Conoce cuatro juicios promovidos en la SCJN precedentes al caso Cassez
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Conoce cuatro juicios promovidos en la SCJN precedentes al caso Cassez

En varios de estos juicios, los ministros de la Primera Sala de la Corte se han pronunciado a favor de liberar a las personas sentenciadas indebidamente por delitos federales
Por Francisco Sandoval Alarcón
21 de marzo, 2012
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El ministro Arturo Zaldivar.//FOTO: Cuartoscuro

Los cinco ministros que integran la primera sala de la Suprema Corte de Justica de la Nación (SCJN) programaron para este miércoles discutir la propuesta de Arturo Zaldívar para dejar en libertad a la ciudadana francesa Florence Cassez, sentenciada por un Tribunal de Justicia mexicano a cumplir una condena de 60 años de cárcel por el delito de secuestro.

Para argumentar jurídicamente la propuesta -en la que se otorga el amparo a Florence-, el ministro Zaldívar consultó 16 sentencias de juicios de amparo promovidos en esa Primera Sala en un lapso de 3 años, así como un juicio celebrado en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la ONU.

En el caso de los que se celebraron en la primera sala del máximo tribunal, el ministro se encontró con que un gran número de los solicitantes de estos amparos eran ciudadanos que alegaban su inocencia por delitos que no cometieron y por los cuales fueron sentenciados en juzgados y tribunales federales.

El caso más emblemático de los 16 consultados, la revocación de la sentencia por 10 años de cárcel que recibieron dos indígenas tztoziles acusados de transportar cocaína.   Los indígenas (hombre y mujer) obtuvieron su libertad cuando los ministros José Ramón Cossio y Olga Sánchez Cordero determinaron que no habían tenido un juicio justo.

Otro juicio que estudió el ministro fue el que en 2003 promovió el gobierno mexicano contra Estados Unidos ante la CIJ. En la opinión pública el asunto fue conocido como el “caso Avena” –por el apellido de uno de los involucrados.  En sus alegatos, las autoridades mexicanas argumentaron que 52 mexicanos presos en  EU–tres de ellos sentenciados a muerte- no recibieron una adecuada asesoría consular por parte de su país de origen. Finalmente, la Corte le dio la razón a México y ordenó a EU a revisar las sentencias emitidas.

Animal Político te presenta un resumen de varios de los juicios analizados por el ministro Zaldívar para argumentar sus criterios jurídicos y solicitar la liberación de Florence.

Libertad a indígenas tzotziles

Juicio 619/2008: Ponencia de la ministra Olga María Sánchez Cordero.

Resuelto el 6 de mayo de 2009.

La Primera Sala concedió amparo a Sebastiana Gómez Gómez, indígena tzotzil que en 2005 había recibido una sentencia que la condenaba a 10 años de prisión, por haber presuntamente participado en la transportación de cocaína.

Sebastiana, junto al indígena tzotzil Manuel  Hernández Shilón, fueron detenidos el 11 de agosto de 2004, en la frontera de Comalá, Chiapas, cuando viajaban en una camioneta de transporte público procedente de Ciudad Cuauhtémoc y tenía como destino el municipio chiapaneco de Comitán.

Los ministros establecieron que Sebastiana nunca contó con un defensor que hablara su lengua y conociera sus usos y costumbres, además que el tiempo para que se le juzgara y dictara sentencia había sido rebasado.

Los Ministros que votaron a favor de dejarla en libertad a Sebastiana fueron: Sergio Valls, Olga Sánchez Cordero y José Ramón Cossío.

Juicio 22/2010: Ponencia del ministro José Ramón Cossío Díaz.

Resuelto el 2 de febrero de 2011.

Se ordenó la liberación –después de estar 5 años en prisión- del indígena tzotzil Manuel  Hernández Shilón, detenido junto con Sebastiana Gómez Gómez.

Por mayoría de votos, los ministros determinaron que la condición de indígena es una “condición llave” a partir de la cual surge la obligación del Estado de respetar y proteger los derechos de los pueblos indígenas, de acuerdo con lo que establece el artículo 2 de nuestra Ley Suprema, aunado a que se había rebasado el plazo constitucional del proceso, durante el cual se debe resolver la situación jurídica de toda persona.

Dejan sin efectos sentencia de Tribunal Militar

Juicio 448/2010

Ponencia del ministro Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.

Resuelto el 13 de julio de 2011.

Ordenaron que quedara sin efectos la pena impuesta a un teniente coronel sentenciado por un tribunal militar por supuesta “alterar la disciplina del servicio”. Los ministros concluyeron que al militar lo enjuiciaron sin pruebas.

Los ministros que votaron a favor del proyecto: Jorge Mario Pardo Rebolledo, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia, Olga Sánchez Cordero de García Villegas y Arturo Zaldívar Lelo de Larrea.

Tribunal omitió analizar pruebas

Juicio 715/2010: Ponencia de la ministra Olga María Sanchez Cordero.

Resuelto el 29 de junio de 2011

Los ministros establecieron que un Tribunal Colegiado había omitido realizar un análisis de las supuestas violaciones cometidas en contra de una persona acusada de traficar  6 kilogramos de efedrina, de ahí que ordenara regresar el expediente al Tribunal para que –ahora sí- estudiara las pruebas.

El solicitante del amparo aseguraba en la demanda  que el Ministerio Público nunca acreditó su intención o propósito de transportar la droga, además que desconocía que iba a recoger una sustancia prohibida por la ley.

El caso Avena

El 9 de enero de 2003, el gobierno mexicano interpuso una denuncia ante la Corte Internacional de Justicia contra Estados Unidos, ante la existencia de 52 mexicanos presos en ese país –entre ellos uno de apellido Avena.

De los 52 presos, tres ya habían sido condenados a muerte pero aún no se fijaba la fecha de la sentencia. El gobierno mexicano alegó que ninguno había contado con el derecho de “asistencia consular”.

El 31 de marzo de 2004, los representantes de la Corte fallaron a favor de México y ordenaron al gobierno de Estados Unidos que revisara las condenas de estos mexicanos. A la par, las autoridades estadounidenses se deslindaron del tratado de Viena para evitar futuras demandas.

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Qué revelan las máquinas tragamonedas sobre el poderoso negocio de la adicción

Son una de las herramientas más rentables del sector del juego, pero muchos jugadores dicen que ganar no es el objetivo. Entonces, ¿por qué no pueden parar de jugar?
6 de septiembre, 2020
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máquina tragamonedas

Getty Images
La idea es ganar… ¿no?

El primer trabajo de Mollie, cuando era una joven adolescente, fue distribuir cambio para máquinas tragamonedas en una base militar. Para cuando llegó a la madurez, Mollie ya no ganaba su salario con las máquinas tragamonedas, sino que se gastaba todo su cheque de pago en atracones de dos días en ellas.

“Incluso cambié mi seguro de vida por dinero para jugar”, le dijo a Natasha Dow Schüll en una habitación de hotel en lo alto del Strip de Las Vegas. Schüll es una antropóloga que ha estado estudiando el mundo de las máquinas tragamonedas durante dos décadas.

Quizás fue apropiado que la conversación haya tenido lugar entre dos mujeres. Los sociólogos a menudo han descrito el juego como una prueba de hombría, desde un James Bond con esmoquin que demuestra sus nervios de acero en la ruleta de alto riesgo y su habilidad en el póquer, hasta los jugadores de peleas de gallos de Bali analizados por el antropólogo Clifford Geertz en la década de 1970.

Las máquinas tragamonedas, sin embargo, no parecen encajar en absoluto. No requieren habilidad ni nervios de acero. Geertz argumentó que eran una distracción para “mujeres, niños, adolescentes… los extremadamente pobres, los socialmente despreciados y los personalmente idiosincrásicos”.

Pero las máquinas tragamonedas no son un juguete. Son fantásticamente rentables y han crecido como una especie invasora.

Protagonistas

Las encontré en masa en 2005, cuando viajé a Las Vegas para escribir sobre teoría del juego en la Serie Mundial de póquer.

Detalle de carnet del mundial de póker 2005

Getty Images
El póker resultó no ser la principal atracción.

Decenas de periodistas se apresuraron a entrevistar a jugadores estrella. Las máquinas tragamonedas parecían un telón de fondo decorativo deprimente pero colorido, que acogían a jugadores obesos y ancianos que las montaban como sillas de ruedas motorizadas.

Fue solo más tarde que me di cuenta de que realmente el Mundial de Póquer era el telón de fondo decorativo. En lo que respecta a los casinos, las máquinas tragamonedas se habían convertido en el evento principal.

No solo en los casinos: la industria del juego de Reino Unido, una vez dominada por las apuestas en las carreras de caballos, se ha vuelto dependiente de una especie de máquina tragamonedas llamada Terminal de apuestas de probabilidades fijas. Cuando el gobierno anunció en 2018 que se reducirían los tamaños máximos de las apuestas, una casa de apuestas respondió diciendo que tendría que cerrar casi 1.000 sedes.

Ganar no importa

Mollie gasta tanto en las máquinas tragamonedas que un hotel de Las Vegas la ha invitado a quedarse allí de forma gratuita. ¿Espera una gran victoria?, pregunta Natasha Dow Schüll. No. Ella sabe que no hay posibilidad de eso.

“Lo que la gente nunca entiende es que no estoy jugando para ganar”.

¿Un jugador al que no le importa ganar? Eso no parece correcto.

máquina tragamonedas

Getty Images
El botín, para jugadores como Mollie, es irrelevante…

Pero durante mucho tiempo hemos intentado entender qué son realmente las máquinas tragamonedas y la lección que tienen que enseñarnos sobre la economía moderna.

La historia

Generalmente se cuenta que las máquinas tragamonedas comenzaron en Estados Unidos alrededor de 1890.

La Compañía de Juguetes Ideal de Chicago fabricó una con cinco tambores giratorios, cada uno con diez naipes. Si, tras insertar una moneda cinco cartas se alineaban en una mano de póker decente, un asistente te daba un premio. Una firma de Brooklyn, Sittman and Pitt, hizo una versión en 1893 que fue popular en Estados Unidos.

Fue entonces que a Charles Fey, un inmigrante de San Francisco desde Baviera, se le ocurrió la idea de simplificar el dispositivo. Con solo tres carretes, el mecanismo se volvió lo suficientemente sencillo como para que la máquina pagara sin la necesidad de un asistente humano.

La máquina fue un éxito en San Francisco, hasta que el taller de Fey fue destruido en un incendio a raíz del terremoto de 1906.

Pareja feliz con jackpot

Getty Images
…aunque para otros jugadores, ganar -a juzgar por esta foto- es emocionante.

Las máquinas tragamonedas modernas son simplemente computadoras en caparazones, con sus gruesas palancas diseñadas para evocar las viejas máquinas mecánicas.

Es este cambio digital lo que ha hecho que las máquinas tragamonedas sean tan rentables. No hay necesidad de preocuparse por alimentarlas con monedas -el trabajo que solía tener la adolescente Mollie- porque los jugadores llevan tarjetas digitales en cordones que los conectan umbilicalmente a las máquinas.

La zona

Los jugadores nunca necesitan moverse; entran en lo que Mollie llama “la zona”, un estado de absorción similar a un trance donde el resto del mundo se disuelve.

Ganar simplemente significa más crédito, y más crédito significa más “T.O.D”, el acrónimo de time on device o tiempo en el dispositivo.

De eso estaba hablando Mollie cuando dijo que no estaba jugando para ganar.

Tres mujeres jugando en máquinas tragamonedas en la piscina

Getty Images
En la zona… de la piscina.

Las máquinas tragamonedas modernas no son como las loterías o la ruleta, en las que los jugadores viven con la esperanza de ganar el premio mayor.

En cambio, tragan apuestas bajas -tal vez 100 apuestas de un centavo, distribuidas en una cuadrícula vertiginosa de posibles combinaciones ganadoras- y constantemente escupen pequeñas ganancias también (si es que se pueden describir como ganancias).

Si has hecho 100 apuestas de un centavo y recuperas veinte centavos, ¿es realmente una victoria? Con luces intermitentes y jingles de celebración, la máquina te dirá que sí.

El 18%

En una máquina estudiada por investigadores, 100 giros producían 14 ganancias reales -la máquina devolvía más de lo que el apostador había puesto- y 18 falsas ganancias -en las que el jugador recibía algo con gran fanfarria, pero menos de lo que había apostado-.

El mismo equipo de investigación pasó a demostrar en experimentos de laboratorio que una máquina con esa tasa del 18% de falsas victorias era más adictiva que las máquinas con muchas más o muchas menos falsas victorias.

Los diseñadores de máquinas tragamonedas no investigan por gusto: la industria es ferozmente competitiva.

máquina tragamonedas

Getty Images
El ganador, como siempre, es el casino.

Una máquina de US$10.000 puede pagarse sola en un mes, si atrae a los jugadores. De lo contrario, será reemplazada por una con una olla de palomitas de maíz de la que burbujean bolas de lotería, o una que lance aroma a chocolate en la cara del jugador, o una que, en la voz de Donald Trump, anuncie: “¡estás despedido!”… cualquier cosa para deleitar y sorprender.

Siempre están buscando construir una mejor ratonera, y nosotros somos los ratones.

La fuerza de la adicción

B.F. Skinner, uno de los psicólogos más famosos del siglo XX, no se habría sorprendido.

En la Universidad de Harvard, Skinner solía investigar el comportamiento dándole a ratones que apretaban una palanca la recompensa de una bolita de comida.

En una ocasión, les dio la recompensa de forma intermitente: a veces la bolita salía, otras, no. No había forma de que el ratón lo supiera. Sorprendentemente, la recompensa impredecible fue más motivadora que una recompensa generosa y confiable.

B.F. Skinner

Getty Images
B.F. Skinner no se habría sorprendido.

Los adictos a las tragamonedas como Mollie están igualmente enganchados, absortos en “la zona”.

La antropóloga Natasha Dow Schüll una vez vio imágenes, capturadas con la cámara de seguridad de un casino, de alguien que sufría un ataque cardíaco en una máquina tragamonedas:

“Él… colapsa repentinamente sobre la persona a su lado, que no reacciona en absoluto… dos transeúntes lo estiran, uno de ellos es una enfermera de emergencias fuera de servicio. Pocos jugadores en las inmediaciones se mueven de sus asientos… en menos de un minuto, un oficial de seguridad aparece en la escena con un desfibrilador, le da dos descargas eléctricas al hombre… A pesar del hombre inconsciente que yace literalmente a sus pies, los otros apostadores sigue jugando”.

¿Estás seguro de que a ti no te pasa?

Las investigaciones sugieren que las máquinas tragamonedas pueden crear adictos mucho más rápidamente que otras formas de juego, como loterías, juegos de casino o apuestas deportivas.

Pero igualmente desconcertante es la sensación de que en los últimos años, la psicología de la máquina tragamonedas se ha escapado del casino y ha migrado a nuestros bolsillos.

Los adictos en recuperación evitan ir a lugares donde podrían ver máquinas tragamonedas, pero no hay ningún lugar al que podamos escapar de nuestros teléfonos, y hay muchas buenas razones para estar mirándolos.

Todos hemos visto gente “en la zona”, ajena a sus compañeros o al tráfico porque el teléfono es lo único que importa.

Es ese refuerzo intermitente de nuevo: ¿hay más correo electrónico? ¿Algún “me gusta” en Facebook?

Muchos juegos de computadora son más descarados en el uso de refuerzo intermitente, ofreciendo “cajas de botín” con esos destellos familiares y recompensas impredecibles.

Se parece mucho a un juego de azar, y a menudo son juegos de azar para menores de edad.

~Tim Harford escribe la columna “Economista clandestino” en el diario británico Financial Times. El Servicio Mundial de la BBC transmite la serie 50 Things That Made the Modern Economy. Puedes encontrar más información sobre las fuentes del programa y escuchar todos los episodios o suscribirte al podcast de la serie.


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