Denuncian negligencia y discriminación en sector salud
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Cuartoscuro/Archivo

Denuncian negligencia y discriminación en sector salud

Aunque la negligencia médica y la discriminación ocurren en todo el sector salud, son las instituciones públicas que más quejas enfrentan, con 30 y 20%, respectivamente.
Cuartoscuro/Archivo
Por Patricia Guillén
30 de enero, 2012
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Módulo de información en un hospital de la Secretaría de Salud.

Hoy por hoy todavía sucede que en algunos hospitales  y centros de salud,  los encargados en dar las fichas para la consulta dicen ‘a ver ¿quién llegó primero?’; aquel que está sangrando, aquel accidentado, aquel golpeado y esa señora embarazada que está gritando que esperen.

Entre septiembre de 2010 y agosto de 2011, la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED) ha estimado concluir 12 mil tres asuntos relacionados con inconformidades de usuarios de servicios de salud.

En el área de atención de inconformidades por la atención médica recibieron un total de 4 mil 468 quejas sobre negligencia médica, mediante orientación por asesoría especializada 4 mil 735, gestiones inmediatas con instituciones de salud 814, quejas por conciliación o arbitraje mil 670 y  mediante dictamen pericial 316.

Algunos de los resultados de presuntas irresponsabilidades médicas son fallecimiento, lesiones irreversibles, secuelas orgánicas y psicológicas. En cuanto a las quejas más frecuentes se deben a falta de medicamentos, equipo y material; saturación de servicios de especialidad; sobresaturación en las clínicas de primer nivel; falta de especialistas y costo excesivo en hospitales privados, entre otros.

En nuestro país se estima que existen más de 17 mil casos de negligencia médica, de los cuales sólo un 5% son resueltos favorablemente para la víctima, según la Fundación Mexicana para el Mejoramiento de los Servicios de Salud, Madres y Padres de la Mano, IAP (Fummss).

De acuerdo a las cifras de FUMMSS-MAPAM, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es la primera institución que presenta casos de negligencia médica o negativa de servicios de salud con un 30%, debido a que tiene un mayor número de población derechohabiente; en segundo lugar se encuentra la Secretaría de Salud con 20%.

Quejas recibidas de hospitales públicos y privados, según la CONAMED:

a)       IMSS 30%.

b)       Secretaría de Salud 20%.

c)       Privados 20%.

d)       ISSSTE 15%.

e)       PEMEX 10%.

f)       Servicios de Salud de GDF 5%.

El Grupo de Acción Inmediata de Muerte Materna (AIDEM) ha documentado que dentro de los usuarios más afectados en la mala atención en salud, se encuentra la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, principal falla asociada con la mortalidad materna que tiene que ver con la calidad de la atención del parto y de las emergencias obstétricas, principalmente en unidades médicas hospitalarias en un 40% de los casos; el segundo lo representan los programas preventivos 36.6% y por último, las muertes que se asocian con deficiencias en la calidad de la atención prenatal 20%.

Según un estudio de la ONU “Los Derechos de la Infancia y de la Adolescencia en México: Una agenda para el presente”, coinciden y revelan las dificultades de los servicios públicos de salud en la atención de mujeres embarazadas. A pesar de estrategias que han venido adoptando en el país a lo largo del tiempo como el Programa Oportunidades antes Progresa que contribuyó a que las mujeres principalmente marginadas acudieran cotidianamente a los servicios de salud a consultas prenatales, no ha sido una acción por sí misma suficiente para contribuir a la disminución de las muertes maternas.

Un intenso parto en el hospital de Inguarán

Aprovechando que la pequeña Sofía de dos meses de edad se quedó dormida, Karla Karina Martínez Martínez, madre de la infante se da tiempo para narrar la historia de su parto, relata el porqué su hija nació de 44 semanas, un mes después de la fecha programada.

Sentada sobre dos almohadones, Karla Karina muestra una cara de dolor; empieza a platicar que esa dolencia es porque tiene el hueso de la cadera desplazado a su posición original y le ha causado daños a sus ligamentos, nervios y vasos sanguíneos.

Al recordar que su bebe tiene el síndrome de aspiración de meconio (SAM), trastorno respiratorio ocasionado por la inhalación de meconio del líquido amniótico, la joven madre cambió su expresión de malestar por una cara de coraje, por ser el principal problema que le aqueja.

–Todo comenzó el día 20 de septiembre del 2011, a las nueve de la mañana empecé a tener dolores cada 5 ó 6 minutos aunque al principio no eran muy fuertes poco a poco fue aumentando su ritmo hasta dolerme más que al inicio, de pronto una pequeña mancha de sangre, ya eran las contracciones. Me encontraba en la semana 39 de mi embarazo y la fecha probable del nacimiento de mi bebé sería el 27 de septiembre. Mi pareja y yo decidimos ir al hospital de urgencias.

El Hospital Materno Infantil de Inguarán, ubicado en la Calle Estaño No. 307, esquina Congreso de la Unión, colonia Felipe Ángeles, delegación Venustiano Carranza, es el lugar a donde Karla iba a consulta médica en todo el desarrollo de su embarazo y donde dio a luz a su pequeña Sofía.

–En hospital llegué a las diez de la mañana, lo primero que me preguntaron es que si tenía el Seguro Popular o que si iba a pagar por el servicio, yo dije tener el seguro y me respondió – entonces espera un momento primero van a pasar los que pagan por el servicio, fórmate mientras en la cola.

Algunos módulos de atención lucen vacíos.

Esperé mi turno para pasar, luego en la sala tardé tres horas más para pasar a consulta, para ese entonces mis dolores eran más intensos. Lo primero que me hicieron fue un tacto mismo que me provocó un sangrado y más dolor, luego me dijeron que no tenía nada y por lo mismo que regresara dentro de dos horas, para ver si me dilataba.

Salí del consultorio directo al baño, el sangrado no paraba, le dije de esto a una enfermera y me respondió –Si el médico ya la revisó y no dijo nada es porque está bien, ahora siga las indicaciones que ya le dieron–  pasaron las horas, regresé y me dijeron lo mismo, que volviera en otras dos horas, así estuve casi todo el día dando vueltas en el hospital, cargando además de mis dolores, una hemorragia que no cesaba. Me sentía tan frustrada al no poder hacer nada.

Después de varias horas, como no me dilaté, el doctor me mandó a mi casa diciéndome que sólo reapareciera cuando me dieran las contracciones cada tres o cinco minutos regulares, me dolieran igual estando sentada, de pie o tumbada. ¡Según ellos,  estos dolores eran falsos! Me fui molesta por la actitud del médico y de las enfermeras.

Karla Karina comenta que al volver a su casa sólo estuvo sufriendo y soportando un sangrado inacabable. Indica que así fueron esos días, hasta llegar a la semana 40 de su embarazo.

– ¡Ya tenía miedo! Sabía que algo no era normal. Por más de todas las indicaciones estaba constante en el hospital, pero siempre lo mismo. Estaba tan desesperada, me preguntaba: ¡Porqué no tengo dinero para pagar una consulta y me puedan atender!

Cuando llegué a la semana 40 me volvieron hacer el tacto y fue más doloroso y nuevamente otro sangrado, sabía que me volverían a lastimar. Al final me dijeron lo mismo que me regresara a casa que estaba muy bien y que todavía faltaba tiempo.

Karina dice que en esta ocasión pasaron cuatro semanas más de la fecha programada de su parto. Y aunque dice haber acudido al hospital más de 15 veces, siempre era regresada a su casa.

–Llegó un momento en que desperté toda desesperada, para entonces ya tenía 44 semanas, levanté a mi esposo apresuradamente y le dije que ya no podía más, que los dolores eran más profundos, así que nos fuimos de urgencia al hospital.

Pasillos de una clínica del IMSS.

En esta ocasión me atendió un nuevo doctor, inmediatamente me dijo – ¡señora por qué no vino desde antes, la cabeza de su bebé la tiene hasta abajo, el líquido ya casi se agotó y la placenta está en etapa tres de maduración, y la fuente ya la tiene rota tenemos que practicarle una cesárea para extraer a su bebé, no hay tiempo de un parto, la vida de su criatura está en peligro! –

¡Estaba tan asustada, con mucho dolor que sentía desmayarme!

Me puse la bata y me recosté en la camilla, todavía me llevaron a la sala de dilatación, escuchaba gritos de dolor de otras mujeres pariendo, mis contracciones eran muy seguidas y horrorosamente dolorosas, cada vez que una me venía se me venían las lágrimas, no podía ni respirar, las enfermeras decían que todavía no podía pasar a la sala de cesárea porque estaba ocupada y tenía que aguantar un poco más.

Pasaba mucha gente y nadie tenía piedad de mí, más una persona me daba un papel para firmar, no sé cómo le hice pero al final firmé. Por fin a un doctor le di compasión y me exploró, de forma intranquila empezó a decir – ¡Ya se debe intervenir a esta señora! No hay que esperar más tiempo–.

¿Qué pasa doctor?, le pregunté toda temblorosa – El bebé ya defecó y puede ser que ya lo haya inhalado, esto le puede causar una inflamación en los pulmones – inmediatamente me llevaron al quirófano pero antes pasé por una ventana en donde me tenía que cambiar de camilla, recuerdo que nadie me ayudaba sólo me observaban, en medio de las dos camillas habían unos tubos que fueron los que me deslizaron, me viene en la memoria que ahí me golpee en la cadera.

La preparación duró más que la intervención, y el bebé de Karina nació a las 3 de la tarde pesó 2 kilos y 49 cm de altura, pero debido a que tardó un mes más para salir, nació con el síndrome de aspiración de meconio (SAM).

–Sólo me lo pusieron encima unos segundos y se la llevaron para la incubadora, a mí me trasladaron al cuarto de observación.

En esa habitación había otras cuatro mujeres, unas se quejaban, otras dormían, logré observar que las sábanas de todas estaban manchadas con mucha sangre a pesar de que las cambiaban, todas se veían mal, sin poderse mover, ni hablar. En mi caso, las enfermeras me daban pastillas en la mañana, tarde y noche para el dolor, me quedé cinco días hospitalizada según para estar bajo observación y porque tenía sangrados muy fuertes, en ese cuarto vi que no era la única que estaba así.

Mi estancia en el hospital no fue nada agradable, las enfermeras del turno matutino eran las únicas amables; las de la tarde y noche no se les podía decir nada, ni quejarnos de algún dolor porque luego decían que no eran sirvientas.

Cuando llegó el día de mi salida estaba tan feliz, pero cuando me dijeron que mi bebé se quedaría me sentí de lo peor. Me recetaron seguir tomando unas pastillas para disminuir el dolor, pues era muy fuerte por momentos.

Aunque ya estaba fuera parecía que estuve un mes más adentro, estuve constantemene visitando a mi bebé hasta el último día. Hasta hoy mi Sofía se encuentra bajo tratamiento médico, después de todo no quedó bien. Además del dolor en la cintura, a mí me quedó coraje porqué quizá estas dificultades pudieron haberse evitado si me hubieran atendido en su debido momento.

El caso de Karla Karina afortunadamente no llegó a más, pero hay otras situaciones en donde se viven otros panoramas debido a la falta de atención médica en mujeres embarazadas.

Farmacia del Seguro Social.

Irresponsabilidad médica e institucional, causa de muerte materna

Actualmente se dice que en México 51.2 millones de mexicanos tienen garantizada la protección social en salud a través del Seguro Popular. Parte de sus estrategias cuenta con el programa Embarazo Saludable garantizando con ello la atención médica durante el embarazo, parto y puerperio.

Antes se pensaba que la muerte materna era un fenómeno que ocurría en aquellos lugares alejados en donde no llegaba la mano del médico o de la enfermera. En el 2009, el 82%  de mil 229 muertes maternas que se registraron en México, ocurrieron por negligencia médica, según la Sociedad Mexicana de Salud Pública en México (SMSP).

De acuerdo con datos de la Secretaría de salud federal, en 2009, el 60% de la mortalidad materna se registró en los estados de: Puebla, México, Nayarit, Oaxaca, Veracruz, el Distrito Federal, Guerrero, Chiapas y Chihuahua.

Mientras que en el mundo se realizan 230 millones de operaciones de cirugía mayor al año, equivalentes a uno por cada 25 personas. El número de intervenciones quirúrgicas, casi duplica el número de partos, y la tasa de complicaciones graves varía entre 3 y 16%, la tasa de mortalidad entre 0.2 y 10%. Las intervenciones producen al menos 7 millones de complicaciones incapacitantes y un millón de defunciones al año.

El estudio de la ONU revela también que del 2005 a 2007, el 45% de las muertes maternas en zonas rurales ocurrieron entre beneficiarias del Programa Oportunidades; en las áreas semiurbanas 29% y en las urbanas 12%. Tanto las madres como los recién nacidos son vulnerables durante los primeros días y semanas posteriores al nacimiento.

En México, la mortalidad materna no es sólo el reflejo de rezago social o consecuencia de la pobreza sino también de la irresponsabilidad médica e institucional y de la inequidad de género, la discriminación tiene repercusiones negativas directas sobre la salud de las madres. La tasa nacional se ubicaba en 57 muertes por cada cien mil nacidos vivos en 2008.

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Guayaquil en manos del narco: las vidas destrozadas por la violencia histórica que azota a la ciudad ecuatoriana

Un fiscal que investigaba redes de narcotráfico fue asesinado a tiros. 72 ataques con bombas se registraron en la ciudad entre enero y agosto de 2022. Los habitantes de Guayaquil cuentan a BBC Mundo cómo afrontan el acecho del crimen organizado.
27 de septiembre, 2022
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Jeremy dormía en una habitación que miraba hacia la Calle 8, donde la música del bailadero más cercano se filtraba a través de las ventanas a las 3:00 de la mañana, como cualquier otra madrugada de domingo en el barrio Cristo del Consuelo, al sureste de Guayaquil.

Tras escuchar una ráfaga de disparos, su madre Roxana lo llamó a gritos para prevenirlo.

El niño de 7 años se levantó de un salto y se dejó guiar por Roxana para abandonar la casa familiar ubicada en los márgenes del Estero Salado, un brazo de mar proveniente del océano Pacífico, en la costa suroeste de Ecuador.

Voces de la calle presagiaban una bomba.

Mientras bajaban por las escaleras, un estruendo sacudió la casa. Luego Jeremy divisó el fuego.

Cuando recobró la consciencia, se descubrió sobre el techo de un auto. Envuelto en la oscuridad, no logró distinguir quiénes lo cargaban y lo llevaban al suelo. Quizás se había quedado sordo, no podía escuchar lo que decían.

“Mami, levántese”

Cuando Nayelis llegó media hora después, descubrió que el fuego consumía la fachada de la casa donde vivía con su hija, su madre, su abuela y su hermano Jeremy.

Mientras corría en dirección opuesta a las personas que escapaban de la explosión, la joven de 21 años encontró a Roxana tirada en el suelo.

“Mami, levántese”, dijo mientras la sacudía. El rostro de Roxana estaba impregnado de sangre. “¡Llamen a una ambulancia!”, gritó a los agentes de la Policía Nacional que custodiaban el lugar, aunque sabía que su madre estaba muerta.

Nayelis Barrios en Cristo del Consuelo.

Donald Díaz / BBC
Nayelis Barrios encontró el cadáver de su madre en la calle después de la explosión.

Rodeada por heridos y escombros, Nayelis avistó a Jeremy en una esquina. Aturdida por el temor de perderlo también, lo revisó cuidadosamente para evitar causarle más daño.

Jeremy tenía la cara cubierta de sangre, un hueco en la cabeza y otro en el brazo.

“Estaba como traumado. Yo le hablaba pero no me escuchaba, hacía como si no me conociera”, contó Nayelis a BBC Mundo tres semanas después del estallido. “Perdí a mi mami y mi casa por la bomba. Si hubiese dormido allí esa noche, quizás estaría muerta”.

Guerra contra el Estado

El Ministerio del Interior y la Policía Nacional han registrado 145 atentados con explosivos en Ecuador entre enero y agosto de este año, un récord en la historia del país. 72 de ellos, casi la mitad, han ocurrido en Guayaquil. El de Cristo del Consuelo es el primero que ocasiona muertes.

Las autoridades ecuatorianas reportaron 5 fallecidos, 17 heridos y 117 personas afectadas por el estallido de Cristo del Consuelo, un barrio conocido por sus discotecas clandestinas, los caldos de salchicha para prevenir la resaca, y las procesiones religiosas de Semana Santa.

A las 8:30 de la mañana de aquel domingo 14 de agosto de 2022, cinco horas después de la explosión, el ministro del Interior, Patricio Carrillo, afirmó por Twitter que el ataque constituía “una declaración de guerra al Estado” por parte de “mercenarios del crimen organizado”.

https://twitter.com/CarrilloRosero/status/1558793994573910016

El presidente Guillermo Lasso declaró estado de excepción durante un mes en los cantones de Guayaquil, Durán y Samborondón, para contener la violencia y facilitar el despliegue de policías y militares en las calles.

Los explosivos más comunes usados en los ataques de este año han sido dinamita y dinamita en gel, granadas y pentolita, un compuesto que se emplea para fabricar armamento militar como las ojivas.

Sin embargo, el ministro del Interior aseguró que la bomba del Cristo del Consuelo, que alcanzó una onda expansiva de 70 metros, se habría confeccionado con una mezcla de sustancias químicas de fabricación casera, disponibles comercialmente como acetona.

Cristo del Consuelo en Guayaquil

Donald Díaz / BBC
La bomba en Cristo del Consuelo estalló de madrugada.

“Lo que más nos preocupa es cómo van llegando a estas capacidades para cometer toda esta barbarie”, dijo Carrillo en una entrevista con el canal local Teleamazonas.

Cumplidos los 30 días del estado de excepción, el gobierno ecuatoriano renovó el decreto hasta mediados de octubre. El lunes 19 de septiembre, mientras estaba en vigencia la medida, fue asesinado a tiros el fiscal de la Unidad de Personas y Garantías de Guayaquil, Édgar Escobar, quien investigaba a organizaciones del crimen organizado relacionadas con el narcotráfico.

“Me quedé sola”

Mónica Medina, la madre de Roxana, construyó la planta baja de la casa familiar hace más de 30 años. Comenzó con paredes de caña, y poco a poco juntó el dinero para reemplazarlas por vigas y cemento. Roxana levantó el segundo piso con madera y techo de zinc.

Apenas ocurrió la explosión, una vecina levantó a Mónica del suelo y la llevó al hospital, con vidrios y escombros incrustados en el rostro y el pecho. Aunque intentaba abrir los párpados, todo estaba oscuro. El dolor le hizo suponer que sus ojos se habían desprendido del rostro.

Mónica Medina en Cristo del Consuelo

Donald Díaz / BBC
Vidrios y escombros se incrustaron en el pecho y el rostro de Mónica Medina durante la explosión.

Testigos reportaron a la policía haber visto a dos hombres, a bordo de una moto, cuando descargaron una ráfaga de disparos y luego soltaron el bolso que contenía la bomba frente a la casa de Mónica.

La explosión arrasó el techo, las paredes, la fachada y todo lo que había dentro de la casa de Mónica. También la de sus vecinos. Quedó un hueco en el asfalto que permite ver las aguas del Estero Salado detrás de las viviendas.

Las autoridades hicieron un censo para repartir ayudas a los afectados, pero no entrevistaron a Mónica. “En esa explosión perdí a mi única hija y mi casa. Me quedé sola y ahora no tengo dónde vivir”.

Código de silencio

La Policía Nacional instaló un patrullaje permanente en la esquina que da acceso a la Calle 8, parcialmente cerrada por una reja donde cuelga un aviso que dice “Queremos solución!”, en referencia a las viviendas perjudicadas por la explosión.

La casa de Leida Guerrero, vecina pared con pared de Mónica y Roxana, acabó fracturada tras el estallido. “Las paredes están rajadas, el piso está colapsado y los pilares se movieron. Mi casa en cualquier momento se puede venir abajo”.

Cristo del Consuelo en Guayaquil

Donald Díaz / BBC
Leida Guerrero teme que su casa se derrumbe después de la explosión.

Leida es la única habitante de la Calle 8 que accedió a revelar su identidad para esta historia. Los transeúntes se mostraban dispuestos a contar dónde estaban cuando explotó la bomba o qué lesiones tuvieron sus familiares —la mayoría en la vista o los oídos—, pero se retiraban con una despedida cortés al preguntarles sobre posibles responsables o la seguridad en el barrio.

Al menos una decena coincidió en que el estallido de una bomba era inimaginable en Cristo del Consuelo. Aunque las fiestas solían prolongarse desde los viernes hasta los domingos, el fin de semana que BBC Mundo visitó el barrio estaba sumido en el silencio.

Todos temen que ocurra otra explosión.

Ataque contra alias “Cucaracha”

El Ministerio del Interior inició la investigación a partir de dos hipótesis: el ataque era una represalia por parte de bandas del crimen organizado contra las autoridades por el decomiso de 250 kilos de drogas dos días antes, o se trataba de una revancha contra alias “Cucaracha”, quien “aparentemente tenía en zozobra” a los habitantes del Cristo del Consuelo, dijo el ministro Carrillo.

Los vecinos de la Calle 8 contaron que “Cucaracha” es propietario de un bailadero, un hombre a quien todos conocen y que también resultó herido en el ataque. Algunos sospechaban que la bomba era un castigo por haberse negado a “pagar vacuna”, un término que los ecuatorianos usan para referirse a las extorsiones.

“Cucaracha” pidió no ser identificado con nombre y apellido y negó haber sido víctima de extorsiones. Aunque dijo que no quería responder mi llamada para evitar exponerse, le pregunté por qué las autoridades suponían que él era el objetivo del ataque. “No lo sé. Gracias a Dios yo no ando metido en cosas malas y no tengo por qué meterme en cosas que no me incumben”, respondió.

Lamentó que el ministro lo hubiera involucrado en la explosión sin siquiera conocerlo. “Quiero que algún día él salga y diga que se confundió, pero nunca lo hará”.

Cristo del Consuelo en Guayaquil

Donald Díaz / BBC
El Estero Salado es un brazo de mar que rodea al Cristo del Consuelo.

Mientras tomábamos imágenes de las viviendas afectadas, se acercaron agentes de la Policía Nacional.

Uno de ellos aseguró que no podía identificarse, y bajó la voz para afirmar que las fiestas de madrugada en la Calle 8 encubrían el traslado y embarque de droga en lanchas que zarpan del Estero Salado hacia aguas abiertas, donde la mercancía se introduce en buques que la llevan a puertos internacionales.

El gobernador de la provincia de Guayas, Lorenzo Calvas, le explicó a BBC Mundo que la conexión de Guayaquil con el océano Pacífico, así como el puerto marítimo y el puerto de aguas profundas de Posorja, convierten a la ciudad en un “sitio ideal” para la exportación de sustancias ilícitas.

Los policías que vigilaban la Calle 8 se mantuvieron cerca hasta que nos marchamos de Cristo del Consuelo.

Cristo del Consuelo en Guayaquil

Donald Díaz / BBC
La Policía Nacional custodia la Calle 8 desde la explosión.

Guayaquil, el hub de la cocaína

Ecuador se encuentra entre Colombia y Perú, los dos mayores productores de cocaína del mundo, por lo cual ha sido un país de tránsito en el tráfico de narcóticos.

En 2022, figura como el tercer país donde se incauta más cocaína después de Colombia y Estados Unidos, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga.

Las autoridades ecuatorianas confiscaron 18 toneladas de drogas en 2010. Diez años más tarde fueron 128 toneladas. Un año después, en 2021, se decomisaron 201 toneladas, la mayor cifra de incautación en la historia de Ecuador.

Guayaquil, el mayor puerto marítimo del país, también es el principal puerto de salida de la droga que navega por el Pacífico hacia el norte del continente americano.

Cristo del Consuelo en Guayaquil

Donald Díaz / BBC
Policías y militares hacen redadas en las calles bajo el estado de excepción.

La Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos de Estados Unidos ha definido a la ciudad ecuatoriana como el mayor hub para la cocaína que va a Europa y al resto del mundo.

Las autoridades de Guayaquil confiscaron 46 toneladas de droga entre enero y agosto de 2021. Los decomisos escalaron a 78 toneladas para el mismo período este año, precisó el gobernador de Guayas.

Añadió que ocho de cada diez muertes violentas en Guayaquil derivan del narcotráfico.

“Guayaquil es el lugar de exportación, consumo, lavado de dinero y producción de cocaína más significativo de Ecuador”, explicó el experto ecuatoriano en seguridad Fernando Carrión. En ese contexto, “un 75% de los homicidios en la ciudad son ocasionados por bandas, mafias y carteles vinculados al narcotráfico”.

Cinturón de marginalidad

El economista Uriel Castillo nació en el norte de Esmeraldas, una provincia ecuatoriana fronteriza con Colombia, permeable durante décadas a las actividades de las guerrillas colombianas y de organizaciones del narcotráfico.

Su familia se instaló en Cristo del Consuelo cuando emigró a Guayaquil hace más de 40 años, al igual que la mayoría de los habitantes de este barrio que nació como un asentamiento de los pobladores de comunidades afroecuatorianas.

Castillo recuerda que Cristo del Consuelo era una barriada segura a principios de los 90. Sin embargo, asegura que en las últimas décadas se ha creado en Guayaquil un “cinturón de marginalidad, en el que se fusiona la delincuencia, la precariedad social y las bandas organizadas”.

Cristo del Consuelo en Guayaquil

Donald Díaz / BBC
El economista Uriel Castillo se crió en Cristo del Consuelo.

Una semana antes de que estallara la bomba en Cristo del Consuelo, las autoridades encontraron seis cuerpos en una fosa común en el Guasmo, una zona de manglares al sur de Guayaquil.

Tres semanas después de la explosión se ordenó la militarización de la barriada guayaquileña Socio Vivienda II, luego de que bandas se enfrentaran a tiros con armas de guerra, y la balacera quedara registrada en videos que circularon por las redes sociales.

Esa semana, el domingo 4 de septiembre, fui a almorzar al centro de Guayaquil. Al llegar a la turística calle Panamá, me topé con una mujer que lloraba mientras contaba a un grupo de agentes de la Policía Nacional que dos hombres en moto acababan de apuntarla con un arma para arrancarle la cartera.

Calle Panamá en Guayaquil

Donald Díaz / BBC
Una mujer denuncia ante la policía que fue asaltada en Guayaquil.

“Esto se jodió. Ya no tenemos paz, ahora nos matan en cualquier parte”, dijo un empleado del restaurante de la esquina que presenció el asalto.

La actuación de la Fiscalía

Cristo del Consuelo forma parte de la zona 8, cuya seguridad es coordinada por el general de la Policía Nacional Víctor Zárate.

Después de 34 años en el oficio, Zárate considera que el tráfico de drogas es la mayor amenaza de seguridad que afronta Ecuador.

“El peor momento de inseguridad puede ser ahora. El tema más grave es el microtráfico. He pasado 20 años de mi vida en grupos especiales, he trabajado en el tema de delincuencia organizada, secuestro y narcotráfico. Hoy estamos en un punto crucial porque todo se ha elevado“, dijo en una entrevista desde su despacho en Guayaquil.

Añadió que la ola de violencia también se debe “a la incautación de drogas y a la pugna de estas organizaciones por ganar espacios de territorio”.

Indicó que la policía investiga si la bomba en Cristo del Consuelo fue producto del enfrentamiento entre Los Choneros y Tiguerones, dos de las bandas armadas más temidas en Ecuador.

Víctor Zárate

Donald Díaz / BBC
El general de la Policía Nacional Víctor Zárate combate el crimen organizado.

La Fiscalía ecuatoriana confirmó a BBC Mundo que investiga los delitos de terrorismo, asesinato y tráfico ilícito de armas de fuego en el caso de Cristo del Consuelo. Ordenó la detención de Darío Arturo C. S., alias “Morado”, como uno de los sospechosos de participar en la fabricación y activación del explosivo.

Cuando fue capturado, “Morado” tenía en su poder “una pistola marca Glock con su respectiva alimentadora, 17 cartuchos sin percutir, un fusil calibre 5,56, con 30 cartuchos del mismo calibre; cuatro teléfonos celulares, una laptop, una tablet, droga en pequeñas cantidades y dinero en efectivo”, informó la Fiscalía.

Zárate cuestionó que “Morado” haya estado libre antes del ataque, dado que era investigado por tráfico y tenencia de armas de fuego y tentativa de asesinato, luego de verse involucrado en un ataque que ocasionó siete heridos en el Distrito Sur.

El sospechoso “estaba con grillete electrónico y medidas sustitutivas o alternativas a la pena”, precisó.

El general de la Policía Nacional lamentó que el sistema judicial no procese a los sospechosos de delitos, aunque existan evidencias que los incriminen.

“Como policía entregamos los insumos necesarios para que reciban la sanción correspondiente a través de los jueces, impulsados por Fiscalía. Pero muchos de ellos no valoran las pruebas y los ponen en libertad, a pesar de haber sido encontrados con armas o en posesión de drogas”.

Guayaquil

Reuters

“Es él o yo”

Un “rey” de los Latin King, una de las bandas armadas más conocidas en Ecuador, explicó a BBC Mundo que la policía y los miembros de otras organizaciones armadas son los principales enemigos de las personas que integran el crimen organizado.

“Todo el mundo sabe quién manda en dónde. Nadie se atreve a meterse en el territorio de otro, pero si eso ocurre no se perdona”, afirmó desde un barrio de Guayaquil bajo la condición de mantenerse anónimo.

Aunque dijo que nunca ha asesinado a nadie, aseguró que matar no causa remordimiento. “Si el otro tiene familia, yo también. Es él o yo, es un asunto de sobrevivencia”.

Guayaquil

Donald Díaz / BBC
Guayaquil se encuentra bajo estado de excepción hasta mediados de octubre.

Olvidar jamás, pero sí pasar página

Después de perder a su madre y su casa en la explosión, Jeremy se mudó con su abuela paterna. Elvia Cacao Zambrano cuenta que su nieto se ha vuelto más retraído desde la muerte de Roxana. “Ahora quiere que lo abrace todo el tiempo. Antes no hacía eso”.

“Sé que mi nieto nunca podrá olvidar lo que pasó, pero sí me gustaría que pudiera pasar página y seguir adelante”, dijo Elvia en la sala de su casa, desde otra orilla del Estero Salado.

La psicóloga clínica Paola Cercado se ofreció a brindarle asistencia a Jeremy, luego de que Mónica trabajara para ella durante seis años como empleada doméstica.

Cercado vio crecer a Jeremy dentro de su casa como un miembro más de la familia.

La psicóloga se reunió con Jeremy hace pocos días. Parecía tranquilo, aunque la abuela contó que cuando el niño se llena de coraje golpea las almohadas.

“Hay que hacer un trabajo psicológico porque a Jeremy le mataron a su mamá. Esa herida tiene que sanar para que en el futuro no busque venganza”, afirmó.

Cristo del Consuelo en Guayaquil

Donald Díaz / BBC
Los familiares de Jeremy buscan formas de ayudarlo a superar el trauma de la explosión.

Cuando le pregunté por su madre, a Jeremy le tembló la mandíbula y se le humedecieron los ojos. Evitó mirarme, se contuvo y no lloró. Su padre le ha dicho que es mejor no hablar de la explosión.

Jeremy quiere ser policía cuando sea grande.

Le gusta el uniforme.

Y las armas.


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