Hablantes zapotecas se resisten a ver morir su lengua
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Hablantes zapotecas
se resisten a ver morir su lengua

Quienes hablan esta legua disminuyeron en la última década, pasaron de 100 mil a 70 mil, en Juchitán de 93 mil habitantes sólo alrededor de 47 mil la utilizan
Por Roselia Chaca
27 de febrero, 2012
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Tobi/Uno

El calificativo “indio”  se le estrella en la espalda como piedra caliente. No voltea, continúa hablando en zapoteco. La siguiente,  “naco”, vuelve a quemarle los oídos. Tampoco  se inmuta, ni se mueve  del largo pasillo de la secundaria Heliodoro Charis Castro de Juchitán, Oaxaca (sur de México). Sus amigos  recomiendan  responder. No lo hace, aunque no es la primera vez. Alejandro se aguanta y lo atribuye a la ignorancia de sus compañeros, eso sí, está  consciente que  las “burlas”  no sólo son fuertes, sino discriminatorias en una tierra donde se ama y se muere en la lengua de los que un día llegaron de las nubes, los binnizá (zapotecas).

Alejandro Linares Ruiz tiene 13 años, originario de Cheguigo (detrás del río), el barrio más antiguo de Juchitán. El primero de cuatro hermanos en una familia donde todos hablan el zapoteco, menos la menor de seis años. Alejandro es un chico parlanchín y nada penoso. No lo intimidan las burlas,  mucho menos las entrevistas, así que a la primera pregunta  responde sin titubeo.

Alejandro Linares Ruiz.

Es un orgullo ser zapoteca, hablar la lengua que me enseñó mi madre y mi abuela. No me importa que me digan “naco”, son ignorantes.

Sus  primeros estudios los realizó en escuelas donde  a nadie  incomodaba   las expresiones  en zapoteco, todos eran del mismo barrio. La  discriminación la sintió cuando entró a la secundaria. Sus amigos que  hablaban en didxazá (zapoteco)  no lo volvieron hacer, la pena los alcanzó, el miedo a ser más excluidos. Él continúo con  su lengua materna en los pasillos y  fuera de las aulas.

Hoy, sentado en una sillita de madera en  la Biblioteca Infantil de la Casa de la Cultura de Juchitán, sigue las instrucciones de los escritores  Natalia Toledo y Víctor Cata en el taller El camino de la iguana que  respalda el Centro de las Artes de San Agustín Etla ( CaSa),  cuya finalidad de promover y difundir la literatura y lectoescritura de la lengua zapoteca entre jóvenes y niños.

Alejandro se siente más seguro de lo que es, más orgulloso de pertenecer  a  una etnia que se resiste a morir y dejar fenecer su lengua. En el taller se enteró que en todo el Istmo de Tehuantepec (una de las ocho regiones que integran el estado de Oaxaca, localizado en el cinturón del territorio mexicano)  los hablantes del zapoteco  disminuyeron en la última década, pasaron de 100 mil a 70 mil,  en Juchitán de 93 mil 38 habitantes sólo quedan alrededor de  47 mil hablantes, según los censos del Instituto Nacional de Estadística y  Geografía (INEGI)  2010.

La preocupación por la pérdida de la lengua le llegó a corta edad, por eso se propuso todas las tardes enseñar a  su hermana menor las primeras voces  en zapoteco, se siente responsable. Para dar el ejemplo comenzó a traducir  poemas propios, palabras  floridas, dulces, amorosas, total,   aprendió que también se  ama  y  se muere  en su lengua materna.

Chupa didxa chi guinie’ ca/ ni guca diagaga ná.// Dos palabras  voy a hablar, los que escuchen lo van a reflexionar…

Chupa/Dos

A pesar de que el zapoteco del Istmo tiene una solidez en el terreno literario, en el terreno cotidiano presenta  una lucha feroz por sobrevivir, pues  cada día  se va castellanizando.

El panorama para el zapoteco es adverso, ya no es lengua franca, argumentó el maestro en Lingüística Indoamericana por el CIESAS, Víctor Cata.  Los censos del 2010 indicaron que en Tehuantepec, la otrora capital de los pueblos zapotecos en el Istmo, sólo quedan menos de cuatro mil hablantes de una población de 61  mil 872 habitantes.

Tlacotepec con una población de mil  221, sólo lo hablan 358 personas. Ixtepec con una población de 26 mil 450 habitantes, registra sólo cinco mil  31 hablantes. En Bixhahui o Chihuitán el zapoteco hace tiempo que se borró de la memoria de sus habitantes.

Para  el escritor  oaxaqueño,  el   Estado  mexicano hace una  labor  a medias en materia de rescate, preservación y difusión de las lenguas  maternas, un trabajo que  en el fondo busca la enseñanza  del español, aún a través de la educación indígena.

Al final de cuentas en un programa de transición  para pasar  del propio idioma al español. Enseñar  a los niños  cómo es la cultura española en su propia lengua, en ese sentido  es un logro a medias. No sólo el Estado  debe  involucrarse  en el rescate, preservación y difusión, también los propios hablantes, hacer suya la Ley de Derechos Lingüísticos, porque hasta ahora es letra muerta. Ésta debe de ser un arma para   retornar  las lenguas indígenas a los espacios públicos y las escuelas 

Víctor Cata en imparte un taller de Zapoteco.

El  integrante del Sistema Nacional  de Creadores cree que  el régimen educativo  en este país ha sido  fundamental en el desplazamiento de las lenguas indígenas, desde que   se estructuró  la Secretaría de  Educación Pública ( SEP)  con Vasconcelos a la cabeza.

En los 20,  veníamos de una revolución, apenas y 100 años de independencia, éramos un país niño,  teníamos  otro  interés.  Se veía a las lenguas indígenas como un obstáculo del progreso  de la nación. Se enfocaron a españolizarnos. Todos los   textos gratuitos  que distribuyó Vasconcelos se basó en los  clásicos, que eso  nos iba  a traer una luz de  civilización.  Nos iba llevar por  un  buen camino, nunca se contempló  a las lenguas  indígenas  para levantar el país.

El autor del libro bilingüe Sólo somos memoria /Nácasinu diidxa  considera que el daño está hecho, casi cien  años de persecución dio sus  frutos; el desarraigo desde las escuelas, considerada  como un tribunal inquisitorio.

Se persiguió a los que hablaban la lengua y los padres se prestaron, porque consideraron que  se accedería a una  mejor calidad de vida. Asociaron lengua indígena   con pobreza, incultura, desigualdad, atraso e ignorancia. La idea continúa arraigada en la mente de muchos indígenas. Tenemos los resultados del programa que Vasconcelos implementó.

Para revertir el daño,  el escritor  zapoteca considera  la  urgencia de  impulsar un trabajo de larga duración y  descomunal  en las escuelas,  en los espacios públicos, un trabajo de  masificación de las lenguas indígenas, aunque  al Estado no le interesa.

El especialista en Historia por la UNAM lamentó que el gobierno federal  sólo asuma  su papel de  proveedor en lo que respeta a las lenguas  maternas, pero no se involucra, está interesado en justificar  los fondos públicos, pero no investiga si los planes y proyectos llegan al centro del problema, peor aún, si hay  resultados.

Chonna/Tres

Natalia Toledo, Premio Nacional Netzahualcóyotl en Lenguas Indígenas, es crítica al señalar que el gobierno debe de redoblar esfuerzos en la preservación, porque todo lo que hace, lo realiza  a medias.

Mucho de lo que hace el Estado  es para justificar un montón de recursos  destinados a   instituciones,   para editar lo que ya existe,  pero no  van al origen  de la problemática que se presenta  en todas las lenguas maternas.  En zapoteco no se hace el trabajo con los hablantes;  promover la lengua, presentarles los  materiales editados, éstos  se hacen y  se dejan en bibliotecas en donde  nadie  se para.  No llega a las manos de los niños para crear lectores en lenguas indígenas.

Natal Toledo y Víctor Cata.

La poeta está consciente que el trabajo de rescate y preservación  no sólo recae en el Estado, sino también en toda la sociedad, porque ésta tiene la falsa idea de que  no hay pérdida por el simple hecho de conservar la comida, la vestimenta y  las fiestas.

La riqueza lingüística de este país es un bien común,  todos debemos de preocuparnos, aunque no lo hablemos. Debemos de protegerlo, debemos de   pelear para que  se conserven. El Estado nunca se hará responsable, pero  somos responsable todos. Es cierto,  debemos exigir más programas  eficientes, que los recursos bajen al fondo del problema, pero también participar, si no estamos fritos.

Tapa/Cuatro

“ Qui zuuyu naa gate’/ Naa nga jñou’/ bixhozelu’/ diidxa’ yooxhoo’ bixhozegolalu’// No me verás morir. / Soy tu madre/ tu padre/ la vieja  palabra de tu abuelo/,  así arranca el poema  “No me verás morir” de la escritora  oaxaqueña  Irma Pineda que  será leído por una actriz  en un acto oficial en el marco del Día Internacional de la Lengua Materna.

Para la  poeta zapoteca con Maestría en  Educación y  Diversidad  Cultural ,   a pesar  de lograr   avances  legislativos  como la  Ley de Derechos Lingüísticos desde el 2003 , por parte del gobierno existe un doble  discurso;  por un lado reforma la constitución para que se reconozca a México  como una nación pluricultural, pluriétnica, plurilingüística, crea   instancias como el INALI,  CDI, la   Dirección General  de  Educación Indígena , pero en los hechos no dota  ni de recursos suficientes  ni de personal capacitado para que esas intancias realicen una buena labor

Hay una deficiencia terrible, pero tiene que ver con toda una política global, en donde las  diferencias y  la diversidad cultural no caben. Existe una intención de que se homogenice  a la  población  y que desaparezcan las diferencias. Realmente no aterrizan los recursos, muchos  terminan en  gastos de operación, en salarios, el recurso   real que   se destina a las acciones  de recuperación de  lenguas   es mínimo.

Para lograr grandes avances,  la poeta recomienda que toda la sociedad también se involucre y que demande al Estado mexicano asumir su responsabilidad  en cuanto a la defensa de las lenguas  indígenas.

También considera que la  escuela es el principal etnocida en este país, pero no por culpa de  los maestros,  sino de todo un sistema prediseñado  para  aniquilar  a una población indígena.

Hablantes de zapoteco.

Para la autora del libro Ndaani gueela/ En el vientre de la noche,  existen tres espacios donde se puede recuperar la lengua: en lo cotidiano ( el hogar y los espacios públicos); el ámbito legislativo, lograr la obligatoriedad de la enseñanza de las lenguas indígenas en las escuelas, como lo hacen los vascos y catalanes; y el sistema educativo, fortalecer los  diseños  de alfabetos, programas curriculares que ayuden a que las lenguas indígenas tengan más presencia en las aulas, el diseño de  materiales didácticos y la ubicación  lingüística  de los maestros en un territorio.

Gaayú/Cinco

De acuerdo  al Centro de Estudios y Desarrollo de las Lenguas Originarias de Oaxaca ( CEDELO),  en  México se hablan 68 lenguas indígenas y más de 364 dialectos derivados de ellas.  De las once familias lingüísticas existentes en México, cinco están en Oaxaca ya que hay 179 variantes dialectales de los 15 grupos indígenas de la entidad.

En Oaxaca están  en extinción lenguas indígenas como el Ixcateco, el Zoque, el Amuzgo, el Chontal y el Huave.

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Cómo es la carretera del "terror" en el norte de México donde han desaparecido decenas de personas

En el noreste de México, decenas de personas han desaparecido en una importante autopista que llega a la frontera con EE.UU. Por su peligrosidad, ha comenzado a ser llamada la "carretera del terror".
17 de julio, 2021
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Lo que vivió una familia a finales de junio fue apenas un “susto”.

Sus cuatro integrantes fueron despojados de la camioneta en que viajaban de la ciudad de Monterrey a la de Nuevo Laredo, en el noreste de México, y abandonados a mitad del camino.

“¿Cómo están? ¿Se encuentran bien?”, pregunta el conductor de un tráiler que grabó el asalto a lo lejos.

“Nada más el susto”, responde el padre, quien luego explicó a la prensa que “de una camioneta se bajaron cuatro hombres armados. Traían ametralladoras”.

“Enfrente bajaron a una pareja de una camioneta Chevrolet blanca. Y después de eso, se viene un sujeto armado hacia nosotros, que era como de 30 años, andaba bien vestido“, dijo el hombre, quien no dio su nombre por razones de seguridad.

“‘¡Bájense! ¡Y dejen los celulares!'”, les ordenaron.

“Nos bajamos toda mi familia y nos fuimos para atrás”.

Lo que para esa familia fue solo un susto. Para decenas de familias, la inseguridad ha tenido como consecuencia la desaparición de un ser querido.

Y es que viajar de Monterrey -la urbe industrial más importante de México a la ciudad fronteriza Nuevo Laredo se ha vuelto un riesgo.

La autopista de peajes de unos 200 km en los últimos meses ha sido llamada la “carretera del terror” o el “triángulo de las Bermudas”, debido a los crecientes casos de secuestros y desapariciones forzadas que se han registrado.

Según la asociación Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León (FUNDENL), la organización más grande de apoyo a víctimas local, se han conocido al menos 49 desapariciones este año tan solo de habitantes del estado.

Es la cifra más alta en los últimos 10 años, dice a BBC Mundo Angélica Orozco, una portavoz de la organización.

“Están atacando directamente a la ciudadanía, que nos encontramos totalmente vulnerables ante la desinformación, porque no nos informan qué está sucediendo. Y comprobamos, una vez más, que no hay un plan para buscar a las personas desaparecidas”, señala.

Protesta por los desaparecidos entre Nuevo León y Tamaulipas

Reuters
Este año se ha incrementado notablemente la desaparición de personas que viajaban de Nuevo León a Tamaulipas.

Las autoridades de Nuevo León, por su parte, reportan solo 41 investigaciones por desaparición en 20 meses, con 1,4 personas en promedio por caso. Y han anunciado nuevas medidas para su búsqueda.

Pero FUNDENL y otras organizaciones advierten que hay una “cifra negra” de casos no conocidos por falta de denuncia.

Una vía moderna y peligrosa

La autopista 85D que conecta a Monterrey con Nuevo Laredo no es un camino secundario, como los que llegan a ser controlados por grupos criminales en algunas regiones conflictivas de México.

Todo lo contrario: es una autopista de cuatro carriles, con casetas de peajes electrónicos e infraestructura de pasos elevados a lo largo de un trayecto casi en su totalidad recto.

Es parte de la carretera Panamericana, que conecta de norte a sur el continente americano.

Transportistas en la carretera Monterrey-Nuevo Laredo

Getty Images
La carretera 85D es vital para la exportación de manufacturas hechas en México hacia EE.UU.

Al ser la vía más corta del centro de México a la frontera con EE.UU., es una vía importante, tanto para la exportación e importación de mercancías, como para los habitantes de Monterrey que van por turismo o negocios a las ciudades del sur de Texas.

“Es el camino hacia la frontera para gente que va a EE.UU. de compras o por cuestiones personales. Y por eso consideramos que desde hace años las autoridades han tenido información de que suceden desapariciones. Y no hay sistemas de videovigilancia u operativos permanentes”, señala Orozco.

Pese a ser una infraestructura vital, la seguridad para conductores -tanto de transporte de carga como civiles- “no está garantizada”.

El tramo del peligro

En particular, hay un tramo que ha sido el más riesgoso en los últimos meses: el de la frontera entre los estados de Nuevo León y Tamaulipas.

Apenas el 19 de junio pasado, un ingeniero en sistemas de 35 años -de identidad reservada- fue secuestrado durante varias horas por hombres armados vestidos con ropa militar.

En una denuncia ante el ministerio público de Nuevo León, señala que sobre la carretera había un retén de sujetos armados que lo detuvo. Uno de ellos le dijo “toma tus cosas y bájate del vehículo” para revisar su camioneta.

Patrullas en la carretera 85D de Monterrey a Nuevo Laredo

Reuters

Lo subieron a un vehículo, le cubrieron la cabeza y lo empezaron a “mover todo el día por un camino de terracería desconocido”, explicó.

Le preguntaban que “dónde está la droga que traía” y que “para quién trabajaba”.

Incluso lo golpearon una tabla de madera en un momento para que hiciera una confesión, pese a que les aseguro que trabajaba en una empresa de sistemas y que en su celular tenía los datos de su trabajo.

Explica que al final lo abandonaron con los ojos cubiertos en un camino de terracería. Encontró una población y pidió ayuda. Más tarde pudo localizar su camioneta y volver a Monterrey.

Map

FUNDENL también ha detectado que los choferes de aplicaciones como Uber o Didi, que son solicitados para realizar viajes hacia la frontera, también han sido atacados por los criminales.

“En general, tenemos casos documentados desde 2011. Y con la crisis desde este año, empezamos a recibir reportes de años anteriores”, explica Orozco.

La cruenta rivalidad de carteles

Desde hace unos meses hay una creciente disputa de grupos delictivos por el control de las ciudades que colindan con EE.UU. en los estados de Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.

Se trata de puntos clave para el tráfico de drogas y mercancías ilegales, así como el flujo de recursos económicos que los carteles buscan manejar, explica el investigador en seguridad pública Víctor Sánchez a BBC Mundo.

Patrullas en la carretera 85D de Monterrey a Nuevo Laredo

Reuters
El tramo de la carretera cercano a Sabinas Hidalgo es uno de los más riesgosos.

“Los comandos paran a tráileres que llevan mercancías. Se llevan los camiones o a veces solo la mercancía. Y en algunas ocasiones desaparecen a los conductores. Lo mismo sobre vehículos privados: se enfocan en camionetas equipadas que después utilizan para sus actividades”, indica.

Aunque ha sido una práctica vista desde hace una década, se ha recrudecido en los últimos meses.

“Es una zona de conflicto y disputa, pero va más allá de la simple disputa de organizaciones criminales. Tiene que ver mucho con el ADN de Los Zetas“, explica Sánchez.

Y es que el Cartel del Noreste -CDN, conformado por miembros del extinto grupo sanguinario Los Zetas- controla la ciudad de Nuevo Laredo, que ha sido blanco de otras organizaciones recientemente.

“Se ha recrudecido mucho la ofensiva en los últimos meses por parte del Cartel Jalisco Nueva Generación, de la mano de una organización local, los Metros, que es una facción del Cartel del Golfo”, indica Sánchez.

Foto del desaparecido Isaac Hernández

Reuters
Muchas víctimas de desaparición en la zona son los conductores de camiones.

“El CDN sospecha de cualquier vehículo ostentoso que circule por la carretera a determinadas horas, previendo una incursión. Y eso puede explicar algunas de las desapariciones de los últimos meses”, explica el investigador, residente del vecino estado de Coahuila.

Muchas víctimas de desaparición no son encontradas porque los carteles evitan dejar evidencias, como el cuerpo de las víctimas.

La respuesta de los gobiernos

Ante el aumento de casos de desaparición, los gobiernos estatales y el federal han empezado a tomar acciones en las últimas semanas.

La Guardia Nacional federal fue desplegada para realizar patrullajes a lo largo de la carretera 85D.

Patrullas en la carretera 85D de Monterrey a Nuevo Laredo

Reuters

Y la semana pasada, los gobernadores de Nuevo León y Tamaulipas se reunieron para acordar una mejor coordinación en la investigación de casos de desaparecidos, algo que han reclamado las familias de las víctimas.

“Se contempla la instalación de puntos fijos intermitentes en especial en zonas específicas como el tramo del kilómetro 100 al 176 (zona limítrofe entre estados)”, indicaron en un comunicado conjunto.

“No nada más es la autopista, hay brechas donde también la Guardia Nacional, Fuerza Civil y el Ejército Mexicano entramos a vigilar, a disuadir, a buscar individuos que estén buscando hacer daño a la gente”, dijo el comisario de la Fuerza Civil de Nuevo León, Jorge Garza Morales.

Protesta por los desaparecidos entre Nuevo León y Tamaulipas

Reuters
El gobierno de Nuevo León dice que tomó nuevas medidas en atención a las protestas por desapariciones recientes.

Orozco, sin embargo, advierte que esas acciones suelen ser temporales. Cuando se acaban, el problema regresa.

“Los operativos desde junio qué bueno que los están haciendo, pero deberían haberlos empezado desde que hubo reportes que algo estaba sucediendo, desde abril”, señala.

“El discurso gubernamental es el mismo, de ataques entre bandas de criminales. Pero están atacando a trabajadores y familias directamente. Es lamentable“.


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