de verduras Mohamed Bouazizi se prendió fuego ante la sede del gobierno de Sidi Bouzid, una localidad rural y pobre del centro del país, el 17 de diciembre de 2010, miles de tunecinos reconocieron en su actitud el hartazgo de años de abusos.

Ese día, una policía había confiscado una vez más la balanza de Bouazizi, que no tenía dinero para pagar por su restitución.

“La policía en tiempos de Ben Ali era lo peor. Por todo y por nada te ponían una multa. Te podían parar el coche y exigir 20 dinares, verte vendiendo tus verduras en la acera y exigirte 10 dinares”, afirmó Hosni, también vendedor de frutas.

“Así de sencillo, sin más razón”, agregó Hosni, quien vende su mercancía en las calles de la ciudad balnearia de Hammamet, unos 70 kilómetros al sudeste de la capital.

Los sindicalistas de la localidad de Sidi Bouzid han visto en la inmolación de Bouazizi el drama que necesitaban para motivar las masas a movilizarse contra el sistema vigente.

Un año después de ese episodio que dio inicio a la Revolución del Jazmín, Lamine Al Bouazizi, sindicalista del Movimiento de los Unionistas Árabes y uno de los impulsores de las protestas en Sidi Bouzid, admite que los hechos de aquellos días han sido manipulados.

“Sabíamos que el régimen estaba vulnerable y buscábamos motivos para manifestar”, dijo.

“En ese momento (cuando se registró la inmolación) no nos interesaba diferenciar lo verdadero de lo falso, sino explotar los hechos de manera a motivar a la gente”, declaró el sindicalista a varios medios franceses y tunecinos.

Con ese objetivo, los sindicalistas divulgaron la versión de que Bouazizi, que sólo cursó la escolaridad básica, era un licenciado desempleado y que había recibido una “tapa” en la cara de parte de la policía femenina, una humillación para un hombre en esa zona rural y tradicional de Túnez.

“Lo hemos inventado todo en menos de una hora después de su muerte. Pero eso no importa, es sólo un detalle. Lo que sí importa es que, si Bouazizi se inmoló es porque el gobierno no ha querido recibirlo para solucionar su problema”, cuenta orgulloso Al Bouazizi.

Si el artificio logró su objetivo de desencadenar la revolución, por otra parte, también causó enormes problemas para la policial, Fayda Hamdi, enviada en prisión por orden de Ben Ali en un intento de calmar las protestas.

“No hemos pensado que ella pagaría las consecuencias. En Sidi Bouzid nadie odia a Fayda Hamdi (la policía que confiscó la mercancía de Bouazizi). Nuestra lucha era contra Ben Ali, no contra ella”, insistió Al Bouazizi.

Con la integridad ahora restituida, Hamdi comprende hoy que ha servido como la personificación de todos los abusos de los que los tunecinos estaban hartos después de 23 años que fueron obligados a soportarlos.

El 17 de diciembre de 2010 una discusión entre el vendedor ambulante sin permiso Mohamed Bouazizi y la agente de la policía Fayda Hamdi, que le confiscó su mercancía marcó el inicio de una revolución sin precedentes.

Dos horas después del altercado Bouazizi se prendió fuego frente a las oficinas del gobierno, entonces comenzó la “Revolución del jazmín”, que más tarde desencadenaría las protestas en varios países de la región a lo que se llama “La primavera árabe”.

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'El día que le dije a mi novio que era una persona no binaria'

Katje van Loon tuvo la idea de celebrar un Día Internacional de las Personas No Binarias, a mitad de camino entre el Día Internacional de la Mujer y el Día Internacional del Hombre.
14 de julio, 2022
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Hace 10 años, Katje van Loon escribió una publicación en su blog en la que pedía la creación del Día Internacional de las Personas No Binarias el 14 de julio, exactamente a medio camino entre el Día Internacional de la Mujer y el Día Internacional del Hombre. Katje le ha contado a la corresponsal de género e identidad de la BBC, Megha Mohan, por qué es importante que el día se haya convertido en una realidad.

Hay un meme que aparece de vez en cuando sobre un pájaro al que han llamado pingüino toda su vida. Un día, el pájaro se encuentra con un médico que le dice: “No eres un pingüino, eres lo que se llama un cisne“. El cisne se siente aliviado. De repente, toda su vida cobra sentido.

Yo tuve mi momento cisne en 2011, cuando tenía unos 20 años.

Mi abuela acababa de morir y yo estaba en su apartamento organizando sus cosas. Tratando de distraerme, entré en internet y, pasando de un página a otra, me encontré con la entrada en Wikipedia sobre identidades de género.

Fue aquí donde leí por primera vez la definición de “no binario”. En esos párrafos, aprendí sobre personas que no siguen las normas binarias de género, personas que sienten que existen en un espacio intermedio fuera de las definiciones de hombre y mujer.

“Esto soy yo”, pensé. “Soy una persona no binaria. Esto es lo que he sido toda mi vida. Y nunca he tenido las palabras para describirlo”. Empecé a llorar. Sabía que tenía que contárselo a mi novio.

La chica más fuerte

El teatro era mi asignatura favorita en la escuela secundaria. Me gustaba todo, incluso acarrear las cosas pesadas que habíamos utilizado al final de la clase. Me señalaban como la “chica más fuerte de la clase de teatro” cuando me tocaba guardar las piezas pesadas del set junto con los chicos.

Así que allí estaba yo, moviendo atrezzo con los chicos, identificada como diferente a las otras chicas. Pero, extrañamente, esta era de las pocas veces en las que ser diferente era un motivo de orgullo para mí en lugar de una vergüenza.

De alguna manera, yo era como mi madre. La gente decía que mi madre era una mujer “guapa”, y mucho más tarde me di cuenta de que en realidad lo decían como un insulto para referirse a su aparente falta de feminidad.

Era una mujer soltera, abogada y educadora. Ella no era como las otras madres de la escuela. Se sentía tan cómoda arreglando cosas por la casa como cuando enseñaba a sus alumnos o me cuidaba a mí.

Yo era como ella al adoptar roles de género no tradicionales. Pero a diferencia de ella, yo existía en otro lugar. No era solo que no me sintiera “femenina”, o que fuera más alta y más grande y menos femenina. Era algo más que eso: la etiqueta de “mujer” simplemente no me encajaba.

Al crecer en los barrios periféricos de Vancouver, en Canadá, y luego en Hawái, me perdí en libros de fantasía, en mundos ficticios creados por escritores como Ursula K. Le Guin, habitados por personajes sin identidad de género fija.

A los 12 años comencé a escribir, creando mis propios planetas ficticios. Más de una década después pude publicar una versión muy revisada y pulida de estos mundos, la primera de una serie de novelas de ciencia ficción.

En estos imperios creativos, jugué con los roles de género; los personajes oscilaban entre tener características sexuales masculinas o femeninas. Escribir me dio la libertad para imaginar una realidad menos rígida.

Como milenial, crecí en internet. En los chats encontré comunidades de personas que hablaban sobre sexualidad y me declaré bisexual a los 14 años. Primero en internet y luego en el mundo real, las comunidades LGBT me dieron la bienvenida cuando me abrí sobre mi sexualidad, y entonces experimenté un sentimiento de pertenencia.

Expulsada de la comunidad LGTB

Más tarde, cuando tenía 20 años, me enamoré de mi novio, Nathan. Pero esto tuvo un precio. Creo que no hay forma más rápida de ser expulsada de una comunidad LGBT que la de ser una mujer bisexual que sale con un hombre.

La gente te ve como “heterosexual”, alguien que no entiende la lucha, y de repente las conversaciones y los eventos ya no te incluyen. Lo llaman el “bi-borrado”, y es un fenómeno muy real. Dejan de invitarte a cosas. Se crean grupos privados sin ti.

En mi experiencia, las personas todavía entienden la sexualidad de la forma en la que no entienden la identidad de género.

Cuando encontré la página de Wikipedia que explicaba mi identidad no binaria, Nathan fue la primera persona a la que quise contárselo, pero me daba mucho miedo.

Cuando lo vi más tarde ese día, lo dije rápidamente: “Soy una persona no binaria”.

Pausa.

“Entonces, ¿qué es lo que cambia?”, preguntó.

Otra pausa.

Puede que use pronombres diferentes“, respondí. “O que me llame de otra forma a veces”.

Me preguntó si yo era transgénero. ¿Estaba pensando en cambiar físicamente de alguna forma?

Dije que no, que no lo era.

“Está bien, intentaré recordar tus pronombres”, dijo, “pero no soy muy bueno recordando cosas”.

Ambos nos reímos, relajados, y la tensión se disipó. Le expliqué cómo, al crecer, me había sentido mal representada como esta “otra” persona, y que ahora tenía un nombre para describir lo que era, por lo que inmediatamente encajé un poco mejor en mi propia piel.

Nos comprometimos poco después y nos casamos en 2015.

La boda de Katje y Nathan.

Zemekiss Photography

Durante varios años, usé diferentes pronombres en lugar de “ella”. Me gustó especialmente “zie”, que sonaba suave y divertido. Eran términos neutros en cuanto al género que la gente usaba en internet y que no determinaban el sexo de la persona.

Durante un tiempo estuve a favor del pronombre “they” utilizado en singular (en inglés significa tanto “ellos” como “ellas”). Pero a medida que vi su uso florecer y despegar, comenzó a desagradarme, y ahora no lo soporto.

Como escritora, me tomo el lenguaje muy en serio, y he leído varios textos en los que las personas usan el pronombre “they” que me confundieron realmente sobre si se referían a un individuo o a un grupo. Algunos escritores argumentan que Shakespeare solía usar “they”, a lo que respondo: “Muy pocas personas escriben tan bien como Shakespeare”.

Con el tiempo, mi amor de la infancia por la escritura de fantasía se convirtió en una carrera, así como en una salida para mi mundo imaginario fuera de las normas de género.

En mi libro “Stranger Skies” (Cielos más extraños), escribo sobre una diosa que cae de los cielos a un planeta que no obedece las leyes de la física o la biología. Descubre que en ese mundo, el género está programado, se es hombre o mujer, pero el sexo es mutable. Las personas pueden cambiar su cuerpo físico a través de una pequeña ceremonia semirreligiosa. Esto permite que las parejas homosexuales puedan tener hijos biológicos sin intervención médica. Me divierto mucho explorando estos conceptos en mi escritura.

Un año después de identificarme como persona no binaria, escribí una publicación de 153 palabras en mi blog sobre por qué debería haber un Día Internacional de las Personas No Binarias. Dije que debería ser en julio, a medio camino entre el Día Internacional de la Mujer en marzo y el Día Internacional del Hombre en noviembre. Hubo algunos comentarios en el blog entonces, pero apenas se extendió por internet.

Katje haciendo pompas de jabón

Kam Abbott
Katje pasa ahora menos tiempo en internet.

Lo olvidé hasta varios años después, cuando vi que el Día Internacional de las Personas No Binarias se celebraría oficialmente el 14 de julio, el mismo día que sugerí en mi publicación. Lo iban a celebrar la organización Campaña por los Derechos Humanos, Stonewall, el sitio web del Parlamento de Reino Unido e incluso la web dictionary.com.

La gente citaba las razones que yo había dado para elegir la fecha, pero solo la página de Wikipedia sobre el género no binario mencionó mi blog como inspiración. Esto me molestó. Un pequeño reconocimiento hubiera estado bien.

Cambios

Ahora, las cosas han cambiado en mi vida. Estoy más cómoda conmigo misma. Me importa menos cuando la gente se refiere a mí como mujer o usa el pronombre “ella”.

Solía ​​​​estar muy a favor de tener un tercer marcador de género en las identificaciones, como pasaportes o permisos de conducir, como tienen en Argentina, Australia e India y han propuesto en Sudáfrica. Pero ahora no estoy tan segura. ¿Quiero que los datos de las minorías de género se recopilen en algún lugar al que los gobiernos puedan acceder fácilmente? Definitivamente no. No tengo fe en las burocracias. Puedo entender por qué puede ser importante para algunas personas en ciertos países, pero no lo es para mí.

También paso mucho menos tiempo en internet. No me siento cómoda ni en las páginas conservadoras ni en las liberales. Se fagocitan a sí mismas, a la espera de que la gente diga lo que ellos consideran que no está bien.

Solíamos llamarlo “la cultura de la denuncia“, pero ahora le han crecido más cabezas, es una bestia. Y no ayuda a nadie, y mucho menos a las personas vulnerables que quieren pertenecer a algo pero que saben que pueden ser apartadas en cualquier momento por decir algo incorrecto.

Katje en la convención Dragon Con, disfrazada de la teniente Starbuck, de la serie Battlestar Galactica.

Katje van Loon
Katje en la convención Dragon Con, disfrazada de la teniente Starbuck, de la serie Battlestar Galactica.

Puedo imaginar lo que puedes estar pensando ahora. Si no quiero ningún nuevo tipo de documento de identidad, y no necesito que respetes mis pronombres preferidos (todavía zie), ¿qué sentido tiene ser no binario? ¿Es importante tener un Día Internacional de las Personas No Binarias?

Sí, lo es.

Podemos sentirnos invisibles en un mundo que aún no ha entendido del todo lo que somos. Así que es bonito tener un día que reconozca nuestra existencia. ¿Tiene que ser un día en el que estemos en las calles marchando? No. Pero sería lindo recibir algunas flores.

Creo que ser llamada persona no binaria es importante a nivel interno. Para mí es importante tener esas palabras para describirme, y saber quién soy me permite estar más cómoda conmigo misma. Quiero que la gente sea feliz como es.

Y si tener un día te ayuda a ser feliz contigo mismo, genial. Ese es el mejor resultado que podría haber esperado de esa publicación de blog que escribí hace 10 años.


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