Temor al voto coaccionado, principal tema del debate panista
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Temor al voto coaccionado, principal tema del debate panista

Vázquez Mota y Santiago Creel expusieron su preocupación por el asunto en varias ocasiones; Ernesto Cordero no hizo alusión alguna.
Por Dulce Ramos
1 de febrero, 2012
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Josefina Vázquez Mota llamó al “voto libre” o “voto de corazón” en 13 ocasiones durante las 12 intervenciones que tuvo ayer en el debate entre aspirantes a la candidatura presidencial panista. Santiago Creel  aprovechó una de sus réplicas para pedir a funcionarios federales, gobernadores, alcaldes y otros panistas abstenerse de intervenir “de mala manera” en el proceso, para evitar problemas.

Dos de los tres aspirantes a la candidatura del PAN manifestaron su preocupación por la coacción del voto en la elección que el próximo domingo celebrará el partido para elegir a su representante en las elecciones presidencial. Ernesto Cordero Arroyo, quien ha sido señalado como el candidato que favorece el presidente Felipe Calderón, en ningún momento se refirió al asunto.

“Con apego a la verdad me he encontrado en diferentes regiones del país panistas que han expresado su preocupación respecto a cierta presión o ciertas sugerencias de favorecer con su voto a alguno de los precandidatos”, abundó Vázquez Mota en la conferencia que ofreció tras el debate y en la que estuvo flanqueada por su equipo de campaña, sus tres hijas, y su esposo.

Las preocupaciones por una movilización de panistas para que voten por un candidato en específico, junto con intentos de enfrentamientos que los tres aspirantes esquivaron, fueron los rasgos distintivos del debate de ayer, marcado más por la exposición de ideas, que por la contraposición de argumentos. Además, hubo un momento chusco cuando Cordero fusionó el nombre del primer presidente panista con el nombre del actual y lo llamó “Vicente Calderón”, lo que movió a bromas en las redes sociales.

Frías confrontaciones

El ejercicio de los panistas tuvo algunos enfrentamientos fríos dirigidos a la aspirante puntera en las encuestas, Josefina Vázquez Mota. Ernesto Cordero, en una de sus intervenciones, expuso que la diputada con licencia asistió a sólo 6% de las votaciones en la Cámara de Diputados en el periodo de sesiones que comprendió de febrero a abril de 2011. De 134 votaciones la ex Secretaria de Educación sólo acudió a ocho.

“De los diputados con menor participación en las votaciones en el periodo de febrero a abril del 2011, en el último lugar aparece la diputada Vázquez Mota con 6%  de la participación. Le sigue el diputado Jorge Antonio Kahwagi con 15%, Kahwagi resulta que tuvo el doble de la participación en las votaciones que la diputada Vázquez Mota”, increpó el ex Secretario de Hacienda.

Con una respuesta lacónica, la única mujer en la contienda respondió que asistió a 90% de las votaciones y, posteriormente, en una entrevista de televisión, afirmó que asistió a 133 de las 135 sesiones.

Santiago Creel increpó a Ernesto Cordero y a Josefina Vázquez Mota por no tocar el tema de los monopolios al abordar las preguntas sobre el desarrollo económico.

“Yo no he escuchado ni de Josefina ni de Ernesto la palabra ‘monopolios’ y yo creo que ese es uno de los grandes temas pendientes de las dos administraciones panistas, yo creo que los errores hay que reconocerlos, porque son los monopolios los que tienen frenada buena parte de nuestra economía, son los que impiden las inversiones, porque cierran los mercados, son los que nos dan productos caros y de mala calidad”, manifestó el Senador con licencia.

La transparencia fue otro de los temas que Creel reclamó que fuese abordado de soslayo por Vázquez Mota. Luego de que el moderador, el periodista Leonardo Curzio, le preguntase sus propuestas para transparentar el país, la diputada con licencia se abocó a hablar sobre el federalismo.

“No habló de lo que falta de transparencia en los gobiernos locales. ¿Lo que aconteció en Coahuila lo podemos así dejar pasar?”, reprochó Santiago Creel en alusión a la millonaria deuda que dejó el ex gobernador Humberto Moreira en la entidad.

¿Qué propuso cada precandidato?

Las ‘descafeinadas’ confrontaciones entre los aspirantes fueron la excepción. La norma, en contraste, fue que cada uno de los panistas contendientes expuso sus propuestas y sus razones para ser el abanderado blanquiazul en la elección del 1 de julio.

Ernesto Cordero, primero en los turnos del debate según el sorteo que se efectuó una hora antes del debate, ofreció lo que llamó “su experiencia probada” y resultados en el ámbito económico.

Al iniciar sus intervenciones, el más joven de los tres políticos dijo que llevará a México a una buena conducción económica que genere empleos y garantice los servicios de salud, vivienda y alimentación a la población.

Durante su quinta participación, se dijo comprometido con la transparencia y la rendición de cuentas, al tiempo que sostuvo que los gobiernos emanados del PAN se distinguen por brindar estabilidad económica al país y mantener la lucha por la seguridad de las familias mexicanas.

Santiago Creel enumeró como prioridades y propuestas el transformar el sistema político, combatir la pobreza, la desigualdad social y afrontar la violencia.

El ex secretario de Gobernación durante el sexenio de Vicente Fox dijo que en materia de seguridad, podrá regresar la tranquilidad y paz a los mexicanos.

En la conferencia de prensa posterior destacó que su estrategia es completamente diferente a la del Presidente Felipe Calderón.

Las propuestas de Josefina Vázquez Mota tocaron en un principio el tema de la educación. Secretaria de esa cartera al inicio del periodo calderonista, la aspirante se comprometió a ampliar las becas de 7 a 14 millones y a abrir 170 planteles de educación superior.

Insistir en la aprobación de la reforma laboral fue otra de sus propuestas, pues con ella, aseguró, México podría tener 400 mil nuevos empleos adicionales cada año.

A la mitad del debate, Vázquez Mota afirmó que se someterá a exámenes toxicológicos y al polígrafo, con el objetivo de “poner el ejemplo” y sentar base para que los cuerpos de seguridad hagan lo mismo.

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Qué son los anticuerpos monoclonales y por qué podrían ser una alternativa contra el COVID

En paralelo a la búsqueda de una vacuna, investigadores analizan la posibilidad de utilizar anticuerpos monoclonales tanto para evitar la infección de SARS-CoV-2 como para combatirla.
27 de agosto, 2020
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A la par que avanza la carrera por encontrar una vacuna contra la covid-19, equipos de investigación y farmacéuticas en todo el mundo continúan buscando desesperadamente alternativas para lidiar con la enfermedad provocada por el coronavirus.

Y uno de los hallazgos que se perfila como prometedor es la terapia de anticuerpos monoclonales (mAbs), un tipo de fármaco que puede utilizarse tanto para prevenir la infección como para tratarla una vez que la enfermedad se ha desarrollado.

¿Qué son los anticuerpos monoclonales?

Cuando nuestro cuerpo detecta la presencia de un antígeno, en este caso el SARS-CoV-2, el sistema inmunitario produce anticuerpos, unas proteínas destinadas a neutralizar a ese antígeno en particular, con el objetivo de evitar que penetre en nuestras células, secuestre su mecanismo y se reproduzca.

Los anticuerpos monoclonales son copias sintéticas creadas en el laboratorio a partir de un clon de un anticuerpo específico, hallado en la sangre de una persona que se ha recuperado de la covid-19.

Es decir, los mAbs imitan a los anticuerpos que nuestro cuerpo produce de forma natural.

Viaje en transporte público durante la pandemia.

Getty Images
En tanto no se encuentre una cura o una vacuna, muchas medidas de seguridad como la distancia social y el uso de mascarillas seguirán vigentes en la mayor parte del mundo.

“A diferencia de una vacuna, que introduce una proteína o material genético en nuestro organismo para estimular al sistema inmune (para que genere anticuerpos), estos son anticuerpos que se le suministran al cuerpo para brindarle protección”, le explica a BBC Mundo Jens Lundgren, médico especializado en enfermedades infecciosas de la Universidad de Copenhague y del hospital Rigshospitalet, en Dinamarca.

“Es lo que llamamos inmunidad pasiva”, añade el investigador, quien lidera uno de los ensayos sobre anticuerpos monoclonales de la farmacéutica Eli Lilly.

Terapias exitosas

Desarrollados por primera vez como terapia en los años 70, se utilizan en la actualidad para tratar exitosamente una serie de enfermedades que abarcan desde el sida hasta numerosos tipos de cáncer.

Dese el inicio de la pandemia, son muchos los laboratorios -AstraZeneca, Regeneron, VirBiotechnology, Eli Lilly y Adimab, entre otros- que se han abocado a investigar anticuerpos monoclonales que resulten efectivos contra el coronavirus, y han hallado decenas que se muestran promisorios.

Desde una perspectiva terapéutica, le explica a BBC Mundo Gigi Gronvall, profesora especializada en inmunología del Centro Johns Hopkins de Seguridad Sanitaria en Estados Unidos, los anticuerpos monoclonales son relativamente similares a la terapia de plasma convaleciente, en la que el paciente recibe plasma de una persona recuperada, pero constituyen una forma “mucho más moderna y depurada”.

Laboratorio

Getty Images
Los mAbs se han utilizado con éxito para tratar otras enfermedades como el cáncer.

“Cuando le das plasma a alguien, le estás dando todos los anticuerpos que produjo esa persona. Unos pueden ser efectivos, pero otros no. Lo que contiene es un poco un misterio”, dice la profesora.

En cambio los anticuerpos monoclonales “están hechos a partir de la selección de aquellos que tienen la capacidad de neutralizar al virus”.

El proceso de aprobación de estos fármacos puede llegar a ser más rápido, añade Gronvall, dado que los entes reguladores están muy familiarizados con los mAbs ya se emplean para tratar numerosas enfermedades.

“Su mecanismo de acción está muy comprendido: sabemos que los anticuerpos se unen a cosas y por eso bloquean físicamente la entrada del virus a la célula”, explica.

“Para los reguladores, es fácil saber lo que ocurre con ellos, por eso pueden llegar a superar los obstáculos de las regulaciones antes que las vacunas”, afirma la académica.

“Mejores que la vacuna”

Laura Walker, directora asociada de Adimbab, uno de los laboratorios que investiga anticuerpos monoclonales para la covid-19 y cuyos ensayos clínicos comenzarán en enero, confía más en la capacidad profiláctica de los anticuerpos monoclonales que en la terapéutica.

“En algunos casos han funcionado en el contexto del tratamiento. El ejemplo más reciente es el del ébola, donde los anticuerpos monoclonales demostraron reducir los índices de mortalidad en pacientes enfermos y también en casos de VIH, pero no sabemos si va a funcionar con el SARS-CoV-2”.

Abuela saludando a su nieta detrás de una ventana

Getty Images
Para las personas mayores, que no reaccionan tan bien con las vacunas, los mAbs pueden ser una mejor opción.

“No ha funcionado en casos de virus respiratorio sincitial (VSR), no ha demostrado un gran éxito con la influenza, ni tampoco en otros virus respiratorios”.

Aunque reconoce que en el caso de la covid-19, cuyo período de incubación es más largo en comparación por ejemplo con la gripe, puede haber una ventada de oportunidad más grande para la terapia.

De lo que no duda, sin embargo, es de los beneficios que puede ofrecer como método para prevenir la enfermedad, y considera incluso que los anticuerpos monoclonales pueden tener más ventajas que las vacunas.

Una vacuna, dice la experta, induce la producción de todo tipo de anticuerpos y solo una porción de ellos son neutralizantes.

“Al poder elegir anticuerpos, solo seleccionamos los más potentes. En nuestro caso, por ejemplo, hemos identificado anticuerpos muy raros. Y, uno en particular, es extremadamente potente no solo contra el SARS-CoV-2, que produce la covid-19, sino también contra varios otros virus de la familia de los SARS”, asegura.

“Estos son los tipos de anticuerpos que queremos producir a gran escala, no solo para darle inmunidad en esta pandemia a las personas que no responden bien a las vacunas, sino para futuras pandemias, ya que es muy probable que veamos más coronavirus en el futuro”.

La vacuna también puede inducir anticuerpos muy potentes, continúa Walker, pero estos “pueden no estar presentes en grandes cantidades”.

“Por esta razón, suministrar un único anticuerpo monoclonal pero con una alta potencia y en una dosis alta puede brindar una protección más elevada que una vacuna”, acota.

Otro punto débil de las vacunas en comparación con los mAbs, señalan Gronvall y Walker, es que no funcionan de la misma manera para todos los rasgos etarios.

Plasma

Getty Images
El tratamiento con mAbs vendría a ser una versión moderna y mucho más depurada del tratamiento con plasma convalesciente.

“Son efectivas para la gente joven, pero a veces la gente mayor no genera una respuesta inmunitaria tan poderosa ante una vacuna. Lo hemos visto por ejemplo con la vacuna de la gripe”, dice.

Lo mismo ocurre en el caso de las personas inmunodeprimidas.

La inmunidad pasiva, en cambio, no tiene este problema.

Las dificultades son otras…

Costo, período de inmunidad y efecto contrario

Por un lado, está el tiempo en que se mantendría la inmunidad de los anticuerpos monoclonales que, modificaciones de por medio, podría oscilar entre los cinco y seis meses.

No se sabe aún qué inmunidad otorgará una vacuna contra la covid-19, pero recordemos que, en la mayoría de las vacunas, una dosis alcanza para toda la vida, mientras que otras necesitan uno o dos refuerzos cada 10 años.

Sin embargo, el mayor problema es el acceso a este fármaco y el costo de producción, que supera con creces a los de una vacuna.

Según un reporte de Wellcome, una fundación de salud global e independiente que hizo un llamado para expandir el acceso a los anticuerpos monoclonales, “el 80% de los mAbs se venden en EE.UU., Europa y Canadá”.

“Solo el 20% de los mAbs se vende en el resto del mundo, que conforma el 85% de la población global. Pocos, si algunos, están disponibles en países de ingresos bajos y medios”, dice el informe publicado a mediados de agosto.

Estos tratamientos médicos se encuentran entre los más caros del mundo. Para darnos una idea, el precio promedio de un tratamiento con mAbs en EE.UU. oscila entre US$15.000 y US$200.000 al año.

Y, por último existe otro problema vinculado a su seguridad.

Si bien los anticuerpos son un arma de defensa, en algunos casos “actúan de forma opuesta, acrecentando la infección“, le dice Lundgren a BBC Mundo.

Es un complejo fenómeno conocido como amplificación de la infección dependiente de anticuerpos, en el que algunos anticuerpos en vez de prevenir la entrada del virus a la célula, la facilitan.

Por el momento, “no lo hemos visto con la covid-19, pero se ha visto con otras infecciones virales”, aclara el investigador.

Esto deberá ser evaluado minuciosamente en ensayos clínicos.

Enlaces a más artículos sobre el coronavirus

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