La República Amorosa se desgasta en precampaña
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La República Amorosa se desgasta
en precampaña

La línea de "amor y paz" en el discurso de López Obrador ha ido cambiando desde el 15 de noviembre a la fecha.
Por Paris Martínez
23 de febrero, 2012
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Andrés Manuel López Obrador, candidato de la izquierda a la presidencia de México.//FOTO: Cuartoscuro

El pasado 18 de diciembre, Andrés Manuel López Obrador inició la precampaña como aspirante único de la izquierda a la Presidencia de México, llevando bajo el brazo sus “Fundamentos para una República Amorosa“, el documento que reúne la filosofía de “progreso con justicia y una manera de vivir sustentada en el amor a la familia, al prójimo, a la naturaleza y a la patria”, con la que asumió, de inicio, un discurso basado en las propuestas de gobierno y “no en las descalificaciones personales” de sus adversarios o de otros actores políticos de fuerzas rivales.

No obstante, al cierre de las precampañas, ocurrido el 15 de enero pasado, los mismos informes de actividades públicas del así llamado Movimiento Progresista (coalición de los partidos de la Revolución Democrática, del Trabajo y Movimiento Ciudadano) dejan ver que no siempre se logró mantener la línea de “amor y paz” en el discurso de aquel que acuñara, en 2006, las frases “ya cállate, chachalaca” y “al diablo con sus instituciones”, dirigida al entonces presidente panista Vicente Fox, o que calificó como “oligarquía neofascista” al gobierno de Felipe Calderón.

Animal Político te presenta aquí un repaso por los dos tipos de discurso mantenido por López Obrador, durante las precampañas, a la luz de las distintas coyunturas políticas a las que éste se fue ajustando…

Fin de año, buenos deseos

15 de noviembre

Al ser confirmada su postulación como precandidato único de izquierda a la Presidencia, tras una encuesta de preferencia en la que el otro contendiente, Marcelo Ebrard resultó perdedor, Andrés Manuel López Obrador afirmó que “aspiramos todos, mujeres y hombres libres y conscientes, a vivir en una sociedad más justa, más humana y más igualitaria. Vamos todos juntos, sin odios ni rencores, a construir una República Amorosa, con dimensión social y con grandeza espiritual”.

Cuatro días después, el precandidato izquierdista dio la primera muestra de este discurso conciliador, al volver al principal noticiario de Televisa, para declarar zanjadas las diferencias con la televisora, así como “con todos los medios de comunicación”, a los que seis años antes tildó de “manipuladores”, además de que el 29 de noviembre siguiente ofreció “amor y paz” a la corriente perredista Nueva Izquierda, con la que se mantuvo enfrentado por cinco años.

6 de diciembre

Ante las lecturas sarcásticas que generó en algunos el postulado de lo “amoroso”, y que en otros provocó críticas por considerarlo una muestra de relajación de la agenda izquierdista, López Obrador presenta el documento “Fundamentos para una República Amorosa”, una especie de guía para “la elaboración de una constitución moral (…) que establezca las bases para una convivencia futura sustentada en el amor y en hacer el bien para alcanzar la verdadera felicidad”, aunque eso no obstó para que calificara a Peña Nieto como símbolo de corrupción y aseguró que, de llegar el priista a la Presidencia, nombraría a Elba Esther Gordillo titular de la SEP, a Arturo Montiel como contralor, a Moreira como encargado de Gobernación, y a Carlos Salinas lo pondría al frente de Hacienda.

18 de diciembre

Este día iniciaron las precampañas de todos los aspirantes a la Presidencia (el izquierdista, el priista y los tres panistas).

Durante su primer acto, López Obrador aprovechó para cerrar el ciclo de cinco años “de resistencia”, tal como lo definió, y aseguró que con ese mitin, realizado en la delegación Gustavo A. Madero, del Distrito Federal, emprendía un recorrido nacional para impulsar “el cambio por la vía pacífica y electoral”.

Dos días después dejó ver su postura amistosa con las clases económicamente altas, al asegurar que su intención no es “quitarle a los ricos para darle a los pobres” y, en Iztapalapa, afirmó que de llegar a Los Pinos “no hará falta expropiar a nadie ni quitarle su patrimonio”.

22 de diciembre

López Obrador prosigue sus reconciliaciones, esta vez con el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (organismo al que seis años antes definiera como copartícipe en el fraude que denunció entonces) y, luego de enviarle una carta mesuradamente escrita, aunque fundamentada con el frío lenguaje del derecho, en la que el aspirante izquierdista solicitó precisar qué tipo de actividades le estaba permitidas durante la precampaña, éste se dijo “satisfecho” con la autorización del Instituto Federal Electoral para realizar los mítines que, de por sí, ya tenía cuatro días realizando.

“No queremos que se piense que estamos en contra de todo”, dijo, al aceptar las condiciones de precampaña impuestas por el IFE.

Así, el terso proceso de selección del candidato al interior de la izquierda y su nueva postura conciliadora se reflejaron, para finales de diciembre, en un aumento de las preferencias electorales en favor del tabasqueño, al pasar de 16% a 18% (según la encuestadora Consulta Mitofsky).

En cambio, el puntero en las encuestas, Enrique Peña, caía 3% en el ánimo de los votantes, tras su affaire literatura y, también, luego de que su hija Paulina tildara de “proles” y “pendejos”, a los que criticaron a su padre por no recordar el título de ningún libro.

Diplomacia de Año Nuevo

6 de enero de 2012

En enero, López Obrador continuó con las ofertas de reconciliación, ahora dirigidas a inversionistas de los sectores industrial, turístico y patronal. De hecho, en Quintana Roo les dijo: “No soy enemigo de los empresarios que, con su esfuerzo y de conformidad con la ley logran un patrimonio”, y les reiteró que las tres palabras que resumen su propuesta de precampaña son: “honestidad, justicia y amor”.

Un día después, en Yucatán, López Obrador retomó el discurso confrotativo con Peña Nieto, al que calificó como alguien “desleído, que no sabe nada del país, es pura pose, es un cascarón”.

11 de enero

Al recorrer distintos municipios de Chiapas, el aspirante presidencial del Movimiento Progresista anunció que, de ganar las próximas elecciones, “no vamos a vengarnos” de quienes han ocupado la presidencia desde 1998: Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón, a los que incluso ofreció servir de intermediario para “serenarlos y tranquilizarlos”.

Tal declinación de “venganza” fue formulada en el contexto de la demanda interpuesta contra Zedillo en Estados Unidos por su presunta responsabilidad en la masacre de 45 personas en Acteal, Chiapas, así como por la solicitud de investigación por posibles delitos de lesa humanidad promovido contra Calderón en el Tribunal Penal Internacional, a raíz de las 50 mil muertes por la guerra contra el narco.

Además, López Obrador amplió su oferta de paz al panista Diego Fernández de Cevallos y, al subcomandante Marcos, líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, le hizo saber a través de la prensa que respeta sus opiniones adversas y “no caeré en confrontación alguna”.

También en Chiapas, el tabasqeño recomendó promover la reconciliación entre “los de arriba”, en referencia al conflicto entre el ex gobernador Pablo Salazar, quien se encuentra sujeto a diversos procesos penales, promovidos por el actual mandatario, Juan Sabines, a los que sugirió llevar a la práctica el himno estatal, que en su quinta estrofa invoca a olvidar la “odiosa venganza”.

15 de enero

“De manera diplomática”, el precandidato presidencial de izquierda anuncia ante campesinos chiapanecos que, de ganar, bloquearía la dirigencia que Elba Esther Gordillo ejerce de forma vitalicia en el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación.

“Tenemos que convencerla –dijo–, para que se haga a un lado (…) Es una vergüenza que Elba Esther maneje la educación.”

Por mera coincidencia, un día después, la dirigente magisterial fue abucheada en Puebla, durante el primer informe de labores del gobernador Rafael Moreno Valle, al que acudió como “invitada especial”.

16 de enero

En Puebla, López Obrador convoca a celebrar un “congreso para construir las bases de una República Amorosa”, a celebrarse el 21 de marzo en el Museo de la Ciudad de México.

“En esencia –afirmó– se trata de poner en la agenda nacional los conceptos del amor, la honestidad, la justicia, la austeridad, la verdad, la dignidad, la no violencia, la diversidad, la no discriminación, la igualdad, el respeto, la fraternidad, la tolerancia, la transparencia, la pluralidad, la congruencia, la libertad, la felicidad y la verdadera legalidad.”

19 de enero

López Obrador anuncia que enviará “una cajita con suficientes sobres de té de tila, para que se serenen y tranquilicen” sus adversarios políticos, a cuya “desesperación” atribuye la sanción de 5 millones de pesos que el Instituto Federal Electoral impuso al PT, uno de los integrantes del Movimiento Progresista, por difundir spots en los que se llamaba a votar por el tabasqueño.

Para el PRI, subrayó, no hubo sanción alguna por la aparición de su logotipo en el calzoncillo de un boxeador mexicano, en un combate fuera del país.

Este mismo día, López Obrador pide a industriales con los que se reunió en Jalisco que “tengan confianza, soy un hombre acostumbrado a cumplir mis compromisos”, y es que en este encuentro con la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados unidos Mexicanos ofreció facilidades para la actividad productiva y deducciones fiscales.

Tono in crescendo

21 de enero

Un día después de que se anunciara la ruptura de la alianza electoral entre los partidos Nueva Alianza (cuya principal líder es Elba Esther Gordillo) y Revolucionario Institucional, el aspirante de la izquierda calificó la medida como “un acto fingido”, producto del descenso en las preferencias electorales del priista.

López Obrador aprovechó informar, con algo de sarcasmo, que el Enrique Peña Nieto comenzó a recibir risoterapia y talleres de dicción, luego del episodio de los libros y, después, de las burlas recibidas por intentar hablar en náhuatl, incurriendo en errores.

Para el día siguiente los comentarios sobre el rival priista continuaron, y recordó que la propuesta de Peña para abrir el sector petrolero a la inicativa privada, algo que, dijo López Obrador, “dejaría latente el riesgo de una confrontación violenta”.

Por el contrario, el tabasqueño hizo un guiño a la iglesia católica, al sumarse a la petición de “tregua” durante la próxima visita papal, que el arzobispo José Guadalupe Martín Rábago formulara horas antes al crimen organizado.

25 de enero

Al retomar la hipótesis de la “falsa ruptura” entre Gordillo y Peña Nieto, López Obrador califica a este último como “alguien que no tiene sustancia, producto de la publicidad, al que introdujeron al mercado como se hace con un producto chatarra: está vacío y ya no hayan qué hacer sus asesores, patrocinadores, facultativos, encuestadores, publicistas, etcétera”.

Por el contrario, se sumó a la propuesta formulada por el PAN para establecer un mecanismo de blindaje electoral, que impida el ingreso de recursos del crimen organizado a las campañas políticas, así como la aplicación de controles de confianza a los aspirantes presidenciales.

Dos días después, además, pidió al activista Javier Sicilia, promotor del “voto nulo”, reconsiderar su postura y, para el 28 de enero, anunció que ya “establece comunicación con militantes panistas y priistas”, para sumarlos a su proyecto político.

2 de febrero

López Obrador aplaude la negativa formulada por la Comisión Federal de Competencia para que Televisa y TVAzteca establezcan una alianza en servicios de telefonía celular, aunque aseguró que “yo no tengo enemistad ni con Emilio Azcárraga (presidente de Televisa), con Ricardo Salinas Pliego (dueño de TVAzteca), y tampoco con Carlos Slim (uno de los principales interesados en la apertura en el ramo de televisión, y también el primer afectado con una eventual alianza de las televisoras en el rubro de telefonía).

3 de febrero

Tres días después de que funcionarios del gobierno priista de Veracruz fueran sorprendidos en el aeropuerto de Toluca con 25 millones de pesos en efectivo, y en coincidencia con la difusión del segundo descenso consecutivo en las preferencias electorales del priista Peña Nieto (quien según Mitofsky perdió en enero 1.1% de apoyo), el precandidato presidencial de izquierda (cuyo ascenso en las encuestas se estancó en 18% a principio de año) redobló las críticas contra el tricolor y, recordando la anécdota del 16 de diciembre, cuando se difundió un video en el que el aspirante tricolor aparece dando un discurso en inglés, con una deficiente pronunciación, aseguró: “Yo tampoco hablo inglés, pero no simulo conocerlo.”

Esta vez, la crítica se amplió a los medios de comunicación, a los cuales acusó de tener “engañada a la gente”, así como de “cuidar muchísimo a Peña Nieto y al PRI”, aunque, acotó, “esto lo digo fraternalmente, cariñosamente, amorosamente, sin ofender a nadie, con el ánimo de no pelearme con nadie y de manera muy respetuosa”.

Un día después, en su recorrido por el Estado de México, aseguró que ésta es la entidad donde están “los ladrones más importantes del país” y emplazó a Peña a someter su gestión como gobernador de ese estado “a una auditoría externa”, algo que, añadió, su administración en realidad “no resiste”.

Más allá “de que no sepa leer –dijo López Obrador–, Peña Nieto es un ex funcionario deshonesto de Arturo Montiel.”

Además, a los panistas, que se hallaban en la víspera de su elección interna para definir candidato presidencial les dijo que “si Gómez Morín (fundador del PAN) resucitara, se volvería a morir al ver en el periódico las fotos de despensas y regalos entregados a cambio de votos”.

República Amorosa, fuego a discreción

5 de febrero

En el último día de su precampaña por el Estado de México, el aspirante del Movimiento Progresista acusa al actual gobernador, el priista Eruviel Ávila, de incumplir sus promesas de campaña y, “tomando en cuenta que estamos en la República Amorosa”, sugirió que los calificativos que podían usar contra el sucesor de Peña Nieto son: “falsario, mentiroso, corrupto e incongruente… si así es Eruviel, imagínense cómo es su jefe (en referencia al aspirante presidencial priista)”.

Una semana después, al recibir a Peña Nieto, el mandatario constitucional mexiquense respondió a estas críticas, advirtiéndole a López Obrador, “que no nos piquen la cresta, porque por cada calumnia habremos millones para defenderlo (a Peña Nieto”. Luego, Eruviel Ávila miró a los ojos al aspirante priista y le dijo: “Amigo Enrique, no estás solo, cuentas con tus hermanos del Edomex.”

6 de febrero

Pocos minutos antes de que citara al poeta mexicano Enrique González Martínez, para describir la política amorosa con el verso que reza: “Y quitarás, piadoso, tu sandalia, para no herir las piedras del camino”, López Obrador se lanzó contra la recién electa aspirante panista a la Presidencia, Josefina Vázquez Mota, quien un día antes asegurara que su reto es vencer a Peña, sin citar siquiera a López Obrador.

“Yo respeto mucho a la señora –dijo–, ya sé cómo es… ya la padecí… es igual a otros panistas de arriba, la señora ayudó en el fraude de Calderón, utilizaron los programas sociales de la secretaría en que ella estaba para comprar votos (…) La respeto mucho, como señora, como mujer.”

Un día después, sin embargo, el tabasqueño afirmó que “no quiero ya seguir recurriendo al expediente de 2006”, cuando, reiteró, “ganamos las elecciones”.

8 de febrero

Al prometer la reconstitución de los organismos encargados de brindar seguridad y justicia en México, López Obrador aseguró que convocará a ciudadanos incorruptibles. Y subrayó: “Sí hay hombres y mujeres con esa característica, sólo que no se encuentran precisamente en el actual gobierno (panista) ni en el PRI”.

Y 24 horas después, volvió a la carga contra sus rivales, y aseguró que la elección presidencial “no se circunscribe a un asunto de género o de belleza (…) A Peña Nieto lo presentan como una gente muy atractiva, pero no es un asunto de belleza ni de género (en referencia a Vázquez Mota, única mujer en la contienda por Los Pinos). Si sigue el PRI o el PAN, si es Josefina o Peña, toco madera, se va a seguir hundiendo el país”.

13 de febrero

López Obrador baja de tono a las críticas fomuladas en días previos contra sus adversarios y, sobre la negativa de Josefina Vázquez Mota a reconocerlo como rival competitivo, el aspirante presidencial de izquierda responde que “respeto eso, lo único que sé es que estamos bien y de buenas”, además de que, sobre las acusaciones por compra de votos que dirigió a la panista previamente, aclaró: “No quiero meterme en eso”.

Luego, sobre Peña Nieto, aseguró que no se trata de “tumbarle el copete”, como sugirió un periodista de Sinaloa, “sino de que se termine la corrupción, el régimen de privilegios e injusticias que está destruyendo a México”.

Dos días después, el 15 de febrero, López Obrador concluyó en Oaxaca su precampaña, sin citar en ninguna ocasión el concepto República Amorosa.

En cambio, ofreció a los oaxaqueños que “ningún proyecto de desarrollo se va a imponer, por importante que sea en términos económicos”, aunque, 24 horas después, ya en el DF, prometió a la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios garantías para ejecutar sus “proyectos”.

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Elecciones en EU: los votantes a quienes no les gustan ni Trump ni Biden

A medida que aumentan los esfuerzos para convencer a los votantes indecisos, no todos están contentos con la opción que se les ofrece.
13 de septiembre, 2020
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Post it con caras tristes y una pregunta

Getty Images
No todos están contentos con los candidatos a las elecciones de Estados Unidos.

En la recta final de una elección polémica en Estados Unidos, los partidarios de Donald Trump y Joe Biden están haciendo un último esfuerzo para mostrar su respaldo y convencer a los votantes indecisos.

Pero no todo el mundo está contento con las alternativas que se les ofrecen.

A menos de dos meses para el final de la campaña, los dos partidos principales han promocionado la contienda de noviembre como “la elección más importante de nuestra vida” y anunciaron récords de recaudación de fondos en las últimas semanas.

Los observadores políticos predicen un gran aumento en la participación general, pero muchos votantes aún no están seguros de si votarán por el presidente en funciones Donald Trump, el candidato demócrata Joe Biden o por cualquier otra persona.

Estoy desilusionado con esta elección”, dice Samian Quazi, un enfermero psiquiátrico de 32 años de edad residente en Houston.

“Realmente no tenemos buenas opciones. Ninguno de los candidatos está abordando realmente ningún problema ni ofrece ninguna esperanza para que este país mejore la vida de las personas”, añade.

Imagen de promoción con Joe Biden y Donald Trump

BBC
Ni Joe Biden, ni Donald Trump

Quazi ha votado regularmente en elecciones anteriores. Dijo que lo hizo por los candidatos del Partido Demócrata en las elecciones presidenciales de 2016 y los comicios de mitad de período de 2018, pero se ha vuelto desconfiado después de ver perder a su candidato preferido, el izquierdista Bernie Sanders, en las primarias del Partido Demócrata a principios de este año.

“Fue un ejemplo de los poderes fácticos que controlan el acceso a los medios en este país sin querer ver amenazados sus intereses económicos”, analiza.

Me pregunto si Estados Unidos todavía está tratando de ser una democracia, cuando en realidad es una plutocracia”, dice Quazi.

“Cuando se trata de cambios económicos y estructurales reales que posiblemente podrían amenazar el control que tienen sobre nuestro país, hay una reacción dura y expulsan a cualquiera que materialmente pudiera cambiar nuestras vidas”, opina.

Poca participación

La desconexión política en Estados Unidos ha llevado a bajas tasas de participación de votantes en relación con el resto del mundo, en elecciones recientes en el rango del 50-60%.

Pegativas de Yo voté en inglés.

Reuters
La participación de la gente en las elecciones en Estados Unidos es baja en comparación con otros países.

La participación general de votantes entre los países de la OCDE es de aproximadamente el 70% e incluso muchos países en desarrollo tienden a ver tasas de participación más altas que las observadas en la mayoría de las elecciones estadounidenses.

Aproximadamente el 64% votó en las elecciones de 2008 entre Barack Obama y John McCain, pero la participación cayó a un mínimo de 20 años durante las elecciones de 2016 a solo el 55%.


Candidatos de otros partidos para las elecciones presidenciales de 2020

Jorgensen_Hawkins_West_De-La-Fuente_Blankenship

Getty/Reuters
  • Jo Jorgensen, Libertarian Party (Partido Libertario)
  • Howie Hawkins, Green Party (Partido Verde)
  • Kanye West, Birthday Party (Partido Fiesta de Cumpleaños)
  • Rocky De La Fuente, Alliance and Reform Parties (Partido Alianza y Reformas)
  • Don Blankenship, Constitution Party (Partido de la Constitución)

Según un estudio publicado en febrero por la organización sin fines de lucro Knight Foundation, de tendencia izquierdista, casi la mitad de los votantes elegibles, o cerca de 100 millones de personas, no participan en las elecciones.

“Es un grupo muy grande y es la mitad del país, por lo que es diverso”, dijo Eitan Hersh, profesor asociado de ciencias políticas en la Universidad de Tufts y asesor académico del informe de la Fundación Knight.

“La falta de compromiso tiene que ver con que la gente no se sienta conectada con el sistema electoral y no piensa que es importante“, agrega.

Algunos países con mayor participación, como Bélgica y Chile, implementaron alguna forma de voto obligatorio, que tuvo un impacto dramático en la participación.

Un hombre con mascarilla inserta su voto en un buzón del correo para las elecciones en Estados Unidos.

Reuters
Existen varios factores que hacen que la gente vote menos en Estados Unidos.

Otros, como Australia y Alemania, han conquistado a nuevos votantes mediante el registro automático de votantes u otro tipo de iniciativas.

En Estados Unidos, sin embargo, votar y registrarse para votar son más una responsabilidad individual.

Durante las últimas décadas, muchos estados han dado prioridad a mejorar el acceso a las urnas, lo que incluye permitir el registro de votantes el mismo día, mantener abiertos los lugares de votación por más tiempo y ampliar las opciones de votación anticipada o por correo.

¿Por qué la gente no va a votar?

Según Hersh, la enorme importancia que se le da a mejorar el acceso de los votantes y a eliminar otras barreras estructurales no tiene un impacto significativo en la participación de los votantes.

Las razones de por qué hay bajas tasas de participación “tiene mucho más que ver con lo que le importa a la gente y lo que los motiva”.

Él predice que, a medida que la política en Estados Unidos se vuelve más nacionalizada y partidista, más personas pueden desvincularse del proceso político.

“Solía ocurrir que los votos para una legislatura estatal no estaban muy correlacionados con los votos para presidente, porque son temas diferentes”, describe.

Partidarios de Trump y Biden.

Reuters
Hay estadounidenses a quienes no les gustan ni Trump ni Biden.

“En esta era votar por alguien que se postule para el concejo municipal podría ser un referéndum sobre Trump en la cabeza de la gente”, opina.

Señala que hacer de la política una lucha entre el bien y el mal está desvinculado de la realidad de dirigir un gobierno.

Mucha gente simplemente no está interesada. Al igual que en cualquier deporte, cuanto más se centra en una rivalidad, más divertido es para las personas a las que les gusta ese deporte, pero a otros les parece una parte extraña de la vida que no es para ellos”, compara.

“Votar de buena fe”

Hrant Papazian, de 52 años, es una de esas personas a quienes no le interesa ir a votar

Como inmigrante armenio que creció en el Líbano durante una guerra civil que duró tres décadas, Papazian cumplió 18 años en California y ha vivido allí desde entonces, pero nunca ha votado.

Afirma que votar puede hacerte sentir bien y empoderado, pero cree que el status quo siempre permanecerá intacto.

“No tengo ganas de seguirle el juego. No creo que alguna vez se nos ofrezcan candidatos que estén interesados en la salud de la sociedad. No puedo imaginar que el sistema produzca políticos por los que yo pueda votar de buena fe”, afirma.

Hrant Papazian

Courtesía Hrant Papazian
Hrant Papazian no confía en el sistema político.

Papazian, que trabaja como profesor de informática de secundaria, sabe que su opinión sobre la votación suena radical, pero se mantiene firme en su resistencia a un sistema político que, según él, está en declive.

Se supone que la democracia mejorará, pero creo que es lo contrario, empeora con el tiempo. Y cuanto más grande es el país, más heterogéneo es, menos sostenible es. Nos estamos dividiendo en tribus más pequeñas y eso hace nos sea más fácil de controlar y mantenernos en este camino que va cuesta abajo lentamente”, analiza.

“La única forma de lograr un cambio real es que boicoteemos”, sugiere.

“No habrá grandes cambios”

Algunos votantes primerizos ya están desilusionados con el sistema.

Grace Link, de 20 años, es una estudiante universitaria de Wisconsin. Quiere votar en su primera elección presidencial, pero no está contenta con sus opciones.

“Es muy fácil ver cuando el dinero y el poder dentro de un partido entran en juego para callar a los jóvenes”, advierte.

“Básicamente, nos sentimos culpables de votar por Joe Biden y por quien elija el Partido Demócrata cuando, durante la temporada de primarias, los jóvenes fueron ignorados de manera abrumadora“, asegura.

Grace Link

Courtesía Grace Link
Grace Link dice que no hay representación para los jóvenes.

Link argumenta que la nominación de Joe Biden refleja un sistema que prioriza las necesidades de los votantes blancos de clase alta por sobre otros, incluidos los votantes jóvenes con una creciente deuda de préstamos estudiantiles como ella.

“Gran parte de su discurso, especialmente hacia los jóvenes, es que pueden empujar (a Biden) más a la izquierda, mientras que con Trump no pueden hacerlo. En el corto plazo, los próximos cuatro años pueden ser mejores, pero en el largo plazo, no habrá grandes cambios“, concluye.


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