Atacan por segunda vez a la activista Norma Andrade
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Atacan por segunda vez a la activista Norma Andrade

El ombudsman del DF, Luis González Placencia, dijo que esto “se trata de un descuido gravísimo, porque ella ya había sido víctima de un atentado. Era la obligación de las autoridades actuar para protegerla y desafortunadamente esto no ocurrió”.
3 de febrero, 2012
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Norma Andrade. Foto: laparada.mx.

La activista Norma Andrade es custodiada por policías de Investigación de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), después que fue agredida afuera de su domicilio en la capital.

El Gobierno del Distrito Federal (GDF) fue quien solicitó que se resguarde a Norma Andrade, después que la Comisión de Derechos Humanos local hizo la solicitud.

Atacan por segunda vez a la activista Norma Andrade

La activista Norma Andrade fue atacada con un arma punzocortante en el Distrito Federal, ciudad donde permanecía bajo protección de las autoridades capitalinas.

Según la hija de la activista contra los feminicidios en México, Andrade está hospitalizada y su salud se encuentra delicada.

El abogado de Norma, David Peña, dijo que desde la primera agresión a la activista, en Chihuahua, pidieron a las autoridades que la resguardaran, sin embargo, no obtuvieron respuesta.

Malú García, la hija de Norma Andrade, dijo que teme que los agresores de su madre ya tengan identificada su dirección, a pesar que supuestamente sólo la conocían las autoridades.

Por su parte, Amnistía Internacional dijo que “el nuevo ataque parece ser parte de una campaña contra Norma Andrade. AI cree que está en inminente peligro y llama a las autoridades mexicanas a cumplir su deber de proveerle de una efectiva protección que incluya el hospital donde ha comenzado a ser tratada”.

El ombudsman del DF, Luis González Placencia, dijo que esto “se trata de un descuido gravísimo, porque ella ya había sido víctima de un atentado. Era la obligación de las autoridades actuar para protegerla y desafortunadamente esto no ocurrió”.

Según Placencia, la seguridad de Norma Andrade estaba a cargo del gobierno de Chihuahua, y que tendrá que explicar qué pasó.

Ante este caso, la organización civil Cencos, pidió a través de su página de internet:

“Adoptar de manera inmediata y apropiada medidas aún más urgentes y apropiadas para garantizar la seguridad y la integridad física y psicológica de la Sra. Norma Andrade, de sus familiares, de los demás integrantes de la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, y de todas las defensoras y todos los defensores de derechos humanos mexicanas y mexicanos.

Realizar una investigación independiente e imparcial en torno a los hechos arriba mencionados, identificar a los responsables, llevarlos ante un tribunal competente, independiente, justo e imparcial y aplicarles las sanciones penales y/o administrativas previstas por la ley.

Velar por que se ponga fin a todo tipo de hostigamiento contra la Sra. Norma Andrade, de sus familiares, de los demás integrantes de la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, y de todos los defensores de derechos humanos mexicanos.

Asegurar la aplicación de lo dispuesto por la Declaración sobre los defensores de los Derechos Humanos, adoptada por la Asamblea general de la ONU el 9 de diciembre de 1998, en particular en lo referente a la protección del Derecho de toda persona “individual o colectivamente, a promover y procurar la protección y realización de los derechos humanos y las libertades fundamentales en los planos nacional e internacional” (Art.1) y a “garantizar la protección […] de toda persona, individual y colectivamente, frente a toda violencia, amenaza, represalia, discriminación, negativa de hecho o de derecho, presión o cualquier otra acción arbitraria resultante del ejercicio legítimo de los derechos mencionados en la […] Declaración” (Art. 12.2)”.

El pasado 3 de diciembre, Norma Andrade, fundadora de la asociación civil Nuestras Hijas de Regreso a Casa, fue atacada a balazos.

Unos días después del ataque, Andrade pidió al gobernador de Chihuahua, César Duarte, que la ayudara a salir de Ciudad Juárez porque temía por su vida y la de sus hijos.

A finales de diciembre, la activista abandonó Ciudad Juárez y se instaló en el Distrito Federal bajo la protección de la Procuraduría General de la República (PGR).

Aquí, la hija de Norma Andrade, Malú García, habla sobre el primer atentado contra su madre:

Norma Andrade fundó en 2001 la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, en Ciudad Juárez, luego de que su hija Lilia Alejandra fuera secuestrada en febrero de aquel año, sometida por desconocidos a torturas sexuales durante cinco días y luego asesinada.

Durante la última década, Nuestras Hijas de Regreso a Casa ha documentado cientos de casos de mujeres desaparecidas o asesinadas en Ciudad Juárez, donde el fenómeno del feminicidio viene siendo denunciado, al menos, desde 1993.

Cuando el pasado 2 de diciembre Norma Andrade fue balaceada, mientras abordaba su vehículo, las autoridades estatales tildaron el ataque como un intento fallido de robo de auto, desvinculando el hecho de su trayectoria como defensora de los derechos humanos en Chihuahua.

El testimonio de Norma Andrade y el asesinato de su hija fue retomado para el documental “Bajo Juárez”, aquí un fragmento:

Con información de CNN y Crónica.

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El experimento de confinamiento que terminó con sus participantes casi muertos

En 1991, un ambicioso proyecto encerró a ocho científicos en un ecosistema artificial. El objetivo era replicar las condiciones de vida en la Tierra, pero por poco acaba en tragedia.
18 de julio, 2020
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La aventura casi termina en tragedia. En 1991, un grupo de ocho investigadores voluntarios se encerró durante dos años en una estructura de cristal y acero dentro de la que científicos habían recreado varios ecosistemas del planeta Tierra.

Aquel experimento formaba parte del proyecto Biosfera 2 y el objetivo era comprobar si, en un futuro, los humanos podrían vivir en circunstancias similares en colonias en otros planetas.

Gran parte de la rutina de los ocho participantes, llamados “biosferianos”, se redujo a labores agrícolas. Debían cultivar sus propios vegetales, recolectar granos del suelo y obtener proteínas de animales de granja y peces criados en estanques de acuicultura.

El experimento, presentado como como una “misión espacial” dentro de la Tierra, acaparó la atención mediática..

Pero la aventura no acabó como se esperaba.

Los cultivos no crecían al ritmo estimado, la comida empezó a escasear, el oxígeno era insuficiente y la tensión afloró en la convivencia de los participantes.

Un “Jardín del Edén”

El diseño original del complejo Biosfera 2 fue idea de John Polk Allen, un ingeniero graduado por la Universidad de Harvard en Estados Unidos.

Biosfera 2 en Arizona.

Getty Images
El complejo se sitúa en Oracle, en pleno desierto de Arizona.

Allen era también el director de la empresa Space Biospheres Ventures, que en 1984 compró la propiedad donde se localizó el ecosistema artificial cerrado en Oracle, en el desierto de Arizona en Estados Unidos.

La construcción se completó en 1989 y consistía en tres edificios. El primero, un gran domo de cristal y acero; el segundo un área subterránea de tecnología y el tercero una zona destinada al hábitat humano.

Interior del edificio principal de Biosfera 2.

Getty Images
Biosfera 2 reprodujo varios ecosistemas terrestres como un bosque tropical y un océano con arrecifes de coral.

El domo medía casi 28 metros en su punto más alto y contenía cinco ecosistemas: un bosque tropical, un desierto, una sabana, un manglar y un océano con arrecifes de coral. Dentro se encontraba, además, la zona dedicada a la agricultura.

En el interior del edificio tecnológico se alojaban los componentes que mantenían la climatología interior, con controladores de temperatura y humedad.

El objetivo principal era determinar si una biosfera artificial podía funcionar, incrementando reservas de energía y biomasa, preservando un alto nivel de biodiversidad y biomas, estabilizando su agua, suelo y atmósfera”, según escribieron el director del proyecto, John Polk Allen, y uno de sus participantes, Mark Nelson, en un documento con el resultado de la investigación en 1997.

Los investigadores involucrados querían saber si una biosfera autosostenible, con todos los ecosistemas de vida de la Tierra, podía “proveer una vida creativa y saludable para humanos que trabajaron como naturalistas y científicos”, según dicho documento.

Zona de agricultura de Biosfera 2.

Getty Images
“Era como crear una especie de Jardín del Edén en interiores”.

Básicamente,se trataba de comprobar si el ser humano sería capaz de mudarse a otro planeta llevándose un trozo del nuestro. Para ello, los científicos viajaron por el mundo y recopilaron recursos y conocimientos para crear el ecosistema artificial.

Llenaron Biosfera 2 de animales, vegetación y la tecnología necesaria para mantener las condiciones adecuadas.

Era como crear una especie de Jardín del Edén en interiores“, dijo Linda Leigh, una de las científicas que estuvo confinada, en un documental reciente sobre el experimento llamado Spaceship Earth.

Y así, en septiembre de 1991 cuatro hombres y cuatro mujeres: Roy Walford, Taber MacCallum, Mark Nelson, Sally Silverstone, Silke Schneider (quien después sería sustituida por Abigail Alling), Mark Van Thillo, Jane Poynter y Linda Leigh.

Impacto mediático

“Me llamaron por teléfono proponiéndome que me uniera al equipo voluntario y antes de que terminaran la oración ya había dicho que sí”, recuerda Nelson, uno de los biosferanos, en el documental.

Sally Sylverstone y Jane Poynter.

Getty Images
Sally Sylverstone y Jane Poynter fueron dos de las involucradas en el proyecto.

“Éramos pioneros, los primeros biosferanos. Nos habían dado un nuevo mundo para cuidar de él”, agregó Nelson.

Mientras, el mundo se enteraba del proyecto gracias al eco de los medios de comunicación, hasta el punto en que necesitaron contratar un equipo de relaciones públicas para lidiar con la presión mediática.

Poco después de empezar el confinamiento, el entusiasmo inicial de los integrantes comenzó a disiparse. Aumentaron los roces y las discusiones.

“Nunca se sabe lo que puede pasar cuando te encierras a convivir durante dos años con otras siete personas”, recuerda Nelson.

Los turistas se paseaban por fuera de las instalaciones, en visitas guiadas donde veían trabajar a los investigadores a través del cristal, como si se tratara de una visita al zoológico.

Dentro, cada uno de los participantes tenía una misión específica. Debían ocuparse de la ganadería, la preservación de los arrecifes de coral, la cría de peces y los cultivos, por ejemplo.

Además, evaluaban el comportamiento de los gases, sobre todo del oxígeno y el dióxido de carbono.

Interior del edificio principal de Biosfera 2.

Getty Images
Para recrear el ecosistema artificial, los científicos recolectaron recursos de varias partes del mundo.

Roy Walford era médico, y su trabajo era vigilar los efectos del confinamiento en la salud de los ocho voluntarios.

“Si podemos trasplantar un arrecife de coral, gestionar una granja, no contaminar la atmósfera ni el agua y reciclar nutrientes, se pueden aprender grandes lecciones aquí”, pensaba Nelson durante su confinamiento experimental.

Hambre, tensión y falta de oxígeno

Los biosferanos concuerdan en que la escasez de comida no ayudó a tener un ambiente sano.

De todos los cultivos, uno de los más exitosos, según revelaron Allen y Nelson en los resultados de la investigación, fue el plátano. De esta forma, los confinados tuvieron que utilizar dicho fruto para múltiples recetas. Hasta intentaron producir vino de plátano, pero sin éxito.

“Tuvimos que tomar decisiones importantes, porque algunos cultivos se daban mucho mejor que otros. Así que terminábamos comiendo un mismo producto, como la remolacha, en forma de sopa o en forma de ensalada”, dijo durante el documental Sally Sylverstone, otra de las biosferanas.

Pero los alimentos no fueron el único recurso que empezó a escasear. Tanto los participantes en el confinamiento como otros científicos que monitoreaban el experimento desde fuera, detectaron un aumento en los niveles de dióxido de carbono y una disminución del oxígeno.

“No podía terminar una oración sin que me faltara el aire”, dijo Nelson.

Participantes de Biosfera 2.

Getty Images
Los ocho participantes salieron del confinamiento a los dos años estipulados, a pesar de las dificultades ocurridas.

“Subía un par de escalones y ahí me detenía para volver a tomar aliento”, recuerda Linda Leigh.

La falta de suficientes alimentos hizo que los biosferanos perdieran peso, y de mantenerse los bajos niveles de oxígeno existía el riesgo de daño cerebral.

“Respirábamos el aire del otro, estábamos sofocados y muertos de hambre”, dijo Leigh.

“Estar peleándonos, además, no ayudaba a que consiguiéramos el objetivo por el que nos habíamos encerrado aquí”, lamentó Nelson.

El experimento se desmoronaba y la primera idea de sobrevivir dos años solo con lo que había dentro de Biosfera 2 no funcionó. Se introdujeron alimentos extra y extractores de dióxido de carbono y bombas de oxígeno desde fuera.

La prensa tildó al proyecto como un “fracaso”.

No más confinamientos

A pesar de necesitar ayuda del exterior y no poder llevar una vida autosuficiente, el proyecto consiguió durar los dos años estipulados.

Biosfera 2 en Arizona.

Getty Images
El complejo pertenece hoy a la Universidad de Arizona y se usa como centro de investigación.

En 1994, una segunda expedición regresó a los interiores de Biosfera 2, pero se canceló antes de que terminara la misión.

Hoy, Biosfera 2 pertenece a la Universidad de Arizona y se utiliza como centro de investigación sobre los ecosistemas de la Tierra.

Casi tres décadas después, ya no hay más confinamientos ni experimentos en los interiores del domo gigante de cristal.


https://www.youtube.com/watch?v=8urGTdEioOQ

https://www.youtube.com/watch?v=JwghZEmvmb8

https://www.youtube.com/watch?v=qd1YehNpbV4

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