“Quita un Anuncio” y limpia las calles
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“Quita un Anuncio” y limpia las calles

Por Pablo Luna ( @Pablodoblell)
15 de febrero, 2012
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Ante el bombardeo de mantas, cárteles y espectaculares que promueven la imagen de diferentes políticos en la Ciudad de México y que incluso han sido colocados en árboles, puentes peatonales, semáforos y diverso mobiliario urbano, un grupo de ciudadanos, encabezados por el abogado Jesús Robles Maloof (@roblesmaloof), lanzaron vía Twitter la propuesta “Quita un anuncio”, con la cual buscan limpiar las calles de la contaminación visual y ambiental que genera este tipo de propaganda.

Robles Maloof explicó al periódico Reforma que hay ciertos lugares donde es ilegal colocar propaganda electoral y, por ende, retirarla o “inhabilitarla” no es un delito. Ademas, llamó a quienes quieran unirse a este movimiento ciudadano a documentar su acción, reciclar la propaganda y, si es posible, la devuelvan a los políticos o partidos que se anuncian. En su blog, el abogado publicó una “Guía ciudadana en cuatro pasos” para orientar a quienes quieran unirse a esta propuesta.

Las denuncias ciudadanas por la contaminación visual de las campañas y precampañas de políticos en el DF comenzaron hace varias semanas y, según Maloof, la propuesta para retirar la propaganda fue hecha hace unos días por una ciudadana identificada en Twitter como Thais Muñoz (@thaismunoz); la acción, como tal, empezó esta semana.

Varios activistas, académicos y ciudadanos en general se han unido al llamado de #QuitaUnAnuncio y algunos han propuesto formar brigadas, a pie o en bicicleta, para que el próximo fin de semana se haga un retiro masivo de este tipo de anuncios.

 

 

 

 

Aquí algunas de las fotos de usuarios de Twitter en las que denuncian la “invasión” de la propaganda electoral.

Propaganda del Partido del Trabajo.

¿Hasta dónde es legal quitar la propaganda electoral?

A decir de Maloof, se puede retirar la propaganda cuando esté en lugares prohibidos, como áreas verdes, semáforos, puentes, casetas telefónicas, paradas de autotransporte y señalamientos viales.

La propaganda se debe respetar cuando esté colocada en postes de luz y alumbrado, bienes de uso común del GDF, vallas y anuncios espectaculares con permisos en regla y bardas en general de propiedad privada que cuenten con permiso del dueño.

Para poder facilitar el retiro de propaganda electoral, Maloof recomiendan tomar una foto del antes y otra del después, utilizar una escalera y unas pinzas o tijeras para cortar el alambre o hilo con el que pudiera estar sujeta. El material se puede reciclar o tirar a la basura por cuenta propia, aunque también se puede cortar por la mitad, de manera que ya no se pueda volver a utilizar, y llevarla a la sede de los partidos para que ellos se hagan responsables por sus desechos.

Ninguna autoridad puede detener a los ciudadanos, pues no existe ninguna infracción cívica o delito que castigue el retiro de propaganda electoral de lugares prohibidos o fuera del tiempo de campaña; lo anterior está basado en el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, (art. 234, 235, 236) el Código de Instituciones y Procedimientos Electorales del DF (arts. 311, 313, 318 154 a 157 y 222) y la Ley de Publicidad Exterior y su reglamento (arts. 13 fracc. I, XXXII 21 y 94)

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Getty Images

El punto débil del COVID que encontró una científica mexicana (y cómo puede servir para neutralizarlo)

La física mexicana Mónica Olvera de la Cruz detectó con su equipo de científicos que el nuevo coronavirus tiene un componente que puede ser bloqueado para evitar su transmisión al cuerpo humano.
Getty Images
18 de agosto, 2020
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Como especialista en física enfocada en la ciencia de los materiales, la doctora mexicana Mónica Olvera trabajaba en sus propios desarrollos tecnológicos hasta que la pandemia de COVID-19 cambió las cosas.

Un familiar suyo enfermó de gravedad en México, lo cual llevó a la científica a enfocar sus estudios en entender cómo el virus SARS-CoV-2 interactúa con el cuerpo humano a un nivel físico-biológico.

“Yo no tenía nada qué ver con medicina. Yo soy científica en ciencia de materiales. Pero a la hora de ver este problema tan fuerte, entramos en acción”, dice a BBC Mundo la especialista.

Su equipo en la Universidad Northwestern (Estados Unidos) analizó las diferencias entre el coronavirus que causó la epidemia SARS de 2003 y el causante de la enfermedad COVID-19.

Y encontró un punto débil con el que se le puede atacar.

“Estamos bloqueando el virus”, señala al explicar cómo su experimento a nivel molecular ha reducido de manera inicial en 30% la conexión del patógeno con los receptores humanos.

Una ilustración del SARS-CoV-2 atacando una célula

Getty Images
Las espigas (amarillas) del coronavirus se conectan a las células AC2 (en turquesa) del cuerpo. Si se impidiera eso, se neutralizaría.

“Antes de entrar el virus (en el cuerpo), sí podemos atacarlo para que ya no tenga tanta energía de atracción, que no sea capaz de infectar. Y si entra, que esté bloqueado el sitio”, explica la científica.

“Es otra manera de curar. Esto no son anticuerpos , los cuales tienen el problema de que pueden hacer resistente al virus. Hay muchos casos en los que los virus se vuelven resistentes a los anticuerpos”, añade.

En tres meses Olvera espera diseñar un polímero -un compuesto químico- que triplique la efectividad del bloqueo y que esto se convierta en una forma de proteger al cuerpo de un virus tan contagioso como el SARS-CoV-2.

¿Cuál fue el hallazgo?

El SARS-CoV-2 ingresa al cuerpo a través de sus proteínas S, que hacen contacto con la enzima convertidora de angiotensina (AC2) de las células humanas.

Las células AC2 también están presentes en el corazón, en el estómago, en el riñón, “por eso cuando uno se infecta (con el virus SARS-CoV-2, este) puede dañarlos”, explica Olvera.

Gráfico de cómo se reproduce el coronavirus en el cuerpo

BBC

Así que en su estudio, hecho en colaboración con el doctor Baofu Qiao, detectó que el SARS-CoV-2 tiene conexiones con cargas positivas en la proteína espiga (o spike) de su corona que pueden ser bloqueadas.

“La energía de atracción entre ese grupo que está en la spike y las células epiteliales era más débil en el primer coronavirus que en el SARS-CoV-2″, explica Olvera.

“Nos dimos cuenta de que si mutábamos los que no estaban en el de 2003, la atracción con el receptor bajaba. Nada más lo mutamos y bajó muchísimo su atracción“, añade.

El trabajo de bloqueo se dio en uno de los tres grupos de la proteína espiga, lo que redujo en un 30% la capacidad del virus para conectarse con el receptor, en este caso las células del cuerpo.

A diferencia de otras investigaciones, Olvera y Qiao detectaron un sitio con carga positiva, llamado sitio de escisión polibásico, a 10 nanómetros (algo sorprendentemente “lejano” de la base, en términos de esas mediciones) en la proteína espiga.

https://www.youtube.com/watch?v=Zh_SVHJGVHw&t=5s

Así que si se obtiene un polímero que bloquee los tres grupos, como lo están investigando, el resultado podría triplicarse y hacer que el nuevo coronavirus tuviera muy poca oportunidad de atacar al organismo.

“Yo quiero diseñar uno que ataque a todos. Es muy complicado, es un diseño difícil. Pero la idea es crear una protección bajo un diseño que funcione y quede probado en un laboratorio”, señala la científica.

¿Cómo puede adoptarse en la medicina?

El proceso de crear un polímero que actúe contra las espigas del SARS-CoV-2 puede tomar de dos a tres meses.

Una vez creado, habría que elegir un medio de administración. Olvera considera que podría funcionar a través de un aerosol, con las ventajas que eso tiene.

“Los virus son tremendos. Pueden usar las cápsidas de otros virus y el ARN, duplicarse y mutar”, advierte.

Y es que las vacunas en las que trabajan a contrarreloj varios países y organizaciones enfrentan el problema de que los anticuerpos que generen puedan ser inefectivos ante mutaciones del SARS-CoV-2.

“Nosotros queremos crear algo que no sea biológico, que no cree resistencia. Evitar que el virus encuentre otras maneras de salir adelante. Creemos que puede ser una manera de debilitar el virus, diferente a lo que se está haciendo”, añade.

Si las mutaciones mantuvieran los mismos grupos polibásicos para atraer células receptoras del cuerpo, el remedio seguiría funcionando.

El trabajo desde diferentes ángulos de la ciencia, como la física en el caso de Olvera, puede aportar soluciones a un problema que afecta a toda la humanidad.

“Se está haciendo un esfuerzo enorme. Todos estamos de alguna manera relacionados con esto, es un problema mundial y qué mejor que todos los científicos estén trabajando en esto”, dice la científica mexicana.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

BBC

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