Maestros de la CNTE montan campamento en el Zócalo
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Maestros de la CNTE montan campamento en el Zócalo

Los maestros de la CNTE piden la salida de Elba Esther Gordillo del sindicato y que no se aplique el examen de evaluación a los profesores.
15 de marzo, 2012
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La marcha a la altura del Metro Chabacano.//FOTO: @ogranados1

A partir de las 14 horas, el Zócalo de la Ciudad de México comenzó a convertirse en una gran zona de acampada, donde los maestros comenzaron a instalar decenas de tiendas de campaña.

El campamento se instaló sobre el circuito vial que rodea la Plaza de la Constitución.

Llega primer contingente al Zócalo

Un grupo de integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) que marcharon la mañana de este jueves de distintos puntos de la ciudad llegaron a la Plaza de la Constitución.

De acuerdo con reportes de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF), los inconformes que se reunieron en las inmediaciones del Auditorio Nacional ingresaron al Zócalo capitalino a 12:40 horas.

Ante ello, se reabrió la circulación vehicular sobre el Paseo de la Reforma, la avenida Juárez y el Eje Central Lázaro Cárdenas.

En tanto que los manifestantes que avanzaron sobre la Calzada Ignacio Zaragoza también confluyeron en el primer cuadro de la ciudad.

Sin embargo aún permanece la movilización del contingente de mentores sobre Calzada de Tlalpan, quienes se ubican a la altura de la estación Nativitas de la Línea 2 del Sistema de Transporte Colectivo Metro, y avanzan en forma lenta.

Reabren Zaragoza y una parte de Reforma

El contingente de maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) –disidente del Sindicato Nacional (SNTE)- que venía de Ignacio Zaragoza, llegó al Zócalo capitalino. Los maestros piden la salida de Elba Esther Gordillo y que no se aplique el examen de evaluación a los profesores.

La calzada Ignacio Zaragoza, así como un tramo del Paseo de la Reforma, fueron reabiertos a la circulación vehicular tras el paso de la marcha de integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

La Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) reportó que el Paseo de la Reforma fue liberado en el tramo comprendido entre la Glorieta de Petróleos y el Circuito Interior.

Mientras que otro grupo de integrantes de dicha organización avanzan sobre la avenida Fray Servando Teresa de Mier y se encuentran próximos a la calle Pino Suárez, por lo que en los próximos minutos ingresarán al Zócalo Capitalino.

Para esta movilización, la dependencia destinó más de 17 mil policías a fin de realizar labores de seguridad y vialidad, sin que hasta el momento se reporten incidentes de consideración.

En la mañana, la marcha provocó caos vial, tanto en las calzada Ignacio Zaragoza, Tlalpan y Paseo de la Reforma.

Los mentores provenientes de diversas entidades del país fueron citados en el Auditorio Nacional, en el monumento El Caballito en calzada Zaragoza, y en la estación Taxqueña del Metro, de donde partieron rumbo al Zócalo.

De acuerdo con el Orientador Vial de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) los inconformes avanzan por la Calzada de Tlalpan con dirección al norte. Como alternativa recomienda el Eje Central.

Mientras, una parte de Paseo de la Reforma continúa afectada por la marcha de los maestros, quienes seguirán hasta Avenida Juárez, luego seguirán hacia el eje Central y 5 de Mayo; por lo que las alternativas para esta ruta son las avenidas Chapultepec, Constituyentes, Circuito Interior y el Anillo Periférico.

En tanto, la circulación en Ignacio Zaragoza ya fue liberada a la altura del Circuito Interior, luego del paso de manifestantes, quienes avanzan por Fray Servando para llegar a Izazaga y entrar al Zócalo.

Esta mañana, el titular de la SSPDF, Manuel Mondragón y Kalb, precisó en un programa radiofónico que desde las 06:00 horas se estableció un operativo en el que participan 17 mil 300 elementos, 600 unidades y cuatro helicópteros.

Preparándose para la marcha

La policía capitalina reportó listo el operativo de seguridad y vialidad que aplicará este jueves por la movilización convocada por integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).

La Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal (SSPDF) informó que en ese dispositivo, en el que participarán más de 17 mil elementos apoyados con 600 vehículos y cuatro helicópteros, se puso en marcha desde las 6:00 horas.

De acuerdo con los organizadores de la marcha, se prevé que los inconformes comiencen a reunirse desde las 9:00 horas para avanzar desde tres puntos de la capital del país hacia el Zócalo capitalino a las 10:00 horas.

Detalló, a través de un comunicado, que uno de los contingentes iniciará su recorrido en Calzada de Tlalpan a la altura de la avenida Taxqueña en el sentido sur-norte para continuar sobre San Antonio Abad y 20 de Noviembre hasta la Plaza de la Constitución.

Otro grupo saldrá del Auditorio Nacional sobre Paseo de la Reforma, seguirá por avenida Juárez, Eje Central Lázaro Cárdenas hasta la calle 5 de Mayo para ingresar al Zócalo.

El último contingente se reunirá en la calzada Ignacio Zaragoza a la altura de la estación Zaragoza del Metro, donde posiblemente ingresará a la lateral de Boulevard Puerto Aéreo.

De esa vialidad continuará por Fray Servando Teresa de Mier, San Pablo, José María Izazaga y finalmente llegará al primer cuadro capitalino por la calle 20 de Noviembre.

Ante esa situación, la SSPDF exhortó a la ciudadanía a tomar sus previsiones y agregó que informará sobre el avance de la manifestación mediante sus cuentas en redes sociales.


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El eclipse que salvó la vida de Cristóbal Colón en su cuarto viaje a América

Por sus conocimientos de astronomía, Cristóbal Colón pudo saber que habría un eclipse mientras estaba en Jamaica. Te contamos cómo lo utilizó para no morir de hambre.
11 de octubre, 2020
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Ilustración de Colón mostrando el eclipse a los nativos. Camille Flammarion 1879.

Getty Images
Hubo un eclipse el 29 de febrero de 1504 y Colón lo supo aprovechar para salvarse del hambre.

Son muchos los historiadores que coinciden en que Cristóbal Colón, el primer navegante europeo que llegó a América, fue un hombre sumamente astuto.

Pese a que tenemos pocas certezas sobre su vida, hay consenso en que su inteligencia y rapidez lo ayudaron en varias oportunidades, tanto a conseguir lo que buscaba como a salvarse de aprietos y necesidades.

Una de esas ocasiones se dio en 1504 cuando el Almirante estaba varado en Jamaica durante su cuarto y último viaje al continente.

Y para lograr lo que quería de los nativos de la isla recurrió a sus extensos conocimientos astronómicos.

“Un genio del engaño”

Colón partió en 1502 hacia América con el propósito de hallar un estrecho marítimo hacia Asia.

Pero tras más de un año navegando había perdido dos embarcaciones y las otras dos estaban muy deterioradas, lo que les impedía continuar.

Así que él y un centenar de hombres terminaron varados en el norte de Jamaica.

Imagen en 3D de las carabelas de Colón.

Getty Images
En su cuarto viaje a América, Colón quedó varado en Jamaica tras el naufragio y deterioro de sus embarcaciones.

No era la primera vez que Colón llegaba a esta isla ni tampoco la había llamado así.

El navegante llegó allí en 1494 y la bautizó como la isla Santiago. Sin embargo, nunca se refirió a ella con ese nombre en su diario del cuarto viaje. Siempre usó Jamaica.

Esa denominación deriva del nombre original de los aborígenes arahuacos que es Xaymaca o Yamaya que significa “tierra de madera y agua”.

El genovés envió a un grupo, comandado por uno de sus colaboradores Diego Méndez de Segura, en canoa a la isla La Española en busca de ayuda para rescatarlos.

Mientras esperaban consiguió intercambiar con los nativos algunas de sus posesiones por comida. Sin embargo, pasaban los días y los meses y el rescate no llegaba.

A finales de 1503, la relación con los indígenas empezó a deteriorarse.

“Se amotinaron y no le querían traer de comer como solían”, cuenta Méndez de Segura en su testamento.

Las memorias de Méndez de Segura y detalles de este último viaje fueron publicadas en 1825 por Martín Fernández de Navarrete en el libro “Colección de los viajes y descubrimientos que hicieron por mar los españoles desde fines del siglo XV”.

Si querían sobrevivir, tenían que hacer algo. Y Colón diseñó un plan tan genial como perverso: atemorizar a los aborígenes con un eclipse que ocurriría el 29 de febrero de 1504, justo el día extra de ese año bisiesto.

Retrato de Cristóbal Colón

Getty Images
Colón supo usar la astronomía para engañar a los nativos de Jamaica en 1504.

Y el navegante sabía por sus estudios que no sería cualquier eclipse, sino uno lunar que teñiría al satélite natural de la Tierra de rojo como la sangre. Podía presentarlo como un castigo divino del cual los nativos no podrían escapar.

“Colón era un genio del engaño. Y esta era una idea salvadora”, le dice a BBC Mundo Antonio Bernal, divulgador científico del Observatorio astronómico de Fabra, en Barcelona, España.

El episodio está extensamente narrado en el libro “El Memorial de los Libros Naufragados”, del historiador inglés Edward Wilson-Lee, sobre el que puedes leer más en el link que sigue.

Dios está enojado

Según el relato de Méndez, “Él (Colón) hizo llamar a todos los caciques y les dijo que se maravillaba de que no le llevaran comida como solían, sabiendo, como les había dicho, que había venido allí por mandato de Dios”.

Les dijo “que Dios estaba enojado con ellos y que se los mostraría aquella noche por señales que haría en el cielo; y como aquella noche era el eclipse de la Luna, casi todo se oscureció”.

Colón reforzó la idea de que Dios provocaba el eclipse por enfado, “porque no le traían de comer y ellos le creyeron y se fueron muy espantados y prometieron que le traerían siempre de comer“, dice el libro de Fernández de Navarrete.

Eclipse lunar de julio de 2018

Getty Images
El eclipse de Luna suele teñir al satélite natural de la Tierra en rojo por unos minutos.

Colón sabía a qué hora empezaba el eclipse y que la Luna se volvería roja.

“El eclipse de Luna tiene dos partes principales: una es el principio, que es la parte parcial, en la que la Luna se ve parcialmente oscura. Y cuando está toda negra, empieza la segunda parte que es la de totalidad”, explica Bernal.

“Este eclipse tenía, además, una característica especial: la Luna se eclipsaba cuando todavía estaba sin salir, debajo del horizonte”, añade.

Entonces cuando apareció en el cielo ya se vio parcialmente oscura.

“Y después de la totalidad, los eclipses de Luna hacen que esta se vea roja, por refracción de la atmosfera terrestre“, detalla.

Esto se debe a que la luz solar no llega directamente a la Luna, sino que parte ella es filtrada por la atmósfera de la Tierra y os colores rojizos y anaranjados se proyectan sobre el satélite natural.

¿Pero por qué estaba Colón tan seguro de que habría un eclipse?

El almanaque

Cristóbal Colón tenía muchos conocimientos a su haber: sabía de navegación, hablaba varias lenguas, y “tenía una escritura muy bonita”, según cuenta Consuelo Varela, profesora de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), de España.

“Él era un hombre con una gran capacidad y un ansia de conocer y aprender. Quizás la característica que resaltaría de Colón es su empeño en saber las cosas”, le dice a BBC Mundo la historiadora española experta en temas americanos y en Colón.

Pero sobre todo “Colón conocía el cielo”, agrega Bernal. “Conocía las estrellas y se guiaba por ellas”.

El Almirante era un aficionado a la astronomía y se sabe que en sus viajes llevaba consigo un calendario de eclipses: el almanaque Regiomontano.

Este fue confeccionado por el astrónomo y matemático alemán Johann Müller (1436-1476), cuyo apodo era precisamente “Regiomontano”, que proviene de la traducción latina del nombre de la ciudad alemana donde nació: Königsberg y que significa (Montaña real o Montaña Regia).

Parte del almanaque de Regiomontano con dos agujas móviles para calcular el movimiento de la Luna.

Gentileza Biblioteca de la Universidad de Glasgow
El almanaque Regiomontano contaba con dos agujas móviles para calcular el movimiento de la Luna.

Los calendarios y almanaques impresos eran extremadamente populares en los siglos XV y XVI y proporcionaban a la gente los conocimientos básicos necesarios para planificar sus rutinas diarias.

“Los fenómenos celestes servían para muchas cosas: primero para orientarse, y segundo, la meteorología se predecía con los fenómenos celestes. Hoy sabemos que eso es un error, pero en ese tiempo no se sabía”, explica Bernal.

El almanaque de Regiomontano, en particular, era muy utilizado porque sus cálculos eran muy precisos.

Su creador registró varios eclipses de Luna y su interés lo llevó a hacer la importante observación de que la longitud en el mar se podía determinar calculando distancias lunares.

Incluso en 1472 observó un cometa, 210 años antes de que el astrónomo Edmund Halley lo viera “por primera vez”, destaca la Universidad de Glasgow en sus archivos y colecciones especiales, que cuenta con una copia de este calendario impreso en 1482.

Estas dos páginas del almanaque de Regiomontano describen los eclipses de Sol y Luna. En el extremo derecho inferior está señalado el eclipse de Luna del 29 de febrero de 1504 que utilizó Cristóbal Colón.

Gentileza Biblioteca de la Universidad de Glasgow
Estas dos páginas del almanaque de Regiomontano describen los eclipses de Sol y Luna. En el extremo derecho inferior está señalado el eclipse de Luna del 29 de febrero de 1504 que utilizó Cristóbal Colón.

Se trataba de una ayuda indispensable para cartógrafos, navegantes y astrólogos.

Fue esa la herramienta que Colón utilizó para “predecir” el eclipse lunar del 29 de febrero de 1504 y salvarse a él y a sus hombres de morir de hambre, hasta que en junio de ese año finalmente llegaron los refuerzos que tanto esperaban.

“Colón era un hombre enormemente listo y esa era la única forma que tenía de asustar a los indios. El sobresalto que se debieron dar los pobres indígenas“, dice bromeando Consuelo Varela.


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