Una entrevista con Yoani Sánchez, tuitera, bloguera y disidente cubana
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Una entrevista con Yoani Sánchez, tuitera, bloguera y disidente cubana

Por Olivia Zerón
4 de febrero, 2012
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“Cuando yo me indigno en Cuba nunca falta alguien de

Madrid que me diga pero de qué te quejas si en Honduras están peor”

Filóloga de profesión e informática por vocación, Yoani Sánchez comenzó en 2007 una terapia personal en forma de un blog donde escribía sobre la vida en Cuba. Ese blog es  Generación Y, hoy traducido a 15 idiomas, espacio que la ha dado a conocer en todo el mundo como una de las voces más críticas dentro de la isla. Esta semana, Yoani Sanchez fue propuesta por dos diputados conservadores de Noruega para el Premio Nobel de la Paz 2012, junto con el disidente cubano Oswaldo Payá.

Yoani Sánchez mostrando su blog, Generación Y. Foto: El Nuevo Día.

La bloguera más famosa del único país comunista de América oculta su mirada tras unas gafas de sol mientras charlamos. Aclara que no es descortesía, sus ojos son en extremo sensibles a la luz. Tampoco es en afán de que no le reconozcan: dice tener el don de pasar desapercibida. Y es que a primera vista nada en ella haría suponer que es la @yoanisanchez  de la cuenta de tuiter con más de 200 mil seguidores, quien sorteando las dificultades que hay en Cuba para tener acceso a internet, envía desde La Habana tuits de denuncia a través de mensajes de telefonía celular. Ni una pista del Premio de Periodismo Ortega y Gasset con que fue reconocida en 2008 y menos de haber sido ese mismo año señalada por la revista Time como una de las cien personas más influyentes del mundo.

Yoani llega puntual a nuestra cita en el lobby del cine Yara, en El Vedado. No me conoce y se recarga en una columna esperando confiada que sea yo quien la identifique. Tengo la impresión de ser la única que la reconoce, quizá porque hasta hoy Yoani sigue siendo mucho más leída fuera de su país que dentro de este. Al acercarme noto que es mucho más blanca, delgada y pequeña de lo que suponía por sus fotos. Viste una falda roja hasta los tobillos y una blusa negra sin mangas; el cabello oscuro y suelto le llega a la cadera. No conozco su voz, (acordé la entrevista por intermediación de su esposo, el también activista Reinaldo Escobar, después de muchos intentos infructuosos por comunicarme con ella) y cuando habla me sorprende su tono dulce. Sonríe y dice que escuchó todos los mensajes de voz que dejé en su grabadora. Me sonrojo y respondo algo torpe como “ya ves cómo somos los periodistas”. Por suerte parece no escucharme y explica su ausencia contándome que algunos fines de semana sale de La Habana a impartir cursos de tecnología, uso de las redes sociales y modos de potenciar el empleo del teléfono móvil como mecanismo de comunicación con “el afuera”, así llama a todo lo que está más allá de la frontera que delimita los 110 mil 860 kilómetros cuadrados de la isla donde nació hace 35 años.

Me pide que andemos algunas cuadras hasta un lugar que conoce donde podremos hablar tranquilas. Al llegar, el restaurante resulta inapropiado: demasiado regetón. Caminamos luego hacia un parque que dice conocer bien. El ritmo de sus pasos, veloces y decididos, es el mismo de sus palabras y se vuelve difícil ir a la par de unos y de otras. Sólo que con las palabras sabe siempre a dónde va, a diferencia de lo que ocurre con sus pasos: nunca damos con el parque. Por fortuna cuarenta minutos después llegamos a la espléndida calle Paseo y en una de las bancas de su arbolado camellón podemos finalmente sentarnos, ambas con los pies adoloridos.

– ¿Cómo comienza el 2012 en Cuba?

-Siento que a inconformidad y la insatisfacción con lo que sucede están dejando de ser algo epidérmico para expresarse con más fuerza y eso me da optimismo. Por otro lado están los pequeños cambios, las pequeñas flexibilizaciones que se han hecho en el 2011. Esas flexibilizaciones van a traer un resultado impredecible para el propio gobierno. Cuando tú en una habitación que tiene todas las ventanas cerradas abres una rendija, no puedes imaginar la conmoción que esto pueda generar en los ojos, en el respirar de la gente que está en la habitación, y eso es lo que está pasando. Raúl Castro abrió una rendija. Auguro que en los próximos años esa rendija pueda convertirse en una puerta abierta totalmente.

– Entonces, ¿ves como positivos estos cambios que han tenido impacto en la vida de los cubanos?

-Yo considero que los cambios raulistas, para ponerle algún apellido, están encaminados en la dirección correcta de la apertura y la flexibilización. Sin embargo padecen de falta de profundidad y de falta de velocidad. Cuando Raúl Castro abre, por ejemplo, el trabajo por cuenta propia, lo hace a un número de profesiones limitadas que se concentran más en el tema de los servicios que en el de la producción, con impuestos muy altos y sin un mercado mayorista. Son unas reformas de un calado muy superficial y a una velocidad desesperante. Yo no quiero que mis hijos o mis nietos, ya cuando sean adultos, puedan disfrutar de los resultados de estas reformas económicas. Yo quiero que mi generación no siga escapando en masas y pueda vivir con un poco más de holgura sin esta esquizofrenia económica, entre el peso cubano y el peso convertible, en que vivimos.

– En este contexto de modificaciones que se han aprobado, hay una especialmente esperada que sigue pendiente…

Sí: una reforma migratoria. Entre los grandes dramas de la realidad cubana de hoy están precisamente esas restricciones que han separado a familias enteras, a padres e hijos, a hermanos y hermanas durante décadas, sencillamente porque la burocracia, la tramitología, el voluntarismo de unos pocos ha determinado que así sea. En estos momentos todavía un cubano que se radica de forma permanente, por ejemplo, en México DF, tiene el castigo de que no puede regresar ya como residente a su país, sólo como turista. Por otro lado los cubanos de aquí adentro nos vemos impedidos de salir libremente de nuestro país, necesitamos un permiso de salida conocido también como carta blanca que se convierte en un elemento de sumisión ideológica. Y ¿cuál ha sido la respuesta de Raúl Castro?: Que se está estudiando la reforma, que se va a implementar de forma paulatina.

-¿Cómo se entiende políticamente la próxima visita del Papa? ¿Qué expectativa tiene la gente?

-Con ésta, voy a haber vivido dos visitas papales ya. La primera en el año del 98 con Juan Pablo II, un hombre extremadamente carismático, fue impresionante. Sin embargo, aunque el Papa nos dejó una frase muy bonita de que Cuba se abre al mundo y el mundo se abre a Cuba, muchos años después eso prácticamente no se ve en la vida nacional. Si Juan Pablo no pudo tengo mis dudas de que Ratzinger pueda. El papa actual, Benedicto XVI, viene fundamentalmente a cumplimentar una invitación por el 400 aniversario de la Virgen de la Caridad, patrona de Cuba. De todas maneras es interesante ver cómo un régimen que promulgó el ateísmo y castigó a las personas que expresaban una fe, recibe con bombo y platillo al máximo representante de la religión que él mismo satanizó.

– ¿Tú eres católica?

– No soy católica. Fui formada en el ateísmo al igual que mis padres. Mis abuelos no. Pero ahora mismo no soy ya atea. He renunciado al ateísmo y soy agnóstica con muchas dudas metafísicas. La figura papal la respeto como representante de una religión pero no tiene ninguna ascendencia sobre mí.

– En el terreno personal, Yoani, comenzaste con un blog y ahora eres una tuitera con muchos seguidores en todo el mundo, ¿cómo ha sido ese proceso para ti?

– Acelerado, traumático y gratificante. Todas esas cosas al mismo tiempo. Yo le digo a la gente que mi vida en cuatro años se ha puesto patas arriba. Está bien, no me quejo. Digo también que prefiero estresarme que aburrirme. He tenido que aprender a vivir con vigilancia. He tenido que aprender a vivir viendo mi rostro en la tele rodeado de los peores adjetivos. Mi respuesta ante eso es ser feliz, que es una manera contestataria de responder. Y por otro lado está la gratificación enorme de ser leída por miles de personas dentro y fuera, caminar por las calles de mi país, que me identifiquen y que no me griten ni me insulten espontáneamente, sino que me den su solidaridad.

– Dices que no te han agredido de manera franca, ¿qué es lo que sí te ha ocurrido?

– He estado en el epicentro de actos de repudio pero ya sabemos que los actos de repudio no son una reacción espontánea de la población sino actos organizados, impulsados por el gobierno. Muchas veces los agresores, la gente que grita, escupe, golpea en esos actos de repudio, ni siquiera conoce al agredido. Les dicen: “vamos a aquella esquina que vamos a agredir a unos mercenarios” y no saben si la persona que está ahí escribe, es un activista de los derechos humanos, es un político que tiene un partido de oposición o es una manicure. Y ese desconocimiento, esa ignorancia se usa precisamente como caldo de cultivo para la agresión verbal y física.

– Hacia fuera eres quizá la opositora más conocida de Cuba; aquí los cubanos quizá conocen tu nombre, pero ¿te leen?

– Yo pienso que no solamente a Yoani Sánchez, a muchas figuras del periodismo independiente, de la blogósfera alternativa, incluso de la disidencia las están conociendo lentamente, como se puede conocer en un país donde hay un monopolio informativo. Afortunadamente uno de los cambios que experimenta la sociedad cubana es la aparición de redes alternativas de información: antenas parabólicas ilegales, memorias flash (USB) que circulan de mano en mano con textos, videos, entrevistas. Tengo la gratificación personal de saber que los actores de opinión de esta sociedad me están leyendo, es más, me está leyendo todo el oficialismo. Me están leyendo para responderme o insultarme pero algo mío está quedando en ellos. Esa es mi manera de incidir. Yo te quisiera aclarar una cosa: no me considero y no me llamo a mi misma una opositora, en primer lugar porque yo no tengo un programa político. Yo me considero una cronista de la realidad. El problema es que en Cuba la realidad es opositora.

– 2011 fue un año de manifestaciones en todo el mundo. Vimos la Primavera Árabe, lo que ocurrió en Madrid, los estudiantes en Chile, Occupy Wall Street… ¿Tú crees posible que en Cuba pudiera surgir un movimiento de jóvenes exigiendo los cambios que desean para su país?

– Un amigo mío dice que en Cuba no estamos indignados: estamos indignadísimos; lo que pasa es que para indignarse como lo hemos visto en las plazas de Wall Street o Madrid hay que tener un marco de libertad y de respeto, aunque sea mínimo. En Cuba si vas a una plaza y sacas un cartel, lo más probable es que te condenen a prisión y eso lo sabe todo el mundo aquí. Ese miedo está en el tuétano de nuestros huesos. Desde que somos niños nunca se nos ha hablado de que podemos ir a las calles a protestar, de que es una manera pacífica y ciudadana de mostrar la inconformidad. Entonces yo no veo probable que en los próximos meses, ni en los próximos dos años, se pueda dar en Cuba un fenómeno como el de la Primavera Árabe. Ojalá la vida me sorprenda con un movimiento pacífico, recalco: pacífico, no me gustaría para nada algo violento en las calles de mi país. Pero sí me gustaría ver a la gente tomando las plazas, a los jóvenes acampando en los lugares. Pero para hacer eso se necesita una infraestructura de convocatoria y las tecnologías no han entrado aquí como ya habían entrado en África del Norte, donde el acceso a Facebook, a Twitter, a las redes sociales era ya familiar para muchos de esos jóvenes. Aquí no.

– Hablabas de la apatía que hay en algunos jóvenes, tú misma tienes un hijo adolescente, ¿cómo ves a los jóvenes de tu país?

– Tengo un hijo de 17 años. No es una impresión superficial, no es una observación del tipo “sí, son apáticos, esta juventud está perdida”, no, no. Lo palpo, lo siento cuando me acerco a mi hijo, a  su grupo de escuela. Hay mucha indiferencia con los temas sociales y políticos. ¿Por qué? Porque el adoctrinamiento excesivo produce también esto. Puede producir o soldados fundamentalistas o esto que está ocurriendo en el país que es: brazos cruzados, hombros que se levantan, frases de para qué. Sin embargo yo tengo esperanzas porque tengo mi propia tesis de que de la apatía se despierta; yo fui apática en un momento también. De lo que no se despierta tan fácilmente es del extremismo ideológico, del fundamentalismo, por eso creo que tenemos más posibilidades de salvarnos. A veces, un poco en broma, un poco en serio, digo que la frivolidad nos va a salvar porque este es un sistema que necesita la movilización del individuo; no puede vivir, no puede prosperar entre individuos apáticos.

-MHaz dicho que te gustaría que la gente no se fuera y tratara de buscar un cambio quedándose aquí. Tú misma no quieres irte de Cuba, ¿cierto?

-Yo me siento ciudadana del mundo y a lo mejor si mi país no estuviera en la situación que está, si yo no tuviera una responsabilidad con el presente y con el futuro, que siento que la tengo, podría vivir en Sidney, en Buenos Aires o en Cancún. Sin embargo en esta vida que me ha tocado, la vidita que me ha tocado: he decidido quedarme aquí. Y me gustaría que la gente se quedara, ver jóvenes que me dijeran “no, no, yo voy a plantar tierra aquí y voy a poner las rodillas en el suelo y quiero trabajar por mi país”. Lamentablemente es un proceso que todavía no percibo. La gente cuando le digo: yo he vivido en el extranjero y he regresado, me dicen: estás loca. Si la gente estuviera en una situación peor pero con la posibilidad de mejorar se quedarían, pero esa inopia, ese camino siempre igual, sin altas ni bajas, no es estimulante.

– Cuando uno visita Cuba, Yoani, se percibe la frustración y la falta de libertad, pero también son inevitables las comparaciones, sobre todo en aspectos que en Cuba están resueltos mientras que en otros países, el mío por ejemplo, siguen siendo un problema. Estoy hablando de la educación, de la erradicación del analfabetismo, del acceso a la salud. ¿Qué reflexionas sobre esto?

– He escuchado muchas opiniones del tipo de: “¿para qué te quejas si en Honduras están peor?” o “¿para qué te quejas si en Nigeria están matando por temas religiosos?” o “¿para qué te quejas si en tal país no tienen un plato de comida que llevarse a la boca?” Y yo siempre digo que yo estoy tratando desde mi país de hacer algo para cambiar lo que no me gusta. Me parece tan lícito indignarse en las calles de Madrid por el desempleo, por la falta de posibilidades profesionales, que indignarse en Cuba. La diferencia es que cuando yo me indigno en Cuba nunca falta alguien de Madrid que me diga: “pero de qué te quejas si en Honduras están peor”. No quiero compararme ni con Honduras, ni con el pasado que una vez tuvimos, que es otra recurrencia que se hace mucho, un sofisma, de decir “pero antes del 59 todo era peor”. Yo no soy un pájaro que lo quieren tener encerrado y entonces cada vez que quiero que abran la puerta de la jaula me recuerdan el alpiste, la educación y la salud.

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Por qué Brasil es considerado el "laboratorio perfecto" para probar las vacunas contra COVID-19

El país sudamericano, donde ha habido más de 3,5 millones de casos de la enfermedad, ofrece una "oportunidad de oro" en el desarrollo de la fórmula contra el coronavirus, según los mismos científicos que las investigan.
1 de septiembre, 2020
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Brasil, uno de los países más asolados por la pandemia de coronavirus, se ha convertido en un campo de pruebas de vacunas contra la covid-19.

El país sudamericano, donde ha habido más de 3,5 millones de casos de la enfermedad, es considerado por los científicos que investigan vacunas como una “oportunidad de oro”.

Allí se están probando dos de las vacunas más promisorias y avanzadas contra la infección: la de la Universidad de Oxford con la farmacéutica AstraZeneca y la de la empresa china Sinovac.

Y otras dos, de las farmacéuticas estadounidenses Johnson & Johnson y Pfizer, acaban de recibir aprobación de las autoridades para comenzar en el país sus ensayos clínicos.

Con esto las autoridades brasileñas esperan que sus ciudadanos puedan estar entre los primeros en ser inoculados contra la infección.

E incluso han planteado la posibilidad de producir estas vacunas internamente y exportarlas al resto de América Latina.

Pero ¿por qué Brasil es considerado un “laboratorio ideal” para llevar a cabo ensayos clínicos de vacunas?

vacuna

Reuters
En Brasil se están probando dos de las vacunas más avanzadas contra covid-19 y otras dos comenzarán pronto sus ensayos en ese país.

El doctor Jon Andrus, experto en epidemiología e inmunización de la Universidad George Washington en Estados Unidos, quien fue subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), señala que las altas tasas de transmisión comunitaria del virus es uno de los principales criterios para poder probar una vacuna.

Pero tal como le explicó a BBC Mundo, hay otras razones por las que Brasil es considerado un escenario perfecto para la investigación de vacunas.

“Ciertamente se necesita una situación donde tienes suficiente prevalencia de una enfermedad para poder probar la eficacia de una vacuna y si ésta va a funcionar”.

“Pero pienso que en Brasil hay casi una tormenta perfecta para los ensayos porque además de la alta prevalencia, el país tiene una larga historia de excelencia en salud pública, con instituciones de investigación reconocidas a nivel mundial como Fiocruz (Fundación Oswaldo Cruz) en Río de Janeiro, que durante décadas han estado realizando investigación y ensayos”, afirma el experto.

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Getty Images
Más de 170 vacunas contra covid-19 están siendo investigadas alrededor del mundo.

En efecto, Fiocruz es la institución científica que está participando en la investigación y producción de la vacuna de Oxford y AstraZeneca.

Otra institución brasileña reconocida mundialmente, el Instituto Butantan, de Sao Paulo, está participando en la producción de la vacuna china de Sinovac.

Capacidad de producción

Pero también está la experiencia y fortaleza de Brasil en sus programas nacionales de inmunización y su larga tradición en la producción de vacunas.

La planta de Bio-Manguinhos, que pertenece a Friocruz, es uno de los centros de producción de vacunas más grandes de América Latina.

Allí se procesan millones de dosis de vacunas contra la fiebre amarilla, la tuberculosis y el sarampión, entre otras enfermedades.

Y el Instituto Butantan es actualmente el principal productor de vacunas contra la influenza o gripe del hemisferio sur, con una capacidad para producir 100 millones de dosis.

“Hay que destacar que Brasil ha tenido un enfoque estratégico para llegar a ser autosuficiente en la producción de vacunas“, le dice a BBC Mundo Cristiana Toscano.

La doctora es miembro del grupo de expertos asesores para vacunas contra la covid-19 de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Desde hace tres décadas los varios gobiernos han reforzado e invertido en la capacidad nacional pública, así que casi todos los laboratorios de producción de vacunas son financiados con dinero público”, añade.

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Getty Images
Brasil cuenta con una larga tradición de desarrollo y producción de vacunas.

En efecto, la mayoría de las vacunas en Brasil, señala la experta, que también es profesora de la Universidad Federal de Goiás, se producen localmente o se intenta establecer mecanismos de transferencia de tecnología con las grandes compañías farmacéuticas.

Y esto es precisamente lo que ahora se está negociando con las vacunas de Oxford y Sinovac: transferir tecnología para producir ambas vacunas localmente.

Los acuerdos

Tanto la vacuna de AstraZeneca como la de Sinovac están llevando a cabo la fase 3 de sus ensayos clínicos.

Los ensayos de la primera se realizan con unos 5.000 voluntarios brasileños. En la segunda participan 9.000 voluntarios.

Como parte de los acuerdos preferenciales para las vacunas que se están probando en Brasil, el país inicialmente recibirá la materia prima para llevar a cabo las etapas finales de producción.

Ambos acuerdos incluyen transferencia de tecnología para que Brasil posteriormente pueda producir las vacunas desde el inicio.

En el acuerdo con Oxford-AstraZeneca el gobierno brasileño invertirá US$127 millones a cambio de tecnología y equipo para que Fiocruz pueda producir inicialmente 30 millones de dosis de la vacuna durante su fase de pruebas.

Si la vacuna demuestra ser efectiva, Brasil podrá producir otros 70 millones de dosis.

El acuerdo entre Sinovac y Butantan ofrecerá a los brasileños 120 millones de dosis de la vacuna.

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Las autoridades de Brasil indican que esperan poder empezar a vacunar a sus ciudadanos en el primer semestre de 2021.

Los funcionarios brasileños han indicado que esperan poder comenzar a vacunar a algunos de sus ciudadanos en el primer semestre de 2021.

Algunos expertos, sin embargo, han expresado dudas de que el país realmente esté en capacidad para producir dentro de seis meses la enorme cantidad de dosis de vacunas que necesitará para sus 212 millones de habitantes.

En años recientes la economía brasileña se ha contraído y las instituciones públicas del país han sufrido por la falta de financiamiento.

Y tal como le dijo a la agencia Reuters el exministro de Salud, José Gomes Temporao, la transferencia de tecnología toma tiempo, puede tardar entre cinco y 10 años, por lo que los laboratorios del país podrían no estar listos para iniciar en 2021 la producción de las vacunas.

“Es imposible”, declaró Gomes Temporao. “(La transferencia) toma mucho tiempo. Quizás podrán acelerarla un poco, pero no tanto”.

La doctora Cristiana Toscano cree, sin embargo, que Brasil sí está capacitado para recibir la tecnología y comenzar la producción de las vacunas.

“Todo depende de la tecnología de la que estamos hablando y de si el sitio tiene la capacidad”, le dice a BBC Mundo la experta de la OMS.

“Hay tecnologías nuevas que no han sido utilizadas y estoy de acuerdo en que transferirlas puede ser un proceso de hasta 10 años”.

“Pero Butantan, por ejemplo, realmente tiene experiencia en la producción de muchas vacunas inactivadas, como la de Sinovac. Tiene un laboratorio de seguridad que es capaz de hacer todo lo que se necesita para producir una vacuna inactivada”, agrega.

El desafío de la inmunización

Pero hay otro enorme desafío que Brasil tendrá que superar: cómo vacunar a sus millones de habitantes cuando sus programas de inmunización han sufrido retrocesos debido a las campañas de desinformación.

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Getty Images
Más de 110.000 personas han muerto en Brasil por la pandemia.

En 2019, por primera vez en 25 años, Brasil no logró cumplir los objetivos de vacunación de ninguna de las inoculaciones que suministraba de forma rutinaria.

Esta es una tendencia que ha ocurrido en todos los países de la región debido a las campañas antivacunas y a la creciente renuencia de la gente a ser inmunizada.

“Creo que el principal desafío será cómo mantener actualizado el programa de vacunación que ya estaba afectado aún antes de la pandemia de covid-19 y cómo incorporar ahora a ese programa una nueva vacuna”, afirma Cristiana Toscano.

“Serán desafíos logísticos y operacionales que requerirán movilización, entrenamiento, combatir la renuencia a la vacunación, además de toda la organización de distribución y administración de las 35.000 unidades de vacunación”, agrega la experta.

¿Demasiado optimismo?

Todo lo anterior, sin embargo, es bajo el supuesto de que realmente habrá una vacuna que será efectiva y segura.

Aún no se sabe si alguna de las que se están probando en Brasil, o en otras partes del mundo, mostrarán resultados positivos cuando finalicen los ensayos clínicos.

Bolsonaro

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La respuesta del gobierno brasileño a la pandemia ha sido errática.

¿Qué ocurrirá entonces si fracasan las candidatas a las que Brasil está apostando?

El gobierno brasileño está intentando diversificar sus opciones y ha expresado interés en unirse a la iniciativa COVAX de la OMS, que intenta garantizar el acceso global rápido e igualitario a las vacunas contra la covid-19.

Los expertos coinciden en que, por ahora, cualquier apuesta a una vacuna es arriesgada mientras no se conozcan los resultados de los ensayos clínicos.

Y decir que una vacuna estará lista en 2021 podría ser una afirmación demasiado optimista.

“Es importante recordar que no debemos estar esperando una solución mágica”, expresa el exsubdirector de la OPS, Jon Andrus.

“Debemos ser humildes y recordar que no siempre hemos sido exitosos, que tenemos muchas enfermedades para las que no hemos podido encontrar una vacuna a pesar de estar trabajando durante décadas con ellas, como el VIH”, le dice a BBC Mundo.

“Por eso es tan importante que hagamos lo que podemos hacer ahora: todas las intervenciones de salud pública como mantener el distanciamiento social, usar mascarillas, realizar pruebas y rastreo de casos, y seguir las prácticas de higiene”, agrega.

Y la experta de la OMS está de acuerdo.

“La meta que estamos proponiendo (para tener una vacuna en el primer semestre de 2021) parece optimista, pero está condicionada a la aprobación de los ensayos clínicos si éstos muestran resultados positivos y a la aprobación de las autoridades reguladoras”, le dice Cristiana Toscano a BBC Mundo.

“Y mientras eso ocurre es necesario minimizar las expectativas y ser más realistas”, agrega la experta.

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