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Cuartoscuro/Archivo

Denuncian negligencia y discriminación en sector salud

Aunque la negligencia médica y la discriminación ocurren en todo el sector salud, son las instituciones públicas que más quejas enfrentan, con 30 y 20%, respectivamente.
Cuartoscuro/Archivo
Por Patricia Guillén
30 de enero, 2012
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Módulo de información en un hospital de la Secretaría de Salud.

Hoy por hoy todavía sucede que en algunos hospitales  y centros de salud,  los encargados en dar las fichas para la consulta dicen ‘a ver ¿quién llegó primero?’; aquel que está sangrando, aquel accidentado, aquel golpeado y esa señora embarazada que está gritando que esperen.

Entre septiembre de 2010 y agosto de 2011, la Comisión Nacional de Arbitraje Médico (CONAMED) ha estimado concluir 12 mil tres asuntos relacionados con inconformidades de usuarios de servicios de salud.

En el área de atención de inconformidades por la atención médica recibieron un total de 4 mil 468 quejas sobre negligencia médica, mediante orientación por asesoría especializada 4 mil 735, gestiones inmediatas con instituciones de salud 814, quejas por conciliación o arbitraje mil 670 y  mediante dictamen pericial 316.

Algunos de los resultados de presuntas irresponsabilidades médicas son fallecimiento, lesiones irreversibles, secuelas orgánicas y psicológicas. En cuanto a las quejas más frecuentes se deben a falta de medicamentos, equipo y material; saturación de servicios de especialidad; sobresaturación en las clínicas de primer nivel; falta de especialistas y costo excesivo en hospitales privados, entre otros.

En nuestro país se estima que existen más de 17 mil casos de negligencia médica, de los cuales sólo un 5% son resueltos favorablemente para la víctima, según la Fundación Mexicana para el Mejoramiento de los Servicios de Salud, Madres y Padres de la Mano, IAP (Fummss).

De acuerdo a las cifras de FUMMSS-MAPAM, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) es la primera institución que presenta casos de negligencia médica o negativa de servicios de salud con un 30%, debido a que tiene un mayor número de población derechohabiente; en segundo lugar se encuentra la Secretaría de Salud con 20%.

Quejas recibidas de hospitales públicos y privados, según la CONAMED:

a)       IMSS 30%.

b)       Secretaría de Salud 20%.

c)       Privados 20%.

d)       ISSSTE 15%.

e)       PEMEX 10%.

f)       Servicios de Salud de GDF 5%.

El Grupo de Acción Inmediata de Muerte Materna (AIDEM) ha documentado que dentro de los usuarios más afectados en la mala atención en salud, se encuentra la mujer durante el embarazo, parto y puerperio, principal falla asociada con la mortalidad materna que tiene que ver con la calidad de la atención del parto y de las emergencias obstétricas, principalmente en unidades médicas hospitalarias en un 40% de los casos; el segundo lo representan los programas preventivos 36.6% y por último, las muertes que se asocian con deficiencias en la calidad de la atención prenatal 20%.

Según un estudio de la ONU “Los Derechos de la Infancia y de la Adolescencia en México: Una agenda para el presente”, coinciden y revelan las dificultades de los servicios públicos de salud en la atención de mujeres embarazadas. A pesar de estrategias que han venido adoptando en el país a lo largo del tiempo como el Programa Oportunidades antes Progresa que contribuyó a que las mujeres principalmente marginadas acudieran cotidianamente a los servicios de salud a consultas prenatales, no ha sido una acción por sí misma suficiente para contribuir a la disminución de las muertes maternas.

Un intenso parto en el hospital de Inguarán

Aprovechando que la pequeña Sofía de dos meses de edad se quedó dormida, Karla Karina Martínez Martínez, madre de la infante se da tiempo para narrar la historia de su parto, relata el porqué su hija nació de 44 semanas, un mes después de la fecha programada.

Sentada sobre dos almohadones, Karla Karina muestra una cara de dolor; empieza a platicar que esa dolencia es porque tiene el hueso de la cadera desplazado a su posición original y le ha causado daños a sus ligamentos, nervios y vasos sanguíneos.

Al recordar que su bebe tiene el síndrome de aspiración de meconio (SAM), trastorno respiratorio ocasionado por la inhalación de meconio del líquido amniótico, la joven madre cambió su expresión de malestar por una cara de coraje, por ser el principal problema que le aqueja.

–Todo comenzó el día 20 de septiembre del 2011, a las nueve de la mañana empecé a tener dolores cada 5 ó 6 minutos aunque al principio no eran muy fuertes poco a poco fue aumentando su ritmo hasta dolerme más que al inicio, de pronto una pequeña mancha de sangre, ya eran las contracciones. Me encontraba en la semana 39 de mi embarazo y la fecha probable del nacimiento de mi bebé sería el 27 de septiembre. Mi pareja y yo decidimos ir al hospital de urgencias.

El Hospital Materno Infantil de Inguarán, ubicado en la Calle Estaño No. 307, esquina Congreso de la Unión, colonia Felipe Ángeles, delegación Venustiano Carranza, es el lugar a donde Karla iba a consulta médica en todo el desarrollo de su embarazo y donde dio a luz a su pequeña Sofía.

–En hospital llegué a las diez de la mañana, lo primero que me preguntaron es que si tenía el Seguro Popular o que si iba a pagar por el servicio, yo dije tener el seguro y me respondió – entonces espera un momento primero van a pasar los que pagan por el servicio, fórmate mientras en la cola.

Algunos módulos de atención lucen vacíos.

Esperé mi turno para pasar, luego en la sala tardé tres horas más para pasar a consulta, para ese entonces mis dolores eran más intensos. Lo primero que me hicieron fue un tacto mismo que me provocó un sangrado y más dolor, luego me dijeron que no tenía nada y por lo mismo que regresara dentro de dos horas, para ver si me dilataba.

Salí del consultorio directo al baño, el sangrado no paraba, le dije de esto a una enfermera y me respondió –Si el médico ya la revisó y no dijo nada es porque está bien, ahora siga las indicaciones que ya le dieron–  pasaron las horas, regresé y me dijeron lo mismo, que volviera en otras dos horas, así estuve casi todo el día dando vueltas en el hospital, cargando además de mis dolores, una hemorragia que no cesaba. Me sentía tan frustrada al no poder hacer nada.

Después de varias horas, como no me dilaté, el doctor me mandó a mi casa diciéndome que sólo reapareciera cuando me dieran las contracciones cada tres o cinco minutos regulares, me dolieran igual estando sentada, de pie o tumbada. ¡Según ellos,  estos dolores eran falsos! Me fui molesta por la actitud del médico y de las enfermeras.

Karla Karina comenta que al volver a su casa sólo estuvo sufriendo y soportando un sangrado inacabable. Indica que así fueron esos días, hasta llegar a la semana 40 de su embarazo.

– ¡Ya tenía miedo! Sabía que algo no era normal. Por más de todas las indicaciones estaba constante en el hospital, pero siempre lo mismo. Estaba tan desesperada, me preguntaba: ¡Porqué no tengo dinero para pagar una consulta y me puedan atender!

Cuando llegué a la semana 40 me volvieron hacer el tacto y fue más doloroso y nuevamente otro sangrado, sabía que me volverían a lastimar. Al final me dijeron lo mismo que me regresara a casa que estaba muy bien y que todavía faltaba tiempo.

Karina dice que en esta ocasión pasaron cuatro semanas más de la fecha programada de su parto. Y aunque dice haber acudido al hospital más de 15 veces, siempre era regresada a su casa.

–Llegó un momento en que desperté toda desesperada, para entonces ya tenía 44 semanas, levanté a mi esposo apresuradamente y le dije que ya no podía más, que los dolores eran más profundos, así que nos fuimos de urgencia al hospital.

Pasillos de una clínica del IMSS.

En esta ocasión me atendió un nuevo doctor, inmediatamente me dijo – ¡señora por qué no vino desde antes, la cabeza de su bebé la tiene hasta abajo, el líquido ya casi se agotó y la placenta está en etapa tres de maduración, y la fuente ya la tiene rota tenemos que practicarle una cesárea para extraer a su bebé, no hay tiempo de un parto, la vida de su criatura está en peligro! –

¡Estaba tan asustada, con mucho dolor que sentía desmayarme!

Me puse la bata y me recosté en la camilla, todavía me llevaron a la sala de dilatación, escuchaba gritos de dolor de otras mujeres pariendo, mis contracciones eran muy seguidas y horrorosamente dolorosas, cada vez que una me venía se me venían las lágrimas, no podía ni respirar, las enfermeras decían que todavía no podía pasar a la sala de cesárea porque estaba ocupada y tenía que aguantar un poco más.

Pasaba mucha gente y nadie tenía piedad de mí, más una persona me daba un papel para firmar, no sé cómo le hice pero al final firmé. Por fin a un doctor le di compasión y me exploró, de forma intranquila empezó a decir – ¡Ya se debe intervenir a esta señora! No hay que esperar más tiempo–.

¿Qué pasa doctor?, le pregunté toda temblorosa – El bebé ya defecó y puede ser que ya lo haya inhalado, esto le puede causar una inflamación en los pulmones – inmediatamente me llevaron al quirófano pero antes pasé por una ventana en donde me tenía que cambiar de camilla, recuerdo que nadie me ayudaba sólo me observaban, en medio de las dos camillas habían unos tubos que fueron los que me deslizaron, me viene en la memoria que ahí me golpee en la cadera.

La preparación duró más que la intervención, y el bebé de Karina nació a las 3 de la tarde pesó 2 kilos y 49 cm de altura, pero debido a que tardó un mes más para salir, nació con el síndrome de aspiración de meconio (SAM).

–Sólo me lo pusieron encima unos segundos y se la llevaron para la incubadora, a mí me trasladaron al cuarto de observación.

En esa habitación había otras cuatro mujeres, unas se quejaban, otras dormían, logré observar que las sábanas de todas estaban manchadas con mucha sangre a pesar de que las cambiaban, todas se veían mal, sin poderse mover, ni hablar. En mi caso, las enfermeras me daban pastillas en la mañana, tarde y noche para el dolor, me quedé cinco días hospitalizada según para estar bajo observación y porque tenía sangrados muy fuertes, en ese cuarto vi que no era la única que estaba así.

Mi estancia en el hospital no fue nada agradable, las enfermeras del turno matutino eran las únicas amables; las de la tarde y noche no se les podía decir nada, ni quejarnos de algún dolor porque luego decían que no eran sirvientas.

Cuando llegó el día de mi salida estaba tan feliz, pero cuando me dijeron que mi bebé se quedaría me sentí de lo peor. Me recetaron seguir tomando unas pastillas para disminuir el dolor, pues era muy fuerte por momentos.

Aunque ya estaba fuera parecía que estuve un mes más adentro, estuve constantemene visitando a mi bebé hasta el último día. Hasta hoy mi Sofía se encuentra bajo tratamiento médico, después de todo no quedó bien. Además del dolor en la cintura, a mí me quedó coraje porqué quizá estas dificultades pudieron haberse evitado si me hubieran atendido en su debido momento.

El caso de Karla Karina afortunadamente no llegó a más, pero hay otras situaciones en donde se viven otros panoramas debido a la falta de atención médica en mujeres embarazadas.

Farmacia del Seguro Social.

Irresponsabilidad médica e institucional, causa de muerte materna

Actualmente se dice que en México 51.2 millones de mexicanos tienen garantizada la protección social en salud a través del Seguro Popular. Parte de sus estrategias cuenta con el programa Embarazo Saludable garantizando con ello la atención médica durante el embarazo, parto y puerperio.

Antes se pensaba que la muerte materna era un fenómeno que ocurría en aquellos lugares alejados en donde no llegaba la mano del médico o de la enfermera. En el 2009, el 82%  de mil 229 muertes maternas que se registraron en México, ocurrieron por negligencia médica, según la Sociedad Mexicana de Salud Pública en México (SMSP).

De acuerdo con datos de la Secretaría de salud federal, en 2009, el 60% de la mortalidad materna se registró en los estados de: Puebla, México, Nayarit, Oaxaca, Veracruz, el Distrito Federal, Guerrero, Chiapas y Chihuahua.

Mientras que en el mundo se realizan 230 millones de operaciones de cirugía mayor al año, equivalentes a uno por cada 25 personas. El número de intervenciones quirúrgicas, casi duplica el número de partos, y la tasa de complicaciones graves varía entre 3 y 16%, la tasa de mortalidad entre 0.2 y 10%. Las intervenciones producen al menos 7 millones de complicaciones incapacitantes y un millón de defunciones al año.

El estudio de la ONU revela también que del 2005 a 2007, el 45% de las muertes maternas en zonas rurales ocurrieron entre beneficiarias del Programa Oportunidades; en las áreas semiurbanas 29% y en las urbanas 12%. Tanto las madres como los recién nacidos son vulnerables durante los primeros días y semanas posteriores al nacimiento.

En México, la mortalidad materna no es sólo el reflejo de rezago social o consecuencia de la pobreza sino también de la irresponsabilidad médica e institucional y de la inequidad de género, la discriminación tiene repercusiones negativas directas sobre la salud de las madres. La tasa nacional se ubicaba en 57 muertes por cada cien mil nacidos vivos en 2008.

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Cortesía de Fasad

El viaje a México de 'La balsa del sexo' uno de los experimentos grupales más extraños

En 1973, 5 hombres y 6 mujeres cruzaron el Atlántico como parte de un experimento científico para estudiar la sociología de la violencia y la atracción sexual. Nadie esperaba lo que ocurrió en ese viaje desde Las Canarias a México.
Cortesía de Fasad
24 de junio, 2019
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Todo comenzó con un secuestro en noviembre de 1972.

El hispano-mexicano Santiago Genovés volaba a Ciudad de México, su hogar desde que tenía 15 años, cuando llegó como refugiado de la Guerra Civil de España.

Había partido de Monterrey, tras asistir a una conferencia sobre la historia de la violencia, cuando de repente un grupo tomó el control del vuelo para exigir la puesta en libertad de unos compañeros.

Era demasiado bueno para ser cierto. Imagínense la ironía. Yo, un científico que había pasado toda mi carrera estudiando el comportamiento violento, acaba en medio del secuestro de un avión“.

Toda mi vida he querido saber por qué la gente pelea y entender qué es lo que sucede en verdad en nuestras mentes“, escribió después el doctor en Antropología graduado la Universidad de Cambridge británica, profesor de la Universidad Autónoma de México y una de las eminencias mundiales en Antropología física.

El secuestro lo inspiró a crear una situación similar, que le sirviera de laboratorio para estudiar el comportamiento humano.

Su experiencia con el renombrado aventurero y etnólogo noruego Thor Heyerdahl un par de años atrás le dio la idea para poner en práctica su plan.

Viaje de Ra I

Getty Images
Aunque el Ra I no llegó a su destino, Heyerdahl demostró con el Ra II que era posible viajar desde el Mediterráneo y cruzar el Océano Atlántico mucho antes que Colón. Genovés fue parte de la tripulación internacional que navegó bajo la bandera de las Naciones Unidas.

Había colaborado con él en la construcción de botes de juncos de papiro del estilo de los del antiguo Egipto -Ra I y Ra II-, y había formado parte de la tripulación multinacional que cruzó el Atlántico para demostrar que los africanos podrían haber llegado a América antes que Cristóbal Colón.

Durante esos viajes, Genovés aprendió lo que todo marinero sabe: no hay mejor laboratorio para estudiar el comportamiento humano que un grupo flotando en alta mar.

La casa en el agua

Con el mar como el medio aislante perfecto, el antropólogo se puso en la tarea de preparar su experimento, diseñando estrategias para provocar conflicto y herramientas para examinarlo.

Gracias a pruebas en animales de laboratorio sabemos que la agresión puede desencadenarse poniendo distintos tipos de ratas en un espacio limitado. Quiero averiguar si es igual para los seres humanos“.

Mandó a hacer una barca de 12×7 metros con una pequeña vela. La cabina era de 4×3,7 metros de largo, “justo el espacio para el cuerpo de cada uno, acostado. No se puede estar de pie“, escribió la Revista de la Universidad de México (1974).

3 de los 6 participantes en el experimento, reunidos por el director Marcus Lindeen para el documental "La Balsa" (2018).

Cortesía de Fasad
Así dormían en la cabina, muestran 45 años más tarde, 3 de los 6 participantes en el experimento reunidos por el director Marcus Lindeen para el documental “La Balsa” (2018), en una reconstrucción de Acali.

Y tanto la ducha como el inodoro estaban al aire libre a plena vista de sus compañeros de tripulación.

Nombró a la balsa Acali, que en lengua náhuatl significa ‘la casa en el agua’.

En ella se embarcarían 10 personas y él para hacer un viaje que duraría 101 días, sin motor, ni electricidad, “ni barcos que la vayan siguiendo, ni vuelta atrás”.

“Diez valientes desconocidos”

Para encontrar a sus conejillos de indias, Genovés publicó un anuncio en varios periódicos internacionales al que cientos de personas respondieron.

Anuncio publicado en el diario The Times 6/4/1973

Folkets Bio
Anuncio publicado en el diario The Times 6.4.1973: “Líder de expedición busca voluntarios para cruzar el Atlántico en una balsa; duración 3 meses; hombres y mujeres; preferiblemente casados pero sin la participación de sus conyugues; edad 25-40”.

Había elegido a 4 hombres y 6 mujeres, solo 4 de ellos solteros y casi todos con hijos, de diferentes nacionalidades, religiones y contextos sociales, seleccionados “para crear tensiones en el grupo”.

Entre ellos, la capitana: la sueca Maria Björnstam, de 30 años y soltera, a quien había invitado por ser “la primera mujer del mundo en tener nombramiento de capitán de navío”.

No fue la única mujer a la que Genovés le asignó un rol predominante.

Decidió darles los roles importantes, dejando para los hombres las tareas insignificantes.

Me pregunto si darles el poder a las mujeres llevará a tener menos violencia. O si habrá más“.

El 13 de mayo de 1973, la balsa Acali fue arrastrada hacia mar abierto desde de Las Palmas, en las islas Canarias, hasta quedar suelta como una isla flotando perezosamente hacia su destino: la isla mexicana de Cozumel.

La tripulación a bordo

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Los 11 a bordo, con la capitana en el medio.

Sexo, adentro y afuera

Junto con Acali zarpó también la imaginación de la opinión pública, instigada por la prensa.

A pesar de no tener las cámaras que años después mostrarían todos los detalles de situaciones similares en reality shows, los medios aprovecharon para crear historias titilantes basadas en pocos minutos de contacto radial con la barca.

Con titulares como “Las orgías en la balsa del amor“, artículos como “El secreto de la balsa de amor” -que hablaba de un supuesto código radial secreto de SOS por si había problemas en la “balsa de la pasión“-, y hasta un escrito dedicado al hecho de que el capitán usaba un bikini, hicieron que el proyecto de Genovés se empezara a conocer como “la balsa del sexo”.

Y aunque la realidad a bordo no era como la pintaban los diarios, las relaciones sexuales estaban muy presentes en el menú de experimentos preparado por el antropólogo.

Foto de casi todos en la popa de la balsa

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Entre otras cosas, la misma estrechez de la balsa hacía que tener relaciones sexuales fuera logísticamente difícil… aunque esas dificultades fueron superadas por varias parejas, pero nunca como los tabloides imaginaron.

Estudios científicos con simios han demostrado que hay una conexión entre la violencia y la sexualidad, donde la mayoría de los conflictos entre machos son consecuencia de la disponibilidad de las hembras que están ovulando.

Para verificar si es igual entre los humanos, he seleccionado a participantes que son sexualmente atractivos.

Y como el sexo está ligado a la culpa y a la vergüenza, dispuse entre ellos a Bernardo, un cura católico de Angola, para ver qué pasa.

En la balsa, aunque varios miembros de la tripulación tuvieron relaciones sexuales, ese aspecto de la conducta humana no generó tensiones u hostilidades que valiera la pena recalcar, a menos quizás de que se tenga en cuenta la incomodidad que sintieron los integrantes al descubrir, al final del viaje, la narrativa lasciva de los tabloides sobre la expedición.

El observador observado

No obstante, la sexual era apenas una de las facetas de un experimento cuyos objetivos eran los más elevados, como confirmó Genovés cuando la capitana Maria le preguntó frente al grupo qué es lo que realmente deseaba lograr con el experimento.

Le dije que quería descubrir la forma de crear paz en la Tierra“.

Para lograrlo era indispensable entender la agresividad en los humanos pero en ese laboratorio flotante, los días pasaban y el único asomo de alguna conducta violenta brotó ante un tiburón y no, “para mi gran sorpresa, de celos sexuales, ni de conflictos entre los participantes“.

Comiendo a bordo de Acadi

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“Como no está permitido leer libros, el único entretenimiento que tienen es cantar canciones o contar historias de sus vidas en tierra”… pero nada de eso disparaba actos violentos.

Tras 51 días de convivencia, Genovés, frustrado, anotó:

Nadie parece recordar que estamos aquí tratando de hallar una respuesta a la pregunta más importante de nuestra época: ¿Podemos vivir sin guerras?“.

Lo que le tomó más tiempo darse cuenta fue que sus métodos efectivamente estaban logrando su objetivo: causar irritación, provocar animosidad y despertar agresividad. Solo que -sorprendentemente- no como había sido planeado.

Me di cuenta de que el único que había mostrado algún tipo de agresión o violencia en la balsa había sido yo“.

No solo eso. También había sido el único blanco de los sentimientos oscuros de los demás.

“Asesinato”

Más de cuatro décadas después, algunos miembros de la tripulación de Acali confirmaron que habían fantaseado hasta con lo peor: “asesinato”.

“Todos estábamos pensando lo mismo, al mismo tiempo -¿Será que lo hacemos?”, cuenta la ingeniera estadounidense Fé Seymour, en el documental “La Balsa”, del artista sueco Marcus Lindeen, y que se estrenará en septiembre en México.

Lindeen reunió a los seis participantes del proyecto de Genovés que están vivos para que compartieran sus recuerdos, fotos y filmes mientras exploraban una reconstrucción de Acali.

Sobrevivientes del experimento (de izquierda a derecha): Mary Gidley, Edna Reves, Fé Seymour, Eisuke Yamaki, Maria Björnstam y Servane Zanotti, en el documental "La Balsa" de Marcus Lindeen.

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Sobrevivientes del experimento (de izquierda a derecha): Mary Gidley, Edna Reves, Fé Seymour, Eisuke Yamaki, Maria Björnstam y Servane Zanotti, en el documental “La Balsa” de Marcus Lindeen.

En su afán por proteger su experimento, Genovés había terminado comportándose como “como un dictador”, según Björnstam, al punto que en un momento fue él el hombre quien le quitó el mando y se declaró capitán.

“Su violencia psicológica era difícil de soportar”, añade el japonés Eisuke Yamaki.

Los voluntarios imaginaron desde en tirarlo “accidentalmente” por la borda hasta inyectarle medicamentos para provocarle un paro cardíaco “con la mano de todos en la jeringa”.

“Me dio miedo de que escalara hasta el punto que lo hiciéramos. Me asusté. Como estábamos en el mar, no era como cuando estás en la tierra: nada era normal.

“En ese momento me di cuenta de que teníamos la capacidad de hacer algo terrible para sobrevivir”, recuerda Seymour en el documental “La Balsa”.

En tierra firme

Nada tan grave ocurrió.

Los problemas con Genovés se resolvieron diplomáticamente, como todos los que habían tenido durante el viaje, algo desafortunado para el experimento, por mal que suene.

Santiago Genovés adelante y Fe Seymour atrás, en la barca.

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“Me desperté a mitad de la noche. Los demás dormían tranquilamente a mi alrededor. Pero por alguna razón, me sentía completamente solo”, escribió Genovés -aquí adelante- cuando todo se puso difícil.

Cuando el Acali llegó a México, todos los que estaban a bordo -incluido Genovés- fueron aislados durante una semana, y sometidos a una serie de pruebas por psiquiatras, psicólogos y médicos.

El antropólogo tuvo momentos difíciles durante las pruebas y, más tarde, con las críticas que se le hicieron al experimento, pero siguió adelante con su prestigiosa carrera como antropólogo físico, con sus aventuras flotantes (más tarde navegó solo “para conocerse a sí mismo”) y con su copiosa producción de artículos y libros, entre varias otras cosas.

Para los “conejillos de indias”, el viaje empezó y terminó como una aventura. Aunque vivieron algunos momentos difíciles, no hubo discordia en el grupo sino todo lo contrario: entre ellos se formó un vínculo que aún se mantiene.

Tras investigar a fondo el caso, el autor del documental piensa que Genovés habría podido encontrar parte de lo que buscaba en Acadi, solo que no precisamente con sus cuestionarios y estrategias.

En entrevista con el diario The Guardian, Marcus Lindeen opinó: “Si hubiera escuchado a la gente explicando por qué estaba en la balsa -Mary escapando de un marido abusivo, el racismo que Fé había sufrido- habría aprendido sobre las consecuencias de la violencia y cómo a veces podemos superarla allanando nuestras diferencias“.


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