Este domingo el PAN busca superar la participación de 2005
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Este domingo el PAN busca superar la participación de 2005

Los cuartos de guerra de cada precandidato declararon listos a sus respectivos equipos de defensa del voto
4 de febrero, 2012
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Foto: Cuartoscuro.

El Partido Acción Nacional (PAN) elegirá este domingo entre Ernesto Cordero, Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota al décimo aspirante presidencial de su historia, con quien busca refrendar por tercera ocasión la primera magistratura del país.

Los cuartos de guerra de cada precandidato declararon listos a sus respectivos equipos de defensa del voto para denunciar cualquier presión, coacción o compra del sufragio, así como amenazas de despido, en una contienda interna que busca superar los 300 mil votos

obtenidos en 2005 por el entonces candidato Felipe Calderón Hinojosa.

Acción Nacional estableció en esa ocasión un procedimiento diferente al de la contienda previa, al registrarse tres precandidatos: Felipe Calderón Hinojosa, Alberto Cárdenas Jiménez y Santiago Creel Miranda

Luego de tres rondas de votación, para lo cual se dividió el país en igual número de zonas, Calderón Hinojosa fue electo con 51.79 por ciento de los votos emitidos, es decir 153 mil 478 contra 95 mil 687 en favor de Creel Miranda y 47 mil 152 de Cárdenas Jiménez.

De acuerdo con el Registro Nacional de Miembros (RNM) del partido, se espera que este domingo voten un millón 795 mil 33 militantes, 306 mil 979 de ellos activos y un millón 488 mil 54 adherentes.

José Espina, presidente de la Comisión Nacional de Elecciones (CNE), se mostró optimista al señalar que “nos preparamos para que ciento por ciento de los miembros activos y adherentes participen y por eso se imprimieron la totalidad de las boletas (un millón 800 mil), conforme al número total de miembros de la lista definitiva”.

Sin embargo integrantes de los equipos de precampaña de los aspirantes a la Presidencia de la República apuestan con pronósticos “muy optimistas” a una participación de más de 600 mil militantes.

Inmensos en esa guerra de encuestas en la que cada precandidato se dice vencedor, los estados de México, Veracruz, Jalisco y Michoacán, así como el Distrito Federal, concentran 35 por ciento de los panistas que sufragarán en alguno de los mil 689 centros distribuidos en el país.

Según el RNM, a esas entidades se suman Puebla, Oaxaca y San Luis Potosí, pues en conjunto con los cinco anteriores representan 49 por ciento del total de los sufragios.

Tan sólo el Estado de México concentra nueve por ciento de la votación, al contar con 30 mil 106 miembros activos y 134 mil 672 adherentes, razón por la cual los tres precandidatos enfocaron parte de sus baterías en esa parte del país, donde de acuerdo con sus equipos de campaña hay un equilibrio de fuerzas.

Se acordó que la instalación de las casillas para la jornada iniciará a las 9:00 horas a fin de que desde las 10:00 y hasta las 16:00 horas permanezcan abiertas, aunque en el caso de algunas entidades del norte del país cerrarán dos horas después.

Espina Von Roerich prevé un corte de instalación de casillas cerca de las 13:00 horas y a partir de las 20:00 el mayor flujo de resultados de la contienda, con una tendencia clara a las 22:00 del mismo domingo.

Ganará el precandidato que obtenga 50 por ciento de la votación más uno, o bien quien alcance 37 por ciento de los sufragios y mantenga sobre el segundo lugar una diferencia de cinco puntos.

De lo contrario se irán a segunda vuelta el 19 de febrero, en la que participarán los dos precandidatos que hayan obtenido el mayor número de votos.

De manera previa la CNE se declarará en sesión permanente para seguir el desarrollo de la contienda, cuyo primer corte se prevé para 13:00 horas y resultados a partir de las 20:00 con una clara tendencia a partir de las 22:00 horas.

Tanto el equipo de Vázquez Mota, en voz de su vocero Juan Marcos Gutiérrez, como el propio precandidato presidencial Santiago Creel, rechazaron en entrevistas por separado la presencia de “mapaches azules” durante la jornada, aunque coincidieron en que se han detectado “indicios” en ese sentido en algunas entidades federativas.

El presidente de la CNE confirmó que se han presentado cinco quejas ante esa instancia: tres del equipo de Vázquez Mota contra Cordero, una de Creel contra Cordero y otra más de Cordero contra Vázquez Mota.

Las quejas presentadas por la diputada con licencia son por la difusión de dos audios en redes sociales: uno del secretario de Gobierno de Sonora, Roberto Romero, y otro de la delegada del Instituto Nacional de Migración, Rocío Sánchez, en los que solicita a panistas apoyar la precandidatura del ex titular de Hacienda.

Hay una tercera denuncia relacionada con la presunta entrega de despensas a militantes panistas en la colonia Álamo, en la ciudad de Puebla, para que apoyen el proyecto de Cordero Arroyo.

El portavoz panista Gutiérrez González acudió incluso ante la Secretaría de la Función Pública por la intervención de los dos servidores públicos en el proceso interno, lo que se suma a la denuncia presentada por anterioridad ante la Procuraduría General de la República por presunto “espionaje” a Vázquez Mota.

Se valoran otros cinco casos de presión, coacción e inducción del voto recibidas en el número telefónico 018007670228, habilitado desde el martes pasado para ese propósito como parte de la estrategia de defensa del voto.

Cordero, a su vez, a través de su representante ante la CNE, el diputado local Fernando Rodríguez, denunció ante esa instancia presuntas conductas de coacción y presión del voto realizadas en favor de Vázquez Mota en los estados de México y Yucatán.

Rodríguez Doval afirmó que dichas acciones consisten en acarreo y entrega de despensas a militantes para obtener de forma indebida la emisión del sufragio a favor de la precandidata panista.

Finalmente, la denuncia presentada ante la CNE por el coordinador de campaña de Creel, Humberto Aguilar Coronado, también tiene que ver con la supuesta intervención del secretario de Gobierno de Sonora, Roberto Romero a favor de Cordero Arroyo.

El PAN ha postulado a nueve candidatos presidenciales electos democráticamente y después de siete intentos logró ganar la Presidencia de la República en 2000, así como diversos cambios propios de un instituto político en crecimiento.

Efraín González Luna, el primer candidato presidencial en su historia, fue electo en 1951 al obtener 300 votos por 20 en favor de Roberto Cossío y Cossío y 16 de Antonio L. Rodríguez.

En noviembre de 1957 Luis Héctor Álvarez fue electo segundo candidato presidencial luego de dos rondas de votación y en las que dejó en el camino a José González Torres.

En 1963 González Torres resultó electo candidato a la Presidencia de la República luego de dos rondas de votación al imponerse a Adolfo Christlieb Ibarrola con 248 a 86 sufragios. Los otros dos contendientes se habían retirado de la elección interna.

Efraín González Morfín fue electo en noviembre de 1969 el cuarto abanderado presidencial en la segunda ronda al ganar a Salvador Rosas Magallón, por 224 a 131, respectivamente.

Durante la XXV Convención Nacional realizada del 17 al 19 de octubre de 1975 en el Cine Ópera, en Serapio Rendón 7, se intentó elegir al candidato presidencial del PAN, sin embargo no hubo un acuerdo sobre el posible abanderado.

Esa coyuntura se presentó luego de que ninguno de los precandidatos reunió 80 por ciento de los votos estatutarios para ser postulado.

Los contendientes fueron Salvador Rosas Magallón, Pablo Emilio Madero Belden y David Alarcón. Finalmente este último se retiró de la elección tras la primera ronda y los dos participantes quedaron 390 votos a 449 de Madero en la última ronda realizada.

Fue necesario llevar a cabo la XXVI Convención Nacional Extraordinaria y el 25 enero de 1976, en el mismo lugar, después de siete rondas de votación, ni Pablo E. Madero, ni Salvador Rosas Magallón alcanzaron 80 por ciento de los votos estatutarios, por lo que no se postuló candidato a la Presidencia de la República.

Una vez restañadas las heridas, en septiembre de 1981 Pablo Emilio Madero resultó electo quinto candidato a la Presidencia de la República, con 859 votos por 322 de Héctor Terán Terán y 45 de Luis Castañeda Guzmán.

En noviembre de 1987 en el Gimnasio Juan de la Barrera, Manuel de Jesús Clouthier del Rincón, “Maquío”, fue electo sexto candidato de Acción Nacional a la Presidencia de la República.

El político sinaloense obtuvo 870 votos por 335 de Jesús González Schmall y 34 de Salvador Rosas Magallón.

Para noviembre de 1993, en el marco de la XL Convención Nacional panista realizada en el Palacio de los Deportes, Diego Fernández de Cevallos Ramos fue electo séptimo candidato a la Presidencia de la República por Acción Nacional.

Fernández de Cevallos Ramos se colocó en esa posición en la primera ronda de votación, al haber obtenido 64.71 por ciento de los votos totales, esto es 728 por 277 en favor de Javier Livas Cantú, 117 de Adalberto Rosas López y dos de Eduardo López García.

Empero, la manera tradicional de elegir al candidato presidencial albiazul cambió en la XI Asamblea Nacional Extraordinaria del 29 y 30 de mayo de 1999, al modificarse el Artículo 38 de los estatutos partidistas, con lo que se define que la elección de su abanderado presidencial se realizara a partir de ese año.

Bajo esas nuevas reglas el 12 de septiembre de 1999 se llevó a cabo la elección del candidato presidencial del instituto político.

En esa jornada se instalaron 897 casillas y participaron 134 mil 860 militantes activos y adherentes, siendo electo Vicente Fox Quesada como octavo candidato presidencial, quien se presentó como precandidato único y dio al blanquiazul el primer triunfo electoral en la primera magistratura, que fue refrendada por Calderón en 2006.

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El boom del sotol, el licor perseguido en México y la polémica de su producción en Texas

Forma parte de la identidad de Chihuahua, Coahuila y Durango y es también un destilado con un mercado en expansión.
16 de julio, 2022
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“En mi pueblo acostumbran a decir: ‘Vamos a hacer la mañana’. Y lo primero que hacen al levantarse es tomar una copa de sotol”.

Jesús Miguel Olivas, profesor e investigador de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua, habla del único destilado mexicano que no se hace a partir de un maguey o agave, de una bebida que, aunque ancestral, es para muchos una gran desconocida.

El sotol integra la historia y el paisaje cultural de Chihuahua, Coahuila y Durango, los tres estados del norte de México en los que se produce.

“Forma parte de nuestra identidad. Está presente en corridos, en la poesía, en la literatura. Es un legado de esta región”, le dice a BBC Mundo Ricardo Pico, vicepresidente del Consejo Certificador del Sotol. Por ello, está protegido con una denominación de origen.

Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Getty Images
El sotol es el único destilado mexicano que no se elabora a partir de un maguey o agave.

Y es, además, un mercado en expansión. “Comercialmente hablando, es lo que era el mezcal hace 12 años”, asegura Pico, comparándolo con el espirituoso mexicano cuya producción ha aumentado en ese periodo de los 500.000 a los 6,5 millones de litros al año. Aunque no hay cifras oficiales, los entrevistados para este artículo concuerdan en que hay un boom del sotol.

Ahora, hay quien ve ambos aspectos del sotol —la identidad que representa y su potencial comercial— amenazados.

Y es que también se ha empezado a hacer del otro lado de la frontera, en Estados Unidos.

La polémica sobre quién tiene derecho a elaborarla está servida.

Conocimiento ancestral

La palabra sotol proviene del vocablo náhuatl tzotollin, que significa el dulce de la cabeza.

La bebida conocida con ese nombre se elabora con distintas especies del género Dasylirion, una planta nativa deldesierto chihuahuense que resiste las extremas temperaturas —hasta mínimas de -14°C en invierno y 42°C en verano— de ese ecosistema semiárido que abarca la zona norte de México y el suroeste de Estados Unidos.

Mapa de las zonas en las que crece la planta del sotol

BBC

Ya en tiempos prehispánicos, las comunidades originarias de ese vasto territorio se servían de ella, principalmente para alimentarse.

“Asaban el corazón, conocido como piña, y hacían una especie de pastas que se podían almacenar. Eran una buena fuente de carbohidratos”, le dice a BBC Mundo Jeffrey Keeling, profesor de biología y gestión de recursos naturales de la Facultad de Agricultura y Ciencias Naturales de la Universidad de Alpine, Texas.

Los rarámuri o tarahumaras, quienes le siguen llamando sereque, la usaban también para hacer utensilios —no por nada en inglés se conoce también como desert spoon, cuchara del desierto—, canastas, zapatos y artesanías, o con fines medicinales, por sus propiedades antibióticas.

La planta del sotol, del género Dasylirion.

Getty Images
La planta del sotol tiene aspecto de palma.
Detalle de las flores de una planta de sotol.

Getty Images
Detalle de las flores de una planta de sotol.

Y elaboraban con ella un brebaje fermentado, similar al pulque que se hace con agave en otras zonas de México, de muy baja graduación, para usos ceremoniales ya desde hace 800 años, apunta el experto.

La destilación llegaría después, cuando los españoles trajeron consigo la técnica en el siglo XVI, y la bebida se empezó a parecer a la que se conoce actualmente.

Fermentación y destilado

Han pasado siglos desde aquello, pero el proceso de elaboración no ha variado mucho en décadas y su producción hoy sigue siendo mayoritariamente artesanal y en algunos casos semiindustrial, señala Pico.

Antes que nada, hay que cortar la planta, que crece de forma silvestre.

Hombre corta la cabeza de una planta de sotol.

Ángel Valdez
Son las cabezas de la planta, también llamadas piñas, las que se llevan a la vinata.

Aunque Olivas lidera un proyecto de la Facultad de Ciencias Agrícolas de la Universidad Autónoma de Chihuahua, que nació en 1996, centrado en la domesticación de la especie, con el objetivo de que en un futuro pueda haber plantaciones y la producción sea sostenible.

“Si no nos aseguramos de establecer plantaciones, es muy probable que si sigue creciendo el interés en la bebida, a mediano plazo nos veamos en problemas para tener materia prima”, le dice a BBC Mundo.

Una vez cortado el tallo o piña, ya en la vinata o destilería se cuece en rudimentarios hornos construidos a ras de suelo.

Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda para reducirlas a trozos pequeños, a los que luego se les añade agua para que inicie la fermentación.

Piñas o cabezas de la planta de sotol en un horno rudimentario construido a ras de suelo.

Ángel Valdez

Finalmente, el doble destilado permite obtener una bebida con un volumen alcohólico del 45%.

“Tiene cosas en común con las producciones tradicionales de otros destilados, como el ‘perlado’, una técnica basada en la observación para calcular la graduación etílica, pero también muchísimas diferencias”, le dice a BBC Mundo Faridy Bujaidar, antropóloga especializada en bebidas espirituosas del norte de México.

“El tequila, el mezcal y el sotol, cada uno tiene su trayecto histórico, sus sabores y aromas particulares. Son conocimientos regionales muy focalizados“, añade.

La mayor disimilitud es quizá el volumen de producción. Ya comentamos cuánto mezcal se genera al año en el país, una cifra que palidece frente a la del tequila: 350 millones de litros en 2021, según el Consejo Regulador del Tequila.

Mientras, la entidad homóloga del sotol estima que de este se producen anualmente 500.000 litros, cerca del 80% en Chihuahua y el resto a partes iguales en Coahuila y Durango.

“A los ojos del consumidor somos una bebida emergente, aunque sea ancestral”, dice su presidente, Efraín Maldonado.

El Consejo calcula que en México hay unos 40 productores tradicionales.

Décadas de persecución

Este panorama es la herencia de la persecución que sufrieron los sotoleros durante décadas, apunta Pico, vicepresidente del Consejo Regulador del Sotol.

Se debió a una combinación de factores, explica, entre ellas la influencia de la prohibición de los destilados a principios del siglo pasado en el estado aledaño de Sonora y la Ley Seca vigente de 1920 a 1933 al otro lado de la frontera, en Estados Unidos, además de una “corriente de pensamiento conservador en México según la cual el alcohol corrompía la sociedad”.

“Aunque no hubiera una ley per se en el país que prohibiera la actividad sotolera, la policía conocida como ‘la acordada’ llegaba a las comunidades, para en teoría checar que se cumplían las normas ambientales y sanitarias, y les confiscaba el equipo a los vinateros o los llevaban presos“, cuenta.

Hombre cortando un Dasylirion.

Ángel Valdez
Las plantas a partir de las cuales se hace el sotol se encuentran en estado silvestre.

Eduardo Arrieta, “Don Lalo”, maestro sotolero de cuarta generación del municipio de Aldama, Chihuahua, conoce bien la historia.

En parte porque se la contó su abuelo, quien se llamaba igual que él, y en parte porque la vivió en carne propia.

“Mi abuelo empezó en el sotol muy joven, en 1920, cuando andaba en la Revolución con Pancho Villa”, le dice a BBC Mundo.

‘Quítame esa vinata’, le dijo Pancho Villa un día que pasó por allí a caballo, pero mi abuelo no hizo caso, así que cuando volvió lo agarraron, lo ataron y le dieron con un sable. Según ellos esa era la ley aquí antes”, cuenta.

Cuando mataron al “centauro del norte” en 1923, el abuelo de Don Lalo siguió destilando y le enseñó el oficio a su hijo, quien después haría lo propio con el suyo.

“A mí todavía me tocó esconderme cuando llegaron los de a caballo (la policía), para que no me hallaran y me llevaran. Nos destruían el alambique donde hacía uno el vino (sotol), lo balaceaban para que ya no sirviera”, recuerda.

Pico, del Consejo Regulador del Sotol, analiza aquello —que duró hasta finales del siglo pasado en ciertas zonas— con perspectiva.

“La persecución quizá actuó a nuestro favor porque, ¿quién sabe?, de otra manera quizá hubiéramos acabado ya con la planta”, dice. “O nos hubiéramos convertido en otro Tequila, Jalisco, con una industria completamente desarrollada y millonaria”.

Protección institucional

Para caminar en esa dirección y ordenar y proteger la producción del sotol en Chihuahua, Coahuila y Durango, se creó en 2002 la denominación de origen.

Destilando sotol en una vinata.

Ángel Valdez
La última fase de la elaboración del sotol es la destilación.

Una denominación de origen (D.O.) es un sello que certifica que un producto es originario de una zona geográfica particular, que en ella se llevan a cabo todas las fases de producción, y que a esto se deben la calidad y las características del mismo.

Una de las más famosas es la del champán, que dicta que solo se le puede llamar así al vino espumoso elaborado en la zona francesa de Champagne o la Champaña.

La D.O. del sotol está reconocida a nivel internacional por la Organización Mundial de la Protección Intelectual, en 2005 nació el Consejo Mexicano del Sotol y más recientemente, en 2017, el Consejo Certificador.

Hoy el producto se vende dentro y fuera de las fronteras mexicanas.

“El mejor mercado para el sotol en México está, curiosamente, allí donde se producen otros destilados, porque se valora ese tipo de producto: en Oaxaca, Jalisco, y, por supuesto, Ciudad de México“, informa Pico.

“En Estados Unidos se vende en Texas y California sobre todo, y existe un mercado emergente, en constante crecimiento, en Arizona, Nueva York, Colorado e Illinois“.

El problema que ven muchos en la industria del sotol en México es que EE.UU. está dejando de ser meramente consumidor y ha empezado a producir, aunque aún de forma muy focalizada, concretamente en Texas.

Y es que el sotol, a diferencia del tequila y el mezcal, no está reconocido como bebida distintiva de México por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

¿Quién tiene derecho a producir?

En enero, Sandro Canovas se plantó fuera de una destilería en Marfa, Texas, con un megáfono en la mano y gritó: “¡El sotol es mexicano! ¡Boicot a estos buitres culturales! No apoyen a los ladrones”.

Y repartió entre clientes y curiosos unos papeles en los que se leía: “Ten en cuenta que Marfa Spirit Co. opera a diario bajo estas premisas: a) apropiación cultural; b) el flagrante desprecio de la denominación de origen que pertenece a Chihuahua, Durango y Coahuila en México; c) ningún compromiso ni acciones o programas hacia la sostenibilidad en la producción de sus bebidas espirituosas”.

Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Getty Images
Dasylirion en el Parque Nacional Big Bend, parte del desierto chihuahuense, en en suroeste de Texas.

Fundado en 2021 por Morgan Weber, con una amplia experiencia en el sector de la restauración y al frente de bares especializados en licores mexicanos, Marfa Spirit Co. es una de las empresas que está produciendo destilado a partir de Dasylirion en Texas.

“Están robando patrimonio cultural, una de las tradiciones tangibles más viejas de la región del norte de México junto al adobe —él es adobero— y quitándoles el negocio a los maestros mexicanos que han hecho esto durante generaciones”, le dice a BBC Mundo el activista.

Cánovas empezó a alzar la voz sobre la cuestión en distintos eventos, hablando con sotoleros y otros miembros de la industria, tocó la puerta de las autoridades.

Pronto una confederación de productores mexicanos, el Grupo de Sotoleros El Potrero del Llano, publicó un comunicado condenando que varias destilerías texanas estuvieran usando la palabra “sotol” en sus productos.

Las autoridades chihuahuenses mantuvieron una serie de reuniones sobre la protección de la producción del sotol en el estado, a medida que la conversación llegaba a los ciudadanos.

Y en su edición del 17 de febrero el diario Hechos de Chihuahua publicó en portada este titular: “Sin respetar la denominación de origen, Texas produce sotol”.

Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda

Ángel Valdez
Las piñas cocinadas se someten a un proceso de molienda.

Preguntado por la posición Consejo Regulador del Sotol sobre la cuestión, su presidente Efraín Maldonado es tajante:

“La norma denominación de origen es clara: a lo que se produzca en los tres territorios (Chihuahua, Coahuila y Durango) se puede le llamar sotol, a lo producido fuera no. Puede ser cualquier otro licor, destilado, pero no se le puede decir sotol“.

Weber, el dueño de Marfa Spirit Co., quien hizo equipo con Jacobo Jáquez, del veterano Sotol Don Celso, para elaborar su producto, se defiende haciendo referencia justamente a eso.

“La denominación de origen no dice nada sobre el uso de la planta para hacer una bebida”, le dice a BBC Mundo.

Sería una locura que, si tuvieras acceso a uvas, alguien te dijera que no puedes hacer vino espumoso. Lo puedes hacer. Otra cosa es que le puedas llamar champán. Y yo tengo acceso a las plantas de sotol”.

Por ello, aunque en las etiquetas viejas de sus botellas se leía Chihuahuan Desert Sotol, las más recientes dicen Far West Texas Desert Spirit, a lo que se le añade que está hecho en un 100% con sotol.

“Es importante honrar la tradición y nosotros no le llamamos sotol por respeto, le decimos licor del desierto. Pero las normas federales requieren que se incluyan los ingredientes en el etiquetado, así que tenemos que poner que viene de la planta sotol, como comúnmente se le llama”, explica.

“Nos critican mucho, que estamos violando la denominación de origen, cosa que no hacemos. Lo hacemos todo desde el respeto”, insiste.

Sin embargo, otras compañías les siguen llamando a sus destilados Texas sotol.

Shot de destilado reposado o añejo con dos pedazos de naranja.

Getty Images
Para hacer las variedades reposado y añejo se guarda el sotol en barricas de roble americano desde 4 hasta más de 12 meses.

Maldonado ve difícil que se deje de producir al otro lado de la frontera y cree que el futuro pasará por integrar a las destilerías estadounidenses en la industria ya existente.

“Quizá en algún momento, después de que las autoridades estatales y federales mexicanas puedan tocar base con las autoridades de Estados Unidos, y si encontramos un mecanismo que sea también benéfico para la industria de aquí, entonces a lo mejor nos podríamos sentar y negociarla“, añade.

Mientras, sigue trabajando en “ordenar” la industria, para que los sotoleros pequeños también puedan certificar su destilado y beneficiarse de la denominación de origen, y en unir fuerzas con las entidades de Coahuila y Durango.

“El mercado está creciendo y cada vez existe una mayor necesidad de que se difunda la tecnología para plantaciones”, dice el doctor Olivas.

“Y también que el público se entere de la calidad, el origen y lo que representa técnica, cultural, social y económicamente el sotol. Es importante que la gente sepa todo lo que hay detrás de una copita de sotol“, añadió durante el Festival del Agave, precisamente en Marfa.

La copa que, en su pueblo, toman temprano “para hacer la mañana”.


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